Batalla de Maratón

Definición

Mark Cartwright
por , traducido por David Sanjuan
Publicado el 19 mayo 2013
Disponible en otros idiomas: inglés, afrikáans, francés, griego, portugués
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Battle of Marathon, 490 BCE (by Dept. of History, US Military Academy, CC BY-SA)
La batalla de Maratón, 490 a.C.
Dept. of History, US Military Academy (CC BY-SA)

La batalla en la llanura de Maratón, en septiembre del 490 a.C., entre los griegos y el ejército invasor del rey persa Darío I (quien reinó del 522 al 486 a.C.), se tradujo en una victoria que pasaría a la posteridad como el momento en que las ciudades-Estado griegas mostraron al mundo su coraje y su excelencia y consiguieron la libertad. Aunque, en realidad, la batalla solamente pospuso las ambiciones imperialistas de los persas y después vendrían otras batallas más importantes, Maratón mostró por primera vez que el poderoso Imperio aqueménida podía ser derrotado. La batalla luego se representaría en el arte griego —literatura, escultura, arquitectura y cerámica— como un momento crucial y determinante en la historia de Grecia.

El Imperio persa

Persia, bajo el mando de Darío I, se estaba expandiendo hacia Europa continental y, a principios del siglo V a.C., ya había sometido Jonia, Tracia y Macedonia. Atenas y el resto de Grecia eran las siguientes en el punto de mira del rey Darío. No está claro exactamente por qué Persia codiciaba Grecia. Las riquezas y recursos no parecen haber sido una motivación probable; otras posibilidades más verosímiles serían la necesidad de aumentar el prestigio del rey en su territorio o la de sojuzgar de una vez por todas a una serie de estados rebeldes potencialmente conflictivos en la frontera occidental del Imperio. La revuelta jónica, la entrega de «tierra y agua» como símbolo de sumisión ante el sátrapa persa en el 508 a.C. y el ataque de Atenas y Eritrea sobre la ciudad de Sardes en el 499 a.C. tampoco habían sido olvidados.

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LOS INVASORES SE ENCONTRARÍAN CON UN RIVAL A SU ALTURA EN EL 490 A.C., CUANDO LAS FUERZAS GRIEGAS LIDERADAS POR ATENAS SE CONGREGARON EN LA LLANURA DE MARATÓN.

Cualesquiera que fueran las motivaciones reales de Darío, en el 491 a.C. este mandó de nuevo enviados para instar a los griegos a que se sometieran al dominio persa. Los griegos respondieron sin miramientos ejecutando a los enviados persas y Atenas y Esparta juraron formar una alianza para defender Grecia. La respuesta de Darío a este ultraje diplomático fue el envío de una flota de 600 naves y 25.000 hombres para atacar las Cícladas y la isla de Eubea y colocar a los persas a un solo paso del resto de Grecia. Sin embargo, los invasores se encontrarían con un rival a su altura en el 490 a.C. cuando las fuerzas griegas lideradas por Atenas se congregaron en la llanura de Maratón.

El ejército persa

Datis estaba al mando general del ejército persa, ya que Darío no lideró la invasión en persona. El segundo al mando era Artafernes, el sobrino de Darío, que es posible que liderara la caballería persa. No se sabe con exactitud cuántos hombres en total formaban el ejército persa, pero, a juzgar por la cantidad de naves, podrían haber sido unos 90.000. El número de soldados efectivos podría haber sido de dos baivarabam (unidades de 10.000 hombres), es decir, unos 20.000 o 25.000. La mayoría de estos eran arqueros, con quizás unos 2000 miembros de una poderosa caballería. El ejército persa se componía de hombres de varios estados del Imperio, pero los persas y los sacas estaban considerados como las mejores unidades de combate.

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Persian Archers
Arqueros persas
mshamma (CC BY)

El ejército griego

A los griegos los lideraba o bien el polemarca ateniense Calímaco, o bien Milcíades, que había luchado bajo el mando de Darío en su campaña en Escitia y, por tanto, disponía de valiosa información sobre los métodos militares persas. Los 1000 plateos estaban bajo el mando de Arimnesto y los atenienses aportaron unos 9000 hoplitas. Se estima que el total de las tropas sería de entre 10.000 y 20.000 hombres, pero es probable que estuviera más cerca de la cifra inferior.

Hoplitas contra arqueros

LOS PERSAS PODÍAN DESPLEGAR MÁS SOLDADOS Y SU REPUTACIÓN ERA FANTÁSTICA.

Los ejércitos contendientes representaban las dos formas principales de afrontar las batallas clásicas: los persas preferían el ataque a distancia con arqueros y luego realizar cargas con la caballería, mientras que los griegos se decantaban por los hoplitas, soldados fuertemente armados y dispuestos en una formación compacta llamada falange, y en la que cada hombre llevaba un pesado escudo redondo de bronce y luchaba cuerpo a cuerpo usando lanzas y espadas. La infantería persa llevaba ligeros escudos de mimbre (spara), a menudo rectangulares, e iban armados con largas dagas o con espadas corvas (kopis), una lanza corta y un arco compuesto. Normalmente, los que portaban un escudo (sparabarai) formaban una línea defensiva mientras los arqueros disparaban flechas desde atrás. Las fuerzas persas también disponían de un par de poderosas unidades de 1000 efectivos (hazabaram) de lanceros de élite (aristabara). Iban menos protegidos que los hoplitas y normalmente solo llevaban una túnica (quizás en algunos casos con escamas de bronce o una coraza de cuero), pantalones con coloridos diseños, botas y una capucha blanda.

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Greek Hoplite
Hoplita griego
Johnny Shumate (Public Domain)

La caballería persa iba armada como los soldados a pie, con un arco y con dos jabalinas extras para lanzarlas y para las acometidas. La caballería, que normalmente operaba en los flancos de la batalla principal, se usaba para aniquilar a la infantería rival que había quedado desorganizada después de ser sometida a la lluvia de flechas de los arqueros. Aunque seguramente la táctica persa de lanzar vertiginosamente grandes cantidades de flechas al enemigo fuera una imagen espectacular, la ligereza de las flechas las hacía poco eficaces contra las armaduras de bronce de los hoplitas. En la distancia corta, las largas lanzas, las pesadas espadas, la mejor armadura y la rígida disciplina de la formación de la falange significaban que los hoplitas tenían toda la ventaja, pero los persas podían desplegar más soldados y su reputación era fantástica.

Posiciones iniciales

Las fuerzas persas desembarcaron primero en Caristo y luego en Eretria, en el norte de Eubea, y saquearon ambas ciudades antes de cruzar el estrecho hasta el extremo oriental de la bahía de Maratón el 1 y 2 de septiembre. Los persas escogieron Maratón como el lugar adecuado para el desembarco porque proporcionaba un terreno ideal para las unidades de caballería; de hecho, el nombre de Maratón proviene del hinojo salvaje (marathos) que todavía crece en esta llanura increíblemente fértil. Además, había un lago cerca de la zona que ofrecía abundante abastecimiento de agua tanto para los soldados como para los caballos. Las virtudes del lugar son probablemente el motivo por el que Pisítrato lo escogió para desembarcar alrededor del 546 a.C. durante su marcha para establecerse como tirano de Atenas. Fue aquí pues, cobijados por el cabo de Kynosoura, donde los persas instalaron su campamento.

Cuando los griegos descubrieron el lugar de la invasión, los generales griegos (strategoi) debatieron sobre si esperar o ir al encuentro de los invasores y se decidieron por lo segundo; los griegos llegaron a Maratón el 3 y el 4 de septiembre e instalaron su campamento cerca del santuario de Hércules en el extremo occidental de la bahía, donde poco después se les unirían los plateos. Desafortunadamente, los espartanos, aclamados como los mejores soldados en Grecia, debieron retrasar la movilización al estar celebrando la festividad sagrada de las Carneas y también porque podrían haber estado ocupados sofocando una revuelta mesenia. De hecho, los espartanos llegarían un día tarde a la batalla.

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Greek Phalanx
La falange griega
CA (Copyright)

Los detalles de la batalla, como sucede con la mayoría de las batallas de principios del siglo V a.C., son incompletos y contradictorios entre las diferentes fuentes antiguas. Sin embargo, el 11 de septiembre, parece que los griegos formaron sus líneas de batalla en el centro de la bahía, mientras que los persas solo habían desplegado a la mitad de su infantería. Los griegos estiraron sus líneas para igualar a los persas y formaron un frente de ocho filas de hombres, que en el centro era más estrecho, de cuatro filas. Los plateos se posicionaron en el flanco derecho, mientras que los atenienses se dispusieron en el centro y en el flanco izquierdo. Los mejores soldados persas y sacas lideraban desde el centro, que constaba, quizás, de hasta diez filas de hombres. Esta era una táctica persa habitual, así que el frente central más estrecho de los hoplitas griegos podría haber sido una táctica deliberada de Milcíades o Calímaco para permitir que los flancos envolvieran a los persas a medida que estos últimos avanzaban por el centro. Por otro lado, los griegos no se podían permitir un frente más corto que el de los persas, puesto que estos habrían podido alcanzar la retaguardia griega por las alas y dejar a la formación de la falange completamente expuesta a los ataques. Las dos líneas de hombres, invasores y defensores, se extendían a lo largo de 1500 metros y ahora los separaban solo 1500 metros de distancia.

La batalla

La caballería persa estuvo misteriosamente ausente del escenario de la batalla y, nuevamente, las fuentes antiguas y los historiadores modernos no se ponen de acuerdo. Es posible que Datis no pudiera utilizarla eficazmente debido a algunos árboles desperdigados que salpicaban la llanura o, quizás, que la enviara (o estuviera planeando enviarla) junto con otras tropas hacia Atenas en un intento de tomar la ciudad mientras los griegos estaban en Maratón; o tal vez su ausencia pretendía provocar a los griegos para que entraran en combate antes de la llegada de los espartanos.

SEGÚN LA TRADICIÓN, MURIERON 6400 PERSAS, POR TAN SOLO 192 GRIEGOS.

De todas formas, la infantería de ambos bandos terminó entrando en combate. Los dos ejércitos avanzaron hasta enfrentarse, posiblemente con los griegos cubriendo los últimos 400 metros bajo las ráfagas de flechas de los arqueros persas. Una larga y sangrienta contienda prosiguió y la parte central de las líneas persas, quizás según lo previsto, hizo retroceder al débil centro griego. Sin embargo, tanto el flanco derecho de los griegos como el izquierdo se impusieron a los persas y los obligaron a recular. Como consecuencia, las líneas se descompusieron y se desencadenó una lucha caótica. Los persas, en desbandada a izquierda y derecha, huyeron hacia sus barcos, pero para alcanzarlos debían cruzar una amplia zona pantanosa. Durante la confusa retirada, las alas griegas se plegaron hacia el centro para atacar el centro persa y también perseguir a los flancos que huían, y les ocasionaron cuantiosas bajas. Una encarnizada batalla continuó alrededor de los barcos persas, en la que Calímaco murió. Los griegos capturaron siete barcos del enemigo, pero el resto de la flota escapó con los persas que consiguieron subir a bordo.

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Los griegos había logrado una gran victoria. Según la tradición, murieron 6400 persas, por tan solo 192 griegos. La primera cifra es razonablemente precisa, pero la segunda es probablemente un cálculo muy inferior al real con fines propagandísticos. Pero los persas no habían terminado su misión, ya que Datis zarpó rumbo al cabo Sunion en un intento de atacar Atenas mientras el ejército griego estaba ausente. Es posible que un traidor alertara a los griegos de esa maniobra haciendo una señal con un escudo desde el monte Pentélico, lo que se atribuye, quizás de forma injusta, al clan de los alcmeónidas. Aunque el ejército griego estaría sin duda exhausto, se vio obligado de todas formas a volver a marchas forzadas a Atenas para defender la ciudad. Su llegada la noche de ese mismo día parece haber sido suficiente para disuadir a los persas que estaban fondeados frente al puerto de Falero y la flota volvió a Asia. En ese momento, llegaron por fin 2000 espartanos, pero ya no eran necesarios, pues la victoria era total.

Repercusiones

En Maratón, se incineró y enterró a los muertos allí mismo (una medida poco habitual y cuyo túmulo resultante todavía se puede ver hoy en día) y se erigió una columna triunfal conmemorativa, algunos fragmentos de la cual se encuentran ahora en el Museo Arqueológico de Maratón. Se hicieron sacrificios a los dioses en agradecimiento, en especial quinientas cabras a la diosa Artemisa, y cada año desde entonces se realizó un sacrificio en ese mismo lugar, un ritual que continuó durante cuatrocientos años. Los atenienses alzaron una columna y una estatua de Iris (o de Niké) en la Acrópolis en honor a Calímaco y a su rol en la victoria y en el santuario de Delfos se dedicaron estatuas y botines de guerra. La victoria también se conmemoró en escultura por el renombrado escultor griego Fidias: un grupo de bronce en Delfos con Apolo, Artemisa y Milcíades, y una colosal Atenea de bronce en la Acrópolis de Atenas. Se construyó un templo dedicado a Artemisa y Euclea en Atenas y en la parte sur del Templo de Atenea Niké se representó la batalla en forma de relieve (c. 425-400 a.C.).

Treasury of The Athenians, Delphi
El Tesoro de los atenienses, en Delfos
Mark Cartwright (CC BY-NC-SA)

La victoria supuso una gran inyección de moral para los griegos y todo tipo de leyendas surgieron a partir de esos acontecimientos de septiembre. Algunas de las historias que ayudaban a explicar cómo los griegos habían logrado vencer al poderoso ejército persa incluían las apariciones durante la batalla del mítico héroe ateniense Teseo o la intervención del dios Pan. Además, los veteranos de la batalla llevaron después en su escudo un toro de Maratón (del mito de Hércules) para mostrar con orgullo su participación en esa gran victoria.

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A pesar de la euforia griega por la victoria, las ambiciones persas no se aplacaron con la derrota en Maratón, puesto que, una década después, el rey Jerjes I continuó el plan de su predecesor y, en el 480 a.C., reunió un gran ejército para invadir Grecia, esta vez a través del paso de las Termópilas. En agosto del 480 a.C., un pequeño batallón de griegos liderados por el rey espartano Leónidas resistió en el desfiladero durante tres días y, al mismo tiempo, la flota griega lograba repeler a los persas en la batalla de Artemisio. Estas dos batallas, combinadas, hicieron ganar tiempo a los griegos y permitieron las victorias que estaban por llegar; primero en Salamina en el 480 a.C., donde la flota griega maniobró de forma que los persas terminaron en aguas poco profundas, y en Platea en el 479 a.C., donde los griegos, que movilizaron al mayor ejército hoplita jamás visto, vencieron la batalla que puso fin a las guerras médicas.

La carrera de Maratón

Una última leyenda sobre Maratón, y que ha llevado su nombre hasta nuestros días, es la del relato de Heródoto sobre un mensajero de larga distancia (hēmerodromos) llamado Filípides. Fue enviado a Esparta antes de la batalla para solicitar la ayuda de los espartanos, haciendo primero parada en Atenas: una distancia total de 240 km (una gesta que repetiría otro atleta en 1983). Fuentes posteriores, empezando por Plutarco en el siglo I d.C., confundieron la historia con la de otro mensajero enviado desde Maratón después de la batalla para anunciar la victoria y alertar de la inminente llegada a Atenas de la flota persa. En cualquier caso, a partir de esta segunda leyenda se creó una carrera, que cubre la misma distancia que los 42 km entre Maratón y Atenas, en la primera edición moderna de los Juegos Olímpicos en 1896 para conmemorar los ideales deportivos de la antigua Grecia y el origen de los juegos originales en Olimpia. La primera carrera de maratón la ganó, como no podía ser de otra forma, un griego: Spiridon Louis.

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Bibliografía

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Sobre el traductor

David Sanjuan
Traductor, profesor de español y antiguo bibliotecario interesado en la historia y la divulgación.

Sobre el autor

Mark Cartwright
Mark es un autor, investigador, historiador y editor a tiempo completo. Se interesa especialmente en arte, arquitectura, así como en descubrir las ideas compartidas por todas las civilizaciones. Tiene una maestría en filosofía política y es el director de publicaciones en World History Encyclopedia.

Cita este trabajo

Estilo APA

Cartwright, M. (2013, mayo 19). Batalla de Maratón [Battle of Marathon]. (D. Sanjuan, Traductor). World History Encyclopedia. Recuperado de https://www.worldhistory.org/trans/es/1-333/batalla-de-maraton/

Estilo Chicago

Cartwright, Mark. "Batalla de Maratón." Traducido por David Sanjuan. World History Encyclopedia. Última modificación mayo 19, 2013. https://www.worldhistory.org/trans/es/1-333/batalla-de-maraton/.

Estilo MLA

Cartwright, Mark. "Batalla de Maratón." Traducido por David Sanjuan. World History Encyclopedia. World History Encyclopedia, 19 may 2013. Web. 15 jun 2024.

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