Atreo

Definición

Harrison W. Mark
por , traducido por Antonio Elduque
Publicado el 21 febrero 2022
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Disponible en otros idiomas: Inglés, Francés
Atreus and Thyestes (by Anonymous, Public Domain)
Atreo y Tiestes
Anonymous (Public Domain)

Atreo fue el mítico rey griego de Micenas. Sobre todo, es conocido por ser el padre de Agamenón y Menelao, dos héroes de la Guerra de Troya, así como por la terrible maldición que pesó sobre su dinastía. Una maldición hereditaria, que persiguió a la familia durante cinco generaciones, con un círculo vicioso de asesinatos y venganzas.

La maldición de la dinastía de Atreo empezó cuando su fundador, Tántalo, ofendió a los dioses sirviéndoles un festín hecho con los restos despedazados de su propio hijo, Pélope, en un intento por comprobar su omnisciencia. Siguió con la rivalidad entre Atreo y su hermano Tiestes, que culminó con una lucha sangrienta, y que afectó también a la siguiente generación, con el asesinato de Agamenón por su propia esposa. La maldición no acabó hasta que el nieto de Atreo, Orestes, vengó el asesinato de Agamenón y fue absuelto de toda culpa por los dioses.

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La historia de Atreo y sus descendientes constituyó un material excelente para la literatura antigua griega y romana, como se ve en la trilogía conocida como la Orestíada, escrita por el dramaturgo griego Esquilo (ca. 525 - ca. 456 a.C.) y la tragedia Tiestes, escrita por Séneca (4 a.C. - 65 d.C.). Se hace referencia a los miembros de la dinastía de Atreo en diversas fuentes de la mitología griega, con sus descendientes conocidos colectivamente como "atridas" (Atreídai, plural del patronímico Atreides).

Origen de la dinastía de Atreo: Tántalo y Pélope

El fundador de la dinastía de Atreo, y quien provocó la maldición, fue Tántalo. Rey del monte Sípilo e hijo de Zeus y la ninfa Pluto, Tántalo era íntimo de los dioses y estaba autorizado a asistir a los banquetes del Olimpo, de néctar y ambrosía. A pesar de su estatus privilegiado, Tántalo tuvo una idea malévola, al preguntarse hasta qué punto eran omniscientes los dioses del Olimpo.

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La primera maldición que cayó sobre la dinastía de Atreo provino del crimen de Tántalo, aunque no sería la última.

Pronto quiso comprobarlo. Al preparar un banquete en el monte Sípiloe con los dioses como sus invitados, Tántalo se dio cuenta de que no tenía suficiente comida en sus almacenes para sus divinos huéspedes. Pensando que era una oportunidad perfecta para comprobar si los dioses realmente lo sabían todo, mató a su hijo Pélope, lo descuartizó, y añadió los trozos al guiso. Al servir la comida a los dioses, la mayoría no se dejó engañar por lo que había en el plato, y quedaron horrorizados y disgustados. Solamente Deméter, distraída por el reciente rapto de su hija Perséfone por Hades, comió del guiso el hombro de Pélope. Un Zeus rabioso castigó a Tántalo por su crimen, lo mató y lo condenó al tormento eterno en el más allá, donde sufriría una sed insaciable y eterna. La primera maldición que cayó sobre la dinastía de Atreo provino del crimen de Tántalo, aunque no sería la última.

Tras castigar a Tántalo, Zeus resucitó a Pélope, y sustituyó el hombro comido por Demeter por otro de marfil. Tras poner sus ojos sobre el revivido Pélope, Poseidón se enamoró de la belleza radiante del joven y se lo llevó rápidamente al Monte Olimpo, donde Pélope permaneció por un tiempo en compañía del dios, hasta marchar en busca de su propia fortuna. Como regalo de despedida, Poseidón entregó a Pélope un carro alado que podía surcar los mares sin mojar sus ejes.

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Finalmente, Pélope llegó a la corte del rey Enómao de Pisa, con la intención de casarse con su hija, Hipodamía. Sin embargo, Enómao había sido avisado en una profecía de que un día sería asesinado por su yerno, por lo que diseñó un plan para que su hija no se casara nunca: retaba a cada pretendiente a una carrera de carros al istmo de Corinto. Si el pretendiente ganaba, su premio sería la mano de Hipodamía; si, por el contrario, Enómao era el vencedor, el pretendiente moriría. El truco consistía en que el carro de Enómao era arrastrado por unos caballos que le había regalado Ares, y siempre conseguía superar a los pretendientes. De esa forma, había matado a doce de ellos antes de la llegada de Pélope, y había clavado las cabezas cortadas en su casa.

Cuando Pélope llegó para participar en el desafío, su belleza cautivó a la propia Hipodamía que, igual que lo había hecho anteriormente Poseidón, se enamoró de él. Decidida a ayudar a Pélope a ganar, Hipodamía acudió a Mirtilo, sirviente de su padre e hijo de Hermes, y le pidió que saboteara el carro de Enómao. Mirtilo, que también había estado enamorado de Hipodamía, pero que no se había atrevido a afrontar la carrera para lograr su mano, aceptó ayudar, deseoso de complacerla. El día de la carrera, sustituyó los ejes de bronce del carro real por otros falsos, hechos de cera de abeja. Al comenzar la carrera, Pélope, con el carro de Poseidón, superó con facilidad a Enómao. Al intentar este darle alcance, las ruedas de su carro se salieron, y murió en el accidente, o a manos de Pélope, al cruzar la línea de meta.

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Pelops and Hippodamia
Pélope e Hipodamía
Metropolitan Museum of Art (Copyright)

A continuación, Pélope, Hipodamía y Mirtilo viajaron en el carro de Poseidón a través del mar, parando en una isla para que Pélope pudiera conseguir un poco de agua para su novia. Al volver al carro, encontró a Hipodamía llorando, afirmando que Mirtilo había intentado violarla. Este se defendió, aduciendo que Hipodamía había acordado acostarse con él en su noche de bodas, como premio por su ayuda. Rabioso, Pélope mató a Mirtilo, quien con su último aliento lanzó una maldición contra Pélope y su familia. Esta nueva maldición, junto con la arrojada sobre Tántalo por sus crímenes contra los dioses, acosaría a los descendientes de Pélope por generaciones.

Atreo, Tiestes y el cordero dorado

Pélope se convirtió en un gran monarca que gobernó sobre la mayor parte de la península que más tarde llevaría su nombre, el Peloponeso (“isla de Pélope”). Tuvo muchos hijos con Hipodamía, aunque la felicidad de su matrimonio no duró. Pélope tuvo, con la ninfa Astíoque, un hijo ilegítimo llamado Crisipo, que pronto se convirtió en su favorito, por delante de sus hijos con Hipodamía. Temiendo que Pélope eligiera a Crisipo como heredero y no a sus propios hijos, Hipodamía organizó el asesinato del joven. En algunas versiones de la historia, ella lo mató personalmente, mientras que en otras persuadió a dos de sus hijos, Atreo y Tieste, para que lo hicieran en lugar de ella.

Chrysippus and Zeuxo
Crisipo y Zeuxo
Brygos Painter (Public Domain)

Pélope, sabedor de quiénes eran los culpables del asesinato de Crisipo, desterró a Hipodamía, Atreo y Tiestes. Superada por el dolor, Hipodamía se ahorcó, pero Atreo y Tiestes siguieron su camino hasta la ciudad de Micenas, donde afloró su rivalidad.

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El conflicto empezaría cuando Hermes, deseoso de vengarse en los descendientes de Pélope por el asesinato de su hijo Mirtilo, introdujo un cordero dorado en el rebaño de Atreo. Cuando este encontró el cordero, decidió quedarse su lana dorada, a pesar de que había prometido sacrificar lo mejor de su ganado a Artemisa. Mantuvo en parte la promesa sacrificando la carne del cordero, pero se quedó la lana, guardada en un cofre. Atreo no se avergonzaba de su tesoro, y a menudo se lo veía mostrándolo en público con orgullo.

Su hermano Tiestes, siempre celoso de Atreo, empezó a tramar cómo quedarse con el tesoro de Atreo, y pronto encontró la forma. La reciente esposa de este, Aérope, estaba enamorada de Tiestes e intentó seducirle. Tiestes aceptó, con la condición de que robara el cofre con la lana del cordero de Atreo y se lo diera. Así lo hizo Aérope, sin saber que Artemisa había lanzado otra maldición sobre él, debido a que Atreo no le había ofrecido en sacrificio todo el cordero.

Los micénicos invitaron a Atreo y Tiestes a un encuentro en la sala de consejos para determinar quién de ellos debería convertirse en rey.

En aquel momento, la población de Micenas necesitaba un nuevo monarca. Siguiendo el consejo del Oráculo de Delfos, de escoger a un hijo de Pélope para gobernarles, los micénicos invitaron a Atreo y Tiestes a un encuentro en la sala de consejos para determinar quién de ellos debería convertirse en rey. Siempre presuntuoso, Atreo propuso que se diera el cetro al poseedor del cordero dorado. Para su sorpresa, Tiestes aceptó e incluso le pidió a Atreo que lo declarara públicamente. Cuando este hubo repetido su propuesta enfrente de toda la ciudad, Tiestes sacó el cofre que contenía la lana dorada y se declaró rey de Micenas.

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Sin embargo, Zeus no quedó contento con el desenlace, deseoso de que fuera Atreo quien se coronara rey. Envió a Hermes a decirle a Atreo que acordara con Tiestes que, si el sol cambiaba su curso y se ponía por el este, Tiestes abdicaría en favor de su hermano. Así lo hizo Atreo, haciendo su propuesta a Tiestes que, riéndose de lo absurdo de una propuesta así, estuvo de acuerdo y prometió que abdicaría si ese evento imposible tenía lugar. Tras el acuerdo, Zeus ordenó a Helios que revirtiera su curso por el cielo y “por primera y última vez, el sol se puso por el este” (Graves, 407). Tiestes se vio obligado a abdicar en Atreo, cuya primera orden como rey fue desterrar a su hermano de la ciudad.

Rivalidad entre Atreo y Tiestes

Tras el destierro de Tiestes, Atreo se enteró del adulterio de Aérope y prometió vengarse. Envió un emisario a Tiestes, simulando la reconciliación y pidiéndole que volviera para gobernar conjuntamente el reino. Tan pronto como Tiestes aceptó la oferta, Atreo asesinó a los tres hijos de Tiestes, Aglao, Calileonte y Orcómeno, los sacrificó en el altar de Zeus, en el que se habían refugiado. Luego los descuartizó y los hirvió en un caldero.

A la llegada de Tiestes, Atreo le invitó a un festín en su honor, en el que sirvió un estofado hecho con los restos de sus hijos. Después de que Tiestes comiera a placer, Atreo hizo traer un segundo plato que contenía las cabezas, manos y pies cortados de los hijos de Tiestes. Este cayó horrorizado, vomitando, y juró venganza contra su hermano, antes de que Atreo lo desterrara nuevamente.

Banquet of Thyestes
Banquete de Tiestes
 Orlando Parentini (Public Domain)

Mientras estaba exiliado del reino, Tiestes fue a consultar al oráculo, que le dijo que había de tener un nuevo descendiente con su propia hija, Pelopia. Solamente un hijo nacido de dicho incesto sería capaz de matar a Atreo. Decidido a vengarse a cualquier precio, así lo hizo Tiestes; se disfrazó ante Pelopia y la sedujo. Mientras tanto, el oráculo había aconsejado a Atreo que permitiera regresar a Tiestes de su exilio, o afrontara las consecuencias de su crimen. Al ir en busca de su hermano, Atreo se encontró con Pelopia, que supuso era hija de un rey local, se enamoró de ella y se casaron al poco tiempo. Cuando Pelopia dio a luz al hijo de Tiestes, Atreo supuso que era suyo. El niño se llamó Egisto o “cabra fuerte” porque fue amamantado por una cabra y creció en el palacio de Atreo.

Más adelante, Atreo desconfió del paradero de su hermano y envió a sus hijos Agamenón y Menelao a localizarlo. Cuando lo lograron, lo llevaron de vuelta a Micenas, donde fue encerrado en una mazmorra. Cuando Atreo lo supo, ordenó a Egisto que fuera a la celda y lo matara, aunque todavía era un joven. Al bajar a las mazmorras para cumplir su misión, Egisto fue superado enseguida por Tiestes, que le prometió que le perdonaría la vida si hacía lo que le iba a pedir.

La primera petición de Tiestes a Egisto fue que trajera a su madre a la celda. El chico así lo hizo y llevó a Pelopia, que abrazó a su padre, perdido desde hacía tiempo, con la alegría de volverlo a ver. Esa alegría se transformó rápidamente en horror, cuando Tiestes admitió que él era el padre de Egisto. Al saberlo, Pelopia tomó la espada que Egisto le había dado para matar a Tiestes, y se suicidó. Entonces Tiestes dio a Egisto su última petición, le ordenó matar a Atreo, cosa que hizo tal como se le pedía, con lo que Tiestes recuperó el trono, aunque no por mucho tiempo. Agamenón, el hijo de Atreo, pronto arrebataría el reino de su malvado tío, al reclamar para sí el título de rey de Micenas y enviar a Tiestes al exilio por tercera y última vez.

El asesinato de Agamenón y la venganza de Orestes

La maldición que afligía a la dinastía de Atreo no acabó con la muerte de este, sino que continuó y afectó a sus hijos. Conocidos como los átridas, Agamenón y Menelao, hijos de Atreo, desempeñaron papeles importantes en la Guerra de Troya, que comenzó cuando Helena, la esposa de Menelao, fue raptada por Paris. Mientras los dos hermanos estaban en Troya, la esposa de Agamenón, Clitemnestra, empezó una relación con Egisto, que había regresado a Micenas, desde su exilio.

En ese sentido, Clitemnestra no tenía motivos para permanecer fiel a Agamenón porque, antes de salir para Troya, este había sacrificado a la hija de ambos, Ifigenia, para apaciguar a la diosa Artemisa y así lograr una travesía marítima segura para su ejército. Al acabar la guerra, Agamenón regresó con su nueva concubina, la profetisa Casandra. Eso resultó ser la gota que colmó el vaso de Clitemnestra.

Myth of Iphigenia Mosaic, Empuries
Mosaico con el Mito de Ifigenia, Ampurias
Mark Cartwright (CC BY-NC-SA)

Antes del gran banquete de celebración de su regreso, Clitemnestra preparó un baño para Agamenón y, cuando este salía de la bañera, le puso una túnica púrpura sin apertura para la cabeza. Mientras intentaba desenredarse, Clitemnestra, o su amante Egisto, lo asesinaron a cuchilladas. Luego Clitemnestra decapitó el cuerpo y fue a matar también a Casandra. Mientras tanto, los hombres de Egisto acabaron en el palacio con los soldados de Agamenón, y finalmente Egisto y Clitemnestra se proclamaron reyes.

Agamenón tenían un hijo, Orestes, que se exilió tras el asesinato de su padre, escapando disimuladamente del palacio con la ayuda de su hermana Electra. Creciendo en el exilio, Orestes sabía que su deber era vengar a su padre, aunque estaba indeciso, porque el matricidio era considerado un pecado grave. Intentando decidir entre vengar a su padre o salvar a su madre, Orestes visitó al oráculo de Delfos para preguntarle si debía o no matar a los asesinos de su padre. La respuesta de Apolo fue que su deber era vengar a su padre, diciéndole:

Si [Orestes] dejara de vengar a Agamenón, se convertiría en un marginado de la sociedad, con la entrada prohibida a cualquier santuario o templo, y sufriría una lepra que devoraría su carne, convirtiéndola en moho blanco. (Graves, 420)

Tras conocer la respuesta de Apolo, Orestes regresó a Micenas, donde asesinó a Egisto y a su madre, Clitemnestra. Durante muchos años, deambuló por la tierra, agobiado por la culpa y llevado hasta la locura por las furias que le perseguían por su infame matricidio. Finalmente, Apolo le dijo que fuera a Atenas, donde sería juzgado por el Areópago, un consejo presidido por la propia Atenea. El consejo dictaminó a su favor y lo absolvió de toda culpa. El veredicto acabó con la maldición de la dinastía de Atreo, después de cinco generaciones.

Atreo en la literatura y más allá del mito

La dramática historia de la maldición sobre la dinastía de Atreo llega a la audiencia moderna a través de varias obras literarias griegas y romanas. La Orestíada de Esquilo, una trilogía de tres tragedias, narra la historia del asesinato de Agamenón y la venganza de Orestes. Más tarde, en el siglo I d.C., Séneca escribió la tragedia Tiestes, basada en la leyenda de Atreo alimentando a su hermano con los restos de sus hijos. La tragedia Tito Andrónico, de William Shakespeare (15664-1616), que también se refiere a un padre a quien se le sirve una comida hecha con la carne de sus hijos, puede estar influenciada por la tragedia de Séneca. La dinastía de Atreo también aparece en la literatura contemporánea. En la saga de ciencia ficción Dune, de Frank Herbert (1920-1986), la dinastía ficticia de los átridas se presenta como descendiente de la dinastía original de Atreo.

Al igual que la realidad histórica de la Guerra de Troya sigue estando sujeta a debate, también lo está la existencia de cualquier personaje histórico que pueda haber inspirado el mito de Atreo. Una tumba encontrada en Micenas se ha vinculado por el nombre con la figura mítica. Conocida como el tesoro de Atreo o, también, como la tumba de Agamenón, el sepulcro monumental fue construido durante la Edad del Bronce, y quizás contenía los restos del soberano. No obstante, la estructura, construida hacia el siglo XIV a.C., era demasiado antigua como para estar vinculada con cualquiera de sus homónimos.

Treasury of Atreus, Mycenae
Tesoro de Atreo, Micenas
Mark Cartwright (CC BY-NC-SA)

Algunos expertos han considerado también la posibilidad de que Atreo sea mencionado en antiguos registros hititas. Un texto hitita conocido como la Acusación de Madduwatta, describe diversas batallas entre fuerzas hititas y griegas, lideradas estas por un hombre llamado Attarsiya. Según dicho registro, este procedía de Ahhiya, o Acaya, y fue a la batalla con cien carros. Se ha sugerido que el nombre Attarsiya podría ser la versión hitita del nombre Atreo.

Conclusión

La historia de Atreo y su dinastía es un ciclo de asesinatos, engaños, incestos y venganzas. Como se trata de una horrible imposición originada en la ofensa de Tántalo a los dioses, es normal que la maldición solamente acabe cuando los propios dioses absuelven al descendiente de Tántalo, Orestes, de su culpa. No resulta difícil entender por qué la historia de Atreo y sus herederos se convirtió en un tema popular para las tragedias griegas, ya que sirve como un relato dramático de los riesgos de la venganza.

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Sobre el traductor

Antonio Elduque
Soy doctor en Química y trabajo en el sector biomédico. También licenciado en Humanidades, especialmente aficionado a la Historia. Me gusta traducir porque obliga a una lectura lenta y cuidadosa, buscando el sentido del texto más que el significado de las palabras.

Sobre el autor

Harrison W. Mark
Harrison Mark se graduó en la Universidad Estatal de Nueva York en Oswego, donde estudió historia y ciencias políticas.

Cita este trabajo

Estilo APA

Mark, H. W. (2022, febrero 21). Atreo [Atreus]. (A. Elduque, Traductor). World History Encyclopedia. Recuperado de https://www.worldhistory.org/trans/es/1-10306/atreo/

Estilo Chicago

Mark, Harrison W.. "Atreo." Traducido por Antonio Elduque. World History Encyclopedia. Última modificación febrero 21, 2022. https://www.worldhistory.org/trans/es/1-10306/atreo/.

Estilo MLA

Mark, Harrison W.. "Atreo." Traducido por Antonio Elduque. World History Encyclopedia. World History Encyclopedia, 21 feb 2022. Web. 29 jun 2022.

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