Eduardo el Príncipe Negro

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Mark Cartwright
por , traducido por Eliana Rua Boiero
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Tomb of Edward the Black Prince (by LBMO, CC BY-NC-ND)
Tumba de Eduardo el Príncipe Negro LBMO (CC BY-NC-ND)

Eduardo de Woodstock (1330- 1376), mejor conocido como el Príncipe Negro por su armadura distintiva o su reputación marcial, era el hijo mayor de Eduardo III de Inglaterra (que reinó entre 1327 y 1377). Tras ser nombrado príncipe de Gales en 1343, Eduardo pelearía con distinción en dos de las grandes victorias de Inglaterra contra los franceses durante la primera fase de la guerra de los Cien Años (1337-1453): Crécy en 1346 y Poitiers en 1356, cuando capturó al rey de Francia. Sumaría otra victoria famosa en Nájera, España, en 1367, pero sufrió una enfermedad antes de poder ser coronado como el gran rey que todos esperaban que fuera. Eduardo murió, probablemente de disentería, el 8 de junio de 1376 y fue enterrado en la catedral de Canterbury, donde aún se exhibe su efigie y su casco y escudo negros originales.

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Juventud y títulos

Eduardo nació el 15 de junio de 1330 en Woodstock, cerca de Oxford; era el hijo mayor de Eduardo III de Inglaterra y Felipa de Henao (hacia 1314-1369). El príncipe recibió su primera armadura cuando tenía apenas siete años y, de hecho, terminaría siendo uno de los guerreros más grandes que jamás haya producido Inglaterra. Casi al mismo tiempo, en marzo de 1337, el rey Eduardo se aseguraría de que su hijo tuviera fondos suficientes al otorgarle los ingresos del ducado de Cornualles recién creado. Si un futuro monarca no tenía un hijo, los ingresos del ducado se devolvían a la Corona. En consecuencia, el príncipe Eduardo se convirtió en duque de Cornualles, además de su otro título, conde de Chester. En 1343, Eduardo también fue nombrado príncipe de Gales.

El emblema del Príncipe Negro eran tres plumas blancas de avestruz sobre un fondo negro.

En cuanto a su nombre más famoso, no fue hasta el siglo XVI que Eduardo se hizo conocido como el «Príncipe Negro», muy probablemente debido a su armadura o escudo de justas negro distintivo. El casco que usaba durante los torneos está colgado sobre su tumba y es negro con un gran león (o leopardo) de cuero encima. Sin embargo, es probable que los franceses lo apodaran así por su reputación marcial y la terrible estrategia de quemar las tierras que utilizó reiteradamente contra ellos. Otro de los emblemas del Príncipe Negro eran tres plumas blancas de avestruz sobre un fondo negro, y aún hoy, las plumas de avestruz se utilizan como símbolo del príncipe de Gales.

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Eduardo tenía una figura alta y llamativa, y en 1361 se casó con su prima hermana Juana, la condesa de Kent (1328-1385), en el castillo de Windsor. Juana ya había estado casada antes, pero el tercer marido parecía ser el vencido en una unión que sugería que había más amor involucrado que en los matrimonios monárquicos habituales de la Edad Media, que solían realizarse para consolidar alianzas políticas. La pareja tendría dos hijos: Eduardo (fallecido en 1371) y Ricardo (nacido en 1367), que se convertiría en Ricardo II de Inglaterra (que reinó entre 1377 y 1399). El Príncipe Negro mostró una gran devoción a lo largo de su vida, contribuyó generosamente a la catedral de Canterbury y realizó peregrinaciones a Walsingham y Canterbury antes de sus famosas batallas en Francia. También tenía una gran reverencia por la Santísima Trinidad, como se puede observar en su tumba.

Helmet & Shield of Edward the Black Prince
Casco y escudo de Eduardo el Príncipe Negro Arthur Charles Fox-Davies (Public Domain)

La guerra de los Cien Años

En 1337, Eduardo III de Inglaterra estaba decidido a expandir sus tierras en Francia y tenía la excusa perfecta, ya que, a través de su madre Isabel de Francia (nacida hacia 1289, hija de Felipe IV de Francia, que reinó de 1285 a 1314), podía reclamar su derecho al trono francés. Naturalmente, el rey en aquel momento, Felipe VI de Francia (que reinó de 1328 a 1350), no estaba dispuesto a dejar el trono, y así empezó la guerra de los Cien Años (una etiqueta que se le dio al conflicto en el siglo XIX) entre Francia e Inglaterra, que siguió de forma intermitente durante más de un siglo y, de hecho, terminó en 1453. Justo antes de las grandes batallas de la guerra, el príncipe Eduardo fue nombrado caballero por su padre el 12 de julio de 1346 junto con otros jóvenes caballeros.

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Tras Crécy, la reputación del Príncipe Negro como gran caballero estaba asegurada, pero su estrella se elevaría aún más alto.

La batalla de Crécy

La primera tarea de Eduardo el Príncipe Negro fue incendiar tantas ciudades y pueblos franceses como pudiera durante 1346. Esta estrategia, conocida como chevauchée («cabalgata» en francés), era una parte muy común de la guerra medieval y se había utilizado al menos desde 1066 por Guillermo el Conquistador. Los objetivos de esta estrategia eran varios: aterrorizar a los lugareños, proporcionar comida gratis para el ejército invasor, obtener botines y rescates a cambio de los prisioneros nobles, y garantizar que la base económica del oponente se debilitara seriamente para dificultarles la tarea de reunir un ejército más adelante. Inevitablemente, las tropas comunes también aprovechaban la oportunidad para causar caos general y saquear todo lo que pudieran de las incursiones. Esta fue una forma cruel de guerra económica, tal vez creada para provocar al rey Felipe a salir al campo y enfrentarse al ejército invasor, que es exactamente lo que sucedió.

El 26 de agosto de 1346, los dos ejércitos se enfrentaron y Eduardo, que entonces tenía solo 16 años, lideró el ala derecha del ejército inglés junto a sir Godofredo Harcourt. El príncipe luchó con aplomo, pero hubo un momento de gran peligro cuando los franceses parecían a punto de aplastar a sus tropas. Sir Godofredo pidió refuerzos pero, según escribió el cronista medieval Jean Froissart (hacia 1337-1405) en sus Crónicas, cuando el rey Eduardo se enteró de la difícil situación de su hijo, simplemente declaró que, si podía librarse solo, entonces se ganaría las espuelas ese día (las espuelas son una marca de los caballeros y, presumiblemente, se las otorgaron a Eduardo cuando regresó a casa y lo nombraron caballero).

Battle of Crecy, 1346 CE
Batalla de Crécy, 1346 Unknown Artist (Public Domain)

Al final, el ejército de Eduardo III superó su desventaja numérica (alrededor de 12.000 soldados contra los 25.000 franceses) al tomar una posición defensiva en una colina con vistas al río Maie. Las tropas francesas se metieron en un lío cuando se ordenó un ataque y luego se retractó, y los arqueros galeses e ingleses resultaron tan devastadores como siempre. El ejército del rey Eduardo también se benefició de su experiencia en la batalla y la disciplina que obtuvo luchando en Escocia y Gales, así como del énfasis del rey en las tropas móviles ligeras, sin mencionar el primer uso de cañones en suelo francés. El rey Eduardo ganó la batalla con alrededor de 300 bajas en comparación con los 14.000 franceses caídos; la masacre fue el resultado de que los franceses levantaron su estandarte para no dar cuartel. Lo mejor de la nobleza de Francia y de sus aliados fue eliminado, incluidos el rey Juan de Bohemia (que reinó de 1310 a 1346), el conde de Blois y el conde de Flandes. Fue después de la batalla, al menos según la leyenda, que el príncipe Eduardo adoptó el emblema y el lema del rey caído de Bohemia: las plumas de avestruz mencionadas anteriormente y la frase Ich dien o «Yo sirvo».

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Los éxitos ingleses continuaron cuando Eduardo III y el Príncipe Negro, respaldados por un ejército de alrededor de 26.000 hombres, lograron capturar Calais en julio de 1347 tras un asedio de un año. Tres años después, en enero de 1350, el Príncipe Negro y una unidad selecta de caballeros defendieron con éxito la ciudad contra un complot francés que involucraba a mercenarios italianos. La reputación del Príncipe Negro como gran caballero medieval ya estaba asegurada, pero su estrella se elevaría aún más alto.

Gallardía y jarreteras

El Príncipe Negro parece haber disfrutado de la pompa y la ceremonia de los torneos medievales tanto como su padre, y participó en el gran torneo de 15 días de 1344 en el castillo de Windsor. También fue uno de los miembros fundadores del nuevo club exclusivo de caballeros de su padre, epítome de la caballería medieval, la Orden de la Jarretera (hacia 1348). Esta orden, la más antigua y aún más prestigiosa de Inglaterra, se creó con solo 24 caballeros elegidos más el rey y el Príncipe Negro. Todos sus primeros miembros habían luchado en la batalla de Crécy; estos eran hombres de valor, no solo de rango. El símbolo de esta orden es una liga (que luego se llevó en la parte superior del brazo o en la parte superior de la pierna sobre la armadura) y su lema es Honi soit, qui mal y pense o «el mal sea con el que lo piensa», muy probablemente una referencia a cualquiera que dudaba del derecho del rey, como él lo veía, a gobernar Francia. No es casualidad que la liga también tuviera los colores reales de Francia: azul y oro.

Edward the Black Prince as a Knight of the Garter
Eduardo el Príncipe Negro como caballero de la Jarretera Unknown Artist (Public Domain)

La batalla de Poitiers

Un nuevo rey, Juan II de Francia (que reinó de 1350 a 1364), continuó la guerra contra Inglaterra, pero cometió los mismos errores que su predecesor en el campo de batalla. En 1355-6, el Príncipe Negro atacó Gascuña y capturó Burdeos, que a partir de entonces se utilizó como base para futuras incursiones. La región fue una contribución importante a las arcas del rey francés, por lo que Eduardo incendió sistemáticamente ciudades y tierras de cultivo como lo había hecho antes de Crécy. Una vez más provocó al rey para que saliera imprudentemente al campo de batalla. Casualmente, el 18 de septiembre de 1356 un ejército francés que buscaba evitar que los ejércitos ingleses en el sureste se unieran con los de Normandía sorprendió a las fuerzas del príncipe. Al día siguiente, se produjo una gran batalla a 4 millas de Poitiers, en un terreno mixto de viñedos, bosques y marismas.

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Una vez más los franceses superaban en número a sus oponentes (35.000 contra 7000) y, una vez más, un liderazgo confuso y una dependencia obsoleta de la caballería pesada y las ballestas anularon incluso esa gran ventaja. De nuevo, los franceses no pudieron responder ante el alcance, la potencia y la precisión del arco largo inglés. Alrededor de 2000 caballeros franceses, incluido el propio rey Juan, fueron capturados, lo que proporcionó un enorme potencial para recibir rescates en efectivo. El Príncipe Negro ganó una mayor distinción debido a su trato caballeroso de su prisionero real, a quien Eduardo acompañó de vuelta a Inglaterra, donde tendría que esperar cuatro largos años para su liberación. También se ganó una reputación de generosidad entre sus propios seguidores leales, una de las cualidades principales de un caballero noble, al distribuir oro y títulos a sus comandantes, así como donar generosamente a iglesias como la catedral de Canterbury.

El rey Eduardo fue lo bastante audaz como para marchar a Reims en 1359 con la plena intención de hacerse rey de los franceses, ya que ahí era donde se coronaba tradicionalmente a sus monarcas. El rey y el Príncipe Negro lideraron el ejército y marcharon sobre la ciudad, pero Reims resultó inexpugnable, y un arduo invierno redujo tanto el ejército de Eduardo que se vio obligado a iniciar conversaciones de paz. En mayo de 1360, Inglaterra y Francia firmaron un tratado de paz, el tratado de Brétigny.

Edward III & Edward the Black Prince
Eduardo III y Eduardo el Príncipe Negro Unknown Artist (Public Domain)

En 1362, el príncipe Eduardo fue nombrado príncipe de Aquitania por su padre. Sin embargo, la guerra con Francia estaba a punto de empeorar cuando Eduardo III se enfrentó a su tercer rey francés, Carlos V de Francia, también conocido como Carlos el Sabio (que reinó entre 1364 y 1380), quien resultó ser, de lejos, el más capaz de los tres. Carlos empezó a recuperar todos los territorios que sus predecesores habían perdido evitando la batalla abierta, concentrándose en el acoso y confiando en la seguridad de sus castillos cuando era necesario. El rey inglés ahora también estaba luchando por pagar sus guerras enormemente caras.

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Castilla y Nájera

Durante la paz que le siguió al tratado de Brétigny, el Príncipe Negro dirigió sus pasiones marciales hacia Castilla, en España. Aquí, en 1367, Pedro I (que reinó de 1350 a 1366) esperaba recuperar el trono que había perdido ante su medio hermano, Enrique II de Castilla (que reinó de 1366 a 1367 y de 1369 a 1379). La reputación ambigua de Pedro está indicada por sus apodos contrastantes: «el Cruel» y «el Justo». Se había arreglado que Pedro se casara con Juana, hija de Eduardo III de Inglaterra, pero esta había muerto en el camino, cuando atravesó una zona afectada por la peste negra. Mientras tanto, Enrique II de Castilla contaba con el apoyo de los franceses. De hecho, España se convirtió en el escenario donde Inglaterra y Francia continuarían su rivalidad, sin luchar en el territorio de ninguna de las partes.

El 3 de abril de 1367, Eduardo lideró un ejército combinado de gascones e ingleses a la victoria en la batalla de Nájera (Navarrete) gracias a la reutilización eficaz de arqueros con arcos largos y una infantería veloz. Eduardo se concentró en el flanco izquierdo de sus enemigos y, en el pánico que se produjo, un último ataque de la caballería obligó a los franceses a retirarse al río Najerilla.

Después de la batalla, Eduardo incluso logró capturar y vender por un enorme rescate a uno de sus rivales por el título de mejor caballero de todos los tiempos, Bertrand du Guesclin, el «águila de Bretaña» (hacia 1320- 1380). Eduardo había permitido que du Guesclin fijara el monto de su propio rescate, lo cual hizo eligiendo de forma vanidosa la escandalosa cantidad de 100.000 francos. Sin embargo, en el esquema general, Pedro se mostró reacio o simplemente fue incapaz de pagarles a Eduardo y a su ejército, y lo único que el Príncipe Negro se llevó fueron problemas de salud (tal vez malaria o un edema [hidropesía]) que lo acosarían por el resto de su vida. Otra consecuencia desafortunada fue el descontento de sus súbditos en Aquitania, que habían tenido que pagar impuestos muy altos para pagar toda la aventura.

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El Príncipe Negro recibió al menos un recuerdo de Pedro: la piedra que se conocería como el «rubí del Príncipe Negro», en realidad un mineral o espinela, pero que durante mucho tiempo se consideró un rubí de verdad. Esta piedra de forma irregular se colocó en varias coronas pertenecientes a las joyas de la Corona británica y hoy ocupa un lugar de honor en el centro de la Corona del Estado Imperial. Sin embargo, a pesar de las joyas y los rescates, Nájera fue a la vez una victoria militar brillante y un desastre económico para el Príncipe Negro.

Regreso a Francia: Limoges

El Príncipe Negro tuvo que regresar a Francia, donde Carlos V había vuelto a la ofensiva y estaba cercenando las tierras controladas por los ingleses donde abundaba el descontento por los impuestos de Eduardo. En 1370, el Príncipe Negro recapturó Limoges, pero dañó su reputación de forma permanente, al menos en Francia (donde ya era bastante mala), al ordenar la ejecución de unos 3000 hombres, mujeres y niños, quizás para vengarse de su antiguo aliado, el obispo de Limoges, que había cambiado de bando. Luego, le prendió fuego a la ciudad.

Debido a la enfermedad recurrente de Eduardo, a menudo tenían que transportarlo en una litera, y, en sus últimos años, su falta de entusiasmo resultó ser reveladora para la causa inglesa. En 1369 y en 1373, el hermano menor de Eduardo, Juan de Gante, el duque de Lancaster (1340-1399), lideró otras invasiones inglesas que también resultaron decepcionantes, y el Príncipe Negro se vio obligado a regresar a Inglaterra en 1371 por motivos de salud. En consecuencia, Carlos V invadió la mayor parte de Aquitania en 1372 y, para 1375, las únicas tierras que quedaban en Francia pertenecientes a la Corona inglesa eran Calais y una pequeña parte de Gascuña, un escaso rendimiento de décadas de esfuerzo y gasto.

Signet Ring of Edward the Black Prince
Anillo de sello de Eduardo el Príncipe Negro Jastrow (Public Domain)

Muerte y entierro

El príncipe Eduardo tenía 46 años cuando murió el 8 de junio de 1376, probablemente de disentería, y toda la nación lo lloró. La tumba de Eduardo, según sus deseos, se encuentra en la catedral de Canterbury, donde originalmente estaban colgados el casco, el escudo y los guanteletes negros del príncipe. La efigie de cobre dorado del príncipe lo muestra con la armadura completa y el escudo de armas dividido en cuarteles de su padre, que combinaba los leones de los Plantagenet con la flor de lis de la Corona francesa, símbolo del reclamo inglés a Francia que el príncipe había intentado hacer realidad durante mucho tiempo. El Parlamento eligió al hijo del Príncipe Negro, Ricardo, como heredero oficial de Eduardo III, que fue coronado como Ricardo II de Inglaterra el 16 de julio de 1377 en la abadía de Westminster. El Príncipe Negro dejó a su hijo y a todos los demás que le siguieron una advertencia en forma de un poema francés que ordenó inscribir alrededor de su tumba en Canterbury:

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Así como sois, así fui yo

Tal como yo soy, así seréis

Poco pensé en la muerte

Mientras disfruté del don del respirar

En la tierra poseía grandes riquezas

Tierras, casas, un gran tesoro, caballos, dinero, oro

Mas ahora soy un pobre cautivo

En el fondo de la tierra, aquí estoy

Mi gran belleza se perdió

Mi carne se pudrió hasta los huesos

(Citado en inglés en Jones, 524)

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Estilo APA

Cartwright, M. (2026, mayo 04). Eduardo el Príncipe Negro. (E. R. Boiero, Traductor). World History Encyclopedia. https://www.worldhistory.org/trans/es/1-18718/eduardo-el-principe-negro/

Estilo Chicago

Cartwright, Mark. "Eduardo el Príncipe Negro." Traducido por Eliana Rua Boiero. World History Encyclopedia, mayo 04, 2026. https://www.worldhistory.org/trans/es/1-18718/eduardo-el-principe-negro/.

Estilo MLA

Cartwright, Mark. "Eduardo el Príncipe Negro." Traducido por Eliana Rua Boiero. World History Encyclopedia, 04 may 2026, https://www.worldhistory.org/trans/es/1-18718/eduardo-el-principe-negro/.

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