La posición del visir en el antiguo Egipto era la más poderosa después de la del rey. El visir, conocido como djat, tjat o tjati en egipcio antiguo, era el equivalente al primer ministro moderno de la nación y supervisaba las operaciones diarias de todos los aspectos del gobierno.
El visir no era simplemente un consejero o asesor del rey, sino el jefe administrativo del Gobierno, que implementaba las políticas del rey y se encargaba de que los diversos departamentos del Gobierno las llevaran a cabo.
El visir era responsable de los siguientes organismos gubernamentales:
Agricultura: los procedimientos, las prácticas y la resolución de disputas por la tierra.
Economía: los impuestos, el tesoro y el censo.
Justicia: el nombramiento de los jueces y del jefe de policía.
Ejército: el nombramiento de los generales y la aprobación de sus elecciones de subordinados.
Arquitectura: la planificación y construcción de los monumentos y la tumba del rey.
Interior: la planificación y construcción de carreteras y la reparación de diques, represas y canales.
Religión: el mantenimiento de las tradiciones y los rituales apropiados, y el nombramiento de los sumos sacerdotes.
Para cumplir con su obligación, el visir debía ser muy instruido y conocedor de cómo funcionaban todas estas distintas agencias del Gobierno. Debía ser culto y, por tanto, haber recibido formación como escriba, pero también necesitaba las habilidades de un contador, un arquitecto, un abogado, un juez, un historiador, un granjero y un sacerdote.
La egiptóloga e historiadora Margaret Bunson ofrece un panorama general de las responsabilidades del cargo:
El visir escuchaba todas las disputas territoriales domésticas, llevaba un censo del ganado y los rebaños, controlaba los embalses y la reserva de alimentos, supervisaba las industrias y los programas de conservación, y debía reparar todos los diques. El censo bianual de la población estaba dentro del alcance de sus responsabilidades, así como el registro de las lluvias y los diversos niveles del Nilo durante su inundación. Todos los documentos gubernamentales utilizados en el antiguo Egipto debían llevar el sello del visir para ser considerados auténticos y vinculantes. Los registros de impuestos, los recibos de depósitos, las evaluaciones de cultivos y otras estadísticas agrícolas necesarias se mantenían en la oficina del visir. (276-277)
A partir del Período arcaico de Egipto (hacia 3150-2613 a.C.), los visires se elegían de entre los parientes del rey, normalmente un hijo. El visir más famoso de este período es Imhotep (hacia 2667-2600 a.C.), quien sirvió bajo el rey Zoser (hacia 2670 a.C.). Imhotep fue una excepción a la práctica normalizada de elegir al visir de la familia del rey, ya que era un plebeyo que alcanzó el éxito gracias a sus propios logros y mérito personal.
Sin embargo, Imhotep es una rareza entre los visires egipcios, y la práctica de elegir a alguien de entre los parientes del rey (o al menos a un asesor de la corte de confianza) continuaría durante toda la historia de Egipto. Los visires fueron todos hombres, excepto en dos casos: Nebet, en la dinastía V del Imperio Antiguo (hacia 2613-2181 a.C.) y otra mujer en la dinastía XXVI, durante el Tercer Periodo Intermedio (hacia 1069-525 a.C.). Nebet era la suegra del rey Pepi I, y es posible que solo haya ostentado el título de forma honoraria (no hay evidencia de que participara activamente en la administración); y la mujer desconocida de la dinastía XXVI puede haber sido Nitocris I, una de las mujeres más ricas y poderosas de la historia de Egipto, que ostentaba el cargo de Esposa del dios de Amón, pero nunca fue visir.
El visir supervisaba todos los grandes monumentos del antiguo Egipto, como las pirámides y los templos.
En el período del Imperio Nuevo (hacia 1570-1069 a.C.), había dos visires al servicio del rey: uno para el Alto Egipto y el otro para el Bajo Egipto, ya que esta era la época realmente imperial y requería más atención a los detalles. Ambos visires tenían el mismo poder, prestigio y responsabilidad. La división del cargo en dos también se puede considerar un ejemplo del valor que los antiguos egipcios le daban a la simetría, en el sentido de que el Alto y Bajo Egipto habían sido durante mucho tiempo un reflejo del otro en términos de los organismos gubernamentales e incluso de los monumentos construidos. Sin embargo, el visir del Alto Egipto habría disfrutado naturalmente de una mayor riqueza y poder simplemente porque Tebas, donde trabajaba el visir, era una de las ciudades más ricas del país y ciertamente estaba entre las más poderosas.
No obstante, sin importar dónde viviera el visir o su calidad de vida, el cargo exigía que este fuera honesto, cumpliera con las leyes del país, juzgara de forma justa e imparcial y valorara la razón sobre la emoción. Alguien propenso a arrebatos impulsivos o respuestas emocionales ante una situación no podía ostentar el cargo, como tampoco alguien que pudiera verse tentado a mostrar favoritismos en una situación dada.
El visir no solo administraba justicia, sino que encarnaba las leyes que extraían su poder del concepto universal conocido como ma'at(armonía y equilibrio). El concepto estaba personificado por la diosa alada Ma'at y su pluma de la verdad. De hecho, la insignia del cargo de visir era un amuleto de Ma'at que este llevaba colgado de una cadena. Incluso en tiempos difíciles, se esperaba que el visir (al igual que el rey) respetara y mantuviera el ma'at para garantizar que todos en Egipto, desde los nobles hasta los campesinos, fueran tratados de la misma manera bajo la ley.
Los deberes del visir
Un famoso visir del Imperio Nuevo de Egipto fue Rejmira (también conocido como Rejmire), quien sirvió bajo el faraónTutmosis III (1458-1425 a.C.) y su hijo Amenhotep II (1425-1400 a.C.). Rejmira es más conocido por el texto La instalación del visir (o Las instrucciones de Rejmira), donde se describen los deberes del cargo, cómo se elige a los visires y cómo se deben comportar durante el cumplimiento de sus obligaciones.
Este texto, inscrito en las paredes de la tumba de Rejmira, cuenta la historia de su vida, cómo Tutmosis III lo nombró para este puesto y cómo todos los visires debían servir durante su mandato. Enfatiza la piedad y compasión para aquellos menos afortunados como la característica más importante de un visir y ofrece ejemplos de su propia conducta para que otros lo imiten:
Defendí a la viuda sin esposo. Establecí al hijo y heredero en el asiento de su padre. Le di pan al que tenía hambre, agua al que tenía sed, carne, ungüentos y ropa al que no tenía nada. Le di mi cayado al anciano para tranquilizarlo e hice que la anciana dijera: «¡Qué buena acción!». Odiaba la desigualdad y no la produje, sino que lancé a los falsos hombres atados de cabeza hacia abajo. (van de Mieroop, 178)
La referencia a los «falsos hombres atados de cabeza hacia abajo» alude a la práctica de ahogar a los criminales condenados (incluidos aquellos que prestaban falso testimonio contra otros) tras atarlos de manos y pies, ponerlos boca abajo con la cabeza en una cesta, cerrar la tapa y arrojarlos al río. La víctima se ahogaba rápido (y en silencio), ya que la cesta se llenaba de agua y se hundía, por lo que el criminal terminaba en el fondo del Nilo. Así, se borraba su nombre de la memoria y se eliminaba su esperanza de vida eterna, ya que no habría ninguna tumba para que alguien lo recordara o donde pudieran dejarle ofrendas.
La severidad del castigo se consideraba justa en el sentido de que todos entendían la ley básica del ma'at y los beneficios para todos de cumplirla. Los detalles de la ley egipcia están incompletos, ya que los arqueólogos y académicos aún no han podido reunir un documento abarcador del estilo del Código de Hammurabi o del de Ur-Nammu; sin embargo, se entiende que, cualquiera fueran los detalles de la ley, se basaban en el concepto muy sencillo de la armonía y el equilibrio en la vida de uno.
Básicamente, el general del ejército respondía al rey, pero, en la práctica, informaba al visir sobre las operaciones diarias o campañas.
Cuando una persona decidía que sus necesidades eran más importantes que las de su vecino y, en función de esa decisión, le hacía daño, la persona había roto la ley más fundamental del universo y, en consecuencia, debía ser castigada. No todos los que rompían cada ley eran arrojados al río, o torturados o se les amputaba la mano o la nariz (parece haber habido indulgencia de acuerdo a las circunstancias individuales), pero, en términos generales, si alguien rompía la ley en Egipto, se podía esperar que pagara caro por ello.
El visir, además de manejar casos criminales, cuidar a los necesitados y otros deberes mencionados por Bunson, también era responsable del ejército y de los grandes proyectos de construcción del rey. Básicamente, el general del ejército respondía al rey, pero, en la práctica, informaba al visir sobre las operaciones diarias o campañas. A menudo el visir elegía a un general, quien a su vez designaba a sus subordinados, pero estos debían ser aprobados por el visir.
El visir supervisaba todos los grandes monumentos del antiguo Egipto, como las pirámides y los templos, y, en muchos casos, los planificaba y construía directamente. Imhotep diseñó y supervisó personalmente la construcción de la pirámide escalonada de Zoser en Saqqara, y Hemiunu, sobrino y visir del rey Kufu (2589-2566 a.C.), planificó y construyó la Gran Pirámide de Giza.
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Al contrario de la opinión popular, no fueron esclavos hebreos los que construyeron la Gran Pirámide. Las pirámides de Giza y todos los otros templos y monumentos del país fueron construidos por egipcios a quienes se compensó por sus esfuerzos. No hay evidencia en absoluto (de ninguna época de la historia de Egipto) que apoye los sucesos narrativos descritos en el libro bíblico del Éxodo.
En 1979 d.C., los egiptólogos Lehner y Hawass descubrieron y documentaron por completo las viviendas de los obreros en Giza, pero, incluso antes de este hallazgo, los registros del antiguo Egipto corroboraban el pago a los trabajadores egipcios por la construcción de monumentos patrocinados por el Estado; al mismo tiempo, no brindaban ninguna evidencia de trabajos forzados de una población de esclavos de ningún grupo étnico particular. Los esclavos en Egipto eran criminales, aquellos que no podían pagar sus deudas (o parientes de los deudores) o bien aquellos capturados en las campañas militares. El tipo de habilidad requerida para construir un monumento como la Gran Pirámide no se le habría confiado a los esclavos; estos se usaban en las minas y canteras, o para otras tareas.
Los egipcios de todo el país trabajaban en el monumento a un rey principalmente durante los meses de inundación, cuando el Nilo rebasaba sus márgenes e inundaba los campos. En los proyectos de construcción comunitarios, se empleaban a los granjeros, que de lo contrario habrían estado desempleados, y también les daban trabajo a artistas, pintores y albañiles. Todos estos trabajadores habrían tenido supervisores inmediatos, pero, en última instancia, el visir era responsable de los equipos que crearon las grandes tumbas, templos y monumentos de los monarcas egipcios.
A lo largo de la historia de Egipto, muchos visires realizaron contribuciones importantes y duraderas a la cultura, pero algunos se volvieron tan famosos como el rey. Durante toda la historia de la cultura, y hasta el Imperio Nuevo de Egipto, un visir alcanzaba renombre a través de su servicio al rey. Los grandes monumentos y templos diseñados para la realeza garantizaban la inmortalidad tanto del visir como de su amo.
Como ya se observó, el visir más famoso fue Imhotep, un genio arquitectónico y polímata, a quien también se le atribuye haber fomentado el concepto de que las enfermedades podían producirse de forma natural (no que eran el resultado de un pecado) y quien escribió varios tratados médicos. Más tarde, se lo deificó como un dios de la medicina, y muchos lo consideran actualmente el verdadero «padre de la medicina», ya que vivió y escribió mucho antes que Hipócrates de Grecia.
Hemiunu era el sobrino de Kufu y el responsable de la Gran Pirámide, la última de las siete maravillas del mundo antiguo que sigue en pie. Los ingenieros y académicos de la actualidad aún no pueden explicar apropiadamente cómo se dispuso o construyó el monumento.
Ptahhotep I sirvió como visir bajo el rey Dyedkare Isesi de la dinastía V, durante el período del Imperio Antiguo de Egipto (hacia 2613-2181 a.C.). Es más conocido por Las instrucciones de Ptahhotep, una obra importante de la literatura egipcia.
Amenemhat fue el visir bajo Mentuhotep IV (hacia 1997-1991 a.C.) que luego ascendió al trono como rey Amenemhat I (hacia 1991-1962 a.C.). Es el fundador de la dinastía XII de Egipto y se le atribuye la era dorada de la cultura egipcia.
Khay fue visir bajo Ramsés II y uno de los favoritos del faraón, al punto de elevarlo al nivel de sus propios hijos.
Ankhu fue visir bajo los reyes Khendjer y Sobekhotep II de la dinastía XIII, durante los primeros años del Segundo Periodo Intermedio (hacia 1782-1570 a.C.), quien ayudó a estabilizar el Gobierno. Los reyes de la dinastía XIII en general fueron más débiles y menos eficaces que los de la dinastía XII. En esencia, Ankhu y sus hijos (ambos visires también) gobernaron Egipto cuando la realeza fracasó.
Aperel (Aperia) sirvió bajo Amenhotep III (hacia 1386-1353 a.C.) y bajo su hijo y sucesor Akenatón (1353-1336 a.C.). Aunque no fue responsable de la nueva ciudad elaborada de Aketatón (también conocida como Amarna y diseñada por el propio Akenatón), habría estado a cargo de los grandes proyectos de construcción de Amenhotep III, incluidos su templo mortuorio y los Colosos de Memnón, y las primeras obras de Akenatón.
Khay fue visir bajo Ramsés II (también conocido como Ramsés el Grande, 1279-1213 a.C.). Era uno de los favoritos del faraón, al punto de elevarlo al nivel de sus propios hijos. Khay, como visir, habría desempeñado naturalmente un papel importante en cualquier festival oficial, pero parece haber ostentado un lugar más prominente que sus predecesores y sucesores. Khay habría sido responsable de las exitosas iniciativas de relaciones públicas para su rey. Este éxito queda claro por el hecho de que no hay ningún yacimiento antiguo en Egipto que no mencione el nombre de Ramsés II.
Conclusión
Estos visires y sus logros son solo una muestra muy pequeña de los muchos hombres que ostentaron el cargo y dirigieron el país durante toda la historia de Egipto. El cargo continuó siendo ocupado por aquellos considerados los mejores hombres de su época durante la dinastía ptolemaica (323-30 a.C.), la última en gobernar Egipto antes de ser anexado por Roma y convertirse en una provincia del Imperio romano. Desafortunadamente, algunos de estos hombres cedieron a la presión y a las tentaciones de su época, y los visires a menudo eran corruptos hacia fines del Imperio Nuevo, cuando la sociedad había perdido su equilibrio, y en las eras siguientes. Sin embargo, durante la mayor parte de la historia del país, el visir se tomó sus responsabilidades en serio y realizó sus deberes con fidelidad.
Hoy en día, la gente suele reconocer la imagen del faraón como un símbolo de liderazgo en el antiguo Egipto, y el cargo de visir se ha relegado al estatus de asesor del rey o burócrata de alto nivel. En realidad, durante más de 3000 años, el visir dirigió prácticamente cada aspecto del gobierno egipcio y, a veces, como en el caso de Ankhu, tomó el control directo del liderazgo y reinó como rey. Aunque los famosos monumentos y tumbas de Egipto se identifican con los monarcas a los que estos hombres sirvieron, no habrían existido (o, al menos, no en su forma actual) sin el impresionante talento y habilidad del visir del rey.
Soy traductora pública, literaria y científico-técnica de inglés al español y me apasiona todo lo relacionado con la arqueología, la historia y la religión.
Joshua J. Mark es cofundador de World History Encyclopedia's y Director de Contenidos. Ha sido profesor en el Colegio Marista de Nueva York, donde ha enseñado historia, filosofía, literatura y escritura. Ha viajado por todo el mundo y ha vivido en Grecia y en Alemania.
Escrito por Joshua J. Mark, publicado el 20 septiembre 2017. El titular de los derechos de autor publicó este contenido bajo la siguiente licencia: Creative Commons Attribution-NonCommercial-ShareAlike. Por favor, ten en cuenta que el contenido vinculado con esta página puede tener términos de licencia diferentes.