Sumeria, o Sumer, considerada la cuna de la civilización, ocupó la región meridional de la antigua Mesopotamia (actuales Irak y Kuwait). El nombre viene del acadio, la lengua hablada en el norte de Mesopotamia, y significa «el país de los reyes civilizados». Sumeria es célebre por haber dado a luz a muchos logros de la civilización por primera vez, entre ellos, la escritura y el desarrollo de las ciudades.
Los sumerios se llamaban a sí mismos «las gentes de cabezas negras» y su país, en la escrituracuneiforme, era simplemente «la tierra» o «la tierra de los cabezas negras». En el Génesis bíblico, Sumeria se conoce como Sinar o Senaar. Según la Lista Real sumeria, cuando los dioses otorgaron a los hombres los dones necesarios para construir una sociedad, fundaron la ciudad de Eridu en la región de Sumeria. Aunque la ciudad de Uruk se considera la más antigua del mundo, los antiguos mesopotámicos creían que la primera fue Eridu, y que allí fue donde se estableció el orden y comenzó la civilización.
Durante mucho tiempo se pensó que la región de Sumeria se habitó por primera vez alrededor del año 5000 a.C. Pero esta fecha ha sido descartada recientemente, y ahora se sabe que la actividad humana en la zona comenzó mucho antes. Los primeros pobladores no eran sumerios, sino un pueblo de origen desconocido que los arqueólogos han llamado Obaid, por las excavaciones realizadas en la colina de El Obaid, donde se han hallado objetos que confirman su existencia. También se les llama protoeufrateanos, por ser los primeros habitantes conocidos que habitaron la cuenca del Éufrates.
Se desconoce cuándo los pueblos que se acabarían llamando sumerios llegaron a esta región.
Quienquiera que fueran estos pueblos, ya habían pasado de ser cazadores-recolectores a formar una sociedad agraria durante el periodo de El Obaid, entre el 6500 y el 4000 a.C. Las excavaciones de El Obaid y otros lugares en el sur de Iraq han sacado a la luz herramientas de piedra de estas gentes: azadas, cuchillos, azuelas y útiles de arcilla, como hoces, ladrillos, cerámica pintada y estatuillas. Los pueblos de El Obaid fueron los primeros agentes civilizadores en la región. No sabemos en qué momento entraron en escena los llamados sumerios.
El primer gobernante de Sumer, cuyas hazañas se han registrado de manera sumaria, es un rey llamado Etana de Kish, que pudo llegar al trono a principios del tercer milenio a.C. En la Lista Real se lo describe como «aquel que asentó todas las tierras. (Los sumerios, 43)
La Lista Real sumeria (abreviada como SKL) es un documento semimítico escrito en cuneiforme por un escriba de la ciudad de Lagash, durante el Período de Ur III (entre el 2112 y el 2004 a.C., probablemente hacia 2100 a.C.), que enumera todos los reyes de la zona y sus proezas, en un intento por mostrar la continuidad del orden social, reflejada en la realeza, desde los inicios de la civilización en Eridu.
Los mesopotámicos en general, y los sumerios en concreto, creían que la civilización era el resultado de una gran victoria de los dioses imponiendo el orden sobre el caos. La SKL posiblemente fue un intento de legitimar el reinado de un rey llamado Utu-Hegal de Uruk (en torno a 2119-2112 a.C.), presentándolo como el último de una larga estirpe de gobernantes de la región. La lista incluye al rey Etana, protagonista del Mito de Etana, que relata su ascenso a los cielos a lomos de un águila y, al igual que otros reyes mencionados en la lista (como Dumuzi y Gilgamesh) fue conocido por sus hazañas sobrehumanas y su heroísmo.
Se cree que Utu-Hegal intentaba vincular su linaje con el de los antiguos reyes heroicos creando la lista real. Los mesopotámicos creían que los dioses habían puesto en marcha el mundo y que los humanos fueron creados como cooperantes de los dioses para mantener el orden y refrenar el caos; por tanto, los antiguos historiadores de la zona se centraron en los vínculos entre los gobernantes y sus dioses, tal como se refleja en la SKL, que trata de mostrar una sucesión ininterrumpida de reyes desde el primero, en Eridu, hasta el período de Isin-Larsa.
Sin embargo, la SKL no se considera una fuente primaria fiable y, al parecer, escribir la historia de las proezas humanas se consideraba un asunto de menor relevancia entre los escribas sumerios. La historia antigua de Sumeria ha tenido que deducirse por los restos arqueológicos y geológicos más que por la tradición escrita; los eruditos modernos aún carecen de mucha información.
El auge de las ciudades
Cuando la civilización sumeria se estableció en la región, hacia el 3600 a.C., ya habían inventado la rueda, la escritura, el barco de vela, técnicas agrarias como el regadío y el concepto de ciudad. Aunque China y la civilización del valle del Indo también reivindican poseer las primeras ciudades del mundo, en general se acepta que las primeras ciudades surgieron en Sumeria. Las más importantes fueron Eridu, Uruk, Ur, Larsa, Isin, Adab, Kullah, Lagash, Nippur y Kish.
Los académicos, Kramer entre otros, observan que estos nombres de ciudad no son sumerios, sino que proceden de El Obaid, lo que significa que ya existían, al menos como aldeas, durante este período, y más tarde se convirtieron en ciudades durante el periodo de Uruk (hacia el 4000-3100 a.C.). Otras ciudades en Sumeria fueron Sippar, Shuruppak, Bad-tibira, Girsu, Umma, Urukag, Nina y Kissura. Todas ellas de extensión y población diversa, siendo Uruk la mayor y la más poderosa en su apogeo.
Con el establecimiento de las ciudades en Sumeria, su historia se desarrolla aproximadamente desde el año 4000 a.C. hasta el 1750 a.C., cuando los sumerios dejaron de existir como pueblo y Sumeria fue invadida por los guti, los elamitas y los amorreos. El comercio con tierras extranjeras estaba consolidado para el periodo de Uruk, y la escritura evolucionó desde los pictogramas hasta la cuneiforme. Se piensa que el comercio fue el principal estímulo para la aparición de la escritura, pues permitía una comunicación precisa y a larga distancia entre mercaderes de Sumeria y sus agentes en otros países.
En este tiempo también emergió el concepto de realeza y las ciudades-Estado de Sumeria llegaron a estar gobernadas por un solo monarca, asistido por un consejo de ancianos (que incluía tanto hombres como mujeres). Según Kramer, los reyes que sucedieron a Etana eran semitas, no sumerios, como lo muestran sus nombres; por ejemplo, Enmebaraggesi, de Kish. Hasta pasados ocho reyes no aparecen los primeros nombres sumerios en la Lista Real.
El periodo Dinástico Arcaico (en torno a 2900 hasta 2350-2334 a.C.) vio un cambio sutil de poder, de un rey-sacerdote (llamado ensi) a un rey más próximo a nuestra noción moderna, conocido como lugal («gran hombre»). Las ciudades-Estado de Sumeria durante este tiempo disputaron entre sí por la tierra arable y los derechos del agua hasta que surgió la Primera Dinastía de Lagash en el 2500 a.C. bajo el rey Eannatum. Con este monarca, Lagash se convirtió en el centro de un pequeño imperio que incluía la mayor parte de Sumeria y algunas zonas de la vecina región de Elam.
Este imperio se extendió bajo el reinado de Lugalzagesi, hasta que un joven, que más tarde afirmó ser el jardinero del rey, le arrebató el trono. Este joven era Sargón de Acadia, que fundaría el Imperio acadio (2350/2334 - 2154 a.C.), el primer imperio multinacional del mundo, según se cree, basado en el modelo de Eannatum.
El Imperio acadio dominó la mayor parte de Mesopotamia, incluida Sumeria, hasta que un pueblo conocido como los gutios lo invadió desde el norte (actual Irán) y destruyó las principales ciudades. El Periodo Guti (en torno a 2141 - 2050 a.C.) se considera una edad oscura en la historia de Sumer, y los autores sumerios vilipendiaron a los gutios, presentándolos como un castigo enviado por los dioses. Sin embargo, los historiadores siguen debatiando las afirmaciones de los escribas sumerios y piensan que hubo otros factores, como el cambio climático, que causaron la caída de ciudades como Acadia o las debilitaron antes de la invasión.
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El Renacimiento sumerio
Los conceptos e innovaciones que se consolidaron durante la tercera dinastía de ur otorgan a los sumerios un lugar en la historia como creadores de la civilización.
La última etapa en la historia sumeria se conoce como la Tercera Dinastía de Ur, llamada así por la dinastía real de la ciudad de Ur. Este periodo, también llamado Renacimiento Sumerio, vio notables progresos en su cultura, relativos prácticamente a todos los aspectos de la vida humana civilizada. Los reyes Ur-Nammu (que reinó en torno a 2112 - 2094 a.C.) y Shulgi (que reinó en torno a 2094-2046 a.C.) se propusieron como meta de sus reinados acrecentar la cultura y mantener la paz, y esto permitió el florecimiento del arte y la tecnología. Ya fueran inventados durante el periodo de la Tercera Dinastía de Ur o con anterioridad, las herramientas, conceptos e innovaciones que se consolidaron durante este tiempo otorgan a los sumerios un lugar en la historia, como creadores de la civilización tal como la conocemos hoy.
En su libro La historia empieza en Sumer, Samuel Noah Kramer enumera los «39 primeros» en la historia que podemos hallar en Sumer, entre otros las primeras escuelas, los primeros refranes, el primer mesías, el primer Noé y el primer relato del Diluvio, la primera canción de amor, el primer acuario, los primeros antecedentes legales, el primer relato de un dios que muere y resucita, los primeros lamentos fúnebres, los primeros paralelismos bíblicos y las primeras nociones morales. Los sumerios también «inventaron» el tiempo con su sistema sexagesimal, basado en el número 60, creando el minuto de sesenta segundos y la hora de 60 minutos. También dividieron la noche y el día en periodos de 12 horas, limitaron las horas de trabajo en la jornada laboral y establecieron el concepto de «días libres para vacaciones». El historiador Bertman escribe:
La mano de Mesopotamia aún determina la duración de la jornada laboral e incluso la de nuestro ocio electrónico (los espectáculos televisivos de media hora o una hora) cuando hemos acabado el trabajo. (334)
Bertman, además, observa que la costumbre moderna de leer el horóscopo también viene de la antigua Sumeria, y que los signos astrológicos bajo los que nacemos fueron observados y nombrados por primera vez por los antiguos mesopotámicos.
Ur-Nammu escribió el primer código legal en Sumeria, convirtiéndose en el referente para otros posteriores, como el célebre Código de Hammurabi, de Babilonia. El historiador Paul Kriwaczek escribe:
El carácter universal de los decretos legales de Ur-Nammu es un buen ejemplo de la tendencia unificadora de los reyes de Ur: la propensión a regular cualquier aspecto de la vida. (149)
Sumeria, bajo el poder unificador de la Tercera Dinastía de Ur, se convirtió en un Estado patrimonial («construido sobre una familia patriarcal regida por una figura paterna», como apunta Kriwaczek, 149), donde el monarca actúa como padre que guía a sus hijos por el buen camino hacia la prosperidad.
El hijo de Ur-Nammu, Shulgi, está considerado el mayor de los reyes neosumerios. Continuó la política de su padre, pero fue más allá. En su esfuerzo por impresionar a su pueblo y distinguirse de su padre, Shulgi corrió unos 321,8 km (200 millas) desde el centro religioso de Nippur hasta la capital, Ur, y regresó de vuelta en un solo día, para poder presidir las ceremonias festivas en ambas ciudades. Aunque algunos consideran el himno que relata esta hazaña (Elogio de Shulgi) como una exageración y una bravata del rey, los eruditos han determinado que, de hecho, pudo haber culminado esta famosa carrera. Por otra parte, concordaba con el espíritu del reinado de Shulgi. Despertar la admiración y el asombro de sus vasallos era crucial para mantener el poder de los reyes de Ur en aquella época.
La decadencia de Sumeria y su legado
Bajo el reinado de Shulgi, se construyó un muro de 250 km de largo (155 millas) para mantener a raya a las tribus semitas llamadas martu o tidnum, mejor conocidas por su nombre bíblico, los amorreos o amoritas. El hijo de Shulgi, su nieto y su biznieto renovaron y extendieron este muro para mantener a los «bárbaros» alejados de Sumeria, pero la barrera no sirvió de nada. No podía ser bien patrullada ni conservada en perfectas condiciones, y tampoco poseía un cierre o bastión por ninguno de los dos extremos. Para los invasores fue fácil rodearla por ambos lados y penetrar en el reino, y esto es justamente lo que hicieron los amorreos.
Las fuerzas invasoras del vecino Elam quebraron el muro y marcharon hacia Ur, saquearon la ciudad y se llevaron cautivo al rey hacia el 1750 a.C. Los amorreos, por su parte, ya se habían instalado en el país, pero tras la caída de Ur, una hambruna provocada por el cambio climático y la sobreexplotación de la tierra obligó a muchos a emigrar al sur. Entre estos emigrantes amorreos pudo encontrarse el patriarca Abraham, que salió de Ur para asentarse en la tierra de Canaán.
Tras el periodo de la Tercera Dinastía de Ur y la caída de la ciudad, muchos sumerios emigraron al norte. El sumerio dejó de emplearse como lenguaje oral, aunque todavía se escribía, y fue reemplazado por el semítico acadio. La cultura sumeria llegó a su fin. Su legado, sin embargo, permanece en muchos aspectos de la civilización que hoy damos por sentados, como si siempre hubieran existido. Todo empezó algún día, y algo tan básico como el día de veinticuatro horas y otros muchos aspectos de la civilización también fue inventado una vez, hace mucho tiempo, en Sumeria.
Sumeria fue una región del sur de Mesopotamia, situada en el actual sur de Iraq y parte de Kuwait.
¿Por qué es famosa Sumeria?
Sumeria es famosa por inventar algunos aspectos de la civilización por primera vez: la rueda, las ciudades, las escuelas, los proverbios, los antecedentes legales, el Gobierno, el collar para perros y... ¡el primer acuario!
¿Es el tiempo un invento sumerio?
Los sumerios inventaron el concepto del tiempo actual: dividieron el día en 24 horas, doce de día y doce de noche, y establecieron las horas de la jornada laboral y las vacaciones anuales.
Soy escritora y trabajo en una fundación humanitaria. Escribo novelas y ensayos de crecimiento personal y espiritualidad, además de impartir cursos de Biblia en Barcelona. Hija de una historiadora y de un catedrático de lenguas clásicas, me apasiona la historia y en ella encuentro inspiración para mis libros.
Joshua J. Mark es cofundador de World History Encyclopedia's y Director de Contenidos. Ha sido profesor en el Colegio Marista de Nueva York, donde ha enseñado historia, filosofía, literatura y escritura. Ha viajado por todo el mundo y ha vivido en Grecia y en Alemania.
Escrito por Joshua J. Mark, publicado el 01 febrero 2026. El titular de los derechos de autor publicó este contenido bajo la siguiente licencia: Creative Commons Attribution-NonCommercial-ShareAlike. Por favor, ten en cuenta que el contenido vinculado con esta página puede tener términos de licencia diferentes.