Eurídice I (en torno a 410-antes de 343 a.C.) es la reina más antigua de la historia de la antigua Macedonia cuyo impacto en los asuntos políticos de su época es conocido. Nacida en la casa real de Lincestis, se convirtió en la madre de Filipo II de Macedonia (383/382-336 a.C.) y en la abuela de Alejandro Magno (356-323 a.C.) gracias a su matrimonio con el rey argéada Amintas III de Macedonia (en torno a 420-370/369 a.C.). Los tres hijos de esta pareja real acabaron ascendiendo al trono de Macedonia, con Eurídice I desempeñando un papel fundamental en su ascenso al poder.
Aunque la historia de la antigua Macedonia ha estado dominada principalmente por figuras masculinas, es evidente que las mujeres de la realeza macedonia comenzaron a ocupar destacados espacios públicos al menos desde finales del siglo V a.C. Eurídice I, la primera de estas mujeres, sirvió de modelo clásico para las posteriores reinas helenísticas, quienes fueron capaces de ejercer distintos grados de poder, autonomía y autoridad. Cabe destacar que varias de estas figuras fueron sucesoras y descendientes de Eurídice dentro de la Casa argéada, entre ellas Olimpia, Cinane, Adea-Eurídice, Tesalónica de Macedonia y Cleopatra de Macedonia. Según la evidencia conservada, el impacto político de Eurídice se hizo evidente tras la muerte de su esposo, y fue tan notable y decisivo que posteriormente recibió homenajes tanto verbales como materiales. Filipo II desarrolló considerablemente su lugar de nacimiento hasta convertirlo en una importante ciudad conocida como Heraclea Lincestis en torno a 358 a.C., y Esquines, en su discurso En la embajada, elogió su noble acción en un momento decisivo de la historia.
Eurídice I de Macedonia nació en el seno de la casa real de Lincestis (también escrita como Lincéstide). Como ocurre con muchas figuras históricas de la antigua Macedonia, especialmente en el caso de las mujeres, la fecha exacta de su nacimiento sigue siendo incierta. Los estudiosos sugieren que nació en algún momento entre 410 y 407 a.C., aunque Elizabeth Donnelly Carney, una destacada autora especializada en las mujeres macedonias y su relación con el poder, considera ciertas evidencias que apuntan a una fecha tan tardía como 404 a.C. (Eurídice y el nacimiento del poder en Macedonia, 149). Por el contrario, el lugar de nacimiento de Eurídice fue casi con toda seguridad el principal centro urbano de Lincestis, un reino pequeño pero poderoso situado al oeste de la Macedonia primitiva y gobernado por su abuelo materno, Arrabeo (muerto en torno a 399 a.C.). Según Estrabón (7.7), Arrabeo era miembro de la familia báquida, una facción corintia que había sido exiliada y que finalmente obtuvo el control de Lincestis, en la llamada Alta Macedonia, convirtiéndose en gobernante de la población local. Sobre esa base, podría sostenerse que existían raíces ancestrales compartidas entre las casas reales de Lincestis y Macedonia.
Amintas III tenía gran interés en reunir aliados poderosos, y su matrimonio con Eurídice de Lincestis completó su red de alianzas estratégicas.
El padre de Eurídice, Sirras (o Sirrhas), fue un distinguido comandante perteneciente a una familia noble. Su origen étnico ha sido objeto de debate académico: algunos estudiosos sugieren que pudo haber sido ilirio, otros proponen una ascendencia lincéstida y otros consideran la posibilidad de una herencia macedonia por línea materna. En cualquier caso, en 423 a.C., Sirras desempeñó un papel crucial en la victoria lincéstida en la batalla de Lincestis. La guerra había estallado cuando Arrabeo decidió oponerse a las ambiciones expansionistas de Pérdicas II, rey de Macedonia (reinado en torno a 454-413 a.C.). Pérdicas II, que desde hacía tiempo pretendía anexar Lincestis, vio en la Guerra del Peloponeso una oportunidad estratégica para llevar adelante sus planes. Las fuentes antiguas indican que Sirras pudo haber convencido a los poderosos ilirios, quizá mediante sus vínculos familiares o militares con ellos, para cambiar de bando en el último momento y apoyar al ejército lincéstida en lugar de combatir junto a los macedonios.
Pudo haber sido en esa época, o poco después, cuando Arrabeo entregó en matrimonio a su hija Irra a Sirras. Esto pudo haber sido tanto una muestra de gratitud como una confirmación formal de la alianza entre Lincestis e Iliria contra su adversario común, Macedonia. La alianza resultó eficaz, como demostró el fracaso de los posteriores intentos de Macedonia por someter por la fuerza a cualquiera de estos dos reinos. Por lo tanto, probablemente no resultó sorprendente que el rey Amintas III de Macedonia, en torno a 390 a.C., pidiera formalmente la mano de la princesa lincéstida Eurídice en matrimonio.
De hecho, Amintas III estaba muy interesado en reunir tantos aliados poderosos como le fuera posible. Cuando tomó el trono en torno a 393/2 a.C. tras asesinar a su pariente, el rey Pausanias (reinado en torno a 394/3-393/2 a.C.), Amintas III prácticamente puso fin a casi una década de inestabilidad política y regicidios que se habían sucedido tras el asesinato del rey Arquelao I de Macedonia (en torno a 413-399 a.C.) a manos de su asistente y amante, Cratero. El asesinato del rey, junto con la eliminación de cualquier posible pretendiente al trono, constituye evidentemente un tema recurrente en la historia de la antigua Macedonia.
Aun así, deshacerse de rivales posibles y reales al trono resultó ser solo el comienzo, más que el final, de los desafíos políticos que Amintas III tuvo que enfrentar. Comenzó su reinado bajo la presión de invasiones y amenazas provenientes de reinos vecinos, así como de potencias más distantes, todos ellos intentando aprovechar la inestabilidad política de Macedonia. De hecho, Amintas III apenas acababa de ascender al trono cuando fue expulsado por un ejército invasor procedente de Iliria. Sin embargo, tardó menos de un año en restablecer su autoridad con el apoyo de un ejército tesalio liderado por Medio de Larisa. Medio era el líder de los alévadas, quienes mantenían una larga amistad con los argéadas desde el reinado de Arquelao I.
Tras recuperar el poder con éxito, Amintas III estableció una alianza con los olintios, quienes controlaban la península Calcídica desde su principal puerto, Olinto. Esta alianza tenía como principal objetivo asegurar un importante socio comercial para la capital portuaria de Macedonia, Pela. El siguiente paso de Amintas fue buscar una alianza con Tracia mediante un matrimonio con la hija del rey. El rey Cotis I respondió de manera amistosa, pero su hija ya había sido prometida a Ifícrates, un célebre comandante ateniense. Evidentemente, una alianza con Atenas parecía extremadamente ventajosa para Amintas III, quien entonces adoptó a Ifícrates como hijo y de esta manera estableció sólidos vínculos tanto con Atenas como con Tracia. El matrimonio con Eurídice de Lincestis simplemente completó su red de alianzas estratégicas.
La reina madre
Eurídice I tuvo con Amintas III tres hijos, y probablemente una hija: Alejandro II (en torno a 388-367 a.C.), Pérdicas III (en torno a 384/5-359 a.C.) y Filipo II (en torno a 383/2-336 a.C.). En 370/369 a.C., Amintas III murió de forma relativamente pacífica —es decir, no en batalla ni asesinado— dejando tras de sí una carrera políticamente estable y económicamente exitosa. Se sabe poco sobre la vida de Eurídice antes de su muerte, pero la escasa información conservada resulta notable.Plutarco, en su ensayo Sobre la educación de los niños, nos cuenta que Eurídice envió una ofrenda a las Musas para agradecerles su educación literaria junto con la de sus hijos (Plutarco, Moralia, 14b-c).
Los estudios que analizan la educación de las mujeres macedonias suelen referirse a Eurídice como un ejemplo temprano.
Las habilidades de lectura y escritura en el mundo de la antigua Grecia eran privilegios sociales reservados para la élite. En la antigua Macedonia, los hombres pertenecientes a familias nobles recibían distintos niveles de educación, pero la situación de las mujeres en este ámbito parece haber sido mucho más ambigua. Dicho esto, la mayoría de los especialistas coincide en que las mujeres de la realeza macedonia solían recibir un nivel razonable de educación, aunque fuera únicamente para asumir el control de los asuntos políticos en caso de ausencia o muerte repentina de su esposo, un riesgo siempre presente y cada vez más probable. Curiosamente, los estudios que analizan la educación de las mujeres macedonias suelen referirse a Eurídice como un ejemplo temprano. Resulta razonable, entonces, preguntarse si Eurídice I de Macedonia fue una precursora en este sentido.
Sin embargo, las habilidades de Eurídice, aunque no estén documentadas, podrían haber abarcado mucho más que tareas religiosas o administrativas. Como reina madre de su hijo mayor, Alejandro II, se enfrentó al caos político que comenzó casi de inmediato tras su ascenso al trono. Los ilirios invadieron Macedonia, las familias nobles se dividieron respecto de si apoyar al nuevo rey o a otro pretendiente, y otros aspirantes comenzaron o intensificaron simultáneamente sus esfuerzos, abiertos o encubiertos, por usurpar el trono.
Dos de estos «pretendientes al trono», Ptolomeo de Aloro y Pausanias, nos son conocidos principalmente gracias a dos fuentes importantes. Estas fuentes, sin embargo, presentan versiones contrapuestas de los hechos: una elogia a Eurídice como una reina inteligente y valiente, mientras que la otra la critica como una adúltera intrigante. Ptolomeo de Aloro (muerto en 364 a.C.), según el relato del historiador romano Justino, era descendiente de Menelao, hermano del rey Alejandro I de Macedonia, «el Filheleno» (reinó en torno a 498-454 a.C.). Ya había servido a Amintas III como emisario macedonio y era, o llegó a ser, miembro de su corte. Justino afirma que Ptolomeo estaba casado con la hija de Eurídice —hecho escasamente mencionado en otras fuentes— y que Eurídice era su amante secreta, con quien habría conspirado para asesinar a Amintas III y finalmente habría hecho asesinar a Alejandro II. En este relato, Eurídice posteriormente se casa con el asesino de su hijo —sin ningún comentario adicional sobre su supuesto matrimonio con la hija de Eurídice— y lo designa regente de su segundo hijo, Pérdicas III. En cuanto a Filipo II, los ilirios lo tomaron como rehén tras el conflicto anterior con su hermano Alejandro II (Justino, 7.5.1).
Cualesquiera que hayan sido las aspiraciones de Ptolomeo de Aloro, es evidente que nunca ejerció la plena autoridad de un rey. Durante su breve período de regencia entre 368 y 365 a.C., logró aportar cierta estabilidad política frente a la oposición interna a su gobierno y a la creciente amenaza que representaba Pausanias, un aspirante al trono cada vez más popular. La presunta relación sentimental entre él y Eurídice I, dentro o fuera del matrimonio, es actualmente rechazada por los especialistas. El consenso general es, sin embargo, que Eurídice I ya debía haber desarrollado suficiente influencia política como para que su apoyo, o por lo menos su consentimiento, fuera necesario para mantener el poder. Hasta su época, a las mujeres no se les permitía actuar como regentes del heredero al trono en Macedonia. Sin embargo, el crecimiento de su influencia, capacidades e importancia se hizo evidente durante la era de Eurídice I, y resulta notable que las primeras reinas regentes macedonias, como Cleopatra de Macedonia y Tesalónica, se encontraran entre sus nietas.
Nuestra principal referencia sobre la habilidad política de Eurídice es el relato de Esquines, nuestra segunda fuente, en el que describe cómo persuadió con éxito a Filipo II para modificar sus objetivos expansionistas hacia Atenas:
Le hablé de nuestra amistad tradicional […] y le recordé los favores de los que él mismo había sido tanto testigo como beneficiario. Pues poco después de la muerte de Amintas y de Alejandro, el mayor de los hermanos, mientras Pérdicas y Filipo aún eran niños, cuando su madre Eurídice había sido traicionada por aquellos que afirmaban ser sus amigos [posiblemente Ptolomeo de Aloro], y cuando Pausanias regresaba para disputar el trono, por entonces exiliado, pero favorecido por las circunstancias y el respaldo de gran parte del pueblo, y acompañado por una fuerza griega,
Cuando Ifícrates llegó a esta región […], dije, «tu madre Eurídice mandó llamarlo y, de acuerdo con el testimonio de todos los presentes, puso a tu hermano Pérdicas en los brazos de Ifícrates y te sentó sobre sus rodillas —pues aún eras un niño— y dijo: “Amintas, el padre de estos niños, cuando aún vivía, te hizo su hijo y gozó de la amistad de la ciudad de Atenas; por lo tanto, tenemos derecho a considerarte, en lo personal, hermano de estos niños y, en el ámbito público, un amigo nuestro.”…»
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(Sobre la embajada, 2.26-28)
Aun cuando el relato de Esquines contiene claramente errores y exageraciones —por ejemplo, describiendo a Filipo, que probablemente se encontraba en plena adolescencia, como un niño indefenso—, sigue siendo un valioso testimonio prácticamente contemporáneo que refleja la extraordinaria habilidad de una mujer en un momento de crisis.
Según el relato de Esquines, se acepta en general que Pérdicas III y Filipo II fueron posteriormente trasladados a un lugar seguro, presumiblemente bajo la protección de Ifícrates. En 365/4 a.C., una vez que Pérdicas III tuvo la edad suficiente para gobernar, regresó y asesinó a Ptolomeo de Aloro. Gobernó hasta 359 a.C., cuando cayó en batalla contra los ilirios, y Filipo II, ignorando el derecho sucesorio de su joven sobrino, primero se proclamó su regente y poco después ocupó el trono. La mayoría de los historiadores interpreta esto como una señal de que, pese a las reglas consuetudinarias de sucesión, ser hijo de Amintas III y de su poderosa reina, Eurídice I, seguía teniendo prioridad en la sucesión.
Legado
La fecha de muerte de Eurídice es desconocida. Tras su presunta solicitud a Ifícrates para que protegiera a sus hijos, prácticamente desapareció de las fuentes históricas. No sabemos cuánto tiempo vivió para presenciar los reinados de sus hijos, ni si estuvo presente cuando Filipo II finalmente tomó el control de Lincestis y reconstruyó su capital, a la que rebautizó como Heraclea Lincestis, al menos en parte en su honor. Dado que el discurso de Esquines data de 343 a.C., la mayoría de los especialistas supone que Eurídice ya no estaba viva para entonces; de lo contrario, Esquines probablemente habría instado a Filipo a pedirle más detalles sobre su petición a Ifícrates.
En 338 a.C., Filipo II celebró su decisiva victoria sobre una alianza de los estados griegos más poderosos en la batalla de Queronea mediante la construcción de un monumental santuario dedicado a Zeus en Olimpia. Tras su asesinato en 336 a.C., el monumento fue finalizado por su hijo y sucesor, Alejandro Magno, quien encargó al célebre escultor Leocares la realización de cinco estatuas criselefantinas que lo representaban junto a sus padres, Filipo II y Olimpia, y sus abuelos, Amintas III y Eurídice I. Las estatuas se han perdido, pero el nombre de Eurídice aún es visible en uno de los pedestales conservados.
Dos inscripciones dedicatorias a Eucleia, una diosa estrechamente vinculada y a veces identificada con Artemisa —y, por tanto, protectora de las jóvenes próximas a casarse—, fueron halladas en 1982 y 1990 en el sitio arqueológico de Vergina. Grabadas en pedestales de mármol pertenecientes a estatuas hoy desaparecidas, llevaban la inscripción: «Eurídice, hija de Sirras». Los especialistas han inferido que Eurídice presentó estas ofrendas en torno a 390 a.C., en relación con los preparativos de su matrimonio. Esta interpretación, sin embargo, parece cuestionable a la luz de una tercera inscripción con las mismas palabras hallada en 1983. Grabada sobre un pedestal de mármol similar reutilizado para sostener una columna de una basílica paleocristiana en las cercanías del pueblo de Palatitsia, se considera que pertenece a una fecha posterior (Saatsoglou-Paliadeli 23), quizá incluso posterior a la muerte de Amintas III. Para algunos especialistas, esto implica que Eurídice I tenía motivos para reafirmar su condición de mujer no casada. De cualquier manera, resulta notable que las referencias conservadas en las que Eurídice I se presenta a sí misma subrayen su identidad como una mujer autónoma, en lugar de definirla en relación con otra persona —incluso un rey— como su esposa.
Chrysoula Saatsoglou-Paliadeli. "Eukleia and Eurydice, daughter of Sirrhas. Revisiting old and newer marble finds from Vergina-Aegae." Titos Timetikos Tomos/Glyptuke, 2017, pp. 19-26.
Elizabeth D. Carney. Women and Monarchy in Macedonia. University of Oklahoma Press, 2000
Grace H Macurdy. "Queen Eurydice and the Evidence of Woman Power in Ancient Macedonia." The American Journal of Philology, vol. 48, no. 3, pp. 201-214.
R Lane Fox. "Chapter 13: The 360s." Brill’s Companion to Ancient Macedonia: Studies in the Archaeology and History of Macedon, 650 BC – 300 AD, edited by Robin J. Lane Fox. Brill, 2011
Egresado de Traducción e Interpretación Profesional Inglés–Español por The American School of Translators and Interpreters (EATRI). Posee un diplomado Bridge IDELT de Bridge Education Group y se especializa en traducción académica e histórica.
Nathalie es traductora e investigadora independiente de la danza en el mundo antiguo, sobre todo en la Grecia antigua y el Oriente Próximo. Ha publicado obras sobre la danza, la etnomusicología y la literatura antiguas. Le encanta aprender y compartir conocimientos.
Escrito por Nathalie Choubineh, publicado el 01 junio 2026. El titular de los derechos de autor publicó este contenido bajo la siguiente licencia: Creative Commons Attribution-NonCommercial-ShareAlike. Por favor, ten en cuenta que el contenido vinculado con esta página puede tener términos de licencia diferentes.