Ctesifonte

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Joshua J. Mark
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Standing Arch at Ctesiphon (by Nick Maroulis, CC BY-NC-ND)
Arco de Ctesifonte Nick Maroulis (CC BY-NC-ND)

Ctesifonte era una antigua ciudad y centro comercial situada en la orilla este del río Tigris, fundada durante el reinado de Mitrídates I (el Grande, 171-132 a.C.). En la actualidad es conocida sobre todo por el arco de un solo vano, el Taq Kasra, que constituye el elemento más impresionante de las ruinas de la ciudad.

Fue la capital del Imperio parto (247 a.C. - 224 d.C.) antes de que Roma la destruyera, y posteriormente se restauró y volvió a convertirse en la capital, esta vez del Imperio sasánida (224-651 d.C.). El rey sasánida Ardacher I (que reinó en 224-240 d.C.) reconstruyó la ciudad y fue coronado allí, al igual que sus sucesores.

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La ciudad se convirtió en un importante centro de comercio a lo largo de la Ruta de la Seda. Las caravanas hacían escala en Ctesifonte con mercancías procedentes de China, y estas se transportaban a través del Tigris hasta la ciudad de Seleucia (fundada durante el Imperio seléucida, 312-63 a.C.) donde se vendía y, desde allí, continuaban su camino. Por lo tanto, Ctesifonte pasó a ser conocida como el punto final de uno de los muchos ramales de la Ruta de la Seda.

Fue conquistada por los romanos en tres ocasiones y en 233 d.C. fue escenario de la batalla de Ctesifonte entre Ardacher I y Alejandro Severo de Roma (que reinó en 222-235 d.C.). Los sucesores de Ardacher I ampliaron la ciudad, que siguió siendo un importante centro cultural y económico hasta su caída ante la invasión de los árabes musulmanes en 637 d.C., quienes la saquearon. Posteriormente, los ladrillos y otros materiales de Ctesifonte se utilizarían para construir la ciudad de Bagdad. En la actualidad, las ruinas de Ctesifonte se encuentran en un estado de lento deterioro en la localidad de Salman Pak, en Irak, un suburbio de Bagdad.

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Fundación y el Imperio parto

Los persas conocían la ciudad como Tisfun, Ktesiphon para los griegos, y hoy en día es más conocida por su denominación latina, Ctesifonte, aunque no se sabe cuál es el significado del nombre. Se fundó a orillas del río Tigris, frente a ciudad de Seleucia, posiblemente como campamento militar (según la Geografía de Estrabón, 16.1.16) porque el ejército parto no deseaba acuartelarse en Seleucia y tener que mezclarse con los residentes griegos de allí. Sin embargo, Plinio (23-79 d.C.) afirma que la ciudad se fundó expresamente para que fuera más grandiosa que Seleucia y atrajera a sus habitantes, en la orilla occidental del río, hacia el nuevo emplazamiento y dejar así a Seleucia en desuso (Historia natural VI.122). Es posible que ya existiera allí alguna comunidad antes de esa época, quizá una pequeña aldea comercial, que hubiera llamado la atención de Mitrídates I sobre el lugar, o bien puede que se eligiera sencillamente por su proximidad a Seleucia, si aceptamos la versión de Plinio sobre su fundación.

Ctesifonte se convirtió en un importante centro político y comercial y llegó a ser la capital de Partia bajo el reinado de Orodes II.

El Imperio aqueménida, mucho más antiguo (en torno a 550-330 a.C.), cayó ante los ejércitos de Alejandro Magno en 330 a.C., y el general de Alejandro, Seleuco I Nicátor (que reinó en 305-281 a.C.), tomó el control de la región tras la muerte de Alejandro en 323 a.C. Seleuco I gobernó la parte occidental de su imperio desde Antioquía, a orillas del río Orontes, y fundó la ciudad de Seleucia para que su hijo, Antíoco I Soter (corregente en 291-281 a.C. y rey en 281-261 a.C.), gobernara las regiones orientales.

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Por lo tanto, no se escatimaron gastos en Seleucia, y es posible, e incluso probable, que Plinio tenga razón al afirmar que Mitrídates I habría querido que se fundara cerca una ciudad parta que eclipsara la obra griega y animara a la gente a abandonar la antigua ciudad en favor de su nueva visión, mucho más grandiosa, en Ctesifonte. El Imperio seléucida llevaba años en declive y había perdido la mayor parte de su territorio a manos de Roma antes de caer finalmente en manos de los partos, por lo que tiene sentido que un rey parto quisiera demostrar el poderío de su imperio mediante una nueva ciudad que eclipsara los esfuerzos seléucidas.

La ciudad se convirtió en un importante centro político y comercial durante el reinado del rey parto Godarz I (91-80 a.C.) y fue nombrada capital de Partia bajo el reinado de Orodes II (que reinó en 58-57 a.C.). La ciudad se renovó y amplió durante el reinado de Vologases I (51-80 d.C.), quien fomentó aún más el comercio, convirtiendo a Ctesifonte en uno de los centros de comercio más importantes de la región. Se sabe muy poco más sobre la Ctesifonte parta debido a la falta de registros, que fueron destruidos, junto con la ciudad, por un ejército romano invasor.

Map of the Roman-Parthian War, 61-63 CE
Mapa de la guerra romano-parta, 61-63 d.C. Cplakidas (CC BY-SA)

En torno a 115 d.C. el emperador romano Trajano tomó la ciudad, poco antes de incendiar Seleucia, que más tarde destruiría Avidio Casio en 165 d.C. tras haber conquistado Ctesifonte en el 164 d.C. Los avances romanos contra la ciudad continuaron bajo el mandato de Septimio Severo, quien la saqueó en el año 197 d.C. y vendió a los habitantes como esclavos a modo de demostración de fuerza. A partir de entonces, Ctesifonte quedó prácticamente desierta y, dado que el Imperio parto se estaba desmoronando, no se hizo ningún esfuerzo por reconstruir o repoblar la ciudad.

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El Imperio sasánida y la batalla de Ctesifonte

Ardacher I había sido un general del Ejército parto que lideró la revuelta que derrocó al imperio. A continuación, fundó el Imperio sasánida e inició una serie de proyectos de construcción que incluían la restauración de la ciudad, de la que hizo su capital. Desde Ctesifonte, Ardacher I lanzó su famoso ultimátum a Roma exigiendo que todos los territorios que en su día habían pertenecido al Imperio aqueménida y que ahora estaban en poder de Roma le fueran devueltos a él, su legítimo propietario.

Ardacher I no esperó una respuesta, sino que marchó hacia Mesopotamia junto con su hijo Sapor I (que reinó en 240-270 d.C.), recuperó Siria y expulsó a los romanos de la región en 229 d.C. Alejandro Severo le exigió que se retirara y, como respuesta, Ardacher I se apoderó de Capadocia. Severo respondió deteniendo a 400 delegados que Ardacher I había enviado a Roma y condenándolos a trabajos forzados en granjas, antes de lanzar un ataque en tres frentes contra los sasánidas en el año 231 d.C.

Coin of Ardashir I
Moneda de Ardacher I The Trustees of the British Museum (CC BY-NC-SA)

El primer ejército avanzó hacia Ctesifonte desde el norte, el segundo desde el sur y el tercero en línea recta entre ambos. Los tres ejércitos encontraron resistencia, pero no se la tomaron muy en serio, sin saber que el grueso de las fuerzas sasánidas, incluida la famosa caballería fuertemente armada de los caballeros savaranos, les estaba esperando.

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El ataque en tres frentes parecía una buena idea en teoría, pero en la práctica lo único que tuvo que hacer Ardacher I fue vigilar cada avance, enviar una fuerza de ataque allí donde considerara que causaría mayor daño sin alarmar seriamente a los romanos, y luego continuar con esta estrategia hasta que las fuerzas romanas cayeran en la trampa de creer que los sasánidas no representaban una amenaza real. Esto es precisamente lo que hizo, de modo que, cuando los romanos llegaron a Ctesifonte, no estaban preparados ni para el tamaño de la fuerza que se les oponía ni para las tácticas que emplearon. El estudioso Kaveh Farrokh cita la descripción de la batalla que hace el historiador Herodiano:

El rey persa atacó al ejército [romano] con toda su fuerza [de caballería pesadamente blindada y arqueros a caballo], tomándolo por sorpresa y rodeándolo en una trampa. Bajo el fuego procedente de todos los flancos, los soldados romanos fueron aniquilados… al final, todos quedaron acorralados en una masa… bombardeados desde todas direcciones… los persas atraparon a los romanos como peces en una red; disparando sus flechas desde todos los flancos contra los soldados rodeados, los persas masacraron a todo el ejército… todos fueron aniquilados… este terrible desastre, que nadie quiere recordar, supuso un revés para los romanos, ya que un vasto ejército había sido aniquilado. (185)

Severo, obviamente, era el menos dispuesto a recordar la derrota, por lo que reescribió el suceso en su discurso de victoria ante el Senado romano en septiembre del año 233 d.C., afirmando que había derrotado por completo al rey sasánida y que «había destruido 218 elefantes, 1.800 carros con guadañas y 120.000 de su caballería [sasánida]» (Farrokh, 186). Farrokh, y muchos estudiosos antes que él, han señalado las cifras exageradas que cita Severo, que no podían ser precisas en absoluto, pero todo su «discurso de victoria» era una invención, por lo que unas cifras tan exageradas no deberían sorprender en absoluto.

Alexander Severus
Alejandro Severo Carole Raddato (CC BY-SA)

Tras la batalla, Ardacher I se retiró de la vida militar persa y animó a su hijo a asumir una mayor responsabilidad y control. En algún momento, ya fuera antes o después de la batalla, Ardacher I puso en marcha la política de traer a la capital a sacerdotes zoroástricos para que recitaran los versículos del Avesta (las escrituras del zoroastrismo) y se pusieran por escrito. Esta práctica continuaría bajo el reinado de Sapor I, pero no se completaría hasta los de Sapor II (que reinó en 309-379 d.C.) y Cosroes I (que reinó en 531-579 d.C.). Por lo tanto, Ctesifonte desempeñó un papel fundamental en la preservación y el desarrollo de la teología zoroástrica. Aunque en la ciudad había un templo del fuego un lugar de culto zoroástrico, no se trataba de uno de los Grandes Fuegos del culto zoroástrico a los que la gente acudía en peregrinación.

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Novedades posteriores y Taq Kasra

La ciudad floreció bajo el reinado de Sapor I hasta convertirse en un importante centro cultural y en el corazón del Imperio sasánida. El decreto para la fundación de la Academia de Gundeshapur, el principal centro intelectual de la región y el primer hospital universitario, se habría promulgado desde Ctesifonte. Los proyectos y planes de construcción iniciados por Ardacher I, y ampliados considerablemente bajo el reinado de Sapor I y sus sucesores, hicieron crecer la ciudad en todas direcciones, creando ciudades más pequeñas y barrios periféricos en los alrededores e incluso a lo largo de la orilla opuesta del Tigris.

Ardacher I había establecido el modelo para esta expansión con su ciudad de Weh-Ardashir (llamada Nueva Seleucia por los griegos), donde construyó su palacio e introdujo elementos del arte y la arquitectura persas antiguos, como el minarete y la cúpula. Los monarcas sasánidas posteriores seguirían su ejemplo con edificios elaborados, adornados con frisos decorativos, suelos de mármol, mosaicos y patios rodeados de exuberantes jardines. Farrokh comenta:

La ciudad se fusionó con Seleucia y otros asentamientos cercanos para formar una vasta y extensa metrópolis urbana, a la que los árabes llamaron al-Mada’in ( literalmente, «las ciudades»). Muchos de los estilos arquitectónicos y las artes de la «Gran Ctesifonte» influyeron (y se vieron influidos por) el Occidente bizantino. Tras su caída en manos de los árabes en el siglo VII d.C., Ctesifonte ejercería un poderoso legado sobre las artes y la arquitectura del mundo islámico. (125)

Entre las estructuras más impresionantes de la ciudad se encontraba el gran arco conocido como Taq Kasra (o Arco de Ctesifonte), construido por Sapor I o por Cosroes I. Taq Kasra es el arco abovedado de un solo vano construido con ladrillo sin armadura más grande del mundo, incluso en la actualidad, y se construyó como entrada al palacio imperial y a la sala del trono. En este aspecto, al igual que en todos los demás de la arquitectura sasánida, los constructores se inspiraron en los modelos de los imperios aqueménida y parto, pero también tomaron prestados generosamente elementos de el diseño, la técnica y la ingeniería romanas.

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Colossal Statue of Shapur I
Estatua colosal de Sapor I Turpault (CC BY-SA)

Una característica definitoria de la cultura sasánida, ya sea en la arquitectura o en cualquier otro ámbito, es su talento para inspirarse en el pasado y en los logros de otros en un ámbito determinado, y mejorarlos. Taq Kasra es uno de los mejores ejemplos de esta práctica, ya que no tenía parangón en ninguna otra cultura de la época y sigue sin tenerlo.

El palacio imperial al que conducía el arco era la residencia del rey, pero a su alrededor se encontraban las oficinas administrativas. Por lo general, los sasánidas tomaban el imperio aqueménida como modelo para el suyo propio y centralizaron el Gobierno persa en Ctesifonte. Sin embargo, siguiendo la práctica aqueménida (y simplemente por razones de pragmatismo), utilizaban Ctesifonte únicamente como residencia de invierno, trasladándose a las residencias de verano en las tierras altas durante los meses más cálidos. No obstante, el Gobierno seguía funcionando desde Ctesifonte durante esos periodos, tal y como describe la estudiosa Homa Katouzian:

La administración del Estado estaba centralizada según el modelo aqueménida. Quedaban algunos Estados vasallos, y las demás provincias no estaban gobernadas por sátrapas, sino por gobernadores generales o marzbans, quienes desempeñaban un papel importante, especialmente en las provincias fronterizas, a la hora de mantener la paz y gestionar sus regiones. Secretarios, administradores o escribas constituían la cúpula de la burocracia [en Ctesifonte] y dirigían los divanes, o ministerios, incluyendo asuntos relacionados con las finanzas, la justicia y la guerra. (47)

Desde Ctesifonte, estos administradores burocráticos imponían y recaudaban impuestos, emitían convocatorias de reclutamiento y se encargaban de mantener el Imperio sasánida en general. También regulaban el comercio y, como se ha señalado, Ctesifonte se convirtió en un punto de destino para las mercancías procedentes de China y con destino a Occidente que se fue enriqueciendo cada vez más gracias al comercio. Ctesifonte seguiría siendo la ciudad más grande e importante del imperio hasta su caída ante los árabes musulmanes en el siglo VII d.C.

Caída de Ctesifonte

Aunque las fuerzas romanas se acercaron o incluso atacaron la ciudad en varias ocasiones durante el periodo sasánida, esta resistió cualquier intento de tomarla hasta la invasión árabe musulmana de 636/637 d.C. Los árabes ya habían estado realizando incursiones en tierras persas antes del reinado del último rey sasánida, Yezdegard III (632-651 d.C.), y este se propuso detenerlos. Envió contra ellos a su general Rostam Farrokhzad (fallecido en 636 d.C.), al mando de una gran fuerza, quien se enfrentó a ellos a las afueras de la pequeña localidad de al-Qadisiyyah en el año 636 d.C.

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Con el auge de la cercana Bagdad, Ctesifonte quedó desierta y acabó en ruinas.

Rostam exigió su rendición, pero la respuesta fue que los sasánidas solo tenían dos opciones: someterse a los musulmanes árabes y convertirse en sus esclavos, o morir bajo su espada; Farrokhzad optó por la batalla a muerte. La batalla de al-Qadisiyya (636 d.C.) comenzó con un avance sasánida. Las fuerzas de Rostam superaban en número a los ejércitos árabes, pero las tácticas superiores de estos últimos, junto con el uso de camellos en las unidades de caballería, que resultaban más eficaces en terreno arenoso, rompieron las líneas sasánidas. Rostam murió y su ejército se dispersó.

Posteriormente, el comandante árabe, Sa’d ibn Abi Waqqas (595-674 d.C.), hizo avanzar sus fuerzas hacia la metrópoli de Ctesifonte. Las ciudades de los alrededores se rindieron y firmaron la paz, mientras que los habitantes de Ctesifonte, incluida la familia noble, los funcionarios y la guarnición, abandonaron la ciudad y huyeron. Cuando llegaron los árabes, la ciudad estaba desierta, y la saquearon sin encontrar resistencia, vaciando el tesoro y llevándose todos los objetos de valor que pudieron transportar. El palacio imperial se convirtió posteriormente en una mezquita durante un tiempo, pero, con el auge de la cercana Bagdad, construida en gran parte con materiales procedentes de Ctesifonte, la ciudad quedó desierta y acabó en ruinas.

Conclusión

Ctesifonte cayó en el olvido durante siglos hasta que los exploradores europeos la redescubrieron en el siglo XIX. Sin embargo, no se llevó a cabo ningún intento de excavación o restauración, y en 1888 las orillas del Tigris se desbordaron durante una crecida y arrasaron gran parte de la estructura que quedaba en pie (el palacio imperial y la sala del trono contigua a Taq Kasra). Los dibujos del yacimiento realizados en el siglo XIX muestran que el edificio central y el arco estaban prácticamente intactos antes de la crecida, mientras que quedaron muy dañados después.

Taq Kasra, 1864 CE
Taq Kasra, 1864 d.C. David Trochos (Public Domain)

El Gobierno iraquí de Sadam Husein inició los trabajos de restauración en la década de 1980 como parte de su política de reconstrucción de yacimientos antiguos (como Babilonia) en honor al pasado y para atraer el turismo al país, pero estos esfuerzos se vieron interrumpidos por la guerra del golfo Pérsico de 1991. Los trabajos de restauración no se reanudaron hasta aproximadamente el año 2004, lo que dio lugar a la reconstrucción y estabilización de la sección norte del palacio y de Taq Kasra. Se contrató a una empresa checa llamada Avers para restaurar el yacimiento, y esta completó su trabajo en 2017, pero dos años más tarde la estructura se derrumbó, lo que dañó aún más Taq Kasra.

En la actualidad, las ruinas de Ctesifonte se alzan en un pequeño oasis en la localidad de Salman Pak, a 35 km (22 millas) al sureste de Bagdad. Desde principios de la década de 1990 no ha habido presencia de seguridad ni de ningún tipo de organismo oficial de forma regular en el yacimiento, por lo que el vandalismo, así como los visitantes que trepan al Taq Kasra para hacerse «selfies», han dañado aún más el yacimiento. Taq Kasra se eleva ahora sobre el cascarón vacío de la que fuera una opulenta sala del trono, con suelos de mármol, alfombras y frisos, y toda la ruina sigue deteriorándose sin que, por el momento, se haya puesto en marcha ningún plan para revertir esta situación.

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Cita este trabajo

Estilo APA

Mark, J. J. (2026, agosto 13). Ctesifonte. (R. Baranda, Traductor). World History Encyclopedia. https://www.worldhistory.org/trans/es/1-474/ctesifonte/

Estilo Chicago

Mark, Joshua J.. "Ctesifonte." Traducido por Rosa Baranda. World History Encyclopedia, agosto 13, 2026. https://www.worldhistory.org/trans/es/1-474/ctesifonte/.

Estilo MLA

Mark, Joshua J.. "Ctesifonte." Traducido por Rosa Baranda. World History Encyclopedia, 13 ago 2026, https://www.worldhistory.org/trans/es/1-474/ctesifonte/.

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