Melkart (también Melart o Melicarthus) era un importante dios fenicio y deidad protectora de la ciudad de Tiro. Asociado con la monarquía, el mar, la colonización y el comercio, tanto en su país como en el extranjero, este dios es una figura significativa, aunque todavía algo misteriosa, de la religión fenicia. Al igual que con otros dioses fenicios y su cultura en general, la información de primera mano proporcionada por los propios fenicios es escasa y los detalles sobre el culto y la mitología son también muy escasos. Los historiadores se han visto obligados a recopilar fragmentos de información proporcionada por culturas contemporáneas y de lo que se ha podido descubrir en las colonias de Fenicia. Sin embargo, la importancia de Melkart queda atestiguada por la reverencia que le profesaban dos de las culturas que sucedieron directamente a la fenicia en el Mediterráneo antiguo: Grecia y Cartago.
Asociaciones de Melkart
Mientras que Baal, El y Baalat eran deidades importantes en otras ciudades fenicias, a Melkart se lo consideraba el jefe del panteón de Tiro. De hecho, su nombre significa «rey de la ciudad» (melekqart) y se lo conocía como Baal de Sor o «Señor de Tiro». Melkart, además, asumió algunas de las características tanto de Adonis como de Eshmún, ya que era el protagonista de una fiesta de resurrección que se celebraba cada año en el mes de Peritia (febrero-marzo), en la que se realizaba un sacrificio de fuego o se quemaba ritualmente una figura del dios. De ahí su otro nombre, «fuego del cielo».
Los fenicios consideraban que Melkart representaba la monarquía, tal vez el rey incluso representaba al dios, o viceversa, de modo que ambos se convertían en uno mismo. El gobernante era conocido por un término similar mlk-qrt, y el profeta hebreo Ezequiel critica a los reyes de Tiro por considerarse a sí mismos dioses en la tierra. Melkart era también el patrón del mar, la fertilidad, la caza y la colonización. Además, era responsable del éxito comercial de la ciudad como descubridor (con la ayuda de su consorte Tiros) del tinte que los fenicios extraían del molusco murex, que utilizaban para crear su famosa tela púrpura.
El templo y el culto a Melkart
El dios tenía un templo dedicado en su nombre en Tiro, construido durante el reinado de Hiram en el siglo X a.C. Este parece ser el periodo en el que Melkart alcanza su máximo esplendor, ya que no hay referencias al dios anteriores al siglo X a.C. Fuera del templo del dios, en un altar construido especialmente para tal fin, el culto consistía en rezar, quemar incienso, verter libaciones y hacer ofrendas al dios en forma de sacrificios de animales, alimentos y bienes preciosos. Además, se colocaban columnas votivas de madera (aserah) o piedra (betyl) sobre los altares de sacrificio. Estas estaban inscritas con oraciones y decoradas con flores y ramas de árboles durante las fiestas. Las mujeres, los extranjeros y los cerdos no podían entrar en el recinto sagrado del templo de Melkart, que también funcionaba como tesorería de la ciudad.
El templo de Melkart fue visitado por Heródoto en el siglo V a.C., quien describió su impresionante entrada con dos columnas, una de oro y otra de esmeralda (Libro 2:44). El historiador griego continúa diciendo que Melkart tenía una tumba en el interior, lo que respalda la teoría de que, dado su papel en la mitología fundacional de la ciudad, tal vez Melkart se basara en un personaje histórico. Otros autores clásicos afirman que la tumba de Melkart se encontraba en el sur de España. Alejandro Magno tuvo el deseo de realizar un sacrificio en el altar del templo en el siglo IV a.C., pero los sacerdotes le negaron este derecho a un extranjero, por muy poderoso que fuera.
En momentos especialmente peligrosos, como en guerras o desastres naturales, también se realizaban sacrificios humanos, en su mayoría niños, para apaciguar a Melkart en un lugar especial, el tofet, un gran recinto con un altar de sacrificios y tumbas para los restos incinerados de las víctimas. No se conservan restos arqueológicos de un tofet en la propia Fenicia, pero las referencias en fuentes antiguas y su presencia en varias colonias fenicias sugieren que probablemente existiera un lugar así en Tiro.
A diferencia de los templos griegos y romanos posteriores, los fenicios no parecen haber creado grandes esculturas de sus dioses, e incluso es posible que esta práctica estuviera prohibida. En sus templos, Melkart estaba representado por un fuego eterno, símbolo de la regeneración. Sin embargo, Melkart aparecía representado en las monedas tardías de Tiro con su aspecto de dios del mar, montado sobre un hipocampo.
Melkart fuera de Fenicia
Como Tiro insistía en que cada nueva colonia construyera un templo dedicado a Melkart, el dios se extendió por todo el Mediterráneo y contribuyó a crear un vínculo religioso y político duradero con la patria. Era especialmente venerado en Tharos y Citio, en Chipre, y en esta última ciudad se acuñaban monedas con la imagen del patrón de Tiro. El dios era muy importante en Cartago, donde una estela indica que se le dedicó un templo. Los cartagineses también estaban obligados a enviar un tributo anual (una décima parte de sus ganancias anuales) al templo de Melkart en Tiro durante los siglos siguientes. En el siglo III a.C., el influyente clan de los Bárcidas de Cartago era especialmente devoto de Melkart. Aníbal también juró lealtad al dios en el año 237 a.C.; cuando tenía 9 años, declaró que sería enemigo de Roma para siempre. Aníbal además no fue el único general cartaginés que se deificó a sí mismo y adoptó la apariencia del dios.
Más cerca de casa, Melkart probablemente se confunde con Baal en varios pasajes de la Biblia, por ejemplo, cuando se describen los pecados del rey Ajab en I Reyes 16:31-2. Melkart aparece en una inscripción en una estela del siglo IX a.C. encontrada cerca de Alepo, Siria. Está escrita en arameo y fue dedicada por Bar-Hadad, rey de Aram, un reino sirio-hitita.
El griego Hércules Melkart
Desde el siglo IV a.C., los griegos, siempre ávidos de cultura, identificaron a Melkart con su propio héroe divino Hércules, por lo que se convirtió en objeto de culto popular en todo el mundo griego. Del mismo modo, los griegos transformaron a Astarté en Asteria-Afrodita, considerada la madre de Melkart. Melkart también puede ser el origen de la figura mitológica griega Melicertes, quien está asociado con el mar y que llegó a ser conocido como Palaemon o «el luchador», uno de los epítetos de Hércules. Los doce trabajos de Hércules, que llevaron al héroe por todo el mundo, pueden haber sido un intento de los griegos de explicar la presencia de colonias fenicias en todo el Mediterráneo. Sin duda, se creía que ciudades como Gades (también conocida como Gadir, la actual Cádiz) y Cartago habían sido fundadas, de una forma u otra, por Hércules-Melkart, lo que sin duda provenía de la práctica fenicia original de construir un templo a Melkart en las nuevas colonias.
El historiador egipcio-griego del siglo IV d.C. Nono de Panópolis relata una interesante historia en su obra Dionisíacas, que según él es muy antigua. Un día, un dios le dijo a Hércules-Melkart que tomara posesión de un grupo de pequeñas rocas a la deriva en el mar en las que crecía un olivo y en cuyas ramas se posaba un águila. Hércules-Melkart obedeció, taló el árbol, capturó al pájaro y estabilizó las rocas en una posición fija, fundando así la ciudad de Tiro. Esto podría explicar la mención que hace Heródoto de un olivo en el templo de Melkart en Tiro. Curiosamente, el templo de Melkart en Gades, España, también tenía un olivo sagrado, que se dice que estaba hecho de oro y decorado con esmeraldas. Además, ¿podrían las columnas gemelas del templo de Tiro y las dos columnas de bronce fuera del templo de Gades representar los pilares de Hércules en el extremo occidental del Mediterráneo? Como suele ocurrir con los fenicios, la información es limitada y abundan las especulaciones.
En Malta había un templo dedicado a Hércules-Melkart, al igual que dos estelas greco-púnicas que datan del siglo II a.C., que aún se refieren al dios como «nuestro señor Melkart, señor de Tiro». En España existía un culto a Reshef-Melkart descrito en inscripciones; Reshef era el dios fenicio del fuego y el relámpago.
Hércules-Melkart siguió siendo importante en la época romana. El templo de Gades era especialmente famoso y Melkart ganó prestigio durante los reinados de Trajano y Adriano, los dos, no por casualidad, de origen español. El culto recibió estatus imperial y se acuñaron monedas con su imagen. Finalmente, a medida que el cristianismo crecía, Hércules-Melkart pasó a un segundo plano religioso y pasó a adquirir una simple asociación con el sol.
