Cleopatra VII

La última gran faraona del antiguo Egipto
Joshua J. Mark
por , traducido por Rosa Baranda
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Cleopatra VII, Philopator (by Panagiotis Constantinou, CC BY-NC-SA)
Cleopatra VII Filopátor Panagiotis Constantinou (CC BY-NC-SA)

Cleopatra VII (que vivió en torno a 69-30 a.C. y reinó en torno a 51-30 a.C.) fue la última gobernante de Egipto antes de que fuera anexionado como una provincia de Roma. Aunque es probablemente la reina egipcia más conocida, en realidad Cleopatra era de etnia griega como parte de la dinastía ptolemaica (323-30 a.C.) que gobernó Egipto tras la muerte de Alejandro Magno (356-323 a.C.), aunque culturalmente era egipcia y se presentaba como reina egipcia.

Por lo que mejor se la conoce es probablemente por su relación amorosa con el general romano y estadista Marco Antonio (83-30 a.C.) además de su anterior relación amorosa con Julio César (100-44 a.C.); sin embargo, ya era una reina poderosa antes de interactuar con cualquiera de los dos y una monarca mucho más robusta que cualquier otro de la dinastía ptolemaica tardía.

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Cleopatra hablaba varios idiomas, se dice que era muy encantadora y era una diplomática y administradora efectiva. Su relación tanto con César como con Marco Antonio llegó después de que ella ya hubiera gobernado con éxito y hubiera liderado a Egipto en una época tumultuosa.

Su relación con Antonio la puso en conflicto directo con Octaviano (más adelante conocido como César Augusto, que reinó de 27 a.C. a 14 d.C.), que era el cuñado de Antonio. Octaviano derrotaría a Cleopatra y Antonio en la batalla de Accio en 31 a.C., poniendo fin así al reinado de ella. Después, tanto Cleopatra como Antonio se suicidarían al año siguiente y Octaviano fundaría el Imperio romano y relegaría a Cleopatra a un capítulo menor del pasado de Roma. La experta Stacy Schiff comenta:

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La reescritura de la historia comenzó casi inmediatamente. No solo se eliminó a Marco Antonio del registro [oficial], sino que Accio se convirtió asombrosamente en una gran batalla, una importante victoria, un punto de inflexión histórico. Pasó de ser un final a convertirse en un principio. Augusto había rescatado al país de un gran peligro. (297)

Los historiadores romanos se aprovecharon del concepto de la seductora mujer del este que había amenazado a Roma y pagó por ello. Por desgracia, esta imagen de Cleopatra ha seguido siendo la misma durante siglos y no ha sido hasta el último siglo cuando los expertos han intentado representarla de una manera más realista y favorecedora.

La costumbre de Cleopatra de tomar decisiones y actuar en consecuencia sin consultar con los miembros de su corte molestaron a algunos de sus funcionarios de más alto rango.

Juventud y sucesión

En junio de 323 a.C., Alejandro Magno murió y su vasto imperio se dividió entre sus generales en las guerras de los Diádocos. Uno de estos generales fue Ptolomeo I Sóter (323-282 a.C.), un compatriota macedonio, que fundaría la dinastía ptolemaica en el antiguo Egipto.

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La extirpe ptolemaica, de etnia griega-macedónica, continuaría gobernando Egipto hasta la muerte de Cleopatra VII en 30 a.C., cuando pasó a manos de Roma. Ptolomeo I, Ptolomeo II (que reinó de 285-246 a.C.), y Ptolomeo III (que reinó de 246-222 a.C.) gobernaron Egipto bien, pero los sucesores posteriores no estuvieron a la altura, hasta que Cleopatra llegó al trono. De hecho, las dificultades que tuvo que superar eran principalmente el legado de sus predecesores.

Cleopatra VII Filopátor nació en 69 a.C. y gobernó junto a su padre, Ptolomeo XII Auletes. Cuando tenía 18 años, su padre murió y le dejó a ella el trono. Debido a que la tradición egipcia decía que una mujer necesitaba un consorte masculino para reinar, la casaron ceremonialmente con su hermano de doce años, Ptolomeo XIII. Sin embargo, Cleopatra no tardó en eliminar su nombre de todos los documentos oficiales y gobernar sola.

Family Tree of the Ptolemaic Dynasty of Egypt (305-30 BCE)
Árbol genealógico de la dinastía ptolemaica de Egipto (305-30 a.C.) Simeon Netchev (CC BY-NC-ND)

Los Ptolomeos, que insistían en la superioridad griego-macedónica, habían gobernado Egipto durante siglos sin siquiera aprender el lenguaje egipcio o aceptar sus costumbres. Sin embargo, Cleopatra hablaba egipcio, era elocuente en su griego nativo y también dominaba otras lenguas. Gracias a esto se podía comunicar fácilmente con los diplomáticos de otros países sin necesidad de un traductor y, poco después de asumir el trono, sin molestarse tampoco en escuchar los consejos de sus asesores en asuntos de Estado. Schiff señala que «Cleopatra tenía el don de los idiomas y navegaba con facilidad de uno a otro» (160). Plutarco, en cuyas obras se basa Schiff, escribe:

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Era un placer oír el sonido de su voz, con la que, cual instrumento de muchas cuerdas, podía pasar de un idioma a otro, de modo que había pocas naciones bárbaras a las que contestara mediante intérprete. (Vidas, Antonio y Cleopatra, capítulo 8)

Su costumbre de tomar decisiones y actuar en consecuencia sin seguir el consejo de los miembros de la corte molestó a algunos de los funcionarios de altos cargos. Un ejemplo de esto es cuando unos tenientes mercenarios romanos empleados por la Corona ptolemaica asesinaron a los hijos del gobernador romano de Siria para evitar que le pidieran ayuda. Ella arrestó inmediatamente a los tenientes responsables y se los entregó al padre agraviado para que los castigara.

A pesar de sus muchos logros, su corte no estaba contenta con su actitud independiente. En 48 a.C. su principal consejero, Potino, junto con otro, Teódoto de Quíos, y el general Aquilas, la derrocaron y pusieron a su hermano Ptolomeo XIII en el trono al creer que sería más fácil de controlar que su hermana. Cleopatra y su hermanastra, Arsínoe, huyeron a la seguridad de la Tebaida.

Pompeyo, César y la llegada de Roma

En torno a esta misma época, el general y político romano Pompeyo el Grande fue derrotado por Julio César en la batalla de Farsalia. Pompeyo era el guardián de Estado de los hijos más pequeños de Ptolomeo y durante sus campañas había pasado bastante tiempo en Egipto. Creyendo que sería recibido por amigos, Pompeyo huyó de Farsalia a Egipto, pero, en vez de encontrar santuario, fue asesinado bajo la mirada de Ptolomeo XIII al llegar a las costas de Alejandría.

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El ejército de César era inferior en número al de Pompeyo, y la creencia popular era que la increíble victoria de César significaba que los dioses lo favorecían a él por encima de Pompeyo. Más aún, para el consejero de Ptolomeo XIII, Potino, parecía tener más sentido poner al joven rey de parte del futuro de Roma que del pasado.

A la llegada a Egipto con sus legiones, en busca de Pompeyo, César supuestamente se indignó al saber que Pompeyo había sido asesinado, declaró la ley marcial y se instaló en el palacio real. Ptolomeo XIII huyó a Pelusio con su corte. Sin embargo, César no iba a dejar que el joven gobernante se le escapara para fomentar problemas e hizo que lo llevaran de vuelta a Alejandría.

Cleopatra seguía en el exilio y sabía que no había manera de que pudiera entrar sin más en palacio sin que la detuvieran. Reconociendo que César era su oportunidad de recuperar el poder, se dice que se hizo enrollar en una alfombra, en apariencia un regalo para el general romano, e hizo que la llevaran a través de las líneas enemigas. Plutarco cuenta la historia:

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Cleopatra, con tan solo uno de sus amigos con ella, Apolodoro el Siciliano, se embarcó en una pequeña barca y llegó al palacio cuando ya estaba anocheciendo. Ya que no parecía haber ninguna otra manera de entrar sin ser vista, se metió estirada dentro de un saco de dormir y, tras atar la bolsa, Apolodoro se la llevó dentro a César. Este pequeño truco de Cleopatra, que mostraba por primera vez su provocativa impudicia, se dice que fue lo primero que cautivó a César. (Vidas, César, capítulo 49)

Parece que ella y César sintieron una afinidad instantánea el uno por la otra y, para la mañana siguiente, cuando Ptolomeo XIII llegó para reunirse con César, este y Cleopatra ya eran amantes. El joven faraón montó en cólera.

Cleopatra and Caesar
Cleopatra y César Jean-Léon Gérôme (1824–1904) (Public Domain)

Cleopatra y Julio César

Ptolomeo XIII recurrió a su general Aquilas para que lo apoyara y estalló la guerra en Alejandría entre las legiones de César y el Ejército egipcio. César y Cleopatra se vieron asediados en el palacio real durante seis meses hasta que los refuerzos romanos pudieron llegar y romper las filas egipcias. Fue en ese momento, según algunos historiadores, cuando la gran Biblioteca de Alejandría se quemó por accidente, aunque esta afirmación se ha discutido.

Cleopatra, que ahora era la única gobernante, viajó por Egipto con César con mucha pompa y fue aclamada faraón por sus súbditos.

Sin embargo, antes de la victoria romana sobre Ptolomeo XIII, Arsínoe, la hermanastra de Cleopatra, que había regresado con ella, había huido al campamento de Aquilas y se había hecho proclamar reina en lugar de Cleopatra. Ptolomeo XIII se ahogó en el Nilo intentando escapar tras una batalla y los demás líderes del golpe contra Cleopatra murieron en la batalla o poco después.

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Arsínoe fue capturada y enviada a Roma en la derrota, pero César le perdonó la vida y la exilió a una vida en el templo de Artemisa en Éfeso, donde permanecería hasta 41 a.C. cuando, a petición de Cleopatra, Marco Antonio la mandó ejecutar.

Cleopatra, que ahora era la única gobernante, viajó por Egipto con César con mucha pompa y fue aclamada faraón por sus súbditos. En junio de 47 a.C. dio a luz a un hijo, Ptolomeo César, conocido como Cesarión, y lo proclamó su heredero. El propio César estaba contento con que Cleopatra gobernara Egipto, ya que ambos encontraron en el otro el mismo tipo de inteligencia y estratagema, lo que los unió con un respeto mutuo.

Relief of Cleopatra VII and Caesarion at the Dendera Temple
Relieve de Cleopatra VII y Cesarión en el Templo de Dendera Olaf Tausch (CC BY)

En 46 a.C. César regresó a Roma y poco después se llevó a Cleopatra, a su hijo, y todo su séquito a vivir allí. Reconoció abiertamente a Cesarión como su hijo, aunque no como su heredero, y a Cleopatra como su consorte. Como para entonces César ya estaba casado con Calpurnia y las leyes romanas contra la bigamia se seguían a rajatabla, muchos miembros del Senado, así como el pueblo, se indignaron por las acciones de César. Los famosos regalos de adulación de Cleopatra no consiguieron mejorar la situación y Cicerón (106-43 a.C.) estaba especialmente indignado, algo que dejó claro en una carta de 45 a.C.:

Detesto a la reina. Porque todos los regalos que prometió eran cosas sabidas, y consistentes con mi carácter, tales que yo podría proclamar desde los tejados... y la insolencia de la propia reina cuando estaba viviendo en la villa transtiberina de César, solo acordarme me resulta doloroso. (Lewis. 118)

Pensaran lo que pensasen Cicerón o los demás sobre Cleopatra o su relación con César, no parece que le importara a ninguno de ellos. Siguieron apareciendo en público juntos, aunque el decoro sugiriera que debían ser más discretos.

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Cleopatra y Marco Antonio

Tras el asesinato de Julio César en 44 a.C., Cleopatra huyó de Roma con Cesarión y regresó a Alejandría. La mano derecha de César, Marco Antonio, unió fuerzas con su sobrino segundo Octaviano y su amigo Lépido para perseguir y derrotar a los conspiradores que habían asesinado a César. Tras la batalla de Filipos, en la que las fuerzas de Antonio y Octaviano derrotaron a las de Bruto y Casio, Antonio emergió como gobernante de las provincias orientales, incluido Egipto, mientras que Octaviano se quedó con las occidentales.

En 41 a.C. Cleopatra fue llamada a compadecer frente a Antonio en Tarso para responder a los cargos de haber ayudado a Bruto y Casio. Cleopatra retrasó su llegada y después retrasó aún más el cumplir con la citación de Antonio, dejando claro que, como reina de Egipto, llegaría cuando ella quisiera y de la forma que a ella le pareciera. En aquel momento, Egipto estaba al borde del caos económico, pero, a pesar de ello, Cleopatra se aseguró de presentarse como una verdadera soberana, apareciendo lujosamente en su barcaza, vestida como Afrodita:

Vino navegando por el río Cidno en una barcaza de popa dorada y velas púrpuras desplegadas, mientras los remos de plata marcaban el ritmo de la música de flautas, pífanos y arpas. Ella iba tumbada todo a lo largo bajo un dosel de tela de oro, vestida cual Venus en una pintura, y jóvenes hermosos, cuales cupidos pintados, la flanqueaban, abanicándola. Sus doncellas iban vestidas como las ninfas marinas y las Gracias, algunas manejando el timón y otras las cuerdas... los perfumes se derramaban desde el barco hasta la orilla, que estaba cubierta por las multitudes, algunos siguiendo la galera desde las orillas del río, otros saliendo de la ciudad para verla. El mercado quedó bastante vacío, y por fin Antonio se quedó solo sentado en el tribunal mientras corría la voz, por toda la multitud, de que Venus había venido a festejar con Baco por el bien común de Asia. (Plutarco, Vida de Marco Antonio, capítulo 7)

Marco Antonio y Cleopatra se hicieron amantes instantáneamente y lo seguirían siendo durante los siguientes diez años. Ella le daría tres hijos (Cleopatra Selene, Alejandro Helios y Ptolomeo Filadelfo) y él la consideraría su esposa, a pesar de estar ya casado primero con Fulvia y después con Octavia, la hermana de Octaviano. Antonio acabó divorciándose de Octavia para casarse con Cleopatra legalmente.

¿Era egipcia o griega?

Los escritores romanos criticaron la relación de Marco Antonio con Cleopatra, al igual que habían criticado la de Julio César, y caracterizaron a la reina como «una artera seductora del este», algo que ha contribuido al continuo debate sobre si Cleopatra era egipcia o griega.

La experta Barbara Watterson señala que «la clasificación racial de los primeros egipcios es una cuestión complicada» (13) y, para la época de Cleopatra VII seguía siendo una pregunta de difícil respuesta, ya que parece que «ser egipcio» significaba hablar el idioma, seguir sus costumbres, respetar a los dioses y vivir en Egipto.

Bust of Cleopatra
Busto de Cleopatra Louis le Grand (Public Domain)

El pueblo que hoy en día conocemos como «antiguos egipcios» era diverso racialmente y, tal y como apunta Watterson, «los orígenes raciales de los egipcios son tema de debate» (13), porque su unidad provenía más bien de una visión común del mundo, de una religión y cultura compartidas, más que de una etnia. Según esta definición, Cleopatra VII era egipcia. Sin embargo, Schiff señala:

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La joven que se había refugiado con Julio César en el palacio asediado de Alejandría... era, hasta donde se puede afirmar, una aristócrata macedonia. Su nombre, al igual que su ascendencia, era totalmente macedonia, y orgullosa de ello. «Cleopatra» significa «gloria de su patria» en griego. (23)

Sin embargo, la estudiosa Sally Ann Ashton señala que, independientemente de su etnia, ella eligió presentarse como egipcia:

Probablemente no es una coincidencia que las reinas posteriores, más poderosas e independientes, quisieran presentarse como monarcas egipcias más que griegas, porque Egipto ya había demostrado ser capaz de aceptar una faraona y la religión permitía una mayor autonomía que la tradición griega. (114)

Las discusiones sobre si Cleopatra VII era egipcia o griega se llevan dando mucho tiempo, y sin duda seguirán ocurriendo, pero parece que lo más seguro es decir que era de etnia griega pero de cultura egipcia.

La guerra civil romana y la muerte de Cleopatra

Durante estos años, la relación de Antonio con Octaviano se iría deteriorando sin remisión. Octaviano estaba indignado por el comportamiento de Antonio y, especialmente, por la falta de respeto que había mostrado tanto a su hermana como a él mismo. Lo reprendió repetidamente y, por lo menos en una ocasión, Antonio respondió directamente. En 33 a.C., Antonio le devolvió una carta a Octaviano:

¿Qué es lo que te ha molestado? ¿Porque me voy a la cama con Cleopatra? Pero ella es mi mujer, y lo he estado haciendo durante nueve años, no solo recientemente. Y en cualquier caso, ¿acaso [tu mujer] es tu único placer? Me imagino que habrás logrado, para cuando leas esto, meterte en la cama con Tertulla, Terentilla, Rufilla, Salvia Titisenia, o todas ellas. ¿Realmente importa dónde, o con qué mujeres, se excita uno? (Lewis. 133)

Octaviano no apreció esta respuesta, ni ninguno de los otros abusos que hizo Antonio de la política, la cortesía o la decencia, y su relación personal y profesional degeneró hasta el punto de estallar en una guerra civil. Tras varios encuentros que casi siempre favorecieron a Octaviano, las fuerzas de Cleopatra y Antonio fueron derrotadas por las de Octaviano en la batalla de Accio en el 31 a.C. y, un año más tarde, ambos se habían suicidado. Antonio, tras oír las noticias falsas de la muerte de Cleopatra, se apuñaló. Demasiado tarde supo que todavía estaba viva y Octaviano permitió que lo llevaran junto a la reina, donde murió en sus brazos.

Silver Tetradrachm Portraying Antony and Cleopatra
Tetradracma de plata que representa a Antonio y Cleopatra Sailko (CC BY)

Después Octaviano exigió una audiencia con la reina donde le presentaron sin miramientos las condiciones de su derrota. Estos términos no eran para nada favorables y Cleopatra entendió que se la llevarían cautiva a Roma para adornar el triunfo de Octaviano. Al darse cuenta de que no podría manipular a Octaviano como había hecho con César y Antonio, Cleopatra pidió tiempo para prepararse, una petición que le fue concedida.

Entonces, se dejó envenenar mediante una mordedura de serpiente (tradicionalmente un áspid, aunque la mayoría de los estudiosos hoy en día creen que fue una cobra egipcia). Octaviano hizo que asesinaran a su hijo Cesarión y se llevó a los hijos que había tenido con Antonio a Roma, donde los crio Octavia; y así fue como acabó la dinastía ptolemaica de gobernantes egipcios.

Conclusión

Aunque tradicionalmente se la considera una mujer de gran belleza, los escritores de la Antigüedad alaban unánimemente su inteligencia y encanto más que sus atributos físicos. Plutarco escribe:

Su propia belleza, nos dicen, no era de ese tipo incomparable que cautiva inmediatamente al espectador. Pero su encanto y su presencia eran irresistibles y había una atracción en torno a su persona y en su conversación que, junto con una fuerza peculiar del carácter en cada palabra y acción, ponían a todo aquel que se asociara con ella bajo su hechizo. (Vidas, Antonio y Cleopatra, capítulo 8)

Cleopatra's Death
Muerte de Cleopatra Reginald Arthur (Public Domain)

Cleopatra ha seguido creando ese mismo hechizo a lo largo de los siglos desde su muerte y sigue siendo la reina más famosa del antiguo Egipto. Se han hecho películas, libros, programas de televisión y obras de teatro sobre su vida y se la ha representado en obras de arte de todos los siglos hasta la actualidad. Aun así, como señala Schiff, se la recuerda casi universalmente como la mujer que sedujo a dos hombres poderosos en vez de por lo que logró antes de conocer a cualquiera de ellos. Schiff escribe:

Lo personal supera inevitablemente a lo político y lo erótico supera a todo lo demás: recordaremos que Cleopatra se acostó con Julio César y Marco Antonio mucho después de haber olvidado lo que logró hacer con ello, que mantuvo un imperio enorme, rico y densamente poblado durante su turbulento ocaso, en nombre de una dinastía orgullosa y culta. Sigue estando presente por haber seducido a dos de los hombres más grandes de su época, a pesar de que su crimen fue inmiscuirse en las mismas relaciones maritales «arteras y sospechosas» de las que disfrutaban todos los hombres en el poder. (299)

Cleopatra tenía tan solo 39 años cuando murió, y gobernó durante 22 de ellos. En una época en la que las mujeres rara vez o nunca ejercían un poder político sobre los hombres, ella consiguió mantener Egipto en un estado de independencia mientras estuvo en el trono y nunca olvidó lo que su pueblo se merecía. En consonancia con las antiguas tradiciones del país, intentó mantener el concepto de ma'at, el equilibrio y la armonía, tanto como le fue posible bajo las circunstancias del momento y ha llegado a simbolizar el antiguo Egipto en el imaginario popular más que cualquier otro monarca egipcio.

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Nota del autor: Gracias en especial a los académicos Arienne King y Basil Elkot por sus contribuciones en este artículo.

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Preguntas y respuestas

¿Por qué es tan famosa Cleopatra VII?

Cleopatra VII es famosa por ser la última faraona del antiguo Egipto, pero también gracias a las obras de escritores romanos de la Antigüedad, que documentaron sus relaciones amorosas con Julio César y Marco Antonio. Durante siglos se la definió principalmente por estas relaciones, pero hoy en día está reconocida como una monarca poderosa y efectiva por derecho propio.

¿Cleopatra VII era egipcia o griega?

Cleopatra VII era de etnia macedonia, de la dinastías ptolemaica, pero de cultura egipcia ya que aceptó por completo las costumbres y la religión egipcias.

¿Era Cleopatra VII realmente la mujer más bella del mundo?

Los escritores de la Antigüedad, incluido Plutarco, no mencionan que sea excepcionalmente bella, pero sí que la alaban por su inteligencia, su ingenio, su don para la conversación y por ser buena compañía.

¿Cómo murió Cleopatra VII?

Cleopatra VII se suicidó después de que Octaviano los derrotara a ella y a Marco Antonio. Se envenenó con una serpiente, posiblemente una cobra egipcia.

Sobre el traductor

Rosa Baranda
Traductora de inglés y francés a español. Muy interesada en la historia, especialmente en la antigua Grecia y Egipto. Actualmente trabaja escribiendo subtítulos para clases en línea y traduciendo textos de historia y filosofía, entre otras cosas.

Sobre el autor

Joshua J. Mark
Joshua J. Mark no solo es cofundador de World History Encyclopedia, sino también es el director de Contenidos. Anteriormente fue profesor en el Colegio Marista de Nueva York, donde enseñó historia, filosofía, literatura y escritura. Ha viajado extensamente y vivió en Grecia y en Alemania.

Cita este trabajo

Estilo APA

Mark, J. J. (2020, diciembre 26). Cleopatra VII: La última gran faraona del antiguo Egipto. (R. Baranda, Traductor). World History Encyclopedia. https://www.worldhistory.org/trans/es/1-866/cleopatra-vii/

Estilo Chicago

Mark, Joshua J.. "Cleopatra VII: La última gran faraona del antiguo Egipto." Traducido por Rosa Baranda. World History Encyclopedia, diciembre 26, 2020. https://www.worldhistory.org/trans/es/1-866/cleopatra-vii/.

Estilo MLA

Mark, Joshua J.. "Cleopatra VII: La última gran faraona del antiguo Egipto." Traducido por Rosa Baranda. World History Encyclopedia, 26 dic 2020, https://www.worldhistory.org/trans/es/1-866/cleopatra-vii/.

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