Guerra parta

Definición

Patrick Scott Smith, M. A.
por , traducido por Emiliano S. Grill
Publicado el 04 septiembre 2019
Disponible en otros idiomas: inglés, francés, italiano, portugués
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Parthian Cataphract (by The Trustees of the British Museum, Copyright)
Catafracto parto
The Trustees of the British Museum (Copyright)

La guerra parta se caracterizaba por el uso extensivo de la caballería y los arqueros. Los jinetes partos atacaban a las tropas enemigas desde todas las direcciones, creando confusión y causando estragos. Incluso desarrollaron el famoso «tiro parto». Capaces de disparar hacia atrás a todo galope, los arqueros partos asestaban tiros mortales a la caballería enemiga. Igual de esencial era su caballería pesada, llamada catafractos, que proporcionaba apoyo ofensivo y ayudaba a eliminar los focos de resistencia con lanzas largas y espadas. Al tomar el control del Imperio seléucida, Partia (247 a.C. - 224 d.C.) controlaba territorios que se extendían desde el Mediterráneo en el oeste hasta la India y China en el este, e incluso rivalizaban con los romanos. Sobre la capacidad de Partia para la guerra, Estrabón menciona: «estaban bien adaptados para establecer el dominio y para asegurar el éxito en la guerra» (11.9.2).

La caballería parta

Procedente de la plana región esteparia de Asia central, más de un autor antiguo menciona la caballería parta como esencial para su maquinaria militar. Los partos, consumados en tácticas y organización militar, también eran excelentes criadores y entrenadores de caballos. Estrabón afirma que sus caballos eran superiores en «rapidez» (3.4.15). El hecho de que fueran los más veloces del mundo significaba que sus jinetes podían perseguir y atrapar al enemigo o escapar de él. También es probable que, como muchos caballos de guerra de antaño, los caballos partos estuvieran entrenados para pisotear a la infantería enemiga o a los soldados de a pie. Algo que se comenzó a apreciar desde la antigüedad fue el valor de la capacidad de un caballo para girar sobre sí mismo. Jenofonte, que escribió a finales del siglo V y principios del IV a.C., menciona en su Arte de montar a caballo:

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Otro punto que es necesario aprender es: cuando se le deja a toda velocidad, el caballo puede ser jalado bruscamente y está dispuesto a girar obedeciendo a las riendas. (sección 3)

Maniobrando como los jinetes de carreras de barriles de hoy en día, la importancia de que el guerrero montado girara sobre su caballo durante un enfrentamiento militar (para atacar el flanco de la caballería perseguidora, cambiar de dirección para ayudar a otros guerreros o tener la ventaja de la maniobrabilidad durante el combate uno contra uno con la caballería enemiga) habría sido fundamental para las unidades de caballería parta. Estrabón también menciona que la otra parte de la superioridad de los caballos partos era «su facilidad para desplazarse a gran velocidad» (3.4.15). Esto no solo habría ayudado a la puntería del arquero a caballo que disparaba a matar a todo galope, sino que, lo que es igual de importante, significaba que el jinete no se desgastaría por montar un caballo de paso agitado.

Parthian Archer
Arquero parto
The British Museum (Copyright)

En ocasiones, la caballería parta se desplazaba a cierta distancia para llegar al campo de batalla. Llegar rápido era crucial, pero hacerlo a lomos de caballos de paso suave significaba guerreros menos fatigados y capaces de entrar en combate de inmediato. El hecho de que los caballos partos fueran superiores a los demás y que fueran además la clave de la superioridad militar de Partia durante tanto tiempo revela la existencia de una industria ecuestre muy organizada y controlada que producía animales superiores y utilizaba métodos de entrenamiento de vanguardia.

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Armaduras y armas

Una vez sobre sus caballos, por muy hábiles que fueran sus jinetes o sus caballos, seguían siendo blanco de proyectiles letales. La protección del guerrero y del caballo habría sido crucial. La caballería de Partia se dividía en dos partes: ligera y pesada. Las unidades de caballería ligera estaban formadas por arqueros a caballo. Vestidos con túnica, pantalones y, a veces, tocados de tela (puntiagudos y posiblemente acolchados), la protección de la caballería ligera procedía de la velocidad y maniobrabilidad de sus caballos y del hecho de que disparaban a distancia.

El armamento de los arqueros a caballo era principalmente el arco compuesto y un carcaj de flechas. Sus arcos eran un laminado de madera, tendón y cuerno. Tenían forma recurvada para acelerar el lanzamiento de la flecha y conseguir así mayor impacto, distancia y precisión. Es posible que sus primeras flechas hayan tenido puntas de hueso, al estilo escita. Según Plutarco, en la batalla de Carras (53 a.C.) los ejércitos partos utilizaban flechas con puntas de púas, disparadas con una «velocidad y fuerza que rompían las armaduras y se abrían paso a través de cualquier cubierta, ya fuera dura o blanda» (Craso, 24.4). Esto indica la existencia de flechas más pesadas con punta de metal lanzadas con arcos tan potentes que no disminuían el impacto de la flecha. Plutarco confirma que sus arcos eran «grandes y poderosos, para descargar sus proyectiles con gran fuerza» (24.5). Aunque su objetivo principal no era enfrentarse directamente al enemigo, el arquero parto también disponía de una espada corta de hasta un metro de longitud.

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Statue of a Young Military Commander, Hatra
Estatua de un joven comandante militar, Hatra
Osama Shukir Muhammed Amin (Copyright)

Por otro lado, la caballería pesada parta, llamada catafractos, estaba formada por un jinete y un caballo completamente blindados. La protección del jinete incluía cota de malla o armadura de escamas que cubría todo el cuerpo: cuello, torso, piernas y un casco de metal para la cabeza. Para el caballo, la armadura de escamas también proporcionaba una protección completa al cuerpo del animal. El armamento del jinete catafracto incluía una lanza larga con punta de metal y una espada larga.

Estrategia y táctica militar

Aunque se sabe poco sobre la línea de mando parta, es obvio que su éxito en la guerra requería una estructura jerárquica de tenientes responsables ante un comandante supremo que respondía ante el rey. Dependiente de sus arqueros a caballo y de sus catafractos, la estrategia de Partia consistía en combatir al enemigo en terrenos que favorecieran a su caballería. Su objetivo era reducir al mínimo las bajas evitando el combate directo con el enemigo. Con un estilo de lucha que consistía en atacar y huir, las tácticas partas estaban bien adaptadas para contrarrestar los movimientos concentrados de tropas de otros. Con arqueros montados en los caballos más veloces y camelleros que les proporcionaban un suministro constante de flechas, hacían de la infantería enemiga un blanco fácil, incapaz de atacarlos salvo a corta distancia. Aunque la infantería era una parte menor de su aparato militar, cuando las circunstancias lo requerían, se reclutaban y empleaban unidades de infantería de estados vasallos aliados.

Varios catafractos atacando una formación a la vez habrían tenido un efecto devastador.

Una táctica consistía en desgastar, frustrar y, si era posible, separar a las tropas enemigas de sus suministros o entre sí. Esto se conseguía con retiradas fingidas que atraían al enemigo para encontrarse finalmente con una descarga letal de flechas. Aunque su caballería estaba dividida en caballos ligeros y caballería pesada, los dos contingentes trabajaban conjuntamente. Mientras que los caballos ligeros eran razonablemente baratos de equipar y eran montados por reclutas de origen plebeyo, los catafractos, con todas sus armaduras y pertrechos, eran extremadamente caros. Sus jinetes eran nobles de nacimiento, eran menos numerosos y se desplegaban de forma selectiva.

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Si los arqueros de caballería tenían mucho éxito por sí solos, el papel de los catafractos sería interceptar a la caballería enemiga y eliminar los focos de resistencia restantes y las tropas que huían con la ayuda de sus lanzas y espadas. Como arma ofensiva, el caballo pesado de los catafractos corría a toda velocidad hacia una formación enemiga. Un animal tan enorme a toda velocidad habría dispersado a los soldados a diestro y siniestro, como una bola de bolos, empujando incluso a los que se encontraban cerca de la zona de impacto. Varios catafractos atacando una formación a la vez habrían tenido un efecto devastador en toda la línea defensiva: además de los muertos o pisoteados, con los cuerpos volando, los combatientes huyendo y los escudos caídos, los catafractos habrían creado brechas de vulnerabilidad a las que dispararían los arqueros partos.

La batalla de Carras

Además de sus tácticas, los partos también eran expertos en guerra psicológica. En la batalla de Carras, antes de que los romanos se acercaran, Surena, el general parto, escondió el grueso de sus fuerzas detrás de su avanzadilla para que su ejército pareciera pequeño. Entonces, «para confundir el alma y anular el juicio» (Craso, 23:7), los partos llenaron la llanura con un ensordecedor redoble de timbales. Plutarco menciona que estos tambores estaban cubiertos con campanas de bronce. Como señala Valerii Nikonorov, al igual que los tambores de la India oriental, las campanas dentro del tambor eran probablemente «numerosas y grandes, resonando con un zumbido parecido al sonido de una bestia salvaje más que al de un instrumento musical» (72). Plutarco describe su sonido, «como el bramido de las bestias mezclado con sonidos parecidos al trueno» (23:7). Esto por sí solo causó consternación entre los romanos. Sin embargo, para el siguiente paso, antes del avance de los romanos, Surena hizo que su caballería cubriera sus armaduras con pieles y túnicas. Cuando los romanos se acercaron, los partos se desplegaron, se quitaron las armaduras y, de repente, los romanos los vieron «resplandecientes con cascos y corazas; su acero, procedente de Margiana, brillaba filoso y reluciente» (24.1).

Cuando llegó el momento de la batalla, los partos demostraron que sus caballos ligeros y pesados trabajaban de forma flexible y concertada. Aunque Surena pensó al principio en enviar a sus catafractos a romper las líneas romanas, una vez que vio la profundidad de la formación romana, con los escudos entrelazados, se decidió por el bombardeo de proyectiles. Rodeando a los romanos, los arqueros a caballo partos lanzaron un aluvión despiadado de flechas que desgarraron las armaduras. Creyendo que los partos se quedarían sin munición, Craso, el comandante romano, al ver que los camellos partos se acercaban con una nueva provisión de flechas, envió a su hijo Publio al frente de la caballería y la infantería para atacar. La caballería ligera parta fingió retirarse y, tras una larga persecución, los romanos cayeron en una emboscada de catafractos. Cuando los romanos se detuvieron, los caballos ligeros partos los rodearon y levantaron una nube de polvo tan espesa que los romanos cerraron su formación y volvieron a ser un blanco fácil. Finalmente, Publio cargó contra los catafractos, pero con su armadura superior, lanzas más largas y, probablemente, jinetes más hábiles, los partos no tardaron en imponerse.

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Parthian Cataphract
Catafracto parto
Simeon Netchev (CC BY-NC-SA)

Confirmando que el propósito de los catafractos era romper las líneas enemigas con impactos precipitados para poder abrir huecos a los arqueros partos, Dion Casio relata lo siguiente sobre el fiasco de Publio:

En su afán de victoria, se separó de su falange, cayó en una trampa y fue abatido. Cuando esto ocurrió, la infantería romana no retrocedió, sino que se unió valientemente a la batalla con los partos para vengar su muerte. No consiguieron nada digno de sí mismos debido a los números y las tácticas del enemigo. Si decidían bloquear los escudos con el fin de evitar las flechas por la densidad de su formación, los portadores de picas [catafractos] se abalanzaban sobre ellos, alcanzaban a algunos y, al menos, dispersaban a los demás; y si se mantenían separados, con el fin de apartarlos, eran acribillados a flechazos. (40.21)

Aquel día los romanos sufrieron una de sus peores derrotas. Publio murió en la batalla. Craso sería ejecutado más tarde. Pocos romanos escaparían.

Guarniciones y logística

A pesar de que la principal fortaleza militar de Partia se encontraba en sus arqueros a caballo y su caballería, los cuales le conferían una inigualable fluidez y alcance, en aquellos ámbitos que demandaban una presencia continua, Partia optaba por colaborar con sus aliados subordinados. Aunque los partos no destacaban por sus técnicas de asedio, sí mantenían guarniciones en las fronteras para asegurar su defensa. Como dice Dion Casio, «habitan más allá del Tigris y poseen en su mayoría fuertes y guarniciones, pero también algunas ciudades» (40.14). Al menos en Mesopotamia, parece que recurrían a la cooperación macedonia y griega para el mantenimiento de sus guarniciones. Cuando Craso invadió Partia, lo primero que hizo fue tomar posesión de las guarniciones, y especialmente de las ciudades griegas que antes controlaba Partia, ya que «muchos de los macedonios y del resto que lucharon por los partos eran colonos griegos» (40.13). Los partos también hicieron bien en no estirar sus líneas de suministro. Aunque luchaban en un terreno favorable para su caballería, eran reacios a combatir en condiciones que «no tuvieran suministros ni de comida ni de paga». Además, allí donde escaseaba el agua, Dion Casio afirma que los partos se acondicionaron para soportar un calor abrasador y desarrollaron técnicas de supervivencia «que les ayudaron a repeler, sin dificultad, a los invasores de su tierra» (40.15).

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Las guerras de Partia

Aunque pocas de las tácticas militares de Partia están tan documentadas como las de Carras, podemos establecer un esbozo de las guerras de Partia. Una cosa es segura: la creación y mantenimiento del Imperio parto no fue un camino fácil. Hubo victorias y derrotas en el camino, incluso desde el principio. La conquista del Imperio seléucida por los partos comenzó en 247 a.C. Mientras que los seléucidas estaban debilitados por la guerra interna y el conflicto con los ptolomeos en el oeste, Arsaces, el primer rey de Partia, vio una oportunidad y conquistó la provincia de Partia, pero el gobernante seléucida Antíoco III retomaría Partia en 209 a.C. Después de que Antíoco regresara a Siria, y al ver que el poderío seléucida se reducía por el tratado de Apamea con los romanos, los partos vieron otra oportunidad.

Alrededor del año 174 a.C., Fraates atacó el Imperio seléucida. Con la conquista de los amardos, Fraates se hizo con la región entre Hircania al este y Media al suroeste, pero sería su hermano Mitrídates quien ganaría muchas guerras y mucho territorio. Enseguida, se dirigió al este para conquistar Bactriana (vecina de India y China) hacia el año 168 a.C. Luego, se dirigió al oeste, hacia Media. Enfrentándose a una dura resistencia en una guerra de nueve años, Media se sumó finalmente al creciente avance territorial de Partia en el 151 a.C. Después de una pausa de cuatro años, posiblemente para repoblar su ejército, Mitrídates pensó que había llegado el momento de mirar aún más hacia el oeste, hacia la importantísima zona de la media luna fértil de los ríos Éufrates y Tigris, conocida como Mesopotamia. Hacia el 144 a.C. invadió y capturó Seleucia, la antigua capital seléucida, y en el 141 a.C. conquistó Babilonia. Tras repeler la campaña de Demetrio II en 138 a.C. para recuperar el territorio seléucida, Mitrídates se dirigió al sur para tomar el país elamita y la capital, Susa. Sin embargo, los seléucidas, deseosos de recuperar su territorio, contraatacaron de nuevo a los partos.

Tablet Describing Parthian Conquest of Babylonia
Tabla que describe la conquista de Babilonia por los partos
Osama Shukir Muhammed Amin (Copyright)

El hijo de Mitrídates, Fraates II (132-127 a.C.) mataría a Antíoco VII en batalla, pero moriría intentando sofocar un motín escita. Tras la muerte de Fraates II, abundaron los levantamientos en territorio parto. Un tío de Fraates II, Artabano I (c. 127-124 a.C.) sofocaría con éxito revueltas en Elam, Caracene y Babilonia, pero su reinado se vio truncado al morir en una batalla contra los yuezhi en el este. Su hijo Mitrídates II (124-88 a.C.) tomaría el relevo y se convertiría en el mayor gobernante de Partia. Mitrídates no solo fortalecería el dominio parto en Elam, Caracene, Mesopotamia y Bactriana, sino que añadió Albania y Armenia y capturó la ciudad siria de Dura Europos en el oeste. Con fronteras que se extendían entre el Mediterráneo y China, Partia se convirtió en un gigante geográfico y una auténtica superpotencia.

Sin embargo, los partos sufrirían serios desafíos, esta vez por parte de Roma. Fraates III (70-57 a.C.) perdería Armenia, Albania y Corduena, en el norte de Mesopotamia, a manos de los romanos, lo que provocó que sus hijos lo asesinaran. Tras el estallido de la guerra civil, cuando Orodes II (57-37 a.C.) mató a su hermano Mitrídates III y reconquistó la capital, Seleucia, el momento aún no era propicio para las que quizá fueran las mayores victorias de Partia contra los romanos. Hemos mencionado la derrota de los romanos en Carras, que fue vengada por los romanos en el 38 a.C., cuando el general romano Ventidio derrotó al hijo de Orodes, Pacoro, en Siria.

Dos años después, la derrota de Marco Antonio reafirmó la efectividad de las tácticas de ataque y retirada de Partia. Marco Antonio, bajo el pretexto de recuperar los estandartes romanos capturados en Carras, emprendió una campaña desde Siria. Asegurando su posición con la lealtad de los reinos vecinos, avanzó desde Armenia hacia Media a través de una ruta montañosa. Su estrategia era asediar la crucial ciudad fortaleza de Fraaspa, establecer una guarnición y luego atacar Partia desde allí. Sin embargo, al impacientarse por la demora del tren de asedio, Marco Antonio se apresuró a llegar a Fraaspa para comenzar los preparativos del asedio, mientras su convoy intentaba alcanzarlo. Los partos atacaron el convoy y vencieron a las dos legiones que quedaban para protegerlo. Al final, incapaz de capturar Fraaspa y con el invierno acercándose, Marco Antonio aceptó la tregua ofrecida por Fraates IV. Los partos hostigarían a los romanos durante su retirada, haciendo que perdieran otros 3000 soldados.

Silver Coin of the Parthian King of Kings Farhad IV
Moneda de plata del rey parto Fraates IV
Osama Shukir Muhammed Amin (Copyright)

Con las victorias sobre Craso y Marco Antonio, seguidas de un acuerdo de paz con los romanos en el 20 a.C., los partos podrían haber pensado que su imperio estaba seguro, pero casi en forma de dominó, las invasiones externas y las disensiones internas pasarían factura. Aunque Artabano II (10-38 a.C.) logró hacer frente a las rebeliones provinciales y ganó una lucha por el control con su hermano Vonones II, la presión exterior en las fronteras oriental y occidental de Partia se vislumbraba en el horizonte: en el oeste, en el 115 d.C., el emperador romano Trajano logró invadir Partia mediante la conquista de Mesopotamia y el saqueo de las capitales Seleucia y Ctesifonte. Luego, en el este, un caudillo del Imperio kushán llamado Kanishka (120-144 a.C.) establecería su imperio en Bactriana, lo que antaño fue la provincia más oriental de Partia. De vuelta al oeste, aunque las fuerzas enviadas por Trajano fueron retiradas, Roma atacaría de nuevo Partia en el 165 a.C., durante el reinado de Vologases IV (147-191 a.C.).

El emperador Lucio Vero ganaría varias batallas y volvería a saquear Seleucia y Ctesifonte. De algún modo, los partos consiguieron expulsar a los romanos, pero regresaron en el año 198 d.C. Aunque el emperador Septimio Severo tuvo que marcharse debido a la escasez de alimentos, Mesopotamia sería devastada por tercera vez en un corto espacio de 83 años, y el Imperio parto quedaría gravemente debilitado. Finalmente, después de que Artabano IV (213-224 d.C.), rey de Media, se rebelara contra su hermano Vologaso VI (208-213 d.C.), se sentó el precedente para que una Partia gravemente debilitada fuera derrocada por completo por otro rey rebelde, Ardashir, fundador del Imperio sasánida en el año 224 d.C.

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Bibliografía

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Sobre el traductor

Emiliano S. Grill
Nacido y criado en Uruguay, Emiliano es un traductor, subtitulador y aficionado a la historia. Le apasionan los idiomas, la lectura y la escritura.

Sobre el autor

Patrick Scott Smith, M. A.
Patrick Smith, licenciado en humanidades, ha trabajado como investigador para las Escuelas Americanas de Investigación Oriental y la Academia de Ciencias de Missouri. Escritor de la Asociación para el Estudio Científico de la Religión, en 2015 fue galardonado con el Premio Frank Forwook a la Excelencia en Investigación.

Cita este trabajo

Estilo APA

A., P. S. S. M. (2019, septiembre 04). Guerra parta [Parthian Warfare]. (E. S. Grill, Traductor). World History Encyclopedia. Recuperado de https://www.worldhistory.org/trans/es/1-18430/guerra-parta/

Estilo Chicago

A., Patrick Scott Smith, M.. "Guerra parta." Traducido por Emiliano S. Grill. World History Encyclopedia. Última modificación septiembre 04, 2019. https://www.worldhistory.org/trans/es/1-18430/guerra-parta/.

Estilo MLA

A., Patrick Scott Smith, M.. "Guerra parta." Traducido por Emiliano S. Grill. World History Encyclopedia. World History Encyclopedia, 04 sep 2019. Web. 24 may 2024.

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