Orosio

Gran defensor del cristianismo contra los paganos
Joshua J. Mark
por , traducido por Edilsa Sofia Monterrey
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Paulus Orosius (by Unknown Artist, Public Domain)
Paulo Orosio Unknown Artist (Public Domain)

Paulus Orosius (generalmente conocido como Paulo Orosio, siglo V d.C.) fue un teólogo e historiador cristiano que también fue un amigo y protegido de san Agustín de Hipona (vivió del 354 al 430). Se le conoce mejor por su obra Los siete libros de Historias contra los paganos (en torno al año 418), en la cual argumentaba que el saqueo de Roma del año 410 d.C., efectuado por Alarico I, rey de los godos (reinó del 394 al 410), no tenía nada que ver con la adopción del cristianismo por los romanos, una afirmación popularmente sostenida por los paganos de la época.

Agustín lo animó para que emprendiera la obra, cuyo propio libro, La ciudad de Dios, se había inspirado en el mismo evento. Al haber hecho un trazado de la historia del mundo desde la creación hasta sus propios días, desde una perspectiva cristiana, la obra de Orosio fue inmensamente popular entre los seguidores de la nueva religión y esta se convirtió en el estándar historiográfico de referencia para los futuros escritores. Después de la publicación de su libro, Orosio desaparece de los registros históricos.

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Vida y carrera

Poco se sabe de la juventud de Orosio. Probablemente nació en Portugal en torno al año 380, en el seno de una familia de la clase alta, y entró en el sacerdocio en algún momento durante su juventud, posiblemente antes de cumplir los 20 años. En el año 414 fue forzado a dejar rápidamente su hogar en Hispania (por razones desconocidas) y se embarcó con destino a Hipona en el norte de África para encontrarse con san Agustín. Parece que le hizo buena impresión al clérigo de más edad porque al año siguiente, Agustín lo envió a Jerusalén para debatir con el herético Pelagio, autor de la herejía pelagiana, que sostenía que el hombre era capaz de alcanzar la salvación individual sin la intercesión de la Iglesia.

LA OBRA LOS SIETE LIBROS DE HISTORIAS CONTRA LOS PAGANOS DE OROSIO FUE LA PRIMERA HISTORIA MUNDIAL ESCRITA POR UN CRISTIANO Y LA TERMINÓ EN TORNO AL AÑO 418.

En Jerusalén, Orosio consultó con san Jerónimo y con Juan, obispo de Jerusalén, y se enfrentó a Pelagio en un sínodo llamado para discutir sobre la herejía. El resultado quedó inconcluso, pero en el informe oficial enviado a Roma, la propia ortodoxia de Orosio se puso en duda. Este cargo que le imputaron lo provocó a que escribiera su defensa en el libro Liber Apologeticus contra Pelagianos (Defensa contra Pelagio), en el cual sostuvo su ortodoxia al mismo tiempo que condenaba a Pelagio.

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En algún momento a principios del año 416, Orosio se fue de Palestina ya que se le habían dado las reliquias del primer mártir cristiano, san Esteban (del libro bíblico Actos de los Apóstoles 6 y 7), para que las llevara a su tierra natal en Portugal. Primero hizo una parada en Hipona para entregarle cartas de Jerónimo a Agustín y generalmente se piensa que fue en ese momento cuando Agustín le planteó el asunto de escribir su historia.

La mayoría de los estudiosos están de acuerdo en que la obra Historias de Orosio muestra signos de haber sido escrita deprisa y quizás Agustín quería que la terminara rápido para utilizarla como recurso para completar La ciudad de Dios. Otras teorías sugieren que Orosio asistió en el proceso de escritura de La ciudad de Dios y sus Historias fueron escritas con rapidez porque estaba trabajando en dos libros a la vez. Sin embargo, todo esto es una especulación porque en realidad todo lo que se sabe es que Orosio salió de Hipona y regresó a Portugal con las reliquias de san Esteban. Entonces escribió sus historias y poco tiempo después, Orosio desapareció.

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Importancia de la obra Historias

La obra Los siete libros de Historias contra los paganos de Orosio fue la primera historia mundial escrita por un cristiano y la terminó de escribir en torno al año 418, poco después del saqueo de Roma por Alarico. Utilizando como recurso material de Livio, Julio César, Tácito, Justiniano, al igual que de Suetonio, Floro, la Biblia y de la obra Historia eclesiástica de Eusebio, Orosio defendió su argumento de que el cristianismo había hecho más bien que mal en el mundo y, ciertamente, no había tenido nada que ver con la reciente catástrofe de Roma. Los paganos sostenían que Alarico había sido capaz de tomarse Roma solo porque el cristianismo había minado la religión de Estado, lo que había disgustado a los dioses, que entonces le quitaron su protección a la ciudad.

Map of the Growth of Christianity in the Roman Empire
Mapa del crecimiento del cristianismo en el Imperio romano Simeon Netchev (CC BY-NC-ND)

La obra de Orosio no solo fue una refutación de la opinión sostenida por los paganos de que el cristianismo destruyó Roma, sino que también fue una historia detallada que presenta al Dios de los cristianos en el papel de director de los eventos humanos. Agustín estaba interesado en una historia del mundo que ilustrara cómo Dios arreglaba los asuntos de las naciones para sus propios propósitos que, aunque no siempre fueran claros para la humanidad, siempre eran para lo mejor. Orosio se tomó su encargo seriamente y comenzó su obra con la creación del mundo como se entendía desde la perspectiva cristiana. Empieza su obra escribiendo:

Y como tengo intención de hablar desde la creación del mundo hasta la creación de Roma, y, después, hasta el principado de Augusto y el nacimiento de Cristo, a partir del cual el gobierno del mundo ha estado bajo el poder de Roma, y, por fin, incluso hasta nuestros días (en la medida en que pueda traer los hechos a la memoria), pienso que es necesario, con el fin de mostrar, como desde una atalaya, los conflictos del género humano y el fuego de este mundo que, por así decirlo, se inició en la chispa de los placeres y arde de males por todas partes… (Orosio, Historias, traducción de E. Sánchez Salor, Libro I, pág.81/356)[1]

La ciudad a la cual se refiere Orosio es, por supuesto, Roma (que también es la «ciudad» de La ciudad de Dios de Agustín), la cual se consideraba (con buena razón) el centro urbano más importante e influyente en la época. En el Libro I, Orosio trata la historia del mundo desde la creación hasta el diluvio universal y la fundación de Roma. El segundo libro discute sobre la historia de Roma hasta el saqueo por los galos en el 390 a.C. y las interacciones posteriores de Roma con otras naciones. En el tercer y cuarto libro, Orosio se refiere a Alejandro Magno, al ascenso y a la caída de las naciones, así como al papel de Roma en las guerras púnicas y a la destrucción de Cartago. Los libros quinto, sexto y séptimo se enfocan en Roma desde el final de la tercera guerra púnica (146 a.C.) hasta la época de Orosio, en torno al año 418.

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Orosio tiene en poco a Alejandro Magno y a cualquiera de los famosos líderes paganos, a quienes considera tiranos. Sin embargo, para él, el tirano fue puesto en este mundo como una especie de modelo ejemplar negativo (para mostrarles a los cristianos cómo no deben ser) y así animarlos en el camino de la humildad y del servicio a los demás, en vez de seguir el camino egoísta del tirano que subyuga a los otros y se sirve solo a sí mismo.

El propósito de La ciudad de Dios de Agustín era defender el cristianismo teológica y filosóficamente contra el paganismo y, específicamente, contra la acusación de que el cristianismo había desempeñado un papel en el saqueo de Roma. El propósito de la obra de Orosio era complementar la obra literaria de Agustín con una historia detallada que mostraba cómo las grandes naciones habían ascendido y caído desde el principio del mundo, mucho antes de la venida de Jesucristo, por lo que la afirmación de que el cristianismo era el responsable de las calamidades de una nación era insostenible. Roma cayó por las mismas razones que otras ciudades y Estados habían caído antes (porque Dios así lo quiso y Dios estaba en control) y no fue porque el cristianismo hubiera interferido de alguna manera en la relación entre la humanidad y lo divino. Al contrario, Orosio señaló que el cristianismo había revelado la verdadera naturaleza de esa relación.

Augustine of Hippo
Agustín de Hipona Fr Lawrence Lew, O.P. (CC BY-NC-ND)

La importancia de ambas obras, para los autores, era la salvación de las almas y la defensa de su fe. Si la afirmación de que el cristianismo había destruido a Roma persistía y se hacía más ampliamente aceptable, habría menos personas dispuestas a aceptar la nueva fe. Lo que se temía en aquel momento era que el paganismo resurgiría a causa del saqueo de Roma y que el cristianismo se tambalearía o incluso llegaría a fracasar y entonces las almas que se podrían haber salvado se perderían para la eternidad. Las obras de ambos hombres tenían que ser detalladas y precisas porque la religión politeísta de Roma estaba íntimamente ligada a todos los aspectos de la vida diaria y no se podía decir simplemente que esta afirmación era errónea; había que demostrar de una vez por todas que eso era un error.

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La Roma pagana

La religión politeísta de Roma estaba patrocinada por el Estado y se creía que la salud del Estado dependía de la observación apropiada de los ritos y prácticas religiosas. Los dioses de la Antigua Roma se consultaban regularmente en cuestiones de Estado y se creía que los sacerdotes podían interpretar con exactitud la voluntad divina. Tanto si se trataba de lanzar una campaña militar como de construir un nuevo complejo o de plantar un cierto cultivo en una época determinada, se apelaba a los dioses para que pronunciaran una decisión, la cual entonces se respetaba y adoptaba.

Un ejemplo de la relación entre el templo y el Estado es el de las vírgenes vestales. Estas mujeres eran las únicas sacerdotisas a tiempo completo en la Antigua Roma y servían a la diosa Vesta que protegía la llama del hogar, la morada y la vida doméstica. Vesta estaba considerada como una de las diosas más importantes porque su protección aseguraba la paz y la tranquilidad de cada uno de los ciudadanos de Roma y los individuos felices creaban comunidades felices y esto promovía la estabilidad y el mayor bienestar general.

Temple of Vesta, Rome
Templo de Vesta, Roma Mark Cartwright (CC BY-NC-SA)

A las vírgenes vestales se les había encargado la responsabilidad de ocuparse de la llama sagrada de Vesta en el foro romano, de cuidar su lugar de culto y los objetos que le eran consagrados, de presidir ceremonias y de hacer el pan especial que se servía en la fiesta del primero de marzo, día del Año Nuevo romano. Las vírgenes (solo cuatro o seis a un mismo tiempo) habían hecho votos de castidad por un término de 30 años de servicio, dedicando sus cuerpos al servicio de Vesta tal y como lo habían hecho con sus almas y corazones. El castigo por romper sus votos de castidad era la muerte porque se creía que no sólo habrían traicionado a Vesta, sino también al Estado. Se creía que ofender a la diosa desataría su ira contra la ciudad.

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Si las vírgenes realizaban su deber concienzudamente, esto le agradaría a Vesta y todo iría bien para la gente de Roma. Este mismo paradigma se aplicaba a los otros dioses y diosas del panteón romano. El Estado establecía por mandato los ritos específicos y los tipos de comportamiento aceptables a los dioses, patrocinaba festivales y días feriados en honor a los dioses y regularmente hacía sacrificios a los dioses, con la certeza de que ellos, por su parte, los protegerían y ayudarían en tiempos de necesidad. Sin embargo, esta relación quid pro quo (recíproca) solo funcionaba si la gente de Roma cumplía con su parte del trato. El cristianismo, según las afirmaciones paganas, había hecho que fracasaran en esto, lo que trajo a Alarico a Roma como castigo.

El saqueo de Roma por Alarico

A medida que el Imperio romano se extendía, este requería más y más hombres para el servicio militar y por ello comenzó a emplear más y más mercenarios en el Ejército romano. Los mercenarios no eran una novedad para la máquina de guerra romana (Julio César, que vivió del año 100 al 44 a.C., había empleado a mercenarios en sus campañas), pero después del año 27 a.C., el número de este tipo de soldados aumentó a la par que la expansión del imperio. Para el siglo III, los mercenarios sobrepasaban en número a los romanos en el Ejército y muchos de ellos eran godos.

Al final del siglo IV, el rey visigodo Alarico I unió su ejército con el de Roma como un contingente mercenario en la guerra civil entre Teodosio I del Imperio romano de Oriente (o Imperio bizantino) y Eugenio del Imperio romano de Occidente. La decisión de Alarico no fue voluntaria pues a partir del año 382, existía una estipulación en el tratado entre los godos y Roma en la que se establecía que los godos podían instalarse en los Balcanes (como aliados, no como ciudadanos de pleno derecho) a cambio de la prestación del servicio militar. En el año 394, durante la batalla del Frígido, las tropas de Alarico pelearon por Teodosio I, pero fueron puestas en primera línea, donde básicamente sirvieron como carne de cañón para los misiles del enemigo. Las fuerzas de Teodosio I ganaron la batalla (supuestamente gracias a la asistencia divina), pero Alarico sufrió pérdidas importantes.

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Map of the Migration Period in Europe in the 4th-5th Century
Mapa del período de migración en Europa durante los siglos IV y V Simeon Netchev (CC BY-NC-ND)

Pocos meses después de la batalla, Teodosio I falleció, dejando a sus dos hijos jóvenes bajo el cuidado de su general Estilicón (vivió del 359 al 408). Por lo tanto, Estilicón se convirtió en el regente del gobierno del joven heredero de Teodosio I, Honorio. En un intento por recobrar sus pérdidas y forzar a Roma a que reconsiderase los términos del tratado de 382, Alarico inició una serie de ataques en los Balcanes, prometiendo que estos cesarían si a los godos se les proveía grano y se les otorgaba la plena ciudadanía romana. Estilicón rechazó esta solicitud y los ataques continuaron; entretanto, Alarico envió otro mensaje pidiendo 4.000 libras de oro.

Llegados a este punto, Estilicón iba a concederle la petición, pero el Senado romano anuló la decisión y declaró a Alarico enemigo del Estado. Uno de los senadores, Olimpio, se ganó la confianza del joven Honorio y lo persuadió de que Estilicón se había aliado con Alarico. En el año 408 , Olimpio orquestó una masacre de los mercenarios godos que servían en el Ejército romano y el propio Estilicón se contó entre las víctimas. Cansado de las maquinaciones y duplicidad romanas, en el año 410, Alarico invadió Roma y saqueó la ciudad.

Sack of Rome by the Visigoths
Saqueo de Roma por los visigodos JN Sylvestre (Public Domain)

Naturalmente, los romanos lo consideraron una tragedia inmensa y tuvieron dificultades para comprender cómo y por qué esto había sucedido. Después de todo, siempre habían hecho lo posible por cumplir su parte del trato con los dioses, pero parecía que estas deidades los habían traicionado favoreciendo a sus enemigos. En la búsqueda de encontrar algún tipo de explicación sobrenatural a la catástrofe, la secuencia práctica y terrenal de los eventos que llevaron al saqueo de Roma se ignoró por completo y la respuesta más aparente fue que había que culpar a los cristianos por haber causado la ira de los dioses al arruinar la relación de Roma con lo divino por medio de su nueva fe.

Los paganos contra Orosio

Los paganos señalaron que los cristianos habían rechazado participar en los festivales, rechazado hacer sacrificios en honor a los dioses y hasta se burlaban de ellos y así negaron el contrato entre los dioses y Roma, provocando su ira. Señalaron que los dioses de Roma tradicionalmente habían sido bondadosos con la ciudad protegiéndola de los invasores por más de 800 años y la fe cristiana era una afrenta malagradecida a esos siglos de bondad y de amor que los dioses le habían mostrado a la ciudad. Según la creencia tradicional, todos los aspectos de la vida romana provenían de los dioses (desde el propio hogar hasta el propio Estado) y si el debido respeto y honor hubieran continuado, el saqueo de Roma nunca habría sucedido.

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MUY LEJOS DE QUE SE CULPARA AL CRISTIANISMO POR LA CAÍDA DE ROMA, LO MÁS PROBABLE, OROSIO AFIRMA, ES QUE LA OBSTINACIÓN ROMANA DE NEGARSE A ACEPTAR LA REVELACIÓN DE DIOS FUERA LA VERDADERA CAUSA.

Orosio trató de mostrar cómo, mucho antes de que el cristianismo apareciera en la escena del mundo, importantes naciones y Estados habían colapsado a pesar de que adoraban a dioses muy similares y de maneras muy similares a aquellos en Roma. Si estas naciones anteriores habían caído pese a que se entregaban a creencias y ritos religiosos politeístas, ¿por qué sería Roma una excepción?

Muy lejos de que se culpara al cristianismo por la caída de Roma, lo que era mucho más probable es que la obstinación romana de negarse a aceptar la revelación de Dios a través de Jesucristo fuera la verdadera causa. Por siglos, Roma había adorado a dioses falsos y a demonios y, cuando el verdadero Dios apareció, lo habían rechazado en favor del confort de la tradición y de los falsos ídolos. Orosio señala que los dioses de Roma eran tan falsos como aquellos de otras naciones en la Antigüedad y igual de inútiles para proteger una ciudad o un imperio.

Conclusión

La obra de Orosio se publicó alrededor de la misma época en que el cristianismo estaba ganando impulso. En el año 415, la filósofa pagana Hipatia de Alejandría fue asesinada en Egipto por una muchedumbre cristiana desordenada y los templos paganos y las bibliotecas fueron saqueadas. El propio Orosio alude a tales eventos en su obra, afirmando que era una pena que los libros se perdieran por el fervor de los hermanos cristianos. Cuando Roma fue saqueada, las iglesias cristianas estaban remplazando a los templos paganos por todo el mundo antiguo y fue por esta razón que Agustín y Orosio tuvieron que organizar una defensa para asegurarse de que el impulso continuara.

La obra Los siete libros de Historias contra los paganos se hizo muy popular desde su publicación y, gracias a la amistad de Orosio con Agustín y a su patrocinio, la Iglesia de la época la aceptó con facilidad como una historia «verdadera» y con el tiempo se abrió camino como la historia aceptada de la caída del Imperio romano hasta que Edward Gibbon publicó su famosa obra en seis volúmenes Historia de la decadencia y caída del Imperio romano (escrita entre 1776-1788), la cual presentaba un punto de vista de la situación completamente diferente y que ha influido desde entonces a otros historiadores para que vuelvan a evaluar la interpretación que hizo Orosio de las fuentes precedentes. Aun así, Orosio continúa siendo un escritor importante de su época y todavía se suele hacer referencia a su obra en las obras teológicas, filosóficas e históricas.

Seven Books of History Against the Pagans
Ejemplar de «Los siete libros de Historias contra los paganos» Marcella Medici (Public Domain)

De igual importancia es el hecho de que las Historias de Orosio proveyeron a los antiguos historiadores con una guía no solo para escribir la historia, sino también para hacer los mapas. La descripción detallada que Orosio hizo del mundo antiguo suministró a los cartógrafos información muy necesaria hasta bien entrada la Edad Media y más allá. El famoso Mapamundi de Hereford (en torno al año 1300) acredita a Orosio como su fuente.

Aunque se haya hablado mucho de la visión cristiana de Los siete libros de Historias contra los paganos y de La ciudad de Dios, Orosio y Agustín realmente estaban tratando de explicar un aspecto de la condición humana que todavía hoy en día molesta y confunde a la gente (de todos los credos o de ninguno): ¿Por qué le pasan cosas malas a la gente buena? Agustín admitió sin reservas que las cosas malas le suceden a todo tipo de gente (buena o mala, cristiana o pagana), todo el tiempo, y Orosio ilustró esta idea a través de sus Historias. Sin embargo, ninguno de estos dos autores pudo responder a la pregunta de por qué sufre la gente que aparentemente es buena o por qué prospera la gente que aparentemente es mala, lo mismo que nadie ha podido dar una respuesta apropiada a esa pregunta hasta el día de hoy.

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[1] Orosio. Historias. Libros I-IV. Introducción, traducción y notas de Eustaquio Sánchez Salor; asesor para la sección latina: Sebastián Mariner Bigorra; revisión por Carmen Codoñer Merino; Biblioteca Clásica Gredos, 53; Madrid: Editorial Gredos (1982), Libro I, p.81/365.

https://archive.org/details/OROSIOHistoriasIIV/OROSIO%20Historias%20I-IV/page/n3/mode/2up. Consultado el 22 de octubre de 2023.

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Preguntas y respuestas

¿Quién era Orosio?

Paulo Orosio fue un historiador y teólogo cristiano del siglo V y un amigo de san Agustín, mejor conocido por su obra «Los siete libros de Historias contra los paganos» (en torno al año 418).

¿De qué se trata la obra «Los siete libros de Historias contra los paganos» escrita por Orosio?

La obra «Los siete libros de Historias contra los paganos» escrita por Orosio es la defensa que hace Orosio del cristianismo contra la afirmación pagana de que la observación religiosa del cristianismo causó el saqueo de Roma por Alarico en el año 410. Para esto, Orosio hace un trazado de la historia desde la creación del mundo hasta el tiempo en que escribió y publicó su obra en torno al año 418.

La obra de Orosio titulada «Los siete libros de Historias contra los paganos», ¿fue popular?

Sí. La obra de Orosio titulada «Los siete libros de Historias contra los paganos» (publicada en torno al año 418) fue inmensamente popular y todavía hoy se sigue imprimiendo.

¿Cómo murió Orosio?

Nadie sabe cómo ni cuándo murió Orosio. Después de la publicación de su obra «Los siete libros de Historias contra los paganos», Orosio desaparece de los registros históricos.

Sobre el traductor

Edilsa Sofia Monterrey
Edilsa Sofía es una antigua diplomática y educadora, especialmente interesada en las Artes y los asuntos culturales. Además de otros grados, tiene una maestría en traducción literaria.

Sobre el autor

Joshua J. Mark
Joshua J. Mark no solo es cofundador de World History Encyclopedia, sino también es el director de Contenidos. Anteriormente fue profesor en el Colegio Marista de Nueva York, donde enseñó historia, filosofía, literatura y escritura. Ha viajado extensamente y vivió en Grecia y en Alemania.

Cita este trabajo

Estilo APA

Mark, J. J. (2023, November 03). Orosio: Gran defensor del cristianismo contra los paganos. (E. S. Monterrey, Traductor). World History Encyclopedia. https://www.worldhistory.org/trans/ES/1-532/orosio/

Estilo Chicago

Mark, Joshua J.. "Orosio: Gran defensor del cristianismo contra los paganos." Traducido por Edilsa Sofia Monterrey. World History Encyclopedia, November 03, 2023. https://www.worldhistory.org/trans/ES/1-532/orosio/.

Estilo MLA

Mark, Joshua J.. "Orosio: Gran defensor del cristianismo contra los paganos." Traducido por Edilsa Sofia Monterrey. World History Encyclopedia, 03 Nov 2023, https://www.worldhistory.org/trans/ES/1-532/orosio/.

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