Causas de la guerra de los Cien Años

Mark Cartwright
por , traducido por Eliana Rua Boiero
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La guerra de los Cien Años (1337-1453) fue un conflicto intermitente entre Inglaterra y Francia que se inició cuando el rey Eduardo III de Inglaterra (que reinó de 1327 a 1377) se peleó con Felipe VI de Francia (que reinó de 1328 a 1350) por los derechos feudales sobre Gascuña y el comercio con los Países Bajos. Eduardo también afirmó que él era el rey legítimo de Francia e insistió en este reclamo obteniendo grandes victorias en las batallas de Crécy (1346) y de Poitiers (1356). En 1360, Eduardo renunció a su reclamo al trono francés a cambio del señorío sobre un cuarto de Francia. Así, la guerra continuó a medida que cada lado intentaba controlar el norte y el sudoeste francés. Después de que Carlos V de Francia (que reinó de 1364 a 1380) recuperara de forma constante gran parte del territorio perdido desde que empezó la guerra, hubo un período de paz durante el cual Ricardo II de Inglaterra (que reinó de 1377 a 1399) se casó con la hija de Carlos VI de Francia (que reinó entre 1380 y 1422). Enrique V de Inglaterra (que reinó de 1413 a 1422), ansioso por obtener gloria, botines y legitimidad para su propio reino, reinició el conflicto con su victoria imponente en la batalla de Azincourt en 1415, por la cual lo nombraron heredero al trono de Francia. Después de la muerte prematura de Enrique V y el gobierno incompetente de Enrique VI de Inglaterra (que reinó de 1422 a 1461 y de 1470 a 1471), Carlos VII de Francia (que reinó de 1422 a 1461) retomó la iniciativa. Con la ayuda de figuras como el duque de Borgoña y Juana de Arco (1412-1431), Carlos ganó la guerra y logró retirar a los ingleses de todo el territorio francés, excepto Calais.

Coat of Arms of Edward III
Escudo de armas de Eduardo III Rs-nourse (CC BY-SA)

Las causas de la guerra de los Cien Años y las razones de su continuación incluyen las siguientes:

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  • la toma de Gascuña (Aquitania, sudoeste de Francia), que estaba ocupada por los ingleses, por parte de Felipe VI de Francia;
  • el reclamo del rey inglés Eduardo III de que era el rey legítimo de Francia;
  • la expedición de Eduardo III para tomar territorios de Francia a la fuerza, proteger el comercio internacional y obtener botines y haciendas para sus nobles;
  • la ambición de Carlos V de Francia de retirar a los ingleses de territorios feudales franceses;
  • la caída en la locura de Carlos V y las luchas internas debilitantes entre los nobles franceses;
  • la ambición de Enrique V de legitimar su reinado en Inglaterra y autoproclamarse rey de Francia a través de la conquista; y
  • la determinación del delfín, el futuro rey Carlos VII de Francia (que reinó de 1422 a 1461), para recuperar su derecho de nacimiento y unificar toda Francia.

Eduardo III contra Felipe VI

La Corona inglesa contaba con territorios en Francia desde el reinado de Guillermo el Conquistador (que reinó de 1066 a 1087) y la conquista normanda de Inglaterra de 1066. Sin embargo, para el siglo XIII, estos territorios se habían reducido bastante tras perder Normandía, Anjou, Maine y Poitou. La fricción entre ambos países solía terminar en guerra, como durante los reinados de Eduardo I de Inglaterra (que reinó de 1272 a 1307) y Felipe IV de Francia (que reinó de 1285 a 1314). Eduardo III heredó los territorios que quedaban, pero ambicionaba mucho más.

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Eduardo III estaba molesto tal vez por el tecnicismo de que, como duque de Gascuña, era en realidad un vasallo del rey francés.

Eduardo III podía reclamar la Corona francesa a través de su madre Isabel. Algo que los historiadores siguen debatiendo hasta el día de hoy es si este era un reclamo serio o simplemente una excusa para invadir Francia. Desde luego, en teoría, Eduardo tenía razón. El rey francés en ese momento era Felipe VI de Francia, que había sucedido a su primo Carlos IV de Francia (que reinó de 1322 a 1328), pese a que, cuando Carlos había muerto, Eduardo era su familiar masculino más cercano, ya que era el sobrino de Carlos y el nieto mayor sobreviviente de Felipe IV de Francia (que reinó de 1285 a 1314). El rey inglés no había insistido en el reclamo en su momento porque era menor de edad, y la nobleza francesa descartó la legitimidad de la herencia a través de la línea femenina, ya que naturalmente preferían a un francés como gobernante. Sin embargo, a mediados de la década de 1330, Eduardo cambió la estrategia, tal vez molesto por el tecnicismo de que, como duque de Gascuña, el rey inglés era en realidad un vasallo del rey francés de acuerdo con las reglas del feudalismo medieval. Efectivamente, Eduardo le había rendido tributo a Felipe en la catedral de Amiens en junio de 1329, muy probablemente para evitar que el rey francés le confiscara los ingresos de Gascuña si no lo hacía.

King Edward III of England
El rey Eduardo III de Inglaterra National Portrait Gallery (CC BY-NC-ND)

Otro problema que Eduardo enfrentó fue que Francia era aliada de su vieja enemiga, Escocia, la cual amenazaba perpetuamente el norte de Inglaterra. Eduardo llegó al punto de identificar a Felipe como usurpador, se negó a rendirle tributo como vasallo y también se negó a entregarle a un prisionero político, el conde Roberto de Artois, como había solicitado el rey francés. Cuando este confiscó Gascuña para la Corona francesa en 1337 y atacó la costa meridional de Inglaterra al año siguiente (un ataque que incluiría la destrucción de Southampton), Eduardo tuvo la excusa perfecta para empezar una guerra.

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Eduardo se autoproclamó rey de Francia en una magnífica ceremonia en Gante en enero de 1340.

Valía la pena pelear por Gascuña porque tenía varias ventajas económicas. Era una fuente importante de comercio al recibir granos y lana ingleses. También era la productora principal del vino que se bebía en Inglaterra. Al reclamar el trono francés, Eduardo podía evitar una reprimenda del papa por causar una guerra innecesaria. Además, podía usar las ricas tierras disponibles en Francia como carnada para conseguir el apoyo de los barones en Inglaterra y, así, consolidar su posición como rey. No hay dudas de que Eduardo sabía que su propio padre, Eduardo II de Inglaterra (que reinó de 1307 a 1327), había sido asesinado por barones ambiciosos. Los nobles capturados serían otra fuente útil de ingresos debido a los rescates. Puede que Eduardo no haya contemplado una ocupación total, pero destruir y saquear las tierras francesas sin duda mostró su intención, y en una pieza típica de propaganda visual y boato, Eduardo se autoproclamó rey de Francia en una magnífica ceremonia en Gante en enero de 1340. Además, el rey, a partir de entonces, dividió en cuarteles su escudo de armas y mezcló los tres leones de los Plantagenet para incluir ahora a la flor de lis dorada de Francia, que siguió siendo parte del escudo de armas reales hasta 1801.

Eduardo reunió a algunos aliados valiosos, como los Fleming de Gante, quienes también buscaban librarse de sus obligaciones feudales hacia un rey francés, pero necesitaban la lana inglesa para su exportación principal, la tela. Eduardo incluso le compró el título de Vicario General Imperial a Luis IV de Alemania, emperador del Sacro Imperio Romano Germánico (que reinó de 1328 a 1347), que le daba al rey inglés derechos imperiales sobre los señores de los Países Bajos. Al igual que con Gascuña, Felipe VI quería la riqueza flamenca para sí, de modo que ejerció su posición como señor feudal del conde flamenco, Guy de Dampierre, para desestabilizar la región. Por otro lado, en Francia, había algunos muy dispuestos a aprovecharse de un rey Felipe distraído, a saber, Carlos II, rey de Navarra (que reinó de 1349 a 1387) y los condes gascones de Armagnac, entre otros. Eduardo fue lo bastante inteligente como para usar querellas antiguas para causar la caída de Francia desde dentro y socavar su influencia con sus vasallos feudales. Como siempre en la Edad Media, la guerra era una oportunidad para que la nobleza obtuviera y perdiera títulos y tierras; lo único que hacía falta eran dos monarcas con ganas de pelear.

Philip VI Presiding Over the Lawsuit of Robert of Artois
Felipe VI presidiendo la demanda de Roberto de Artois Unknown Artist (Public Domain)

Eduardo no pudo empezar mejor su guerra con Francia. En junio de 1340, una flota inglesa hundió a una flota francesa, probablemente destinada a servir como un medio para invadir Inglaterra, en Sluys, en el estuario de Scheldt (Países Bajos). Luego, en 1345, el rey inglés capturó Gascuña, invadió Normandía y derrotó a un ejército francés en la batalla de Crécy en agosto de 1346. Al año siguiente, capturó Calais, pero la llegada de la peste negra interrumpió las hostilidades. La siguiente victoria importante fue, de nuevo, inglesa, contra un ejército francés mucho más grande, esta vez en la batalla de Poitiers en septiembre de 1356. El rey Juan II de Francia (que reinó de 1350 a 1364) incluso fue capturado en Poitiers.

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Eduardo había disfrutado de grandes victorias, pero las campañas eran muy costosas. Afortunadamente, en mayo de 1360, parecía que la guerra había finalizado. Ese año, Inglaterra y Francia firmaron el tratado de Brétigny, en el cual se reconocía la pretensión de Eduardo sobre el 25 % de Francia (principalmente en el norte y suroeste) y, a cambio, este renunciaba a cualquier ambición por la Corona de los franceses. Mientras tanto, Juan II fue liberado después de cuatro años vergonzosos en cautiverio.

Carlos V y el renacimiento francés

Desde 1369, el nuevo rey de Francia, Carlos V, también conocido como Carlos el Sabio, empezó a recuperar todos los territorios que sus predecesores habían perdido evitando la batalla abierta, concentrándose en el acoso y confiando en la seguridad de sus castillos cuando era necesario. Carlos también tenía una marina superior a la inglesa, así que podía atacar la costa sur de Inglaterra con frecuencia. Mientras que Eduardo intentaba recaudar más impuestos entre su pueblo económicamente oprimido, la estrategia de Carlos V producía dividendos, ya que invadió la mayor parte de Aquitania en 1372 y, para 1375, las únicas tierras que quedaban en Francia pertenecientes a la Corona inglesa eran Calais y una parte de Gascuña.

El 12 de marzo de 1396, la relación con Francia mejoró cuando Ricardo II de Inglaterra se casó con Isabel de Francia, la hija de Carlos VI de Francia. Isabel tenía apenas siete años, pero fue una unión que consolidó una tregua de dos décadas entre ambos países. El acuerdo con Carlos VI no incluyó que Ricardo renunciara a su derecho al trono francés, y así la guerra de los Cien Años se puso en pausa por el momento. Bajo el siguiente rey, Enrique IV de Inglaterra (que reinó de 1399 a 1413), la Corona estaba demasiado preocupada con los rebeldes ingleses y galeses como para hacer mucho en Francia, aunque el príncipe de Gales lideró una expedición fallida que parece haberlo tentado a seguir avanzando cuando se convirtió en el rey Enrique V en 1413.

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Enrique V y Azincourt

Enrique V era incluso más ambicioso que Eduardo III, ya que no solo quería saquear el territorio francés, sino apoderarse de él de forma permanente y crear un imperio. Para el rey, el éxito en la guerra también era una herramienta útil para legitimar su reinado, pues había heredado el trono de su padre Enrique IV, quien había asesinado a Ricardo II para usurparle el trono. Otras motivaciones eran el caos causado por los piratas franceses en el canal de la Mancha y el deseo permanente de los nobles ingleses de aumentar sus propiedades y riqueza.

La caída en la locura de Carlos VI de Francia y la división resultante de la nobleza francesa entre los armagnacs y los borgoñeses representaron un enorme beneficio para las ambiciones de Enrique V en el continente. Además fue provocado por el heredero al trono francés, Carlos el Delfín, quien rechazó toda diplomacia y envió al joven rey una caja de pelotas de tenis con una nota que decía que debería concentrarse más en los deportes que en la guerra.

Enrique invadió Normandía, capturó el importante puerto de Harfleur en 1415 y obtuvo una impresionante victoria en la batalla de Azincourt en octubre. Para 1419, Enrique había logrado conquistar toda Normandía. La victoria en la batalla de Azincourt convirtió a Enrique V en un héroe nacional y, para estar a la altura del elogio, marchó a París en 1420 y obligó a los franceses a firmar un tratado de paz con términos muy generosos. Enrique fue nombrado el regente y heredero de Carlos VI y, para consolidar la nueva alianza, se casó con la hija de Carlos, Catalina de Valois (1401- alrededor de 1437), el 2 de junio de 1420 en la catedral de Troyes. Esta fue la cúspide del éxito inglés en la guerra.

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Morning of the Battle of Agincourt
La mañana de la batalla de Azincourt ArtUK (CC BY-NC)

Una condición del tratado de Troyes era que Enrique tuvo que prometer que continuaría luchando contra el enemigo número uno de los borgoñeses: el ahora desheredado delfín Carlos, lo que perpetuó la guerra de los Cien Años. Al final, nunca tuvo la oportunidad de ser el rey de Francia, ya que murió de forma inesperada, probablemente de disentería, en 1422.

La victoria francesa

Con la llegada de Juana de Arco en 1429, se inició un renacimiento francés cuando el delfín, ahora el rey Carlos VII de Francia, tomó la iniciativa en la guerra. Enrique VI de Inglaterra había seguido reclamando el trono francés y, con el tiempo, lo coronaron como tal en la catedral de Notre-Dame, en París, en diciembre de 1431, pero esta fue una farsa sin contenido real. El 22 de abril de 1445, el casamiento de Enrique con Margarita de Anjou (muerta en 1482), sobrina de Carlos VII, indicaba la clara aversión del rey inglés hacia la guerra con Francia.

El siguiente acontecimiento crucial fue la deserción de Felipe el Bueno de Borgoña, el aliado más importante de Inglaterra, al bando del rey francés en 1435. Durante débil gobierno de Enrique VI, se produjo un segundo renacimiento francés. Carlos VII estaba totalmente decidido y empezó a retomar partes de Normandía a partir de 1449, bloqueó Burdeos en 1451 y capturó Gascuña en 1452. Al final de la guerra, en 1453, y tras la victoria francesa en la batalla de Castillon, la Corona inglesa solo controlaba Calais. La Corona francesa continuó con una estrategia combinada de conquistas y alianzas matrimoniales para unir regiones como Borgoña, Provenza y Bretaña en un Estado-nación que ahora era más rico y poderoso que nunca. Mientras tanto, una Inglaterra en quiebra se hundía en medio de disputas dinásticas insulares que hoy llamamos la guerra de las Rosas (1455-1487).

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Cartwright, M. (2026, julio 05). Causas de la guerra de los Cien Años. (E. R. Boiero, Traductor). World History Encyclopedia. https://www.worldhistory.org/trans/es/2-1517/causas-de-la-guerra-de-los-cien-anos/

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Cartwright, Mark. "Causas de la guerra de los Cien Años." Traducido por Eliana Rua Boiero. World History Encyclopedia, julio 05, 2026. https://www.worldhistory.org/trans/es/2-1517/causas-de-la-guerra-de-los-cien-anos/.

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Cartwright, Mark. "Causas de la guerra de los Cien Años." Traducido por Eliana Rua Boiero. World History Encyclopedia, 05 jul 2026, https://www.worldhistory.org/trans/es/2-1517/causas-de-la-guerra-de-los-cien-anos/.

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