Batalla de Platea

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Mark Cartwright
por , traducido por Jorge A. Vergara
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Plataea 479 BCE (by MinisterForBadTimes, CC BY-SA)
Platea, 479 a.C. MinisterForBadTimes (CC BY-SA)

La batalla de Platea fue una batalla terrestre entre griegos y persas que tuvo lugar cerca de la pequeña localidad de Platea, en Beocia, en el año 479 a.C. Tras su victoria naval en la batalla de Salamina, en septiembre del 480 a.C. contra el mismo enemigo, los griegos volvieron a derrotar a un ejército invasor enviado por el gobernante persa Jerjes I (que reinó de 486-465 a.C.), esta vez gracias a sus guerreros hoplitas. La victoria garantizó la independencia de sus ciudades-Estado y permitió el inicio de un período de actividad artística y cultural de una riqueza asombrosa, que sentaría las bases culturales de todas las futuras civilizaciones occidentales.

Contexto: las guerras médicas

A principios del siglo V a.C., Persia, bajo el reinado de Darío I (que reinó de 522-486 a.C.), ya se estaba expandiendo hacia Europa continental y había sometido a Tracia y Macedonia. El siguiente objetivo era sofocar de una vez por todas el conjunto de Estados rebeldes potencialmente problemáticos situados en la frontera occidental del Imperio aqueménida. En el año 490 a.C., las fuerzas griegas lideradas por Atenas se enfrentaron a los persas en la batalla de Maratón y derrotaron a los invasores. La batalla adquiriría un estatus mítico entre los griegos, pero, en realidad, no fue más que el preludio de una larga guerra cuyos actos principales estuvieron marcados por muchas otras batallas. En el año 486 a.C., Jerjes ascendió al trono e invadió primero las Cícladas y luego la Grecia continental tras su victoria contra una fuerza griega simbólica en la batalla de las Termópilas, en agosto del 480 a.C. Al mismo tiempo que la batalla de las Termópilas, tuvo lugar una batalla naval sin resultado decisivo en Artemision, donde los griegos contuvieron a la flota persa, superior en número, pero se vieron obligados a reagruparse en Salamina. En septiembre de 480 a.C., bajo la dirección estratégica del brillante general Temístocles, la flota griega aliada atrajo a los persas hacia el estrecho paso entre Salamina y el continente y obtuvo una victoria rotunda.

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quedó claro que los persas no obtendrían la victoria mediante la diplomacia y que solo la guerra pondría fin al conflicto.

Tras la derrota de su armada y el fin de la temporada de campaña, Jerjes regresó a su palacio de Susa y dejó al talentoso general Mardonio al mando de la invasión. La posición persa seguía siendo sólida a pesar de la derrota en el mar: aún controlaban gran parte de Grecia y su enorme ejército de tierra permanecía intacto. Es muy posible que Jerjes esperara que la frágil alianza griega entre rivales tan antiguos como Atenas y Esparta se rompiera si se realizaban las gestiones diplomáticas adecuadas, pero tras una serie de negociaciones políticas, quedó claro que los persas no obtendrían la victoria mediante la diplomacia y que solo la guerra pondría fin al conflicto.

El ejército persa en Platea

El vasto Imperio persa se extendía desde el Danubio hasta Egipto y desde Jonia hasta Bactria, y Jerjes podía recurrir a una enorme reserva de recursos para reunir su gigantesca fuerza de invasión. El mando general recayó entonces en Mardonio, yerno y sobrino de Darío y primo de Jerjes. Junto a él se encontraba Artabazo (primo de Darío), que dirigía los contingentes partos y corasmios.

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Nuestros datos sobre el número de soldados que participaron en la batalla proceden principalmente de Heródoto, quien escribió un relato de Platea en sus Historias; sin embargo, la exactitud de las estimaciones de Heródoto es objeto de debate entre los especialistas. Según Heródoto, los persas desplegaron 350.000 soldados contra los 108.200 de las fuerzas griegas. Es posible que las cifras correspondientes a los persas se exageraran para presentar a estos como un adversario más formidable y que, en realidad, desplegaran un número de combatientes muy similar al de los griegos. No obstante, incluso con una estimación más conservadora, en la batalla participaron unos 200.000 hombres armados, la mayor batalla de este tipo que había presenciado Grecia hasta entonces, una cifra comparable a la de las batallas de Waterloo y Gettysburg.

Persian Archers
Arqueros persas mshamma (CC BY)

Las fuerzas persas se dividían en unidades de las distintas nacionalidades participantes, pero, lamentablemente, Heródoto no especifica el número de efectivos de cada una. No obstante, las estimaciones aproximadas son las siguientes:

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  • Persas (las mejores tropas): 40.000
  • Medos: 20.000
  • Bactrianos, indios y sacas: 20.000
  • Griegos propersas: 50.000
  • Total: 130.000

Todos estos grupos aportaron caballería, lo que creó una fuerza combinada de tal vez 5.000 jinetes.

El ejército griego en Platea

El ejército griego estaba al mando de Pausanias, sobrino del rey Leónidas, quien había caído en las Termópilas, y regente del joven monarca Plistarco, hijo de Leónidas. Entre los comandantes secundarios figuraban los dos generales atenienses Arístides y Jantipo, padre de Pericles.

Según Heródoto, las fuerzas de hoplitas griegas se dividían de la siguiente manera:

  • Atenienses: 8.000
  • Corintios: 5.000
  • Lacedemonios: 5.000
  • Espartanos: 5.000
  • Megarianos: 3.000
  • Siconios: 3.000
  • Tegeatas: 1.500
  • Fleiasios: 1.000
  • Trozenios: 1.000
  • Anactorianos/leucadios: 800
  • Epidaurios: 800
  • Orcomenos: 600
  • Plateos: 600
  • Eginetos: 500
  • Ambracios: 500
  • Eretrios/estirios: 600
  • Calcidianos: 400
  • Micénicos/tirintos: 400
  • Hermionios: 300
  • Potideos: 300
  • Lepreos: 200
  • Paleos: 200
  • Tespios: sin especificar
  • Total: 38.700

Los griegos no contaban con caballería en Platea y solo los atenienses disponían de un contingente de arqueros. Heródoto también enumera las fuerzas de infantería ligera, cuyo número coincide (convenientemente) de manera exacta con la cantidad de hoplitas que aportó cada ciudad. La excepción es Esparta, que proporcionó unos 35.000 ilotas además de sus 5.000 hoplitas.

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Greek Hoplites Fighting
Hoplitas griegos luchando Jan van der Crabben (CC BY-NC-SA)

Armas y estrategias

Los persas confiaban plenamente en la victoria. Poseían un enorme ejército, los griegos corrían el riesgo de dividirse y el único traspié en la larga cadena de triunfos terrestres cosechados durante el medio siglo anterior había sido el descalabro de Maratón.

Los dos ejércitos contendientes encarnaban, en esencia, las dos filosofías de la guerra clásica: el estilo persa priorizaba el ataque a distancia con arqueros, rematado por una carga de caballería, mientras que el modelo griego apostaba por hoplitas muy blindados, dispuestos en una formación compacta de al menos ocho filas de profundidad llamada falange, en la que cada soldado portaba un pesado escudo redondo de bronce y combatía cuerpo a cuerpo con lanzas y espadas. La infantería persa portaba un escudo ligero de mimbre e iba armada con un puñal largo o un hacha de combate, una lanza corta y un arco compuesto. Las fuerzas persas también incluían a los Inmortales, una fuerza de élite que probablemente contaba con una mejor protección de armadura y estaba armada con lanzas, un contingente de infantes de marina egipcios bien armados y varios miles de hoplitas procedentes de estados griegos aliados, en particular los tebanos. La caballería persa estaba armada, al igual que los infantes, con un arco y dos jabalinas adicionales tanto para lanzar como para estocar. La caballería, que solía operar en los flancos del cuerpo principal de batalla, se empleaba para rematar a la infantería contraria que quedaba desorganizada tras haber sufrido salvas continuas de los arqueros. Aunque los persas se habían impuesto en enfrentamientos anteriores contra los griegos durante la reciente revuelta jónica, las Termópilas habían demostrado que los hoplitas griegos organizados constituían un hueso duro de roer.

Greek Phalanx
Fotograma representativa de la falange griega CA (Copyright)

Otro factor importante era que, aunque la táctica persa de disparar rápidamente enormes cantidades de flechas contra el enemigo debió haber sido un espectáculo impresionante, la ligereza de las flechas hacía que fueran en gran medida ineficaces contra los hoplitas protegidos con armaduras de bronce, salvo que se dispararan a corta distancia y contra partes del cuerpo que no estuvieran cuviertas. En el combate cuerpo a cuerpo, las lanzas más largas, las espadas más pesadas, las mejores armaduras y la férrea disciplina de la formación de falange hacían que los hoplitas griegos contaran con todas las ventajas en un terreno accidentado. Los persas tendrían que atraer al enemigo hacia un terreno llano y adecuado para aprovechar al máximo su ventaja en caballería y el mayor grado de movilidad que ofrecían sus tropas con armamento más ligero.

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La batalla - Fase 1

En la primavera del 479 a.C., la flota persa se reagrupó en Samos, mientras que, en junio, Mardonio abandonó sus cuarteles de invierno en Tesalia e invadió una vez más Ática antes de retirarse para mantener una línea defensiva en Beocia, al norte del río Asopo, donde construyó un gran campamento fortificado.

Mientras tanto, la flota griega se reagrupó en Egina y luego navegó hasta Delos, donde permaneció apostada mientras se movilizaba el ejército terrestre. En julio, el ejército espartano avanzó hacia Platea y se reunió con los demás contingentes griegos en Eleusis, antes de que todos avanzaran hasta sus posiciones, formando un frente de 7 km de longitud, a tan solo 3 o 4 km de los persas, al pie de las bajas colinas del Citerón.

Mardonio dispuso a los persas en el flanco derecho, mientras que en el centro se encontraban los medos y los contingentes de bactrianos, indios y sacas. En el flanco izquierdo estaban los griegos propersas. Las fuerzas de caballería se situaron un poco más atrás, un grupo en cada flanco. En el frente griego, los espartanos, los tegeatas y los tespios ocupaban el flanco derecho, mientras que los atenienses, los megarenses y los plateos ocupaban el flanco izquierdo, con todos los demás en el centro. Una vez en posición, todos esperaron. Después de dos días de estancamiento, durante los cuales cada bando se aferró al terreno más adecuado para sus tácticas de combate —los persas en la llanura y los griegos en el terreno accidentado cercano a las colinas—, Mardonio finalmente lanzó su caballería y atacó, en particular, a los megarenses y los atenienses. En la escaramuza, parece que solo la presencia de los arqueros atenienses permitió a los griegos mantener sus líneas, y el comandante persa Masistio no sobrevivió, un importante estímulo para la moral de los griegos.

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Spartan Warriors
Guerreros espartanos The Creative Assembly (Copyright)

Fase 2

Los griegos avanzaron entonces hacia el noroeste, justo al sur del río, hasta la cresta de Pyrgos, para obtener un mejor suministro de agua, pero este movimiento no provocó ninguna reacción por parte de Mardonio. Ambos bandos mantuvieron entonces sus posiciones durante aproximadamente otra semana, nuevamente reacios a abandonar el terreno ventajoso que ocupaban. Esto también podría ser un indicio de que las dos fuerzas estaban equilibradas en cuanto a tamaño y que ningún comandante quería arriesgarse a una batalla abierta. Mardonio sí envió a su caballería en una misión por el flanco derecho de las fuerzas griegas, donde se toparon con una gran columna de suministros. Los persas masacraron a los griegos, mal armados, y quemaron los suministros, lo que supuso un duro golpe para la logística del enemigo, ya que, con tantos hombres en el campo de batalla, les costaba mucho proporcionar cantidades suficientes de comida y agua, sobre todo porque los arqueros persas impedían el acceso al río.

Transcurrieron otros dos días antes de que Mardonio finalmente lanzara a su caballería en un ataque frontal a gran escala contra las líneas griegas. Los invasores causaron grandes estragos entre los griegos e incluso lograron contaminar y obstruir el manantial de Gargafia, que constituía la principal fuente de agua de los griegos. Es bastante probable que la caballería persa también estuviera hostigando para entonces la retaguardia enemiga, cortando sus líneas de abastecimiento.

Fase 3

Entonces Pausanias, con el fin de proteger sus flancos y su retaguardia, y en un intento por alcanzar un suministro de agua, trasladó al amparo de la oscuridad el centro griego de vuelta a la base del cerro Citerón, justo frente a Platea. Tras cierta demora, provocada bien por la confusión o desacuerdos con la decisión de retirarse, la derecha griega siguió su ejemplo, mientras que el flanco izquierdo mantuvo su posición y, por lo tanto, quedó aislado. Cuando el flanco izquierdo también se retiró, fue atacado por todos los flancos por los hoplitas propersas, y el flanco izquierdo persa cruzó el río en su persecución. En ese momento, la caballería se había retirado, probablemente para reabastecerse de flechas nuevas.

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Las armas y armaduras superiores de los hoplitas griegos resultaron decisivas al final.

Sin embargo, justo cuando parecía que los persas estaban tomando la ventaja, el flanco derecho griego, formado por espartanos y tegeatas, contraatacó. Cuando el flanco izquierdo griego se unió a ellos, las fuerzas persas, acorraladas por su propio centro, que avanzaba por detrás de ellas, sin una formación disciplinada y, finalmente, defendiéndose de manera inadecuada detrás de una barricada de escudos de mimbre, fueron derrotadas. Aún más significativo fue que Mardonio fuera derribado y asesinado por una piedra lanzada por el espartano Arimnesto. Las armas y armaduras superiores de los hoplitas resultaron decisivas al final. Los restos de las tropas persas se vieron obligados a retroceder al otro lado del río en cierto desorden; su retirada solo evitó convertirse en un desastre gracias a la cobertura que les ofreció la caballería tebana, lo que les permitió volver a ocupar su campamento fortificado. Los hoplitas griegos propersas del flanco derecho también se vieron obligados a retirarse bajo la presión de los atenienses, tomando posiciones tras las murallas de la cercana ciudad de Tebas.

El centro griego, sin duda inspirado por el éxito de los espartanos, también entró en combate, pero lo hizo sin mantener una formación estrictamente disciplinada, por lo que fue flanqueado por la caballería propersa y sufrió numerosas bajas. Mientras tanto, los atenienses, espartanos y tegeatas se encontraban ya en el campamento persa, que finalmente asaltaron, causando más bajas numerosas entre los invasores. Los griegos dirigieron entonces su atención hacia Tebas, que fue atacada y saqueada. La victoria estaba conseguida y los planes de invasión persas habían quedado hechos trizas.

Las secuelas

Tras los rituales habituales posteriores a los combates —las exequias, el saqueo del botín de guerra y el levantamiento de trofeos—, a los griegos todavía les faltaba mucho por hacer. En la casi contemporánea batalla de Mícala, en Jonia, la flota griega dirigida a las órdenes de Leotíquidas desembarcó un ejército que aniquiló a la guarnición persa allí acantonada y dio muerte al comandante Tigranes. Las polis jonias fueron reintegradas mediante juramento en la Alianza Helénica y se fundó la Liga de Delos. Asimismo, fueron reconquistados tanto el Quersoneso, que controlaba el mar Negro, como Bizancio, que controlaba el Bósforo. Los griegos habían enviado un mensaje alto y claro a Jerjes de que Grecia no permitiría ser sometida a un dominio extranjero. Tal vez de forma inevitable, las guerras continuaron en las décadas siguientes y las polis griegas se verían envueltas en las largas y devastadoras guerras del Peloponeso, pero las victorias en Maratón, Salamina y, ahora, Platea habían garantizado la supervivencia de Grecia y brindado la oportunidad de que la cultura griega y la excelencia artística florecieran y se convirtieran en los cimientos sobre los que se asentarían todas las culturas occidentales durante milenios.

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Bibliografía

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Cita este trabajo

Estilo APA

Cartwright, M. (2026, agosto 26). Batalla de Platea. (J. A. Vergara, Traductor). World History Encyclopedia. https://www.worldhistory.org/trans/es/1-11465/batalla-de-platea/

Estilo Chicago

Cartwright, Mark. "Batalla de Platea." Traducido por Jorge A. Vergara. World History Encyclopedia, agosto 26, 2026. https://www.worldhistory.org/trans/es/1-11465/batalla-de-platea/.

Estilo MLA

Cartwright, Mark. "Batalla de Platea." Traducido por Jorge A. Vergara. World History Encyclopedia, 26 ago 2026, https://www.worldhistory.org/trans/es/1-11465/batalla-de-platea/.

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