La guerra en el antiguo Egipto

La fuerza que construyó un imperio

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Egyptian War Chariot in Action (by Simon Seitz, CC BY-NC-SA)
Carro de guerra egipcio en acción Simon Seitz (CC BY-NC-SA)

La guerra en el antiguo Egipto evolucionó desde un Ejército de conscriptos aportados al rey por gobernadores regionales durante el Período predinástico (en torno a 3150-2613 a.C.) y la primera etapa del Imperio Medio (2040-1782 a.C.), hasta convertirse en una fuerza de combate profesional permanente bajo el reinado de Amenemhat I (en torno a 1991-1962 a.C.), también del Imperio Medio, y posteriormente en el formidable Ejército y Armada del Imperio Nuevo (en torno a 1570-1069 a.C.), la fuerza que forjó el Imperio egipcio.

La Paleta de Narmer, un relieve ceremonial del antiguo Egipto, representa al gran rey Narmer (hacia 3150 a.C.) venciendo a sus enemigos con el apoyo y la aprobación de sus dioses. Esta pieza, que data de aproximadamente 3200-3000 a.C., se consideró inicialmente una representación histórica fiel de la unificación de Egipto bajo el mando de Narmer, el primer rey de la dinastía I de Egipto.

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Sin embargo, revisiones académicas recientes interpretan ahora el artefacto como una representación simbólica de este acontecimiento histórico y sostienen que, independientemente de si Narmer (también conocido como Menes) unificó o no el país por la fuerza, la imagen del rey como un guerrero poderoso constituía un valor cultural importante; por ello, Narmer fue representado como un conquistador, estableciendo así la figura del rey guerrero egipcio que adoptarían los monarcas posteriores.

Los grandes reyes de Mesopotamia, especialmente los gobernantes asirios, dejaron numerosas inscripciones sobre sus victorias militares, los prisioneros capturados y las ciudades destruidas; sin embargo, para la mayor parte de la historia temprana de Egipto, tales registros no existen. Los egipcios consideraban que su tierra era la más perfecta del mundo y no estaban tan interesados ​​en la conquista como en preservar lo que ya poseían.

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Los primeros registros de la actividad bélica en Egipto están relacionados con conflictos internos, no con la conquista de otros territorios; este fue el modelo predominante desde el período Arcaico hasta la época del Imperio Medio, cuando los reyes de la dinastía XII mantuvieron un ejército permanente que ellos mismos dirigían en campañas militares más allá de sus fronteras. El ejército del Imperio Nuevo ampliaría considerablemente dichos límites.

El desarrollo de la guerra profesional

Aunque los estudiosos actuales discrepan sobre si Narmer unificó Egipto mediante la conquista, no cabe duda de que era necesaria una fuerza militar encabezada por un líder fuerte para mantener la unidad del país. A lo largo del Período Arcaico, existen pruebas de inestabilidad, quizás incluso de una división del país en algún momento, y de guerras civiles entre facciones que pugnaban por el trono.

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Los soldados del Imperio Antiguo luchaban por el rey y por su país, pero no constituían un ejército egipcio unificado.

Durante la época del Imperio Antiguo de Egipto (hacia 2613-2181 a.C.), el Gobierno central dependía de los gobernadores regionales (nomarcas) para reclutar hombres para el ejército. El nomarca reclutaba soldados en su región y los enviaba al rey. Cada batallón portaba estandartes con el tótem de su distrito (nomo), y su lealtad estaba dirigida a su comunidad, a sus compañeros de armas y a su nomarca.

La eficacia de esta milicia primitiva queda demostrada por las exitosas campañas que los monarcas del Imperio Antiguo llevaron a cabo en Nubia, Siria y Canaán, ya fuera para asegurar las fronteras, sofocar rebeliones o apoderarse de recursos para la Corona. Los soldados luchaban por el rey y por su país, pero no constituían un ejército egipcio unificado, sino más bien un conjunto de unidades militares menores que combatían por un objetivo común. A menudo, a los reclutas se sumaban mercenarios nubios, cuya lealtad al rey se mantenía firme siempre y cuando recibieran su paga.

El aumento del poder de los nomarcas individuales fue uno de los factores que contribuyeron al colapso del Imperio Antiguo y al inicio del Primer Periodo Intermedio de Egipto (hacia 2181-2040 a.C.). El Gobierno central de Menfis perdió su relevancia a medida que los nomarcas de cada distrito asumían el control de sus propias regiones, construían templos en su propio honor, en lugar de en el del rey, y utilizaban sus milicias para sus propios fines.

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Quizás en un intento por recuperar parte de su prestigio perdido, los reyes de Menfis trasladaron su capital a la ciudad de Heracleópolis, situada en una ubicación más céntrica. Sin embargo, no fueron más eficaces en la nueva ubicación de lo que lo habían sido en la anterior y fueron derrocados por Mentuhotep II (hacia 2061-2010 a.C.), de Tebas, quien inició el Período del Imperio Medio de Egipto.

Narmer Conquering His Enemies
Narmer conquistando a sus enemigos Unknown (Public Domain)

Es probable que Mentuhotep II dirigiera un ejército de conscriptos procedentes de Tebas, aunque es posible que ya hubiera movilizado una fuerza de combate profesional en su propio distrito. También cabe perfectamente la posibilidad de que existiera un núcleo de soldados profesionales que lucharan por el rey ya desde el Período Predinástico de Egipto (hacia el 6000-3150 a.C.), si bien las pruebas al respecto no son concluyentes.

La mayoría de los especialistas coinciden en que fue el sucesor de Mentuhotep II, Amenemhat I (hacia 1991-1962 a.C.), quien creó el primer Ejército permanente de Egipto. Esto tendría mucho sentido, ya que habría arrebatado el poder a los distintos nomarcas para depositarlo en manos del rey. De este modo, el monarca pasaba a tener el control directo de un Ejército leal a él y al país en su conjunto, y no a los diversos nomarcas ni a sus respectivas regiones.

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Ejércitos y armamento en el Imperio Antiguo

Las armas de los períodos Predinástico y Arcaico eran principalmente mazas, dagas y lanzas. Para la época del Imperio Antiguo, se habían incorporado el arco y la flecha, entre otros tipos de armamento, tal como explica la especialista Margaret Bunson:

A los soldados del Imperio Antiguo se les representaba con casquetes y portando tótems de clan o de nomo. Utilizaban mazas con cabezas de madera o de piedra en forma de pera. El arco y las flechas formaban parte del equipo habitual, empleándose puntas de sílex de extremo cuadrado y carcajes de cuero. Se utilizaban algunos escudos de piel, aunque no de forma generalizada. La mayoría de las tropas iba descalza, vestida con sencillos faldellines o desnuda.

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Los egipcios utilizaban un arco sencillo de una sola pieza, difícil de tensar, de corto alcance y escasa precisión. Los soldados provenían de las clases campesinas y carecían de apenas instrucción. Aunque es posible, resulta improbable que tuvieran experiencia en el uso del arco para la caza; los campesinos no poseían tierras en Egipto y la caza estaba prohibida sin el consentimiento del terrateniente de clase alta.

Además, la dieta egipcia era mayoritariamente vegetariana, y la caza era un deporte reservado a la realeza. No obstante, cuando los arqueros disparaban en masa desde corta distancia, estas armas podían resultar muy eficaces. Tras una o dos descargas de flechas, los soldados se enfrentaban cuerpo a cuerpo a sus adversarios utilizando armas de mano. En aquella época, la marina de guerra egipcia se empleaba únicamente para el transporte de tropas, no para el combate contra el enemigo.

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Egyptian Soldiers
Soldados egipcios Σταύρος (CC BY)

La guerra en el Imperio Medio

Para la época del Imperio Medio, las tropas portaban hachas y espadas de cobre. La lanza larga de bronce se convirtió en parte del equipamiento estándar, al igual que la armadura corporal de cuero sobre faldellines cortos. El ejército estaba mejor organizado; contaba con «un ministro de guerra y un comandante en jefe del ejército, o un funcionario que desempeñaba tal función» (Bunson, 169). Estas tropas profesionales estaban altamente entrenadas y existían «tropas de choque» de élite que actuaban como vanguardia.

Los oficiales estaban al mando de un número indeterminado de hombres en sus unidades y rendían cuentas a un comandante, quien a su vez informaba a los niveles superiores de la cadena de mando; no está claro cuáles eran exactamente sus responsabilidades individuales ni cómo se les denominaba, pero la vida militar ofrecía en aquella época muchas más oportunidades que en el pasado. El investigador Marc van de Mieroop escribe:

Aunque nuestro conocimiento sobre el Ejército en el Imperio Medio es muy limitado, parece que su papel en la sociedad fue mucho más importante que en el Imperio Antiguo. El Ejército estaba bien organizado y, durante la XII Dinastía, contaba con un núcleo de soldados profesionales. Estos prestaban servicio durante Períodos prolongados y solían estar destacados en el extranjero.

El Ejército les ofrecía a los hombres ambiciosos la oportunidad de hacer carrera. La mayor parte de las tropas seguía reclutándose entre la población de las provincias y participaba únicamente en campañas concretas. Se desconoce cuántos efectivos intervenían y cuánto tiempo duraba su servicio.

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El Ejército del Imperio Medio alcanzó su apogeo bajo el reinado del rey guerrero Senusret III (hacia 1878-1860 a.C.), quien sirvió de modelo para el posterior y legendario conquistador Sesostris, inmortalizado por los escritores griegos. Senusret III dirigió a sus tropas en importantes campañas en Nubia y Canaán, suprimió el cargo de nomarca para ejercer un control más directo sobre las regiones de origen de sus soldados y aseguró las fronteras de Egipto mediante fortificaciones guarnecidas.

Map of the Middle Kingdom of Egypt, c. 2000 BCE
Mapa del Imperio Medio de Egipto, circa 2000 a.C. Simeon Netchev (CC BY-NC-ND)

Las contribuciones de los hicsos

Los reyes de la dinastía XII, como Senusret III, fueron gobernantes fuertes que contribuyeron enormemente a la estabilidad de Egipto; sin embargo, la dinastía XIII fue más débil y no logró mantener un gobierno central eficaz. Los hicsos, un pueblo semita que emigró desde Canaán, se establecieron en el Bajo Egipto, en Avaris, y con el tiempo acumularon suficiente riqueza como para ejercer poder político.

El ascenso de los hicsos marca el inicio del Segundo Periodo Intermedio de Egipto (hacia 1782-1570 a.C.), época en la que el país estaba dividido entre los hicsos en el norte, los egipcios en el centro y los nubios en el sur. Esta situación, caracterizada por el comercio y una paz precaria entre los tres grupos, se mantuvo hasta que el rey egipcio de Tebas, Seqenenra Taa (hacia 1580 a.C.), se sintió desafiado por Apepi, el rey hicso de Avaris, y lanzó un ataque. Finalmente, los hicsos fueron expulsados ​​de Egipto por Ahmose I (hacia 1570-1544 a.C.), de Tebas; este acontecimiento marca el comienzo del Imperio Nuevo de Egipto.

Durante el Segundo Período Intermedio, el ejército egipcio estaba compuesto en gran medida por medjays, guerreros nubios que luchaban como mercenarios. Los medjays servían como exploradores, infantería ligera y, finalmente, como unidades de caballería. Antes de la llegada de los hicsos, el caballo era desconocido en Egipto y, por consiguiente, también lo era el carro de guerra.

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Egyptian War Chariot
Cuádriga de guerra egipcia Unknown (Public Domain)

Aunque escritores egipcios y griegos posteriores describieron la época de los hicsos como una era oscura de caos y destrucción, los reyes extranjeros introdujeron una serie de innovaciones significativas en la cultura, especialmente en lo relativo a la guerra y el armamento. La egiptóloga Barbara Watterson señala:

Los hicsos, originarios de Asia occidental, pusieron a los egipcios en contacto con los pueblos y la cultura de esa región como nunca antes y les introdujeron el carro de guerra tirado por caballos; el arco compuesto, fabricado con madera reforzada con tiras de tendón y cuerno, un arma más elástica y de mayor alcance que su propio arco simple; la espada con forma de cimitarra, llamada khopesh; y la daga de bronce con hoja estrecha fundida en una sola pieza junto con la espiga. Los egipcios desarrollaron esta arma hasta convertirla en una espada corta.

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Egipto nunca antes había sido invadido ni ocupado por una potencia extranjera, y los gobernantes del Imperio Nuevo querían asegurarse de que eso no volviera a suceder jamás. Por ello, los primeros reyes de este Período pusieron especial énfasis en ampliar las fronteras del país para crear zonas de amortiguación y, al hacerlo, dieron origen al Imperio egipcio.

El Ejército del imperio

El Período del Imperio Nuevo es el más conocido por el público actual gracias a algunos de los gobernantes más célebres de la historia de Egipto (Hatshepsut, Tutmosis III, Seti I, Ramsés II). Fue la época en la que Egipto alcanzó la cima de su prestigio, poder y riqueza. Van de Mieroop escribe:

El Egipto del Imperio Nuevo fue un Estado imperialista: el país anexionó territorios situados más allá de sus fronteras tradicionales y los controló en beneficio propio. Esta política tenía sus raíces en épocas anteriores, cuando la conquista militar formaba parte habitual de las funciones reales, pero alcanzó su apogeo durante el Imperio Nuevo, Período en el que Egipto se hallaba en un estado de guerra casi permanente.

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El Imperio del Imperio Nuevo comienza con la expulsión de los hicsos de Egipto por parte de Ahmose I, quien los persiguió a través de Canaán hasta Siria, pero se consolida realmente durante el reinado de Amenhotep I (hacia 1541-1520 a.C.), que extendió las fronteras meridionales hacia Nubia. Tutmosis I (1520-1492 a.C.) fue más allá y emprendió campañas en Mesopotamia, llegando hasta el río Éufrates. La reina Hatshepsut (1479-1458 a.C.) envió expediciones a Nubia y Siria, y organizó una misión comercial al país de Punt que contó con escolta militar.

Map of the New Kingdom Egypt under Ramesses II
Mapa del Imperio Nuevo de Egipto con Ramsés II Simeon Netchev (CC BY-NC-ND)

Sin embargo, Tutmosis III (1458-1425 a.C.) se considera el mayor rey guerrero de la primera etapa del Imperio Nuevo; conquistó Libia, se expandió hacia Nubia y aseguró diversas regiones del Levante. Tutmosis III, quien lideró al menos 17 campañas distintas en un Período de 20 años, llevó al Imperio egipcio a su apogeo y, para lograrlo, requirió un Ejército profesional. Bunson escribe:

El Ejército ya no era una confederación de levas procedentes de los nomos, sino una fuerza militar de primer orden. El rey ostentaba el mando supremo, pero el visir y otras instancias administrativas se encargaban de la logística y de las reservas... El Ejército estaba organizado en divisiones, tanto de carros como de infantería. Cada división contaba con unos 5.000 hombres y llevaba el nombre de una de las principales divinidades de la nación.
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Bajo esta nueva organización, la cadena de mando en una división, desde el escalafón más bajo hasta el más alto, era estrictamente jerárquica. En cada división había un oficial al mando de 50 soldados, quien rendía cuentas a un oficial superior responsable de 250 hombres; este oficial, a su vez, dependía de un capitán, quien respondía ante un comandante de tropa.

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Por encima del comandante de la tropa se encontraba el supervisor de la tropa, un oficial militar a cargo de una guarnición, quien rendía cuentas al supervisor de la fortificación, un oficial de mayor rango responsable de los fuertes donde estaba destacada la división, el cual a su vez informaba a un vicecomandante. Este vicecomandante reportaba al general, quien respondía ante el visir egipcio y el faraón.

Ramesses II at The Battle of Kadesh
Ramsés II en la batalla de Kadesh Cave cattum (CC BY-SA)

Un aspecto importante de este nuevo Ejército fue el carro tirado por caballos introducido por los hicsos. Van de Mieroop señala:

Los aurigas eran combatientes entrenados y también hombres adinerados que aportaban su propio equipamiento. Recibían mayores recompensas que otros soldados y gozaban de un alto estatus social.
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Los egipcios modificaron el carro de guerra de los hicsos para hacerlo más ligero, maniobrable y veloz. Cada carro transportaba a dos hombres: un conductor y un guerrero. Vestían una armadura de escamas en la parte superior del cuerpo y un faldellín ligero en la inferior. El conductor era un auriga altamente entrenado que manejaba el vehículo, mientras que el guerrero, armado con arco, flechas y lanza, combatía contra el enemigo. Las fuerzas de carros se organizaban en escuadrones de 12 carros y 24 hombres, con un decimotercer individuo que actuaba como comandante del escuadrón.

Fue este ejército el que transformó a Egipto en un imperio y propició los opulentos reinados de faraones como Amenhotep III (1386-1353 a.C.), bajo cuyo mandato el país gozó de una paz y prosperidad sin precedentes. Esto no significa que no hubiera conflictos durante su reinado, pero el Ejército mantuvo tales adversidades lejos de las fronteras del país. Asimismo, fue este Ejército el que, bajo el mando de Ramsés II (1279-1213 a.C.), se enfrentó a los hititas en el año 1274 a.C. en la célebre batalla de Kadesh.

Ramsés II trasladó la capital de Egipto de Tebas a una nueva ciudad que construyó sobre el antiguo emplazamiento de Avaris, en el Bajo Egipto: Pi-Ramsés («ciudad de Ramsés»). Como era habitual, este faraón no escatimó gastos a la hora de dotar a su nueva capital de ornamentos y monumentos, templos dedicados a los dioses y hermosas edificaciones; sin embargo, tal como explica el egiptólogo Toby Wilkinson, en Pi-Ramsés ocurría algo más que simples avances arquitectónicos y celebraciones religiosas:

Si bien los escribas y poetas de la corte elogiaban a Pi-Ramsés como una magnífica residencia real, rebosante de exuberancia y alegría, este proyecto real, el más ambicioso de todos, también tenía una faceta más amenazadora. Una de las mayores construcciones era una enorme fundición de bronce, donde cientos de trabajadores pasaban sus jornadas fabricando armamento.

Unos hornos de alta tecnología y gran potencia se alimentaban mediante toberas accionadas por fuelles. A medida que fluía el metal fundido, los obreros, empapados en sudor, lo vertían en moldes para escudos y espadas. En condiciones de suciedad, calor extremo y peligro, los súbditos del faraón fabricaban el armamento para el Ejército real.

Otra amplia zona de la ciudad estaba destinada a caballerizas, campos de entrenamiento y talleres de reparación para el cuerpo de carros de guerra del rey... En resumen, Pi-Ramsés era menos un lugar de recreo y más un complejo militar-industrial.

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Ramsés II emprendió su campaña contra los hititas en Kadesh partiendo de Pi-Ramsés, a bordo de su carro y al frente de cuatro divisiones de 20.000 hombres. Según sus inscripciones, la batalla fue una victoria egipcia aplastante, pero su adversario, Muwatalli II del Imperio hitita, reivindicó exactamente lo mismo para su propio bando.

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Los estudiosos actuales han concluido que la batalla de Kadesh fue más un empate que una victoria para cualquiera de los dos bandos; sin embargo, Ramsés hizo grabar y proclamar por todo el país los detalles de su gran victoria, y el conflicto culminó con la firma del primer tratado de paz de la historia entre los imperios egipcio e hitita en el año 1258 a.C.

Hittite War Chariot
Carro de guerra hitita Karen Barrett-Wilt (CC BY-NC-SA)

La Marina de guerra egipcia

Además del Ejército y las fuerzas de carros, existía una tercera rama militar: la Marina. Como ya se ha señalado, durante el Imperio Antiguo la Marina se utilizaba principalmente para transportar a la infantería. Incluso en el Segundo Período Intermedio, Kamose empleaba la Marina simplemente como medio de transporte para desplazar a sus tropas río abajo por el Nilo con el fin de saquear Avaris. Sin embargo, en el Imperio Nuevo, la marina adquirió mayor prestigio a medida que los invasores extranjeros amenazaban la prosperidad de Egipto por vía marítima.

Los invasores mejor documentados y más decididos de todos se conocen como los pueblos del mar, un grupo misterioso que aún no se ha identificado con certeza. Al parecer, se trataba de una coalición de diversas etnias que hostigaron las costas del Mediterráneo entre aproximadamente 1276 y 1178 a.C., y es posible que desempeñaran un papel importante en el colapso de la Edad del Bronce. Ramsés II, su sucesor Merenptah (1213-1203 a.C.) y Ramsés III (1186-1155 a.C.) combatieron contra los pueblos del mar durante sus respectivos reinados.

El verdadero valor de la armada egipcia residía en la intimidación de posibles invasores y en el transporte rápido de tropas terrestres.

Ramsés II, que contaba con una red de inteligencia muy eficaz, se enteró de la inminente invasión a tiempo para desplegar su armada a lo largo de la costa, en la desembocadura del Nilo. A continuación, situó una pequeña flota en posición defensiva para atraer a las naves de los pueblos del mar hacia una trampa. Una vez que estos estuvieron en posición, lanzó sus barcos, más numerosos y de mayor tamaño, desde los flancos y destruyó a su adversario.

Este enfrentamiento, al igual que muchos otros de la Marina egipcia, se libró en el mar con tropas terrestres. Aunque los soldados estaban entrenados para combatir en el agua, no eran marineros. Los egipcios no eran un pueblo marinero, y su Marina es prueba de ello. A menudo, los barcos eran extraordinariamente grandes y contaban con una tripulación de unos 250 hombres.

Las naves más pequeñas llevaban una tripulación de 50 hombres; 20 se encargaban de remar, navegar y maniobrar la embarcación, mientras que 30 estaban asignados al combate. Aunque Ramsés II destacó su victoria en una batalla naval, en realidad se trató de un combate terrestre librado sobre el agua. Los barcos egipcios se aproximaron a los de los pueblos del mar, lo que permitió el abordaje y el posterior hundimiento de las naves enemigas; los propios barcos no combatieron entre sí.

Egyptian Warship Model
Modelo de un buque de guerra egipcio Deror avi (CC BY)

Lo mismo cabe decir de la forma en que Ramsés III se enfrentó a los pueblos del mar. Adoptó la táctica de su predecesor de atraer a los pueblos del mar a una trampa y luego recurrió a la guerra de guerrillas para aniquilarlos. Merenptah evitó por completo el combate naval y se enfrentó al enemigo en tierra firme, en Pi-yer, donde su ejército del Imperio Nuevo masacró a más de 6.000 soldados enemigos.

El verdadero valor de la armada egipcia residía en su capacidad para intimidar a posibles invasores y transportar rápidamente tropas terrestres. Tutmosis III empleó la Armada con gran eficacia en diversas campañas; a menudo se requisaban antiguos barcos de carga para transformarlos en naves de guerra destinadas a expediciones a lo largo del Nilo. Estas embarcaciones se equipaban con parapetos para proteger a la tripulación de los proyectiles enemigos y, en ocasiones, se modificaban para mejorar su maniobrabilidad.

Declive del Ejército egipcio

Ramsés III fue el último faraón efectivo del Imperio Nuevo y, tras su muerte, los grandes éxitos militares pasaron a ser cada vez más cosa del pasado. Los faraones que le sucedieron no tuvieron la fortaleza necesaria para mantener el imperio, el cual comenzó a desmoronarse. Un factor que contribuyó a esta decadencia fue, de hecho, la decisión de Ramsés II de construir Pi-Ramsés y trasladar allí la capital desde Tebas.

Tebas albergaba el gran templo de Amón en Karnak, y los sacerdotes de Amón, no solo allí, sino en todo Egipto, gozaban de gran poder. Cuando la capital se trasladó a Pi-Ramsés, los sacerdotes de Tebas vieron cómo disponían de mucha más libertad para acumular aún más riqueza y poder que anteriormente. Para la época del reinado de Ramsés XI (1107-1077 a.C.), el país estaba dividido entre el gobierno de este desde Pi-Ramsés y el de los sacerdotes de Amón en Tebas.

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Esta división marca el inicio de la era conocida como el Tercer Periodo Intermedio en Egipto (hacia 1069-525 a.C.). El poder naval que Egipto pudiera haber tenido quedó eclipsado por las marinas griega y fenicia de la época, que eran mucho más rápidas, estaban mejor equipadas y contaban con tripulaciones de marinos experimentados. Egipto entró en la denominada Edad del Hierro II hacia el año 1000 a.C., momento en que comenzó a fabricar herramientas y armas de hierro. Sin embargo, la forja del hierro requería carbón vegetal, obtenido de madera quemada, y Egipto contaba con pocos árboles.

En el año 671 a.C., el país fue invadido por el rey asirio Asarhaddón, quien, al frente de un ejército profesional equipado con armas de hierro, masacró a las tropas egipcias, incendió la ciudad de Menfis y llevó a Nínive a miembros de la realeza como cautivos. En el año 666 a.C., su hijo Asurbanipal invadió Egipto y conquistó el territorio más allá de Tebas. Una vez más, las armas de hierro, las armaduras superiores y las tácticas de los asirios demostraron ser más eficaces que las del ejército egipcio.

Assyrian Battle Scene
Escena de batalla asiria Osama Shukir Muhammed Amin (Copyright)

El periodo Tardío del antiguo Egipto (525-332 a.C.) comienza tras las invasiones asirias y se caracteriza por el declive del poder de los gobernantes egipcios y por conflictos bélicos incesantes. La realeza egipcia luchaba entre sí por la supremacía recurriendo a mercenarios griegos, quienes combatían indistintamente para uno u otro bando. Con el tiempo, muchos de estos soldados griegos abandonaron la lucha y se establecieron definitivamente en Egipto junto a sus familias.

Para entonces, el Ejército egipcio había adquirido armas de hierro y desarrollado una caballería poderosa, pero estas innovaciones no bastaron para elevarlo al nivel de eficacia y poder que había tenido anteriormente. El hierro resultaba muy costoso, ya que todos los elementos necesarios debían importarse.

Conclusión

Los persas invadieron en el año 525 a.C. y derrotaron a la guarnición egipcia en la batalla de Pelusio, pero esto no se debió a una superioridad militar. El general persa Cambises II conocía la gran veneración que los egipcios profesaban a los animales en general, y a los gatos en particular. Ordenó a sus hombres reunir tantos animales como fuera posible y hacerlos avanzar delante del ejército.

Además, hizo que sus soldados pintaran en sus escudos la imagen de la diosa Bastet, una de las deidades egipcias más populares. Luego marchó hacia la ciudad con los animales por delante, declarando que arrojaría gatos por encima de las murallas si no obtenía una rendición inmediata. Los egipcios, temiendo por la seguridad de los animales (y también por la suya propia si llegaban a ofender a Bastet), depusieron las armas y se rindieron.

Alejandro Magno arrebató Egipto a los persas en el año 331 a.C. y, tras su muerte, el territorio pasó a manos de su general Ptolomeo, quien se convirtió en Ptolomeo I de Egipto (323-283 a.C.). La dinastía ptolemaica estaba formada por gobernantes greco-macedonios que empleaban las tácticas militares y el armamento propios de su tierra de origen. La historia de la guerra en el antiguo Egipto concluye, en esencia, con el Imperio Nuevo. Cualquier innovación o avance en el armamento posterior al año 1069 a.C. careció de relevancia a gran escala para el Ejército egipcio, dado que ya no existía un Gobierno central fuerte que lo respaldara.

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Preguntas y respuestas

¿Cuándo se formó el primer Ejército en el antiguo Egipto?

El primer Ejército se formó en el antiguo Egipto aproximadamente en el período Arcaico, entre el 3150 y el 2613 a.C.

¿Cómo era el primer Ejército en el antiguo Egipto?

El primer Ejército en el antiguo Egipto estaba compuesto por conscriptos suministrados por los gobernadores regionales en caso de necesidad.

¿Cuándo se volvió profesional el Ejército del antiguo Egipto?

El primer Ejército profesional en el antiguo Egipto se formó durante el Imperio Medio, entre 2040 y 1782 a.C.

¿Cuando ayudó a forjar un imperio el Ejército egipcio?

El Ejército del antiguo Egipto fue esencial en la formación del Imperio egipcio durante el Imperio Nuevo, aproximadamente entre 1570 y 1069 a.C.

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Estilo APA

Mark, J. J. (2026, julio 13). La guerra en el antiguo Egipto: La fuerza que construyó un imperio. (R. Pedraza, Traductor). World History Encyclopedia. https://www.worldhistory.org/trans/es/1-15283/la-guerra-en-el-antiguo-egipto/

Estilo Chicago

Mark, Joshua J.. "La guerra en el antiguo Egipto: La fuerza que construyó un imperio." Traducido por Rodrigo Pedraza. World History Encyclopedia, julio 13, 2026. https://www.worldhistory.org/trans/es/1-15283/la-guerra-en-el-antiguo-egipto/.

Estilo MLA

Mark, Joshua J.. "La guerra en el antiguo Egipto: La fuerza que construyó un imperio." Traducido por Rodrigo Pedraza. World History Encyclopedia, 13 jul 2026, https://www.worldhistory.org/trans/es/1-15283/la-guerra-en-el-antiguo-egipto/.

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