Antigua Armenia

Mark Cartwright
por , traducido por Diego Villa Caballero
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Temple of Garni (by Kim Davies, CC BY-ND)
Templo de Garni Kim Davies (CC BY-ND)

La antigua Armenia, situada en la zona sur del Cáucaso, en Eurasia, fue colonizada en el Neolítico, pero el primer Estado propiamente dicho del que se tiene constancia fue el reino de Urartu, en el siglo IX a.C. Incorporada al Imperio persa de Ciro el Grande en el siglo VI a.C., la dinastía de los oróntidas gobernó como sátrapas persas, función que desempeñaron para sus siguientes gobernantes, los macedonios y el Imperio seléucida, hasta el siglo III a.C. Bajo las dinastías artáxida y arsácida, el país prosperó, pero a menudo se vio atrapado entre las ambiciones de Partia y Roma, y luego de los imperios sasánida y bizantino. Las fronteras del Estado variaron considerablemente a lo largo de los siglos, pero factores comunes como la religión y el idioma se mantuvieron unidos por clanes dinásticos duraderos, lo que le dio a Armenia su propia identidad única a lo largo de la antigüedad.

Hayasa-Azzi (1500-1200 a.C.)

La primera cultura identificable en la región es la de Hayasa-Azzi, una confederación tribal indígena que floreció en la fértil meseta de la antigua Armenia, alrededor del monte Ararat y partes de la actual Turquía oriental, entre el 1500 y el 1200 a.C. aproximadamente. Los hayasa-azzi son el epónimo del pueblo Hay, el término que los armenios utilizan para describirse a sí mismos y a su estado, Hayastán. Con el tiempo, los hayasa-azzi se mezclaron con otros grupos étnicos y tribus locales, como los hurritas, los arme-shupria y los nairi, probablemente motivados por la necesidad de defenderse de vecinos más agresivos y poderosos, como los hititas y los asirios. Probablemente entraron en contacto con los tracio-frigios tras el colapso del Imperio hitita alrededor del año 1200 a.C. Con el tiempo, estos diversos pueblos y reinos se fusionaron para formar el primer Estado reconocible y documentado de la región, el reino de Urartu, a partir del siglo IX a.C.

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Urartu (siglo IX a.C. - en torno a 590 a.C.)

Nombres

Urartu, también conocido como el Reino de Van por el lago de la región del mismo nombre, se desarrolló como una federación de reinos más antiguos y pequeños a lo largo de Armenia, el este de Turquía y el noroeste de Irán. «Urartu» proviene de urashtu, la palabra asiria para referirse al reino, y significa «lugar elevado», posiblemente en referencia a la región montañosa o a la práctica habitual de esta cultura de construir fortificaciones en promontorios rocosos. Los urartianos se llamaban a sí mismos los biaina.

Geografía y expansión

Urartu prosperó gracias al asentamiento en la extensa meseta fértil, bien abastecida por los ríos. La viticultura era importante y la elaboración de vino en la región fue quizás la más antigua de todas. La ganadería prosperó gracias a los excelentes pastos de montaña, y los caballos, en particular, se criaban con éxito. Los yacimientos minerales de la zona incluían oro, plata, cobre, plomo, hierro y estaño, y todos ellos se utilizaban para producir objetos de metal de gran calidad, especialmente calderos de bronce. Su ubicación en las rutas comerciales entre las antiguas culturas mediterráneas, asiáticas y anatolias fue otra fuente de prosperidad.

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Urartu 714-715 BCE
Urartu 714-715 a.C. Sémhur (CC BY-SA)

La capital fortificada era Tushpa (más tarde llamada Van), construida sobre un promontorio de piedra caliza en la orilla oriental del lago Van, en las tierras altas. Los gobernadores regionales representaban al rey y enviaban los impuestos a la capital. En el año 776 a.C., Argishti I (que reinó entre el 785 y el 760 a.C. aproximadamente) fundó una nueva ciudad, Argishtihinili, en la llanura de Ararat, que más tarde se convertiría en la segunda ciudad del reino y pasaría a llamarse Armavir. Luego, alrededor del 685 a.C., el rey Rusa II (que reinó de en torno a 685-645 a.C.) fundó la importante ciudad norteña de Teishebaini (la actual Ereván), también en la llanura de Ararat. Un importante sitio fortificado con restos sustanciales en la actualidad es Erebuni, cerca de la actual capital de Armenia, Ereván.

El panteón de la religión urartiana contiene una mezcla de dioses propios y hurritas, como el dios de las tormentas y los truenos Teisheba, procedente del hurrita Teshub. A mediados del siglo IX a.C., el rey Ishpuini elevó a Haldi (Khaldi) a jefe de los dioses, una deidad de origen extranjero y asociada con la guerra. Tan importante era este dios que a los urartianos se les llamaba a veces haldios o «hijos de Haldi». A los diferentes dioses se les ofrecían libaciones y sacrificios de animales, así como dedicatorias de armas y bienes preciosos.

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La escritura temprana de Urartu utilizaba pictogramas simples, pero se adoptó y adaptó la escritura cuneiforme de las culturas mesopotámicas contemporáneas vecinas. Las inscripciones cuneiformes que se conservan del reino muestran que la lengua urartiana estaba relacionada con la hurrita.

Urartu Decorated Quiver
Carcaj de Urartu decorado EvgenyGenkin (CC BY-SA)

En el siglo VII a.C., Urartu controlaba el territorio que se extendía desde el mar Caspio hasta el Alto Éufrates (del este al oeste) y desde las montañas del Cáucaso en el norte hasta la cordillera del Tauro en el sur. El principal adversario de Urartu era el Imperio neoasirio, aunque también hay pruebas de relaciones comerciales entre ambos estados. El gobernante asirio Tiglat-Pileser III (que reinó de 745-727 a.C.) era especialmente agresivo y sitió Tushpa. Otro conflicto importante entre ambos Estados se produjo durante la campaña de Sargón II (722-705 a.C.) en el 714 a.C.

Decadencia

El reino de Urartu llegó a su fin de forma violenta cuando, en algún momento entre el 640 y el 590 a.C., sus ciudades fueron destruidas. Debilitado por décadas de batallas con los asirios, es posible que se viera incapaz de controlar su propio imperio. Se desconoce quiénes fueron los causantes, pero los escitas son uno de los candidatos, los cimerios otro e incluso es posible que fueran fuerzas procedentes de los territorios administrados por reyes de Urartu. El reino fue conquistado por los medos a partir del 585 a.C. y luego incorporado al Imperio aqueménida de Ciro el Grande a mediados del siglo VI a.C.

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LA PRIMERA MENCIÓN CONOCIDA DEL ESTADO VASALLO PERSA DE ARMENA O ARMENIA SE REGISTRA EN UNA INSCRIPCIÓN DE DARÍO I DEL AÑO 520 A.C. APROXIMADAMENTE.

Dinastía oróntida (en torno a 570 - 200 a.C.)

Sátrapas persas

La dinastía oróntida sucedió al reino de Urartu en la antigua Armenia y gobernó entre los siglos VI y III a.C. El fundador de la dinastía real de los oróntidas fue Orontes (Yervand) Sakavakyats (aproximadamente 570-560 a.C., aunque las fechas de los reinados de la mayoría de los oróntidas son controvertidas). Al principio, los oróntidas gobernaron como sátrapas persas, ya que los aqueménidas dividieron su nuevo territorio en dos partes y fue en la provincia oriental donde la dinastía oróntida, conocida localmente como los Yervand (de la palabra iraní arvand, que significa «poderoso»), gobernó como sátrapa en nombre de sus señores persas. De este modo, la cultura, la lengua y las prácticas políticas persas se introdujeron en la antigua Armenia, que aún conservaba sus propias tradiciones urartianas.

La primera mención conocida del estado cliente persa de Armena o Armenia se encuentra registrada en una inscripción de Darío I (que reinó de 522-486 a.C.) datada alrededor del año 520 a.C. en una pared rocosa de Behistún, Persia, en la que se enumeran las posesiones reales del rey en persa antiguo. La antigua capital urartiana de Van fue también la primera capital de los oróntidas. El intento de separarse del Imperio persa en el año 522 a.C. duró poco, ya que Armenia era una fuente demasiado valiosa de soldados y tributos, especialmente caballos. La vida bajo el dominio persa parece haber sido al menos tolerable y la cultura armenia pudo seguir en gran medida su propio camino. A mediados del siglo IV a.C., las dos regiones divididas bajo control persa se habían fusionado políticamente, sus poblaciones se habían mezclado y la lengua se había convertido en una sola: el armenio.

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Silver Orontid Rhyton
Ritón oróntida de plata Aryamahasattva (CC BY-SA)

Imperio macedonio

Tras el ascenso de Alejandro Magno, Armenia fue anexada formalmente a Macedonia y en el 330 a.C. Armavir se convirtió en la capital (la antigua ciudad urartia de Argishtihinili). Sin embargo, parece probable que el régimen político de Armenia siguiera siendo el mismo que bajo los persas, con los oróntidas gobernando como reyes semi independientes dentro del ahora vasto Imperio macedonio. De hecho, incluso los gobernantes armenios lucharon por controlar a los poderosos señores locales, conocidos como nakharars y que formaban una nobleza hereditaria, tal era la naturaleza «feudal» de la región en esta época.

LOS SELÉUCIDAS GOBERNARON ARMENIA, LO QUE DIO LUGAR A UNA CIERTA HELENIZACIÓN QUE GENERÓ UNA RICA MEZCLA CULTURAL DE ELEMENTOS ARMENIOS, PERSAS Y GRIEGOS.

Imperio seléucida

A partir del año 321 a.C., los seléucidas gobernaron la parte asiática del imperio de Alejandro tras la muerte del joven líder, lo que dio lugar a una cierta helenización que generó una rica mezcla cultural de elementos armenios, persas y griegos. Tal era la extensión del Imperio seléucida que a los gobernantes oróntidas se les concedió, una vez más, una gran autonomía en lo que ahora era una región dividida en tres zonas diferenciadas: la Armenia Menor (al noroeste, cerca del mar Negro), la Gran Armenia (el núcleo tradicional del pueblo armenio) y Sofene (también conocida como Dsopk, en el suroeste). La independencia de los reyes orontidas queda patente en la acuñación de su propia moneda.

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Antíoco III y el declive

Alrededor del año 260 a.C. surgió en Armenia occidental el reino recién unificado de Comagene y Sofene, gobernado por Sames (también conocido como Samos), un gobernante de ascendencia oróntida. Fue Sames (que reinó de aproximadamente 260-240 a.C.) quien fundó la importante ciudad de Samosata (Shamshat). Este periodo también fue testigo del resurgimiento de los persas y del crecimiento del Imperio parto (247 a.C.-224 d.C.), que ahora reclamaba la soberanía sobre Armenia. Sin embargo, el rey seléucida Antíoco III (que reinó de 222-187 a.C.) reafirmó su control sobre Armenia y extrajo 300 talentos de plata y 1.000 caballos para sus ejércitos a su paso por la región para reprimir a los partos.

El último de la dinastía oróntida en gobernar Armenia oriental fue el rey Orontes IV (alias Yervando el Último, que reinó en torno a 212-200 a.C.). Yervand trasladó la capital de Armavir a la recién fundada Yervandashat. Su sucesor, tras el asesinato del rey, fue el fundador de la siguiente dinastía que dominaría Armenia en los siglos venideros, el rey Artaxias I (Artashes), que fue respaldado y convertido en sátrapa directo por Antíoco III, probablemente en un intento de reducir la tendencia a la independencia armenia de las últimas décadas.

Dinastía artáxida (en torno a 200 a.C. - 12 d.C.)

Artaxias I

Antíoco III no solo cambió la casa gobernante de Armenia, sino que creó dos sátrapas: Artaxias I (que reinó de aproximadamente en 200 - 160 a.C.) en Armenia y Zariadris en el pequeño reino de Sofene, al suroeste. Cuando Antíoco fue derrotado por los romanos en la batalla de Magnesia en el 190 a.C., Artaxias se proclamó rey y se dispuso a expandir su reino, que consolidó mediante una centralización administrativa e innovaciones como estelas fronterizas para proclamar los derechos de propiedad y la autoridad de la corona. En el 176 a.C. se fundó una nueva capital en Artaxata (Artashat). Se dice que Aníbal, el gran general cartaginés, diseñó las fortificaciones de la ciudad cuando sirvió a Artaxias tras su derrota ante los romanos.

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A la muerte de Artaxias I, le sucedieron sus hijos y se estableció la dinastía artáxida (también conocida como dinastía artashesiana). Armenia disfrutó entonces de un periodo sostenido de prosperidad e importancia regional, pero también se vería perpetuamente atrapada entre las dos superpotencias de la región: Partia y Roma. Ambas se turnarían para presentar su propio candidato a gobernar Armenia, que se convirtió en una zona tampón entre los dos imperios.

Empire of Tigranes the Great
Imperio de Tigranes el Grande www.armenica.org (CC BY-SA)

Tigranes el Grande

Uno de los reyes armenios más importantes fue Tigranes II (Tigran II) o Tigranes el Grande (que reinó de aproximadamente 95 - en torno a 56 a.C.). Expandió considerablemente el reino armenio; primero, anexionó el reino de Sofene en el 94 a.C. Después, con formidables máquinas de asedio y unidades de caballería fuertemente blindada, conquistó Capadocia, Adiabene, Gordyene, Fenicia y partes de Siria, incluida Antioquía. El rey armenio llegó incluso a saquear Ecbatana, la residencia real de verano de los partos, en el año 87 a.C., mientras éstos luchaban por hacer frente a la invasión de los nómadas del norte. En su apogeo, el Imperio armenio de Tigranes el Grande se extendía desde el Mar Negro hasta el Mediterráneo. Ni antes ni después los armenios habían controlado una franja tan grande de Asia.

Tigranes se autodenominó «rey de reyes» a partir del año 85 a.C. y fundó una nueva capital en el 83 a.C., Tigranocerta (también conocida como Tigranakert, de ubicación desconocida), de famosa arquitectura helenística. La lengua griega se utilizó probablemente, junto con el persa y el arameo, como lengua de la nobleza y la administración, mientras que los plebeyos hablaban armenio. Los elementos persas siguieron siendo una parte importante de la mezcla cultural armenia, especialmente en el ámbito religioso.

TRAS UN ATAQUE ROMANO HACIA EL AÑO 66 A.C. DIRIGIDO POR POMPEYO EL GRANDE, ARMENIA SE CONVIRTIÓ EN UN PROTECTORADO ROMANO.

Guerras y decadencia romano-parta

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Tigranes se alió con Mitrídates VI, rey del Ponto (que reinó de 120-63 a.C.), con cuya hija se casó. La república romana, viendo el peligro de una alianza de este tipo entre las dos potencias regionales, respondió atacando el Ponto, y cuando Mitrídates huyó a la corte de Tigranes en el 70 a.C., los romanos invadieron Armenia. Tigranocerta fue capturada en el 69 a.C., y el rey armenio se vio obligado a abandonar sus conquistas. Tras otro ataque romano hacia el 66 a.C., esta vez dirigido por Pompeyo el Grande, Armenia se convirtió en un protectorado romano. Los artáxidas continuaron gobernando, pero se vieron obligados a participar en las guerras romano-partas, proporcionando tropas tanto a Marco Licinio Craso en el 53 a.C. como a Marco Antonio en el 36 a.C. Este último general, descontento con el apoyo armenio, atacó el reino en el 34 a.C. y se llevó al rey, Artavasdes II (que reinó de aproximadamente 56-34 a.C.), a Alejandría, donde más tarde sería ejecutado por la reina Cleopatra. Después de esto siguió una sucesión de tronos, el primero con un rey apoyado por los romanos en Armenia y después con un candidato apoyado por los partos, hasta que una nueva familia se hizo con el trono en el año 12 a.C., la dinastía arsácida (arshakuni).

Dinastía arsácida (12 - 428 d.C.)

Tiridates I

El fundador de la dinastía arsácida fue Vonón (Vonones), pero como le sucedieron varios reyes de corta duración, algunos historiadores consideran que el fundador propiamente dicho de la dinastía fue Tiridates I de Armenia (que reinó de 63 - 75 u 88 d.C.). Era hermano del rey parto Vologases I (que reinó de aproximadamente 51-78 d.C.), que invadió Armenia en el 52 d.C. con el propósito específico de colocar a Tiridates en el trono. Los romanos no se conformaron con dejar entrar a Partia en su zona tampón y en el 54 d.C., el emperador Nerón (que reinó de 54-68 d.C.) envió un ejército al mando de su mejor general, Gneo Domicio Corbulo. Una década de guerra intermitente, en la que se capturaron ciudades armenias tan importantes como Artaxata y Tigranocerta, terminó en el Tratado de Rhandia del año 63 de nuestra era. Se acordó que Partia tenía derecho a nombrar a los reyes armenios, pero Roma el derecho a coronarlos. Así, Nerón tuvo el privilegio de coronar a Tiridates en Roma en un fastuoso espectáculo.

Ruins of Roman Baths at Garni Temple
Ruinas de las termas en el templo de Garni James Blake Wiener (CC BY-NC-SA)

Intervenciones romanas

Vespasiano (que reinó de 69-79 d.C.) se aseguró de que no cayeran más territorios en manos de la dinastía gobernante parta anexionándose los reinos vecinos de Comagene y Armenia Menor en el 72 d.C. Siguió un periodo de paz hasta que el emperador Trajano (que reinó de 98-117 d.C.), con la excusa de no haber sido consultado sobre un cambio de monarca, aprovechó el momento y anexionó Armenia a Roma. A continuación, declaró la guerra a Partia en el año 114 d.C.. Finalmente, Armenia se convirtió en provincia del Imperio romano y se administró junto con Capadocia.

Al emperador Adriano (que reinó de 117-138 d.C.) no le entusiasmaba tanto la idea de conservar esta molesta provincia y permitió que se independizara. Durante el siglo siguiente se produjeron varias incursiones partas y romanas, pero Artaxata, al menos, prosperó tras convertirse en uno de los puntos de comercio oficiales entre ambos imperios.

Imperio sasánida

Tras el ascenso de la dinastía sasánida a partir del 224 d.C., se produjo una política exterior persa más agresiva hacia Armenia que culminó en una invasión a gran escala por parte de los sasánidas en el 252 d.C. Los reyes armenios arsácidas, con lazos de sangre tan estrechos con los arsácidas vencidos en Persia, suponían una amenaza de legitimidad para el nuevo orden sasánida. Los sasánidas obtuvieron varias victorias importantes contra Roma en este periodo, pero los romanos resurgieron en el siglo IV de nuestra era. Cuando las aguas volvieron a su cauce, el reino de Armenia se encontraba dividido entre Roma y Persia, y los arsácidas seguían gobernando únicamente la Armenia occidental. En 298 d.C., bajo los auspicios de Diocleciano (que reinó de 284-305 d.C.), Armenia se unificó con Tiridates IV (Trdat III o IV) como rey (que reinó de alrededor de 298 - a alrededor de 330 d.C.), uno de los grandes gobernantes de la dinastía arsácida.

Arsacid Armenia
Armenia arsácida Sémhur (CC BY-SA)

Tiridates el Grande y el cristianismo

Tiridates el Grande centralizó su reino y reorganizó las provincias y sus gobernadores. También se llevaron a cabo catastros para identificar mejor las obligaciones fiscales; el rey estaba decidido a engrandecer Armenia una vez más. El acontecimiento más duradero de este periodo fue, con diferencia, la adopción oficial del cristianismo en Armenia hacia 314 d.C., si no antes. La tradición cuenta que el propio Tiridates fue convertido en el año 301 d.C. por san Gregorio el Iluminador. Una de las consecuencias fue que la persecución de la religión por parte de Persia contribuyó a crear un Estado más ferozmente independiente. San Gregorio, conocido entonces como Grigor Lusavorich, fue nombrado primer obispo de Armenia en el año 314 de la era cristiana. Tiridates IV también pudo haber adoptado el cristianismo por razones políticas internas: el fin de la religión pagana era una buena excusa para confiscar los tesoros de los antiguos templos y una religión monoteísta con el monarca como representante de Dios en la tierra bien podría infundir una mayor lealtad por parte de sus nobles, los najaros y el pueblo en general.

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TEODOSIO I Y Sapor III ACORDARON DIVIDIR OFICIALMENTE ARMENIA ENTRE EL IMPERIO ROMANO DE ORIENTE (BIZANTINO) Y LA PERSIA SASÁNIDA.

División y decadencia

Sin embargo, existía una amenaza aún mayor procedente del exterior de Armenia, ya que los sasánidas volvieron a mostrar una mayor ambición por gobernar directamente Armenia y lanzaron ataques contra sus ciudades. Fue entonces cuando el emperador Teodosio I (que reinó de 379-395 d.C.) y Sapor III (que reinó de 383-388 d.C.) acordaron dividir formalmente Armenia entre el Imperio romano de oriente (Bizantino) y la Persia sasánida.

En el año 405 d.C., Mesrop Mashtots inventó el alfabeto armenio y tradujo la Biblia a esa lengua, lo que contribuyó a difundir y afianzar el cristianismo en Armenia. Sin embargo, políticamente era hora de un cambio. El último gobernante arsácida fue Artashes IV (que reinó de 422-428 d.C.) después de que la corona armenia, incapaz de reprimir a las facciones pro-persas y anticristianas de la corte, fuera abolida por Persia y se instauraron gobernantes virreinales, los marzpans.

Dinastía mamiconiana (428-652 d.C.)

Los mamiconios

La última gran dinastía que gobernó la antigua Armenia fue la de los mamiconios, que habían sido una fuerza poderosa en el ejército armenio desde el siglo I a.C. A finales del siglo IV a.C., el cargo hereditario de gran mariscal (sparapet), que dirigía las Fuerzas Armadas de Armenia, solía recaer en un señor mamiconio. Entre las demás familias nobles, los mamiconios ocupaban el segundo lugar en importancia después de la propia familia real arsácida; incluso dos de sus miembros habían sido regentes: Mushegh y Manuel Mamiconio. Una vez que cayó la casa reinante de los arsácidas, los mamiconios quedaron al mando de los asuntos de Estado dentro de las limitaciones impuestas por sus señores persas.

Armenia's Smbataberd Fortress
Fortaleza Smbataberd de Armenia James Blake Wiener (CC BY-NC-SA)

Persia y Avarayr

Persia instaló gobernantes marzpan en su mitad del país (Persarmenia) a partir del 428 d.C. En representación del rey sasánida, los marzpans tenían plena autoridad civil y militar. La nobleza y el clero armenios habían manifestado su descontento por el imperialismo cultural persa, pero la situación llegó a su punto álgido con la sucesión del rey persa Yazdgird (Yezdegard) II hacia el 439 d.C. Los gobernantes sasánidas llevaban mucho tiempo gobernando la región y sospechaban, desde hacía tiempo, que los cristianos armenios eran simples espías de Bizancio, pero Yazdgird era un ferviente defensor del zoroastrismo y la espada de doble filo de la política y la religión estaba a punto de cortar Armenia en dos.

En mayo o junio del año 451 d.C., en la batalla de Avarayr (Avarair), en el actual Irán, los armenios se rebelaron contra la opresión y se enfrentaron a un enorme ejército persa. Los aproximadamente 6.000 armenios estaban liderados por Vardan Mamiconio pero, por desgracia para ellos, la ayuda del Imperio bizantino cristiano no llegó, a pesar de que se había enviado una embajada con ese propósito. Quizás como era de esperar, el marzpan respaldado por los persas, Vasak Siuni, tampoco apareció por ningún lado en la batalla. Los persas, que superaban ampliamente en número a sus adversarios y contaban con un cuerpo de élite de «inmortales» y una gran cantidad de elefantes de guerra, ganaron la batalla sin mayor dificultad y masacraron a sus enemigos; «martirizados» sería el término que utilizaría posteriormente la Iglesia armenia. De hecho, la batalla se convirtió en un símbolo de resistencia, y Vardan, que murió en el campo de batalla, incluso llegó a ser canonizado.

Durante las décadas siguientes se produjeron pequeñas rebeliones y los mamiconios mantuvieron una política de resistencia prudente. La estrategia dio sus frutos, ya que en el año 484 d.C. se firmó el Tratado de Nvarsak entre ambos Estados, que concedía a Armenia una mayor autonomía política y libertad de culto. En un giro radical, Vahan, sobrino de Vardan, fue nombrado marzpan en el año 485 d.C. La paz trajo prosperidad y el comercio floreció, ya que Artashat se convirtió en un importante centro comercial entre los imperios bizantino y persa. Armenia comenzaba a encontrar su camino como nación unificada, gracias al idioma, a la fe cristiana y a figuras como Movses Khorenatsi (Moisés de Khoren), quien escribió Historia de los armenios, la primera historia exhaustiva del país, a finales del siglo V d.C.

Los califatos árabes

La posición geográfica de Armenia provocaría, una vez más, su caída. A finales del siglo VI d.C., Persia y el Imperio bizantino crearon otra división que permitió a Bizancio adquirir dos tercios de Armenia. Pero lo peor no tardó en llegar, tras el espectacular ascenso de una nueva potencia en la región, el califato árabe de Rashidún, que conquistó la capital sasánida, Ctesifonte, en el año 637 de la era cristiana, y Armenia entre los años 640 y 650 de la era cristiana. El país se anexionó formalmente como provincia del califato omeya en el año 701 de la era cristiana.

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This article was made possible with generous support from the National Association for Armenian Studies and Research and the Knights of Vartan Fund for Armenian Studies.

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Sobre el traductor

Diego Villa Caballero
Profesional en lenguas con estudios literarios. Profesor de castellano, escritor, traductor y entusiasta de la historia. Áreas de interés: literatura, artefactos antiguos, la historia de las religiones, la astrología, la arquitectura, la historia militar y del arte.

Sobre el autor

Mark Cartwright
Mark es el director de publicaciones de World History Encyclopedia y tiene una maestría en Filosofía Política (Universidad de York). Es investigador, escritor, historiador y editor a tiempo completo. Entre sus intereses se encuentra particularmente el arte, la arquitectura y el descubrimiento de las ideas que todas las civilizaciones comparten.

Cita este trabajo

Estilo APA

Cartwright, M. (2026, marzo 28). Antigua Armenia. (D. V. Caballero, Traductor). World History Encyclopedia. https://www.worldhistory.org/trans/es/1-698/antigua-armenia/

Estilo Chicago

Cartwright, Mark. "Antigua Armenia." Traducido por Diego Villa Caballero. World History Encyclopedia, marzo 28, 2026. https://www.worldhistory.org/trans/es/1-698/antigua-armenia/.

Estilo MLA

Cartwright, Mark. "Antigua Armenia." Traducido por Diego Villa Caballero. World History Encyclopedia, 28 mar 2026, https://www.worldhistory.org/trans/es/1-698/antigua-armenia/.

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