David I de Escocia reinó de 1124 a 1153. Tras suceder a su hermano mayor Alejandro I de Escocia (que reinó de 1107 a 1124), David continuó consolidando el reino de Escocia como una sola nación, construyó castillos y monasterios y creó monedas reales. El rey era un líder militar astuto y aprovechó las guerras civiles al sur de la frontera tras la muerte de Enrique I de Inglaterra (que reinó de 1100 a 1135) para atacar reiteradamente el norte de Inglaterra. En consecuencia, David forjó un reino escocés más grande que el de cualquiera de sus predecesores. Lo sucedió su joven nieto Malcolm IV de Escocia (que reinó de 1153 a 1165).
Primeros años
David nació hacia 1084 en el seno de la Casa de Canmore. Su padre era Malcolm III de Escocia (que reinó de 1058 a 1093) y su madre inglesa era la reina Margarita (hacia 1046-1093), más tarde conocida como santa Margarita de Escocia. Malcolm III se había casado con su segunda esposa, Margarita, una princesa sajona, en 1070, después de que esta se refugiara en Escocia de la conquista normanda de Inglaterra. Margarita llevó ciertos aspectos de la cultura inglesa a la corte escocesa y promovió el catolicismo romano frente al cristianismo gaélico que había prevalecido hasta entonces. Cuando tanto Malcolm como Margarita murieron en 1093, hubo una reacción contra esta anglicanización, y los príncipes y princesas reales, incluido David, se vieron obligados a abandonar Escocia y refugiarse en el norte de Inglaterra. Mientras tanto, el hermano de Malcolm III, Donald, se convirtió en el rey Donald III de Escocia (que reinó de 1093 a 1097).
Desde 1113, David residió en la corte de Enrique I de Inglaterra, quien se había casado con la hermana de David, Edith.
En 1097, Donald III fue sucedido por los hermanos mayores de Malcolm, primero Edgar (que reinó de 1097 a 1107) y luego Alejandro I hasta 1124. En su lecho de muerte, Edgar había insistido que Alejandro permitiera que David gobernara las tierras bajas de Escocia (Lothian, Teviotdale y el sur de Strathclyde). David se otorgó a sí mismo el título de «príncipe de la región de Cumbria». Desde 1113, David había residido en la corte de Enrique I de Inglaterra, quien, en 1100, se había casado con la hermana de David, Edith (que se cambió el nombre a Matilda). La popularidad de David aumentó aún más cuando el rey arregló que se casara en 1114 con una viuda, la condesa Maud de Senlis, y así adquirió el inmensamente rico condado de Huntingdon con sus latifundios en Northamptonshire y Bedfordshire. Maud también era un partido prestigioso, ya que era la sobrina nieta de Guillermo el Conquistador. La pareja tendría un hijo, Enrique (nacido hacia 1115), quien se convirtió en el conde de Northumberland, pero murió de causas naturales en 1152, un año antes que su padre. En la década de 1120, David participó de torneos medievales en el norte de Francia y ahora tenía la disposición y los hábitos de un noble totalmente europeo. Cuando Alejandro murió en 1124 sin un heredero legítimo, David fue declarado rey el 25 de abril, el primer rey escocés con ese nombre.
Alejandro tuvo un hijo ilegítimo, Malcolm, que contaba con cierto apoyo, sobre todo en las zonas más gaélicas de Escocia. La pretensión de Malcolm al trono se vio reforzada cuando se casó con la hermana de Somerled, el señor de Argyll. En 1125, Malcolm reunió un ejército, pero los partidarios de David lo derrotaron. En 1130, inició otra rebelión, esta vez con el apoyo de Angus, gobernante de la región de Moray y descendiente de Macbeth, rey de Escocia (que reinó de 1040 a 1057). Esta fue muy oportuna, ya que el rey no estaba en Escocia en ese momento. Sin embargo, el ejército de David, hábilmente liderado por su condestable, Edward fitz Siward, aplastó una vez más a su contrincante en el campo de batalla. Angus murió y, cuatro años después, Malcolm fue encarcelado en el castillo de Roxburgh. El trono de David estaba asegurado.
El rey no siempre usaba la fuerza o a funcionarios para obtener lo que quería; era un diplomático habilidoso para poner a los líderes tradicionales de su lado.
Políticas de gobierno
David invitó a muchos nobles ingleses, normandos y flamencos a residir en la parte meridional de su reino, donde daban servicio militar a cambio de latifundios, o residían en los burgos reales recién creados por David, donde recibían privilegios especiales para alentar el desarrollo del comercio (sobre todo de lana y pieles). Entre los nombres que llegaron, había algunos que serían importantes para el futuro de Escocia: los Comyn, los de Bruce y los Estuardo. Además, la orden de los caballeros templarios recibió una base en Balantrodoch, Midlothian, y los caballeros hospitalarios, una en Torphichen, West Lothian. Esta hospitalidad hacia los extranjeros terminó en tragedia cuando un monje noruego loco mató al hijo de David, Malcolm, que todavía era un bebé.
Incluso antes de convertirse en rey, David había invitado a los monjes de Tiron, cerca de Chartres, en Francia, para fundar un monasterio en Selkirk hacia 1113. Luego, durante su reinado, se fundaron diez grandes monasterios cistercienses y agustinos, incluidos los de Holyrood (hacia 1128), Melrose (1136) y Jedburgh (1138). La abadía de Dunfermline se fundó hacia 1150. Los grandes castillos de Edimburgo, Roxburgh y Stirling se reconstruyeron o hicieron más grandiosos. Efectivamente, se construyó toda una serie de castillos entre Aberdeen e Inverness para garantizar que el norte rebelde de Escocia obedeciera las reglas tras la campaña de sometimiento de David allí en 1130. Otra herramienta para imponer la voluntad del rey (aunque aún no se había aplicado universalmente en toda Escocia) fue la creación de muchos sheriffdoms (distritos judiciales), donde cada sheriff tenía en general su sede central en un castillo real y era responsable de recaudar los impuestos (y, más adelante, administrar justicia).
El rey no siempre usaba la fuerza o a funcionarios para obtener lo que quería; era un diplomático habilidoso para poner a los líderes tradicionales de su lado, como hizo con los condes de Fife y los líderes de clanes en el extremo septentrional de Sutherland y Caithness. Por último, David centralizó el gobierno, formó una oficina para producir y mantener registros escritos, y creó varias monedas reales, centavos de plata hechos con metal de las ricas minas cerca de Carlisle. Todas estas políticas ayudaron a David a alcanzar un nivel de control de Escocia sin precedentes y le dio una plataforma desde la cual podía saltar a la acción militar al sur de la frontera.
Ambiciones en Inglaterra
Escocia había disfrutado recientemente de una relación pacífica con Inglaterra, y las dos casas reales quedaron vinculadas cuando la hermana de David, Edith, se casó con Enrique I de Inglaterra (que reinó de 1100 a 1135) y su hermano mayor, Alejandro I de Escocia, se casó con una de las hijas del rey inglés. Sin embargo, cuando Enrique I de Inglaterra (que reinó de 1100 a 1135) murió en 1135, no dejó herederos masculinos, y la sucesora que había nombrado, su hija, la emperatriz Matilda (nacida en 1102), no era del agrado de muchos barones poderosos, que preferían a Esteban, el hombre más rico de Inglaterra, nieto de Guillermo el Conquistador y sobrino de Enrique I. David incluso llegó al punto de declarar a Matilda (que era su sobrina) reina de Inglaterra (una promesa que le había hecho a Enrique I), incluso si Esteban estaba casado con Matilda de Boulogne (nacida hacia 1103), otra sobrina de David. Esteban terminó siendo coronado rey como Esteban de Inglaterra (que reinó de 1135 a 1154), pero el problema estaba lejos de haberse arreglado, y le siguió un período de guerras civiles intermitentes que los historiadores suelen llamar «La anarquía».
David se aprovechó por completo del control inglés laxo al norte del reino. Invadió a su vecino, capturó los grandes castillos de Carlisle y Newcastle, y asedió el poderoso castillo de Durham, todos esenciales para que cualquiera de los reinos controlara las regiones circundantes. Sin embargo, el rey Esteban lideró un ejército considerable al norte en febrero de 1136, y David decidió conformarse, por el momento, con el viejo acuerdo sobre la frontera. De acuerdo con los términos del tratado de Durham, David cedió Newcastle, pero mantuvo el control de una parte del noroeste de Inglaterra, incluido el castillo de Carlisle. Al mismo tiempo, el hijo de David, Enrique, conservó el título de conde de Huntingdon, que él mismo había ostentado una vez. Al final, ninguno de los bandos se conformó con el acuerdo durante mucho tiempo.
En 1138, David envió un ejército a devastar el norte de Inglaterra por segunda vez y, así, se apoderó de los condados de Westmorland, Cumberland y Northumberland. También capturó más castillos clave mientras sus ejércitos saqueaban la región y reunían a las mujeres como esclavas. Si bien Esteban logró una victoria cerca de Northallerton, Yorkshire, en la batalla del Estandarte el 22 de agosto de 1138, para la década de 1140, David controlaba el norte de Inglaterra hasta el río Tees.
En mayo de 1149, David nombró caballero a Enrique Plantagenet, hijo de la emperatriz Matilda y futuro Enrique II de Inglaterra (que reinó de 1154 a 1189), en Carlisle, y este prometió mantener el statu quo con Escocia si se convertía en el rey de Inglaterra. Enrique era el archienemigo del rey Esteban y unió fuerzas con David para atacar Inglaterra una vez más. En 1149, este incluso intentó anexar York a su reino, pero este fracaso marcó el cambio del curso de la situación; a partir de ese momento, la Corona inglesa haría retroceder la frontera más al norte.
Muerte y sucesor
David pasó sus últimos años cuidando los jardines del castillo de Edimburgo o en Carlisle, que para ese momento era la sede principal de su Gobierno. El viejo rey murió el 24 de mayo de 1153, y lo enterraron en Dunfermline, en la abadía que había fundado. David, que no tenía hijos vivos (aunque sí tenía dos hijas, Claricia y Hodierna) fue sucedido, como había deseado, por su nieto de 12 años Malcolm (hijo del difunto Enrique, conde de Northumberland), quien se convirtió en Malcolm IV de Escocia. Por desgracia para Escocia, Malcolm no era rival para el nuevo rey al sur de la frontera, Enrique II de Inglaterra, a quien terminó cediendo todas las adiciones territoriales que David había conseguido. El problemático reinado de 12 años de Malcolm culminó en 1165, cuando murió de forma prematura y sin hijos. El siguiente rey fue el hermano de Malcolm, el pintoresco Guillermo I de Escocia (que reinó de 1165 a 1214), que pasó a ser conocido como Guillermo el León. Así, la Casa de Canmore continuaría gobernando Escocia hasta la muerte de Alejandro III de Escocia (que reinó de 1249 a 1286).
Soy traductora pública, literaria y científico-técnica de inglés al español y me apasiona todo lo relacionado con la arqueología, la historia y la religión.
Mark es el director de publicaciones de World History Encyclopedia y tiene una maestría en Filosofía Política (Universidad de York). Es investigador, escritor, historiador y editor a tiempo completo. Entre sus intereses se encuentra particularmente el arte, la arquitectura y el descubrimiento de las ideas que todas las civilizaciones comparten.
Escrito por Mark Cartwright, publicado el 03 diciembre 2020. El titular de los derechos de autor publicó este contenido bajo la siguiente licencia: Creative Commons Attribution-NonCommercial-ShareAlike. Por favor, ten en cuenta que el contenido vinculado con esta página puede tener términos de licencia diferentes.