Sumeria

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Joshua J. Mark
por , traducido por Montse de Paz
Publicado el 28 abril 2011
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Texto original en inglés: Sumer

Map of Sumer (by P L Kessler, Copyright)
Mapa de Sumeria
P L Kessler (Copyright)

Sumer, considerada la cuna de la civilización, ocupó la región meridional de la antigua Mesopotamia (actuales Irak y Kuwait). El nombre viene del acadio, la lengua hablada en el norte de Mesopotamia, y significa «el país de los reyes civilizados». Los sumerios se llamaban a sí mismos «las gentes de cabezas negras» y su país, en la escritura cuneiforme, era simplemente «la tierra» o «la tierra de los cabezas negras». En el Génesis bíblico Sumer es conocido como Sinar o Senaar (Génesis 10, 10).

Según la lista de reyes sumerios hallada en Lagash, cuando los dioses otorgaron a los hombres los dones necesarios para construir una sociedad, fundaron la ciudad de Eridu en la región de Sumer. Aunque la ciudad de Uruk se considera la más antigua del mundo, los antiguos mesopotámicos creían que la primera fue Eridu, y que allí fue donde se estableció el orden y comenzó la civilización.

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El Periodo de El Obeid

Durante mucho tiempo se pensó que la región de Sumer fue habitada por primera vez alrededor del año 4500 a.C. Pero esta fecha ha sido descartada recientemente, y ahora se sabe que la actividad humana en la zona comenzó mucho antes. Los primeros pobladores no eran sumerios, sino un pueblo de origen desconocido que los arqueólogos han llamado Obeid, por las excavaciones realizadas en la colina de El Obeid, donde se encontraron objetos que confirmaban su existencia. También se les llama proto-eufrateanos, por ser los primeros habitantes conocidos que habitaron la cuenca del Éufrates.

Los mesopotámicos, en general, y los sumerios concretamente, creían que la civilización era fruto de la victoria de los dioses sobre el caos.

Quienquiera que fueran estos pueblos, ya habían pasado de ser cazadores-recolectores a formar una sociedad agraria antes del 5000 a.C. Las excavaciones de El Obeid y otros lugares en el sur de Irak han sacado a la luz herramientas de piedra de estas gentes: azadas, cuchillos, azuelas y útiles de arcilla, como hoces, ladrillos, cerámica pintada y estatuillas.

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Los pueblos de El Obeid fueron los primeros agentes civilizadores en la región. No sabemos en qué momento entraron en escena los llamados sumerios.

La lista de reyes sumerios

Según el académico Samuel Noah Kramer, «el primer gobernante de Sumer, cuyas hazañas se han registrado de manera sumaria, es un rey llamado Etana de Kish, que pudo llegar al trono a principios del tercer milenio a.C. En la lista real es descrito como «aquel que asentó todas las tierras» (Los sumerios, 43). La lista de reyes sumerios es un documento escrito en cuneiforme por un escriba de la ciudad de Lagash, hacia el 2100 a.C., que enumera todos los reyes de la zona y sus proezas, en un intento por mostrar una continuidad del orden social desde los inicios de la civilización.

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Los mesopotámicos en general, y los sumerios en concreto, creían que la civilización era el resultado de una gran victoria de los dioses imponiendo el orden sobre el caos. La lista real posiblemente fue un intento de legitimar el reinado de un rey llamado Utu-Hegal de Uruk (ca. 2100 a.C.), presentándolo como el último de una larga estirpe de gobernantes de la región. Etana es famoso por el mito del hombre que asciende a los cielos a lomos de un águila y, al igual que otros reyes mencionados en la lista (como Dumuzi y Gilgamesh) fue conocido por sus hazañas sobrehumanas y su heroísmo.

Utu-Hegal intentaba vincular su linaje con el de los antiguos reyes heroicos creando esta lista real. Los mesopotámicos creían que los dioses habían puesto en marcha el mundo, y que los humanos fueron creados como cooperantes de los dioses para mantener el orden y refrenar el caos, por tanto, los antiguos historiadores se centraron en los vínculos entre los gobernantes y sus dioses.

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Escribir la historia de las proezas humanas era considerado un asunto de menor relevancia para estos autores. La historia antigua de Sumer ha tenido que deducirse por los restos arqueológicos y geológicos más que por la tradición escrita; los eruditos modernos aún carecen de mucha información.

Ruins of Ur
Ruinas de Ur
M.Lubinski (CC BY-SA)

El auge de las ciudades

Cuando la civilización sumeria se estableció en la región, hacia el 3600 a.C., ya habían inventado la rueda, la escritura, el barco de vela, técnicas agrarias como la irrigación y el concepto de ciudad (aunque China y la India también reivindican poseer las primeras ciudades del mundo). En general, se acepta que las primeras ciudades del mundo surgieron en Sumer. Las más importantes fueron Eridu, Uruk, Ur, Larsa, Isin, Adab, Kullah, Lagash, Nippur y Kish.

La ciudad de Uruk se considera la primera auténtica ciudad del mundo. Kramer observa que estos nombres de ciudad no son sumerios, sino que proceden del periodo de El Obeid, lo que significa que ya existían, al menos como aldeas, mucho antes del 5000 a.C. Otras ciudades en Sumer fueron Sippar, Shuruppak, Bad-tibira, Girsu, Umma, Urukag, Nina y Kissura. Todas ellas de extensión y población diversa, siendo Uruk la mayor y la más poderosa en su apogeo.

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Con el establecimiento de las ciudades en Sumer, su historia se desarrolla aproximadamente desde el año 5000 a.C. hasta el 1750 a.C., cuando «los sumerios dejaron de existir como pueblo» (Kramer) y Sumer fue invadida por los elamitas y los amoritas. Tras el periodo de El Obeid, (5000-4100 a.C.) llegó el periodo de Uruk (4100-2900 a.C.), en el cual las ciudades emergieron en la llanura y Uruk destacó entre todas ellas. Aunque este periodo recibe su nombre por la «primera ciudad», Uruk, los sumerios consideraban que la primera ciudad fundada fue Eridu.

El comercio con tierras extranjeras estaba consolidado en esta época, y la escritura evolucionó desde los pictogramas hasta la cuneiforme. Se piensa que el comercio fue el principal estímulo para la aparición de la escritura, pues permitía una comunicación precisa y a larga distancia entre mercaderes de Sumer y sus agentes en otros países. En este tiempo también emergió la monarquía y las ciudades de Sumer llegaron a estar gobernadas por un solo monarca, asistido por un consejo de ancianos (que incluía tanto hombres como mujeres). Los reyes que sucedieron a Etana eran semitas, no sumerios, como lo muestran sus nombres; por ejemplo, Enmebaraggesi, de Kish. Hasta pasados ocho reyes no aparecen los primeros nombres sumerios en la lista real.

Map of Sumer and Elam
Mapa de Sumeria y Elam
Phirosiberia (CC BY-SA)

El Imperio acadio en Sumer

El Periodo Dinástico Arcaico (2900-2334 a.C.) vio un cambio de poder, de un rey-sacerdote (llamado ensi) a un rey más próximo a nuestra noción moderna, conocido como lugal («gran hombre»). Las ciudades estado de Sumer durante este tiempo disputaron entre sí por la tierra arable y los derechos del agua hasta que surgió la Primera Dinastía de Lagash en el 2500 a.C. bajo el rey Eannatum. Con este monarca, Lagash se convirtió en el centro de un pequeño imperio que incluía la mayor parte de Sumer y algunas zonas de la vecina región de Elam.

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Este imperio se extendió bajo el reinado de Lugalzagesi, hasta que un joven, que se decía hijo de un jardinero, armó una tropa y le arrebató el trono. Este joven era Sargón de Acad, que fundaría el Imperio acadio (2234-2218 a.C.), el primer imperio multinacional del mundo, según se cree, basado en el modelo de Eannatum.

El Imperio acadio dominó la mayor parte de Mesopotamia, incluyendo Sumer, hasta que un pueblo conocido como los gutis lo invadió desde el norte (actual Irán) y destruyó las principales ciudades. El Periodo Guti (ca. 2218-2047 a.C.) se considera una edad oscura en la historia de Sumer y Mesopotamia en general, y los autores sumerios vilipendiaron a los gutis, presentándolos como un castigo enviado por los dioses.

El renacimiento sumerio

La última etapa en la historia sumeria es conocida como la III Dinastía de Ur (2047-1750 a.C.), llamada así por la dinastía real de la ciudad de Ur. Este periodo, también llamado Renacimiento Sumerio, vio notables progresos en su cultura, relativos prácticamente a todos los aspectos de la vida humana civilizada. Los reyes Ur-Nammu (ca. 2047-2030 a.C.) y Shulgi (ca. 2029-1982 a.C.) se propusieron como meta de sus reinados acrecentar la cultura y mantener la paz, y esto permitió el florecimiento del arte y la tecnología. Ya fueran inventados durante el periodo de la III Dinastía de Ur o con anterioridad, las herramientas, conceptos e innovaciones que se consolidaron durante este tiempo otorgan a los sumerios un lugar en la historia, como creadores de la civilización tal como la conocemos.

En su libro La historia empieza en Sumer, Samuel Noah Kramer enumera los «39 primeros» en la historia que podemos hallar en Sumer, entre otros las primeras escuelas, los primeros refranes, el primer mesías, el primer Noé y el primer relato del Diluvio, la primera canción de amor, el primer acuario, los primeros antecedentes legales, el primer relato de un dios que muere y resucita, los primeros lamentos fúnebres, los primeros paralelismos bíblicos y las primeras nociones morales. Los sumerios también «inventaron» el tiempo con su sistema sexagesimal, basado en el número 60, creando el minuto de sesenta segundos y la hora de 60 minutos. También dividieron la noche y el día en periodos de 12 horas, limitaron las horas de trabajo en la jornada laboral y establecieron el concepto de «días libres para vacaciones». El historiador Bertman escribe: «la mano de Mesopotamia aún determina la duración de la jornada laboral e incluso la de nuestro ocio electrónico (los espectáculos televisivos de media hora o una hora) cuando hemos acabado el trabajo» (334). Bertman, además, observa que la costumbre moderna de leer el horóscopo también viene de la antigua Sumer, y que los signos astrológicos bajo los que nacemos fueron observados y nombrados por primera vez por los antiguos mesopotámicos.

A Sumerian Wall Plaque Showing Libation Scenes
Placa mural sumeria mostrando escenas de libaciones
Osama Shukir Muhammed Amin (CC BY-NC-SA)

Ur-Nammu escribió el primer código legal en Sumer, convirtiéndose en el referente para otros posteriores, como el célebre Código de Hammurabi, de Babilonia. El historiador Paul Kriwaczek escribe: «Las declaraciones legales de Ur-Nammu son un buen ejemplo de la tendencia unificadora de los reyes de Ur: la propensión a regular cualquier aspecto de la vida» (149). Sumer, bajo el dominio de la III Dinastía de Ur, se convirtió en un estado patrimonial («construido sobre una familia patriarcal regida por una figura paterna», como apunta Kriwaczek), donde el monarca actúa como padre que guía a sus hijos por el buen camino hacia la prosperidad.

El hijo de Ur-Nammu, Shulgi, es considerado el mayor de los reyes neo-sumerios. Continuó la política de su padre, pero fue más allá. En su esfuerzo por impresionar a su pueblo y distinguirse de su padre, Shulgi corrió cien millas (unos 160,9 km) desde el centro religioso de Nippur hasta la capital, Ur, y regresó de vuelta en un solo día, para poder presidir las ceremonias festivas en ambas ciudades. Aunque algunos consideran el himno que relata esta hazaña como una exageración y una bravata del rey, los eruditos han averiguado que, de hecho, pudo haber culminado esta famosa carrera. Por otra parte, concordaba con el espíritu del reinado de Shulgi. Despertar la admiración y el asombro de sus vasallos era crucial para mantener el poder de los reyes de Ur en aquella época.

La decadencia de Sumer y su legado

Bajo el reinado de Shulgi, se construyó un muro de 155 millas de largo (unos 250 km) para mantener a raya a las tribus semitas llamadas martu o tidnum, mejor conocidas por su nombre bíblico, los amorreos o amoritas. El hijo de Shulgi, su nieto y su biznieto renovaron y extendieron este muro para mantener a los «bárbaros» alejados de Sumer, pero la barrera no sirvió de nada. No podía ser custodiada ni conservada en perfectas condiciones, y tampoco poseía un cierre o bastión por ninguno de los dos extremos. Para los invasores fue fácil rodearla por ambos lados y penetrar en el reino.

Las fuerzas invasoras de Elam quebraron el muro y marcharon hacia Ur, saquearon la ciudad y se llevaron cautivo al rey hacia el 1750 a.C. Los amoritas, por su parte, se instalaron en el país, pero tras la caída de Ur, una hambruna provocada por el cambio climático y la sobreexplotación de la tierra obligó a muchos a emigrar al sur. Entre estos emigrantes amoritas pudo encontrarse el patriarca Abraham, que salió de Ur para asentarse en la tierra de Canaán.

Tras el periodo de la III Dinastía de Ur y la caída de la ciudad, muchos sumerios emigraron al norte. El sumerio dejó de emplearse como lenguaje oral, aunque todavía se escribía, y fue reemplazado por el semítico acadio. La cultura sumeria llegó a su fin. Su legado, sin embargo, permanece en muchos aspectos de la civilización que hoy damos por sentados, como si siempre hubieran existido. Algo tan básico como el día de veinticuatro horas fue inventado una vez, hace mucho tiempo, en Sumer.

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Sobre el traductor

Montse de Paz
Soy escritora y trabajo en una fundación humanitaria. Mi experiencia y la imaginación han nutrido mi fantasía y mi amor por las letras me impulsa a escribir cada día. Hija de una historiadora, me apasiona la historia y en ella encuentro inspiración para mis libros.

Sobre el autor

Joshua J. Mark
Escritor independiente y antiguo profesor de filosofía a tiempo parcial en el Marist College de Nueva York, Joshua J. Mark vivió en Grecia y Alemania y viajó por Egipto. Ha enseñado historia, escritura, literatura y filosofía a nivel universitario.

Cita este trabajo

Estilo APA

Mark, J. J. (2011, abril 28). Sumeria [Sumer]. (M. d. Paz, Traductor). World History Encyclopedia. Recuperado de https://www.worldhistory.org/trans/es/1-114/sumeria/

Estilo Chicago

Mark, Joshua J.. "Sumeria." Traducido por Montse de Paz. World History Encyclopedia. Última modificación abril 28, 2011. https://www.worldhistory.org/trans/es/1-114/sumeria/.

Estilo MLA

Mark, Joshua J.. "Sumeria." Traducido por Montse de Paz. World History Encyclopedia. World History Encyclopedia, 28 abr 2011. Web. 03 dic 2021.

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