Ardacher I

Joshua J. Mark
por , traducido por Rosa Baranda
publicado el
Translations
Versión en audio Imprimir PDF
Ardashir I - Founder of the Sassanid Persian Empire (by Mohammad Rasoulipour, CC BY-NC-SA)
Ardacher I: fundador del Imperio persa sasánida Mohammad Rasoulipour (CC BY-NC-SA)

Ardacher I (que vivió en torno a 180 y 241 y reinó entre 224 y 240 d.C.) fue el fundador del Imperio sasánida persa (224-651) y padre del gran rey sasánida Sapor I (quien reinó entre 240 y 270). También se le conoce como Ardacher I Babakan, Ardeshir I, Ardacher el Unificador y Ardacher Papakan.

Era hijo del príncipe de Istakhr, Papak (también conocido como Babak y Papag, que reinó en torno a 205-210) y de la princesa Rodak de la tribu Shabankareh (que algunos estudiosos sugieren que era kurda), y nació en Tirdeh, Persis, aproximadamente en 180. También se cree que fue nieto del sumo sacerdote del zoroastrismo, Sasan (hacia el siglo III), que da nombre al Imperio sasánida, aunque algunas pruebas sugieren que era hijo de Sasan y que más tarde fue adoptado por Papak.

Eliminar publicidad
Publicidad

Ardacher I fue general del ejército parto bajo el reinado del rey Artabano IV (que reinó en 213-224). Su familia controlaba la región de Istakhr, de gran importancia simbólica, donde se encontraban las ruinas de la capital aqueménida, Persépolis. Aunque el Imperio aqueménida (en torno a 550-330 a.C.) era un recuerdo lejano, aún resonaba con fuerza en toda la región en la época de Ardacher I, y su familia se negó a cederle el control de la misma a Artabano IV. Para complicar aún más las relaciones entre ambos, Ardacher I había obtenido importantes beneficios para sí mismo en la región a expensas de Artabano IV, cuyo poder estaba en declive.

Ardacher I se considera uno de los reyes más grandes de Oriente Próximo en general y del Imperio sasánida en particular.

En el año 224, Ardacher I derrotó a Artabano IV en batalla, con lo que derrocó al Imperio parto (247 a.C. - 224 d.C.) y fundó el suyo propio, modelado a imagen del éxito del anterior Imperio aqueménida persa. Poco después, centró sus esfuerzos en el desarrollo urbano y en campañas militares contra Roma, que fueron un éxito rotundo. Gobernó conjuntamente con su hijo Sapor I hacia el final de su reinado y murió en paz tras asegurarse de que el imperio que había fundado continuaría en buenas manos. Está considerado uno de los reyes más grandes del Oriente Próximo en general y del Imperio sasánida en particular.

Eliminar publicidad
Publicidad

El declive del Imperio parto

Tras la caída del Imperio aqueménida ante Alejandro Magno en el 330 a.C., el Imperio seléucida (312-63 a.C.) mantuvo el control de la región hasta que fue sustituido por los partos. El rey parto Arsaces I (que reinó en 247-217 a.C.) estableció un reino independiente de Partia mientras los seléucidas aún mantenían un firme control, pero, a medida que su poder fue decayendo, Partia aprovechó la situación y amplió sus territorios, y al final llegaría a controlar la mayor parte de lo que antaño había sido el Imperio aqueménida.

Conscientes de la debilidad de un Gobierno centralizado, y en especial de un Ejército centralizado desplegado desde un punto fijo, que era la política tanto de los aqueménidas como de los seléucidas, los partos descentralizaron ambos aspectos para permitir una administración y una defensa más eficientes. Los sátrapas partos gozaban de un mayor grado de autonomía y podían movilizar ejércitos para la defensa sin tener que consultarlo primero con el rey.

Eliminar publicidad
Publicidad

Ardashir I
Ardacher I dynamosquito (CC BY-SA)

A los partos les fue bien con este modelo durante la mayor parte de la historia del imperio, pero, para la época en la que nació Ardacher I, su vitalidad se estaba agotando progresivamente debido a los enfrentamientos con el Imperio romano y a las disensiones internas. La descentralización que había funcionado tan bien anteriormente ahora se había convertido en un lastre, ya que Roma podía movilizar más hombres, algo a lo que los pequeños ejércitos de las satrapías individuales no podían hacer frente. Además, la autonomía de los sátrapas en esa época dio lugar a minirreinos dentro del imperio que se preocupaban más por sus propios intereses que por la preservación del imperio.

Primeros años y ascenso al poder

El sátrapa de la región de Persis, donde se encontraba Ardacher, era Guchehr (también conocido como Gochihr), con quien el padre de Ardacher, Papak, tenía algunas desavenencias. Las fuentes no aclaran si fue Papak, que, además de ser miembro de la realeza era sumo sacerdote del zoroastrismo y guardián de un templo del fuego, quien inició una rebelión o si sencillamente fue uno de los líderes de un movimiento que ya estaba en marcha. Aparentemente, a quien prepararon para asumir el puesto de su padre fue al hijo mayor de Papak, Sapor, mientras que a Ardacher, el segundo hijo, lo enviaron a los siete años con el comandante del fuerte de Darabgerd, donde recibiría instrucción en asuntos militares y administración.

No se sabe nada de la estancia de Ardacher en Darabgerd, pero sucedió al comandante del fuerte en algún momento antes del año 200, por lo que para entonces ya debían considerarlo un soldado y administrador competente. En el año 200, Papak derrocó a Guchehr y tomó el trono, que luego cedió a su hijo Sapor antes de morir. Ardacher había participado en el golpe junto con su familia y parece que contribuyó más que Sapor, por lo que, naturalmente, se sintió ofendido al ver que lo pasaban por alto en favor de su hermano. Desafió la autoridad de Sapor y ambos se prepararon para la batalla, pero Sapor murió al caerle encima unas piedras de una almena en ruinas antes de que sus fuerzas pudieran enfrentarse.

Eliminar publicidad
Publicidad

Victory Monument of Ardashir I
Monumento a la Victoria de Ardacher I Johannes Lundberg (CC BY-NC-SA)

Ardacher se proclamó entonces rey de Persis en el año 208, lo que suscitó las objeciones de sus hermanos menores, por lo que, en lugar de sumir a la región en una guerra civil, Ardacher los mandó ejecutar a todos antes de que pudieran organizar ninguna resistencia armada. Esta medida no impidió que otros nobles siguieran el mismo camino que los hermanos, así que Ardacher organizó campañas y los derrotó a todos. Estas acciones llamaron la atención del rey de reyes parto, Artabano IV, pero parece que Ardacher confiaba en sus propias habilidades, ya que había recibido un buen entrenamiento en Darabgerd y ya contaba con varias victorias militares en su haber.

El estudioso Kaveh Farrokh sugiere que la confianza de Ardacher, y su posterior éxito, se debían a su carisma personal y al vínculo de su familia con los kurdos de las tierras altas:

El éxito de Ardacher al conseguir el apoyo de los medos y los kurdos en su revuelta contra los partos pudo deberse en parte a su posible ascendencia montañesa. (178)

El desafío de Ardacher a la autoridad del rey no podía quedar sin respuesta, pero Artabano IV no disponía de los recursos con los que contaban sus predecesores. Las incursiones romanas en el Imperio parto se habían producido de forma continuada desde el año 116, y en el año 198 el imperio se encontraba en su momento de mayor debilidad. Había muchos sátrapas en toda la región, mucho antes de que Papak lanzara su golpe de Estado, que estaban descontentos con la manera de Artabano IV de gestionar las diversas amenazas; Ardacher aprovechó este momento para atraerlos a su causa e incorporarlos a su rebelión. En el año 224, en la batalla de Hormozdgan, Ardacher derrotó a Artabano IV y el Imperio parto cayó. Posteriormente persistieron focos de resistencia y algunos reinos conservaron su identidad parta, pero, formalmente, Hormozdgan fue el final del imperio.

Eliminar publicidad
Publicidad

Los primeros años de reinado y la guerra con Roma

La primera tarea de Ardacher fue unificar las regiones dispares del imperio y aplastar cualquier resistencia, ambos objetivos logrados entre los años 224 y 227. Durante este mismo periodo, encargó una serie de proyectos arquitectónicos, incluida la restauración de la ciudad de Ctesifonte, antigua capital del Imperio parto, que había sido destruida por Septimio Severo en el año 197. Posteriormente, convirtió Ctesifonte en la capital sasánida.

Centralizó el gobierno y el Ejército, volviendo a poner al Ejército en línea con el modelo aqueménida anterior, y conservó los mejores aspectos de las técnicas bélicas partas y seléucidas en lo que respecta a la armadura corporal y, en el caso de los partos, al uso de la caballería en la batalla. Revivió el modelo aqueménida de un Ejército permanente (los spada o spah) y un reclutamiento (los kara) impuesto a los sátrapas para completar las filas, y mejoró la caballería partia con la creación de los catafractos de élite a caballo conocidos como los savaranos, guerreros fuertemente blindados, totalmente equipados y altamente entrenados que también eran expertos jinetes.

En los años 226-227, Ardacher I intentó, sin éxito, tomar la ciudad de Hatra, que seguía siendo un reino parto independiente. La mayoría de los estudiosos aceptan que la coronación de Ardacher I en Ctesifonte tuvo lugar en el año 224, pero hay algunas pruebas que sugieren que no fue coronado hasta después de haber unificado la mayor parte de los territorios y reconstruido la ciudad, ya fuera en el 226 o en el 227, una vez abandonados los intentos de integrar Hatra en su imperio. Existen razones válidas para aceptar estas fechas posteriores, ya que son las sugeridas por los historiadores romanos al relatar los relatos de las guerras sasánidas con Roma y lo más probable es que no hubiera podido reconstruir Ctesifonte antes del año 226.

¿Te gusta la historia?

¡Suscríbete a nuestro boletín electrónico semanal gratuito!

Coin of Ardashir I
Moneda de Ardacher I The Trustees of the British Museum (CC BY-NC-SA)

Los romanos se habían acostumbrado a lidiar con el decadente Imperio parto, por lo que no estaban preparados para la llegada de un nuevo imperio persa lo suficientemente fuerte como para plantear exigencias. Farrokh escribe:

Los romanos pronto se dieron cuenta de que la «nueva dirección» de Persia era una potencia a tener en cuenta. Ardacher reclamó audazmente «la herencia que le correspondía por derecho de sus antepasados», exigiendo que se le restituyeran a Persia todos los territorios del antiguo Imperio aqueménida hasta el mar Egeo. Los romanos, que ocupaban todos los territorios al oeste del Tigris, sabían que un enfrentamiento con el nuevo Imperio sasánida era prácticamente inevitable. (184)

Antes de que este «enfrentamiento» pudiera comenzar en serio, Ardacher I y su hijo Sapor I marcharon con sus ejércitos hacia Mesopotamia y Siria y expulsaron a los romanos en el año 229. El emperador romano Alejandro Severo (que reinó en 222-235) le envió a Ardacher I una carta en la que exigía su retirada, pero este lo ignoró y, para colmo, se apoderó de Capadocia. El emperador romano le envió otra carta de reprensión y, en respuesta, Ardacher I envió 400 delegados que reiteraron su exigencia de que Roma desocupara las regiones que una vez pertenecieron al Imperio aqueménida y se las devolviera a él, su legítimo rey. Severo respondió arrestando a los delegados, despojándolos de sus armas y vestimentas, y condenándolos a trabajar como esclavos en las granjas romanas. A continuación, organizó una campaña para acabar de una vez por todas con el nuevo rey persa.

La campaña de Severo

En el año 231, Alejandro Severo lanzó su guerra en tres frentes. El primer ejército romano marchó a través de Armenia para llegar hasta Ardacher desde el norte, el segundo subió por Mesopotamia desde el sur y el tercero se dirigió hacia la capital sasánida, Ctesifonte, entre los otros dos. El avance del norte recuperó Capadocia y devastó Armenia, mientras que el del sur avanzaba con paso firme y el del centro también tuvo éxito, pero ninguno de los comandantes sabía que, hasta el momento, solo se habían enfrentado a una parte del ejército sasánida y aún no se habían encontrado con la caballería fuertemente armada y altamente entrenada, incluidos los savaranos.

Eliminar publicidad
Publicidad

Alexander Severus
Alejandro Severo Carole Raddato (CC BY-SA)

El ímpetu de las tropas romanas se detuvo en el año 233 cuando los ejércitos de Severo se enfrentaron a la caballería sasánida en la batalla de Ctesifonte y fueron derrotados. Los savaranos eran maestros de la lanza y acorralaron a la infantería romana en formaciones más pequeñas, donde fueron fácilmente abatidos por los arqueros sasánidas a caballo que les lanzaban flechas repetidamente y se retiraban rápidamente solo para volver y atacar de nuevo.

La estrategia de Severo de un ataque en tres frentes resultó errónea al final porque, como señala Farrokh, todo lo que Ardacher tuvo que hacer fue «observar los ejes de avance romanos y luego decidir dónde iba a atacar con el grueso de sus fuerzas» (185). Al final, una única fuerza romana grande habría sido mucho más eficaz contra las escasas tropas de los sasánidas. Severo regresó a Roma, donde anunció una gran victoria, mientras que Ardacher I, cansado de las campañas tras tantos años de reinado, le permitió marcharse y, además, delegó la responsabilidad de futuras campañas en su hijo Sapor I.

Proyectos de construcción y políticas

Varios estudiosos actuales han sugerido que Ardacher I, y los sasánidas en general, no podían tener conocimiento del Imperio aqueménida, ya que este había caído unos 500 años antes y no existe evidencia escrita que demuestre que los sasánidas tuvieran información específica sobre el primer imperio persa. Esta afirmación ignora el hecho de que la cultura persa se basaba en la tradición oral y, por lo tanto, es lógico que no existieran registros escritos. Los persas se enorgullecían de su habilidad para contar historias, y la historia del Imperio aqueménida y de sus grandes reyes se habría transmitido de generación en generación a través de los narradores.

Ardacher I invitó a sacerdotes zoroástricos a su corte para que recitaran el texto central de la religión zoroástrica, el Avesta, y lo transcribieran.

El conocimiento que Ardacher I tenía del pasado, que se remontaba al Imperio aqueménida, queda patente sobre todo en sus esfuerzos por preservar por escrito la tradición religiosa de su pueblo. El zoroastrismo era una fe oral, no existía absolutamente ninguna escritura; por lo tanto, la fe se conservaba a través de los sacerdotes que recitaban los preceptos del profeta Zoroastro en la antigua lengua avéstica. Cada generación de sacerdotes enseñaba los versos memorizados a la siguiente hasta que Ardacher I decretó que debían plasmarse por escrito. Invitó a sacerdotes zoroástricos a su corte para que recitaran el texto central de la religión, el Avesta y lo transcribieran. Para ello, hubo que desarrollar una escritura completamente nueva a partir del arameo existente, con el fin de preservar la inflexión y la pronunciación precisa de la lengua avéstica.

Eliminar publicidad
Publicidad

Esta labor se inició bajo el reinado de Ardacher I y continuó con Sapor I, pero no se completó hasta el reinado de Sapor II (que reinó en 309-379) y Cosroes I (que reinó en 531-579). La visión de Ardacher I de preservar el pasado salvó al Avesta de perderse en el tiempo, especialmente si se tiene en cuenta la represión del zoroastrismo tras las invasiones árabes musulmanas del siglo VII, cuando se destruyó gran cantidad de textos zoroástricos en un intento por establecer la supremacía del islam. Si la fe hubiera seguido siendo una tradición oral, la masacre de los sacerdotes zoroástricos la habría silenciado para siempre, pero, tal y como sucedió, el Avesta se conservó por escrito y sigue siendo una parte integral de la religión viva del zoroastrismo en la actualidad.

De las fuentes primarias se desprende con toda claridad que Ardacher I conocía bien la historia de su pueblo y la aprovechó al máximo, conservando lo que mejor funcionaba para su propio imperio y descartando otros aspectos que habían demostrado ser ineficaces. Una de las facetas más impresionantes del Imperio sasánida siempre ha sido su visión de conservar lo mejor del pasado, mejorarlo y descartar otros elementos.

En esta línea, Ardacher I encargó proyectos de construcción que reflejaban la grandeza de las obras maestras aqueménidas, como Persépolis, pero que hacían uso de innovaciones partas, como el arco. La arquitectura partia enfatizaba la circularidad, que simboliza la totalidad y la estabilidad, y las obras de Ardacher I continuaron esta tradición. También tomó prestado de la arquitectura romana el concepto de la cúpula, pero, en lugar de una cúpula situada en la parte superior de una estructura, esta crecía orgánicamente desde la base, a menudo sostenida por el arco. Es difícil discernir con precisión cuáles de las ruinas existentes fueron encargos de Ardacher I, pero se cree que su hijo continuó su visión y puede que el gran arco en pie de Taq Kasra en Ctesifonte se construyera bajo el reinado de Sapor I de acuerdo con la visión de su padre.

Standing Arch at Ctesiphon
Arco de Ctesifonte Nick Maroulis (CC BY-NC-ND)

Una de las innovaciones arquitectónicas más conocidas del reinado de Ardacher I fue el desarrollo del minarete, que llevó el concepto de la cúpula a un nivel superior. En lugar de una simple cúpula que coronaba una estructura, el minarete acentuaba la altura mediante su aguja y contribuía a la grandiosidad de la estructura a través de la ornamentación. Los minaretes de Oriente Próximo, que hoy en día son casi sinónimos de la arquitectura árabe musulmana, eran en realidad de origen persa y datan de la época del reinado de Ardacher I.

El padre de Ardacher I, y posiblemente su abuelo, habían sido ambos sumos sacerdotes zoroástricos encargados de mantener los templos de fuego dedicados al dios Ahura Mazda. Por lo tanto, no es de extrañar que Ardacher I convirtiera el zoroastrismo en la religión del Estado, pero, en consonancia con la política aqueménida de tolerancia religiosa, permitió que otras confesiones practicaran su culto como mejor les pareciera. Sin embargo, parece que Ardacher I no era tan tolerante como lo fueron quizás los reyes aqueménidas, como Ciro el Grande o Darío I, ya que hay indicios de que a los no zoroástricos se les concedió menos derechos que a los de la fe de Ardacher I, pero esta tendencia se invertiría bajo el reinado de Sapor I.

Conclusión

Ardacher I había gobernado conjuntamente con su hijo hacia el final de su reinado y finalmente cedió por completo la responsabilidad en el año 240. A partir de entonces, Sapor I reinó como Rey de Reyes del Imperio sasánida, aunque se cree que Ardacher I siguió asesorándole en asuntos de Estado hasta su muerte en el año 241. Ardacher I había unificado la región bajo su reinado y establecido un imperio que duraría más de 400 años. Farrokh escribe:

Eliminar publicidad
Publicidad

Durante sus veinte años de reinado, Ardacher no solo consolidó el poder sasánida, sino que logró derrotar los intentos romanos de destruir el nuevo Imperio iraní. (184)

Su visión fue continuada por Sapor I quien, en consonancia con el talento persa para la adaptación y la mejora, descartó la tendencia de su padre hacia la intolerancia religiosa y abrazó plenamente el modelo aqueménida de Ciro el Grande. Bajo el reinado de Sapor I, todas las religiones podían practicar su culto libremente. Al igual que a su padre, también está considerado uno de los más grandes reyes sasánidas, pero su reinado se inspiró en el primer rey y fundador del imperio, entre cuyos talentos impresionantes se contaban la capacidad de ver lo que había que hacer y la habilidad y el coraje para hacer realidad esa visión.

Eliminar publicidad
Publicidad

Sobre el traductor

Rosa Baranda
Traductora de inglés y francés a español. Muy interesada en la historia, especialmente en la antigua Grecia y Egipto. Actualmente trabaja escribiendo subtítulos para clases en línea y traduciendo textos de historia y filosofía, entre otras cosas.

Sobre el autor

Joshua J. Mark
Joshua J. Mark no solo es cofundador de World History Encyclopedia, sino también es el director de Contenidos. Anteriormente fue profesor en el Colegio Marista de Nueva York, donde enseñó historia, filosofía, literatura y escritura. Ha viajado extensamente y vivió en Grecia y en Alemania.

Cita este trabajo

Estilo APA

Mark, J. J. (2026, abril 04). Ardacher I. (R. Baranda, Traductor). World History Encyclopedia. https://www.worldhistory.org/trans/es/1-11948/ardacher-i/

Estilo Chicago

Mark, Joshua J.. "Ardacher I." Traducido por Rosa Baranda. World History Encyclopedia, abril 04, 2026. https://www.worldhistory.org/trans/es/1-11948/ardacher-i/.

Estilo MLA

Mark, Joshua J.. "Ardacher I." Traducido por Rosa Baranda. World History Encyclopedia, 04 abr 2026, https://www.worldhistory.org/trans/es/1-11948/ardacher-i/.

Apóyanos Eliminar publicidad