El ágora de Atenas se desarrolló a partir del siglo VI a.C. hasta que fue destruida durante la invasión persa de 480 a.C. Después, el estadista Pericles (495-429 a.C.) utilizó los fondos de la Liga de Delos para restaurarla como la manifestación física del poder político del Imperio ateniense.
El ágora se desarrolló en un principio durante la época de la civilización micénica (en torno a 1700-1100 a.C.), cuando se construyó una fortaleza en la Acrópolis y el lugar de debajo, que se convertiría en el ágora, se utilizaba para entierros. Para el siglo VI a.C. ya era una zona residencial que se amplió aún más con el tirano Pisístrato (muerto en torno a 528 a.C.) y sus hijos Hipias (que reinó en torno a 528-510 a.C.) e Hiparco (que reinó en torno a 528-514 a.C.); más tarde se convertiría en el «lugar de nacimiento de la democracia» después de que el estadista Clístenes (siglo VI a.C.) reformara las leyes.
Esta versión del ágora fue destruida en 480 a.C. por los persas, y después, Pericles (495-429 a.C.) organizó la Liga de Delos, una confederación de ciudades-Estado griegas para defenderse de agresiones persas posteriores. Cuando las hostilidades previstas no se materializaron, Pericles utilizó el dinero donado por los miembros de la liga para reconstruir el ágora y erigir un recinto templario sobre la Acrópolis.
Sobreponiéndose a las objeciones de los que lo consideraron una malversación de fondos, Pericles siguió adelante con su plan. La antigua ágora, el célebre enclave donde nacerían avances filosóficos, políticos y artísticos, fue posible gracias a la visión de Pericles que transformó una ruina en un centro cultural próspero. Sin embargo, las demás ciudades-Estado no apreciaron su elevación de la ciudad, y el establecimiento del Imperio ateniense que surgió con la reconstrucción de la ciudad acabaría desembocando en las guerras del Peloponeso (en torno a 460-446 a.C. y 431-404 a.C.). Esto ha llevado a algunos estudiosos a criticar las elecciones políticas de Pericles, mientras que otros siguen defendiéndolas. Independientemente de la opinión de cada uno, no se puede negar que la restauración de Pericles del ágora y de Atenas en general posicionó a la ciudad como el centro cultural por excelencia de la Antigüedad.
Desarrollo con Pisístrato
El ágora era un distrito residencial en el siglo VI a.C., pero ya entonces se consideraba un lugar ilustre por su asociación con la civilización micénica y los grandes héroes micénicos de la Ilíada y la Odisea de Homero. Se estableció una clase de mercado que lidiaba en productos agrícolas de las granjas circundantes y otros productos que llegaban desde el puerto de El Pireo.
El legislador Solón (en torno a 630-560 a.C.) estableció una democracia rudimentaria, pero luego fue derrocado por el tirano Pisístrato. En este caso, el término «tirano» ha de entenderse como alguien que reina según su propia autoridad y sus propias leyes. Pisístrato no era un «tirano» en el sentido moderno de la palabra, e inició una serie de proyectos arquitectónicos importantes, incluida la Vía Panatenaica, la calle que conducía desde la puerta Dipilón de la ciudad hasta la Acrópolis, que ya era un lugar sagrado dedicado a Atenea.
Pisístrato le prestó gran atención al ágora, porque pensaba que el mercado estaba mal organizado, así que lo reestructuró para que resultara más conveniente. Hizo excavar varios pozos para suministrarle agua a la zona y financió la construcción de un acueducto además de establecer varios santuarios y templos. Cuando se murió en torno a 528 a.C. sus hijos Hiparco e Hipias tomaron su lugar y continuaron con sus políticas.
Financió sus proyectos de construcción con fondos comunales (que sentaron el precedente del que se serviría Pericles más adelante) y sus hijos hicieron lo mismo. Durante el reinado de Hiparco e Hipias, se erigió el altar de los Doce Dioses en el ágora, un monumento que servía como marca desde donde se medían todas las distancias en Atenas. El edificio conocido como el «Buleuterio viejo», una casa de reunión, también se construyó en esa misma época y los límites de los distritos, incluida el ágora, se establecieron mediante la instalación de hitos.
Hiparco fue asesinado en 514 a.C. por dos jóvenes, Harmodio y Aristogitón, que no tenían interés alguno en la política y cometieron el asesinato por motivos personales; después, Hipias se volvió más solitario y errático. Al final, lo derrocaron en 510 a.C. cuando los atenienses solicitaron la ayuda de una fuerza espartana. Después de que los espartanos restablecieran el orden y se marcharan, los atenienses reescribieron la historia y presentaron a Harmodio y Aristogitón como los héroes «tiranicidas» que habían liberado a Atenas y erigieron una estatua de bronce en su honor en el ágora en torno a la misma época en la que Clístenes reformó las leyes y estableció la democracia.
Los persas y el juramento de Platea
En ese momento, los edificios del ágora eran principalmente municipales, mientras que las residencias se encontraban en las afueras del distrito. No está clara exactamente la función que tenían estos edificios, pero el ágora era principalmente un distrito administrativo y comercial cuando la invasión persa de 480 a.C., liderada por Jerjes I (que reinó de 486-465 a.C.)., la destruyó. Jerjes I era el hijo y sucesor de Darío I (el Grande, que reinó de 522-486 a.C.), a quien los griegos habían derrotado en la batalla de Maratón en 490 a.C. La invasión de Jerjes I era una campaña de conquista para vengar el honor de su padre.
Los persas quemaron el ágora, igual que el resto de Atenas, cuando se rompió la defensa griega de las Termópilas y los persas pudieron seguir adelante con el ataque a su objetivo principal, la ciudad. Las fuerzas persas continuaron con su conquista hasta que fueron derrotadas en la batalla de Salamina en 480 a.C. y luego de nuevo en la batalla de Platea en 479 a.C. La batalla de Platea, o, más bien, un encuentro supuestamente celebrado justo antes, se presentó como el motivo por el que a los atenienses les llevó tanto tiempo reconstruir el ágora: habían jurado no hacerlo.
El juramento de Platea es una inscripción en piedra dispuesta en el distrito (deme) ático de Acharnae que prohíbe a los que lo juran cualquier intento de reconstruir los santuarios destruidos por los persas. Hacerlo, decía, equivaldría a deshonrar a los que habían dado su vida por la defensa de Grecia. Las ruinas del ágora y otros lugares se quedarían como estaban a modo de monumentos en honor a los muertos. Los estudiosos han rechazado unánimemente la autenticidad de este juramento por varios motivos, de entre los que destaca que no se haga mención alguna del juramento en ninguna de las fuentes de la época y que no aparezca hasta después de 338 a.C. Sin embargo, el juramento de Platea se sigue citando en artículos como el motivo por el que el ágora permaneció en ruinas desde 480 hasta 460 a.C.
Pericles y la restauración
En realidad, la afirmación de que los atenienses se tomaron su tiempo en reconstruirla podría ser una exageración. Los persas fueron derrotados en 479 a.C.; la Liga de Delos se formó en 478 a.C. para defenderse de futuras agresiones y, aunque no cabe duda de que todo esto requirió de mucho tiempo y atención, es probable que se realizara algún intento de reconstrucción poco después de 478 a.C. Se cree que la reconstrucción del ágora comenzó en torno a 460 a.C., pero no hay manera de saber si se hizo algún esfuerzo anterior o no. La fecha en torno a 460 a.C. tan solo está respaldada por el uso que hizo Pericles del dinero de la Liga de Delos, pero puede que hubiera benefactores privados que contribuyesen dinero discretamente por su cuenta. Resulta poco probable que el distrito comercial se quedara en ruinas durante 20 años.
Ocurriera como ocurriese, hacia el año 460 a.C. Pericles había convertido la Liga de Delos en una extensión del poder de Atenas y los demás miembros se contentaban con pagar las cuotas a la liga mientras Atenas mantuviese la palabra de protegerlos de las agresiones externas. Cuando Pericles empezó a usar el dinero para financiar la restauración de Atenas, las demás ciudades-Estado objetaron, afirmando que estaba malversando fondos públicos, recaudados para la defensa de toda Atenas, para un proyecto privado: la restauración y embellecimiento de su propia ciudad. El historiador Plutarco (en torno a 45/50 - alrededor de 120/125 d.C.) presenta así la respuesta de Pericles:
En respuesta, Pericles solía decirle a la gente que, como estaban defendiendo a los aliados y manteniendo a los persas a raya, no tenían por qué rendir cuentas sobre el dinero; el tributo que pagaban los aliados era únicamente de dinero, no caballos, ni barcos ni soldados, y el dinero, decía, les pertenece a los que lo reciben, no a sus donantes, siempre y cuando los que lo reciben ofrezcan los servicios por los que les están pagando. (Vida de Pericles, 12)
Pericles también señaló que el tributo contribuido no estaba destinado a ningún uso específico; tan solo se pagaba bajo la suposición de que el Ejército ateniense protegería a las demás ciudades-Estado y, por lo tanto, podía usar los fondos como le pareciera mejor. Renovó el mercado central del ágora, lo amplió y lo embelleció con jardines, árboles, fuentes y una serie de estatuas; todos los edificios dañados en 480 a.C. se restauraron a una escala más grande y se construyeron edificios nuevos. El académico Robin Waterfield comenta:
El programa arquitectónico de Pericles incluía templos y otros edificios en otras partes del Ática, como por ejemplo el famoso templo de Poseidón en el cabo Sunión. La escala del programa en su conjunto, y de los edificios específicos, era extraordinaria. La democracia ateniense dejó monumentos de una estatura que normalmente se asocian con tiranos que se quieren dar importancia o con gobernantes absolutos... Sin embargo, las más famosas y duraderas de las construcciones de Pericles tenían una función religiosa y se encontraban en la Acrópolis. De estas, la más célebre es el Partenón, el templo de la diosa virgen Atenea. Las obras empezaron en 447 y la mayor parte del templo monumental, incluida la estatua del culto, se habían completado para 438. (91- 92)
Pericles solo supervisó personalmente parte de los proyectos de construcción, pero fue el arquitecto de la visión que los concibió todos. Inspeccionaba regularmente las obras de la Acrópolis, además de gestionar sus demás responsabilidades como estadista ateniense. Aunque puede que la restauración fuera el objetivo inicial, el resultado final fue una transformación completa en un esfuerzo por hacer de Atenas la ciudad más impresionante de toda Grecia. Waterfield apunta:
Uno de los beneficios populares de las obras fue, por supuesto, que hubo una gran cantidad de artesanos atenienses y extranjeros empleados por el Estado durante un largo tiempo. Pero el beneficio principal era tangible: los nuevos edificios les enseñaron a los atenienses a considerar a su ciudad una líder mundial. (91)
Tras la invasión persa de 480 a.C., la Armada ateniense se convirtió en la más potente de la región y el Ejército era igual de impresionante. Las murallas de Atenas se mejoraron y fortificaron, y toda la ciudad mejoró de aspecto. Todos estos desarrollos contribuyeron directamente a que Atenas se convirtiera en la superpotencia de la región y, dado que claramente la consideraban poderosa, Pericles sintió que también tenía que aparentarlo.
Edificios del Ágora
Aparte de las fuentes y la restauración de santuarios como el altar de los Doce Dioses, los edificios que se sabe que se restauraron o construyeron con Pericles, o que al menos eran parte de su visión del ágora, son:
- Estoa Pecile (Pórtico pintado, 19),
- Casa de la fuente del sureste (3),
- Pritaneo (tholos, 8),
- Vía Panatenaica,
- Estoa de Zeus eleuterios (15),
- Casa de la moneda (2),
- Dikastiria (Tribunales de justicia, 1),
- Estoa de Basileios (17),
- Buleuterio nuevo (12),
- Templo de Hefesto (13),
- Hitos limítrofes (9),
- Mercado.
La Estoa Pecile (o Pórtico Pintado) era una obra maestra completada con una donación privada del cuñado de Cimón de Atenas (en torno a 510-450 a.C.), a veces amigo y a veces rival de Pericles. El edificio era una estructura larga con pórticos y se hizo famosa por las pinturas murales que celebraban victorias militares como la de Maratón.
La Casa de la fuente del Sureste era un pozo central construido originalmente durante el gobierno de Hipias. Funcionaba por medio de una serie de tuberías de terracota y una bomba que llevaba el agua hasta un caño en el que la gente podía llenar sus recipientes. La casa de la fuente sería un lugar popular para reuniones informales y chismes en el ágora.
El Pritaneo (tholos) era la sede del Gobierno, pero también albergaba el fuego sagrado que simbolizaba la vida de la comunidad. Los héroes de victorias militares y de los Juegos Olímpicos recibían homenaje en este edificio en el que también se reunía el Consejo de ciudadanos para discutir los asuntos administrativos de la ciudad.
La Vía Panatenaica era el camino sagrado que se usaba durante el festival panatenaico en honor a Atenea. Como ya se ha dicho, la construyó Pisístrato, pero Pericles la agrandó y mejoró. Entraba en el ágora por la esquina noroccidental, salía por el sureste y subía por la colina de la Acrópolis hasta el recinto del templo. La Vía Panatenaica sigue existiendo hoy en día y se puede recorrer.
La Estoa de Zeus Eleuterios era un edificio dedicado al dios Zeus como libertador y simbolizaba la libertad de la comunidad. No era un templo; no se hacían sacrificios, sino que parece que era un salón comunal.
La Casa de la moneda era donde los atenienses acuñaban su moneda. Era un edificio grande, cuadrado, situado cerca de la Casa de la fuente.
La Dikastiria era el tribunal donde se examinaban los casos. Estaba cerca de la prisión que se usaba para encarcelar a los delincuentes a corto plazo. Aunque se ha intentado asociar este lugar con la prisión en la que pasaría Sócrates sus últimos días, no hay nada que lo respalde.
La Estoa de Basileios, en la esquina noroccidental del ágora, es donde se celebró el juicio de Sócrates. El nombre significa «estoa real» y era ahí donde el arconte presidía los juicios y se reunía con el consejo administrativo.
El Buleuterio nuevo (un nombre moderno para esta estructura) sustituyó al antiguo y al final se convertiría en un lugar de reunión para el Senado ateniense.
El Templo de Hefesto estaba dedicado al dios patrón de los artesanos. Se empezó a construir bajo la supervisión de Pericles en torno a 450 a.C. y se terminó en 415 a.C. Hoy en día se suele hablar de él como el Tesion porque en algún momento se creyó que había sido construido en honor a Teseo, el fundador legendario de Atenas.
Los hitos eran Hermas, esculturas de dios Hermes o una pila de piedras con la cabeza de Hermes o un símbolo encima que se entendía que representaba a Hermes, que era el dios patrón de los viajeros, entre otras muchas cosas. Los hitos se dispusieron por primera vez durante el reinado de Hipias para establecer las fronteras del ágora.
El mercado, como ya se ha dicho, se amplió y embelleció con fuentes y jardines. Era tan amplio que este mercado, que siempre se menciona como el ágora en sí, le prestó su nombre al término moderno para hablar del temor a los espacios abiertos: agorafobia.
Conclusión
La ampliación y la mejora de la ciudad física de Atenas, como ya se ha dicho, estaba directamente relacionada con un aumento del poder político y militar que al final desembocó en la primera guerra del Peloponeso (en torno a 460-446 a.C.) contra Esparta que Pericles supervisó como comandante en jefe y que Cimón de Atenas concluyó mediante la negociación de una tregua. Tras la guerra, Pericles siguió adelante con sus proyectos de construcción y su vida con su consorte Aspasia de Mileto (en torno a 470 - 410/400 a.C.) quien, según algunos de sus críticos, escribió su célebre Oración funeraria pronunciada en honor a los caídos en la guerra.
Aunque lo criticaron por infracciones de conducta mucho más serias que la autoría real del discurso, Pericles siguió siendo un líder popular y admirable hasta su muerte. Waterfield comenta:
La razón más importante de la popularidad duradera de Pericles es que fue el primero en articular una visión de futuro hacia la cual parecían estar conduciendo los acontecimientos de los últimos 50 años, una visión de gloria cultural y material para la ciudad y de liderazgo de todos los griegos del mundo. (103)
Pericles murió en 429 a.C. durante la peste de Atenas que se llevó a muchos ciudadanos y nunca vio terminados varios de los proyectos de construcción que había iniciado. Sin embargo, se continuaron en su honor, y su visión de una ciudad esplendorosa se hizo realidad. Incluso después de caer frente a Esparta en la segunda guerra del Peloponeso, la visión de Pericles de la ciudad y la reputación de la que disfrutó gracias a él le permitieron a Atenas volver a levantarse y convertirse en uno de los centros culturales e intelectuales más importantes de la Antigüedad.
