Serapis

Definición

Joshua J. Mark
por , traducido por Gilda Macedo
Publicado el 19 octubre 2021
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Disponible en otros idiomas: Inglés
Silver Bust of Serapis (by Unknown Artist, Copyright)
Busto de plata de Serapis
Unknown Artist (Copyright)

Serapis es un dios grecoegipcio del periodo ptolemaico (323-30 a. C.) de Egipto desarrollado por el monarca Ptolomeo I Soter (que reinó de 305 a 282 a. C.) como parte de su visión de unir a sus súbditos egipcios y griegos. El culto a Serapis se extendió posteriormente por el Imperio romano hasta que fue prohibido por el decreto de Teodosio I (que reinó de 379 a 395 a. C.).

Alguna forma del dios existía antes del periodo ptolemaico y es posible que haya sido la deidad patrona del pequeño puerto pesquero y comercial de Rhatokis, que más tarde fue el emplazamiento de la ciudad de Alejandría (Egipto). Se hace referencia a Serapis como el dios que Alejandro Magno invocó a su muerte en el año 323 a. C., pero se ha cuestionado que ese dios, Sarapis, sea el mismo que Serapis, ya que se cree que es más probable que Sarapis fuera una deidad babilónica.

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Serapis era una mezcla de los dioses egipcios Osiris y Apis con el dios griego Zeus (y otros) para crear una deidad compuesta que resonara en la sociedad multicultural que Ptolomeo I imaginó para Egipto. Serapis encarnaba los poderes transformadores de Osiris y Apis (ya establecidos a través del culto a Osirapis, que había unido a ambos) y la autoridad celestial de Zeus. Por tanto, se lo consideraba el Señor de todo, desde el inframundo hasta el reino etéreo de los dioses en el cielo.

El culto a Serapis se extendió de Egipto a Grecia y fue uno de los más populares en Roma en el siglo I d. C. El culto siguió siendo una poderosa fuerza religiosa hasta el siglo IV d. C., cuando se impuso el cristianismo. El emperador romano Teodosio I proscribió el culto en sus decretos de 389-391 d. C., y el Serapeum, el centro de culto de Serapis en Alejandría, fue destruido por los cristianos en 391/392 d. C., lo que puso fin al culto del dios.

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Ptolomeo I y Serapis

para Ptolomeo I la fusión de culturas fue una de sus principales prioridades y se centró en la religión como medio para conseguirlo.

Tras la muerte de Alejandro Magno en el 323 a. C., sus generales se dividieron y lucharon por su imperio durante las Guerras de los Diádocos. Ptolomeo I se apoderó de Egipto y estableció la dinastía ptolemaica, que concibió como la continuación de la obra de Alejandro de unir las diferentes culturas de forma armoniosa. Egipto había estado controlado por los persas, salvo por breves periodos, desde el 525 a. C. hasta que Alejandro lo tomó en el 332 a. C. y lo recibieron como un libertador. Alejandro esperaba fusionar las culturas de las regiones que conquistó con su propio helenismo, pero los griegos y los egipcios seguían observando las tradiciones de sus propias culturas en el momento de su muerte. Ptolomeo I hizo de la fusión de estas culturas una de sus principales prioridades y se centró en la religión como medio para conseguirlo.

Los egipcios seguían adorando a los mismos dioses que tenían desde hacía miles de años y Ptolomeo I reconoció que era poco probable que aceptaran una nueva deidad, por lo que tomó aspectos de dos de los dioses más populares (Osiris y Apis) y los mezcló con el rey de los dioses griego, Zeus, basándose en el culto egipcio ya establecido a Osirapis, para crear a Serapis. El historiador Plutarco (c. 45/46-120/125 d. C.) describe la creación de Serapis y el establecimiento de su centro de culto en Alejandría:

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Ptolomeo Soter vio en un sueño la colosal estatua de Plutón en Sinope, sin saber ni haber visto nunca su aspecto, y en su sueño la estatua le pidió que la llevara con toda rapidez a Alejandría. No tenía información ni medios para saber dónde estaba la estatua, pero, al relatar la visión a sus amigos, se le descubrió un hombre muy viajero llamado Sosibio que dijo que había visto en Sinope justo la gran estatua que el rey creía haber visto. Ptolomeo, por lo tanto, envió a Soteles y a Dionisio, quienes, después de un tiempo considerable y con gran dificultad, y no sin la ayuda de la providencia, lograron robar la estatua y llevársela. Cuando fue llevada a Egipto y expuesta a la vista, Timoteo, el expositor de la ley sagrada, y Manetón de Sebennytus, y sus asociados conjeturaron que era la estatua de Plutón, basándose en el Cerbero y la serpiente que lo acompañaba, y entonces convencieron a Ptolomeo de que no era la estatua de ningún otro de los dioses sino de Serapis. Ciertamente no llevaba este nombre cuando vino de Sinope, pero, después de haber sido llevada a Alejandría, tomó el nombre que Plutón lleva entre los egipcios, el de Serapis. (Moralia; Isis y Osiris, 28)

Serapis debía ser, en palabras de Plutarco, "dios de todos los pueblos en común, como lo es Osiris" y el hecho de que un griego (Timoteo) y un egipcio (Manetón) estuvieran de acuerdo en la identidad de la estatua se tomó como una señal del dios de que asumiría este papel. Ptolomeo I construyó un gran templo para su culto, el Serapeum, que llegó a albergar la estatua de Sinope. Con Serapis en el centro de la devoción religiosa, Ptolomeo I inició un riguroso programa de construcción que fue continuado por su hijo y sucesor Ptolomeo II Filadelfo (que reinó de 285 a 246 a. C.), que había gobernado con él desde el 285 a. C. La gran Biblioteca de Alejandría, iniciada bajo Ptolomeo I, fue completada por Ptolomeo II, quien también añadió al Serapeum y terminó de construir el Faro de Alejandría, una de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo.

Serapis
Serapis
Mark Cartwright (CC BY-NC-SA)

El dios compuesto

La historia de Plutarco sobre la estatua robada de Plutón ha sido cuestionada y algunos estudiosos afirman que ya era una estatua de Serapis tomada del Serapeum de Menfis. Sea como fuere, se entiende que la estatua era una representación de una deidad del inframundo, ya sea el Hades/Plutón grecorromano o Serapis que, como mezcla de Osiris y Apis, también estaba asociado al inframundo.

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Osiris era la figura del dios que moría y revivía, que había sido asesinado por su hermano Set y revivido por su hermana-esposa Isis y su hermana Neftis. Sin embargo, una vez devuelto a la vida, se encontró incompleto y descendió al otro mundo donde reinó como rey y juez de los muertos mientras su hijo, Horus, reinaba en la tierra. Por lo tanto, Osiris estaba asociado a la muerte y al más allá, pero también a la regeneración, el renacimiento y la transformación. Osiris había sido un dios popular en Egipto desde la época del Reino Antiguo (c. 2613-2181 a. C.) y, con el tiempo, llegó a asociarse con Apis.

Apis fue una de las deidades más importantes y apreciadas de Egipto, adorada desde la Primera dinastía de Egipto (c. 3150 - c. 2890 a. C.) hasta el final del periodo ptolemaico en el año 30 a. C. Originalmente era un dios de la fertilidad que luego se convirtió en el heraldo del gran dios Ptah y luego en Ptah encarnado. Se pensaba que Apis se encarnaba en un toro (el toro Apis) que era cuidado y venerado, como cualquier encarnación de lo divino, durante 25 años. En ese momento, si no estaba enfermo o no había sufrido algún accidente grave, se lo sacrificaba en una ceremonia. Mientras vivía había encarnado a Ptah y, al morir, estaba vinculado a Osiris, y esta creencia llevó al desarrollo del culto a Osirapis.

Apis Bull, Saqqara Serapeum
Toro Apis, Saqqara Serapeum
Rama (CC BY-SA)

Ptolomeo I tomó este culto establecido y le añadió el dios griego Zeus. Zeus era el rey de los dioses olímpicos, al que a menudo se le llamaba Padre, y se lo consideraba el dios del trueno, así como de la justicia cósmica. Zeus era reconocido como la deidad que había establecido el orden y lo mantenía tanto para los humanos como para los inmortales, y era también el padre de muchas de las deidades más conocidas del antiguo panteón griego, como Apolo y Artemisa, Hermes, Perséfone y las Nueve Musas, entre otras. Sin embargo, Serapis no solo encarnó a estos tres dioses, sino que se inspiró en otros asociados con el sol, la vida después de la muerte, la energía de la tierra y la curación. El erudito Richard H. Wilkinson comenta:

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El dios híbrido Serapis era un compuesto de varias deidades egipcias y helenísticas introducidas a principios del periodo ptolemaico en el reinado de Ptolomeo I. El dios respondía así a las necesidades de una nueva era en la que la religión griega y egipcia se enfrentaban y la nueva deidad se creaba para formar un puente entre las dos culturas. Lingüísticamente, el nombre del dios es una fusión de Osiris y Apis, y de hecho ya existía un culto a Osirapis en Egipto antes del gobierno de los Ptolomeos, pero a este núcleo Egipcio se añadieron una serie de deidades helenísticas que predominaron en la forma final del dios. Zeus, Helios, Dionisio, Hades y Asclepio añadieron aspectos de sus respectivos cultos, de modo que Serapis surgió como una deidad completamente egipcio-helenista que personificaba los aspectos de la majestad divina, el sol, la fertilidad, el inframundo y la vida después de la muerte, así como la curación. La mitología de Serapis era, por tanto, la mitología de sus deidades subyacentes, pero los aspectos de la vida después de la muerte y la fertilidad fueron siempre primordiales en su naturaleza. Se decía que la consorte de Serapis era Isis, la mayor diosa egipcia en la época helenística. (127-128)

Isis no solo fue considerada la mayor diosa en los últimos períodos de la historia egipcia, sino que lo había sido durante miles de años antes. La asociación de Isis con Serapis era simplemente un desarrollo de su vínculo ya establecido con su marido-hermano Osiris, pero, política y culturalmente, ayudó a impulsar la posición de Serapis. Isis era tan popular que, en la época del Nuevo Reino de Egipto (c. 1570 - c. 1069 a. C.) era la única deidad adorada por todo el pueblo egipcio y los demás dioses se entendían como aspectos de la única diosa.

Culto e iconografía

En todo Egipto se construyeron templos dedicados a Serapis, todos ellos aparentemente basados en su centro de culto, el Serapeum de Alejandría. El Serapeum de Alejandría se basó en el Serapeum de Menfis, de donde puede haberse extraído la estatua original, y los demás que se construyeron eran versiones más pequeñas del de Alejandría. La erudita Geraldine Pinch comenta:

Los Ptolomeos emprendieron programas de reconstrucción masiva de templos para legitimar su gobierno a los ojos de los egipcios y sus dioses. La sociedad egipcia estaba más centrada en los templos que nunca y el sacerdocio se convirtió en el custodio de la cultura egipcia. Trabajar para un templo era prácticamente la única forma de ascenso disponible para los egipcios con talento... Sin embargo, este no fue un periodo de decadencia. El arte, la literatura y la teología egipcias continuaron floreciendo y desarrollándose. (37)

Los sacerdotes concentraron el tipo de devoción que antes mostraban a muchas deidades (como Amón, Ra, Osiris, Isis, Hathor y Bastet) solo en Serapis, que encarnaba el mismo poder, la misma gracia y las mismas responsabilidades que estos otros. Un ejemplo de ello es la zona de templos conocida como mammisi (casa de nacimiento) que antiguamente estaba asociada a la diosa Hathor y al dios Bes, pero que ahora formaba parte de un Serapeum y estaba decorada con imágenes y textos relacionados con el dios Horus que, en este contexto, era un aspecto de Serapis.

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Statue Group of Persephone-Isis and Pluto-Serapis with Cerberus
Grupo de estatuas de Perséfone-Isis y Plutón-Serapis con Cerbero
Carole Raddato (CC BY-NC-SA)

La gente acudía a estos templos como siempre lo había hecho a las casas de los dioses y ofrecía sacrificios con la esperanza de obtener respuestas a sus oraciones o en agradecimiento por las que habían sido escuchadas. Los sacerdotes llevaban los sacrificios a la estatua del dios, como siempre había hecho el clero egipcio, y aseguraban a la gente que sus oraciones eran escuchadas. Sin embargo, a diferencia de las deidades egipcias anteriores, a menudo representadas con cabezas de animales, Serapis era totalmente antropomórfico, como señala Wilkinson:

Los elementos helenísticos de Serapis dominan la iconografía y los atributos del dios. Se le representaba en forma antropomórfica como un hombre que vestía una túnica de estilo griego, con peinado griego y barba completa, y que solía llevar un alto modio o medida de maíz en la cabeza. En algunas representaciones, Serapis también tiene cuernos de carnero curvados. A veces, como resultado de los aspectos ctónicos y de fertilidad del dios y su consorte Isis, las dos deidades eran representadas como serpientes -una, con barba, representando a Serapis. (128)

El recipiente en la cabeza del dios representaba la abundancia y la fertilidad que, combinadas con sus asociaciones de ultratumba, vinculaban a Serapis con la transformación en vida y después de la muerte. Desde el Serapeum de Alejandría, los Ptolomeos fomentaron el culto a Serapis en todo Egipto, pero en la práctica, nunca fue tan popular como los dioses que lo inspiraron. El culto a Isis, vinculado a Osiris, mantuvo su vigencia, y los rituales asociados a Apis permanecieron incambiados hasta el final del periodo ptolemaico. Serapis fue mucho más popular fuera de Egipto, ya que su culto se extendió desde el centro comercial de Naucratis a Grecia y, más tarde, a Roma como parte del culto a Isis.

Poder político del culto

Sin embargo, antes de la anexión de Egipto por parte de Roma, Serapis conservó devotos en Egipto durante el reinado de Cleopatra VII (51-30 a. C.), el último monarca de la dinastía ptolemaica. Aunque no era el dios más popular de Egipto, seguía ejerciendo un poder considerable, sobre todo como fuerza unificadora entre la población, que reconocía en la deidad los atributos que veneraba en su dios personal. Su culto fue fomentado por la dinastía que lo creó, que comprendió el poder de la religión para unificar al pueblo de una manera mucho más profunda que cualquier programa político. Para ello, el gobierno autorizó a los sacerdotes de Serapis a trabajar para potenciar su culto y ganar más adeptos. El erudito Alan B. Lloyd comenta:

Los sacerdotes gozaban de un poder político considerable, entre otras cosas porque su buena voluntad era evidentemente vista por los Ptolomeos como la clave para la aquiescencia de la población egipcia, y algunos de ellos, como Manetón de Sebennytus, desempeñaron un papel importante en la política cultural ptolemaica. Los sumos sacerdotes de Menfis fueron especialmente importantes desde este punto de vista, tanto por ser las figuras más significativas de la segunda ciudad del reino como por ser los pontífices supremos de Egipto en aquella época, con amplios contactos e influencia en el conjunto del país. Los Ptolomeos hicieron todo lo posible para asegurar este apoyo. (Shaw, 407)

Tras la muerte de Cleopatra VII y la anexión de Egipto por parte de Roma, el culto a Serapis siguió siendo una fuerza potente y viajó hasta Roma a través del comercio y los movimientos militares.

Conclusión

Desde Roma, el culto se extendió por todo el Imperio romano hasta el norte de Gran Bretaña, donde se han encontrado pruebas del culto a los dioses en Londres y York, y a través del norte de África hasta Sabratha y las ciudades circundantes, así como hasta Asia Menor, especialmente en Éfeso. Al estar vinculado con el más allá y la transformación, Serapis pasó a ser conocido como un dios redentor y salvador que concedía a los creyentes la vida eterna. La correspondencia durante el reinado de Adriano (117-138 d. C.) parece confundir las referencias a Serapis con las del nuevo mesías Jesucristo.

Algunos escritores e historiadores antiguos parecen haber confundido una referencia en una carta del emperador Adriano sobre los devotos de Serapis que se llamaban a sí mismos "obispos de Cristo" con los adherentes que en realidad se referían a sí mismos como "obispos del Salvador", Serapis, ya que los cristianos no tenían nada que ver con el culto a Serapis. También es posible que el propio Adriano malinterpretara o confundiera el culto a Serapis con el de Cristo, ya que ambos se centraban en un redentor y en el don de la vida eterna después de la muerte.

Romano-Egyptian Painting of Serapis
Pintura romano-egipcia de Serapis
Getty Museum (CC BY)

El culto seguía siendo popular a finales del siglo IV d. C. cuando el emperador cristiano Teodosio I inició su persecución de los cultos paganos mediante una serie de decretos. En el año 381 d. C., prohibió ciertos tipos de adivinación, pero los templos paganos seguían funcionando más o menos como antes. Sin embargo, entre el 389 y el 391 d. C., Teodosio I realizó un esfuerzo más concertado para erradicar el paganismo mediante los decretos teodosianos, que hacían cada vez más insostenible la práctica de rituales no cristianos.

En el año 391 d. C., estos decretos fomentaron los disturbios antipaganos en Alejandría, durante los cuales se retiraron por la fuerza las imágenes de Serapis en casas y edificios públicos y se sustituyeron por la cruz cristiana, a pesar de la oposición de los propietarios o habitantes. Ese mismo año, o posiblemente en el 392 d. C., una turba cristiana inspirada por el patriarca Teófilo destruyó el Serapeum de Alejandría, lo que puso fin al culto a Serapis. Los templos supervivientes se convirtieron luego en iglesias y Serapis cayó en el olvido junto con los demás dioses sustituidos por el cristianismo.

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Sobre el traductor

Gilda Macedo
Escritora freelance y traductora. Dra. en Humanidades.

Sobre el autor

Joshua J. Mark
Escritor independiente y antiguo profesor de filosofía a tiempo parcial en el Marist College de Nueva York, Joshua J. Mark ha vivido en Grecia y Alemania y ha viajado por Egipto. Ha sido profesor universitario de historia, escritura, literatura y filosofía.

Cita este trabajo

Estilo APA

Mark, J. J. (2021, octubre 19). Serapis [Serapis]. (G. Macedo, Traductor). World History Encyclopedia. Recuperado de https://www.worldhistory.org/trans/es/1-13587/serapis/

Estilo Chicago

Mark, Joshua J.. "Serapis." Traducido por Gilda Macedo. World History Encyclopedia. Última modificación octubre 19, 2021. https://www.worldhistory.org/trans/es/1-13587/serapis/.

Estilo MLA

Mark, Joshua J.. "Serapis." Traducido por Gilda Macedo. World History Encyclopedia. World History Encyclopedia, 19 oct 2021. Web. 05 jul 2022.

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