Guía del visitante al conjunto arqueológico de villa Adriana

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por , traducido por Eva Bruzos Bruyel
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Villa Adriana, cerca de Tívoli, Italia, es una opulenta e inmensa villa romana rodeada de jardines que ocupa una superficie aproximada de 120 hectáreas (296 acres). La construyó el emperador Adriano (76‑138 d.C.) entre los años 125‑134 d.C. para usarla de casa de campo, aunque es posible que las tierras hubiesen pertenecido originalmente a su esposa, Vibia Sabina (con la que estuvo casado durante los años 100‑136 d.C.).

Aunque la construcción de la villa comenzó como un pasatiempo con el que satisfacer su pasión por el diseño tanto arquitectónico como escultórico, Adriano abandonó Roma e hizo de la villa su residencia oficial alrededor del 128 d.C. Además del palacio Imperial, el vasto complejo contaba con una serie de zonas residenciales, bibliotecas, teatros, grandes instalaciones termales, salones comedores, pabellones al aire libre, ninfeos y jardines decorados con esculturas. Adriano erigió los suntuosos jardines y edificios basándose en temas con reminiscencias de los lugares que había visitado durante sus viajes por todo el Imperio romano, incluidos Egipto y Grecia. Aún no se ha excavado todo el conjunto arqueológico. Durante unas excavaciones recientes, apareció una extensa red de pasadizos subterráneos que debieron de usar los sirvientes para desplazarse por la finca.

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The Canopus at Hadrian's Villa, Tivoli
El Canopo de villa Adriana, Tívoli, Italia Carole Raddato (CC BY-SA)

Alrededor de 40 hectáreas (98 acres) de los parques de villa Adriana están abiertas al público. Aparte de los jardines y los baños, las zonas más bonitas que se pueden visitar son el teatro Marítimo (un estanque circular rodeado de columnas), el Canopo (un canal de estilo egipcio) y los hospitalia (unos suntuosos cuartos para huéspedes). En el propio yacimiento, hay una oficina de turismo con información sobre las excavaciones y la historia de la villa y una maqueta de esta.

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El Canopo y el serapeo

Este espacio, construido con un diseño único, representa el canal y el templo de Serapis de la antigua ciudad costera egipcia de Canopo, al oeste del delta del Nilo. A pesar de la temática egipcia, el Canopo (el gran estanque) está rodeado de una columnata de estilo romano con columnas corintias, de estatuas griegas clásicas (incluidas unas cariátides como las del Erecteón de Atenas) y de otra colección de estatuas de temática nilótica. El serapeo (serapeum) es una gruta artificial erigida en uno de los extremos del estanque. Adriano no utilizó este serapeo de templo, sino de triclinio (triclinium) estival y de zona de recreo con vistas al estanque. Esta construcción, que probablemente diseñó el propio Adriano, debió de constituir una impresionante zona de recreo que ponía de relieve el alcance de la dominación romana.

Canopus, Hadrian's Villa
Canopo, villa Adriana Carole Raddato (CC BY-NC-SA)

Los visitantes podrán apreciar aquí la misma mezcla de temáticas romanas, griegas y egipcias que Adriano combinó por toda la villa. El gran estanque, que mide más de 120 metros (393 pies) de largo, conserva muchas de sus estatuas originales, como las enormes cariátides griegas, un cocodrilo del Nilo, un Neptuno o la loba que amamantó a los gemelos Rómulo y Remo (en clara alusión al río Tíber romano). También se conservan entre las columnas algunos de los dinteles (rectos) y los arcos (curvos) de estilo romano. La peculiar gruta del serapeo, cubierta por una semicúpula, está hecha de hormigón y tiene hornacinas en las paredes. Contiene las gradas del triclinio, sobre las que se recostaban los invitados mientras se daban un festín alrededor de una fuente.

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La plaza de Oro

La plaza de Oro no está lejos del núcleo de edificios que constituyen el centro de villa Adriana. Es una de las partes más decadentes y ostentosamente ricas del complejo imperial. Sus elementos principales son cuatro: una impresionante construcción abovedada; en el centro, un cuadripórtico (quadriporticus, un espacio cercado por sus cuatro costados por una columnata continua) con un canal; un comedor (cenatio); y, al sur, un ninfeo (nymphaeum).

Dining-room of Piazza d’Oro, Hadrian's Villa
Comedor de la plaza de Oro, villa Adriana Carole Raddato (CC BY-NC-SA)

La cenatio también pudo haber sido la librería privada del emperador, una interpretación que llega después de haberla comparado arqueológicamente con la estoa de Adriano en Atenas. Tanto si se trataba de la biblioteca de Adriano como si no, resulta evidente la importancia de este espacio para la figura del emperador gracias al arte que se ha podido recuperar: los retratos de emperadores posteriores —como Marco Aurelio (que gobernó durante los años 161‑180 d.C.) y Caracalla (que gobernó durante los años 211‑217 d.C.)—, entre otras cosas, atestiguan que el complejo de la villa siguió con vida después de Adriano.

Aunque la plaza de Oro ha sido objeto de un saqueo más que considerable durante siglos, sobre todo con las «excavaciones» cazatesoros del siglo XVI, la opulencia del lugar aún se deja sentir. Todavía sigue en pie buena parte de la cúpula cavernosa del vestíbulo, un maravilloso ejemplo de la maestría romana en la construcción de espacios abovedados. Asimismo, en el lado occidental del pórtico, aún quedan algunos segmentos resplandecientes de un suelo de mosaico policromado de mármol con motivos geométricos.

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Las termas del Heliocaminus

Estas instalaciones termales se levantaron cerca del teatro Marítimo, que era el refugio privado de Adriano. Se construyeron durante los años 118‑125 d.C. y son los baños más antiguos de entre todos los que hay en el complejo de la villa. Probablemente, su uso estaba reservado al emperador y a sus invitados.

El palacio Imperial de Adriano se levantó sobre una villa de época republicana.

El complejo termal constaba de varios vestuarios (apodyteria), así como de una serie de baños calientes, templados y fríos (caldaria, tepidaria, y frigidaria). También contenía un raro ejemplo de heliocaminus (una habitación caldeada por el sol). Esta estancia, cubierta por una cúpula, contaba con unos ventanales acristalados y una claraboya cenital para regular los niveles de vapor y permitir tomar el sol.

Poco queda del opus sectile que decoraba las paredes y el suelo, aparte de algunos segmentos del revestimiento original de mármol. Pero los visitantes aún podrán apreciar la envergadura y la belleza de esta impresionante creación arquitectónica, aunque le falte la decoración. Del heliocaminus, no ha sobrevivido el lado de las ventanas acristaladas, pero sí su muro interno con una parte de la cúpula, lo que les permite a los visitantes ver el interior de esta sala de asientos circulares, así como los espacios subterráneos para el servicio.

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El palacio Imperial

El palacio Imperial de Adriano se levantó sobre una villa de época republicana. Fue uno de los primeros edificios que construyó el emperador cuando comenzó a ampliar y a embellecer la finca. Algunas partes de la villa republicana original resultan todavía visibles, como el patio central, que estaba rodeado de pórticos, o la decoración del suelo del sector occidental del palacio.

Al palacio se accedía por unas escaleras desde el patio de la biblioteca. Contaba con oficinas para el funcionariado, distribuidas en torno a patios abiertos; una biblioteca pequeña con nichos para almacenar los rollos de papiro; y diversos triclinios. También tenía un suntuoso ninfeo semicircular, donde el agua bajaba en cascada por una serie de gradas hasta una pila rectangular. Durante unas excavaciones, apareció un bonito mosaico figurativo en opus vermiculatum, que revestía el suelo de lo que se conoce como el triclinio de los Centauros. Estos mosaicos se encuentran en la actualidad en los Museos Vaticanos y en el Museo de Berlín.

Centaur, Roman Mosaic
Centauro de un mosaico romano Carole Raddato (CC BY-SA)

La mayor parte del palacio Imperial está en ruinas, por lo que, en la mayoría de las zonas, solo pueden verse trozos de los muros y los cimientos. Al moverse por el sinfín de habitaciones y patios, los visitantes podrán hacerse una idea de la envergadura del centro administrativo de Adriano. Todavía resulta visible el muro trasero con hornacinas del triclinio estival. El ábside semicircular dispuesto en torno al ninfeo señala la zona donde, en su momento, caía el agua en cascada. Aún se conservan en buen estado segmentos del bonito mosaico blanco en opus sectile que revestía el suelo de este lado del palacio.

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El teatro Marítimo

Lo que se conoce como el teatro Marítimo fue otro de los innovadores proyectos arquitectónicos de Adriano que no siguió ninguna de las convenciones romanas tradicionales de la época. El emperador lo construyó en una isla circular rodeada de un foso y decidió prescindir de las líneas rectas —en cambio, combinó los muros convexos y cóncavos utilizando hormigón y piedra—. Este complejo, que también es una villa por derecho propio, se construyó entre los años 118‑125 d.C. Se la suele denominar la «villa dentro de la villa».

Maritime Theatre, Hadrian's  Villa
Teatro Marítimo, villa Adriana Carole Raddato (CC BY-NC-SA)

Un muro circular, con una columnata jónica en su cara interior, separaba este complejo de las propiedades circundantes y creaba un pórtico o deambulatorio alrededor de la isla. Dos puentes de madera permitían salvar los 4,8 metros (15,7 pies) de anchura del foso para poder acceder a la isla. Al parecer, estos puentes se retiraban para restringir el acceso cuando el emperador quería intimidad.

Un odeón era una construcción diseñada para dar recitales de poesía y de música.

La domus de la isla tenía una serie de cubicula (cubículos o dormitorios); un triclinium (triclinio o comedor); un tablinum (sala de recepción con obras de arte); unas termas; y un suntuoso atrium (atrio o patio central) con un jardín y una fuente. En un primer momento, se interpretó que el complejo había sido un teatro; le pusieron el nombre con el que lo conocemos hoy por la escena marítima del fresco que decora la pared del vestíbulo de entrada.

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El teatro Marítimo es sumamente interesante por su arquitectura nada convencional. Tanto su disposición en círculo como su foso resultan todavía visibles y muchas de las columnas jónicas siguen en pie. La villa de la isla solo se conserva en parte. Con todo, los visitantes pueden dar una vuelta alrededor del pórtico y ver el interior de las estancias de esta pequeña villa de uso privado.

El teatro Sur

Ubicado en el sur del complejo de villa Adriana, el teatro Sur también recibe a veces la denominación de «odeón» (odeum), que es como lo describió el arqueólogo italiano Giovanni Battista Piranesi (1720‑1778). Un odeón era una construcción diseñada para dar recitales de poesía y de música. En parte, esta falta de claridad radica en que no existe una definición arquitectónica canónica de lo que era un odeón, a pesar de que se han identificado muchos de estos recintos para actuaciones por todo el mundo grecorromano.

Theatrical Mask from Hadrian's Villa
Máscara teatral de villa Adriana Carole Raddato (CC BY-NC-SA)

No todos estarían de acuerdo en calificar de odeón la construcción que hay en villa Adriana, convencidos más bien de que se trataba de un teatro. De hecho, su tamaño —unos 50 metros (164 pies) en su parte más ancha— lo haría comparable a un teatro urbano tirando a mediano. El hecho de que estuviese en los jardines privados de la residencia imperial debería recordarles a los espectadores la capacidad que tenía el emperador de movilizar recursos y mano de obra.

Se calcula que este teatro tenía capacidad para unos 1.100 espectadores.

El jardín‑estadio

El jardín‑estadio (también denominado «ninfeo‑estadio») es un capricho arquitectónico integrado en el grupo de edificios que constituyen el núcleo del conjunto arqueológico de la villa. Diseñado con la planta de un estadio, un circo o un hipódromo, este suntuoso jardín servía de lugar de retiro artístico y estético —de hecho, era una galería de estatuas—. Se han detectado caprichos similares a este, aunque más pequeños y menos suntuosos, en otras villas de la época imperial.

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Stadium Garden, Hadrian's Villa
Jardín-estadio, villa Adriana Carole Raddato (CC BY-NC-SA)

Hay indicios arqueológicos de que el centro del jardín estuvo ocupado en su momento por unos pabellones, separados entre sí por el claro que hoy alberga los fragmentos de un grupo escultórico sobre el mito de los nióbidas —los hijos de Anfión de Tebas y de Níobe en la mitología griega—, a quienes los dioses Apolo y Artemisa asesinaron tras unos comentarios jactanciosos de Níobe. Esta escena, que suele repetirse en el arte romano, quizás la recuerden los visitantes por el famoso grupo escultórico de la Galería de los Uffizi, en Florencia, con el que pueden establecer una comparación.

Al fondo del jardín se levantó un ninfeo semicircular, que formaba parte de una serie más amplia de atracciones acuáticas.

Puede que el jardín‑estadio haya perdido su esplendor artístico, pero aún quedan vestigios del impresionante despliegue de detalles arquitectónicos que ostentó en el pasado, como el ninfeo y las otras atracciones acuáticas.

El edificio de las Tres Exedras

Una de las construcciones más impresionantes de villa Adriana es el triclinio con arcadas (un comedor), que se conoce a veces como el edificio de las Tres Exedras. A los visitantes les evocará las historias de los suntuosos banquetes de Adriano que aparecen en las narraciones de Dion Casio (hacia 164 ‑ hacia 229/235 d.C.) o en los relatos más espurios sobre la vida de Adriano de la Historia augusta.

La construcción consta de dos partes y, según los arqueólogos, tiene influencias de los edificios imperiales del monte Palatino de Roma, sobre todo por lo que respecta a la disposición general.

Three Exedras Building, Hadrian's Villa
Edificio de las Tres Exedras, villa Adriana Carole Raddato (CC BY-NC-SA)

En la entrada, al norte del edificio, había una gran fuente rectangular. Tras la fuente, un atrio se abría a tres espacios curvos o exedras. En dos de ellas (la este y la oeste), el centro estaba presidido por estatuas. Tras la exedra oriental, una variedad de estancias comunicaba con el edificio, pero la finalidad exacta sigue siendo un misterio: se ha sugerido la posibilidad de un salón de audiencias, además del comedor antes mencionado. Estas estancias del ala oriental se hallaban contiguas al jardín‑estadio. Sobre ellas, hubo en su momento un terrado con una bonita decoración.

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Este edificio imponente y magnífico, ubicado dentro del complejo de la villa, aún conserva en su sitio una gran parte de sus elementos arquitectónicos. Este es el caso concreto de las paredes del comedor: los espacios de las exedras están muy bien definidos y, en algunos sitios, se han vuelto a levantar las columnas para dejar sentir el espacio y la envergadura del lugar. También es el caso de la impresionante fuente de la entrada.

Las termas Pequeñas

Las termas Pequeñas, ubicadas en el lado oeste del conjunto arqueológico, tienen un nombre muy poco apropiado. Hay que reconocer que son más pequeñas que las termas Grandes de villa Adriana, pero estas instalaciones tan llamativas y lujosas siguen siendo una joya arquitectónica, incluso a ojos del visitante moderno. Las caracterizan, desde el punto de vista decorativo, sus diversos elementos de mármol y, desde el arquitectónico, la extrema ingeniosidad con que se usaron los espacios abovedados. Dada la proximidad de estas termas (thermae) a otras construcciones del núcleo del conjunto arqueológico, se ha especulado con que se trataba de los baños que usaban el emperador y la corte imperial, aunque esto sigue abierto al debate.

Small Baths, Hadrian's Villa
Termas Pequeñas, villa Adriana Carole Raddato (CC BY-NC-SA)

Poco tienen al estilo de la simetría que define la composición arquitectónica de, por ejemplo, las grandes termas imperiales de Roma. Con todo, aquí se han podido identificar las salas típicas de unas termas, como la fría (frigidarium) y las templadas (tepidaria). Según los historiadores de la arquitectura romana, el diseño de estos baños no parece regirse por un principio claro. Se asemeja a un ejercicio del arte por el arte (o, más bien, de la arquitectura por la arquitectura). Entre las peculiaridades que presentan estas termas tan atípicas está la cámara octogonal del centro.

El cuartel de bomberos se remonta a la primera fase de construcción de la villa (hacia 118‑125 d.C.).

Mucho de lo que se puede ver en las termas Pequeñas sigue siendo impresionante, en contra de lo que sugiere su nombre. Esto incluye el magnífico uso del abovedamiento para iluminar y crear espacios en su interior. Buena parte de la construcción todavía sigue en pie, incluida la sala octogonal. Además, los imponentes muros son una demostración de la maestría con que se trabajó el enladrillado.

En el suelo de las termas —que estuvo elevado originalmente mediante el sistema de suspensurae—, han salido a la luz los canales por los que circulaba el aire caliente que permitía calentar las instalaciones. En otras partes del edificio, aún hay señales de su lujo anterior. En concreto, en los pasillos del ala este quedan muestras de la rica ornamentación de mármol.

El cuartel de bomberos

El cuartel de bomberos, que se levantó durante la primera fase de construcción de la villa (hacia 118‑125 d.C.), estuvo durante un tiempo en las afueras. Sin embargo, al expandirse aquella, lo que eran las afueras acabó ubicándose en el centro.

No obstante, su carácter funcional dentro de unos terrenos pensados para el esparcimiento se refleja en la simplicidad de su forma, que contrasta crudamente con la experimentación y la ingeniosidad evidentes en otras partes del conjunto arqueológico.

Esta construcción de varios pisos, que a veces recibe la vaga denominación de «edificios del servicio», suele asociarse a los bomberos o los guardas que protegían la villa. Tiene una disposición simétrica en torno a un patio central. El lado sureste destaca por albergar una letrina con espacio para 15 personas.

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Los muros de la construcción, que siguen en pie cuan altos eran, resultan imponentes. Aunque carezcan de la imaginación de otros elementos arquitectónicos de la villa, su tamaño expresa con elocuencia que en esta villa se trabajaba a escala imperial.

Vigilant’s Station, Hadrian's Villa
Cuartel de bomberos, villa Adriana Carole Raddato (CC BY-NC-SA)

El uso del opus spictatum en el enladrillado del patio central, que se asemeja a los motivos decorativos de espina de pez, es un recordatorio permanente de la función práctica del cuartel de bomberos dentro de un complejo imperial pensado para el esparcimiento.

La torre Roccabruna

En el extremo suroeste de los terrenos de la villa, se encuentra la imponente torre Roccabruna, que, según algunos arqueólogos, estaba inspirada en una edificación ateniense (era bien conocido el filohelenismo del emperador Adriano, es decir, su amor por la cultura griega).

La torre tenía dos pisos: el inferior era de planta cuadrada, con un espacio octogonal en su interior; el superior, una plataforma circular con una columnata, ofrecía unas vistas formidables de la villa y los campos circundantes.

En la actualidad, los restos de la torre son unos de los más imponentes de entre todos los que hay en los terrenos de la villa. Aunque está un poco lejos del resto de las edificaciones, merece la pena que los visitantes traten de encontrarla.

La palestra

Ubicada en las inmediaciones del teatro Griego, la palestra (un gimnasio) es otra de las edificaciones de villa Adriana que portan un nombre equivocado difícil de sacudirse de encima. Según se dice, el nombre se lo pusieron en el siglo XVI, tras el descubrimiento de unos retratos en mármol de unos atletas coronados con hojas de olivo.

Era un complejo de proporciones monumentales que constaba de varios edificios integrados en una superficie de 100 metros cuadrados (1076 pies cuadrados). Se accedía a la palestra por unas escaleras también monumentales. La pieza central estaba rodeada de un pórtico doble con numerosas hornacinas para las estatuas.

Una estancia profusamente decorada —esplendorosa con el exotismo de sus columnas de mármol y sus suelos de mosaico— que contenía algunas obras de arte egipcianizantes, como un busto colosal de Isis, podría tratarse realmente de un iseo (isaeum, un santuario dedicado a esta diosa egipcia), según los arqueólogos.

Isis-Sothis-Demeter from Hadrian's Villa
Isis-Sotis-Deméter de villa Adriana Carole Raddato (CC BY-NC-SA)

Para los visitantes actuales, resulta evidente que lo que se conoce como la palestra tenía una envergadura impresionante: pueden formarse una idea clara de su antiguo tamaño y esplendor gracias a los significativos restos arquitectónicos que permanecen in situ. A estos les confieren encanto los restos de los antiguos programas decorativos, desperdigados por allí.

Hace tiempo que a sus diversas obras de arte se les buscó otra ubicación, pero todavía pueden verse en los museos de Roma. Lo más destacado es el busto colosal de Isis, actualmente en el Museo Gregoriano Egipcio del Vaticano.

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Los hospitalia

El edificio de los hospitalia se encuentra dentro del complejo central de la villa. Constaba de dos pisos y era donde se alojaba a los invitados (es decir, era un lugar de hospitalidad). Por desgracia, hace tiempo que falta el segundo piso, pero queda una parte nada desdeñable de la planta baja. Las habitaciones que han sobrevivido presentan unos recovecos que se han interpretado como espacios para tres camas.

Hospitalia, Hadrian's Villa
Edificio de los «hospitalia», villa Adriana Carole Raddato (CC BY-NC-SA)

Hay una letrina en la esquina noroeste del edificio de los hospitalia. Estos servicios tenían capacidad para 15 huéspedes.

Aunque falte el segundo piso de los hospitalia, aún quedan unos buenos detalles arquitectónicos con los que los visitantes pueden hacerse una idea del aspecto que tendría esta construcción en la Antigüedad. A esto también contribuye que hayan sobrevivido algunos elementos decorativos espectaculares. De ellos, los más impresionantes son los restos del suelo de mosaico monocromático de las habitaciones.

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Bibliografía

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Sobre el traductor

Eva Bruzos Bruyel
Soy una traductora autónoma del inglés e italiano al español especializada en los campos del turismo y la historia. A mis yayos y sus relatos del pasado les debo mi pasión por esta última.

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TimeTravelRome. (2025, octubre 28). Guía del visitante al conjunto arqueológico de villa Adriana. (E. B. Bruyel, Traductor). World History Encyclopedia. https://www.worldhistory.org/trans/es/2-1750/guia-del-visitante-al-conjunto-arqueologico-de-vil/

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TimeTravelRome. "Guía del visitante al conjunto arqueológico de villa Adriana." Traducido por Eva Bruzos Bruyel. World History Encyclopedia, octubre 28, 2025. https://www.worldhistory.org/trans/es/2-1750/guia-del-visitante-al-conjunto-arqueologico-de-vil/.

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TimeTravelRome. "Guía del visitante al conjunto arqueológico de villa Adriana." Traducido por Eva Bruzos Bruyel. World History Encyclopedia, 28 oct 2025, https://www.worldhistory.org/trans/es/2-1750/guia-del-visitante-al-conjunto-arqueologico-de-vil/.

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