La Orden de los Caballeros Hospitalarios

Definición

Mark Cartwright
por , traducido por Miriam López
Publicado el 24 agosto 2018
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Disponible en otros idiomas: inglés, francés, italiano, portugués
Knights Hospitaller (by Unknown Artist, Public Domain)
Caballeros Hospitalarios
Unknown Artist (Public Domain)

Los Caballeros Hospitalarios fue una orden militar católica medieval fundada en 1113 con el nombre completo de "Caballeros de la Orden del Hospital de San Juan de Jerusalén". Después de trasladar su sede a Rodas a principios del siglo XIV, se conoció a los miembros de la orden como Caballeros de Rodas y, cuando se trasladaron de nuevo en 1530, esta vez a Malta, como Caballeros de Malta. Su objetivo original era proporcionar ayuda y atención médica a los peregrinos cristianos que se dirigían a Tierra Santa, pero pronto se convirtió en una orden militar que adquirió extensos territorios en Europa y cuyos caballeros hicieron importantes contribuciones a las cruzadas en Iberia y Oriente Medio. Además, los Caballeros Hospitalarios, identificados por su distintiva cruz blanca de ocho puntas sobre fondo negro, participaron en muchas otras campañas, especialmente en las del Imperio bizantino. La orden sigue existiendo hoy en día en distintas variantes en muchos países del mundo, desde la Soberana Orden Militar Católica Romana de San Juan hasta la voluntaria Brigada de Ambulancias de San Juan.

Fundación e independencia

La orden se estableció por primera vez en el Hospital de San Juan de Jerusalén hacia el año 1080 (o incluso antes) por un grupo de comerciantes de Amalfi (Italia). El Juan al que se dedicó en un principio era el patriarca del siglo VII, Juan el Limosnero, posteriormente sustituido como patrón por el más conocido y popular San Juan Bautista. En el hospital, que contaba con dos secciones, una para hombres y otra para mujeres, se ofrecía ayuda caritativa a los peregrinos de Tierra Santa, especialmente a los enfermos y a los pobres, aunque también había algunos no cristianos entre sus pacientes. Funcionaba bajo los auspicios de los monjes benedictinos de la iglesia latina de Santa María Latina de Jerusalén y, en 1113, la organización fue reconocida oficialmente como orden religiosa por el papa Pascual II (pontificado entre 1099-1118). Ese mismo año se nombró oficialmente a su primer maestre, el beato Gerardo, y se reconoció a sus miembros como monjes. Tras la toma de Jerusalén por los ejércitos occidentales en la Primera Cruzada (1095-1102), la orden se reorganizó y militarizó a partir de 1120 por el entonces maestre Raimundo de Podio. Entre 1135 y 1154, la Iglesia concedió a la orden la independencia de cualquier autoridad religiosa local.

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Los Hospitalarios acabaron dirigiendo la mayoría de los hospitales de Tierra Santa e incluso comenzaron a construirlos en Europa.

Los Hospitalarios, como se les conoce, acabaron dirigiendo la mayoría de los hospitales de Tierra Santa e incluso empezaron a construirlos en Europa, uno de los primeros en Utrecht en 1122. El hospital de Jerusalén era el más famoso, y su edificio de 75 x 40 metros podía albergar a más de 1.000 pacientes. Tal era el respeto de los musulmanes por la institución que, incluso cuando Saladino, sultán de Egipto y Siria (reinó entre 1174-1193), conquistó Jerusalén, les concedió un año a los Hospitalarios para cerrarlo y trasladar a los pacientes.

El establecimiento gradual de puestos de mando (comandancias) en toda Europa aseguró a la orden un suministro constante de fondos, materiales y reclutas. Por lo general, los puestos avanzados remitían un tercio de sus ingresos a la sede de la orden. En la segunda mitad del siglo XII, la orden se había establecido como una fuente fiable de caballeros bien armados y entrenados, de gran utilidad para los ejércitos cruzados y los nuevos estados cristianos del Oriente latino.

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Organización y reclutamiento

El líder de la orden era el Maestre, cargo vitalicio elegido por un comité de hermanos caballeros. El siguiente más importante era el de Gran Comandante, responsable de la administración, los suministros y las armas. El Mariscal se ocupaba de todos los asuntos militares y disciplinarios. Otros oficiales de alto rango eran el Condestable, que dirigía a los caballeros (varios cientos a la vez) y al número mucho mayor de mercenarios que la orden empleaba regularmente, el Almirante, que dirigía los barcos de la orden (la mayoría con base en Marsella y Chipre), el Maestre Escudero, encargado de los caballos, el Confaloniero o Portaestandarte, y los diversos Castellanos, comandantes individuales de los castillos hospitalarios más grandes. Entre los hermanos no militares de alto rango se encontraban el Prior Conventual, la figura eclesiástica de mayor rango, el Hospitalario (jefe de los hospitales) y el Tesorero. Por debajo de estas figuras un amplio ejército de administradores se encargaba de todo, desde la ropa hasta los funerales de los hermanos.

Knights Hospitaller
Caballeros Hospitalarios
Ralph Hammann (CC BY-SA)

En el siglo XII, Francia fue un terreno de reclutamiento especialmente fructífero y la orden llegó a estar dominada por guerreros de esa región. Los Hospitalarios también eran populares en Bohemia y Hungría, donde, al igual que en otros lugares, cualquier joven interesado en una mezcla de vida monástica y aventura militar podía alistarse. Aunque no se exigía un estatus social especial, los criminales, los endeudados o los ex miembros de otras órdenes militares no podían alistarse. Los reclutas debían llevar una vida de piedad, castidad, obediencia y relativa pobreza, y comer y dormir en comunidad.

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A partir del siglo XIII, el reclutamiento se hizo más selectivo, con una clara preferencia hacia los aristócratas que pudieran proporcionar los fondos necesarios para adquirir armas y armaduras costosas. Finalmente, sólo un descendiente de un caballero podía convertirse en caballero de la orden. Los hermanos llevaban una túnica o manto negro con una cruz blanca de ocho puntas. La ropa de color y las pieles de animales estaban prohibidas. A partir del siglo XIII, los caballeros y los sargentos llevaban una sobrevesta o túnica escarlata cuando estaban en combate.

Además de los ingresos procedentes de los nuevos reclutas y las donaciones en metálico, la orden generaba dinero de las fincas que poseía, siendo el aceite de oliva y la caña de azúcar las que más beneficios generaban.

Como en otras órdenes militares, los menores podían ingresar como novicios y recibir formación durante varios años para convertirse en hermanos de pleno derecho, aunque se sabía que los Hospitalarios pretaban poca atención a la educación general, con lo que muchos reclutas seguían siendo analfabetos. Además de los caballeros, existía la categoría inferior de los sargentos, de clase aún más baja que los sirvientes y, por supuesto, los que eran puramente sacerdotes y nunca blandían una espada con ira. Una vez en el redil y habiendo jurado lealtad al Maestre, era muy difícil salir, aunque se podía comprar la propia libertad, era un escándalo.

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Además de los ingresos procedentes de los nuevos reclutas y de las donaciones en metálico, la orden generaba dinero con las fincas que poseía, con el aceite de oliva y la caña de azúcar como los productos que más beneficios generaban. Los mercaderes estaban obligados a pagar tasas cuando pasaban por los territorios de los Hospitalarios. El botín de guerra y la adquisición de esclavos tampoco eran una contribución insignificante a las arcas del Maestre. Gracias a la La adquisición de propiedades y materiales, ya fuera por la fuerza, por donaciones o por su abandono tras la guerra supusieron un continuo impulso para la orden, de modo que los Hospitalarios, aunque nunca fueron tan ricos como su reputación prometía entre los forasteros, gestionaron de forma rentable granjas, monasterios, mercados, panaderías, molinos y posadas en toda Europa y Oriente Medio.

Las Cruzadas

Los Hospitalarios, al igual que otras órdenes como los Caballeros Templarios, proporcionaron unos cientos de caballeros vitales para los ejércitos cruzados occidentales, especialmente a partir de la Tercera Cruzada (1187-1192), cuando formaban los flancos de los ejércitos en el campo de batalla. De hecho, el gran líder musulmán Saladino ofreció una recompensa a cualquier hombre que hiciera prisionero a un hospitalario, tal era su importancia para los ejércitos cruzados. La orden también continuó con su importante papel de ofrecer atención médica a quienes la necesitaban.

Uno de los primeros castillos concedidos a la orden para ayudar a cumplir su función de proteger el territorio de los cruzados en Oriente Medio fue Beth Gibelin (también conocido como Bayt Jibrin), cerca de Jerusalén, en 1136, por el rey Fulk de Jerusalén. Es famoso que tuvieran una guarnición en el Krak de Chevaliers, el enorme castillo de Siria que se entregó a la orden en 1144, y que remodelaron ampliamente (cayó en manos de los mamelucos en 1271). Otro importante castillo hospitalario en Siria fue Marqab (también conocido como Margat), en manos de la orden desde 1186, y al que añadieron la enorme torre del homenaje. En total, los hospitalarios llegaron a controlar unos 25 castillos en Oriente Medio, muchos de los cuales protegían importantes zonas costeras y rutas terrestres.

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Krak des Chevaliers
Krak des Chevaliers
Troels Myup (CC BY-NC-ND)

Los Hospitalarios fueron un componente clave de la Cuarta Cruzada (1202-1204) y, aunque participaron en la infructuosa defensa de Acre en 1291, se les atribuye el mérito de haber ayudado a muchos refugiados a escapar a la seguridad de Chipre. A partir del siglo XIV, se llevaron a cabo campañas regulares contra el Imperio Otomano. En 1344, los Hospitalarios formaron parte de la Liga Papal que capturó Esmirna, y en 1365 atacaron Alejandría. También hubo muchos contratiempos, sobre todo la desastrosa invasión del Despotado de Epiros (1376-1381) y la derrotada Cruzada de 1396. Sin embargo, los Hospitalarios demostrarían ser lo suficientemente resistentes como para sobrevivir al catálogo de fracasos de las cruzadas posteriores y continuaron disfrutando de su estatus como una poderosa agencia internacional de beneficios y guerra.

Reubicación: Rodas

Cuando Jerusalén volvió a caer en manos de los musulmanes en 1187 y los cruzados se vieron obligados a retirarse, los hospitalarios trasladaron su base, primero a Acre en 1191, y después, cuando los latinos fueron expulsados de Tierra Santa en 1291, los Caballeros Hospitalarios se trasladaron a un nuevo cuartel general en Chipre. Por desgracia, la isla carecía de un puerto suficientemente bueno y la tierra no era tan fértil como se esperaba, con lo que, en 1306, los Hospitalarios eligieron la isla de Rodas como base permanente, aunque antes debían capturarla a los bizantinos.

Una vez conquistada, Rodas fue fortificada con las defensas más fuertes del Mediterráneo en 1309, fue el cuartel general de los Hospitalarios hasta su captura por los otomanos en 1522, y constituía una base práctica para los ejércitos occidentales en su camino hacia Oriente Medio. La isla, tal y como había sido siempre desde la antigüedad, tenía una gran importancia estratégica en el Mediterráneo. La población griega ortodoxa de Rodas, considerada por los Hospitalarios católicos como cismática, fue obligada a reconocer la autoridad suprema del Papa y, en la capital, los griegos fueron obligados a trasladarse a los suburbios. El antiguo palacio se amplió, los caballeros vivían en cómodos aposentos organizados en grupos según la primera lengua del hermano y, por supuesto, sin olvidar los orígenes de la orden, había un hospital de dos plantas bien equipado que todavía se mantiene en pie tras ser restaurado y utilizado por los italianos durante la Primera Guerra Mundial.

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Otra consecuencia del traslado a Rodas fue que los Hospitalarios se convirtieron en una orden militar de base naval. Tratados como ciudadanos de segunda clase, muchos de los lugareños acabarían como remeros en las galeras de la orden. Gracias a la reubicación, a partir de 1310, sus miembros pasaron a llamarse simplemente Caballeros de Rodas. A pesar de las tensiones, Rodas prosperó bajo el dominio hospitalario y, mientras el Imperio otomano se extendía, la isla seguía siendo uno de los últimos puestos cristianos en el Egeo. A mediados del siglo XV, los Hospitalarios contaban con unos 450 caballeros y 2000 milicianos en la isla, y en el exterior, siguieron gestionando una red de prioratos por toda Europa. La desaparición de de los Caballeros Templarios, y la posterior cesión de sus propiedades a los Hospitalarios en 1312 supuso otro acicate para la orden.

Los Hospitalarios y el Imperio Bizantino

Los Hospitalarios mantenían una estrecha relación con el Imperio bizantino: con un puesto de avanzada en la capital, Constantinopla, el emperador Manuel I Comneno (reinó entre 1143-1180), por ejemplo, empleó al prior de la orden como enviado diplomático. La orden ayudó a restaurar a Juan V Paleólogo (reinó entre 1341-1391) en el trono y recibió la gratitud de su hijo y sucesor, el emperador Manuel II (reinó entre 1391-1425). Después, mientras los bizantinos seguían luchando por mantener su imperio, Corinto, en el Peloponeso griego, fue vendida a los Hospitalarios en 1397, que solo la conservaron hasta que los otomanos conquistaron la región en 1403. Tal vez como respuesta al regalo de Corinto, los caballeros prestaron ayuda militar cuando se unieron a la campaña de Manuel II contra los otomanos y su fortaleza en Riva, en el Mar Negro, en 1399.

Main Entrance, Palace of the Masters, Rhodes
Entrada principal, Palacio del Gran Maestre, Rodas
Sailko (CC BY-SA)

La independencia de los Hospitalarios y sus estrechas relaciones con los bizantinos fue probablemente una de las razones por las que a menudo recibieron críticas de los Papas y otros líderes occidentales. Otra fuente de envidias era la riqueza que se creía que poseían. Dentro de las críticas estaba la extravagancia de su vestimenta y estilo de vida, el ser demasiado despiadados en su trato a los prisioneros musulmanes, y liberales en exceso promocionando a hombres de clase baja al rango de caballero, e incluso ser protectores descarados de los piratas. Esta última afirmación tenía cierta justificación, ya que los Hospitalarios perseguían implacablemente su estrategia de convertir las rutas marítimas del Mediterráneo en una zona de guerra continua, atacando todo lo que flotara a su alcance. Otras órdenes militares, especialmente los Templarios y los Caballeros Teutónicos, recibieron críticas similares, y fue una señal de que a finales del periodo medieval los estados desconfiaban cada vez más de estos peligrosos guerreros de élite que eran una ley en sí mismos.

Reubicación: Malta

Los otomanos, deseosos de quitarse de una vez por todas la espina cristiana del flanco mediterráneo de su imperio, atacaron Rodas en 1455 y de nuevo en 1480. A la tercera fue la vencida en 1522, y los Hospitalarios se vieron obligados, una vez más, a cambiar su sede permanente a otro lugar. Tras breves paradas en Sicilia y en la península italiana, en 1530, la orden eligió Malta como su nuevo hogar, concedido por el rey Carlos V de España (1516-1556). Así, los miembros pasaron a llamarse Caballeros de Malta. Los otomanos también los siguieron, pero esta vez el ataque fue rechazado en 1565. Malta no era tan buena para la agricultura, ya que solo el algodón y el comino eran fuentes notables de ingresos, pero la isla tenía uno de los mejores puertos del Mediterráneo. No podemos imaginar lo que los 12.000 campesinos de habla árabe de Malta (y los 5.000 de la vecina Gozo) hicieron con sus nuevos señores.

En el siglo XVI, los Hospitalarios también emprendieron campaña contra los árabes en el norte de África, pero la salud general de la orden estaba en declive. La ola de fervor religioso provocada por las Cruzadas hacía tiempo que había pasado y el reclutamiento se convirtió en un problema. De hecho, en lugares como la Península Ibérica, la orden se vio envuelta en conflictos entre reinos cristianos rivales. Habían terminado los viejos tiempos de la guerra santa contra un enemigo de la cristiandad claramente identificable y la perspectiva de un lugar más seguro en el cielo para los que luchaban. Además, la gestión de la vasta red de estados en toda Europa distaba mucho de ser eficiente, y la falta de una supervisión adecuada condujo a la corrupción generalizada, al nepotismo y al despilfarro de fondos y recursos. Con la desaparición de las mismas razones por las que la orden se había establecido en primer lugar, era inevitable una transformación.

Los Hospitalarios, y sus retiros isleños primero de Rodas y Malta después, habían durado como bastiones de la caballería medieval más que ningún otro lugar, pero al final, incluso allí, lles alcanzó la modernidad. Hasta el papel de la orden como proveedora de hospitales fue sustituido en gran medida por instituciones gestionadas por los consejos locales, y su función tradicional como guardianes de los peregrinos tenía menos demanda, ya que cada vez menos occidentales hacían el largo y arduo viaje a la Tierra Santa controlada por los musulmanes. Aun así, la orden se mantuvo hasta que Napoléon capturó Malta en 1798, y sigue existiendo hoy en día de diversas formas en varios países, desde órdenes caballerescas que conceden medallas hasta servicios de ambulancia voluntarios, estos últimos, por supuesto, continuando con el propósito original de los Hospitalarios de prestar ayuda médica gratuita a los más necesitados.

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Sobre el traductor

Miriam López
I'm a translator and interpreter in an ever-changing world. I love languages and getting to know other cultures. Travelling has become the nearest way to learn from each other these days.

Sobre el autor

Mark Cartwright
Mark es un autor, investigador, historiador y editor a tiempo completo. Se interesa especialmente en arte, arquitectura, así como en descubrir las ideas compartidas por todas las civilizaciones. Tiene una maestría en filosofía política y es director de publicaciones en World History Encyclopedia.

Cita este trabajo

Estilo APA

Cartwright, M. (2018, agosto 24). La Orden de los Caballeros Hospitalarios [Knights Hospitaller]. (M. López, Traductor). World History Encyclopedia. Recuperado de https://www.worldhistory.org/trans/es/1-17072/la-orden-de-los-caballeros-hospitalarios/

Estilo Chicago

Cartwright, Mark. "La Orden de los Caballeros Hospitalarios." Traducido por Miriam López. World History Encyclopedia. Última modificación agosto 24, 2018. https://www.worldhistory.org/trans/es/1-17072/la-orden-de-los-caballeros-hospitalarios/.

Estilo MLA

Cartwright, Mark. "La Orden de los Caballeros Hospitalarios." Traducido por Miriam López. World History Encyclopedia. World History Encyclopedia, 24 ago 2018. Web. 03 dic 2022.

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