Período Edo

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Definición

Graham Squires
por , traducido por Antonio Alfaro de Prado
Publicado el 11 octubre 2022
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Disponible en otros idiomas: inglés, francés
Edo Castle Watchtower (by jpellgen, CC BY-NC-SA)
Torre de vigilancia del castillo de Edo
jpellgen (CC BY-NC-SA)

El período Edo se refiere a la época entre los años 1603 y 1868 cuando la familia Tokugawa gobernaba Japón. Esta era recibe su nombre de la ciudad de Edo, lo que es actualmente Tokio, donde el shogunato Tokugawa tenía su sede gubernamental. A veces se la conoce también como la era moderna temprana, debido a que fue en esta época cuando empezaron a gestarse muchas de las características de la sociedad japonesa moderna.

Estructura política

En el año 1600, Tokugawa Ieyasu (1543-1616) lideró una coalición de daimyo desde el Japón oriental a la victoria, contra una similar coalición de daimyo del Japón occidental, en la batalla de Sekigahara. Esta batalla puso fin al prolongado estado de guerra civil que había experimentado Japón en el casi siglo y medio anterior. En 1603, siguiendo el ejemplo de Minamoto no Yoritomo (1147-1199), Ieyasu hizo al emperador nombrarlo shogun. Por esta época, la familia imperial no tenía ningún poder de facto, pero sí tenía la capacidad de otorgar legitimidad política a través de títulos del estilo. Gracias a este nombramiento, Ieyasu creó su propio gobierno militar, bakufu en japonés. Mientras que los Tokugawa eran la familia de guerreros más poderosa, Ieyasu carecía de la fuerza y deseo de destruir a las demás familias y crear un estado centralizado. En cambio, lo que hizo fue crear un sistema en el cual los daimyo locales quedaban mayoritariamente en control de sus propios territorios, a cambio de reconocer a los Tokugawa como gobernantes a nivel nacional.

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Los Tokugawa controlaban alrededor del 30 por ciento del territorio japonés, y el resto quedaban en manos de las aproximadamente 270 familias daimyo. Ieyasu las dividió en tres grupos:

  • daimyo sankei – ramificaciones colaterales de la familia Tokugawa
  • daimyo fudai – aquellos que habían jurado fidelidad a Ieyasu antes de la batalla de Sekigahara
  • daimyo tozama – aquellos que solamente habían jurado fidelidad a Ieyasu después de la batalla de Sekigahara

Las tierras controladas por estos daimyo reciben el nombre de han. El tamaño de estos han se medía, no en área total, sino en la cantidad de arroz que era capaz de producir en una unidad denominada koku. Los daimyo fudai eran los de mayor confianza, y por tanto, sus han, que eran relativamente pequeños, se situaban en posiciones estratégicas en el Japón central. Los han de los daimyo tozama, de menor confianza, eran mucho mayores, pero se localizaban lejos del japón central.

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desde la década de 1630, los daimyos debían pasar años alternos viviendo en Edo y en sus propios territorios.

Los Tokugawa pusieron en marcha una serie de medidas de control hacia los daimyo. Por ejemplo, se proclamaron ciertos edictos que restringían el tamaño de los ejércitos de los daimyo; solo podían tener un castillo en sus territorios y no podían reparar sus fortificaciones sin consentimiento. Los Tokugawa construyeron un gran castillo en Edo, y desde la década de 1630, los daimyos debían pasar años alternos viviendo en Edo y en sus propios territorios. Sus familias debían quedarse en Edo permanentemente, donde, de hecho, eran rehenes.

Como parte de su sistema de control social, los Tokugawa crearon también un sistema hereditario de clases de cuatro niveles. Los guerreros, que conformaban un 7 por ciento de la población, estaban en lo más alto, seguido por los granjeros, los artesanos y los mercaderes. Uno de los objetivos de este sistema era reducir el nivel de violencia social, restringiendo el número de gente con acceso a armas. También se restringieron el número de circunstancias en las cuales se les permitiera la violencia a estos guerreros. Otra de las medidas que tomaron los Tokugawa fue la de restringir el contacto con otros países. Los europeos habían llegado a Japón en el siglo XVI, con la intención de establecer relaciones comerciales y de promulgar la palabra de Jesucristo. Los Tokugawa temían que los europeos pudieran appoyar a los daimyo más rebeldes, así que prohibieron el cristianismo, y expulsaron a todos los europeos, excepto a los holandeses, a quienes se les concedió el privilegio de poder comerciar en el puerto de Nagasaki.

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Los historiadores han denominado a esta estructura política creada por los Tokugawa baku-han, por el hecho de estar conformada por los el gobierno bakufu y los han. A veces se la considera una forma de feudalismo en el Japón medieval, aunque esto no es de ninguna manera correcto, pues no tenía nada que ver el feudalismo europeo del medievo con este sistema político-social japonés.

El período de crecimiento económico

En el período del 1600 al 1720, la población de Japón casi se duplicó, de los 15 a los 30 millones. Este rápido aumento fue posible gracias a la paz que, a pesar de las deficiencias que pudiese tener el sistema político de los Tokugawa, estos trajeron a Japón, después de tantos años de estado de guerra civil. Liberados de las perversidades y turbulencias de los ejércitos, los granjeros fueron capaces de centrar sus esfuerzos en alimentarse a ellos mismos y a sus familias.

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Himeji Castle Complex
Complejo del castillo Himeji
Unknown Artist (Public Domain)

Los daimyo también tenían importantes incentivos para aumentar la productividad de sus tierras. Los Tokugawa no ponían impuestos directamente a los daimyo, sino que ponían diversos tipos de trabas y tasas sobre ellos. Los más relevantes eran los costos asociados al sistema de asistencia alternante, que podía consumir hasta un 40 por ciento de sus rentas. Como consecuencia de esto, los daimyo normalmente carecían de capitales. Había dos formas de aliviar esta situación. La primera era intentar imponer unos impuestos más elevados a la población granjera. Esto se intentaba a menudo, pero los granjeros tenían una gran variedad de formas de contrarrestarlo. Un método más efectivo era el intentar aumentar la productividad general en sus territorios. Con este fin, algunos daimyo promovían la liberalización del suelo, el desarrollo de la irrigación, el uso de mejores técnicas agrícolas y la producción de cultivos comerciales, como son el algodón y la seda, la cera, el papel, y la sal, los cuales podían ser vendidos fuera de sus territorios. Esto llevó al crecimiento a nivel local, regional y nacional , y a la aparición de una economía comercial.

Una nueva cultura urbana

La expansión de la población y el comercio llevó a una mayor urbanización. A nivel regional, las ciudades se desrrollaron alrededor de los castillos locales. El tamaño de dichos castillos era dependiente de la riqueza del daimyo local. Algunos eran más bien pequeños, otros, como el castillo Himeji, eran inmensos. A la población guerrera se le incentivaba a vivir en estas ciudades, donde trabajaban en distintas tareas administrativas, necesarias para el funcionamiento del gobierno local. Estos guerreros fueron transformando gradualmente su clase de guerreros a una de administradores civiles.

Para el final del siglo XVIII, la población de Edo era de más de un millón de personas, lo que la convertía en la ciudad más grande del mundo.

La clase guerrera demandaba varios tipos de productos y servicios, y esta necesidad atraía a los artesanos y mercaderes a las ciudades, que se dividían en torno al sistema de clases. En ciudades como Hagi y Kanazawa han sobrevivido partes de estos distritos del período Edo hasta el día de hoy, que se han convertido en fuertes atracciones turísticas. A nivel nacional, Edo, Osaka y Kyoto se convirtieron en grandes ciudades. Para el final del siglo XVIII, la población de Edo era de más de un millón de personas, lo que la convertía en la ciudad más grande del mundo. Los guerreros formaban un gran porcentaje de la población en Edo, dado que era el centro político de Japón. En contraste, Osaka se desarrolló como el mayor centro comercial en el Japón occidental, y llegó a ser dominada por los mercaderes. Con la familia imperail viviendo en ella, Kyoto continuó siendo la capital de Japón, y era conocida por su alta cultura aristocrática.

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En la segunda mitad del siglo XVII, se desarrollaron nuevas formas de cultura en estas ciudades, que reflejaban las vidas de la gente común. En tiempos del período Edo, la prostitución era legal, aunque estaba restringida a los llamados "distritos del placer". Aunque las condiciones laborales de las mujeres allí eran terribles, estos distritos se convirtieron en el centro de un próspero negocio del entretenimiento. A este mundo se le conoció en japonés como ukiyo, lo que significa "mundo flotante". Siendo originalmente un término budista de "mundo fugaz", derivó su uso para referirse al mundo de las prostitutas y sus clientes, los que frecuentaban estos distritos del placer.

Japanese Woodblock Print Depicting a Courtesan
Pintura japonesa sobre madera mostrando un cortesano
The Trustees of the British Museum (CC BY-NC-SA)

En estrecha relación estuvieron la aparición y desarrollo de dos nuevas formas de teatro: el bunraku, la cual era una forma de teatro de marionetas, y el kabuki, que hacía uso de actores. Por esta época, el dramaturgo más famoso era un hombre llamado Chikamatsu Monzaemon (1653-1724), y a través de sus obras podemos vislumbrar el cómo era la sociedad de la época. Ihara Saikaku (1642-1693) escribía novelas sobre las vidas de la nueva élite urbana, y Matsuo Basho (1644-1694) impulsó los haiku como una forma de arte refinado. Hishikawa Moronobu (1618-94) representaba vívidamente escenas de aquel "mundo flotante" en una nueva forma de arte denominada ukiyo-e (imágenes o pinturas del mundo flotante).

La expansión del neoconfucianismo

El siglo XVII fue también un período de innovación en el mundo intelectual. Antes del siglo XVII, el sintoísmo y el budismo eran las religiones predominantes en Japón, pero a partir del siglo XVIII empezó a aparecer el confucianismo. El confucianismo emergió en la China del siglo V a.C., aunque por entonces no era más que un sistema ético que indicaba como se debía comportar individuos y gobernantes. Sin embargo, a partir de la llegada del budismo a China desde la India en el siglo 2 d.C., los intelectuales confucianistas comenzaron a desarrollar un conjunto de ideas ampliamente más sofisticadas. En el período Song (960-1279) pensadores como Zhu Xi (1130-1200) desarrollaron el neoconfucianismo, el cual se convirtió en una evolución del confucionismo al ampliar su ámbito a la teoría sobre los individuos, la sociedad y el universo.

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Una de las ideas centrales del neoconfucionismo es que la naturaleza humana es fundamentalmente buena, pero que esta bondad puede verse nublada por las interacciones con el mundo. Para reestablecer la bondad original es necesario que los individuos se dediquen al desarrollo personal. Algunas ideas neoconfucianistas fueron introducidas a Japón en el período Kamakura (1185-1333) y más tarde en el período Muromachi (1333-1573), junto con nuevas corrientes de pensamiento budista. No obstante, fue solo en el período Edo temprano cuando realmente el neoconfucianismo se distinguió como una escuela de pensamiento independiente del budismo. Los confucianistas antiguos eran objetos de sospecha por parte del gobierno japonés, debido a que se creía que promovían alguna forma del cristianismo, el cual había sido prohibido en la década de 1620. Gradualmente apareció una clase de eruditos que vivían a base de enseñar los principios del confucianismo.

Antiguamente se pensaba que el confunianismo era una simple ideología de carácter conservador que apoyaba la estructura jerárquica de la sociedad, impuesta por los Tokugawa. Por contraste, en investigaciones más recientes se ha encontrado que esto no era así. En China, el confucionismo formaba parte del aparato gubernamental. Para ser aceptado como oficial de gobierno era necesario que el candidato pasara un examen civil basado en el conocimiento de los clásicos confucianistas que se enseñaban en las escuelas patrocinadas por el gobierno. Aunque en la práctica solo podían pasar este examen aquellos provenientes de la élite más rica, en la teoría este sistema estaba basado en el mérito.

Yamaga Soko
Yamaga Soko
Unknown Artist (Public Domain)

Por otro lado, en Japón, el gobierno estaba en manos de la aristocracia militar hereditaria, y cualquier atisbo de crítica estaba mal visto. En este aspecto, un ejemplo de ello fue Yamaga Soko (1622-1685). Yamaga criticaba el hecho de que, desde que se asentó la paz en Japón, la clase guerrera había perdido su rol tradicional de luchadores. Argumentó que, siendo ahora la clase gobernante, los guerreros tenían la obligación no solo de gobernar, sino de presentarse como modelos a seguir por los demás miembros de la sociedad. Para conseguir esto, debían dedicarse al desarrollo personal no solo en el ámbito militar sino en las artes literarias. Mientras que el mismo Soko fue exiliado de Edo durante un tiempo por sus ideas críticas de las altas clases, otros eruditos confucianistas como Ogyu Sorai (1666-1728) y Arai Hakuseki (1657-1725) eran altamente respetados y se convirtieron en asesores de los shoguns.

Para los eruditos japoneses, solo había un aspecto del confucianismo que era especialmente problemático. Esto es, en el pensamiento confucianista, a China se la consideraba el "reino en el medio" y a los países colindantes se les consideraban "bárbaros". Algunos eruditos japoneses aceptaron esta idea de un Japón inferior a China, y otros la criticaron. Al aplicar las técnicas de análisis textual, que habían aprendido del mismo confucianismo, al estudio de la literatura antigua japonesa, los críticos argumentaban que Japón era en realidad superior a China. Algunos de ellos se basaron en las ideas sintoístas sobre la divinidad de la familia imperial, mientras que otros argumentaron que el verdadero espíritu del confucianismo se había perdido en China, pero se había mantenido en Japón. En japonés este tipo de pensamiento es denominado kokugaku (aprendizaje nacional) y representaba una forma temprana de nacionalismo.

El incidente de Ako

A comienzos del siglo XVIII, el incidente de Ako, más conocido como los 47 ronin, tuvo lugar en Edo, lo que se convirtió en un símbolo de lo mucho que había cambiado al sociedad japonesa en el siglo XVII. En el 1701, el señor de Ako (un dominio en el Japón occidental), Asano Naganori, atacó a un oficial llamado Kira Yoshinaka en el castillo Edo, mientras se preparaba para una ceremonia en la corte. Kira resultó levemente herido, aunque perturbar la paz de esta manera era una ofensa capital. A Asano se le ordenó cometer el seppuku, por el cual se ejecutaba a los guerreros de la época. También fueron confiscados sus dominios, lo cual dejaba a sus criados sin amo o los convertía en ronin.

47 Ronin Attacking Kira's Mansion
Los 47 ronin atacan la mansión de Kira
Katsushika Hokusai (Public Domain)

De estos ronin, 47 organizaron un complot contra Kira, ya que le creían responsable de la muerte de Asano. Dos años más tarde, atacaron por sorpresa la mansión de Kira y lo mataron. Su cabeza fue llevada a un templo cercano, donde enterraron a Asano. Allí los conspiradores esperaron la llegada de las autoridades. Fueron arrestados, y después de una investigación por parte de los oficiales de gobierno, se les ordenó cometer seppuku. Este veredicto fue importante debido a que muestra como, aunque los criados demostraron una lealtad guerrera a su antiguo amo, el gobierno no iba a permitir actos aleatorios de violencia.

El fin del mandato Tokugawa

Desde el 1720 aproximadamente, el crecimiento de la población llegó a su fin, y permaneció estable sobre los 30 millones hasta el final del período Edo. Esto fue parcialmente debido a la decisión media de la población de tener menos hijos con el fin de mantener sus estándares de vida. Esto también reflejaba el hecho de que, dado el nivel de tecnología disponible, la población humana había llegado a sus límities ecológicos. Japón expermientó múltiples hambrunas y diversos otros desastres naturales, llevándose innumerables vidas. Esta situación económica era inestable, lo cual añadió presión al sistema político kugawa en una época donde se llegaba por el horizonte una amenaza de ultramar.

En los primeros tiempos del período Edo, el bakufu había resultado eficaz a la hora de expulsar a los europeos debido a que el nivel tecnológico entre Japón y Europa era similar. Durante el período Edo se les había requerido desde el gobierno a los mercaderes holandeses en Nagasaki proporcionar informes sobre las conidicones del mundo exterior. Además de esto, en la década de 1720, el octavo shogun Tokugawa Yoshimune relajó las normas sobre importación de libros extranjeros. La traducción de estos libros llevó al crecimiento del Rangaku, o "aprendizaje holandés", que consistía en el estudio de las ideas científicas europeas. Debido a esto, a pesar de las restricciones sobre los contactos con países extranjeros, el gobierno no estaba del todo en la ignorancia con respecto a lo que pasaba fuera de Japón. Sin embargo, a partir de finales del XVIII, empezaron a llegar barcos extranjeros, reclamando la apertura de Japón al comercio, aunque toda petición fue rechazada.

A partir de finales del siglo XVIII tomó lugar la Revolución industrial en Inglaterra y otros países europeos. La invención del motor de vapor mejoró notablemente la producción y llevó al desarrollo del ferrocarril y los barcos de vapor. También desembocó en la producción de mejor armamento, lo cual dio a los europeos una ventaja bélica decisiva. En la década de 1840, la victoria de Gran Bretaña en la Guerra del Opio contra China, hizo que los líderes japoneses se dieran cuenta de que aquellos "bárbaros extranjeros" suponían una amenaza real contra Japón. En 1853, el americano Mathew Perry (1794-1858) lideró un escuadrón de barcos de vapor armados con armamento de la era industrial a Japón, y demandó la apertura al comercio. Al año siguiente, el bakufu firmó, en contra de su voluntad, un acuerdo con los Estados Unidos que levantaba parcialmente las restricciones a las visitas extranjeras. En 1858 se firmó otro acuerdo similar, seguido de otros tantos con el Reino Unido, Rusia y Francia. Esto fue percibido como un signo de debilidad por los oponentes internos del bakufu, lo que lo hizo vulnerable a los retos de enemigos internos. Estos retos fueron liderados por dos de los daimyo tozama más grades, Satsuma en Kyushu y Choshu en Honshu occidental.

En teoría, el bakufu gobernaba Japón en nombre de la familia imperial. Esto era una ficción política que convenía a los Tokugawa en los primeros tiempos del período Edo porque legitimizaba su gobierno. Las voces críticas, basándose en los estudios de la historia japonesa, comenzaron a argumentar que los Tokugawa habían usurpado la autoridad de la familia imperial ilegítimamente, y demandaban su devolución. Ligaban la demanda a la amenaza que suponían los países extranjeros con el eslogan sonno joi, que significa "reverar al emperador, expulsar a los bárbaros". Se dieron ataques contra los extranjeros en Choshu y Satsuma, pero en respuesta los barcos europeaos bombardearon instalaciones en las dos áreas. Esta demostración de fuerza demostró que el intento de expulsar a los bárbaros no iba a dar fruto, por lo que se renovaron los esfuerzos para derribar el bakufu. Después de una breve guerra civil, se dio la Restauración Meiji, en la cual el shogun Tokugawa Yoshinobu (1837-1913) decidió devolver la autoridad a la corte imperial. De esta forma, el mandato de los Tokugawa llegó a su fin.

En las décadas que siguieron el final de la Segunda Guerra Mundial, en 1945, los historiadores del mundo anglófono tendían a tener una actitud muy negativa con respecto al período Edo. Esto se debía a su creencia de ser esta la causa del militarismo que caracterizó a la sociedad japonesa en las decádas de los 30 y los 40. Sin embargo, tras el éxito de la democracia japonesa en la posguerra, y el rápido crecimiento de su economía a partir de la década de 1960, esta opinión ha sido revisada en gran medida. Hoy en día, aunque no hay duda de su cara oscura, el período Edo es ampliamente reconocido como una época positiva en la que la sociedad japonesa desarrolló algunas de sus caracterísitcas más notables.

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Preguntas y respuestas

¿Cuándo comenzó y terminó el período Edo?

El período Edo hace referencia a la época entre los años 1603 y 1868 cuando la familia Tokugawa gobernaba Japón.

¿Por qué es conocido el período Edo?

El período Edo es conocido por desarrollar algunas de las características más distintivas de la cultura y sociedad modernas japonesas.

Sobre el traductor

Antonio Alfaro de Prado
Hello! I am a Biotechnology student and History is one of my hobbies. I love the classical ages and the early medieval ages. I also love computers.

Sobre el autor

Graham Squires
Graham Squires es un Profesor Titular de Estudios Japoneses en la Universidad de Newcastle en Australia.

Cita este trabajo

Estilo APA

Squires, G. (2022, octubre 11). Período Edo [Edo Period]. (A. A. d. Prado, Traductor). World History Encyclopedia. Recuperado de https://www.worldhistory.org/trans/es/1-19619/periodo-edo/

Estilo Chicago

Squires, Graham. "Período Edo." Traducido por Antonio Alfaro de Prado. World History Encyclopedia. Última modificación octubre 11, 2022. https://www.worldhistory.org/trans/es/1-19619/periodo-edo/.

Estilo MLA

Squires, Graham. "Período Edo." Traducido por Antonio Alfaro de Prado. World History Encyclopedia. World History Encyclopedia, 11 oct 2022. Web. 08 feb 2023.

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