Vespasiano

El plebeyo que llegó a ser emperador romano
Harrison W. Mark
por , traducido por Rosa Baranda
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Roman Emperor Vespasian, Palazzo Massimo (by Carole Raddato, CC BY-SA)
Emperador romano Vespasiano, Palazzo Massimo Carole Raddato (CC BY-SA)

Vespasiano (9-79 d.C.) fue emperador de Roma entre 69 y 79 d.C. A pesar de su origen humilde, trabajó duro para ascender en la jerarquía política romana y finalmente alcanzó la fama como comandante militar. Llegó al poder al final del breve periodo de agitación y guerra civil conocido como el año de los cuatro emperadores, y fundó la dinastía Flavia, que gobernaría el Imperio romano durante 27 años. Es conocido sobre todo por aplastar la gran revuelta judía del año 66 d.C. y por iniciar la construcción del Coliseo. A Vespasiano le sucedieron sus dos hijos, primero Tito (que reinó entre 79 y 81 d.C.) y luego Domiciano (que reinó entre 81 y 96 d.C.).

Primeros años de vida

Tito Flavio Vespasiano nació en Falacrinae, una localidad rural al noreste de Roma, el 17 de noviembre del año 9 d.C. No había nada en su linaje que hiciera presagiar que algún día gobernaría como emperador. De hecho, sus antepasados eran plebeyos que no alcanzaron prominencia alguna hasta la época de la República romana tardía, cuando adquirieron una modesta riqueza. Su padre, Tito Flavio Sabino, era recaudador de impuestos y prestamista, y su trabajo le llevó desde Asia Menor hasta la Galia. Aunque era un hombre humilde, consiguió casarse con una mujer de la clase ecuestre, Vespasia Pola. El padre murió poco después y le sobrevivieron su esposa y sus dos hijos pequeños: Tito Flavio Sabino el Joven y Vespasiano.

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Vespasiano comenzó su carrera como tribuno militar en Tracia y, para los 25 años, ya se había convertido en cuestor y se había unido a la clase senatorial.

Durante gran parte de su infancia, Vespasiano se crio con su abuela materna, Tertulla, en su finca rural de Cosa; debía de tener buenos recuerdos de aquel lugar ya que, después de convertirse en emperador, regresó a menudo allí. Inicialmente, pensaba seguir los pasos de su padre y dedicarse a las finanzas. Pero su madre tenía mayores ambiciones para sus hijos y les animó a ambos a dedicarse a la política, como vía para ascender socialmente. El hermano mayor de Vespasiano, Sabino, siguió su consejo y, en poco tiempo, fue elegido cuestor y admitido en la clase senatorial. Sin embargo Vespasiano se mostraba reacio a seguir su ejemplo. Vespasia respondió ridiculizándolo, diciéndole que no era más que el anteambulo de su hermano, un esclavo que camina delante de su amo para despejarle el camino.

Ya fuera por la presión de su madre o por una razón ajena a ella, Vespasiano acabó cambiando de opinión. Comenzó su carrera como tribuno militar en Tracia y, para los 25 años, ya se había convertido también en cuestor y se había unido a la clase senatorial. Tuvo la desgracia de comenzar su carrera política durante el ascenso del emperador Calígula (quien reinó entre 37 y 41), un hombre paranoico y cruel que sentía un odio especial por el Senado romano. Vespasiano logró sobrevivir adulando a Calígula, a menudo poniéndose de su lado contra el Senado. En el año 39 d.C., Vespasiano propuso una moción para negarle el entierro a un hombre que había sido declarado culpable de conspirar contra el emperador. Incluso cuando Calígula humilló a Vespasiano manchándole la toga con barro como castigo por no mantener limpias las callejuelas, que era su trabajo, este mantuvo la calma y no se quejó. Igual que la mayoría de los demás senadores, Vespasiano debió de suspirar aliviado cuando Calígula fue asesinado en el año 41 d.C. y sustituido por el menos tiránico Claudio (que reinó de 41 a 54).

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Ascenso

En general, el Imperio romano prosperó durante el reinado de Claudio, y lo mismo ocurrió con la carrera de Vespasiano. Esto se debía en gran medida a su relación con Antonia Caenis. Nacida esclava, había ascendido hasta convertirse en la secretaria de la madre de Claudio y en una de las mujeres más influyentes de la corte imperial. A través de ella, Vespasiano conoció a algunos de los hombres más poderosos de todo el imperio, entre ellos Narciso, el liberto que servía como mano derecha de Claudio, y Lucio Vitelio el Viejo, que se había forjado una carrera como superviviente político y hombre influyente. Con su ayuda, Vespasiano fue nombrado comandante de una legión durante la invasión romana de Britania en el año 43 d.C.

Map of the Roman Rule in Britain c. 43 - 410 CE
Dominio romano en Britania en torno a 43-410 d.C. Simeon Netchev (CC BY-NC-ND)

Vespasiano se pasó los siguientes cuatro años al mando de soldados en Britania. Luchó en al menos 30 batallas, capturó 20 castros y sometió a las hostiles tribus de los durotriges y los dumnonii. Su éxito fue tan espectacular que se le concedieron honores triunfales, lo que le daba derecho a llevar un traje triunfal en público y a que se erigiera una estatua de bronce en su honor en el Foro de Augusto. En el año 51 d.C., alcanzó el cargo de cónsul, el rango político más alto después del propio emperador. Posteriormente, ocupó durante un breve periodo el cargo de gobernador del norte de África. Aunque durante este tiempo estableció importantes contactos políticos, a menudo se vio endeudado y se vio obligado a hipotecar la mayor parte de sus propiedades. Consiguió reunir el dinero suficiente para conservar su condición de senador dedicándose al comercio de mulas, lo que le valió el apodo de mulio (el arriero).

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Al igual que había hecho con Calígula, Vespasiano intentó mantener una buena relación con Nerón.

Tras alcanzar el éxito, Vespasiano podía ahora ocuparse de la carrera profesional de sus hijos. Se había casado con una antigua esclava, Flavia Domitila, poco antes de entrar en política. Esta le había dado dos hijos, Tito (nacido en el año 39 d.C.) y Domiciano (nacido en el año 51 d.C.), así como una hija que moriría trágicamente joven. Ansioso por que sus hijos tuvieran mejores oportunidades que las que él había tenido, Vespasiano dispuso que Tito se educase en el palacio imperial junto al hijo del propio Claudio, Británico. Pero esta oportunidad se volvió peligrosa cuando Claudio murió en el año 54 d.C. y le sucedió el vanidoso y celoso Nerón (quien reinó entre 54 y 68). En un intento por eliminar cualquier amenaza a su poder, Nerón mandó envenenar a Británico durante una cena. Tito estaba sentado justo al lado del niño cuando este sufrió convulsiones y finalmente murió. El mensaje era claro: cualquier oposición percibida a Nerón podía significar la muerte.

Al igual que había hecho con Calígula, Vespasiano intentó mantener una buena relación con Nerón, incluso después de que su amigo y antiguo benefactor Narciso fuera asesinado por el nuevo régimen. En el año 66 d.C., acompañó al emperador en su autoindulgente gira por Grecia. Nerón, que se creía músico, solía cantar y tocar la lira ante su público cautivo de senadores. Pero durante una de estas actuaciones, Vespasiano se quedó dormido. Nerón, por supuesto, se sintió ofendido por lo que percibió como un insulto y, a partir de entonces, se aseguró de que Vespasiano se quedara aislado políticamente. Durante un tiempo, pareció que su carrera había terminado. Pero su suerte cambiaría más adelante ese mismo año, cuando estalló una revuelta en Judea. Las tensiones entre las poblaciones griega y judía locales se habían intensificado hasta convertirse en una rebelión judía a gran escala contra el dominio romano. Nerón necesitaba a alguien para aplastar la revuelta, pero no quería enviar a nadie demasiado popular que pudiera desafiarlo más tarde por el trono. Decidió que la opción menos amenazante era Vespasiano, cuyo origen humilde hacía improbable que el Senado lo aceptara como emperador.

La revuelta judía

En el año 67 d.C., Vespasiano llegó a Judea al mando de tres legiones. Le acompañaba su hijo Tito, que entonces tenía 26 años y era uno de sus generales. Para entonces, la situación se había vuelto cada vez más desesperada: los romanos habían saqueado el Templo judío de Jerusalén y los rebeldes judíos habían respondido masacrando a una guarnición romana y expulsando de la ciudad a los funcionarios pro-romanos. Vespasiano se basó en su experiencia en Britania y comenzó inmediatamente a asaltar las ciudades rebeldes fortificadas en las colinas de Galilea. Una tras otra, cayeron ante el asalto romano, con Vespasiano a menudo al frente de sus tropas. En una batalla, fue alcanzado por una flecha en la planta del pie. En otra, se mantuvo junto a sus tropas, con los escudos unidos en formación defensiva, repeliendo un ataque rebelde. Sus soldados lo admiraban y respetaban por luchar junto a ellos y compartir sus batallas y penurias.

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The Siege and Destruction of Jerusalem
Asedio y destrucción de Jerusalén David Roberts (1796-1864) (Public Domain)

El año de los cuatro emperadores

En el año 68 d.C., Vespasiano comenzó su avance hacia Jerusalén. Más tarde, ese mismo verano, se disponía a sitiar la ciudad cuando le llegó la noticia de la muerte de Nerón. Tras haber ido demasiado lejos con sus tiranías, Nerón había sido declarado enemigo público por el Senado y se había suicidado. Ahora, toda Roma contenía la respiración mientras el nuevo emperador, Galba, llegaba desde Hispania para ocupar el trono. Vespasiano decidió suspender las operaciones militares hasta recibir instrucciones del nuevo Gobierno. Pero las siguientes noticias que recibió de Roma no eran nada halagüeñas: su hermano mayor, Sabino, había sido destituido como prefecto de la ciudad. Alarmado por la posibilidad de que esto presagiara su propia caída en desgracia, Vespasiano envió a Tito a Roma para ganarse el favor del nuevo emperador. Tito llegó hasta Corinto cuando recibió una noticia aún más espectacular: Galba ya había muerto, asesinado por la Guardia Pretoriana. Un hombre llamado Otón había sido proclamado emperador en su lugar.

Ahora estaba claro que Roma se estaba adentrando en un periodo de inestabilidad y agitación que no había visto desde los últimos estertores de la República. En febrero del 69 d.C., Tito regresó a Judea y se reunió con su padre y sus generales. Fue en esta reunión cuando Vespasiano decidió presentar su propia candidatura al trono. A pesar de su origen humilde, tenía tres grandes ventajas: un ejército de soldados leales y curtidos en mil batallas, riquezas aparentemente inagotables procedentes del botín que había obtenido en sus campañas y la amistad de hombres poderosos. Entre estos amigos se encontraba Cayo Licinio Muciano, gobernador de Siria, que se unió a Vespasiano y le ofreció tres legiones adicionales. Tiberio Julio Alejandro, prefecto de Egipto, también se declaró a favor de Vespasiano. El 1 de julio del año 69 d.C., Alejandro hizo que sus le legiones juraran lealtad. A pesar de la propaganda flavia posterior de que los soldados habían presionado a Vespasiano para que tomara la púrpura, en realidad fue una decisión que tomaron cuidadosamente él y sus aliados.

Map of the Year of the Four Emperors, 69 CE
Mapa del año de los cuatro emperadores, 69 d.C. Simeon Netchev (CC BY-NC-ND)

Vespasiano se marchó de Judea y se dirigió a Alejandría, en Egipto, que se convertiría en su nueva base de operaciones. Egipto era conocido como el granero de Roma, y Vespasiano esperaba que, al cortar el suministro de cereales a Italia, pudiera presionar al Senado para que lo aceptara como emperador. Pero, para entonces, Roma ya tenía otro gobernante. Otón se había suicidado tras sufrir una derrota en batalla y había sido sustituido por Vitelio (hijo del antiguo mecenas de Vespasiano). Con la esperanza de aprovechar esta nueva ronda de caos, Vespasiano envió a Muciano a Italia con un ejército, con instrucciones de enfrentarse a Vitelio en batalla. Pero Muciano ni siquiera había llegado cuando las legiones del Danubio se levantaron y le prometieron su apoyo a Vespasiano. En octubre del año 69 d.C., marcharon hacia Italia, derrotaron a las tropas de Vitelio en una batalla a las afueras de Cremona (la segunda batalla de Bedriacum) y luego pasaron los siguientes cuatro días saqueando la propia Cremona. Por primera vez en décadas, un ejército romano masacró a ciudadanos romanos.

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Tras la batalla, quedó claro que Vespasiano tenía la ventaja. En Roma, Sabino tomó medidas para ayudar a su hermano e intentó negociar la abdicación de Vitelio. Pero esto le salió mal cuando los soldados de Vitelio lo atacaron, obligándolo a él y a sus hijos a refugiarse en la colina Capitolina. En los combates que siguieron, el templo de Júpiter Capitolino, el Mejor y el Más Grande, fue incendiado, y Sabino fue capturado, llevado ante Vitelio y asesinado. Pero a pesar de esta pequeña victoria sobre un miembro de la familia de Vespasiano, Vitelio sabía que sus días estaban contados. El 20 de diciembre del año 69 d.C., las legiones amotinadas del Danubio entraron en Roma y capturaron la ciudad tras un día de brutales combates. Vitelio fue hecho prisionero, torturado y asesinado. El año de los cuatro emperadores había terminado y el imperio volvía a estar gobernado indiscutiblemente por un solo hombre. Su nombre era Vespasiano.

Vespasian (Artistic Facial Reconstruction)
Vespasiano (reconstrucción facial artística) Daniel Voshart (CC BY-NC-SA)

Reinado

En los días que siguieron a la dramática toma de Roma, Muciano entró en la ciudad con sus propias legiones. Tomó medidas cuidadosas para restaurar el orden, sacando a las legiones amotinadas del Danubio y enviando a sus líderes a las provincias. Muciano asumió el control del Gobierno en nombre de su jefe hasta el 70 d.C., cuando Vespasiano finalmente llegó a Roma. Inmediatamente, el Senado le concedió todos los atributos del poder imperial, aclamándolo como Imperator Caesar Augustus. El Senado también tomó la medida sin precedentes de conceder a sus hijos, Tito y Domiciano, el título de «César», la primera vez que se utilizaba esta denominación para designar a los herederos elegidos por un emperador. La aceptación por parte del Senado de un plebeyo como Vespasiano como emperador marcó un punto de inflexión en la historia del imperio. Tal y como explica el historiador Barry Strauss:

La decisión [del Senado] selló lo que los breves reinados de Galba, Otón y Vitelio sugirieron pero nunca tuvieron la oportunidad de demostrar: que el cargo imperial era altamente transferible. Los siempre prácticos romanos resolvieron el problema de la legitimidad de una forma elegante: otorgándole el título imperial al hombre más fuerte, independientemente de su vínculo sanguíneo o adoptivo con el fundador del imperio.
(125)

Pero incluso con el reconocimiento del Senado, Vespasiano sabía que tenía que actuar con cautela a la hora de consolidar su poder. Comenzó repartiendo regalos entre los militares y el pueblo, y destituyendo a los soldados y políticos que le habían sido leales a Vitelio. Al igual que Augusto antes que él, recurrió a la propaganda para legitimar su reinado, presentándose como un libertador que salvó a Roma del caos y la guerra. Para demostrarlo, trató de reconstruir Roma con una serie de grandiosos proyectos de construcción. Entre ellos se encontraban un templo a la paz y un templo a Claudio deificado. Pero, sin duda, su proyecto más ambicioso fue un enorme anfiteatro elíptico en el centro de Roma. La construcción comenzó en el año 72 d.C. y se financió por completo con la parte que le correspondió a Vespasiano del saqueo de Judea. Conocido como el Anfiteatro Flavio, y más tarde como el Coliseo, se convertiría en uno de los símbolos más perdurables de Roma, aunque no se terminaría de construir hasta el año siguiente a la muerte de Vespasiano.

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The Colosseum or Flavian Amphitheatre
El Coliseo o Anfiteatro Flavio Dennis Jarvis (CC BY-NC-SA)

Tras ascender al trono, Vespasiano envió a Tito de vuelta a Judea para acabar de sofocar la revuelta. Esto se logró rápidamente, y tanto el padre como el hijo celebraron la victoria con un triunfo romano conjunto. Durante su reinado, Vespasiano confió en Tito no solo como su heredero y mano derecha, sino también como su ejecutor. Nombró a Tito prefecto de la Guardia Pretoriana y le encargó que descubriera cualquier oposición, algo que Tito desempeñó con brutal eficacia. En una ocasión que descubrió que un general llamado Aulo Cecina Alieno estaba conspirando para matar a Vespasiano, Tito invitó al conspirador a cenar. Cuando Alieno se levantó para marcharse después de la comida, Tito lo hizo apresar y lo apuñaló hasta la muerte. En parte debido a su propia campaña de propaganda y en parte debido a la reputación despiadada de su hijo, Vespasiano no tuvo que lidiar con muchas conspiraciones durante sus diez años de reinado. La paz de su Gobierno creó una yuxtaposición favorable en comparación con sus despiadados y sanguinarios predecesores.

Se dice que fue un buen gobernante, conocido por su buen humor y su ingenio. Su única cualidad negativa, según las fuentes antiguas, era su codicia, ejemplificada por sus numerosos impuestos impopulares, incluido uno sobre la orina. Cuando Tito le dijo que era indigno gravar con un impuesto las letrinas públicas, Vespasiano se limitó a encogerse de hombros y respondió: «pecunia non olet», «el dinero no huele». Su esposa había fallecido algún tiempo antes de su ascenso al poder y, como emperador, disfrutó de una relación de hecho con su antigua amante, Antonia Caenis. Como ella era una antigua esclava, no podían casarse, pero vivieron como si fueran marido y mujer hasta la muerte de ella, alrededor del año 75 d.C. Después, Vespasiano tuvo relaciones con una serie de amantes, aunque nunca volvió a casarse. Como emperador, Vespasiano era conocido por su rígida rutina diaria, aquí relatada por el historiador Suetonio:

Siempre se levantaba temprano, cuando aún estaba oscuro, y luego, una vez que había leído su correspondencia y los informes de todos sus funcionarios, recibía a sus amigos y les permitía presentarle sus respetos mientras se calzaba y se ponía la capa; después de esto, una vez que había resuelto los asuntos pendientes, salía a dar un paseo y luego, acostándose con una de las numerosas concubinas con las que había sustituido a Caenis, que había fallecido, se tomaba las cosas con calma. Cuando salía de sus aposentos privados, se dirigía primero al baño y luego a cenar, y, según se dice, en ningún otro momento del día era más accesible o generoso, algo que los miembros nunca dejaban pasar por alto.
(
Vespasiano, 21 )

Muerte

En la primavera del año 79 d.C., Vespasiano estaba de viaje por el sur de Italia cuando cayó enfermo con fiebre. Decidió ir a su finca cerca de Reate para recuperarse, pero su enfermedad no hizo más que empeorar y pronto comenzó a experimentar síntomas como diarrea severa. Su estado se deterioró gradualmente hasta que quedó claro que se encontraba en su lecho de muerte. «Pobre de mí», dijo cuando se dio cuenta de que se estaba muriendo. «Creo que me estoy convirtiendo en un dios» (Suetonio, Vespasiano, 23). Aun así, siguió desempeñando sus funciones imperiales, leyendo informes y recibiendo a dignatarios desde su lecho. Finalmente, sufrió un episodio de diarrea tan grave que creyó que se desmayaría. Ordenó a sus sirvientes que le ayudaran a levantarse, declarando que un emperador debía morir de pie. Murió en brazos de sus asistentes el 23 de junio del año 79 d.C., a la edad de 69 años.

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Preguntas y respuestas

¿Por qué es conocido Vespasiano?

Vespasiano, cuyo nombre completo era Tito Flavio Vespasiano, reinó como emperador de Roma de 69 a 79 d.C. Estableció la dinastía Flavia, aplastó la gran revuelta judía y empezó la construcción del Coliseo.

¿Cómo llegó Vespasiano a ser emperador?

Vespasiano se convirtió en emperador porque era la opción preferida de muchos miembros del Ejército. Después de que el emperador Vitelio perdiera la segunda batalla de Bedriacum, el ejército de Vespasiano lo mató. Vespasiano fue el último de los cuatro emperadores que pasaron por el trono del imperio en 69 d.C.

¿Cuáles fueron algunos de los logros de Vespasiano?

Uno de los primeros logros de Vespasiano consistió en restaurar la moral del Ejército. Después, reconstruyó muchas de las casas y los edificios que se habían quemado en los últimos días del reinado de Vitelio. Por último, construyó templos nuevo y el enorme Coliseo.

¿Cómo murió Vespasiano?

Vespasiano se murió tras contraer una fiebre mientras estaba fuera de Roma y, al regresar, evitó recibir los cuidados adecuados. Una noche, tras nadar un rato, se resfrió y murió el 23 de junio de 79 d.C.

¿Qué relación tenía Vespasiano con Tito?

Vespasiano era el padre de Tito, que solo ejercería de emperador de Roma durante dos años.

Bibliografía

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Sobre el traductor

Rosa Baranda
Traductora de inglés y francés a español. Muy interesada en la historia, especialmente en la antigua Grecia y Egipto. Actualmente trabaja escribiendo subtítulos para clases en línea y traduciendo textos de historia y filosofía, entre otras cosas.

Sobre el autor

Harrison W. Mark
Harrison Mark es un investigador histórico y escritor para World History Encyclopedia. Se graduó de la Universidad Estatal de Nueva York (SUNY) en Oswego, donde estudió historia y ciencias políticas.

Cita este trabajo

Estilo APA

Mark, H. W. (2020, October 24). Vespasiano: El plebeyo que llegó a ser emperador romano. (R. Baranda, Traductor). World History Encyclopedia. https://www.worldhistory.org/trans/ES/1-10437/vespasiano/

Estilo Chicago

Mark, Harrison W.. "Vespasiano: El plebeyo que llegó a ser emperador romano." Traducido por Rosa Baranda. World History Encyclopedia, October 24, 2020. https://www.worldhistory.org/trans/ES/1-10437/vespasiano/.

Estilo MLA

Mark, Harrison W.. "Vespasiano: El plebeyo que llegó a ser emperador romano." Traducido por Rosa Baranda. World History Encyclopedia, 24 Oct 2020, https://www.worldhistory.org/trans/ES/1-10437/vespasiano/.

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