Jano

Definición

Donald L. Wasson
por , traducido por Diego Villa Caballero
Publicado el 06 febrero 2015
Disponible en otros idiomas: inglés, francés, turco
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Janus and Bellona (by schurl50, Public Domain)
Jano y Bellona
schurl50 (Public Domain)

La República romana le debía mucho a la influencia cultural de sus vecinos griegos. Durante siglos, los griegos ocuparon una posición destacada al sur de la isla de Sicilia. Una serie de guerras en los siglos II y III a.C. le trajeron a la ciudad una enorme presencia helénica: el arte, la literatura, la filosofía y, lo más importante, la religión. Aunque existía una rica tradición religiosa mucho antes de la llegada de los griegos, el panteón de dioses griegos se fusionó rápidamente con los que ya estaban presentes. Sin embargo, había un dios sin equivalente griego, uno que simbolizaba tanto el principio como el fin. Su nombre se evocaba incluso antes que el de Júpiter. Su nombre era Jano.

A pesar de la influencia de estos dioses recién llegados, había una diferencia significativa entre el culto griego y el romano: la importancia de los rituales. Para los romanos, los rituales eran extremadamente importantes; eran un intento velado de evitar los peligros del fervor religioso. Si un ritual se realizaba correctamente, el individuo sería recompensado; si no, podría ser castigado. Esta dependencia permanecería mucho después de la llegada del panteón griego.

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PARA TODOS LOS ROMANOS, JANO ERA EL DIOS DE LOS COMIENZOS Y LOS FINALES QUE PRESIDÍA SOBRE TODAS LAS LLEGADAS Y LAS DESPEDIDAS.

Rituales y dioses romanos

Inicialmente, incluso antes de la tríada capitolina, la religión romana se basaba en el culto al hogar, una creencia de que los espíritus o numina habitaban todo lo que los rodeaba, incluidas las personas. Había toda una serie de deidades domésticas: Vesta, el espíritu del hogar (que más tarde se asociaría con las vírgenes vestales); los Penates, guardianes de la despensa (más tarde protectores del Estado romano); el Lar Familiaris, el espíritu de la tierra cultivada (también guardián de la fortuna familiar); y por último, Jano, el espíritu de la entrada o ianua. Aunque solían ser benignos, estos espíritus podían enojarse, especialmente si se los ignoraba. Cada hogar tenía un pequeño armario que contenía sus imágenes y una pequeña porción de cada comida del día para honrarlos. Con el tiempo, muchos de estos espíritus domésticos se convirtieron en deidades estatales.

Leyenda y atributos de Jano

Jano fue una de las primeras deidades romanas, a veces denominado "dios de dioses" o diuom deo; otros lo equipararon con el dios etrusco Culsans. Sin embargo, existen al menos dos mitos notables sobre su origen. Según ambos, a diferencia de otros dioses romanos y griegos, es posible que Jano realmente haya vivido. En el primer mito, gobernó junto a uno de los primeros reyes romanos llamado Cameses. Tras el exilio de Jano de Tesalia (una provincia del norte de Grecia), llegó a Roma con su esposa Camise o Camasnea y sus hijos, de los cuales el más notable era Tiberino (dios del Tíber). Poco después de llegar, construyó una ciudad en la orilla occidental del Tíber llamada Janículo. Tras la muerte de Cameses, gobernó pacíficamente el Lacio durante muchos años y habría recibido a Saturno cuando el dios fue expulsado de Grecia. Tras su propia muerte, Jano fue deificado. El segundo mito lo presenta en la época de Rómulo, el fundador de Roma. Tras el secuestro de las sabinas por parte de Rómulo, Roma fue atacada. Mientras el enemigo, bajo el liderazgo de Tito Tacio, escalaba las murallas de la ciudad, Jano lanzó un potente chorro de agua caliente, obligándolos a retirarse. Para celebrar este hecho las puertas del Templo de Jano en el Foro siempre se dejaban abiertas para que pudiera ayudar a los soldados romanos en tiempo de guerra. Al parecer, Rómulo estableció un culto en honor a Jano.

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Janus
Jano
Loudon dodd (CC BY-SA)

Según algunos, era el custodio del universo, pero, para todos los romanos, era el dios del principio y del fin y presidía sobre cada entrada y salida, y así como cada puerta y pasillo miran en dos direcciones, Jano se veía con dos caras o Janus bifrons: el dios que miraba a ambos lados. Él era el guardián de las puertas; sus símbolos eran un bastón de portero o virga y un juego de llaves. Para demostrar su importancia, su nombre incluso se mencionaba antes que el de Júpiter en las oraciones. Protegía el inicio de todas las actividades. Inauguraba las estaciones. El primer día de cada mes se consideraba consagrado a él, pero el primer mes del año, enero, que muchos hoy en día consideran fue nombrado en su honor, en realidad recibió el nombre de Juno, reina de los dioses. Las primeras monedas romanas presentaban su imagen mostrándolo con dos caras, una con barba y la otra bien afeitada. Posteriormente, durante el Renacimiento, esta imagen de dos rostros representaría no solo el pasado y el futuro sino también la sabiduría.

Clausura de las puertas de los santuarios de Jano

Se construyeron cinco santuarios en honor a Jano Geminus en Roma, todos los cuales estaban ubicados cerca de cruces de ríos o cursos de agua, debido a sus primeras conexiones con el agua y los puentes. El más importante de estos santuarios estaba cerca de la entrada del Argileto que llevaba al Foro. Este santuario en particular tenía puertas de bronce en los lados este y oeste y, según la tradición, las puertas se mantenían cerradas en tiempos de paz y abiertas en tiempos de guerra. Sin embargo, como los romanos parecían estar siempre en guerra en algún lugar, las puertas casi nunca se cerraban. De igual manera era importante la manera en que el ejército partía hacia la guerra; tenía que salir de la ciudad de acuerdo con un ritual para que Jano lo protegiera y, de no hacerlo, podría sufrir una derrota.

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Arch of Janus
Arco de Jano
Mark Cartwright (CC BY-NC-SA)

En enero del 48 a.C., durante la época de Julio César, el Senado romano autorizó una ceremonia (augurium salutis) en la cual finalmente las puertas del templo se cerraron, un símbolo de que las victorias de César por fin habían traído la paz a la República. Esta no sería la última vez que un emperador cerraría las puertas. Al principio de su reinado, el emperador Augusto optó por continuar con muchas de las antiguas tradiciones y rituales religiosos en un intento de revitalizar el culto a los dioses antiguos para así alejarse de cultos y dioses extranjeros. Reconstruyó muchos de los antiguos santuarios y templos que se encontraban en mal estado. Debido a esto, durante la guerra de Roma en España en el 26 a.C., el ejército continuó con la práctica de salir correctamente por las puertas del santuario de Jano. Estas puertas se cerraron ceremoniosamente tras su exitoso regreso siete años después.

Los griegos tuvieron una tremenda influencia en Roma: su cultura, su propia imagen, y por supuesto, su religión. Sin embargo, a menudo se olvida que en Roma ya existía una religión antes de este contacto. Sin embargo, hubo un cambio dramático. Los dioses romanos se volvieron más griegos, es decir, más humanos, con todas las debilidades de la humanidad: amor, odio, celos, etc. Sin embargo, hubo un dios que nunca cambió; él era el principio y el fin. No tenía equivalente griego y era exclusivamente romano: era Jano.

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Bibliografía

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Sobre el traductor

Diego Villa Caballero
Profesional en lenguas con estudios literarios. Profesor de castellano, escritor, traductor y entusiasta de la historia. Áreas de interés: literatura, artefactos antiguos, la historia de las religiones, la astrología, la arquitectura, la historia militar y del arte.

Sobre el autor

Donald L. Wasson
Donald impartió clases de Historia de la Antigüedad, de la Edad Media y de los Estados Unidos, en el Lincoln College (Normal, Illinois) y desde que comenzó a leer sobre Alejandro Magno, siempre ha sido y será un estudiante de historia. Le hace ilusión transmitir conocimientos a sus alumnos.

Cita este trabajo

Estilo APA

Wasson, D. L. (2015, febrero 06). Jano [Janus]. (D. V. Caballero, Traductor). World History Encyclopedia. Recuperado de https://www.worldhistory.org/trans/es/1-12087/jano/

Estilo Chicago

Wasson, Donald L.. "Jano." Traducido por Diego Villa Caballero. World History Encyclopedia. Última modificación febrero 06, 2015. https://www.worldhistory.org/trans/es/1-12087/jano/.

Estilo MLA

Wasson, Donald L.. "Jano." Traducido por Diego Villa Caballero. World History Encyclopedia. World History Encyclopedia, 06 feb 2015. Web. 15 jun 2024.

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