Cuna de la civilización europea y punto de encuentro de diversas culturas, Creta es una isla mágica que se alza en el corazón del mar Mediterráneo. Su destacado lugar en la historia mundial se remonta a la misteriosa y fascinante civilización de la Edad de Bronce, los minoicos, que construían fastuosos palacios laberínticos en una época en la que Atenas era sólo una aldea. En La Odisea, Homero describe Creta como una tierra rica, llena de incontables personas que hablan varias lenguas. La ubicación de esta isla montañosa, está en una encrucijada de tres continentes, por lo que ha sido un puesto natural de avanzada para sucesivos invasores, entre ellos griegos, romanos, venecianos y otomanos, que han dejado su huella en la cultura cretense.
Los vestigios del extraordinario pasado de Creta están esparcidos por toda la isla. Hoy, los viajeros vienen a explorar y descubrir no sólo su historia de cinco milenios, sino también su extraordinaria belleza y diversidad natural. En mi viaje por el paisaje cretense, visité sus yacimientos antiguos más importantes, incluidos los famosos palacios minoicos, pero también me desvié de los caminos acostumbrados para explorar restos arqueológicos menos conocidos. En este recorrido por Creta occidental, le invito a adentrarse en la larga y rica historia de esta fascinante isla.
La civilización minoica surgió en la isla de Creta en la Edad del Bronce antigua o temprana, a finales del tercer milenio y principios del segundo antes de Cristo. Floreció desde el 2000 a.C. hasta el 1500 a.C., aproximadamente, con el establecimiento de centros, denominados «palacios» por los arqueólogos modernos, que concentraban los poderes político y económico, así como las actividades artísticas. De especial importancia fue el papel religioso que desempeñaron los palacios en el culto a la diosa madre. Estas impresionantes edificaciones se construyeron en Cnosos y Malia, en el norte de la isla, en Festo, en el sur, y en Zakros, en el este, todos ellos lugares con un rico punto agrícola y acceso directo a las rutas marítimas más importantes de la época.
LA CULTURA MINOICA SE EXTENDIÓ POR TODO EL MEDITERRÁNEO ORIENTAL Y SU ARTE Y ARQUITECTURA INFLUYERON PROFUNDAMENTE EN LA CIVILIZACIÓN MICÉNICA.
El arqueólogo británico sir Arthur Evans descubrió el primero de estos palacios en Cnosos en el año 1900 y bautizó al pueblo que los construyó con el nombre del legendario rey Minos. El rey Minos fue quien, según la tradición, ordenó la construcción de un laberinto en Cnosos para encerrar al Minotauro, la mítica criatura mitad hombre, mitad toro. La cultura minoica se extendió por todo el mundo mediterráneo oriental y su impresionante arte y arquitectura influyeron profundamente en la civilización micénica (1600-1100 a.C.) que sería su sucesora. Tras la caída de los micénicos, Creta fue gobernada por varias ciudades-Estado griegas antiguas hasta que los romanos conquistaron la isla en el año 69 a.C. y establecieron Gortina como su capital.
Bajo el dominio romano, Creta resurgió como un importante centro cultural y se convirtió en la provincia conjunta de Creta y Cirenaica y en un centro del cristianismo primitivo. Cuando el Imperio romano se dividió en dos, Creta pasó a formar parte del Imperio oriental. Continuó prosperando durante la era bizantina hasta que se enfrentó a repetidas incursiones árabes y, finalmente, a una conquista total en la década de 820 d.C.
Hoy en día, las zonas central y occidental de la isla cuentan con tesoros arqueológicos que incluyen los famosos yacimientos de Cnosos, Festo y Gortina, pero también Áptera, Falasarna y Eleuterna, todos ellos con importantes restos arquitectónicos que constituyen una prueba fehaciente de la larga y rica historia de Creta.
El yacimiento arqueológico de Cnosos se encuentra a solo 5 kilómetros (3 millas) al sur de Heraclión y es la atracción histórica más famosa de Creta. Las amplias restauraciones llevadas a cabo por Evans a principios del siglo XX dan vida a las partes más significativas del palacio y permiten al visitante apreciar la sofisticada arquitectura de este extenso complejo de edificaciones con varias plantas. Cuenta la leyenda que Cnosos era la residencia del mítico gobernante de Creta, el rey Minos. Los griegos llamaban al palacio de Minos «laberinto» y lo describían como un enorme edificio con innumerables habitaciones y pasillos. El primer palacio de Cnosos se fundó alrededor del año 1900 a.C. sobre las ruinas de un asentamiento mucho más antiguo, pero fue destruido por un terremoto alrededor del año 1700 a.C. Se reconstruyó a mayor escala en el mismo lugar y floreció en el periodo neopalacial (1750-1430 a.C.).
El palacio constaba de alas dispuestas alrededor de un patio central pavimentado. El ala oeste, de dos plantas, albergaba almacenes, santuarios, la sala del trono y, en las plantas superiores, los salones de banquetes. El ala este contenía aposentos privados, talleres y un santuario. Los edificios públicos y privados estaban decorados con frescos de exquisita factura artística y artesanal. Los restos que vemos hoy en día son en su mayoría los del segundo palacio, reconstruido tras la destrucción de 1700 a.C. y ocupado, con una creciente influencia micénica, hasta el 1450 a.C.
La visita al palacio comienza en el patio oeste, que se cree que fue un mercado o un lugar de reunión pública. Desde aquí, un recorrido por el corredor de la procesión conduce a los propileos del sur, parcialmente restaurados y decorados con copias de partes del fresco de la procesión, que representa a cuatro figuras masculinas (portadores de ofrendas) vestidas con el traje característico minoico.
Una gran escalera conduce al piso superior del ala oeste, que Evans denominó piano nobile, en referencia al término arquitectónico de los palacios renacentistas italianos. Desde el piso superior, los visitantes pueden contemplar el complejo de los almacenes occidentales, donde se guardaban unos 400 pithos enormes (jarras de barro) que en su tiempo contenían aceite y vino.
Justo debajo del piano nobile se encuentra el patio central del palacio. Situado en el centro del complejo, este gran espacio abierto habría sido ideal para llevar a cabo celebraciones religiosas e incluso juegos taurinos. Algunas de las partes más importantes del palacio daban directamente al patio. En su lado oeste se encontraba la sala del trono, con su trono de alabastro (considerado el más antiguo de Europa), bancos a cada lado y una pila hecha de pórfido. Las paredes están bellamente decoradas con frescos de grifos, bestias míticas consideradas sagradas por los minoicos. La sala del trono era una cámara construida para ceremonias sagradas y formaba parte de un complejo más amplio que también incluía una antesala y una cámara interior.
A la derecha de la sala del trono se encuentra una sala de tres secciones que Evans llamó el santuario tripartito. Era el santuario principal de Cnosos, donde se encontró la famosa estatua de la diosa de las serpientes.
Al cruzar el patio central, el visitante llega al ala este, donde se encontraban los aposentos reales. Lo más destacado de esta ala es la gran escalera y las habitaciones que se encuentran debajo de ella. La gran escalera era la escalera más grande del palacio y se ha descrito como una de las obras maestras de la arquitectura minoica. Los dos niveles inferiores son originales, mientras que los dos superiores fueron restaurados.
Abajo se encuentra el complejo restaurado de Megara, que se ha identificado como los aposentos reales del palacio. El primero de estos aposentos es el Megaron de la reina, restaurado en su mayor parte, que estaba adornado con frescos que hoy se conservan como copias en su posición original. El más llamativo es el fresco de los delfines que decoraba la parte superior de la pared norte. La pequeña cámara adyacente era el cuarto de baño de la reina, junto al cual se encontraba el tocador de la reina.
Junto al Megaron de la reina se encuentra el Megaron del rey, o sala de las hachas dobles, como se denominaba por la presencia de este símbolo sagrado en la pared. La sala de las hachas dobles era una cámara doble con espacios interiores y exteriores.
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Al caminar hacia la sección norte del palacio, los visitantes pasan por la zona de los talleres, donde los excavadores encontraron una serie de jarras de almacenamiento muy grandes, y por la casa de la pantalla del coro, que pertenece al periodo del nuevo palacio (1700-1450 a.C.). La sección norte está dominada en el lado oeste por el propileo norte, con una copia del fresco en relieve del toro embistiendo, y la sala de las columnas, una gran sala con una serie de columnas y pilares. Cerca de allí se encuentra la cuenca lustral del norte, completamente restaurada.
La última sección del palacio es el llamado teatro. Se trata de una amplia zona pavimentada que se extiende en varios niveles y tiene dos alas con escalones bajos que rodean un nivel pavimentado. Se estima que las gradas podían albergar a 500 espectadores de pie que acudían a ver espectáculos acrobáticos y de danza.
La ciudad de Cnosos se extendía alrededor del palacio, sobre una amplia superficie de unos 750.000 m², con monumentos y edificios de especial importancia, carreteras, cementerios, talleres, canteras y espacios sagrados. Al noreste del gran palacio se encuentra la villa real, construida en la ladera oriental de la colina de Cnosos. Consta de una planta baja y otras dos plantas, que se conservan en relativamente buen estado.
El yacimiento arqueológico de Gortina (o Gortyna), el más grande de Creta y uno de los más fascinantes, se encuentra a 45 kilómetros (28 millas) al sur de Cnosos, en medio de la llanura de Mesara. La antigua ciudad fue un importante asentamiento durante toda la Antigüedad y se convirtió en la capital de la provincia romana de Creta y Cirenaica a finales del siglo I a.C. Según la tradición, es el lugar al que Zeus, bajo la forma de un toro, llevó a la princesa Europa desde su hogar en Fenicia. Homero menciona a Gortina en La Ilíada como «la ciudad amurallada» y en la Odisea como el lugar al que Menelao y su flota de barcos (que regresaban a casa tras la guerra de Troya) fueron arrastrados por el viento hasta la costa cretense. Hoy en día, Gortina es especialmente conocida por su código legal, la inscripción en piedra griega antigua más larga que se conserva en Grecia.
Las ruinas de Gortina se extienden a lo largo de un área cuadrada de dos kilómetros, lo que convierte a este yacimiento arqueológico en uno de los más grandes de toda Grecia. Lamentablemente, la mayoría de los edificios no se pueden explorar fácilmente y han sido vallados. La única estructura totalmente accesible es el Odeón con el código legal de Gortina.
LAS 600 LÍNEAS ESCRITAS EN DIALECTO DÓRICO Y QUE DATAN DE LA PRIMERA MITAD DEL SIGLO V A.C. CONSTITUYEN EL CÓDIGO LEGAL MÁS ANTIGUO DESCUBIERTO DEL MUNDO DE LOS ANTIGUOS GRIEGOS.
El yacimiento arqueológico se divide en tres partes: la Acrópolis, la zona al norte de la carretera donde se encuentran las edificaciones más importantes y la zona vallada al sur de la carretera. La mayoría de la gente solo visita la parte norte, más allá del puesto de la taquilla. Sin embargo, hay varias estructuras antiguas importantes más dispersas al sur de la carretera, frente a la entrada, así como hacia la Acrópolis.
El primer monumento significativo visible en el lado norte es la iglesia de San Tito (Hagios Titos), construida en el siglo VI d.C. San Tito (siglo I d.C.) fue el primer obispo de Creta, nombrado por el apóstol Pablo, y se encargó de difundir la religión cristiana por toda la isla.
A pocos pasos se encuentra el Odeón romano, construido en el siglo I a.C. y restaurado posteriormente bajo el mandato del emperador Trajano, alrededor del año 100 d.C. Se trataba de un edificio cubierto que se utilizaba para representaciones musicales y teatrales. Su cávea estaba sostenida por una arcada abovedada que albergaba el famoso código legal descubierto en 1884 d.C. Las 600 líneas escritas en dialecto dórico y que datan de la primera mitad del siglo V a.C. constituyen el código legal más antiguo descubierto del mundo de los antiguos griegos. La inscripción, escrita en un bustrofedon (líneas alternas en direcciones opuestas), proporciona información importante sobre las leyes de Gortina y, en concreto, sobre su derecho civil. El código trata asuntos relacionados con las leyes familiares y sucesorias, las adopciones, los divorcios, así como los delitos contra la moral (violaciones, adulterio) y los derechos de las mujeres y los esclavos.
Los monumentos más destacados del lado sur son el pretorio, la residencia del gobernador romano de la provincia, el templo de Apolo pítico, que era el santuario principal de la Gortina prerromana, y el santuario de los dioses egipcios dedicado a Isis, Serapis y Anubis. Otros restos, aunque son menos visibles, incluyen un teatro, un anfiteatro, un estadio, un ninfeo y unas termas.
Es posible subir hasta la cima de la colina de la Acrópolis. En la ladera se encuentran los restos de un gran teatro. Una vez en la cima, se verá recompensado con unas magníficas vistas de toda la zona y del propio yacimiento arqueológico. La Acrópolis conserva algunos restos del templo arcaico de Atenea, que fue convertido en una basílica en el siglo VI d.C.
Los hallazgos de Gortina se exhiben en el Museo Arqueológico de Heraclión y en la galería de esculturas del yacimiento; los más impresionantes son un grupo escultórico romano de Perséfone-Isis y Plutón-Serapis con Cerbero, el perro de tres cabezas.
Festo, la segunda ciudad minoica más importante después de Cnosos, se encuentra a 15 kilómetros al oeste de Gortina. El yacimiento estuvo habitado desde el final del Neolítico (aproximadamente entre el 3600 y el 3000 a.C.) hasta la fundación y el desarrollo de los palacios minoicos. Al igual que Cnosos, el palacio de Festo se distribuía alrededor de un patio central con un peristilo. Ocupaba una superficie de aproximadamente 8.000 metros cuadrados y se extendía sobre tres terrazas escalonadas. Sin embargo, a diferencia de Cnosos, Festo no se ha reconstruido, aunque las ruinas son muy evocadoras.
El primer palacio de Festos se construyó a principios del segundo milenio a.C. sobre yacimientos que datan del Neolítico y del periodo minoico temprano (3000-2000 a.C.). Este primer palacio fue destruido y reparado en dos ocasiones. Tras una tercera destrucción alrededor del 1700 a.C., las ruinas fueron arrasadas para dar paso a la construcción del nuevo palacio, que se utilizó hasta el 1450 a.C. Las ruinas del antiguo y del nuevo palacio aún se conservan. Salieron a la luz durante las excavaciones realizadas por el arqueólogo italiano F. Halbherr en las dos últimas décadas del siglo XIX d.C.
El palacio de Festo, con su magnífica composición arquitectónica, se considera un ejemplo típico de los palacios minoicos. Al igual que en Cnosos, el núcleo de este gran palacio minoico era el patio central con un peristilo alrededor a través del cual se distribuían las habitaciones: los almacenes y santuarios en el lado oeste, los aposentos reales en el norte y los talleres en el este.
La visita al palacio comienza en el nivel superior del patio occidental, que ofrece unas vistas impresionantes de todo el yacimiento arqueológico. Una escalera conduce a la zona teatral, donde los espectadores asistían a algún tipo de representación o espectáculo, y a unas estructuras circulares (kouloures) que se utilizaban para almacenar grano.
Una impresionante escalera de 15 metros de ancho (49 pies) da acceso a los monumentales propileos occidentales, que eran la entrada principal al palacio nuevo. El patio central conserva su pavimento original y conduce a los aposentos reales en la parte norte del palacio.
Festo continuó habitada durante los periodos micénico (1600-1100 a.C.) y geométrico (aproximadamente entre los siglos XI y VIII a.C.). En el periodo arcaico (siglo VII a.C.), se construyó un templo, posiblemente dedicado a la diosa Rea, sobre los restos del periodo del Palacio Antiguo, en la parte sur del palacio. La ciudad helenística fue extremadamente próspera y en el patio occidental (terraza superior) del palacio se pueden ver casas que datan de este periodo. Festo perdió finalmente su independencia cuando fue conquistada hacia el 180 a.C. por la vecina ciudad de Gortina.
La mayoría de los hallazgos de Festo se conservan en el Museo Arqueológico de Heraclión. El hallazgo más importante es el famoso «Disco de Festo», un disco de arcilla que data de entre 1950 y 1400 a.C. y en el que está grabada una sofisticada escritura jeroglífica única.
A un par de kilómetros al oeste de Festos se encuentran las ruinas del pequeño asentamiento minoico de Hagia Triada. Este encantador yacimiento alberga los vestigios de una villa real y una ciudad minoica construida en la ladera norte de una cadena de colinas que dominan el extremo occidental de la llanura de Mesara.
La villa fue construida a finales del periodo minoico medio, alrededor del año 1600 a.C., y destruida por un incendio hacia el año 1450 a.C. Tenía una forma inusual en L, compuesta por una serie de edificios a ambos lados de un patio, en lugar de los cuatro lados del palacio minoico convencional. Sin embargo, los hallazgos en la villa, así como su arquitectura, sugieren que desempeñaba funciones similares a las de los palacios. La villa contenía habitaciones decoradas con frescos y equipadas con paneles de alabastro, almacenes, santuarios, talleres, escaleras, pórticos, patios pavimentados, etc.
Tras su destrucción en 1450 a.C., la villa quedó desierta hasta la llegada de los micénicos, que construyeron nuevos edificios sobre sus ruinas. En el periodo pospalaciego (1400-1100 a.C.) se construyó un imponente megarón de tipo micénico.
Una rampa que recorre el lado norte de la villa conduce a la ciudad minoica, con edificios residenciales comunes. De especial interés es un mercado perteneciente a la época micénica con ocho amplias salas, probablemente tiendas, dispuestas detrás de un pórtico.
Al noreste de la ciudad, más allá de la valla y cerrado al público, se encuentra una necrópolis con dos tumbas tolos. Aquí se desenterró el famoso sarcófago de Hagia Triada, decorado con escenas funerarias.
En el patio de la villa minoica se encuentra una iglesia bizantina de una sola nave dedicada a san Jorge Galatas. La iglesia está decorada con hermosos frescos.
El espectacular yacimiento arqueológico de Eleuterna se encuentra a 25 kilómetros al suroeste de Rétino, cerca del monte Ida, la montaña más alta de Creta, en la que según la leyenda, se encuentra la cueva en la que nació Zeus. Aunque en Eleuterna se han encontrado artefactos minoicos que datan de hace al menos 4000 años, fue durante la Edad Oscura de la historia temprana de Grecia cuando la ciudad alcanzó su máximo esplendor (800-450 a.C.). Se han encontrado numerosos artefactos importantes de los siglos VIII, VII y principios del VI a.C. en casi toda la ciudad. Eleuterna también vivió un apogeo económico y cultural en las épocas helenística, romana y bizantina. Los paisajes que la rodeaban, ricos en olivos, piedra, miel y otros recursos vegetales, contribuyeron al éxito económico de la ciudad.
El yacimiento de Eleuterna incluye una acrópolis, una polis (ciudad) y una necrópolis, que se extienden sobre una cresta alargada en las estribaciones salpicadas de olivos del sagrado monte Ida. Desgraciadamente, la mayor parte del yacimiento está actualmente vallado, ya que se están realizando excavaciones. Los restos accesibles incluyen las ruinas de la acrópolis, con una torre helenística a la entrada, dos cisternas romanas excavadas en la roca y el notable puente helenístico construido en piedra que ha sobrevivido y aún se encuentra en buen estado de conservación en el valle.
Un equipo de arqueólogos de la Universidad de Creta lleva excavando el yacimiento desde 1984, descubriendo importantes restos arqueológicos, entre los que se incluyen una necrópolis que data del periodo de las epopeyas homéricas (siglos IX-VII a.C.), así como edificios y calles helenísticos y romanos que se construyeron sobre construcciones anteriores. El descubrimiento de lujosos enterramientos femeninos en la necrópolis de Orthi Petra, en Eleuterna, fue declarado uno de los diez mejores descubrimientos de 2009.
La necrópolis también ha proporcionado una serie de ajuares funerarios de gran calidad procedentes de piras funerarias, tumbas de cista y entierros en vasijas que datan del siglo IX al inicio del siglo VI a.C. La mayoría de las prácticas funerarias en Orthi Petra eran similares a la cremación de Patroclo descrita por Homero en La Ilíada.
El Museo Arqueológico de Eleuterna, directamente vinculado al yacimiento arqueológico, se inauguró en junio de 2016. Este hermoso museo es un viaje al origen de la civilización griega y Homero. En él se exhiben miles de hallazgos que arrojan luz sobre un largo período de la historia que abarca desde el 3000 a.C. hasta el siglo XIV d.C.
La antigua ciudad de Áptera se encuentra en una colina baja que domina la bahía de Souda, a unos 13,5 kilómetros al este de La Canea. Los hallazgos arqueológicos sugieren que Áptera fue fundada en el periodo geométrico (siglo VIII a.C.) y alcanzó su apogeo durante el periodo helenístico (siglo IV a.C.) como una de las ciudades-Estado más importantes y poderosas de la antigua Creta. Con sus dos puertos, Áptera siguió siendo una ciudad importante durante el periodo romano y los primeros días del Imperio bizantino, antes de ser destruida por dos terremotos en los siglos IV y VII y luego por los sarracenos en el año 823 d.C.
La Escuela Arqueológica Francesa identificó la antigua ciudad en 1834 d.C. y llevó a cabo las primeras excavaciones en 1862 y 1864. Los edificios antiguos conservados más impresionantes son las dos cisternas romanas que abastecían a la ciudad y suministraban agua a los baños públicos y privados. También se pueden ver los restos de un pequeño templo dórico del siglo V a.C. dedicado a Artemisa y a su hermano Apolo, así como las ruinas conservadas de un pequeño teatro. El yacimiento sigue siendo objeto de excavaciones.
Las ruinas de Falasarna se encuentran en una zona preciosa de la costa oeste de Creta, a unos 16 kilómetros (10 millas) al oeste de Kísamos. Fundada por los griegos dóricos alrededor del siglo VII a.C., la ciudad fue uno de los puertos más importantes de la antigua Creta. Desde este lugar, los falasarnianos controlaban las rutas marítimas hacia el norte de África e Italia. Comerciaban con pueblos de todo el Mediterráneo y mantenían relaciones especialmente estrechas con los espartanos y los fenicios. La ciudad-Estado tenía leyes, un complejo sistema de apoyo social y acuñaba sus propias monedas de plata y bronce. Sin embargo, la prosperidad no duró mucho. El estado de guerra perpetua con las ciudades-Estado rivales cercanas, los desastres naturales y los cambios en el nivel del mar debilitaron y dañaron los edificios y las infraestructuras de Falasarna. Los ciudadanos se dedicaron a la piratería y despertaron la ira de Roma. La destrucción de la ciudad probablemente se produjo con la llegada de los romanos en el año 67 a.C., que tenían como objetivo erradicar la piratería en el Mediterráneo. En el año 365 d.C., uno de los mayores terremotos de la historia elevó la tierra 6,5 m sobre el nivel del mar y convirtió el puerto en tierra firme, sepultada bajo toneladas de escombros.
Las primeras excavaciones de rescate se llevaron a cabo en 1966 y la investigación arqueológica sistemática comenzó en 1986, cuando se descubrió el puerto. Se accede al yacimiento a través de un camino de tierra que pasa por olivares y un gran «trono» de piedra que se ha interpretado como un trono dedicado posiblemente a Poseidón, ya que Falasarna era una ciudad marítima.
Entre los restos dispersos se encuentra el puerto interior de la ciudad, que estaba defendido por parte de la muralla de la ciudad, unida por varias torres, algunas de las cuales aún se conservan en pie. Las excavaciones también han revelado bloques de muelles construidos con agujeros para bolardos y piedras de amarre, talleres, cinco pequeños baños de terracota y almacenes. Se pueden ver más ruinas ascendiendo por la colina de la Acrópolis, situada detrás.
El magnífico Museo Arqueológico de Heraclión ha reabierto sus puertas tras una impresionante remodelación que ha durado siete años. Alberga la mejor y más importante colección de arte y objetos minoicos del mundo. La visita a Cnosos y otros yacimientos resultará mucho más interesante si se visita este museo antes.
La exposición permanente del museo ocupa un total de 27 salas. Además de la colección minoica, se abordan otros periodos de la historia de Creta, desde el Neolítico hasta la época grecorromana.
También hay museos arqueológicos en las cinco principales ciudades cretenses: La Canea, Rétino, Ierápetra, Kísamos y Sitía.
Profesional en lenguas con estudios literarios. Profesor de castellano, escritor, traductor y entusiasta de la historia. Áreas de interés: literatura, artefactos antiguos, la historia de las religiones, la astrología, la arquitectura, la historia militar y del arte.
Carole mantiene el popular blog fotográfico de historia antigua Siguiendo a Adriano, en el que viaja por el mundo siguiendo los pasos del emperador Adriano.
Escrito por Carole Raddato, publicado el 29 mayo 2019. El titular de los derechos de autor publicó este contenido bajo la siguiente licencia: Creative Commons Attribution-NonCommercial-ShareAlike. Por favor, ten en cuenta que el contenido vinculado con esta página puede tener términos de licencia diferentes.