Ninhursag

Joshua J. Mark
por , traducido por Rosa Baranda
publicado el
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Libation Offered to a Vegetation Goddess (by Claude Valette, CC BY-ND)
Libación ofrecida a una diosa de la vegetación Claude Valette (CC BY-ND)

Ninhursag (también Ninhursaga) es la diosa madre sumeria y una de las más antiguas e importantes del panteón mesopotámico. Se conoce como la madre de los dioses y madre de los hombres por la parte que jugó en la creación de entidades tanto divinas como mortales.

Sustituyó a la diosa madre anterior, Nammu (o Namma), cuyo culto se ve ya en la dinastía III (2600-2334 a.C.) del período Dinástico Arcaico (2900-2334 a.C.). Ninhursag tenía muchos nombres diferentes en varios mitos según el papel específico que tuviera en una historia u otra.

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Originalmente en Sumeria se la conocía como Damkina o Damgalnuna, una diosa madre protectora asociada con la fertilidad en la ciudad de Malgum. Su esposo/consorte era Sul-pa-e, un dios menor asociado con el inframundo, con quien tuvo tres hijos: Asgi, Lisin y Lil. Con más frecuencia se la representa como la esposa/consorte de Enki, dios de la sabiduría entre muchos otros atributos.

«Ninhursag» quiere decir «señora de la montaña» y proviene del poema Lugale en el que Ninurta, dios de la guerra y la caza, derrota al demonio Asag y su ejército de piedra y crea una montaña con sus cuerpos. Ninurta le atribuye la gloria de esta victoria a su madre Ninmah («reina magnífica») y le cambia el nombre a Ninhursag.

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También es conocida como Nintud/nintur («reina de la cabaña de parto») y, para los acadios, como Belet-ili («reina de los dioses»). Entre sus otros nombres se encuentran Makh, Ninmakh, Mamma, Mama y Aruru. En la iconografía se representa con un signo que recuerda a la omega griega, a menudo acompañado de un cuchillo; se cree que este símbolo representa el útero y la cuchilla que se usaba para cortar el cordón umbilical, por lo que simboliza el papel de Ninhursag como diosa madre.

Aparece por escrito por primera vez en las obras del Periodo Dinástico arcaico I (en torno a 2900-2800 a.C.), pero las pruebas físicas sugieren que el culto de la figura de la diosa madre se remonta al menos hasta 4500 a.C., durante el período El Obaid (en torno a 5000-4100 a.C.), antes de que los sumerios hubiesen llegado a la región del sur de Mesopotamia. Ninhursag se cuenta entre las candidatas más probables a la figura de «madre tierra» original, que se desarrolló a partir de Nammu, ya que está asociada con la fertilidad el crecimiento, la transformación, la creación, el embarazo, el parto y el cuidado.

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Otro de sus nombres tempranos era Ki o Kishar, que la identifica como la «madre tierra». Las madres la invocaban a menudo porque se creía que formaba y cuidaba del bebé en el vientre y que le proporcionaba comida al nacer. Ninhursag es una de las cuatro deidades creadoras en las creencias religiosas sumerias (junto con Anu, Enlil y Enki) y se menciona a menudo en muchos de los mitos mesopotámicos más importantes.

Enki y Ninhursag

El mito sumerio de Enki y Ninhursag cuenta la historia del principio del mundo en el jardín del paraíso conocido como Dilmun. Ninhursag, representada como una diosa joven y llena de vida, se ha retirado a descansar durante el invierno tras su participación en la creación. Enki, el dios de la sabiduría, la magia y el agua dulce, se la encuentra allí y se enamora perdidamente de ella. Pasan muchas noches juntos y Ninhursag se queda embarazada de una hija a la que llaman Ninsar («Señora de la vegetación»). Ninhursag bendice a la niña con un crecimiento abundante y madura hasta convertirse en mujer en nueve días. Cuando llega la primavera, Ninhursag tiene que regresar a sus deberes y alimentar a todas las cosas de la tierra; se marcha de Dilmun, pero Enki y Ninsar se quedan.

En todos los mitos relativos a ella, Ninhursag estaba asociada con la vida y el poder, pero Enki aparece como un rival y al final la domina.

Enki echa mucho de menos a Ninhursag y, un día, ve a Ninsar caminando por las marismas y cree que es la encarnación de Ninhursag. La seduce y ella se queda embarazada de una hija, Ninkurra (diosa de los pastos de montaña). Ninkurra también crece hasta convertirse en una mujer joven en nueve días y Enki piensa otra vez que está viendo a Ninhursag.

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Deja a Ninsar por Ninkurra, a quien seduce, y esta da a luz a una hija llamada Uttu («la que teje patrones y deseos de vida»). Uttu y Enki están felices juntos durante un tiempo, pero, al igual que con Ninsar y Ninkurra, Enki se desenamora de ella una vez que se da cuenta de que no es Ninhursag, la deja y regresa a su trabajo en la tierra.

Uttu está muy afligida y llama a Ninhursag para que le ayude y le explica lo que ha sucedido. Ninhursag le dice a Uttu que se limpie la semilla de Enki del cuerpo y la entierre en la tierra de Dilmun. Uttu hace lo que le dice y, nueve días después, crecen ocho plantas nuevas de la tierra. En ese momento, Enki regresa con su visir, Isimud.

Al pasar al lado de las plantas, Enki se para a preguntar qué son y Isimud arranca hojas de la primera y se las da a Enki, que se las come. Con esto descubre que es un árbol y le resulta tan delicioso que Isimud arranca de las otras siete y Enki también come de ellas. Ninhursag regresa y se enfurece porque Enki se ha comido todas las plantas. Posa sobre él el ojo de la muerte, lo maldice y se marcha del paraíso y del mundo.

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Enki enferma y se está muriendo y todos los demás dioses lo lloran, pero nadie puede curarlo excepto por Ninhursag, y no consiguen encontrarla. Aparece un zorro, uno de los animales de Ninhursag, que sabe dónde está y se va a buscarla. Ninhursag se apresura al lado de Enki, se lo acerca y pone la cabeza de él contra su vulva. Lo besa y le pregunta dónde le duele y, cada vez que le dice el lugar, ella atrae el dolor hacia su cuerpo y da a luz a otra deidad. De esta manera, nacen ocho de las deidades más favorables con la humanidad:

  • Abu: dios de las plantas y el crecimiento,
  • Nintulla: Señor de Magan que gobierna el cobre y los metales preciosos,
  • Ninsitu: diosa de la curación y consorte de Ninazu,
  • Ninkasi: diosa de la cerveza,
  • Nanshe: diosa de la justicia social y la adivinación,
  • Azimua: diosa de la curación y esposa de Ningishida del inframundo,
  • Emshag: Señor de Dilmun y de la fertilidad,
  • Ninti: «la señora de la costilla», dadora de vida.

Enki se cura y se arrepiente de su descuido al comerse las plantas y de su desconsideración al seducir a las chicas. Ninhursag lo perdona y regresan juntos a la tarea de creación.

El mito representa a Ninhursag como todopoderosa porque es capaz de infligirle la muerte a uno de los dioses más poderosos, además de ser la única capaz de curarlo. Sin embargo, Enki y Ninhursag también se ha citado como la base para la historia bíblica de la creación que se encuentra en el Génesis. El estudioso Samuel Noah Kramer escribe:

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Puede que el resultado más interesante de nuestro análisis comparativo del poema sumerio sea la explicación que proporciona de uno de los motivos más desconcertantes de la historia del paraíso bíblico, el famoso pasaje que describe la creación de Eva, «la madre de todos los vivos» a partir de una costilla de Adán, porque, ¿por qué una costilla? ¿Por qué al narrador hebreo le pareció más apropiado elegir una costilla que cualquier otro órgano del cuerpo para crear a la mujer cuyo nombre, Eva, según las nociones bíblicas, significa aproximadamente «la que crea vida»? La razón se vuelve bastante clara si asumimos un contexto literario sumerio, como el que presenta nuestro poema de Dilmun, que sustenta la historia del paraíso bíblico; porque en nuestro poema sumerio uno de los órganos enfermos de Enki es su costilla. La palabra sumeria para costilla es ti; por tanto, la diosa que se creó para sanar la costilla de Enki se llamaba en sumerio Nin-ti, «señora de la costilla». Pero la palabra sumeria ti también significa «hacer vivir», además de «señora de la costilla». En consecuencia, en la literatura sumeria «la señora de la costilla» se acabó identificando con «la señora que crea vida» mediante lo que se podría llamar un juego de palabras. Y fue este, uno de los juegos de palabras literarios más antiguos, el que se trasladó y perpetuó en la historia del paraíso bíblico, aunque por supuesto ahí el juego de palabras se pierde, porque las palabras para «costilla» y «la que crea vida» no tienen nada que ver. (149)

Aparte de la influencia en la historia bíblica posterior, el mito deja claro el poder de la figura de la diosa madre en las creencias sumerias. Ninguno de los dioses masculinos que han participado en la creación, ni siquiera los más poderosos como Anu o Enlil, pueden hacer nada por curar a Enki; tan solo la diosa madre puede extraer la enfermedad y convertir la muerte en vida. En todos los mitos sobre ella, Ninhursag se asocia con la vida y el poder, pero al final Enki rivaliza con ella y acaba dominándola.

Enki y Ninmah

En el mito de Enki y Ninmah, Ninhursag empieza en igualdad de condiciones con el dios, pero al final pierde su estatus. Se sabe que las deidades femeninas de Mesopotamia se vieron eclipsadas por sus contrapartes masculinas durante el reinado de Hammurabi de Babilonia (1792-1750 a.C.). Si se puede establecer a ciencia cierta que la historia de Enki y Ninmah data de esta época, entonces el mito podría corresponder al declive general de la estatura y la igualdad de las diosas (y las mujeres) que se vivió en ese periodo. Sin embargo, no se ha establecido una fecha exacta de creación de la obra. Tal y como apunta el estudioso Jeremy Black:

La ausencia de cualquier cosa más allá de un marco histórico bastante general de las composiciones sumerias supone que cualquier enfoque cronológico a las cuestiones literarias, tales como el desarrollo de géneros o la correlación con procesos o eventos históricos, se tiene que abandonar en gran medida. (Lectura de poesía sumeria, 23)

No obstante, es posible que la historia provenga del período posterior de la historia mesopotámica y, dada la pérdida de estatura de la diosa en el mito, una fecha posterior es muy probable. Aunque la tentación sería situar esta historia antes que la de Enki y Ninhursag, porque se la conoce por su nombre anterior en esta historia, tal afirmación es insostenible. Los nombres de las diosas cambiaban de una historia a otra y no ayudan a datar un texto en particular a excepción, quizás, de los que identifican a Ninhursag como la Damgalnuna anterior.

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La historia empieza con los dioses más jóvenes cansados del trabajo continuo. Los obligan a excavar canales, cosechar los campos y participar en toda clase de trabajos domésticos, lo que les impide realizar cualquier obra mayor o disfrutar del tiempo de ocio. Claman a Enki para que haga algo para ayudarlos, pero Enki, representado como el dios supremo, está descansando tras el esfuerzo de la creación y no se despierta. La madre de Enki, Nammu, oye sus quejas y le lleva sus lágrimas al dios y lo despierta. Enki está molesto por la petición, pero consiente los deseos de su madre y crea seres que harán más ligera la carga de los dioses. Le pide que trabaje con Ninmah y otras diosas de la fertilidad para crear a los seres humanos y darles vida.

Imdugud Copper Frieze from the Ninhursag Temple
Friso en cobre de Imdugud del templo de Ninhursag Osama Shukir Muhammed Amin (Copyright)

Una vez creados los humanos, Enki celebra un gran banquete. Todos los dioses mayores alaban su sabiduría y los jóvenes ya no tienen que realizar sus tareas. Enki y Ninmah están sentados bebiendo cerveza juntos y según pasa el tiempo se emborrachan. Ninmah reta a Enki a una especie de concurso; le dice que los cuerpos de los seres humanos, diseño de Enki, pueden ser buenos o malos pero que sus destinos serán buenos o malos dependiendo por completo de lo que quiera ella. Enki acepta el reto diciendo: «Decidas el destino que decidas, bueno o malo, yo lo mejoraré».

Ninmah crea a un hombre cuyas manos son débiles y Enki mejora su vida al hacerlo sirviente de un rey porque no podría robar. Después Ninmah toma a otro hombre y lo ciega, pero Enki mejora su vida al darle el don de la música y convertirlo en un trovador para el rey. Este patrón se repite varias veces; Ninmah le va dando a Enki retos más y más difíciles y él los va superando. Al final crea un ser que no tiene ni pene ni vagina, pero Enki encuentra un lugar para esta criatura, como eunuco del rey que lo protegerá.

Ninmah se frustra y arroja el siguiente trozo de arcilla al suelo, pero Enki lo recoge y sigue con el juego; le dice que formará una criatura y que ella tendrá que mejorar su destino, como ha hecho él hasta ahora. Enki crea un hombre con afecciones por todo el cuerpo y se lo entrega a Ninmah. Ella intenta darle comida, pero no puede comer, como tampoco puede mantenerse de pie, caminar, hablar o funcionar de ninguna manera. Y la diosa le dice a Enki: «el hombre que has creado no está ni vivo ni muerto. No puede mantenerse solo».

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Enki objeta y señala que ella le presentó una serie de criaturas problemáticas y él fue capaz de mejorarlas a todas. La respuesta de Ninmah se ha perdido porque la tablilla está rota, pero cuando la historia continúa, Enki es obviamente el ganador del juego y la obra termina diciendo «Ninmah no pudo rivalizar con el gran señor Enki. ¡Padre Enki, tu alabanza es dulce!»

Aunque en este mito la diosa pierde importancia, se la seguía considerando una deidad poderosa a la que se podía recurrir en caso de problemas y en quien confiar para obtener protección y guía. En todos los mitos, poemas o historias en los que aparece Ninhursag está ligada a la vida, el cuidado, la creación y el papel de diosa madre.

Ninhursag, la gran madre

Ninhursag también aparece en el Atrahasis, donde crea a los seres humanos a partir de arcilla mezclada con la carne, la sangre y la inteligencia de uno de los dioses, que se autosacrifica por el bien común. El Atrahasis también presenta a Enki como el creador de los seres humanos que los diseña como una manera de aliviar la carga de trabajo de los dioses. En este mito, cuando Enlil libera el Gran Diluvio sobre la tierra y se destruye la humanidad, todos los dioses la lloran, pero se menciona específicamente a Ninhursag, que llora por la muerte de sus hijos.

En algunos mitos, que se cree que son obras anteriores, es la consorte de Anu y cocreadora del mundo. Y en otros más se identifica con Kishar (o Ki), la madre tierra. Kramer señala que Ninhursag se menciona la última de las cuatro deidades creadoras, pero que «en una época anterior la diosa probablemente tenía un rango superior y su nombre a menudo iba por delante del de Enki cuando se citaba a los cuatro dioses juntos» (122). No obstante, se siguió incluyendo en la lista de los Siete Poderes Divinos, los dioses sumerios más antiguos: Anu, Enki, Enlil, Inanna, Nanna, Ninhursag y Utu-Shamash. Cada una de estas deidades tenía sus propios dones específicos para la gente, pero Ninhursag, como gran madre, presidía sobre toda la humanidad, gente común y realeza por igual. Se la veía principalmente como una protectora de mujeres y niños que presidía sobre la concepción, la gestación y el nacimiento, pero también ostentaba un puesto de gran honor entre los dioses.

The Atrahasis III Tablet
III tablilla de Atrahasis The Trustees of the British Museum (Copyright)

El erudito E. A. Wallis Budge señala que ella «había creado a los dioses y amamantado a los reyes y sus figuras de terracota la representan amamantando a un niño en su pecho izquierdo» (84). En Mesopotamia, como en otros lugares, el lado izquierdo se consideraba el femenino y «oscuro» mientras que el lado derecho era el masculino y «claro» (un concepto familiar para cualquiera que conozca el Reiki hoy en día). Las estatuas que representan a la diosa siempre enfatizan el lado izquierdo de una manera u otra. En el ejemplo ofrecido por Wallis Budge tiene un niño en su pecho izquierdo, pero el simbolismo también se podía dar mediante un pecho izquierdo descubierto, el brazo izquierdo levantado o algún otro detalle parecido.

Ninhursag tenía su culto en la ciudad de Adab y también estaba asociada con Kesh (tal y como confirma uno de sus nombres, Belet-ili de Kesh), no Kish, como se suele decir. También tuvo templos en Assur, Ur, Uruk, Eridu, Mari, Lagash y muchas otras ciudades por toda Mesopotamia, durante miles de años. Kramer señala que «a los primeros gobernantes sumerios les gustaba presentarse como "alimentados constantemente con leche por Ninhursag". La consideraban la madre de todos los seres vivos, la diosa madre por excelencia» (122).

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La gente adoraba a esta diosa de la misma manera que cualquier otra deidad mesopotámica: a través de rituales privados y sacrificios/donaciones en el templo. No había servicios en el templo en los que se reunieran los congregados todas las semanas, pero la multitud de festivales que se celebraban a lo largo del año proporcionaban una oportunidad para expresar esa devoción en público.

En el segundo milenio a.C., como ya se ha dicho, las deidades femeninas experimentaron una pérdida de estatus cuando los dioses masculinos de los amorreos de Babilonia dirigidos por Hammurabi se hicieron más importantes. Tras el reinado de Hammurabi, desde alrededor de 1750 a.C. en adelante, las deidades masculinas dominarían los panteones de Mesopotamia e, incluso después de que los amorreos fueran derrotados, el nuevo paradigma se mantuvo. La dios Inanna/Ishtar, inmensamente popular, quedaría relegada a un puesto secundario por detrás de dioses masculinos como el asirio Ashur, y la poderosa diosa Ereshkigal, que gobernaba el inframundo, recibiría un consorte masculino (Nergal) que reinase junto a ella.

Con el tiempo, el lado izquierdo asociado con el concepto de diosa se conectaría con la oscuridad y el mal, tal y como se puede ver en la palabra «siniestra», que originalmente en latín quería decir «izquierda» pero que pasó a significar «funesto» o «malvado» entre otros conceptos similares mucho antes de que la palabra apareciese con tales connotaciones en la Edad Media. La práctica de llevar el anillo de bodas en la mano izquierda se originó en Roma para ahuyentar los poderes malvados asociados con la izquierda.

No es ningún accidente que, en la leyenda hebrea de Lilith, la rebelde primera esposa de Adán, emerja de su lado izquierdo para después salir volando del paraíso con sus demonios: la figura de la diosa y sus símbolos tenían que invertirse y cargarse de asociaciones negativas para que los dioses masculinos pudieran conseguir el dominio.

Ninhursag experimentó el mismo declive que las demás diosas y, para la época de la caída del Imperio asirio en 612 a.C., ya no se la adoraba. A pesar de ello, se considera que tuvo una influencia significativa en el desarrollo de diosas posteriores, ya que se la ha asociado con Hathor e Isis en Egipto, con Gea en Grecia, con Cibeles en Anatolia y la posterior Magna Mater en Roma, que contribuiría al desarrollo de la figura de la Virgen María.

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Preguntas y respuestas

¿Quién es Ninhursag?

Ninhursag es la diosa madre sumeria, conocida como madre de los dioses y madre de los hombres. Está asociada con la fertilidad, la crianza, el parto, la creación y la protección de mujeres y niños. Se cree que fue la inspiración para la figura de la Madre tierra.

¿Cuándo aparece Ninhursag en las obras escritas por primera vez?

Ninhursag aparece en la literatura escrita mesopotámica a principios del Período Dinástico Arcaico (2900-2800 a.C.).

¿Cómo de antigua es Ninhursag?

Las evidencias sugieren que Ninhursag, bajo otros nombres, ya se adoraba en el período El Obaid (en torno a 5000-4100 a.C.), lo que la convierte en una de las diosas más antiguas.

¿Con qué otras diosas madres está asociada Ninhursag?

Ninhursag está asociada con Cibeles de Anatolia, Isis de Egipto, Gaia de Grecia, la gran madre de Roma y la Virgen María del cristianismo, entre otras.

Sobre el traductor

Rosa Baranda
Traductora de inglés y francés a español. Muy interesada en la historia, especialmente en la antigua Grecia y Egipto. Actualmente trabaja escribiendo subtítulos para clases en línea y traduciendo textos de historia y filosofía, entre otras cosas.

Sobre el autor

Joshua J. Mark
Joshua J. Mark es cofundador de World History Encyclopedia's y Director de Contenidos. Ha sido profesor en el Colegio Marista de Nueva York, donde ha enseñado historia, filosofía, literatura y escritura. Ha viajado por todo el mundo y ha vivido en Grecia y en Alemania.

Cita este trabajo

Estilo APA

Mark, J. J. (2025, noviembre 12). Ninhursag. (R. Baranda, Traductor). World History Encyclopedia. https://www.worldhistory.org/trans/es/1-15604/ninhursag/

Estilo Chicago

Mark, Joshua J.. "Ninhursag." Traducido por Rosa Baranda. World History Encyclopedia, noviembre 12, 2025. https://www.worldhistory.org/trans/es/1-15604/ninhursag/.

Estilo MLA

Mark, Joshua J.. "Ninhursag." Traducido por Rosa Baranda. World History Encyclopedia, 12 nov 2025, https://www.worldhistory.org/trans/es/1-15604/ninhursag/.

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