Calendario republicano francés

Harrison W. Mark
por , traducido por Rosa Baranda
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French Republican Calendar (by Philibert Louis Debucourt, Public Domain)
Calendario republicano francés Philibert Louis Debucourt (Public Domain)

El calendario republicano francés, también conocido como calendario revolucionario francés, se creó durante la Revolución francesa (1789-1799) con el objetivo de construir una nueva sociedad alejada de los vestigios del Antiguo Régimen. Implantado en 1793, el calendario se mantuvo en uso durante doce años hasta 1806 y se recuperó durante 18 días durante la Comuna de París de 1871.

El calendario republicano estaba diseñado para eliminar todos los elementos monárquicos y cristianos del calendario francés, que se sustituyeron por motivos naturales y agrícolas. Esto queda patente en los nombres poéticos de los meses, derivados de la característica más destacada de cada uno de ellos. Por ejemplo, el mes de Termidor, que se extendía desde mediados de julio hasta mediados de agosto del calendario gregoriano, deriva de la palabra griega thermon, que significa «calor del verano». El calendario también destaca por su uso del sistema de tiempo decimal. Cada semana constaba de diez días y cada día, de diez horas. Una hora se componía de 100 minutos decimales, que a su vez se dividían en 100 segundos decimales.

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Aunque a menudo se denomina «calendario revolucionario», este nombre no es del todo acertado, ya que el calendario no se remonta al inicio de la Revolución francesa en 1789, aunque sí que se sugirió esta idea. En vez de eso, el calendario conmemora el nacimiento de la República Francesa e instaura el 22 de septiembre de 1792 como primer día del primer año. Desde su adopción el 24 de octubre de 1793, el calendario se mantuvo durante el periodo del Primer Imperio francés, antes de ser finalmente abolido el 1 de enero de 1806.

Orígenes

Desde sus inicios, la Revolución francesa se obsesionó con destruir todo rastro de la sociedad del Antiguo Régimen, considerada corrupta, arcaica y opresiva. Estos cambios abarcaban desde reformas sociales drásticas, tales como el desmantelamiento del feudalismo y la abolición de la monarquía, hasta medidas más comedidas, aunque no por ello menos significativas, como la introducción del sistema métrico. Sin embargo, quizá ningún cambio reflejó tan bien las intenciones de los revolucionarios de construir una sociedad completamente nueva como el calendario republicano, introducido por primera vez en octubre de 1793.

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En lugar de adaptar el calendario gregoriano a la era republicana de Francia, el comité se deshizo del antiguo calendario y creó uno nuevo desde cero.

Por supuesto, la idea de desechar el antiguo calendario y proclamar una nueva era de libertad se anticipó varios años al calendario republicano. Ya el 15 de julio de 1789, al día siguiente de la toma de la Bastilla, los ciudadanos entusiastas empezaron a fechar sus anotaciones en diarios y cartas como «el segundo día de la libertad» (Furet, 539). A medida que la Asamblea Nacional realizaba más y más reformas rápidas a lo largo de aquel verano revolucionario, comenzaron a multiplicarse las peticiones para que el año 1789 se declarara oficialmente el Año I de la Era de la Libertad y que el 14 de julio marcara el inicio de cada nuevo año.

Sin embargo, esta idea no fue del agrado de todos, ya que muchas personas no veían razón alguna para alterar drásticamente su percepción del tiempo al situar el día de Año Nuevo en pleno verano. Esto provocó desacuerdos entre los ciudadanos de mentalidad revolucionaria; algunos sugirieron que el primer día del segundo año de la Libertad comenzara el 1 de enero de 1790, en lugar del 14 de julio de ese año. Esta discrepancia no hizo sino causar confusión, ya que, dependiendo de a quién se preguntara, el año que siguió a la toma de la Bastilla se denominaba de forma variable como 1790, Año I de la Libertad o Año II de la Libertad.

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Inevitablemente, esto provocó problemas a la hora de determinar qué fechas indicar en las transacciones financieras, lo que obligó a la Asamblea Legislativa a abordar el problema en enero de 1792. Tras un intenso debate, la Asamblea decidió formalmente que el 1 de enero seguiría siendo el inicio del nuevo año, para evitar desfasarse con respecto a otros calendarios europeos. A partir de entonces, todos los documentos oficiales debían fecharse según la era de la Libertad, cuyo inicio se proclamó el 1 de enero de 1789, aunque en la práctica el calendario gregoriano seguía siendo el más utilizado.

La cuestión volvería a surgir cuando, nueve meses más tarde, se estableciera la Primera República Francesa. Casi de inmediato, el nuevo órgano legislativo, la Convención Nacional, se vio inundado por una avalancha de peticiones en las que se solicitaba que el 21 de septiembre fuera reconocido como el nuevo día de Año Nuevo para conmemorar la fecha de nacimiento de la República. Esto desencadenó un debate sobre si Francia debía fijar su calendario a partir del inicio de la Revolución, del nacimiento de la República o de algún otro aniversario trascendental. En enero de 1793, con la esperanza de zanjar definitivamente la cuestión, la Convención le ordenó al Comité de Instrucción Pública que elaborara un informe sobre «las ventajas que le reportaría a Francia armonizar la era común con la era republicana» (Furet, 539).

La creación de un calendario

Al comité le llevó nueve meses completar lo que suponía que iba a ser un informe relativamente rápido. En lugar de ceñirse a las órdenes de conciliar el calendario gregoriano con la era republicana de Francia, el comité decidió desechar por completo el antiguo calendario y crear uno nuevo desde cero. En parte, esta decisión se tomó debido a los esfuerzos de la Convención, controlada por los jacobinos, por descristianizar la sociedad. El cristianismo era, sin lugar a dudas, el núcleo del antiguo calendario, que giraba en torno al nacimiento de Jesucristo, lo que implicaba que este fuera el acontecimiento definitorio de la historia de la humanidad. Además, para liberar al pueblo francés de las «supersticiones» del cristianismo y que abrazara la «razón» ilustrada, habría que cambiar la estructura entera del año. De dejarlo tal cual, la gente no podría sino acordarse de la iglesia cada domingo y de las fiestas como la Navidad cada diciembre.

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Otra razón por la que el comité decidió reformar el calendario francés fue, sencillamente, porque creía que podía crear una alternativa más concisa y precisa. Los políticos jacobinos trabajaron en conjunto con destacados científicos y matemáticos, como Gaspard Monge y Joseph-Louis Lagrange, quienes aportaron sus conocimientos para alcanzar este objetivo. Cabe destacar que el comité decidió decimalizar el año, partiendo de la base de que el sistema decimal era la forma más natural de contar; al fin y al cabo, los seres humanos nacen con diez dedos para contar.

Decimal Clock
Reloj decimal Unknown (Public Domain)

Con este fin, el calendario se diseñó para que tuviera doce meses, cada uno compuesto por treinta días. Estos se organizarían en tres semanas de diez días de duración (denominadas «décadas»), que a su vez se dividirían en días de diez horas. Las horas pasaban a tener una duración de 100 minutos, y los minutos, de 100 segundos. Por lo tanto, una hora decimal equivalía a 144 minutos convencionales, mientras que un minuto decimal equivalía a 86,4 segundos convencionales. Al establecer el día de descanso semanal cada diez días en lugar de cada siete, el comité también redujo drásticamente el número de días no laborables, una reforma que los economistas llevaban mucho tiempo defendiendo.

El 20 de septiembre de 1793, el director del comité, Charles-Gilbert Romme, presentó el informe ante la Convención Nacional. Recomendó que el calendario comenzara con carácter retroactivo el 22 de septiembre de 1792, una fecha que no solo tenía un significado real por ser el primer día tras la declaración de la República, sino también un significado simbólico, ya que coincidía con el equinoccio de otoño; como el propio Romme afirmó con orgullo, «la igualdad entre el día y la noche se manifestaba en el cielo», al mismo tiempo que «los representantes del pueblo proclamaban la igualdad civil y moral» (Furet, 541). En cuanto al contenido del calendario, Romme sugirió que se basara en acontecimientos históricos significativos para la Revolución. Por ejemplo, el mes que abarcaba del 19 de junio al 18 de julio se llamaría «Bastilla», mientras que el mes comprendido entre el 19 de julio y el 17 de agosto se denominaría «Pueblo», para conmemorar el asalto al Palacio de las Tullerías por parte del pueblo el 10 de agosto de 1792.

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El 5 de octubre, la Convención aceptó la idea de Romme de convertir el 22 de septiembre de 1792 en el primer día de la nueva era, pero rechazó su terminología por considerarla demasiado extraña y probó brevemente una nomenclatura ordinal para el calendario. Esto pronto resultaría demasiado engorroso y tedioso, ya que los ciudadanos se veían obligados a indicar la fecha con algo como: «firmado el vigésimo día del primer mes del segundo año de la República». Al darse cuenta de que este sistema resultaba demasiado confuso, la Convención recurrió entonces al poeta, dramaturgo y político jacobino Fabre d'Eglantine para que bautizara los meses y los días.

Fabre d'Eglantine
Fabre d'Eglantine Unknown (Public Domain)

En lugar de centrarse en personajes y acontecimientos importantes de la Revolución, Fabre diseñó su calendario para celebrar la naturaleza y el mundo agrícola en el que aún vivía la mayoría de los trabajadores franceses. Dividió el año en cuatro partes, cada una de las cuales coincidía con una estación natural. A cada mes se le asignó un nombre poético destinado a evocar la característica más destacada de esa época del año. Los nombres de los meses procedían del francés, el latín o el griego, y las tres últimas letras de cada nombre se agrupaban por estación. Fabre también asignó un animal doméstico diferente a cada quintidi (quinto día de la semana), y a cada décadi (décimo y último día de la semana) se le asignó una herramienta agrícola distinta. En lugar de santos y mártires cristianos, los demás días se dedicaban a diversas hierbas aromáticas.

Sin embargo, la moralización de la Revolución Francesa no estaba del todo ausente del calendario de Fabre. Los últimos cinco días (o seis en los años bisiestos) del año se denominaban sans-culottides, en referencia al grupo revolucionario de los sans-culottes. Se trataba de días festivos, cada uno de ellos dedicado a un rasgo diferente valorado por la Revolución: las fiestas de la Virtud, el Genio, el Trabajo, las Recompensas y las Opiniones. El sexto día festivo, que aparecía cada año bisiesto, sería la Fiesta de la Revolución. Una vez decidido esto, el calendario republicano entró en vigor el 24 de octubre de 1793, que pasó a ser el 3 de brumario del año II.

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Nombres de los meses y los días

Los nombres, significados y duraciones de los meses y días, tal y como los concibió Fabre d'Eglantine, son los siguientes:

OTOÑO

  • Vendimiario: mes de la vendimia, derivado del latín vindemia, o «cosecha de la uva». Primer mes del año. Va del 22 de septiembre al 21 de octubre.
  • Brumario: mes de la niebla, derivado del francés «brume » o «niebla». Dura del 22 de octubre al 20 de noviembre.
  • Frimario: mes de las heladas, derivado del francés «frimas», es decir, «escarcha». Va del 21 de noviembre al 20 de diciembre.

Vendémiaire
Vendimiario Salvatore Tresca and Louis Lafitte (Public Domain)

INVIERNO

  • Nivoso: mes de la nieve, derivado del latín nivosus, o «nevado». Va del 21 de diciembre al 19 de enero.
  • Pluvioso: mes de la lluvia, derivado del latín pluviosus, que significa «lluvioso». Dura del 20 de enero al 18 de febrero.
  • Ventoso: mes del viento, derivado del latín «ventosus», es decir, «ventoso». Va del 19 de febrero al 20 de marzo.

PRIMAVERA

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  • Germinal: mes de los brotes, derivado del latín germen, es decir, «brote». Dura del 21 de marzo al 19 de abril.
  • Floreal: mes de la flor, derivado del francés «fleur», que significa «flor». Va del 20 de abril al 19 de mayo.
  • Pradial: mes de la pradera, del francés «prairie», que significa «pradera». Va del 20 de mayo al 18 de junio.

Floréal
Floreal Salvatore Tresca and Louis Lafitte (Public Domain)

VERANO

  • Mesidor: mes de la cosecha, derivado del latín «messis» o «cosecha de trigo» y del griego «doron» o «regalo». Va del 19 de junio al 18 de julio.
  • Termidor: mes del calor, derivado del griego thermon, es decir, «calor del verano». Va del 19 de julio al 17 de agosto.
  • Fructidor: mes de los frutos, del latín fructus, «fruto». Último mes del año. Dura del 18 de agosto al 16 de septiembre.

DÍAS DE LA SEMANA

  1. Primidi (primer día)
  2. Duodi (segundo día)
  3. Tridi (tercer día)
  4. Quartidi (cuarto día)
  5. Quintidi (quinto día)
  6. Sextidi (sexto día)
  7. Septidi (séptimo día)
  8. Octidi (octavo día)
  9. Nonidi (noveno día)
  10. Décadi (décimo y último día, destinado al descanso y la celebración)

Historia del calendario

El calendario republicano, establecido por los jacobinos al comienzo del Reinado del Terror, se mantuvo en uso durante todo ese período. Muchos de los acontecimientos fundamentales que tuvieron lugar durante el Terror recibieron su nombre de las fechas republicanas en las que ocurrieron. Entre ellos se encuentran la Ley del 14 de Frimario, con la que el Comité de Seguridad Pública consolidó su poder; la Ley del 22 de Pradial, que permitió acelerar las ejecuciones; y el 9 de Termidor, fecha en la que Maximilien Robespierre y sus aliados cayeron del poder, poniendo fin al Terror y al dominio jacobino.

Los reaccionarios que tomaron el poder tras los jacobinos, a quienes a menudo se denominaba termidorianos, se pusieron en contra del calendario republicano, que se había convertido en un recordatorio de los ideales jacobinos. Fue el político Jean-Denis Lanjuinais quien lo denunció como una creación de tiranos que se habían «atrevido a cambiar las horas y los días» (Furet, 544). Curiosamente, durante ese mismo período, en el que se eliminaron otros vestigios del régimen jacobino, el calendario se mantuvo en vigor, a pesar de las numerosas peticiones de los ciudadanos que deseaban su abolición. Su supervivencia se debió en parte a ciertos miembros influyentes de la Convención Nacional, que temían que la abolición del calendario sentara un peligroso precedente que permitiera deshacer otros logros revolucionarios.

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Messidor
Mesidor Louis Lafitte (Public Domain)

El calendario se mantuvo en vigor durante once años tras la caída de los jacobinos. Ocasionalmente se hicieron esfuerzos por revitalizarlo, especialmente tras el golpe de Estado del 18 de fructidor del año V. Los representantes enviaron cartas a los periodistas, recordándoles que utilizaran las fechas republicanas en sus artículos, y se pidió a los ayuntamientos que evitaran celebrar fiestas en las antiguas festividades cristianas. Dado que muchos trabajadores franceses habían vuelto a observar sus días de descanso el domingo tradicional en lugar del décadi, los revolucionarios intentaron incentivarlos a celebrar el décimo día ordenando que todas las celebraciones, anuncios y fiestas nacionales se celebraran únicamente en los décadis. Sin embargo, esto tuvo poco efecto; un estudio del Año VI reveló que «el pueblo detesta nuestras fiestas nacionales», mientras que otro informe publicado al año siguiente admitía que

los domingos y las fiestas católicas… se celebran desde hace ya algún tiempo con tanta pompa y esplendor como antes. No puede decirse lo mismo del décadi, que solo observa un pequeño puñado de ciudadanos. Las primeras en desobedecer la ley son las esposas de los funcionarios públicos, que se visten de gala en las fiestas del antiguo calendario y se abstienen de trabajar con más devoción que nadie. (Furet, 545)

Así comenzó el lento declive del calendario republicano. En el año VIII (1799-1800), se abolieron todas las fiestas y días festivos revolucionarios, con la excepción del 14 de julio y del 1 de vendimiario (día de Año Nuevo, o 22 de septiembre). Posteriormente, bajo el liderazgo de Napoleón Bonaparte, el Concordato de 1801 restableció a la Iglesia católica romana como institución oficial en Francia, aunque no fue declarada religión oficial del Estado. El Concordato también restableció los nombres gregorianos de los días de la semana y volvió a establecer los domingos como días oficiales de descanso para los empleados públicos.

Todos los demás aspectos del calendario republicano, como los meses y los años, permanecieron inalterados hasta el 1 de enero de 1806 (o 11 de nivoso del año XIV), cuando Napoleón, que ya reinaba como emperador de los franceses, lo abolió, restableciendo oficialmente el calendario gregoriano. El calendario republicano permanecería en desuso durante más de 60 años, hasta que resurgió brevemente durante la efímera Comuna de París de 1871. Se utilizó del 6 al 23 de mayo de 1871, es decir, del 16 de floreal al 3 de pradial del año LXXIX según el cómputo del calendario republicano.

Legado

El calendario republicano francés no es el único calendario revolucionario que ha existido; la Revolución rusa vio surgir el calendario soviético, que experimentó con semanas laborales de cinco y seis días, aunque no intentó alterar el resto del año gregoriano. El calendario francés sigue siendo muy conocido, tanto por su audaz intento de reorganizar radicalmente el año como por los poéticos nombres de los meses. Los historiadores suelen hacer referencia a él cuando analizan acontecimientos que tuvieron lugar mientras estaba en vigor; por ejemplo, el golpe de Estado en el que Napoleón Bonaparte tomó el poder sigue denominándose generalmente el golpe del 18 de Brumario, en lugar del golpe del 9 de noviembre.

Emperor Napoleon in His Study at the Tuileries
Emperador Napoleón en su estudio en las Tullerías Jacques-Louis David (Public Domain)

Las monedas acuñadas durante este periodo llevaban grabadas fechas republicanas, que solían indicar los años con números arábigos en lugar de los números romanos que se utilizaban habitualmente en los documentos oficiales (p. ej., «Año 3» en lugar de «Año III»). Durante un breve periodo, se fabricaron relojes que mostraban la hora decimal. El uso de la hora decimal se suprimió oficialmente en abril de 1795, mucho antes de que se aboliera el resto del calendario. La rareza de estos relojes decimales ha convertido a los que han sobrevivido en antigüedades de valor incalculable.

El calendario republicano francés simboliza los esfuerzos de los revolucionarios por transformar por completo la sociedad en su búsqueda de una nueva era de libertad. Sin embargo, la naturaleza siempre cambiante de la Revolución pronto resultó incompatible con el calendario, estructurado en torno al patriotismo republicano y al rechazo al cristianismo y a las costumbres del viejo mundo. Quizá el mejor ejemplo simbólico de ello sea el hecho de que los dos autores principales del calendario, Fabre d'Eglantine y Charles-Gilbert Romme, fueran asesinados por la misma Revolución que ayudaron a promover: Fabre fue ejecutado en la guillotina en 1794, mientras que Romme se suicidó un año después para evitar correr la misma suerte. Sin embargo, el calendario también representaba la libertad en sí misma, lo que quizá ayude a explicar por qué perduró tanto tiempo y llegó a sobrevivir no solo a la Revolución, sino también a la República de la que databa.

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Preguntas y respuestas

¿Qué fue el calendario revolucionario francés?

El calendario revolucionario o republicano francés era un calendario secularizado para separar la «era repúblicana» de Francia, que empezaba con el nacimiento de la República el 22 de septiembre de 1792, de la «era de la opresión», todo lo que había ocurrido antes de esa fecha.

¿Cuántos meses tenía el calendario republicano francés?

El calendario republicano francés constaba de doce meses, cada uno de tres semanas de diez días.

¿En qué día comenzaba el calendario republicano francés?

El calendario republicano francés empezaba el 22 de septiembre.

¿Cuándo dejó Francia de usar el calendario republicano?

Oficialmente, Francia dejó de usar el calendario republicano el 1 de enero de 1806, durante el reinado del emperador Napoleón I, aunque se revivió brevemente del 6 al 23 de mayo de 1871 durante la Comuna de París.

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Sobre el/la autor/a

Cita este trabajo

Estilo APA

Mark, H. W. (2026, septiembre 15). Calendario republicano francés. (R. Baranda, Traductor). World History Encyclopedia. https://www.worldhistory.org/trans/es/1-21125/calendario-republicano-frances/

Estilo Chicago

Mark, Harrison W.. "Calendario republicano francés." Traducido por Rosa Baranda. World History Encyclopedia, septiembre 15, 2026. https://www.worldhistory.org/trans/es/1-21125/calendario-republicano-frances/.

Estilo MLA

Mark, Harrison W.. "Calendario republicano francés." Traducido por Rosa Baranda. World History Encyclopedia, 15 sep 2026, https://www.worldhistory.org/trans/es/1-21125/calendario-republicano-frances/.

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