Anfiteatro

Definición

Mark Cartwright
por , traducido por Agustina Cardozo
Publicado el 21 diciembre 2016
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Disponible en otros idiomas: inglés, turco, francés
Roman Amphitheatre, Verona (by Mark Cartwright, CC BY-NC-SA)
Anfiteatro romano, Verona
Mark Cartwright (CC BY-NC-SA)

Los anfiteatros eran estructuras construidas en todo el imperio romano en las que la gente podía ver espectáculos como juegos de gladiadores, simulacros de batallas navales, cacerías de animales salvajes y ejecuciones públicas. Los más grandes, normalmente de forma ovalada, podían albergar a decenas de miles de personas, y se convirtieron en un punto central de la sociedad romana y del lucrativo negocio del entretenimiento. Los anfiteatros son uno de los mejores ejemplos que se conservan de la antigua arquitectura romana, y muchos de ellos siguen en uso hoy en día, albergando eventos que van desde representaciones de gladiadores hasta conciertos de ópera.

Características arquitectónicas

El anfiteatro completamente cerrado era uno de los favoritos de los romanos y evolucionó a partir de los estadios de dos lados y los teatros semicirculares de la antigua Grecia. Se desconocen la fecha y la ubicación del primer anfiteatro verdadero, pero la tradición de las luchas de gladiadores tenía sus raíces en las culturas etrusca y oscosamnita. El primer anfiteatro datado con seguridad es el de Pompeya, construido hacia el año 75 a.C. y conocido como spectacula. Las primeras estructuras aprovechaban las laderas de roca y tierra para construir los bancos de asientos de madera, pero en el siglo I a.C. ya se construían versiones de piedra independientes. Se construyeron anfiteatros de todos los tamaños en todo el imperio a medida que la cultura romana se extendía por el camino que dejaba su ejército. De hecho, los campamentos del ejército solían tener su propia arena, normalmente construida con madera y utilizada tanto para el entrenamiento como para el entretenimiento. Los anfiteatros se hacían ovalados o elípticos para que la acción no quedara circunscripta a una esquina y para ofrecer una buena vista desde cualquier asiento del recinto.

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El Coliseo, inaugurado oficialmente en el año 80 d.C. y conocido por los romanos como Anfiteatro Flavio, es el ejemplo más grande y famoso, con una capacidad para al menos 50.000 espectadores. Con sus 45 metros de altura y 189 x 156 metros de ancho hacía que todos los demás edificios de la ciudad fueran enanos. Tenía hasta 80 entradas, y la arena en sí medía unos enormes 87,5 por 54,8 metros. En la plataforma del piso superior, se empleaban marineros para manejar el gran toldo (velarium) que protegía a los espectadores de la lluvia o les daba sombra en los días calurosos.

The Colosseum or Flavian Amphitheatre
El Coliseo o Anfiteatro Flavio
Dennis Jarvis (CC BY-NC-SA)

El diseño del Coliseo se hizo famoso cuando empezó a figurar en las monedas, de modo que incluso la gente que nunca había estado en persona conocía el mayor templo del entretenimiento de Roma. El diseño se copió en todo el imperio: un exterior muy decorativo, múltiples entradas, asientos (cavea) colocados sobre una red de bóvedas de cañón, un muro que protegía a los espectadores de la acción de la arena (a veces con redes añadidas) y salas subterráneas bajo el suelo de la arena para esconder a personas, animales y accesorios hasta que se necesitaran en los espectáculos. También había un amplio sistema de drenaje, una característica que se observa en otras arenas, como el anfiteatro de Verona, donde todavía funciona y ha contribuido en gran medida a la excelente conservación del monumento.

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La Arena de Verona mide 152 x 123 metros y era la tercera más grande después del Coliseo y Capua. Es otro excelente ejemplo de las características de un anfiteatro romano. Se construyó en el siglo I d.C., utilizando una mezcla de cemento y escombros conocida como opus caementicum, ladrillos y bloques de piedra colocados en pilares cuadrados para crear una fachada externa de tres niveles de 72 arcos, cada uno de los cuales abarca 2 metros y crea una altura total de más de 30 metros. Los arcos más bajos conducen directamente a un pasillo interior de 4,4 metros de ancho, que rodea la Arena. Desde este pasillo, los escalones suben a intervalos regulares y en cuatro niveles diferentes para formar vomitorios (salidas), que dan acceso a la cavea interior. En el interior, los asientos estaban dispuestos en cuatro anillos elípticos que formaban un total de 44 filas de asientos.

Amphitheatre Exterior, Verona
Exterior del anfiteatro, Verona
Mark Cartwright (CC BY-NC-SA)

Los romanos construyeron más de 200 anfiteatros en todo el imperio, la mayoría en el oeste, ya que los teatros y estadios griegos que había en el este muy a menudo se convirtieron o utilizaron para espectáculos públicos. Además del Coliseo y la Arena de Verona, otras arenas bien conservadas que pueden visitarse en la actualidad son Arlés, Burnum, Capua, El Djem, Frejus, Nimes, Leptis Magna, Pérgamo, Pompeya, Pula, Salona, Tarragona y Uthina.

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Si algo le gustaba al pueblo romano era el espectáculo y la posibilidad de ver las extrañas y maravillosas representaciones que asaltaban los sentidos y disparaban las emociones.

Los eventos

Si algo le gustaba al pueblo romano era el espectáculo y la posibilidad de evadirse de la realidad durante unas horas para contemplar los extraños y maravillosos espectáculos públicos que asaltaban los sentidos y disparaban las emociones. Los gobernantes romanos lo sabían bien y, para aumentar su popularidad y prestigio entre el pueblo, organizaban espectáculos fastuosos y realmente espectaculares, que costaban fortunas y duraban todo el día durante varios días. Así, toda la industria del entretenimiento en vivo se convirtió en una enorme fuente de empleo, desde los domadores de caballos hasta los cazadores de animales, pasando por los músicos y los rastrilladores de arena.

Para los ojos modernos, los espectáculos sangrientos que ofrecían los romanos pueden causar repulsión, pero quizá debamos considerar que los sucesos impactantes de estos espectáculos eran una forma de evasión, como lo son hoy el cine y los videojuegos, más que representativos de las normas sociales y los barómetros del comportamiento aceptado en el mundo romano. Tal vez el mundo escandalosamente diferente del espectáculo romano, de hecho, ayudaba a reforzar las normas sociales en lugar de actuar como una subversión de ellas.

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Tarraco Amphitheatre
Anfiteatro de Tarragona
Mark Cartwright (CC BY-NC-SA)

El emperador Augusto estableció normas para que los esclavos y los libres, los niños y los adultos, los ricos y los pobres, los soldados y los civiles, los solteros y los casados se sentaran por separado, al igual que los hombres de las mujeres. Naturalmente, la primera fila con asientos más cómodos en los anfiteatros estaba reservada para la clase senatorial local. Es probable que las entradas fueran gratuitas para la mayoría de los espectáculos, ya que los organizadores, ya fueran los magistrados de la ciudad encargados de proporcionar eventos cívicos públicos, los ciudadanos superricos o los emperadores que más tarde monopolizarían el control de los espectáculos, estaban deseosos de mostrar su generosidad en lugar de utilizar los eventos como una fuente de ingresos.

Luchas de gladiadores

En los eventos sangrientos de la arena, ninguno fue más gráfico que las luchas de gladiadores uno a uno. Cualidades como el valor, el miedo, la destreza técnica, la celebridad y, por supuesto, la vida y la muerte en sí mismas, atraían al público como ningún otro entretenimiento, y sin duda uno de los grandes atractivos de los eventos de gladiadores, al igual que el deporte profesional moderno, era la posibilidad de que hubiera sorpresas y de que los perdedores ganaran el día.

En Roma, los magistrados de la ciudad tenían que organizar un espectáculo de gladiadores (munera) como precio para obtener un cargo, y las ciudades de todo el imperio se ofrecían a organizar concursos locales para mostrar su solidaridad con las costumbres de Roma y para celebrar acontecimientos notables, como una visita imperial o el cumpleaños de un emperador. Las luchas de gladiadores se hicieron muy populares, y los que ganaban se convertían en leyendas vivas, en los favoritos de las multitudes, que incluso tenían sus propios clubes de fans.

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Retiarius Gladiator Mosaic
Mosaico de un gladiador reciario
Carole Raddato (CC BY-SA)

Cacerías de animales salvajes

Además de los concursos de gladiadores, en las arenas romanas se celebraban eventos con animales exóticos (venationes) capturados en lugares lejanos del imperio, como rinocerontes, panteras y jirafas. Se los hacía luchar entre sí o con personas. A menudo se los encadenaba juntos, por lo general un herbívoro y un carnívoro, y los adiestradores de animales (bestiarii) los engatusaban para que lucharan entre sí. Algunos animales adquirían nombres y ganaban fama por derecho propio, al igual que sus "cazadores" humanos (venatores). Durante estos eventos, se empleaban mecanismos subterráneos para que los animales aparecieran inesperadamente en la arena, que se solía ajardinar con rocas y árboles para asemejarse a lugares exóticos y aumentar el realismo.

Simulacros de batallas navales

Los espectáculos en la arena solían acompañar a las fastuosas fiestas que se celebraban durante un triunfo romano, y uno de los actos más populares era escenificar audazmente batallas navales reales (naumachiae), naturalmente, de la forma más realista y mortal posible. Julio César conmemoró la guerra de Alejandría con una actuación de una gran batalla entre barcos egipcios y fenicios, y Augusto celebró su victoria sobre Marco Antonio en Actium de la misma manera. Nerón fue más allá e inundó todo un anfiteatro para celebrar su espectáculo de batallas navales. Estos eventos se hicieron tan populares que los emperadores posteriores no necesitaron la excusa de una victoria militar para sorprender al público con épicas batallas marítimas de temática mitológica. Las maniobras y la coreografía de estos eventos eran ficticios, pero los combates eran reales, por lo que los condenados y los prisioneros de guerra daban su vida para lograr el máximo realismo para la multitud que aullaba.

Image Gallery

A Gallery of 12 Roman Amphitheatres

In this gallery, we showcase 12 amphitheatres, a structure built throughout the Roman empire where ordinary people could watch such spectacles as gladiator...

Ejecuciones públicas

En las arenas también se ejecutaba a los criminales (generalmente durante la pausa para comer) de maneras muy espantosas, como poner a los condenados en manos de animales salvajes (damnatio ad bestias) o hacerlos luchar contra gladiadores bien armados y entrenados o incluso entre ellos. Otros métodos más teatrales incluían la quema en la hoguera o la crucifixión, a menudo con el prisionero vestido como un personaje de la mitología para dar un poco más de color a la ocasión. Los espectadores no eran espectadores pasivos, ya que a veces se cancelaba una ejecución si la multitud lo exigía.

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Decadencia y reutilización

Con el tiempo, las competiciones de gladiadores, que ya no se ajustaban al nuevo Imperio de mentalidad cristiana, decayeron bajo los últimos emperadores y finalmente llegaron a su fin en el año 404 d.C. El espectáculo de criminales luchando contra animales continuó durante un siglo más, pero poco a poco los anfiteatros cayeron en desuso y sufrieron diversos grados de reutilización y vejación. La historia del Coliseo es bastante representativa: convertido en fortaleza en el siglo XII, dañado por un terremoto en el siglo XIII y utilizado como cantera pública por el Papa Alejandro VI. Aun así, el Coliseo y muchos otros anfiteatros romanos que han sobrevivido siguen siendo hoy en día magníficos monumentos y un testimonio perdurable tanto de las habilidades como de los vicios del mundo romano. Muchos anfiteatros aún están en uso y siguen acogiendo a grandes multitudes para todo tipo de eventos culturales, como la temporada de ópera de verano en Verona, los simulacros de luchas de gladiadores en Tarragona y los conciertos de rock en Arles, conocidos a nivel mundial.

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Sobre el traductor

Agustina Cardozo
Agustina es traductora pública y vive en Uruguay. Tiene estudios avanzados de lingüística, le encantan la historia y las humanidades en general. Es la editora de español de la World History Encyclopedia.

Sobre el autor

Mark Cartwright
Mark es un escritor de historia radicado en Italia. Sus intereses principales incluyen la cerámica, la arquitectura, la mitología mundial y descubrir las ideas que todas las civilizaciones tienen en común. Tiene una maestría en filosofía política y es director de publicaciones en World History Encyclopedia.

Cita este trabajo

Estilo APA

Cartwright, M. (2016, diciembre 21). Anfiteatro [Amphitheatre]. (A. Cardozo, Traductor). World History Encyclopedia. Recuperado de https://www.worldhistory.org/trans/es/1-10269/anfiteatro/

Estilo Chicago

Cartwright, Mark. "Anfiteatro." Traducido por Agustina Cardozo. World History Encyclopedia. Última modificación diciembre 21, 2016. https://www.worldhistory.org/trans/es/1-10269/anfiteatro/.

Estilo MLA

Cartwright, Mark. "Anfiteatro." Traducido por Agustina Cardozo. World History Encyclopedia. World History Encyclopedia, 21 dic 2016. Web. 07 ago 2022.

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