Brundisium (la actual Brindisi), situada en la costa adriática del sur de Italia, fue una ciudad mesapia y posteriormente romana de gran importancia estratégica a lo largo de la Antigüedad. Aunque los restos arquitectónicos son escasos, la ciudad cuenta con varios motivos de orgullo. Brundisium es el punto final de la Vía Apia, fue un punto de partida tradicional para ejércitos y viajeros hacia Oriente, y desempeñó un papel fundamental tanto en las guerras púnicas como en las guerras civiles romanas. Entre sus hallazgos más impresionantes se encuentran numerosos ejemplos de estatuas de bronce helenísticas y romanas que se han rescatado del puerto de la ciudad.
Primeros asentamientos
La zona de Brindisi estuvo habitada en el Paleolítico, hace unos 12.000 años, y el yacimiento de Torre Testa, a solo 7 km al norte, fue el asentamiento más importante de la región en aquella época. Se han descubierto miles de herramientas de piedra y otros artefactos que pertenecieron a los cazadores-recolectores de la época. Otros hallazgos atestiguan una presencia continuada durante el Neolítico y la Edad del Bronce.
Situada en el extremo sur de la península italiana, según la mitología local Brundisium fue colonizada por primera vez por Diomedes, un héroe de la guerra de Troya, o por Falanto, el espartano al que también se le atribuye la fundación de la cercana Tarentum (la actual Tarento). Sin embargo, otras fuentes sugieren que Brundisium fue fundada por colonos procedentes de Creta. Sin duda, el cementerio de Tor Pisani pone de manifiesto una influencia griega, si no una colonización griega propiamente dicha. Hoy en día se sabe poco sobre la ciudad cuando estaba habitada por los mesapios, una de las tribus que vivían en el «talón» de Italia, que constituye la actual Apulia. Su nombre para la ciudad era Brentesion, que podría derivar del mesapio brentos, que significa «cabeza de ciervo», y que describe la forma del puerto con sus dos distintivos promontorios.
Los mejores ejemplos conservados de la cultura mesapia son las cerámicas. En particular, las ánforas de asas altas conocidas como trozella son exclusivas de la región y presentan diseños decorativos con motivos geométricos y vegetales. Existen pruebas de una larga y encarnizada rivalidad con Tarento, la colonia espartana situada a unos 75 kilómetros al oeste, en la costa sur de Italia. Brundisium acuñaba su propia moneda y formó una alianza con Turios hacia el año 440 a.C., otra colonia griega al oeste construida sobre el emplazamiento de la antigua Síbaris.
Brundisium comenzó a adquirir una mayor importancia regional únicamente a partir del siglo III a. C., cuando Roma empezó a expandirse por toda la península itálica. Los romanos conquistaron la ciudad en el 266 a.C. y formalmente establecieron una colonia en Brundisium en el 247 o 244 a.C. Después, fortificaron la ciudad para garantizar el control del excelente puerto doble que habían adquirido. Por esa misma época, la gran vía romana, la Vía Apia, se prolongó hasta llegar a la ciudad, conectándola con la propia Roma y elevando su longitud total pavimentada a 569 km o 385 millas romanas. En consecuencia, Brundisium se convirtió en el principal punto de partida para cualquiera que viajara a Grecia y a Oriente, y le usurpó a Tarento su posición como el puerto más importante del sur. Hoy en día, una columna de mármol de 19,2 m de altura se erige cerca de la costa, en el lugar que tradicionalmente se creía que marcaba el punto donde terminaba la vía. De hecho, las inscripciones revelan que la columna perteneció en su día a un edificio con una función religiosa o conmemorativa relacionada con el mar.
Durante la primera guerra púnica (264-241 a.C.), el general cartaginés Amílcar Barca había atacado varias ciudades costeras romanas en busca de botín para sus mercenarios, y una de ellas fue Brundisium en el año 247 a.C. Sin embargo, estas escaramuzas fueron en gran medida una distracción menor del frente de batalla principal en Sicilia. La ciudad se vio envuelta de una manera más directa en la segunda guerra púnica (218-201 a.C.) cuando Aníbal invadió Italia y acampó en el extremo sur de la península. El general cartaginés necesitaba desesperadamente un puerto por el que recibir refuerzos y suministros desde África, pero los romanos consiguieron bloquear los puertos de la costa sur.
En la guerra civil del siglo I a.C., Brundisium volvería a encontrarse en el centro del escenario de una guerra sangrienta y brutal.
Sila eximió a Brundisium del pago de la portoria, el impuesto que gravaba la importación y exportación de mercancías en los puertos, y la ciudad obtuvo el estatus de municipium hacia el año 89 a.C., lo que otorgó a sus ciudadanos la ciudadanía romana. Sin embargo, la suerte de la ciudad sufriría pronto un drástico revés durante las violentas etapas finales de la República. En la guerra civil del siglo I a.C., Brundisium volvería a situarse en el centro del escenario de una guerra sangrienta y brutal.Julio César conquistó la ciudad en el año 49 a.C. para impedir que su gran rival, Pompeyo, huyera de Italia. Posteriormente, fue atacada de nuevo en el año 40 a.C., esta vez por Marco Antonio. La conveniente ubicación de la ciudad, en el extremo sur de Italia, estaba resultando ser un lastre para los residentes locales. Brundisium también fue el lugar donde Antonio y Octaviano firmaron el acuerdo conocido como la Paz de Brindisi por el que se repartieron el Imperio romano entre ellos. Cuando Octaviano ganó la guerra y se convirtió en el primer emperador romano como Augusto, se erigió un arco de triunfo en la ciudad en su honor.
Otro acontecimiento histórico vinculado a la ciudad es la muerte de Virgilio allí en el año 19 a. C., poco después de que el escritor regresara de un viaje a Grecia. La ciudad seguiría existiendo como una pequeña localidad romana en la época imperial, y el comercio de esclavos, la pesca y la construcción naval siguieron proporcionando abundante empleo y riqueza para algunos, tal y como atestiguan las grandes villas de la época. San Leucio de Alejandría fundó una comunidad cristiana en la segunda mitad del siglo II d.C.
Desgraciadamente, la ocupación continua del yacimiento y la reutilización constante de los materiales de construcción antiguos han ocultado su desarrollo en épocas posteriores y han dejado pocos restos en pie. Las excavaciones han revelado vestigios de todos los elementos habituales que cabría esperar encontrar en una ciudad romana: un foro romano, una plaza del mercado, termas romanas, acueductos, un anfiteatro, una necrópolis y un trazado urbano regular. También había un armamentarium o arsenal y varios almacenes, lo que indica la función principal de Brundisium como puerta de entrada a la Italia romana para mercancías y tropas.
Aunque quedan pocos restos de los antiguos edificios de Brundisium, la ciudad, y especialmente su puerto, ha proporcionado a la posteridad algunos ejemplos destacados de arte griego y romano. Entre estos vestigios se cuentan numerosas estatuas de bronce. Por desgracia, la mayoría están incompletas, pero algunas de ellas se conservan lo suficientemente intactas como para seguir infundiendo asombro ante la destreza de los antiguos metalistas. Una pieza destacada es la cabeza y el torso de una figura conocida como el Príncipe helenístico, que data de los siglos II o I a.C. Otra hermosa cabeza identificada como la de un filósofo griego, posiblemente Antístenes, data del siglo IV a.C. Además de los numerosos ejemplos de trozella ya mencionados, el museo arqueológico de la ciudad posee una magnífica colección de cerámica griega y figurillas de terracota, entre las que destaca una encantadora representación de Afrodita agachada emergiendo de su concha.
Traductora de inglés y francés a español. Muy interesada en la historia, especialmente en la antigua Grecia y Egipto. Actualmente trabaja escribiendo subtítulos para clases en línea y traduciendo textos de historia y filosofía, entre otras cosas.
Mark es el director de publicaciones de World History Encyclopedia y tiene una maestría en Filosofía Política (Universidad de York). Es investigador, escritor, historiador y editor a tiempo completo. Entre sus intereses se encuentra particularmente el arte, la arquitectura y el descubrimiento de las ideas que todas las civilizaciones comparten.
Escrito por Mark Cartwright, publicado el 28 agosto 2017. El titular de los derechos de autor publicó este contenido bajo la siguiente licencia: Creative Commons Attribution-NonCommercial-ShareAlike. Por favor, ten en cuenta que el contenido vinculado con esta página puede tener términos de licencia diferentes.