Edesa (la actual Sanliurfa), situada hoy en día en el sureste de Turquía, pero que en su día formó parte de la Alta Mesopotamia, en la frontera con el desierto sirio, fue una ciudad importante a lo largo de la Antigüedad y la Edad Media. Ciudad del Imperio seléucida, luego capital del reino de Osroena y posteriormente ciudad provincial romana, Edesa se vio constantemente atrapada entre imperios, especialmente entre Roma y Partia. Conquistada por los árabes musulmanes hacia el año 638, se incorporaría al Imperio bizantino a partir del año 944. Cuando todavía era un importante centro cristiano y cultural y capital del condado de Edesa, la toma de la ciudad por el líder musulmán Zangi en 1144 fue la motivación original para el inicio de la infructuosa segunda cruzada (1147-1149), con el fin de recuperarla para la cristiandad. Tras su destrucción por el líder musulmán Nur ad-Din (a veces también denominado Nur al-Din) en 1146, Edesa desaparece en gran medida de la historia, pero hoy en día se conservan muchos mosaicos de gran calidad de la ciudad que dan testimonio de la riqueza de algunos de sus ciudadanos en la Antigüedad tardía y el periodo medieval temprano.
Historia temprana
Edesa, entonces conocida como Adme, era un antiguo asentamiento elegido por su ventajosa ubicación en una llanura fértil con abundante agua procedente de un brazo cercano del río Éufrates, al tiempo que estaba protegida por un anillo de colinas al sur. El lugar era un centro de culto al dios de la luna mencionado tanto en fuentes neoasirias como neobabilónicas. Seleuco I (358-281 a.C.), uno de los comandantes macedonios de Alejandro Magno que estableció el Imperio seléucida (312-63 a.C.) en Asia, refundó la ciudad como asentamiento militar en el año 304 a.C. Seleuco le dio el nuevo nombre de Edesa, en honor al nombre original de la antigua capital de Macedonia. En el siglo II a.C., Edesa se convirtió en la capital y residencia real de Osroena, una región del Imperio seléucida en el noroeste de Mesopotamia que se declaró reino independiente (fecha tradicional: 132 a.C.). La población de Edesa, al igual que la de Osroena en general en aquella época, era una mezcla de griegos, partos y arameos semíticos. Aunque en realidad el reino era un Estado vasallo de Partia, resultó ser una útil zona de amortiguación entre el Imperio parto (247 a.C. - 224 d.C.) y el emergente Imperio romano.
A medida que crecía el poder de Roma, Osroena se convirtió en una dependencia del Imperio romano, y cabe destacar que Pompeyo el Grande (106-48 a.C.) le concedió al rey Abgar II (que reinó de 68-53 a.C.) un territorio ampliado. La religión practicada en Osroena era pagana, pero mucho más cercana a la de Partia que a la de Roma. El emperador Trajano (que reinó de 98-117 d.C.) fue un invitado destacado, que visitó Edesa en su recorrido por la región, donde fue recibido por el rey Abgar VII (que reinó de 109-116 d.C.). Posteriormente, tras las exitosas campañas del emperador Lucio Vero (que reinó de 161-169 d.C.), quien saqueó Edesa, la ciudad se convirtió en una colonia romana y, a partir de entonces, prosperó, llegando incluso a acuñar su propia moneda. La ciudad volvió a beneficiarse de su favorable ubicación en las rutas comerciales, al encontrarse en la única ruta oficial entre los imperios romano y parto.El emperador romanoCaracalla (que reinó de 211-217 d.C.) se mostró bastante menos amistoso y convocó a Abgar VIII a Roma, donde lo encarceló con la esperanza de convertir Edesa en una plataforma útil desde la que lanzar una invasión a Partia, pero el plan no llegó a buen puerto.
En el año 242 d.C., Edesa se convirtió en la capital de la provincia romana de Osroena.El Imperio sasánida (224-651 d.C.), sucesor de los partos, era igualmente ambicioso en cuanto a nuevos territorios, y en el año 260 d.C.,Sapor I (que reinó de 240-272 d.C.) atacó Antioquía y luego capturó al emperador romano Valeriano (que reinó de 253-260 d.C.) en Edesa cuando este buscaba condiciones de paz, en una de las derrotas militares más vergonzosas de la larga historia de Roma.
Otra reliquia importante, y considerada de vital importancia para el bienestar de la ciudad, era el icono del Mandylion.
Edesa bizantina/cristiana
Al mismo tiempo que Edesa era objeto de rivalidades imperiales, la ciudad logró convertirse en un gran centro de cultura y aprendizaje, especialmente de erudición cristiana. La ciudad había sido una de las primeras en adoptar el cristianismo en el siglo II, y la primera iglesia de la que se tiene constancia ya estaba en funcionamiento en el año 202 d.C. Edesa se convirtió en el obispado más importante de Siria. Entre sus residentes famosos se encontraban Josué el Estilita, cronista de la historia regional de los siglos VI y VII, y Teodoro de Edesa, el legendario obispo misionero (en torno a 776 - en torno a 856).Moisés de Corene, el famoso historiador armenio del siglo V, pasó algún tiempo estudiando en Edesa, al igual que Mesrop Mashtots (360/370 - en torno a 440), quien inventó el alfabeto armenio en el año 405. Edesa era también una parada popular para los peregrinos cristianos, ya que la ciudad contaba con muchas reliquias sagradas, como los restos óseos del apóstol Tomás. Otra reliquia importante, y considerada de vital importancia para el bienestar de la ciudad, era el icono del Mandylion.
El icono del Mandylion de Edesa
El icono del Mandylion era en realidad un pañuelo o sudario en el que se creía que estaba impresa la imagen de Jesucristo. Según la leyenda, documentada por primera vez en el siglo VI, Abgar V, rey de Edesa a principios del siglo I, cayó gravemente enfermo y pidió a Jesucristo que lo curara. Al no poder visitarlo en persona, Cristo presionó su rostro contra un paño, que quedó impreso, y luego envió el paño a Abgar. Al recibir el regalo, el rey se curó milagrosamente y se convirtió al cristianismo. Aún más significativo fue que, junto con el Mandylion, había una carta que, considerada en sí misma una reliquia sagrada, afirmaba que mientras la ciudad estuviera en posesión del Mandylion, nunca sería tomada por un ejército enemigo.
Parece que la historia del Mandylion se basaba en la conversión real al cristianismo de un rey posterior del mismo nombre, Abgar IX (que reinó de 179-216 d.C.). Fuesen cuales fuesen los orígenes de la historia, lo importante era que el pueblo de Edesa, junto con muchos otros en el mundo cristiano, creía que era cierta. Además, la imagen del icono milagroso, probablemente la primera reliquia de este tipo, se copió en numerosas pinturas murales y cúpulas de iglesias de toda la cristiandad, ya que se convirtió en la representación estándar conocida como el Pantocrátor (el Todopoderoso), con Cristo de frente, sosteniendo un libro del Evangelio en su mano izquierda y bendiciendo con la derecha. La imagen también inspiraría el diseño de las monedas del Imperio bizantino. El Mandylion tuvo otras influencias también, ya que el icono se citaba con frecuencia en los argumentos teológicos a favor de la encarnación de Cristo como un hombre real durante la Edad Media.
El Mandylion fue sustraído de Edesa en el año 944 cuando Juan Curcuas lo tomó a cambio de levantar el asedio de la ciudad, tras lo cual el emperador bizantino, Romano I (que reinó de 920-944), prometió oficialmente no volver a atacarla. Desde allí fue trasladado al Gran Palacio de Constantinopla. Cuando Constantinopla fue saqueada en 1204 durante la cuarta cruzada (1202-1204), el Mandylion se llevó como botín a Francia, donde finalmente fue destruido durante el caos de la Revolución francesa (1789-1799).
Conquista árabe
Edesa fue atacada varias veces a lo largo de los siglos, especialmente por sus vecinos sasánidas, en particular en el año 503 por Cava, rey de Persia (que reinó de 488-531), aunque su asedio no tuvo éxito; el Mandylion cumplió su función. En las guerras intermitentes entre Persia y el Imperio bizantino (la mitad oriental del Imperio romano), Edesa fue atacada una vez más en el año 544, esta vez por Cosroes I (que reinó de 531-579), pero de nuevo la ciudad se mantuvo firme. Entre los años 638 y 641, la historia fue diferente y Edesa cayó bajo el control árabe; no volvería al dominio bizantino hasta que el general bizantino Juan Curcuas la reconquistó en el año 944. No obstante, la ciudad siguió siendo un importante centro cristiano, especialmente en lo que respecta a las traducciones, la producción de manuscritos y la educación. El erudito árabe del siglo X al-Maqdisi describiría la catedral de Edesa como «una maravilla del mundo» (Bagnall, 2306).
Los selyúcidas conquistaron finalmente Edesa en el año 1078, pero luego los ejércitos occidentales de la Primera Cruzada la reconquistaron en 1098.
Los bizantinos perdieron, y después reconquistaron, Edesa en el año 1032 gracias a los esfuerzos del general Jorge Maniaces, pero siguió siendo, como siempre, un hueso de discordia entre imperios rivales; los emires musulmanes locales atacaron la ciudad en los años 1036 y 1038. Posteriormente se llegó a una situación política más estable cuando los musulmanes selyúcidas obtuvieron importantes victorias en Asia Menor contra los ejércitos bizantinos, en particular en la batalla de Manzikert, en la antigua Armenia, en agosto de 1071. Edesa debía ser entregada como parte del acuerdo de paz entre los selyúcidas y el emperador bizantino capturado Romano IV Diógenes (que reinó de 1068-1071), pero al final los bizantinos la conservaron; tal era su importancia estratégica.
Hacia el año 1078, los selyúcidas crearon el Sultanato de Rum, pero el talentoso general Filareto Brajamio logró mantener Edesa en manos bizantinas. Los selyúcidas conquistarían finalmente Edesa en 1078, pero entonces llegaron al lugar los ejércitos occidentales de la primera cruzada (1095-1102) y reconquistaron la ciudad en 1098, junto con Jerusalén en 1099.
El condado de Edesa
Los líderes victoriosos de la primera cruzada crearon varios Estados nuevos en Oriente Medio, el primero de los cuales fue el condado de Edesa. Balduino de Boulogne estableció el condado en circunstancias ambiguas en marzo de 1098. En realidad, Thoros, el gobernante armenio de Edesa había invitado a Balduino y su ejército de unos 80 caballeros más infantería para ayudarlo ante la inminente llegada de un ejército musulmán procedente de Mosul, en Irak. Balduino había accedido a prestarle su apoyo con la condición de convertirse en el heredero de Thoros, pero, al llegar, el francés se unió o hizo la vista gorda ante una turba disidente que linchó a Thoros. Balduino creó entonces el primer Estado cruzado con él mismo como gobernante. Mientras tanto, el ejército musulmán, al enterarse de la noticia del cambio de poder y de la caída de Antioquía un día antes tras un largo asedio, se retiró.
El territorio del condado de Edesa se extendía a ambos lados de la sección media del río Éufrates, albergaba varios castillos importantes como Ranculat y Ravendan, y proporcionaba valiosos productos alimenticios al Oriente latino, como se conocía a los Estados creados por los cruzados. Además, Edesa era un escudo estratégicamente importante para Antioquía, más al oeste, y una sólida plataforma desde la que lanzar incursiones más profundamente en la Mesopotamia controlada por los musulmanes. Esta zona había estado controlada anteriormente por armenios cristianos y, aunque Balduino había usurpado el poder político, existía una mezcla de nobleza franca y armenia gracias a numerosos matrimonios mixtos, lo que convertía al condado de Edesa en el más integrado de los cuatro Estados creados por los cruzados en la región. No obstante, Edesa siguió siendo un Estado vasallo de las entidades políticas latinas más importantes y poderosas de Antioquía y Jerusalén.
En el siglo XII, Edesa, con su riqueza y su rica historia, atrajo la atención de Imad ad-Din Zangi (que reinó de 1127-1146), el gobernante musulmán independiente de Mosul y Alepo en Siria. Zangi rodeó la ciudad y ordenó a sus hombres que socavaran una de las murallas defensivas, que en consecuencia se derrumbó. Tras cuatro semanas de lucha, la ciudad fue tomada por Zangi el 24 de diciembre de 1144, lo que los musulmanes describieron como «la victoria de las victorias» (Asbridge, 226). A los cristianos occidentales los asesinaron o los vendieron como esclavos, mientras que a los cristianos orientales les permitieron quedarse. Antes de la caída, los cristianos de Edesa habían pedido ayuda a Occidente, un llamamiento al que más tarde los escritores cristianos como Miguel el Sirio (m. 1199) le darían un toque de propaganda emotiva:
Edesa quedó convertida en un desierto: ¡una visión conmovedora, cubierta con un manto negro, empapada de sangre, infestada por los propios cadáveres de sus hijos e hijas! Vampiros y otras bestias salvajes corrían y entraban en la ciudad por la noche para darse un festín con la carne de los masacrados, y se convirtió en morada de chacales; pues nadie entraba allí salvo aquellos que excavaban en busca de tesoros. (citado en Riley-Smith, 230-1)
Las fuentes árabes ofrecen una visión bastante diferente, como la siguiente nota de Ibn al-Athir (1160-1232):
Cuando Zangi inspeccionó la ciudad, le gustó y se dio cuenta de que no sería una política acertada reducir el lugar a ruinas… La ciudad fue restaurada a su estado anterior, y Zangi instaló una guarnición para defenderla. (ibidem, 231)
En respuesta a la caída de Edesa y a la amenaza general que se cernía sobre los Estados cruzados del Levante, el papa Eugenio III (pontífice de 1145-1153) convocó formalmente una cruzada, lo que hoy se conoce como la segunda cruzada, el 1 de diciembre de 1145. Esta cruzada estarái liderada por el rey alemán Conrado III (que reinó de 1138-1152) y Luis VII, rey de Francia (que reinó de 1137-1180), pero antes de que el ejército occidental pudiera llegar, Edesa se encontraba en una situación aún más grave. Nur ad-Din (que reinó de 1146-1174), sucesor de Zangi tras su muerte en septiembre de 1146, frustró el intento del líder latino Joscelino II de recuperar Edesa. Una vez más, la ciudad fue saqueada para celebrar el nuevo poder de Nur ad-Din. Todos los ciudadanos cristianos varones de la ciudad fueron masacrados, y las mujeres y los niños fueron vendidos como esclavos, tal y como les había ocurrido a sus compatriotas occidentales dos años antes. Para asegurarse de que que el enemigo no pudiera volver a utilizar Edesa, destruyeron todas las fortificaciones de manera sistemática.
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Tras la derrota del ejército cruzado en Dorylaion, en Asia Menor, el 25 de octubre de 1147, y el fallido asedio de Damasco en julio de 1148, la segunda cruzada tocó a su fin y Edesa se quedó abandonada a su suerte.Nur ad-Din continuó consolidando su imperio, tomó Antioquía el 29 de junio de 1149 y luego capturó a Raimundo, conde de Edesa, poniendo así fin al condado de Edesa en 1150.
Restos arqueológicos
Lamentablemente, hoy en día apenas quedan visibles restos monumentales de la larga y agitada historia de Edesa. Quizás lo más llamativo sean dos columnas, cada una de unos 18,2 m (60 pies) de altura, que se alzan en la ciudadela. Las columnas estuvieron en su día rematadas por estatuas de Abgar VIII y su reina, pero datan de los siglos III-IV, tal y como indica una inscripción siríaca en una de las bases. De una época similar son los restos de dos grandes estanques, que en su día se utilizaban para criar carpas destinadas a ofrendas religiosas a una diosa de la fertilidad. También se conservan in situ algunas partes de las murallas de la ciudad, así como numerosas tumbas y mosaicos de la Antigüedad tardía y la Edesa altomedieval. La mayoría de estos mosaicos pertenecen a las clases altas y suelen mostrar escenas de la vida cotidiana o representaciones de los ocupantes de la tumba y sus familias.
Traductora de inglés y francés a español. Muy interesada en la historia, especialmente en la antigua Grecia y Egipto. Actualmente trabaja escribiendo subtítulos para clases en línea y traduciendo textos de historia y filosofía, entre otras cosas.
Mark es el director de publicaciones de World History Encyclopedia y tiene una maestría en Filosofía Política (Universidad de York). Es investigador, escritor, historiador y editor a tiempo completo. Entre sus intereses se encuentra particularmente el arte, la arquitectura y el descubrimiento de las ideas que todas las civilizaciones comparten.
Escrito por Mark Cartwright, publicado el 25 septiembre 2018. El titular de los derechos de autor publicó este contenido bajo la siguiente licencia: Creative Commons Attribution-NonCommercial-ShareAlike. Por favor, ten en cuenta que el contenido vinculado con esta página puede tener términos de licencia diferentes.