Selinus (o Selinous, la actual Selinunte), situada en la costa suroeste de Sicilia, fue una ciudad fundada a mediados del siglo VII a.C. por colonos griegos de Mégara Hiblea en el lado oriental de la isla. Selinus era la colonia griega más occidental de Sicilia y se convirtió en una polis o ciudad-Estado importante durante el período Clásico. El lugar abarcaba un área urbana y sagrada inusualmente grande y bien planificada; la zona sagrada tuvo como mínimo diez templos distintos de los siglos VI y V a.C. El lugar también contaba con fortificaciones extensas, de las cuales se conservan largos tramos hoy en día, especialmente la entrada norte. El Templo de Hera, el Templo C dedicado a una deidad desconocida (puede que Apolo) y varios otros edificios sagrados también se han conservado; el hecho de que se esparzan por los valles de lugar es indicativo del tamaño y estatus impresionantes del que disfrutó la ciudad en el contexto mediterráneo.
Perspectiva histórica
Según Tucídides, en 628 a.C. los colonos griegos de Mégara Hiblea, en la parte oriental de Sicilia, eligieron este lugar en torno a la colina Manuzza porque contaba con la ventaja de un puerto natural y estaba rodeado de llanuras fértiles ideales para la agricultura, especialmente de trigo y aceitunas. La ciudad se encuentra en la desembocadura del río Selinos, del cual recibe su nombre. El nombre en sí proviene de la palabra griega para la angélica o apio silvestre (sélinon) que crecía, y sigue creciendo en abundancia, en la zona.
El lugar se planeó específicamente como una megalópolis, de manera que su expansión urbana es impresionante; la zona residencial en la llanura Manuzza, por ejemplo, abarcaba al menos 20 acres. Estaba planificada a lo largo de dos patrones cuadriculados unidos mediante un ágora trapezoide; entre 580 y 570 a.C. se rediseñó por completo. En consecuencia, Selinus es uno de los mejores ejemplos de la planificación urbana de la Antigüedad, y hay evidencia de que, a lo largo de las calles centrales, las fachadas de los edificios se hicieron uniformes a propósito para presentar un paisaje urbano agradable. En 444 a.C. la salud de la ciudad mejoró mucho cuando Empédocles drenó las marismas en torno al asentamiento. El famoso científico y filósofo de Agrigento llevó a cabo estas obras para librar al área de enfermedades pestilentes.
El área sagrada, con sus edificios públicos, era aún más impresionante; allí se construyeron un mínimo de diez templos. Otros indicadores de la riqueza de la ciudad son la presencia de un teatro, el hecho de que Selinus tuviera su propia casa de la moneda con símbolos de la ciudad, tales como el dios fluvial Selinus y la angélica, y la presencia de colonias satélite, tales como Heraclea Minoa, establecida en 570 a.C.
Como Selinus era la colonia griega más occidental de Sicilia, la polis se encontraba cerca de los fenicios y los elimios. De hecho, Selinus se alió con Cartago a partir de 480 a.C. y a menudo estaba en guerra con su rival local, Segesta, en la costa norte de la isla. Aunque en un principio estaba gobernada por una oligarquía, Selinus, igual que la mayoría de las ciudades sicilianas, estuvo gobernada por tiranos a lo largo del siglo V a.C. Entre estos se cuentan Terone, Polieno, Pitágoras y Eurileonte.
Envuelta en el conflicto entre Segesta y su aliada, Atenas, contra Siracusa en la costa oriental en 415 a.C., al final Selinus fue saqueada por Cartago en 409 a.C. Aníbal dirigió el ataque, asedió la ciudad durante nueve días y al final asesinó a unos 16.000 de sus habitantes. Después, Hermócrates, exiliado de Siracusa, reconstruyó la ciudad, pero, en el siglo IV a.C., otra vez bajo el control cartaginés, se añadieron fortificaciones a la acrópolis y también se adaptaron muchos edificios para el culto de dioses púnicos tales como Tanit y Baal Hammon. Para la época de la primera guerra púnica con Roma, Cartago obligó a los residentes de Selinus a trasladarse a Lilibea, de manera que Selinus se abandonó definitivamente en 250 a.C.
Restos arqueológicos
El yacimiento de Selinus hoy en día se presenta como una extensa mezcolanza de templos en ruinas y escombros arquitectónicos de diferentes estilos. Sin embargo, todavía se puede atisbar la grandiosidad de la ciudad en la magnitud de los evocativos restos físicos que quedan hoy en día y, tal y como escribió Guy de Maupassant en 1885 d.C., «Estas piedras sin forma solo pueden resultarles interesantes a los arqueólogos o las almas poéticas, movidas por todos estos rastros del pasado» (Sicilia). Como no se sabe a quiénes están dedicados muchos de los templos, se han clasificado por letras.
Templo A
Construido entre 480 y 470 a.C., el templo medía alrededor de 40 × 16 metros y tenía seis columnas en la fachada con 14 a lo largo de los laterales. Es posible que estuviera dedicado a Artemisa o Lete. El suelo interior cuenta con un mosaico de la diosa púnica de la fertilidad, Tanit.
Templo B
Construido en el siglo III a.C., medía 8,4 × 4,6 metros. Como es típico de los templos helenísticos, mezcla elementos arquitectónicos dóricos y jónicos.
Templo C
Este es el templo más grande y antiguo de la acrópolis (mide alrededor de 64 × 24 metros) y puede que se construyera en honor a Apolo, Artemisa o Hércules. Construido entre 580 y 560 a.C., disfruta de unas vistas espectaculares del mar. Este templo dórico tenía seis columnas en cada fachada y 17 a lo largo de los laterales, de 8.62 metros de alto.
Templo D
Construido en torno a 540 a.C., este templo medía 56 × 24 metros y tenía 6 × 13 columnas alrededor del exterior, de 7,5 metros de alto.
Templo E
Dedicado a Hera entre 480 y 460 a.C., este templo de estilo dórico mide aproximadamente 70 × 27,5 metros y tiene seis columnas en las fachadas y 15 en los laterales de 10,2 metros de alto. Curiosamente, se conservan algunas partes de la cella interna.
Templo F
Posiblemente dedicado a Dioniso o Atenea entre 550 y 520 a.C., este templo dórico medía 65,7 × 27,4 metros con una disposición de 6 × 14 columnas de 9,11 metros de altura. Las metopas que se conservan de este templo representan escenas de la gigantomaquia.
Templo G
Este es el templo más grande de Selinus y probablemente estaba dedicado a Zeus; se empezó a construir en 525 a.C. pero nunca se completó. Medía unos impresionantes 110 × 50 metros y utilizaron toba de la cercana Cusa en su construcción. La fachada tenía ocho columnas, 17 en los laterales, todas de 16,27 metros de alto. Hoy en día es un amasijo de tambores de columnas desperdigados y bloques rotos; tan solo se mantiene en pie una columna.
Templo O
Este templo que data de alrededor de 480-470 a.C. medía alrededor de 40 × 16 metros con 6 × 14 columnas exteriores.
Entrada Norte y fortificaciones
La acrópolis original del siglo VI a.C. estaba fortificada, pero las murallas que se pueden ver hoy en día en el lugar datan de los siglos V y III a.C. Estas fortificaciones constaban de torres regulares y la impresionante entrada Norte, con tres torres, que daba paso a una calle de tiendas. Construidas con posiciones fijas para catapultas en mente, estas fortificaciones adoptaron un aspecto ofensivo, en vez de ser únicamente defensivas, con la incorporación de salidas a intervalos regulares e incluso un túnel de tres niveles. La muralla norte también tenía un foso seco y dos puentes de arco pequeños para cruzarlo.
Santuario de Deméter Malóforos
Construido a partir del siglo VI a.C., este santuario constaba de varios edificios, entre los que destaca el templo de Deméter. Todas las estructuras que lo componían estaban cercadas por un muro que medía aproximadamente 50 × 60 metros. La zona sagrada también contaba con un campo de estelas, altares de sacrificio y un pórtico. Se han encontrado muchas ofrendas votivas en el yacimiento, que van desde obras de arte en metales preciosos hasta miles de estatuas de arcilla de una deidad femenina, probablemente Deméter.
El arte que se ha conservado
Aparte de las impresionantes estructuras de Selinus, el legado de la ciudad también está representado en las espléndidas metopas del templo que ahora residen en el Museo Arqueológico de Palermo. Estas esculturas de los siglos VI y V a.C. representan escenas vibrantes de la mitología griega. A menudo son confrontaciones entre hombres y mujeres, entre las que se puede encontrar por ejemplo a Zeus y Hera. Otra aún más famosa representa a Perseo matando a Medusa mientras esta agarra a Pegaso y Atenea mira desde la izquierda. En otras hay también vistas frontales de un carro de cuatro caballos conducido por Apolo, o Hércules sujetando a los Cercopes boca abajo. Todas ellas son ejemplos excelentes de la escultura griega de estilo arcaico. Por último, la estatua de bronce de 85 cm conocida como el Efebo de Selinus, que hoy en día se encuentra en el museo de Castelvetrano, es un ejemplo raro y excelente de la escultura griega en bronce del siglo V a.C.
