Eduardo III de Inglaterra

Mark Cartwright
por , traducido por Eliana Rua Boiero
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King Edward III of England (by National Portrait Gallery, CC BY-NC-ND)
El rey Eduardo III de Inglaterra National Portrait Gallery (CC BY-NC-ND)

Eduardo III de Inglaterra reinó de 1327 a 1377. Sucedió a su padre Eduardo II de Inglaterra (que reinó de 1307 a 1327) luego de su abdicación forzada y más tarde su asesinato. Durante su reinado, se vengaría de los enemigos de su padre, incluida su propia madre Isabel de Francia, y continuaría reinando por 50 años. El rey unificó a los problemáticos barones ingleses, amplió el castillo de Windsor, estableció una nueva era de la caballería medieval y se embarcó junto con Francia en la guerra de los Cien Años (1337-1453) para forzar su reclamo al trono francés. El territorio inglés en Francia se expandió enormemente, pero la guerra tuvo un alto costo financiero en el reino, una situación que solo empeoró con la llegada de la peste negra en 1348. Eduardo III sufrió dos terribles golpes hacia el final de su reinado, cuando sus ganancias en Francia se perdieron y cuando su hijo Eduardo de Woodstock (1330-1376), también conocido como el Príncipe Negro, murió prematuramente. En consecuencia, cuando Eduardo III murió de un derrame cerebral en junio de 1377, lo sucedió su nieto Ricardo II de Inglaterra (que reinó de 1377 a 1399).

Sucesión

Eduardo III nació el 13 de noviembre de 1312 en el castillo de Windsor, hijo del rey Eduardo II de Inglaterra e Isabel de Francia (nacida hacia 1289), hija del rey Felipe IV de Francia (que reinó de 1285 a 1314). Los padres de Eduardo se habían casado en gran parte por razones diplomáticas y para engendrar un heredero. En este último aspecto, el matrimonio fue un éxito y tuvieron cuatro hijos; en la mayoría de los demás aspectos, el matrimonio fue un desastre. Se sospecha fuertemente que Eduardo II era homosexual y mantenía relaciones afectuosas con al menos dos de sus cortesanos (aunque los historiadores no se ponen de acuerdo sobre las relaciones exactas), por lo que Isabel pasó la mayor parte del tiempo en Francia con el joven Eduardo a su lado. Allí tomó abiertamente un amante, el barón inglés y antimonárquico Roger Mortimer (1287-1330). La pareja conspiró para invadir Francia y deponer a Eduardo II. El rey inglés, que había perdido el apoyo de sus barones debido a su patrocinio de personajes dudosos y a su incompetencia militar contra Escocia, no pudo hacer nada para evitar que Isabel y Mortimer cumplieran sus planes en octubre de 1326. Eduardo se vio obligado a abdicar formalmente el 24 de enero de 1327 y luego fue encarcelado y asesinado en el castillo de Berkeley, en Gloucestershire, el 21 de septiembre de 1327.

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Eduardo III tenía tierras en Francia y reclamó la corona francesa a través de su madre Isabel.

Regencia

Con la muerte de su padre, el joven príncipe Eduardo, de tan solo 14 años, fue declarado rey con Isabel y Mortimer como regentes. Eduardo III se convirtió así en la parte final del trío que completó el período «eduardiano» de la Inglaterra medieval (1272-1377). La coronación tuvo lugar el 1 de febrero de 1327 como dicta la costumbre, en la abadía de Westminster. Le siguió una purga del séquito de Eduardo II, pero el llamado rey niño demostró no ser tan fácil de manipular. Muy pronto Eduardo se vengó del asesinato de su padre en octubre de 1330 al sorprender a sus regentes en su recámara en el castillo de Nottingham usando un pasadizo secreto. Roger Mortimer fue encarcelado en la Torre de Londres y luego ejecutado como traidor el 29 de noviembre de 1330, mientras que su madre fue desterrada a una vida de confinamiento en el castillo de Rising en Norfolk. Nadie echó de menos a Mortimer ni a Isabel, ya que la pareja pasó su tiempo como regentes llenándose los propios bolsillos y los de su socios, en gran medida con los tesoros del reino y las preciadas propiedades. Eduardo III presentó una oportunidad para un nuevo comienzo y una estabilidad muy necesaria.

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El 24 de enero de 1328, Eduardo se casó con Felipa de Henao (1314-1369) con quien tuvo 13 hijos en total. Su hijo más famoso sería el mayor, Eduardo de Woodstock, mejor conocido desde el siglo XVI como el Príncipe Negro (probablemente debido a la inusual armadura y escudo negro que usaba). En 1343, Eduardo se convertiría, como ya era la tradición, en el príncipe de Gales y uno de los más grandes caballeros medievales gracias a sus hazañas en Francia. Tanto Eduardo padre como hijo traerían una era dorada para Inglaterra.

Drawing of Edward III of England
Dibujo de Eduardo III de Inglaterra British Library (Public Domain)

Escocia

La independencia de Escocia se había asegurado con el tratado de Northampton de 1328, pero Eduardo no había renunciado al sueño de su abuelo, Eduardo I de Inglaterra (que reinó de 1272 a 1307) de conquistar al país. Cuando el rey escocés Roberto de Bruce murió en 1329 después de un reinado de 23 años, lo sucedió David II (que reinó de 1329 a 1371) que entonces solo tenía cinco años. Los de Baliol, rivales de larga data de los de Bruce, vieron la oportunidad de reclamar su derecho al trono. Eduardo también aprovechó la oportunidad para agitar las cosas y así apoyó a Eduardo de Baliol (entre hacia 1283 y 1367) en la disputa a pesar de que su hermana había sido prometida en matrimonio a David cuando Mortimer e Isabel habían sido regentes. El apoyo del rey inglés resultó ser vital. David fue depuesto en 1332 y de Baliol fue nombrado rey, pero este también fue depuesto más tarde a pesar de la victoria de Eduardo en la batalla de Hallidon Hill el 19 de julio de 1333, donde el rey inglés usó una combinación de arqueros y la topografía del lugar con un gran efecto. Hubo otras rondas de cambios en el trono, pero, para fines de 1336, David estaba de regreso en el trono y la frontera finalmente se restableció según las líneas tradicionales, mientras que Eduardo dirigió su atención hacia el premio más rico de Francia.

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En una pieza típica de propaganda visual, Eduardo dividió en cuarteles su escudo de armas y mezcló los tres leones de los Plantagenet con la flor de lis dorada de Francia.

Francia y la guerra de los Cien Años

Eduardo III tenía tierras en Francia e incluso podía reclamar la corona francesa a través de su madre Isabel. El actual rey francés era entonces Felipe VI de Francia (que reinó de 1328 a 1350) que había sucedido a su primo Carlos IV de Francia (que reinó de 1322 a 1328) incluso cuando su familiar varón más cercano era Eduardo, pues este era sobrino de Carlos. El rey inglés no había insistido en el reclamo en su momento, y la nobleza francesa descartó la legitimidad de la herencia a través de la línea femenina, ya que naturalmente preferían a un francés como gobernante. Sin embargo, a mediados de la década de 1330, Eduardo cambió la estrategia. Si reclamaba el trono, podía evitar una reprimenda del papa por causar una guerra innecesaria, y podía usar las ricas tierras disponibles en Francia para conseguir el apoyo de los barones. Los dos reyes eran igualmente ambiciosos, por lo que, en 1337, desencadenaron lo que se conocería como la guerra de los Cien Años (una etiqueta que se le dio al conflicto en el siglo XIX) entre Francia e Inglaterra, que retumbó intermitentemente durante más de un siglo y, de hecho, terminó en 1453. Para mostrar su intención y en una pieza típica de propaganda visual y boato, Eduardo, a partir de entonces, dividió en cuarteles su escudo de armas y mezcló los tres leones de los Plantagenet para incluir ahora a la flor de lis dorada de Francia, que siguió siendo parte del escudo de armas reales hasta 1801.

En junio de 1340, una flota inglesa hundió una flota francesa, probablemente destinada a servir como un medio para invadir Inglaterra, en Sluys, en el estuario de Scheldt (Países Bajos). Entre 190 y 200 barcos franceses fueron destruidos o capturados. En tierra, sin embargo, al menos en principio, Felipe fue el más cauteloso de los dos adversarios y evitó cualquier batalla abierta, lo que llevó a Eduardo incluso a ofrecer un duelo personal para resolver el asunto. La visión romántica de la batalla del rey inglés se manifestaría de otras maneras a medida que el período atravesaba un gran renacimiento (o simplemente invención) de la caballería medieval y la glorificación de la guerra.

Battle of Crecy, 1346 CE
Batalla de Crécy, 1346 d.C. Unknown Artist (Public Domain)

Durante 1345, se produjo un avance cuando el conde de Derby recapturó Gascuña para la Corona inglesa. Luego, en julio de 1346, Eduardo invadió Normandía y saqueó los pueblos y ciudades allí, incluido Caen, por lo que Felipe se vio obligado a revelar sus intenciones y encontrarse con el ejército inglés en Crécy el 26 de agosto de 1346. Eduardo superó su desventaja numérica (alrededor de 12.000 soldados contra los 25.000 franceses) al tomar una posición defensiva en una colina con vistas al río Maie. Las tropas francesas se metieron en un lío cuando se ordenó un ataque y luego se retractó, y los arqueros galeses e ingleses resultaron tan devastadores como siempre. El ejército de Eduardo también se benefició de su experiencia en la batalla y la disciplina que obtuvo luchando en Escocia y Gales, así como del énfasis del rey en las tropas móviles ligeras, sin mencionar el primer uso de cañones en suelo francés. Eduardo ganó la batalla con alrededor de 300 bajas en comparación con los 14.000 franceses caídos; la masacre fue el resultado de que los franceses levantaron su bandera para no dar cuartel. Se eliminó a la mayoría de la nobleza de Francia y la de sus aliados, incluido el rey de Bohemia (la actual República Checa), el conde de Blois y el conde de Flandes. En julio y agosto de 1347, tras un asedio masivo de un año, el rey inglés atacó y tomó el puerto vital de Calais. Eduardo III estaba en la cima de su éxito.

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Sin embargo, Felipe estaba lejos de ser derrotado y hábilmente les pidió a sus aliados escoceses que invadieran el norte de Inglaterra y obligaran a Eduardo a retirarse de Francia. David II cumplió y, en octubre de 1346, invadió Inglaterra. Durham era el objetivo, pero el 17 de octubre de 1346 un ejército inglés dirigido, entre otros, por Guillermo la Zouche, arzobispo de York, derrotó a los escoceses en la batalla de Neville's Cross, a las afueras de la ciudad, y David fue capturado.

Tomb of Edward the Black Prince
Tumba de Eduardo el Príncipe Negro LBMO (CC BY-NC-ND)

Ese mismo año, la plaga de la peste negra arribó a Europa y, en 1347, a Inglaterra. Además de matar a innumerables personas de todas las clases, tal vez del 30 % al 50 % de la población en las zonas afectadas, incluida la hija favorita del rey, Juana, hizo que la economía se derrumbara a medida que los granjeros, trabajadores y artesanos perecían por la enfermedad. El desastre interrumpió la guerra de los Cien Años, pero el conflicto se reanudó tras la sucesión del hijo de Felipe, Juan el Bueno, también conocido como Juan II de Francia (que reinó de 1350 a 1364). Sin embargo, no fue un rey sino un príncipe, el hijo homónimo de Eduardo, quien se convirtió en la gran estrella del siguiente acto de guerra. El Príncipe Negro, que ya había luchado con distinción en Crécy, obtuvo una gran victoria en Poitiers el 19 de septiembre de 1356. Una vez más los franceses superaron en número a sus oponentes (35.000 contra 7.000) y de nuevo un liderazgo confuso y una dependencia obsoleta de la caballería pesada anularon incluso esa gran ventaja. Juan II fue capturado, y el Príncipe Negro ganó más distinciones por el trato caballeresco que le dio a su prisionero real. Desafortunadamente para los franceses, el Príncipe Negro mostró menos escrúpulos al saquear e incendiar sistemáticamente sus tierras antes y después de la batalla.

De vuelta en Inglaterra, Eduardo estaba ahora en una buena posición con dos reyes como prisioneros. David II fue el primero en ser liberado en 1357 como parte del tratado de Berwick (6 de noviembre) donde los escoceses pagaron un rescate y se acordó una tregua de 10 años entre los dos países. Eduardo fue entonces lo bastante audaz como para marchar a Reims en 1359 con la plena intención de hacerse rey de los franceses, donde sus monarcas eran coronados tradicionalmente. Sin embargo, Reims resultó inexpugnable, y un arduo invierno redujo tanto el ejército de Eduardo que se vio obligado a iniciar conversaciones de paz. En mayo de 1360, se firmó un tratado entre Inglaterra y Francia conocido como el tratado de Brétigny, que era, en verdad, bastante vago en muchos puntos; se reconocía la pretensión de Eduardo sobre el 25 % de Francia (principalmente en el norte y suroeste) y, a cambio, este renunciaba a cualquier ambición por la corona de los franceses. Juan II fue liberado después de sus ignominiosos cuatro años de cautiverio, pero no sin que su corte pagara primero un rescate considerable. Hasta ahora, la gran guerra contra Francia había sido sorprendentemente fácil.

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Desafortunadamente para Eduardo III, conservar sus ganancias en Francia resultó mucho más difícil que adquirirlas. La peste negra seguía causando estragos a medida que iba y venía en olas de destrucción, y un nuevo rey en Francia demostró ser un rival mucho más digno que sus predecesores: Carlos V de Francia, también conocido como Carlos el Sabio (que reinó de 1364 a 1380). Carlos empezó a recuperar todos los territorios que sus predecesores habían perdido evitando la batalla abierta, concentrándose en el acoso y confiando en la seguridad de sus castillos cuando era necesario. El rey inglés ahora también estaba luchando por pagar sus guerras enormemente caras. Eduardo se había visto obligado a imponer altos impuestos a sus súbditos, de hecho 27 veces durante su reinado para financiar sus diversas campañas. También pidió mucho dinero prestado a banqueros italianos, flamencos, alemanes e ingleses, la mayoría de los cuales no recuperaron nada de su inversión cuando el rey se declaró en quiebra en la década de 1340. La estrategia de Carlos V produjo dividendos, ya que invadió la mayor parte de Aquitania en 1372 y, para 1375, las únicas tierras que quedaban en Francia pertenecientes a la Corona inglesa eran Calais y una parte de Gascuña, un escaso rendimiento de décadas de esfuerzo y gasto.

Sucesos nacionales

A partir de 1341, el Parlamento inglés comenzó a tomar la forma que conocemos hoy con dos cámaras separadas, la cámara baja y la cámara alta (lo que se convertiría en la Cámara de los Comunes y la Cámara de los Lores, respectivamente). El Parlamento pudo presionar para obtener más poderes a medida que el rey se desesperaba por obtener fondos, incluido que las cámaras aprobaran primero cualquier nuevo impuesto, que impusieran una promesa de aceptación de la carta de libertades conocida como la Carta Magna de 1215 por parte de los ministros reales, y también poder prohibirle al rey que anulara arbitrariamente los estatutos. Eduardo estaba preocupado por la corrupción judicial en su reino y tomó varias medidas para reducirla, como prohibir desde 1346, a cualquier persona involucrada en los tribunales locales que cobrara honorarios o tarifas a los involucrados en un caso, acelerar los juicios y comprobar activamente los abusos de los pesos y medidas correctos por parte de los comerciantes.

Caballeros y caballería

Durante los buenos tiempos de las victorias en Francia, la corte de Eduardo se hizo famosa por su pompa, ropa extravagante y caballerosidad. La literatura medieval también prosperó con el célebre poeta Geoffrey Chaucer (1343- 1400), miembro del círculo íntimo del rey Eduardo desde 1367 en adelante. Eduardo, un entusiasta estudioso de la historia, parecía decidido a crear un nuevo Camelot, la corte del legendario rey Arturo. En 1344, el rey celebró un gran torneo medieval en el que participaron 200 caballeros, donde los jinetes se disfrazaron de personajes de las leyendas artúricas. En alrededor de 1348, Eduardo dio un paso más y creó la Orden de la Jarretera. Esta orden, la más antigua y aún más prestigiosa de Inglaterra, se creó con solo 24 caballeros elegidos más el rey y su hijo, el Príncipe Negro. Todos sus primeros miembros habían luchado en la batalla de Crécy; estos eran hombres de valor, no solo de rango. El símbolo de esta orden es una jarretera o liga (que luego se llevaba en la parte superior del brazo o en la parte superior de la pierna sobre la armadura) y su lema es Honi soit, qui mal y pense o «el mal sea con el que lo piensa», muy probablemente una referencia a cualquiera que dudaba del derecho del rey, como él lo veía, a gobernar Francia. No es casualidad que la liga también tuviera los colores reales de Francia: azul y oro. Toda esta pompa caballeresca sirvió para glorificar la guerra, la principal preocupación del rey durante su reinado, y asegurar la lealtad de sus nobles e inculcarles el deseo de atreverse.

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Order of the Garter Badge
Insignia de la Orden de la Jarretera Nicholas Jackson (CC BY-SA)

Eduardo incluso construyó la capilla de San Jorge en el castillo de Windsor para ser el hogar espiritual de su orden, que aún sobrevive en la actualidad y que celebra cada junio una magnífica procesión de pompa medieval. De hecho, Eduardo renovó todo el castillo de Windsor, convirtiéndolo en la mejor residencia real de Europa. El proyecto entero le costó la enorme suma de 50.000 libras (unos 70 millones de dólares de hoy), mayor que la que ningún rey había invertido jamás en un único edificio.

Muerte y sucesor

Al final de su reinado, Eduardo se estaba volviendo cada vez más impopular y tal vez su mente estaba sufriendo por su edad. No había más victorias en Francia que aplaudir, las arcas del Estado y casi todas las demás estaban vacías, y la intrigante amante del rey Alicia Perrers resultó impopular en la corte, pues desviaba riquezas para sí misma (la reina Felipa murió en 1369). En abril de 1376, se convocó un Parlamento, conocido luego como el «Buen Parlamento», que buscaba reducir la corrupción en la casa real y que también desterró a los Perrer. Sin embargo, parecía que el rey estaba perdiendo el control del poder y de su vida.

Eduardo sufrió un derrame cerebral en 1376 del cual nunca se recuperó y murió el 21 de junio de 1377 en el palacio de Sheen en Surrey, Inglaterra. Tenía 64 años de edad. Fue enterrado en la abadía de Westminster, y su tumba lleva la siguiente inscripción:

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La gloria de los ingleses, la flor de los reyes pasados, un modelo para los reyes venideros.

Lamentablemente, el capaz y respetado príncipe Eduardo también había muerto, probablemente de disentería, el año anterior, por lo que se saltó una generación en la línea sucesora. El nuevo rey era el hijo del Príncipe Negro, que se convirtió en Ricardo II de Inglaterra. El otro candidato principal, Juan de Gante (1340- 1399), el otro hijo de Eduardo III y duque de Lancaster, fue descartado por su apoyo a aquellos a quienes el Buen Parlamento había encontrado culpables de corrupción y desgobierno. El rey Ricardo tenía solo 10 años, pero ya había sido reconocido por el Parlamento como el heredero oficial. Ricardo II resultó bastante confiado en su derecho divino a gobernar e ignoró a sus barones, el Parlamento y los plebeyos por igual; por esta razón, recibió su merecido en 1399 cuando fue encarcelado y más tarde muerto de inanición en el castillo de Pontefract en Yorkshire.

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Estilo APA

Cartwright, M. (2026, abril 07). Eduardo III de Inglaterra. (E. R. Boiero, Traductor). World History Encyclopedia. https://www.worldhistory.org/trans/es/1-18577/eduardo-iii-de-inglaterra/

Estilo Chicago

Cartwright, Mark. "Eduardo III de Inglaterra." Traducido por Eliana Rua Boiero. World History Encyclopedia, abril 07, 2026. https://www.worldhistory.org/trans/es/1-18577/eduardo-iii-de-inglaterra/.

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Cartwright, Mark. "Eduardo III de Inglaterra." Traducido por Eliana Rua Boiero. World History Encyclopedia, 07 abr 2026, https://www.worldhistory.org/trans/es/1-18577/eduardo-iii-de-inglaterra/.

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