Sauska (también conocida como Shaushka, Sausga y Anzili) era la diosa hurrita-hitita de la fertilidad, la guerra y la curación. Era venerada en toda la región conocida como Hanigalbat (actual Irak, Siria y Turquía) desde la época de los hurritas (alrededor del 3300 a.C.), pasando por el reino de Mitanni (1500-1240 a.C.), durante todo el Imperio hitita (en torno a 1344-1245 a.C.) y más allá.
Se la identifica con otras deidades femeninas poderosas de otras culturas, como Inanna/Ishtar de los acadios y asirios, Isis de Egipto, Astarté de los fenicios, Usha (Ushas) del Rig Veda de la India,Afrodita de los griegos (que se convirtió en la Venus de los romanos) y Amaterasu de Japón. A través de su vínculo con Astarté, también se la identifica con la divina Semíramis de Mesopotamia, que se hizo famosa gracias a las leyendas recogidas por los historiadores griegos.
Al igual que con estas otras diosas, se invocaba a Sauska para aumentar la fertilidad (tanto la capacidad de concebir un hijo y la belleza física como la fertilidad de la tierra), para tener éxito en las conquistas militares o los negocios, y para obtener protección y curación. También se creía que ella iluminaba con su luz radiante la oscuridad de la mente humana y permitía la iluminación y la trascendencia. Las diosas Usha y Amaterasu son famosas por este rol concreto en los asuntos humanos y, al parecer, esta cualidad se destacó por primera vez en Sauska, aunque algunos historiadores afirman que Usha pudo haber sido concebida primero y otros citan a Isis o Inanna/Ishtar como el prototipo original de esta diosa.
SAUSKA SE BAÑA, SE UNGE Y LUEGO «SE ADORNA, Y LA BELLEZA LA SIGUE CUAL CACHORROS».
Lo más probable es que los hurritas concibieran a su diosa a través de la interacción con los pueblos de Mesopotamia y que Inanna/Ishtar fuera la primera diosa de este tipo, pero esta afirmación es objeto de debate habitual en la actualidad, como lo ha sido durante siglos. Se ha propuesto, por citar solo dos líneas argumentales, que Sauska fue el prototipo original en el que se basaron Inanna y posteriormente Ishtar.
Sin embargo, la Dra. Liny Srinivasan, lingüista e historiadora, sostiene que «Sauska era el nombre hurrita de la diosa Washukanni», que anteriormente era «la diosa egipcia Isis... y la Usha del Rigveda» (483). Por lo tanto, afirma que Isis era la diosa original en la que se basaban las demás. Las pruebas arqueológicas que respaldan las afirmaciones de diversos estudiosos se interpretan invariablemente a la luz de sus respectivos sesgos, por lo que concluir cuál fue la primera diosa es una cuestión de qué afirmación hecha por cada estudioso se considera más convincente.
Sauska era extremadamente importante para los hurritas y, más tarde, para los mitanni y los hititas que les sucedieron. También era venerada en Egipto como deidad visitante, tal y como se evidencia en las cartas de Amarna (una serie de correspondencias entre faraones egipcios y gobernantes de otras naciones encontrada en la ciudad de Amarna). Hay al menos dos cartas de reyes de Mitanni a Egipto que hacen referencia a Sauska.
Cuando el rey de Mitanni Tushratta envió a su hija, Taduhepa, a Egipto para casarse, también envió una estatua de Sauska. La historiadora Arielle P. Kozloff señala que Tushratta envió una enorme dote a Egipto junto con su hija, cuyo matrimonio con Amenhotep III (para que fuera una de sus esposas secundarias) se acordó para formalizar un tratado entre Egipto y Mitanni. Esta dote incluía joyas, oro, bronce y plata, todo en grandes cantidades pero como escribe Kozloff:
El regalo más conmovedor de Tushratta fue prestarle a Amenhotep III su diosa favorita, Sauska. Sauska era la diosa hurrita-hitita del amor, y Tushratta había recurrido a ella anteriormente para que Tadu-Hepa resultara atractiva para su nuevo marido. No era la primera vez que una diosa oriental era honrada por la realeza egipcia. Astarte, la diosa de la fertilidad del Cercano Oriente, fue venerada por primera vez allí bajo el reinado de Amenhotep II... pero Sauska también era similar a [la diosa egipcia] Mut y tenía cierta responsabilidad tanto en la curación como en la guerra. Parece que el aspecto saludable de Sauska cobró repentinamente mayor importancia. En una carta dirigida a Amenhotep III, que al parecer acompañaba al ídolo de Sauska, Tushratta no pedía su inspiración erótica, sino su protección. Escribió:
«Así dice Sauska de Nínive, señora de todas las tierras: "Deseo ir a Egipto, un país que amo, y luego regresar". Ahora, la envío y ella está en camino. Ahora bien, en la época de mi padre, [ella] también fue a este país y, al igual que en aquel entonces, vivió allí y la honraron. Que mi hermano la honre y, cuando lo desee, la deje ir para que pueda volver. Que Sauska, la señora del cielo, nos proteja a mi hermano y a mí durante 100.000 años, y que nuestra señora nos conceda a ambos una gran alegría». (220)
Los poderes de Sauska o en este caso concreto las plegarias de Tushratta, resultaron ser inútiles, ya que Egipto retiró poco después su apoyo a Tushratta por temor al creciente poder de los hititas. En torno al año 1344 a.C., el rey hitita Suppiluliuma I marchó sobre Washukanni y, sin el apoyo egipcio, la ciudad cayó y Tushratta fue asesinado por su hijo. Esta incursión puso fin al reino de Mitanni, que posteriormente fue gobernado por los hititas. Sauska era la diosa protectora del rey hitita Hatusili III, famoso por su participación en el Tratado de Kadesh entre los hititas y Egipto en el año 1258 a.C., y hay pruebas de que era igualmente venerada por otros gobernantes hititas.
Los hititas produjeron los relatos más conocidos sobre Sauska a través de las historias conocidas como El ciclo de Kumarbi. Estas canciones eran sin duda de origen hurrita, pero hoy en día solo se conservan fragmentos del periodo hitita en Anatolia.El ciclo de Kumarbi narra la historia de Kumarbi, el dios principal de los hurritas (identificado con el dios sumerioEnlil), su descontento con los seres humanos y sus dos intentos de destruirlos.
El ciclo consta de cinco (a veces seis) relatos, entre los que se incluyen dos protagonizados por Sauska: La canción de Hedammu y La canción de Illikummi.La canción del nacimiento (también conocida como La canción de Kumarbi y La realeza en el cielo) da comienzo al ciclo con el conflicto entre los dioses Anu y Kumarbi por quién gobernará el universo.
La canción del nacimiento relata cómo Teshub, el popular dios de la tormenta, fue concebido cuando el dios del cielo Anu fecundó a su hijo, el dios de la tierra Kumarbi, en una batalla. Kumarbi muerde los genitales de Anu durante la batalla, queda embarazado y luego da a luz a Teshub por la parte superior de su cabeza. La académica Mary Bachvarova, cuyo ensayo se incluye en la obra de Mark Chavalas Women in the Ancient Near East: A Sourcebook (Mujeres del antiguo Oriente Próximo: libro de referencia) señala que: «la historia hurro-hitita ofrece la combinación perfecta entre el cielo (Anu) y la Tierra (Kumarbi) en un único dios, que por lo tanto es invencible» (12). Este dios invencible es Teshub (también conocido como Tarhun y Tessub), el dios de la tormenta que unirá sus fuerzas con su abuelo/padre Anu para derrotar finalmente a Kumarbi.
Bachvarova señala que «hay comparaciones evidentes con los mitos de la castración de Urano por su hijo Cronos, la ingestión y el posterior vómito de sus hijos por parte de Cronos, cuando su esposa le dio de comer una piedra y con el nacimiento de Afrodita, que surge de la cabeza de Zeus» (12). Más tarde, Teshub aparece como un gran héroe y defensor de la humanidad. Sin embargo, curiosamente, no es Teshub quien inicialmente frustra los planes de Kumarbi de destruir la vida humana, sino Sauska en primer lugar y Ea, el dios de la sabiduría, en segundo lugar.
El primer intento de Kumarbi por destruir a los seres humanos se narra en La canción de Hedammu, donde Kumarbi se une con la hija del mar, quien da a luz a una monstruosa serpiente marina llamada Hedammu. Según el historiador Carl. S. Ehrlich, «aparentemente una especie de serpiente marina, Hedammu, representa una amenaza mortal para Teshub y sus compañeros hasta que la diosa Sauska, la contraparte hurrita de Ishtar, se dirige a la orilla, lo cautiva con su canto y su belleza, lo seduce y lo deja impotente a través de una bebida» (233).
De hecho, Teshub no tiene idea de que su padre ha creado este monstruo que amenazará la vida en la Tierra. Es Sauska (conocida en la historia como Anzili) quien se transforma en serpiente para escuchar a escondidas la conversación entre Kumarbi y el Mar, en la que Kumarbi revela su plan para destruir a los seres humanos.
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LOS REYES DE ANATOLIA SERVÍAN A SAUSKA Y ELLA LOS GOBERNABA A TRAVÉS DE SUEÑOS, ORÁCULOS Y LOS AUGURIOS DE LAS ADIVINAS.
Sauska/Anzili se va a casa, se baña, se unge y, según el texto, «se adorna y la belleza la sigue cual cachorros». Pide a sus dos siervas que traigan a la orilla los címbalos galgalturi y los tambores Arkammi, y baila ante Hedammu, lo cual logra excitarlo al «mostrar sus miembros desnudos» y lo seduce.
El texto continúa: «Anzili fue la reina de Nínive y ella lo aprobó. Ella roció belleza...en las poderosas aguas. La belleza se disolvió en las aguas y cuando Hedammu probó el aroma, la cerveza, un dulce sueño se apoderó del victorioso Hedammu. Soñaba como un buey o un asno y no reconocía nada, comía ranas y lagartos. Una vez que Hedammu cae en su sueño ebrio, parece que nunca se despierta y el mundo se salva.
Kumarbi volvió a intentar destruir a los seres humanos en La canción de Illikumi, en la que fecundó a un acantilado que dio a luz a un monstruo de piedra conocido como Illikumi. Colocó a este monstruo sobre los hombros del gigante mundial Ubelluri, quien, dado que sostenía la Tierra, no notó el peso añadido del niño. Illikumi creció y obtuvo su fuerza de Ubelluri, sin que los demás dioses se dieran cuenta hasta que alcanzó la madurez y lo viera el dios del sol Shimiki. El objetivo principal de Kumarbi al crear a Illikumi parece ser Teshub, a quien desea «aplastar bajo sus pies como a una hormiga» y «trocear como paja», ya que Teshub es el protector de los seres humanos. Sin embargo, una vez más, Teshub no desempeña un papel significativo en la derrota de esta segunda amenaza.
Sauska, de nuevo, se baña y se prepara, y luego se dirige al mar con sus siervas, que llevan címbalos y tambores; pero el mar se levanta en una ola gigante, lo que indica que esta amenaza es muy diferente a la de Hedammu. Como escribe Ehrlich, «el vástago es una piedra gigantesca que es ciega y sorda y, por lo tanto, inmune a los encantos de Sausga» (233). Sauska es impotente frente a Illikumi, que arremete contra Teshub y los demás dioses y gana las primeras batallas.
El texto se encuentra dañado en este punto, pero parece que Sauska contacta con Ea, el dios de la sabiduría, o que Ea interviene una vez que el plan de Sauska fracasa. En cualquier caso, Ea saca de su reino Apsu la espada que separó los cielos de la tierra en los tiempos más antiguos y con esta arma, corta a Illikumi del hombro de Ubelluri. Una vez separado de su fuente de poder, Illikumi muere y el mundo vuelve a salvarse.
El legado perdurable de Sauska
Sauska aparece en otros relatos con otros nombres y siempre se la describe como una mujer ingeniosa y astuta que trabaja constantemente en beneficio de la vida humana. En el arte se la representaba habitualmente como un ser humano con alas hacia arriba (lo que simbolizaba su identificación con los cielos), de pie junto a un león (el rey de las bestias en la tierra) y sus dos sirvientes, que la sirven fielmente.
Continuó ejerciendo una poderosa influencia en el Cercano Oriente mucho después de la caída del Imperio hitita, alrededor del año 1200 a.C. La historiadora Patricia Monaghan escribe: «Los reyes de Anatolia servían a [Sauska] y ella los gobernaba a través de sueños, oráculos y los augurios de las adivinas» (44). Su clero estaba compuesto por miembros de ambos sexos (al igual que los de Inanna/Ishtar, Isis y Hathor), pero parece que las mujeres eran mayoría.
Sauska sigue siendo venerada hoy en día en la India moderna con el nombre de Chathi Maiya, a quien junto con el dios del sol Surya, se le da gracias por la continuidad de la vida en la tierra y las bendiciones de los dioses. En las creencias neopaganas y wiccanas, se invoca a Sauska, como se hacía en la antigüedad, como un poder de guía e iluminación, por lo que sigue siendo una de las deidades más antiguas a las que aún se recurre en la actualidad.
Sauska es la diosa hurrita-hitita de la fertilidad, la guerra y la curación.
¿Qué tan antigua es Sauska?
Sauska aparece por primera vez alrededor del año 3300 a.C., lo que la convierte en una de las diosas más antiguas del mundo.
¿A qué otras diosas se parece Sauska?
Sauska comparte similitudes con Inanna/Ishtar de Mesopotamia, Afrodita de Grecia, Isis de Egipto y Amaterasu de Japón, entre otras diosas de la fertilidad y el amor, como Astarté de los fenicios.
¿Se sigue venerando a Sauska hoy en día?
Hoy en día, Sauska se venera en la India con el nombre de Chathi Maiya y en otras regiones entre los seguidores de las creencias neopaganas y wiccanas.
Profesional en lenguas con estudios literarios. Profesor de castellano, escritor, traductor y entusiasta de la historia. Áreas de interés: literatura, artefactos antiguos, la historia de las religiones, la astrología, la arquitectura, la historia militar y del arte.
Joshua J. Mark no solo es cofundador de World History Encyclopedia, sino también es el director de Contenidos. Anteriormente fue profesor en el Colegio Marista de Nueva York, donde enseñó historia, filosofía, literatura y escritura. Ha viajado extensamente y vivió en Grecia y en Alemania.
Escrito por Joshua J. Mark, publicado el 05 enero 2015. El titular de los derechos de autor publicó este contenido bajo la siguiente licencia: Creative Commons Attribution-NonCommercial-ShareAlike. Por favor, ten en cuenta que el contenido vinculado con esta página puede tener términos de licencia diferentes.