Marco Licinio Craso

Definición

Mark Cartwright
por , traducido por Martin Guzman
Publicado el 05 noviembre 2013
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Disponible en otros idiomas: inglés, portugués
Marcus Licinius Crassus Bust (by Diagram Lajard, Public Domain)
Busto de Marco Licinio Craso
Diagram Lajard (Public Domain)

Marco Licinio Craso (115-53 a.C.) fue quizás el hombre más rico de la historia romana y, en su vida llena de eventos, experimentó grandes éxitos y severas decepciones. Su vasta riqueza y agudas habilidades políticas le brindaron dos consulados y el tipo de influencia del que solo un verdadero peso pesado de la política romana podía gozar. Mentor de Julio César durante su carrera temprana, Craso llegaría a lo más alto de los asuntos gubernamentales pero su larga búsqueda de un triunfo militar que igualara a su gran rival Pompeyo lo terminó llevando a su caída.

Éxito temprano

Craso fue el hijo de Publio Licinio Craso, quien fuera cónsul en el año 97 a.C., y comandante en Iberia, incluso obteniendo un triunfo por sus victorias en Lusitania en el 93 a.C. Sin embargo, se suicidó en el año 87 a.C. al encontrarse en el bando perdedor contra las fuerzas de Cayo Mario y Cornelio Cinna, por lo cual el joven Craso huyó hacia Hispania. Después de la muerte de Cinna, Craso se alió con Sila contra Mario y, como uno de sus comandantes más capaces, lo ayudó a obtener el control de Italia. Después de la victoria, Craso también aprovechó la oportunidad para incrementar enormemente su riqueza personal mediante la confiscación de los bienes de los enemigos declarados del estado (proscripción), que incluían propiedades, riquezas y una gran cantidad de esclavos.

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En su vida privada, Craso estuvo casado con Tértula, con quien tuvo dos hijos; uno de ellos con el mismo nombre que él y el otro, Publio Licinio Craso, luchó junto a él en Partia. Marco Licinio Craso hijo disfrutó de algunos éxitos militares, en particular logrando el más alto honor militar de matar a un rey enemigo.

En cierta ocasión, Craso padre estuvo involucrado en un escándalo cuando fue acusado de familiarizarse demasiado con una virgen vestal, una tal Licinia. Sin embargo, Craso fue absuelto con el argumento de que en realidad solo estaba interesado en obtener un precio de propiedad más bajo para uno de sus planes de desarrollo y, como dijo Plutarco, su reputación de respetabilidad fue salvada por su reputación de avaricia. A pesar de ello, no era un hombre malo, más bien era conocido por ser generoso con sus amigos y su popularidad entre la gente no solo provenía de sus ofertas de fiestas y granos gratis, sino también por sus modales educados y falta de esnobismo. También fue un gran orador, habilidad que perfeccionó a través de muchos casos judiciales y su amor por la filosofía. Plutarco menciona que incluso Cicerón la pensaría dos veces antes de entablarse en una discusión legal con Craso.

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La rebelión de Espartaco

De acuerdo a plutarco, craso acumuló la vasta suma de 7100 talentos.

La rebelión de esclavos a principios de la década del 70 a.C. dirigida por el gladiador tracio Espartaco, le brindaría a Craso, hecho pretor en el año 73 a.C., la oportunidad de mostrar su fuerza militar y ganar más prestigio con el pueblo romano. El ejército de esclavos (que rondaba entre los 70.000 y 120.000) era una seria amenaza y ya había derrotado a dos diferentes ejércitos romanos y dos cónsules. Ahora estaban asolando el campo al sur de Italia y fue a Craso a quien se le encomendó la misión de finalmente quitar esta espina del talón de Roma. Para el año 71 a.C., Craso intentó sin éxito arrinconar a Espartaco en Brucio donde su lugarteniente Mumio ignoró las órdenes de Craso y atacó abiertamente al ejército de esclavos con dos legiones; fue derrotado e incluso obligado a abandonar las armas. Como respuesta a este revés, Craso empleó el antiguo castigo de la decimatio a una sección de 500 hombres de las fuerzas de Mumio, donde uno de cada diez legionarios fuera asesinado por sus compañeros a la vista de todo el ejército.

Con la fuerza de ocho legiones a su mando, Craso arrinconó a Espartaco en Lucania donde finalmente derrotó al ejército de esclavos y crucificó a 6000 de los supervivientes a lo largo de la Vía Apia. Sin embargo, parte del prestigio de reprimir la rebelión de los esclavos también fue reclamado por el gran rival de Craso, Pompeyo, quien, al regresar de Hispania, acabó con aquellos esclavos que habían escapado de la batalla. Además, de vuelta en Roma, fue Pompeyo quien recibió el honor de un triunfo (en reconocimiento a sus otros éxitos militares) mientras que a Craso se le dio una ovación menor. A pesar de ello y gastando su dinero, Craso se ganó favor al organizar una larga ronda de lujosas fiestas de celebración para el pueblo de Roma y, en respuesta al popular título de Pompeyo de "Magno", Craso preguntaría con desdén: "¿Por qué? ¿Qué tan grande es?"

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Marcus Licinius Crassus, Louvre
Marco Licinio Craso, Louvre
Carole Raddato (CC BY-SA)

Maniobras políticas: el Triunvirato

Al resolver sus diferencias después del episodio de Espartaco, Pompeyo y Craso presionaron al Senado y fueron nombrados cónsules en el año 70 a.C., una oportunidad que Craso aprovechó para incrementar aún más su riqueza e influencia. El par revisó la estructura política de Roma, revocando la constitución de Sila y expulsando a 64 senadores. Sin embargo, políticamente, Craso volvió a perder terreno frente a Pompeyo tras la serie de victorias militares de este, notablemente su espectacular erradicación de los piratas del Mediterráneo en solo tres meses y la rápida derrota de Mitrídates VI en Oriente.

Hecho censor en el 65 a.C., las dos políticas más importantes de Craso de otorgar la ciudadanía a los habitantes de Transpadana (la parte de la Galia Cisalpina al norte del río Po) y la anexión de Egipto fracasaron, y fue obligado a renunciar a su cargo. Además, su respaldo a Catilina no le aseguró el consulado del 65 o 64 a.C. a este peligroso intrigante, y el Senado, en cambio, se decantó por el más conservador Cicerón. De acuerdo a Suetonio en su biografía de Julio César y de un trabajo perdido de Cicerón (citado en fuentes secundarias), Craso había planeado en el 65 a.C., en confabulación con César, Publio Sila y Lucio Autronio, hacerse dictador purgando al Senado de la oposición, pero los conspiradores, inexplicablemente, perdieron los nervios en el último momento. La mayoría de los estudiosos modernos rechazan esta historia por considerarla ficticia.

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Mientras tanto, Craso siguió moviendo los hilos detrás de la escena política, funcionando en gran medida como patrocinador de hombres más jóvenes como Julio César, cuyas deudas garantizó Craso en el 62 a.C. César también convenció a Craso de resolver sus diferencias con Pompeyo para que ambos apoyaran el intento de César de convertirse en cónsul, que logró en el año 59 a.C. A cambio, César aprobó una ley que cancelaba un tercio del dinero en deuda por contratistas públicos (publicani) en Asia, una medida que incrementó aún más la ya legendaria fortuna de Craso. De acuerdo a Plutarco, Craso había acumulado la vasta suma de 7100 talentos, tenía grandes intereses inmobiliarios, era dueño de minas de platas, poseía una gran cantidad de esclavos y, sobre todo, podía financiar su propio ejército.

Los tres hombres ahora formaban una alianza abierta conocida como el Primer Triunvirato, una alianza que a veces era agitada. Cuando César se fue hacia la Galia, Craso encontró un nuevo protegido en Publio Clodio Pulcro, quien resultó ser un peligroso y poco confiable aliado. En el año 56 a.C., Craso advirtió a César que Cicerón planeaba aislarlo políticamente de Craso y Pompeyo por lo que, para reforzar su alianza, Craso se reunió con César en Rávena y luego los tres se reunieron en Lucca. El plan era que Craso y Pompeyo fueran nombrados cónsules una vez más con el primero con un mando de cinco años en Siria, y el segundo con la misma posición, pero en Hispania. A su vez, ambos pedirían la renovación del mando de César, otorgándole otro plazo de cinco años como gobernador de la Galia y la consiguiente oportunidad de expandir su ejército. Con todo yendo de acuerdo a lo planeado, Craso se retiró a Siria en el 55 a.C. donde se embarcó en una lucrativa invasión de Partia.

Desastre en Partia

La estadía inicial de Craso en Siria resultó ser exitosa ya que extorsionó enormes riquezas de la población local y obtuvo varias victorias militares en el 54 a.C. El viejo Craso cruzó el Éufrates en el 53 a.C., acompañado por su hijo Publio Licinio Craso como comandante de caballería, confiado en tener más éxitos. Sin embargo, ya desertado por el rey armenio Artavasdes II y habiendo perdido a su hijo en un ataque prematuro sumamente agresivo, Craso fue derrotado cerca de Carras. Sin suficiente caballería y apoyo logístico, obstaculizado por la falta de planificación de la campaña para el duro terreno desértico, y sufriendo de traición local, las legiones no fueron capaces de enfrentarse adecuadamente a los 10.000 arqueros montados de Orodes II, el rey parto. En consecuencia, los romanos fueron rodeados, atrapados y forzados a rendir sus armas y estandartes del águila (un punto que irritaría a Roma hasta que Augusto las recuperara). De acuerdo a la leyenda, Craso fue capturado vivo y asesinado al verter oro fundido por su garganta, símbolo de su insaciable sed de riqueza.

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Con la eliminación de Craso del juego político por el control de Roma, Pompeyo y César se vieron obligados a luchar una sangrienta guerra civil que sentaría las bases para una completa revisión de la política romana y, en última instancia, abrir las puertas a la dictadura y la era imperial.

Conclusión

Craso fue uno de los políticos de la vieja escuela de la Roma republicana. Enormemente exitoso en sus primeros años y adquiriendo una gran riqueza quizás se quedó atrás en los tiempos donde Roma se acercaba a la nueva era de la política imperial y una época en donde la destreza y el poderío militar llegaron a contar más que el dominio de la política. Incapaz de igualar las victorias de Pompeyo y Julio César, Craso murió en su intento de conquistar Partia, en lo que fuera su última y fatídica tirada de los dados de la política.

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Sobre el traductor

Martin Guzman
Ingeniero en Tecnologías de la Información. Interesado en temas históricos pero especialmente en historia militar. Busca compartir el interés de estos temas y hacerlo llegar a una mayor cantidad de personas.

Sobre el autor

Mark Cartwright
Mark es un autor, investigador, historiador y editor a tiempo completo. Se interesa especialmente en arte, arquitectura, así como en descubrir las ideas compartidas por todas las civilizaciones. Tiene una maestría en filosofía política y es director de publicaciones en World History Encyclopedia.

Cita este trabajo

Estilo APA

Cartwright, M. (2013, noviembre 05). Marco Licinio Craso [Marcus Licinius Crassus]. (M. Guzman, Traductor). World History Encyclopedia. Recuperado de https://www.worldhistory.org/trans/es/1-11534/marco-licinio-craso/

Estilo Chicago

Cartwright, Mark. "Marco Licinio Craso." Traducido por Martin Guzman. World History Encyclopedia. Última modificación noviembre 05, 2013. https://www.worldhistory.org/trans/es/1-11534/marco-licinio-craso/.

Estilo MLA

Cartwright, Mark. "Marco Licinio Craso." Traducido por Martin Guzman. World History Encyclopedia. World History Encyclopedia, 05 nov 2013. Web. 02 feb 2023.

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