Civilización Mexica

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Mark Cartwright
por , traducido por Martin Guzman
Publicado el 26 febrero 2014
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Texto original en inglés: Aztec Civilization

Aztec Empire Map (by Simeon Netchev, CC BY-NC-SA)
Mapa del imperio azteca
Simeon Netchev (CC BY-NC-SA)

El Imperio mexica floreció entre el c. 1345 y 1521 y, su máxima extensión, cubría la mayor parte del norte de Mesoamérica. Los guerreros mexicas fueron capaces de dominar a sus estados vecinos y permitir que gobernantes como Moctezuma II impusieran los ideales y religión mexicas a lo largo de México. Altamente exitosos en agricultura y comercio, la última de las grandes civilizaciones mesoamericanas también se destacó por su arte y arquitectura, que se encuentran entre los mejores jamás producidas en el continente.

El Estado mexica es, en realidad, la civilización mesoamericana mejor documentada con fuentes que incluyen arqueología, libros nativos (códices) y los relatos extensos y detallados de sus conquistadores españoles, tanto militares como del clero cristiano. Es posible que estas últimas fuentes no siempre sean confiables, pero la imagen que tenemos de los mexicas, sus instituciones, prácticas religiosas, guerra y su vida cotidiana es rica y continua expandiéndose constantemente con detalles que se agregan a través de los esfuerzos de los arqueólogos y eruditos del siglo XXI.

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Panorama Histórico

En algún momento alrededor del 1100, las ciudades-Estado o altepetl que se extendían por el centro de México comenzaron a competir entre sí por los recursos locales y el dominio regional. Cada estado tenía su propio gobernante o tlatoani que dirigía un consejo de nobles, pero estos pequeños centros urbanos rodeados de tierras de cultivo buscaron pronto expandir su riqueza e influencia, para lo cual en el 1400 se habían formado varios imperios pequeños en el Valle de México. Entre ellos, los dominantes eran Texcoco, capital de la región acolhua, y Azcapotzalco, capital de los tepanecas. Estos dos imperios se enfrentaron frente a frente en el 1428 en la Guerra Tepaneca. Las fuerzas de Azcapotzalco fueron derrotadas por una alianza de Texcoco, Tenochtitlan (la capital de los mexicas) y otras ciudades más pequeñas. Tras la victoria, se formó una Triple Alianza entre Texcoco, Tenochtitlan y una ciudad rebelde tepaneca, Tlacopan. Se inició una campaña de expansión territorial donde el botín de guerra, generalmente en forma de tributo de los conquistados, fue repartido entre estas tres grandes ciudades. Con el tiempo, Tenochtitlan llegó a dominar la Triple Alianza, su gobernante se convirtió el líder supremo, el huey tlatoani ("gran orador"), y la ciudad se estableció como la capital del Imperio mexica.

Amos del mundo, su imperio tan extenso y abundante que habían conquistado a todas las naciones. diego Durán

El imperio continuó expandiéndose desde el 1430 y el ejército mexica, reforzado por el reclutamiento de todos los hombres adultos, hombres provistos de estados aliados y conquistados, y grupos de élite como los guerreros águila y jaguar, barrió a sus rivales. Los guerreros mexicas vestían armaduras de algodón acolchado, llevaban un escudo de madera o caña cubierto de piel, y empuñaban armas como el garrote-espada de obsidiana súper afilado (macuahuitl), una lanza o lanzador de dardos (atlatl), y arco con flechas. Los guerreros de élite también vestían espectaculares trajes y tocados de plumas y pieles de animales para indicar su rango. Las batallas se concentraron en o alrededor de las grandes ciudades, y cuando estas caían, los vencedores reclamaban todo el territorio circundante. Se extraían tributos regulares y los prisioneros eran llevados a Tenochtitlan para los sacrificios rituales. De esta forma, el Imperio mexica llegó a cubrir la mayor parte del norte de Mesoamérica en México, un área de alrededor de 135,000 kilómetros cuadrados.

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El imperio se mantuvo unido a través del nombramiento de funcionarios del corazón del imperio, matrimonios, entrega de obsequios, invitaciones a ceremonias importantes, la construcción de monumentos y obras de arte que promovieron la ideología imperial mexica, y lo más importante, la siempre presente amenaza de intervención militar. Algunos estados fueron integrados más que otros, mientras que aquellos en los extremos se convirtieron en zonas de amortiguamiento contra vecinos más hostiles, en particular la civilización purépecha

Tenochtitlan

La capital mexica de Tenochtitlan en la costa occidental del lago de Texcoco floreció de tal manera en que la ciudad alcanzó a alojar alrededor de 200,000 habitantes a principios del siglo XVI, convirtiéndola en la ciudad más grande de las Américas precolombinas. Estos habitantes se dividieron en varios estratos sociales. En la cima estaban los gobernantes locales (teteuhctin), después los nobles (pipiltin), los plebeyos (macehualtin), los siervos (mayeque) y finalmente los esclavos (tlacohtin). Los estratos parecen haber sido relativamente fijos, pero hay evidencia de movimiento entre ellos, especialmente en las clases bajas.

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Temple Mayor, Tenochtitlan
Templo Mayor, Tenochtitlan
Wolfgang Sauber (CC BY-SA)

No solo la capital política y religiosa, Tenochtitlan también era un gran centro comercial con mercancías que entraban y salían, como oro, roca verde, turquesa, algodón, granos de cacao, tabaco, cerámica, herramientas, armas, alimentos (tortillas, salsas de chile, maíz, frijoles e incluso insectos, por ejemplo) y esclavos. Los invasores españoles quedaron inmensamente impresionados por el esplendor de la ciudad y la magnífica arquitectura y obras de arte, especialmente de la pirámide del Templo Mayor y las enormes esculturas de piedras. Dominando la ciudad estaba el enorme recinto sagrado con sus templos y un monumental juego de pelota. La gestión del agua de Tenochtitlan también era impresionante, con grandes canales que atravesaban la ciudad, la cual también estaba rodeada de chinampas (campos elevados e inundados) que aumentaron enormemente la capacidad agrícola de los mexicas. También había diques para prevenir inundaciones, reservas artificiales de agua dulce y maravillosos jardines de flores repartidos por la ciudad.

Toda la ciudad fue diseñada para inspirar asombro en la gente, especialmente a los nobles visitantes que, entretenidos con las fastuosas ceremonias, podían ver que los mexicas realmente eran:

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Amos del mundo, su imperio tan amplio y abundante que habían conquistado a todas las naciones y que todos eran sus vasallos. Los invitados, al ver tanta riqueza y opulencia y tanta autoridad y poder, se llenaron de terror. (Diego Durán, el fraile español, citado en Nichols, 451)

Religión

La mitología y la religión, como la mayoría de las culturas antiguas, estaban estrechamente entrelazadas para los mexicas. La misma fundación de Tenochtitlan estaba basada en la creencia de que los pueblos de la mítica tierra de abundancia de Aztlán (literalmente "la Tierra de las Garzas Blancas" y origen del nombre azteca), en el extremo noroeste, se habían asentado por primera vez en el Valle de México. Su dios Huitzilopochtli les había enseñado el camino habiendo enviado a un águila parada sobre un cactus para indicar exactamente donde estos migrantes deberían de construir su nuevo hogar. También les dio su nombre a estas personas, los mexicas, quienes con otros grupos étnicos, que de manera similar hablaban náhuatl, formaron colectivamente los pueblos que son conocidos generalmente como aztecas.

El panteón mexica incluía una mezcla de antiguos dioses mesoamericanos y deidades mexicas. Los dos dioses principales adorados eran Huitzilopochtli (el dios de la guerra y el sol) y Tláloc (el dios de la lluvia) y ambos tenían un templo en la cima de la pirámide del Templo Mayor en el corazón de Tenochtitlan. Otros dioses importantes eran Quetzalcóatl (el dios de la serpiente emplumada, común en muchas culturas mesoamericanas), Tezcatlipoca (dios supremo en Texcoco), Xipe Tótec (dios de la primavera y agricultura), Xiuhtecuhtli (dios del fuego), Xochipilli (dios del verano y las flores), Ometéotl (dios creador), Mictlantecuhtli (dios de los muertos) y Coatlicue (diosa madre de la tierra).

Quetzalcoatl
Quetzalcóatl
Marcelosan (CC BY-SA)

Esta, a veces desconcertante, variedad de dioses presidía todos los aspectos de la condición humana. El tiempo de las ceremonias en honor a estas deidades era dictado por una variedad de calendarios. Estaba el calendario mexica de 260 días que estaba dividido en 20 semanas, cada una de 13 días que llevaban nombres como Cocodrilo y Viento. También había un calendario solar que constaba de 18 meses, cada uno de 20 días. El periodo de 584 días, que cubre el ascenso de Venus, también fue importante y estaba un ciclo de 52 años que se tenía que considerar. El movimiento de los planetas y las estrellas se observaba cuidadosamente (aunque no con tanta precisión como habían hecho los mayas) y proporcionaban el momento específico para muchos de los ritos religiosos y prácticas agrícolas.

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El sol, como era de esperar, tenía un gran significado para los mexicas. Creían que el mundo atravesó una serie de edades cósmicas, cada una con su propio sol, pero finalmente cada mundo fue destruido y reemplazado por otro hasta la llegada de la quinta y última edad, la actual para los mexicas. Esta progresión cósmica fue maravillosamente representada en la famosa Piedra del Sol, pero también aparece en muchos otros lugares.

Se honraba a los dioses con festivales, banquetes, música, danzas, decoración de estatuas, quema de incienso, el entierro ritual de bienes preciosos, penitencias como derramamiento de sangre y sacrificios animales. Los humanos, tanto adultos como niños (aunque en menos frecuencia), también fueron sacrificados en frecuencia para "alimentar" metafóricamente a los dioses y mantenerlos felices, caso contrario se enojarían y dificultarían la vida de los humanos enviando tormentas, sequías, etcétera; o incluso solo para que el sol siguiera apareciendo todos los días. Las víctimas solían ser tomadas del bando perdedor en las guerras. De hecho, las llamadas "Guerras Floridas" se realizaron específicamente para recolectar víctimas de sacrificios. Las ofrendas más prestigiosas eran aquellos guerreros que habían mostrado gran valentía en la batalla. El sacrificio podía tomar tres formas principales: el corazón era removido, la víctima era decapitada o se hacía que la víctima peleara en una lucha sin esperanza contra guerreros de élite. También hubo imitadores que se vestían con las insignias de un dios específico y en el clímax de la ceremonia eran sacrificados.

Xochipilli
Xochipilli
Dennis Jarvis (CC BY-SA)

Arquitectura y Arte

Los mexicas apreciaban las bellas artes y recolectaban piezas de todo su imperio para ser traídas a Tenochtitlan y, a menudo, enterrarlas ceremonialmente. El arte mexica era más que nada ecléctico y abarcaba desde objetos preciosos con grabados en miniatura hasta enormes templos de piedra. Las esculturas monumentales eran las favoritas, y podían ser monstruosidades temibles como la colosal estatua de Coatlicue, o ser muy realistas como la famosa escultura de un Xochipilli sentado.

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Organizados en gremios y adscritos a los palacios principales, los artesanos podían especializarse en trabajos en metal, tallado de madera o escultura en piedra, usando materiales como amatista, cristal de roca, oro, plata y plumas exóticas. Quizás algunos de los objetos de arte más llamativos fueron los que emplearon mosaicos turquesas como la famosa máscara de Xiuhtecuhtli. Las formas comunes de la cerámica incluían vasijas antropomorfas en colores brillantes, siendo la más notable la fina y apreciada cerámica de Cholula.

El arte mexica representaba todo tipo de temas, pero eran especialmente populares los animales, las plantas y los dioses, particularmente aquellos relacionados a la fertilidad y la agricultura. El arte también podía usarse como propaganda para difundir el dominio imperial de Tenochtitlan. Ejemplos como la Piedra del Sol, la Piedra de Tízoc y el trono de Moctezuma II retratan la ideología mexica y buscan correlacionar estrechamente a los gobernantes políticos con los eventos cósmicos, e incluso con los propios dioses. Hasta la arquitectura podría lograr este objetivo; por ejemplo, la pirámide del Templo Mayor buscó replicar la montaña de serpientes sagradas de la mitología mexica, Coatepec; es así que se establecieron templos y estatuas con símbolos mexicas en todo el imperio.

Colapso

El Imperio mexica, que controlaba alrededor de 11,000,000 de personas, siempre había tenido que lidiar con rebeliones menores, por lo general cuando nuevos gobernantes tomaban el poder en Tenochtitlan, pero estas siempre habían sido rápidamente aplastadas. Sin embargo, la marea comenzó a cambiar cuando los mexicas fueron fuertemente derrotados por Tlaxcala y Huexotzingo en el 1515. Con la llegada de los españoles, algunos de estos estados rebeldes volverían a aprovechar la oportunidad para lograr su independencia. Cuando los conquistadores finalmente llegaron desde el Viejo Mundo navegando en sus palacios flotantes y liderados por Hernán Cortés, sus relaciones iniciales con el líder de los mexicas, Moctezuma II, fueron amistosas y se intercambiaron valiosos obsequios. Sin embargo, las cosas cambiaron cuando un pequeño grupo de soldados españoles fue asesinado en Tenochtitlan mientras Cortés estaba en Veracruz. Los guerreros mexicas, infelices con la pasividad de Moctezuma, lo derrocaron y establecieron a Cuitláhuac como el nuevo tlatoani. Este incidente fue justo lo que necesitaba Cortés y regresó a la ciudad para liberar al resto de españoles que se encontraban sitiados, pero fue obligado a retirarse el 30 de junio de 1520 en lo que se conoció como la Noche Triste. Reuniendo aliados locales, Cortés regresó diez meses después y en 1521 puso sitio a la ciudad. Sin comida y devastados por las enfermedades, los mexicas, ahora liderados por Cuauhtémoc, finalmente colapsaron el fatídico día del 13 de agosto de 1521. Tenochtitlan fue saqueada y sus monumentos destruidos. De las cenizas surgió la nueva capital de la colonia de la Nueva España y la larga línea de civilizaciones mesoamericanas, que se remontaban hasta los olmecas, llegó a un dramático y brutal final.

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Sobre el traductor

Martin Guzman
Ingeniero en Tecnologías de la Información. Interesado, en temas históricos pero con preferencia a la historia militar. Busca compartir el interés de estos temas y hacerlo llegar a una mayor cantidad de personas.

Sobre el autor

Mark Cartwright
Mark es un escritor de historia radicado en Italia. Sus intereses especiales incluyen la cerámica, la arquitectura, la mitología mundial y el descubrir las ideas que todas las civilizaciones tienen en común. Tiene un máster en Filosofía Política y es el director de publicaciones de la WHE.

Cita este trabajo

Estilo APA

Cartwright, M. (2014, febrero 26). Civilización Mexica [Aztec Civilization]. (M. Guzman, Traductor). World History Encyclopedia. Recuperado de https://www.worldhistory.org/trans/es/1-12085/civilizacion-mexica/

Estilo Chicago

Cartwright, Mark. "Civilización Mexica." Traducido por Martin Guzman. World History Encyclopedia. Última modificación febrero 26, 2014. https://www.worldhistory.org/trans/es/1-12085/civilizacion-mexica/.

Estilo MLA

Cartwright, Mark. "Civilización Mexica." Traducido por Martin Guzman. World History Encyclopedia. World History Encyclopedia, 26 feb 2014. Web. 26 nov 2021.

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