El Imperio neoasirio

Definición

Joshua J. Mark
por , traducido por Rosa Baranda
Publicado el 30 junio 2014
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Disponible en otros idiomas: inglés, griego
Assyrian Doorway Protective Spirit (by Mark Cartwright, CC BY-NC-SA)
Espíritu asirio de protección de las entradas
Mark Cartwright (CC BY-NC-SA)

El Imperio neoasirio (912-612 a.C.) fue la última etapa del Imperio asirio, que abarcaba Mesopotamia, el Levante, Egipto, Anatolia y partes de Persia y Arabia. Comenzando con el reinado de Adad Nirari II (912-891 a.C.), el imperio logró grandes expansiones territoriales que forjarían el mayor imperio del mundo hasta ese momento.

Los asirios contaban con la fuerza militar más efectiva del momento, la primera en ir equipada con armas de hierro, cuyas tácticas bélicas los hacían invencibles. Su principios políticos y militares también les han otorgado una duradera reputación de crueles y despiadados, aunque en los últimos años esto se ha cuestionado, ya que hoy en día se dice que no eran ni más ni menos crueles que otros imperios de la antigüedad como el de Alejandro Magno o el de Roma.

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Los reyes del imperio, tales como Tiglath Pileser III, Salmanasar V, Sargón II, Senaquerib, y Asarhaddón, se mencionan varias veces en la Biblia como enemigos de los israelitas, aunque las inscripciones de los asirios y los libros de la Biblia difieren, a veces radicalmente, sobre cómo transcurrieron ciertos acontecimientos entre ambas naciones. Donde mejor se puede apreciar esto es en las inscripciones de Senaquerib sobre la conquista de Judea y la explicación de la Biblia en el Libro de Isaías 37, 2 Crónicas 32:21 y 2 Reyes 18-19.

PARA CONSOLIDAR LA PAZ, ASARHADDÓN FIRMÓ TRATADOS DE VASALLAJE CON LOS PERSAS Y LOS MEDOS, EN LOS QUE LES EXIGÍA QUE SE SOMETIERAN DE ANTEMANO A SU SUCESOR, ASURBANIPAL.

Los propios asirios no se referían a esta época del imperio como "Neoasirio", sino que la consideraban sencillamente una etapa más de su historia. La historiadora Gwendolyn Leick escribe que "Según la Lista real asiria, no hubo ninguna pausa entre los gobernantes de mediados del segundo milenio y los del primer milenio" (126). Neoasirio es un término moderno acuñado por los historiadores, que se basa en una interpretación de las inscripciones de la antigüedad que sugiere que hubo un cambio en la forma de gobierno del imperio.

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Los expertos tampoco están de acuerdo en la fecha del comienzo de este periodo, ya que algunos dicen que empieza con "una nueva firmeza tras los problemas políticos asociados con las invasiones arameas de los siglos XI y XII" (poniendo así las fechas entre 934-610 a.C.) mientras que otros aseguran que comienza con el reinado de Adad Nirari II en 912 a.C. (Leick, 126). También hay otros expertos que aseguran que la verdadera fundación del imperio empieza con Tiglath Pileser III en 745 a.C. Esta misma situación se repite para el final del periodo, ya que algunos expertos sitúan el final del Imperio neoasirio en 612 a.C. con la caída de Ashur y Nínive, mientras que otros hablan de 610 a.C. como la fecha final porque para entonces todas las ciudades ya se habían destruido.

La reputación de crueldad

El Imperio neoasirio es el que resulta más familiar para los estudiantes de historia antigua porque es el periodo de la mayor expansión del imperio, y los reyes de este periodo son los que se mencionan en la Biblia más a menudo. También es la era que le da al Imperio neoasirio de manera más contundente la reputación que tiene de ser cruel y despiadado. El erudito Paul Kriwaczek escribe:

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Sin duda Asiria tiene una de las peores famas de cualquier estado de la historia. Babilonia puede ser un nombre asociado a la corrupción, la decadencia y el pecado, pero los asirios y sus famosos gobernantes, con nombres aterradores como Salmanasar, Tiglath Pileser, Senaquerib, Asarhaddón y Asurbanipal, están por debajo solamente de Adolf Hitler y Gengis Kan en el imaginario popular por su crueldad, su violencia y su puro salvajismo asesino. (208)

El historiador Simon Anglim, entre otros, también destaca esta reputación. Anglim escribe que:

Mientras que los historiadores tienden a evitar las analogías, es tentador ver el Imperio asirio, que dominó Oriente Medio de 900 a 612 a.C., como el predecesor histórico de la Alemania nazi: un régimen agresivo, vengador y asesino respaldado por una magnífica estructura bélica muy eficaz. Al igual que el ejército alemán de la Segunda Guerra Mundial, el ejército asirio era el más avanzado tecnológica y doctrinalmente de su época y sirvió de modelo para los demás durante generaciones. Los asirios fueron los primeros en usar de manera general las armas de hierro [y] no solo eran superiores a las de bronce, sino que se podían producir en masa, lo que les permitía equipar a ejércitos muy grandes. (12)

A Groom and Horses from Western Assyria
Un escudero con caballos de Asiria occidental
Osama Shukir Muhammed Amin (Copyright)

Aunque es comprensible la reputación por las tácticas militares decisivas y crueles, esa comparación con el régimen nazi no. A diferencia de los nazis, los asirios trataban bien a los pueblos que conquistaban y trasladaban a otros sitios, y los consideraban asirios una vez se habían sometido a la autoridad central. No había ningún concepto de una "raza superior" en la política asiria. Todo el mundo estaba considerado como un bien para el imperio, ya hubieran nacido asirios o hubieran sido asimilados dentro de la cultura. Kriwaczek apunta que:

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En verdad, las tácticas bélicas asirias no eran ni más ni menos salvajes que cualquier otro estado de la época. De hecho, los asirios tampoco eran especialmente más crueles que los romanos, que se empeñaban en adornar sus caminos con miles de víctimas crucificadas agonizantes. (209)

La única comparación justa entre la Alemania nazi de la Segunda Guerra Mundial y los asirios es la eficacia militar y el tamaño de sus ejércitos, y esta misma comparación se podría aplicar a la antigua Roma.

Sin embargo, estos ejércitos enormes todavía quedaban en el futuro cuando el primer rey del Imperio neoasirio subió al poder. El ascenso del rey Adad Nirari II (que reinó de 912 a 891 a.C.) trajo consigo el tipo de renacimiento que necesitaba Asiria en aquel momento. Los asirios habían perdido territorios, prestigio y poder tras el Colapso de la Edad de Bronce (en torno al 1200 a.C.) y las invasiones arameas, amorreas y de los pueblos del Mar. Adad Nirari II volvió a conquistar las tierras que habían perdido y aseguró las fronteras. Los arameos derrotados fueron ejecutados o deportados a las regiones dentro del corazón asirio y fueron asimilados dentro de la cultura.

También conquistó Babilonia, pero aprendiendo de los errores cometidos en el pasado (como cuando el rey Tukulti-Ninurta I saqueó Babilonia en torno a 1225 y fue asesinado), se negó a saquear la ciudad y en vez de ello firmó un acuerdo de paz con el rey por el que ambos se casaron con la hija del otro y se juraron lealtad mutua. Ese tratado aseguró que Babilonia fuese un aliado poderoso, en vez de ser un sempiterno problema, durante los 80 años siguientes.

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Assyrian Siege
Sitio asirio
Jan van der Crabben (CC BY-NC-SA)

Expansión militar y la revisión de Dios

Los reyes que siguieron a Adad Nirari II siguieron con las mismas políticas y la expansión militar. Tukulti Ninurta II (que reinó de 891-884 a.C.) expandió el imperio hacia el norte y ganó más territorio hacia el sur en Anatolia, mientras que Asurnasirpal II (que reinó de 884-859 a.C.) consolidó el gobierno en el Levante y extendió el gobierno asirio por Canaán. Asurnasirpal II trasladó la capital de Ashur a su nueva ciudad en Kalhu, que adornó con más de 41 tipos de árboles que se llevó de vuelta en sus campañas.

Kalhu fue construida por esclavos que también se había traído de vuelta de esas campañas, que habían conseguido subyugar una expansión importante de territorio. En la batalla había empleado el método de conquista asirio más común: la guerra de asedio, que comenzaba con un asalto brutal a la ciudad. Anglim escribe que:

Más que nada, el ejército asirio destacaba en la guerra de asedio, y probablemente fue el primero en disponer de un cuerpo de ingenieros... El asalto era su táctica principal contra las ciudades densamente fortificadas de Oriente Próximo. Desarrollaron una gran variedad de métodos para atravesar los muros enemigos: usaban zapadores para debilitar las murallas o prender fuegos bajo las puertas de madera, y construían rampas para que los hombres pudieran sobrepasar las murallas o intentar romper la parte superior de la muralla como último recurso. Las escaleras móviles les permitían a los atacantes cruzar los fosos y asaltar rápidamente cualquier punto en las defensas. Estas operaciones se cubrían con masas de arqueros, que eran la base de la infantería. Pero el orgullo del tren de asedio sirio eran sus armas. Estas eran torres de madera de varios pisos con cuatro ruedas, una torreta encima y uno, o a veces dos, arietes en la base. (186)

Los avances en tecnología militar no fueron ni la única contribución ni la más importante de los asirios, ya que, en el mismo tiempo, hicieron progresos importantes en medicina, desarrollando lo que habían creado los sumerios y valiéndose de los conocimientos y talentos de los pueblos conquistados y asimilados. Ashurnasirpal II compuso los primeros listados sistemáticos de plantas y animales en el imperio y llevó escribas consigo en las campañas para que llevaran un registro de los nuevos descubrimientos.

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Establecieron colegios por todo el imperio, pero solo eran para los hijos de los ricos y la nobleza. Las mujeres no tenían permitido ir al colegio u ocupar puestos de autoridad a pesar de que, anteriormente en Mesopotamia, habían disfrutado de unos derechos casi iguales. El declive de los derechos de las mujeres está relacionado con el ascenso del monoteísmo asirio. A medida que los ejércitos asirios avanzaban por el país, su dios Ashur iba con ellos, pero, así como Ashur antes había estado unido con el templo de aquella ciudad y solo se lo había adorado allí, se volvió necesario una nueva manera de imaginar al dios para poder continuar su adoración y contar con su ayuda en otros lugares. Kriwaczek escribe:

Se podía rezar a Ashur no solo en su templo en su propia ciudad, sino en cualquier sitio. A medida que el Imperio asirio fue extendiendo sus fronteras, Ashur se iba encontrando en los lugares más distantes. No hay mucha distancia de pasar de creer en un dios omnipresente a creer en un dios único. Como Él estaba en todas partes, la gente acabó entendiendo que, en cierto modo, las divinidades locales no eran sino manifestaciones diferentes del mismo Ashur. (231)

Esta unidad de visión de una deidad suprema ayudó a unificar aún más las diferentes regiones del imperio. Los diferentes dioses de los pueblos conquistados, así como sus prácticas religiosas, fueron absorbidos por la adoración de Ashur. Fue reconocido como el único y verdadero dios que en el pasado había recibido nombres diferentes de pueblos diferentes, pero ahora era bien conocido y se lo podía adorar adecuadamente como una deidad universal. En cuanto a este tema, Kriwaczek escribe:

La creencia en la transcendencia en vez de la inmanencia de lo divino tuvo consecuencias importantes. La naturaleza se desacralizó, dejó de ser sagrada. Como los dioses estaban fuera, más allá de la naturaleza, la humanidad, que según la creencia mesopotámica había sido creada a imagen de los dioses y como siervos de ellos, también debía estar fuera y más allá de la naturaleza. En vez de ser una parte integral de la tierra natural, ahora la humanidad era su superior y su gobernante. Esta nueva actitud se resumiría más tarde en el Génesis 1:26. "Y Dios dijo, Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra." Para el hombre todo esto está muy bien, especialmente porque se lo nombra a él solo en ese pasaje. Pero para la mujer presenta una dificultad insuperable. Mientras que los hombres se pueden engañar a sí mismos y los unos a los otros pensando que están por encima de la naturaleza, que son señores de ella, las mujeres no se pueden distanciar de la misma manera, porque su fisiología las hace formar parte del mundo natural... No es ningún accidente que incluso hoy en día las religiones que ponen mayor énfasis en la transcendencia total de Dios y en la imposibilidad siquiera de imaginar Su realidad sean las que relegan a la mujer a un nivel inferior de existencia y que su participación en la adoración religiosa pública solo se permita a regañadientes, si es que se permite. (229-230)

La cultura asiria fue cobrando cada vez más cohesión con la expansión del imperio, el nuevo concepto de la deidad y la asimilación de los pueblos de las regiones conquistadas. Salmanasar III (que reinó de 859-824 a.C.) expandió el imperio por la costa del Mediterráneo y recibía tributos de las ricas ciudades fenicias de Tiro y Sidón.

También derrotó al reino armenio de Urartu, al menos temporalmente, que desde hacía tiempo venía siendo una molestia para los asirios. Sin embargo, tras su reinado, estalló la guerra civil en el imperio cuando el rey Shamshi Adad V (que reinó de 824-811 a.C.) luchó contra su hermano por el control. Aunque se apaciguó la rebelión, la expansión del imperio se detuvo tras Salmanasar III.

La regente Shammuramat, la famosa Semíramis, que se convirtió en la mítica diosa-reina de los asirios en la tradición posterior, conservó el trono para su joven hijo Adad Nirari III entre alrededor de 811 a 806 a.C. y, durante ese tiempo aseguró las fronteras del imperio y organizó exitosas campañas para acabar con los medos y otras poblaciones problemáticas del norte.

Cuando su hijo alcanzó la mayoría, pudo entregarle un imperio estable y considerable, que más adelante Adad Nirari III expandiría aún más. Sin embargo, tras su reinado, sus sucesores prefirieron conformarse con los logros de los demás y el imperio entró en otro periodo de estancamiento. Esto fue especialmente perjudicial para el ejército que fue languideciendo bajo el mandato de los reyes Ashur Dan III y Ashur Nirari V.

Neo-Assyrian Empire
Imperio neoasirio
Ningyou (Public Domain)

El surgimiento del Imperio neoasirio

El imperio se revitalizó con Tiglath Pileser III (que reinó de 745-727 a.C.), que reorganizó el ejército y reestructuró la burocracia del gobierno. Según Anglim:

Tiglath Pileser III "llevó a cabo extensas reformas del ejército, reafirmó el control central del imperio, reconquistó la costa mediterránea e incluso sometió a Babilonia. Sustituyó el reclutamiento [en el ejército] con un impuesto de personal sobre cada provincia y también exigió contingentes de los estados vasallos" (14).

También derrotó al rey de Urartu, que había vuelto a surgir para causarles problemas a los gobernantes asirios, y sometió la región de Siria. Según algunos expertos, el Imperio neoasirio realmente empieza con Tiglath Pileser III. Leick, por ejemplo, escribe que:

En el tiempo que pasó entre 745 y 705 a.C. el Imperio asirio tomó forma. Fue el resultado no solo de la renovada expansión militar sino también de las nuevas estructuras administrativas que aseguraron un control político y fiscal mucho más férreo (127).

Bajo el reinado de Tiglath Pileser III, el ejército asirio se convirtió en la fuerza militar más efectiva de la historia hasta ese momento y serviría de modelo para los ejércitos venideros en cuanto a organización, tácticas, entrenamiento y eficiencia.

A Tiglath Pileser III lo siguió Salmanasar V (que reinó de 727-722 a.C.), que continuó con la política del rey, pero no tuvo tanto éxito con sus campañas militares. Su sucesor, Sargón II (que reinó de 722-705 a.C.) fue un militar líder brillante y un administrador que expandió el imperio más que cualquier otro rey antes que él. Aunque los nobles cuestionaron el gobierno de Sargón II porque decían que se había hecho con el trono ilegalmente, este mantuvo la cohesión del imperio, expandió las fronteras, mejoró la legislación y la administración y mantuvo la tesorería llena a lo largo de todas sus conquistas.

Tras la muerte de Tiglath Pileser III, Sargón II consiguió elevar el imperio hasta las cotas más altas política y militarmente. Sargón II fundó la dinastía sargónida (722-612 a.C.) que gobernaría el Imperio asirio hasta su ocaso.

La dinastía sargónida

A Sargón II lo seguiría su hijo Senaquerib (que reinó de 705-681 a.C.), que hizo campañas amplia y despiadadamente, conquistando Israel, Judea y las provincias griegas de Anatolia. Su asedio de Jerusalén está plasmado en el "Prisma de Taylor", un bloque de escritura cuneiforme que describe las hazañas militares de Senaquerib descubierto en 1830 a.C. por el coronel Taylor, británico, en el que se dice que ha capturado 46 ciudades y que atrapó a la gente de Jerusalén dentro de la ciudad hasta que consiguió vencerla.

Sin embargo, esta información queda en entredicho por la versión de lo sucedido que se describe en los libros bíblicos de 2 Reyes, capítulos 18-19, 2 Crónicas 32:31 e Isaías 37, donde se dice que Jerusalén fue salvada por la intervención divina y el ejército de Senaquerib fue expulsado del campo. Sin embargo, la Biblia sí que cuenta la conquista asiria de la región.

Sargon II and Sennacherib
Sargón II y Senaquerib
Osama Shukir Muhammed Amin (Copyright)

Las victorias militares de Senaquerib aumentaron la riqueza del imperio más allá de lo que había logrado Sargón II, aunque su reinado se vio dañado por las persistentes campañas militares contra Babilonia y los elamitas. Trasladó la capital de la ciudad de Dur-Sharrukin de Sargón a Nínive y construyó lo que se conoció como "un palacio sin rival". Embelleció y mejoró la estructura original de la ciudad, y plantó jardines y vergeles. El historiador Christopher Scarre escribe que,

El palacio de Senaquerib tenía todas las comodidades de una residencia asiria importante: unas figuras guardianas colosales y unos impresionantes relieves en piedra, más de 2.000 losas esculpidas en 71 habitaciones. Los jardines también eran excepcionales. Las investigaciones recientes de la asirióloga británica Stephanie Dalley han sugerido que estos eran los famosos Jardines Colgantes, una de las Siete Maravillas de la Antigüedad. Los escritores posteriores situarían los Jardines Colgantes en Babilonia, pero a pesar de las extensas investigaciones, no se ha encontrado ni rastro de ellos. La orgullosa descripción que hace Senaquerib sobre los jardines palaciegos que creó en Nínive coincide con la de los Jardines Colgantes en varios puntos importantes. (231)

Sin embargo, Babilonia había sido un problema persistente a lo largo del reinado de Senaquerib, y al final se acabó cansando de tener que lidiar con ella. Ignorando las lecciones del pasado, y no contento con su gran riqueza y el lujo de la ciudad, Senaquerib mandó a su ejército contra Babilonia, la saqueó y desvalijó los templos. Al igual que ocurriera antes con Tukulti-Ninurta I (que reinó de 1244-1208 a.C.), la gente de la región vio el saqueo y la destrucción de los templos de Babilonia como el colmo del sacrilegio, así como los hijos de Senaquerib, que lo asesinaron en su palacio de Nínive para aplacar la ira de los dioses.

Senaquerib había elegido a su hijo menor, Asarhaddón como su sucesor en 683 a.C., cosa que no les sentó bien a sus hermanos mayores. Aunque su motivo para asesinar a su padre bien pudo haber sido su deseo de poder (y acabar con la esperanza de obtener la corona de su hermano menor), habrían necesitado cierta justificación para actuar, y el saqueo de Babilonia que llevó su padre a cabo fue justamente eso.

Asarhaddón (que reinó de 681-669 a.C.) subió al trono, derrotó a las facciones de sus hermanos en una guerra civil que duró seis semanas y después ejecutó a la familia de sus hermanos, sus socios y cualquiera que hubiese ido contra él. Con el gobierno asegurado, uno de sus primeros proyectos fue reconstruir Babilonia. Publicó una proclama oficial que afirmaba que Babilonia había sido destruida por voluntad de los dioses debido a la maldad de la ciudad y su falta de respeto por lo divino.

En ninguna parte de esta proclama se mencionaba a Senaquerib ni el papel que jugó en la destrucción de la ciudad, pero deja claro que los dioses eligieron a Asarhaddón como un medio divino para la restauración:

En algún momento durante el gobierno del gobernante anterior hubo malos agüeros. La ciudad insultó a los dioses y fue destruida por orden suya. Me eligieron a mí, Asarhaddón, para devolverlo todo a su orden correcto, para calmar su ira y calmar su rabia.

El imperio floreció bajo su reinado. Logró conquistar Egipto, cosa que Senaquerib intentó y no logró (según Heródoto II.141 porque los ratones de campo royeron las cuerdas de los arcos de los arqueros, los carcajes, y las tiras de los escudos la noche antes de la batalla). Asarhaddón empujó las fronteras del imperio hasta los montes Zagros en el norte (en el actual Irán) y hasta Nubia en el sur (el actual Sudán), y con una expansión que iba desde el Levante (el actual Líbano o Israel) hasta Anatolia (Turquía).

Sus campañas militares exitosas y su cuidadoso mantenimiento del gobierno proporcionaron la estabilidad necesaria para los avances en medicina, alfabetización, matemáticas, astronomía, arquitectura y las artes. El historiador Will Durant escribe:

En el arte, rivalizó con su predecesora, Babilonia, y llegó a superarla en el bajorrelieve. Con la estimulación del influjo de riqueza en Ashur, Calaj y Nínive, los artistas y artesanos empezaron a producir joyas de todo tipo (para los nobles y sus esposas, los reyes y los palacios, los sacerdotes y los templos), a forjar metales con diseños tan intricados y finos como las puertas de Balawat, y muebles lujosos de maderas caras y ricamente labradas reforzados con metal y con incrustaciones de oro, plata, bronce o piedras preciosas. (278)

Para garantizar la paz, Asarhaddón firmó tratados de vasallaje con los persas y los medos en los que les exigía someterse por adelantado a su sucesor. Además, la madre de Asarhaddón, Zakutu (en torno a 701-668 a.C.) también publicó un decreto, conocido como el Tratado de lealtad de Naqi'a-Zakutu, que obligaba a la corte asiria y los territorios sometidos a aceptar a Asurbanipal como rey y a apoyar su reinado.

Esto garantizó una transición de poder fácil cuando Asarhaddón se murió en 669 a.C. en una campaña en Egipto y el gobierno pasó al último gran rey asirio, Asurbanipal (que reinó de 668-627 a.C.). Asurbanipal fue el más culto de los gobernantes asirios y hoy en día por lo que más se lo conoce es probablemente por la enorme biblioteca que coleccionó en su palacio de Nínive.

A pesar de ser un gran mecenas de la cultura y el arte, Asurbanipal podía ser tan despiadadao como sus predecesores para asegurar el imperio e intimidar a sus enemigos. Kriwaczek comenta:

¿Qué otro imperialista que no fuera Asurbanipal habría encargado una escultura para su palacio con decoraciones que lo mostraban a él y a su esposa en un banquete en el jardín con la cabeza y la mano cortadas del rey de Elam colgando de los árboles a cada lado de ellos, como si se tratara de truculentas bolas de navidad o frutas exóticas? (208)

Derrotó definitivamente a los elamitas, completó la conquista de Egipto de su padre y expandió el imperio aún más al este y al norte. Asurbanipal reconocía la importancia de preservar el pasado, por lo que mandó emisarios a todos los países bajo su control e hizo que llevaran de vuelta o copiaran los libros de cada ciudad o pueblo para recogerlo todo en la biblioteca real de Nínive. Aunque no fue el primer rey en coleccionar libros, fue el primero en dar prioridad a esta colección.

Assyrian Lion Hunt Relief
Relieve asirio de la caza de leones
Jan van der Crabben (Photographer) (Copyright)

Declive y caída

Asurbanipal gobernó el imperio durante 42 años y, en este tiempo, llevó a cabo campañas exitosas y gobernó de manera eficiente. Sin embargo, el imperio se había hecho demasiado grande y las diferentes regiones se vieron sobrecargadas. Además, la enormidad del dominio asirio complicó la defensa de las fronteras. A pesar de los números con los que contaba el ejército, no eran suficientes para mantener soldados apostados en todas las bases y fuertes importantes.

Cuando Asurbanipal murió en 627 a.C., el imperio empezó a desmoronarse. Sus sucesores, Ashur-etli-Ilani y Sin-Shar-Ishkun no fueron capaces de mantener los territorios unidos y las regiones empezaron a separarse. Los súbditos consideraban que el gobierno del Imperio asirio era demasiado duro a pesar de los avances y los lujos que otorgaba el estatus de ciudadano asirio, y los antiguos estados vasallos empezaron a sublevarse.

En 612 a.C. Nínive fue saqueada y quemada por una coalición de babilonios, persas, medos y escitas, entre otros (como ocurrió con Ashur y las demás ciudades de los asirios). La destrucción del palacio hizo que ardieran los muros de la biblioteca de Asurbanipal y, aunque no había sido su intención, esto preservó la gran biblioteca, y la historia de los asirios, ya que las tablillas se cocieron y quedaron enterradas para la posteridad. Kriwaczek escribe:

Con esto, los enemigos de Asiria al final no lograron su objetivo al arrasar Ashur y Nínive en 612 a.C. tan solo 15 años después de la muerte de Asurbanipal: borrar a Asiria de la historia (255).

Aun así, la destrucción de las grandes ciudades asirias fue tal que, dos generaciones después de la caída del imperio, nadie sabía dónde habían estado esas mismas ciudades. Las ruinas de Nínive quedaron cubiertas por la arena, donde permanecerían enterradas durante los siguientes 2000 años.

Sin embargo, los asirios no cayeron en el olvido gracias a los registros de los escritores griegos y romanos y porque se mencionaban en la Biblia. El interés arqueológico en Mesopotamia se vio avivado en el siglo XIX d.C. por el deseo de corroborar las narraciones bíblicas del Antiguo Testamento con pruebas históricas. Los asirios, que habían sido los señores del país en su época, volvieron a jugar un papel importante en la historia al atraer la atención de arqueólogos y expertos hacia la región de Mesopotamia, donde se acabaría revelando toda la cultura mesopotámica.

Antes del siglo XIX d.C., no se conocía a los sumerios, ni muchos de sus mitos, leyendas y acontecimientos históricos que hoy en día se sabe que fueron tan importantes. Los lectores modernos pueden acceder a muchas de estas historias gracias a la preservación de los libros. Las tablillas de arcilla encontradas bajo los muros de Nínive y en otros lugares le revelaron al mundo moderno los mitos, las leyendas y las historias de la gente de Mesopotamia y, con este descubrimiento, le proporcionaron un entendimiento nuevo de la historia y la cultura mundiales.

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Preguntas y respuestas

¿Qué fue el Imperio neoasirio?

El Imperio neoasirio (912-612 a.C.) fue la última etapa del Imperio asirio antes de su caída.

¿Por qué se llama Imperio neoasirio?

El término "Imperio neoasirio" es una designación moderna para diferenciar la última etapa del Imperio asirio de las etapas anteriores. Se llama así porque los expertos creen que los reyes de este periodo utilizaron métodos bélicos y gubernamentales más modernos que los que había antes.

¿Por qué es famoso el Imperio neoasirio?

El Imperio neoasirio es famoso por sus reyes, tales como Sargón II, Senaquerib, Asarhaddón, y Asurbanipal, conocidos por sus victorias militares, sus proyectos arquitectónicos y sus avances culturales, al igual que por su supuesta crueldad contra sus enemigos.

¿Por qué cayó el Imperio neoasirio?

El Imperio neoasirio cayó porque se había hecho demasiado grande y porque los sucesores de Asurbanial no eran gobernantes efectivos. Los estados rebeldes dentro del imperio se separaron después de 627 a.C. y las ciudades asirias fueron saqueadas y quemadas en 612 a.C.

Sobre el traductor

Rosa Baranda
Traductora de inglés y francés a español. Tiene un profundo interés por la historia, especialmente la antigua Grecia y Egipto. Hoy en día escribe subtítulos para clases online y traduce textos sobre historia y filosofía entre otras cosas.

Sobre el autor

Joshua J. Mark
Escritor independiente y antiguo profesor de filosofía a tiempo parcial en el Marist College de Nueva York, Joshua J. Mark ha vivido en Grecia y Alemania; también ha viajado por Egipto. Ha sido profesor universitario de historia, escritura, literatura y filosofía.

Cita este trabajo

Estilo APA

Mark, J. J. (2014, junio 30). El Imperio neoasirio [Neo-Assyrian Empire]. (R. Baranda, Traductor). World History Encyclopedia. Recuperado de https://www.worldhistory.org/trans/es/1-11225/el-imperio-neoasirio/

Estilo Chicago

Mark, Joshua J.. "El Imperio neoasirio." Traducido por Rosa Baranda. World History Encyclopedia. Última modificación junio 30, 2014. https://www.worldhistory.org/trans/es/1-11225/el-imperio-neoasirio/.

Estilo MLA

Mark, Joshua J.. "El Imperio neoasirio." Traducido por Rosa Baranda. World History Encyclopedia. World History Encyclopedia, 30 jun 2014. Web. 28 ene 2023.

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