Guillermo I de Escocia, también conocido como «Guillermo el León» por su emblema heráldico, reinó de 1165 a 1214. Tras suceder a su hermano mayor Malcolm IV de Escocia (que reinó entre 1153 y 1165), Guillermo se encontró con un reino disminuido, pero albergaba ambiciones de capturar el norte de Inglaterra, en especial Northumberland. Mientras estaba de campaña al sur de la frontera en 1174, unos caballeros ingleses capturaron y encarcelaron a Guillermo de forma humillante hasta que este negoció su liberación con Enrique II de Inglaterra (que reinó entre 1154 y 1189). Guillermo se vio obligado a convertirse en el vasallo de Enrique y tuvo que cederle castillos clave en Escocia y deferir a la Iglesia inglesa. Escocia le compró su libertad a Ricardo I de Inglaterra (que reinó entre 1189 y 1199), pero la volvió a perder ante el rey Juan de Inglaterra (que reinó entre 1199 y 1216). A pesar de los altibajos en su relación con los reyes ingleses, Guillermo gobernó Escocia más tiempo que cualquier otro monarca escocés medieval y logró consolidar su reino y extender el gobierno de la Corona a todo el norte de las islas británicas. Cuando murió en 1214, había gobernado durante 49 años, y le sucedió su hijo Alejandro II de Escocia (que reinó entre 1214 y 1249).
Primeros años
Guillermo nació hacia 1142 en la casa gobernante de Canmore. Su madre era Ada de Warenne, hija del conde de Surrey, y su padre era Enrique, conde de Northumberland (fallecido en 1152), hijo de David I de Escocia (que reinó entre 1124 y 1153), quien había muerto antes de poder heredar el trono. La corona había pasado al sucesor nominado por David, su nieto Malcolm IV de Escocia, pero este murió de causas naturales cuando tenía alrededor de 25 años, sin hijos. Durante el reinado de Malcolm, Escocia perdió una gran parte del territorio inglés que su abuelo David I había adquirido a través de las batallas y la diplomacia. Inglaterra había resurgido de la mano de Enrique II de Inglaterra. Guillermo se convirtió en rey el 9 de diciembre de 1165 y fue investido en Scone en la víspera de Navidad.
El diseño de la insignia de Guillermo era un león rojo rampante sobre un fondo amarillo, y se convirtió en el emblema de los monarcas escoceses.
La hermana del rey era la duquesa de Bretaña, lo que le permitió a Guillermo participar de los torneos medievales, al igual que otros reyes y nobles europeos, durante sus visitas. Guillermo lucía muy elegante con su cabello pelirrojo y su destreza en la lucha. El apodo del rey, «el León», fue póstumo, y es probable que lo recibiera porque había elegido ese animal como su insignia heráldica. El diseño de esta insignia era un león rojo rampante sobre un fondo amarillo, y a partir de ese momento se convirtió en el emblema de los monarcas escoceses; en la actualidad, se lo conoce como el estandarte real de Escocia. Guillermo tuvo muchos hijos ilegítimos, pero finalmente se casó el 5 de septiembre de 1186 con Ermengarda de Beaumont (fallecida en 1234), ella misma una descendiente ilegítima de Enrique I de Inglaterra (que reinó entre 1100 y 1135). La pareja tuvo cuatro hijos: Alejandro, Margarita, Isabel y Marjorie.
David I había logrado forjar un reino escocés unificado, pero todavía había algunos focos de resistencia a la señoría de la Corona tras el reinado apagado de Malcolm IV. Estos focos se encontraban particularmente en el sudoeste y bien al norte, y Guillermo los aplastó. Galloway, en la zona sudoeste del reino, intentó separarse de Escocia, pero esa idea fue suprimida cuando Guillermo capturó a Gilbert, lord de Galloway, en 1176. Sin embargo, Galloway no se volvió a integrar realmente en el reino hasta 1186. Había una zona problemática más, la región de Ross en el extremo norte. Allí, el conde de las Orcadas instigó rebeliones en 1181, 1197 y 1202. Para lidiar con él, Guillermo secuestró a su hijo y luego lo cegó y lo castró. Otra persona que le dio problemas, también en Ross, fue Donald MacWilliam, el nieto ilegítimo de Duncan II de Escocia (que reinó en 1094). Donald murió en batalla en 1187, tras lo cual le presentaron su cabeza a Guillermo en Inverness. Muchos de estos problemas, que se acumularon durante todo su reinado, se originaron con la captura de Guillermo y su sometimiento posterior a Enrique II de Inglaterra (ver a continuación). Debido a la lucha constante del rey escocés por dominar todo lo que hoy es Escocia, se ganó su otro apodo, Uilleam Garhb o «Guillermo el Bruto».
Guillermo fue encarcelado en la lejana Normandía durante cinco meses para que reflexionara sobre su futuro.
El rey Guillermo expandió el sistema de sheriffdoms (distritos del sheriff) que David I había establecido y continuó la política de crear burgos reales con protección y privilegios que promovían el comercio, en especial en Invernairn (hacia 1187), Dumfries (hacia 1185) y Perth (hacia 1209). También sometió las zonas de Angus y Mearns a un control monárquico más férreo. Los jueces y sheriffs recibieron poderes más amplios, y se establecieron normas penales más claras. Al igual que su abuelo, Guillermo deseaba establecer monasterios; así, en 1178, fundó la abadía de Arbroath, que se convirtió en una de las más ricas de Escocia gracias a la generosidad del rey.
Relaciones con Inglaterra: Enrique II
El rey inglés Enrique II había negociado con Malcolm IV la devolución de Cumbria y Northumbria y, a cambio, le había conferido el condado de Huntingdon (que había sido de su padre) y le permitió conservar el castillo en Wark-upon-Tyne en 1157. Guillermo estaba decidido a recuperar Northumberland. Esta región había sido el condado de su padre y brevemente de él hasta que Malcolm lo había cedido. En 1168, Guillermo firmó una alianza con Francia, la archienemiga de Enrique II. Luego, en julio de 1174, invadió Northumberland bajo el pretexto del infame asesinato de Tomás Becket, el arzobispo de Canterbury, en 1170, despedazado en su propia catedral por caballeros que apoyaban a Enrique II.
Guillermo aprovechó que el rey inglés estaba distraído con sus propios problemas, a saber, una rebelión en Inglaterra y Normandía, y capturó los castillos reales de Brough y Appleby. Sin embargo, un pequeño grupo de caballeros ingleses sorprendió a Guillermo el 13 de julio de 1174 cerca del castillo de Alnwick. Tras matar a su caballo, este se cayó encima de Guillermo, de modo que no pudo evitar que lo capturaran. Luego, el rey escocés fue encarcelado en la lejana Normandía durante cinco meses para que reflexionara sobre su futuro.
La captura de su rival significaba que Enrique II podía negociar con Guillermo por su libertad. En consecuencia, en diciembre de 1174, se firmó el acuerdo de Falaise, un tratado que reconocía formalmente la señoría de Enrique sobre Escocia. El 10 de agosto de 1175, Guillermo tuvo que rendirse públicamente en York y darle a Enrique el control de cinco castillos importantes: Edimburgo, Berwick, Roxburgh, Jedburgh y Stirling. Para echar más sal en la herida, Enrique insistió en que Guillermo pagara por las guarniciones inglesas dentro de estos castillos. Una última concesión fue permitir la supremacía de la Iglesia inglesa sobre la Iglesia de Escocia, una situación que no se remedió hasta la intervención del papa en 1192. La situación mejoró un poco en 1186 cuando Enrique arregló el matrimonio de Guillermo con su prima Ermengarda y les devolvió el castillo de Edimburgo a los escoceses como regalo de boda.
Ricardo y el rey Juan
Con otros tratados similares de señoría para Gales (en 1163) e Irlanda (en 1175), ahora Enrique II controlaba todas las islas británicas. Sin embargo, como era habitual en el período medieval, cuando un rey moría, su sucesor a menudo probaba ser menos capaz de conservar las ganancias de su predecesor. Esto es lo que pasó con Enrique II, quien fue sucedido por sus hijos Ricardo I de Inglaterra y luego el rey Juan de Inglaterra. Ricardo estuvo ocupado principalmente en Oriente Medio con la tercera cruzada (1189-1192), y Juan resultó ser uno de los reyes menos populares en la historia de Inglaterra.
Ricardo I, también conocido como «Ricardo Corazón de León», siempre estaba buscando financiar su cruzada, y así Guillermo pudo comprar su salida de la señoría a la que Enrique II lo había sometido. Este acuerdo, firmado el 5 de diciembre de 1189, se conoce como la renuncia de Canterbury y le devolvía a Guillermo varios castillos que Enrique había tomado y declaraba formalmente la independencia de Escocia. El precio fue de 10.000 marcos. Unos años después, mientras Ricardo seguía buscando fondos para financiar su ejército, parecía que el rey inglés estaba dispuesto a cederle Northumberland a Guillermo por el precio indicado. El rey escocés finalmente iba a conseguir lo que había anhelado toda su vida, pero, desafortunadamente, Ricardo decidió pensarlo un poco más y volvió a dejar Inglaterra, esta vez para defender las tierras de su familia en Francia. Ricardo murió durante un asedio en 1199, y el acuerdo con Guillermo nunca se concretó.
Todo el acuerdo de Canterbury con Ricardo I resultó ser una resolución temporal, ya que, a pesar de su reputación como soberano opresor e incompetente, el próximo rey inglés tenía ideas diferentes. El rey Juan reunió un gran ejército y resistió las incursiones de Guillermo en el norte de Inglaterra. Luego lo obligó a aceptarlo como su señor feudal en septiembre de 1209. Según el tratado de Norham, Guillermo se vio obligado a pagarle a Juan 15.000 marcos y entregarle a dos de sus hijas (Margarita e Isabel) como rehenes para asegurar que regresara a su estatus de vasallo. Al menos Guillermo recibió algo a cambio de su dinero, cuando, en 1212, Juan envió un ejército a Escocia para ayudar a aplastar una rebelión que quería derrocar al rey escocés.
Muerte y sucesor
Guillermo murió el 4 de diciembre de 1214 en el castillo de Stirling y lo enterraron en Arbroath, en la abadía que había fundado. Lo sucedió Alejandro II de Escocia, quien apoyaba a los barones del norte de Inglaterra contra el poco popular rey Juan, y así contribuyó a la firma de la Carta Magna en 1215. Esta limitaba el poder monárquico inglés y enfatizaba la primacía de la ley por sobre todo, incluida la monarquía. También contenía una cláusula que reinstauraba la independencia de Escocia de Inglaterra y, por lo tanto, revocaba el tratado de Norham. Alejandro fue incluso más implacable que su padre al lidiar con la oposición en su reino, y la paz con Inglaterra se restauró tras su matrimonio con Juana, hermana de Enrique III de Inglaterra (que reinó entre 1216 y 1272). La Casa de Canmore continuaría gobernando Escocia hasta la muerte de Alejandro III de Escocia (que reinó entre 1249 y 1286 d.C.), nieto de Guillermo I.
Soy traductora pública, literaria y científico-técnica de inglés al español y me apasiona todo lo relacionado con la arqueología, la historia y la religión.
Mark es el director de publicaciones de World History Encyclopedia y tiene una maestría en Filosofía Política (Universidad de York). Es investigador, escritor, historiador y editor a tiempo completo. Entre sus intereses se encuentra particularmente el arte, la arquitectura y el descubrimiento de las ideas que todas las civilizaciones comparten.
Escrito por Mark Cartwright, publicado el 07 diciembre 2020. El titular de los derechos de autor publicó este contenido bajo la siguiente licencia: Creative Commons Attribution-NonCommercial-ShareAlike. Por favor, ten en cuenta que el contenido vinculado con esta página puede tener términos de licencia diferentes.