Gortina se encuentra en la llanura de Mesara en el centro de Creta y fue un asentamiento importante durante toda la Antigüedad desde la época minoica hasta el período Helenístico. En la época romana, la ciudad adquirió aún más importancia como capital de la provincia romana de Creta y Cirene. Hoy en día este sitio destaca especialmente por el código legal de Gortina, una larga inscripción mural creada en el siglo V a.C. que constituye el primer ejemplo europeo de este tipo.
La Edad del Bronce en Gortina
Los primeros habitantes se asentaron en Gortina en la Edad del Bronce Tardía y se construyó sobre una acrópolis controlada en un principio por el palacio minoico cercano de Festo hasta que se convirtió en la ciudad-Estado más importante de la región. La Gortina de la Edad del Bronce también es el escenario de varias historias importantes de la mitología griega. Aquí fue donde Zeus, en forma de toro, sedujo a Europa; su matrimonio tuvo lugar bajo un árbol perenne del lugar. Gortina se menciona en la Ilíada de Homero como una ciudad amurallada y aparece en la Odisea cuando una tormenta empuja a los griegos, que están regresando a casa de la guerra de Troya, contra las costas del sur de Creta.
El período Arcaico
En los siglos VIII y VII a.C. la ciudad se expandió hasta la llanura cercana al río Milopótamos. Contaba también con varios puertos cercanos, de entre los que destacan Matala y Lebena. La ciudad adquirió la tradicional ágora y las esculturas monumentales y templos religiosos de una polis griega próspera. Dos de los templos más importantes de la ciudad estaban dedicados a Apolo y Atenea, a quien se consideraba la guardiana de la ciudad.
El período Clásico y el Código legal
Gortina siguió perdurando y, a partir de 470 a.C., creó su propia moneda. Por desgracia, quedan muy pocos restos arquitectónicos de este periodo, aunque hay un superviviente verdaderamente único. Se trata del famoso Código legal de Gortina, que data de alrededor de 450 a.C. Grabado en un pórtico curvado de bloques de mármol en una esquina del ágora, este enorme texto se extiende a lo largo de 8 metros. Está dividido en 12 columnas y está escrito en bustrofedón; es decir, en líneas alternas en direcciones opuestas. El texto, de 600 líneas, utiliza el alfabeto y dialecto dórico, está casi completo y sin duda estaba pensado para que lo leyera cualquier persona. Describe artículos de propiedad y ley conyugal y es especialmente interesante para los historiadores por los detalles que incluye sobre la familia y el estatus de la mujer. También abarca normas en cuanto a herencias, deudas, adopción, matrimonio, esclavitud y violencia sexual. Es la inscripción legal europea más antigua que se conserva. Tras la destrucción del muro sobre el que se encuentra, el código se desmanteló y se volvió a construir en el siglo I a.C. Se volvió a instalar en su posición original, aunque el espacio común entonces funcionaba como un bouleuterion o lugar de encuentro para el Consejo de la ciudad.
El período Helenístico
Gortina siguió prosperando durante el período Helenístico y, en el siglo III a.C., dirigió a la confederación de ciudades-Estado cretenses contra Cnosos. Otros indicadores del aumento de la importancia de Gortina son la construcción de un ágora extra y un santuario dedicado a Deméter y Koré. Con el apoyo de Ptolomeo IV Filopátor de Egipto, Gortina se sentía lo suficientemente segura como para enfrentarse a las potencias cretenses rivales como Cnosos y Festo en las guerras cretenses. La ciudad derrotó a Festo en el siglo II a.C. y luego se unió a su vieja enemiga, Cnosos, para derrotar a Lito en torno a 220 a.C.
El período romano
Roma empezó a interesarse por Creta en el siglo II a.C., pero Gortina cometió un error estratégico al concederle santuario al gran enemigo de Roma, Aníbal, en 189 a.C. Más tarde la ciudad cambió de táctica y apoyó a Quinto Cecilio Metelo durante su brutal invasión de Creta a mediados del siglo I a.C., momento en el cual Gortina aprovechó para amasar más poder en la isla y crecer hasta un tamaño sin precedentes. Esta estrategia funcionó, ya que en torno a 27 a.C. Augusto nombró a Gortina la capital de la provincia romana de Creta y Cirene (en la actual Libia).
Fue nombrada la sede del procónsul y también se benefició de un complejo nuevo construido para este propósito expreso, el pretorio. En los siglos siguientes continuó prosperando y la población aumentó hasta los 300.000 habitantes; se benefició de termas romanas, teatros, un estadio, un ruedo, un odeón y un circo, así como de un sistema de agua mucho mejor que incluía fuentes, cisternas y acueductos. Un indicador más del estatus de Gortina en el mundo romano es el estacionamiento de figuras tan destacadas como el futuro emperador Trajano, que sirvió como cuestor de la isla en 81 d.C.
A partir del siglo III d.C. Gortina se vio envuelta en varios episodios durante el ascenso del cristianismo, entre los cuales destaca el de 249 d.C., cuando mataron a 10 mártires cristianos en el anfiteatro en una de las brutales cacerías de animales que a los romanos les gustaban tanto. En 295-297 d.C. se dividió la provincia de Creta y Cirene y, aunque Gortina siguió siendo la capital cretense, pasó a responder al prefecto de Iliria. La ciudad entró en decadencia tras un terremoto devastador en 365 d.C., tras lo cual se abandonó como centro administrativo. La fortuna de Gortina volvió a mejorar a principios del periodo bizantino con la construcción de una ciudad nueva más al este, donde se construyeron varias basílicas, entre las que destacan la iglesia de San Tito (Hagios Titos), del siglo VI d.C., un seguidor de san Pablo que fue martirizado en aquel lugar. Sin embargo, tras otro terremoto importante en 670 d.C., Gortina se abandonó definitivamente.
