La antigua Escocia

Definición

Joshua J. Mark
por , traducido por Waldo Reboredo Arroyo
Publicado el 17 octubre 2012
X
translations icon
Disponible en otros idiomas: inglés, afrikáans, francés
Scottish Highlands (by Moyan Brenn, CC BY-NC-SA)
Las tierras altas escocesas
Moyan Brenn (CC BY-NC-SA)

En la actualidad Escocia es un país que comprende la parte norte de Gran Bretaña, las islas conocidas como Hébridas, y las Orcadas. El nombre deriva de la palabra romana «scoti», denominación de una tribu irlandesa que invadió la región y estableció el reino de Dal Riata. Sin embargo, también se ha afirmado que la tierra se nominó así en honor a Scota, apelativo de la hija de un faraón egipcio casada con el celta Erimon, hijo de Mil, quienes se asentaron en el territorio que más tarde se conocería como Escocia.

Con anterioridad, los romanos conocían a la región al norte del Muro de Adriano como Caledonia, y también se llamaba Alba en gaélico escocés. El significado específico de estos nombres y su etimología aún constituyen materia de debate, si bien se han presentado como posibles candidatos «tierra rocosa» en relación a Caledonia, y «blanco», como traducción directa de Alba. Aunque resulta claro que «Alba» en alguna ocasión aludió a toda la Gran Bretaña, se cuestiona la teoría de que hiciera referencia a los blancos acantilados de Dover. Los primeros escoceses designaban al reino de los pictos con el nombre de «Alba», el cual, por supuesto, al encontrarse en el norte de Escocia, no se hallaba ni remotamente cercano al Dover de Britania.

Eliminar publicidad
Advertisement

Los primeros habitantes humanos

La historia de la antigua Escocia se cuenta a través de sus megalitos enhiestos, sus primeros asentamientos, y los sitios de enterramiento que construyeron los habitantes de la región. Con anterioridad a la llegada de los romanos en el 79/80 d.C. era inexistente la historia escrita del pueblo que más adelante recibió el nombre de escocés. Por esa época el territorio ya había estado habitado desde hacía miles de años. Según demostró el arqueólogo John Mercer en la década de 1960, las estructuras de piedra más antiguas de Escocia, fechadas en el 7000 a.C., son los circos de piedra de Lussa Wood y del asentamiento mesolítico de An Carn, que se encuentran en la isla de Jura, perteneciente a las Hébridas Interiores. Además, en el área existieron asentamientos estacionales datados en fecha tan lejana como el 10500 a.C.

A pesar de ello, hay asentamientos antigos en la isla de Rum, más al norte, que se han datado de 7700 a.C. y el famoso Crammond, cerca de Edinburgo, está datado de 8400 a.C. También hay más indicios de asentamientos mesolíticos (algunos de ellos estacionales) en Oronsay, en Kintyre, Luce Bay y en Fife. Por último, el asentamiento paleolítico de Howburn Farm, en Biggar, aunque sin duda era estacional, data de 12.000 a.C.

Eliminar publicidad
Advertisement
el uso de la piedra para construir sitios de enterramiento culminó con la creación de emplazamientos donde se levantaron gigantescos monolitos, que indicaban su alineamiento astronómico y empleo en rituales.

El yacimiento de Howburn Farm constituye el testimonio más antiguo de ocupación humana del Paleolítico Superior tardío. Los hallazgos arqueológicos indican que al principio los densos bosques de la región les parecieron inhóspitos a los pobladores originales. A partir de los desechos hallados en los antiguos tiraderos de desperdicios, es posible inferir que su subsistencia inicial dependía de la pesca, y que más tarde se aventuraron a alejarse de las costas para cazar. Los restos de huesos y cornamentas hallados en lugares como Jura y Oronsay constituyen evidencia de sus actividades de caza. El emplazamiento de Howburn Farm muestra que se empleaba como campamento estacional de cacería visitado por partidas numerosas, que sin embargo, nunca llegó a transformarse en una comunidad permanente.

Los emplazamientos mesolíticos se distribuyen desde las Orcadas, en el norte, hasta las Hébridas Interiores, en latitudes más bajas. Hacia el 6000 a.C. los habitantes empleaban huesos y cornamentas en calidad de herramientas; también en aquellos tiempos se utilizaba el sílex. En el sitio de An Carn y en otros lugares, las marcas anilladas y ahuecadas grabadas en la roca indican que fueron realizadas por tales implementos. Debido a que no se han descubierto pruebas de la existencia de establecimientos permanentes, por regla general se entiende que los pueblos del mesolítico eran nómadas que se dedicaban a la caza y a la pesca; además, otros numerosos aspectos entre los cuales se encuentran los vertederos cercanos a las áreas que desbrozaban para emplearlas como campamentos, son indicativos de un estilo de vida itinerante.

Eliminar publicidad
Advertisement

El Neolítico

Los habitantes del Neolítico construyeron asentamientos más permanentes, entre los que destacan el famoso poblado lítico de Skara Brae (en torno a 3100 a.C.), así como un complejo de mayor tamaño conocido como Ness de Brodgar (en torno a 3500 a.C.). Skara Brae, descubierto en 1850 d.C. después que una tormenta barriera la arena que cubría las estructuras, se consideraba el sitio más impresionante del Neolítico, hasta que en 2003 d.C. comenzaron las excavaciones en el Ness de Brodgar, que hoy abarcan un área de 2.5 hectáreas (6.2 acres), sin que hayan concluido los sondeos.

A partir del 4000 a.C. los pueblos del Neolítico siguieron el ejemplo de los anteriores habitantes del Paleolítico, y construyeron sus hogares y establecieron sus granjas en las cercanías de las costas. Aun así, no debe interpretarse que la actual ubicación de sitios como el de Skara Brae en las proximidades del mar signifique que al principio todos esos poblados se construyeron contiguos al litoral, puesto que debe considerarse la erosión del terreno; además, las evidencias geológicas y arqueológicas indican que las localizaciones en que se encontraban estos emplazamientos se hallaban a mucha mayor distancia tierra adentro que lo que están en la actualidad.

Skara Brae, Orkney
Skara Brae, en las Orcadas
Yellow Book (CC BY-NC-SA)

Se ha propuesto que los pueblos del Neolítico llegaron por vía marítima a Escocia, es probable que provenientes de Escandinavia. El sitio de Knap Howar, en la isla de Papa Westray, en las Orcadas, estuvo ocupado entre el 3700 y el 2800 a.C. y se considera la construccion pétrea más antigua del norte de Europa. Su remota ubicación en la costa de la isla ha servido por largo tiempo de apoyo a la aseveración que las gentes del Neolítico arribaron por mar y poblaron el litoral, pero como sucede con otros emplazamientos, la granja de Knap Howar se ubicaba en sus orígenes en tierras más interiores. Un examen de los nombres de los lugares y de los hallazgos arqueológicos conduce a afirmar con bastante certeza que los primeros habitantes de las Orcadas procedieron de Escandinavia.

Eliminar publicidad
Advertisement

Estos pueblos erigían sus comunidades con cualquier material que estuviera a su alcance; así, en el norte se encuentran edificaciones líticas tales como la de Ness de Brodgar y Skare Brae, mientras más al sur, donde la existencia de árboles maderables era mayor, las obras se construían de madera, como es el caso del Salón de Madera Balbridie, de Aberdeenshire. El único aspecto de los asentamientos que permanecía sin variación en todo el territorio era el levantamiento de lugares de enterramiento construidos de piedra. Se han descubierto túmulos (cairns), montículos (barrows), tumbas con pasillos (passage graves), tumbas con recámaras y montículos sepulcrales diseminados por toda Escocia, todos construidos mediante el sistema de piedra en seco, que consiste en la colocación y encaje ajustado de las piedras, sin el empleo de argamasa.

Knap of Howar
Knap de Howar
Treesiepopsicles (CC BY-NC-SA)

El empleo de la piedra en la construcción de los lugares de enterramiento parece haber aguzado sus habilidades en la realización de esos trabajos, los cuales culminaron en la edificación de sitios como el del Circo de Brodgar y el de los megalitos erguidos de Stennes, ambos en las Orcadas, cercanos al Ness de Brodgar, donde se levantaron gigantescos menhires. Los emplazamientos sugieren que se empleaban en rituales y se hace patente su alineamiento astronómico, aunque la naturaleza específica de los ritos sigue siendo un misterio. La construcción de sitios como los descritos ha llevado a algunos estudiosos a identificar el período con el nombre de megalítico (3100-2500 a.C.), para diferenciarlo de la etapa neolítica inicial.

Las estructuras estaban formadas por una amplia zanja circular en derredor de los menhires, rodeada por un círculo exterior de postes de madera cuyo posible objetivo puede haber sido soportar un techo, o más simple aún, separar a cierto tipo de clase «sacerdotal» ejecutora de los ritos, del resto de la población que se aglomeraba afuera. Todas estas teorías se fundamentan en los huecos de los postes hechos a intervalos regulares que se observan en los emplazamientos, y en la presencia de materia orgánica que data del mismo período en que se levantaron las piedras. Por toda Escocia, y en especial en Aberdeenshire, se han encontrado monolitos con marcas circulares.

Eliminar publicidad
Advertisement

La Edad de Bronce

Alrededor del 2500 a.C. unos inmigrantes conocidos como «pueblos de la cultura del vaso campaniforme» (Beaker People) comenzaron a arribar a las costas orientales de Escocia. El término «pueblos campaniformes» constituye una clasificación actual asignada a las gentes que desarrollaron la producción de alfarería de barro, en la que destacaban los vasos para libar aguamiel. No existen restos anteriores al 2500 a.C. que avalen el empleo de alfarería de barro para este uso particular. Más aún, el pueblo campaniforme hacía profusa práctica de la costumbre de enterrar a sus muertos junto con alimentos, bebidas y otros artículos que podrían necesitar en la vida de ultratumba, costumbre que las gentes del Neolítico no observaban. Todo lo anterior fundamenta la teoría de una amplia migración proveniente de Europa, en vez de un desarrollo indígena de las artes cerámicas.

El siguiente influjo migratorio produjo la llamada Edad de Bronce, alrededor del 2000 a.C., debido a que el bronce se introdujo en Escocia proveniente de Irlanda, donde la abundancia de cobre y de estaño había conducido a un temprano desarrollo de la metalurgia. Hacia el período medio de la Edad de Bronce (1400-900 a.C.) el conocimiento de sofisticadas técnicas para la fundición de herramientas y armas en moldes de arena se había extendido, lo cual coincidió con el reemplazo de la piedra por la madera en la construcción de casas. Los habitáculos de madera dominaron el paisaje, y las gentes enterraban a sus muertos en tumbas, en vez de en túmulos de piedra.

Alrededor del 900-400 a.C., en la Edad de Bronce tardía, los artesanos forjadores de metal producían obras de gran belleza, como espadas, amuletos, brazaletes y puñales, cuya representación es muy común en ilustraciones y romances de la antigua Escocia. El comercio floreció durante esta época, en particular con Escandinavia, Irlanda, entonces conocida como Hibernia, y con las tribus del sur, en la región que los romanos denominarían «Britania».

¿Te gusta la historia?

¡Suscríbete a nuestro boletín electrónico semanal gratuito!

La migración de los celtas

Sobre el año 900 a.C. comenzó la migración de los celtas desde Europa. Durante siglos se ha debatido el tema de quiénes, en específico, eran los celtas, si bien se piensa que surgieron en las culturas centroeuropeas de Hallstat y La Tène, que compartían una lengua común, y que trabajaban con habilidad el hierro. La profesora Sharron Gunn escribe:

La mayoría de las gentes reconocen las sinuosas curvas de los escudos, los espejos y las espadas que se sabe fueron realizadas por artesanos celtas. Desde el siglo XVIII d.C., muchas personas han creído que los celtas se originaron en Austria y Suiza, y que su lenguaje y su cultura se expandieron hacia el norte, este, sur y oeste, con la exportación de su tecnología del hierro. Se pensaba que los trabajos metalúrgicos de Halstatt y más tarde los de La Tène, pertenecientes a la Edad de Hierro, constituían el sello de los pueblos celtas. Pero las más recientes investigaciones indican que las lenguas celtas y en particular, el gaélico, pueden haberse originado en Iberia. (Guía Celta, Celtic Guide, 9)

El primer uso de la palabra «celta» para describir a estos pueblos se retrotrae al geógrafo griego Hecateo de Mileto, en el 517 a.C., quien aseveraba que los habitantes de la región ubicada en los alrededores de la actual Marsella se conocían con el nombre de «keltoi».

Los celtas colonizaron Irlanda en forma ininterrumpida y luego pasaron a Escocia. No siempre la migración celta fue pacífica, de lo cual ofrecen testimonio emplazamientos como el de Traprain Law, donde se realizaron hallazgos que indican la ocurrencia de una batalla en la que una fortificación de madera y piedra se incendió, y la temperatura que se produjo fue tan elevada que las piedras se fundieron unas con otras. Las casas de madera y los poblados pasaron a ser vulnerables frente a las antorchas de los invasores, y las comunidades se unieron para protegerse tras las empalizadas de piedra que más adelante se convertirían en fortificaciones.

Los celtas introdujeron la metalurgia en Escocia, y con ellos llegó la Edad de Hierro, que fue testigo de la decadencia del bronce como metal de preferencia. Se ha descubierto una abundante cantidad de vasijas, copas, y armas de hierro pertenecientes a este período, artículos que en muchas ocasiones se enterraban con premura para preservarlos de los ataques a los poblados.

Al parecer, según escritos de alrededor del siglo IV a.C., los celtas se llamaban a sí mismos «cruthine», cuyo significado es «pintados», debido a su costumbre de teñirse caras y cuerpos. En el dialecto briotónico de los celtas, el nombre empleado era «pruithine», que con el tiempo se convirtió en «breatan» y más tarde en «briton», britano. Por su parte los romanos, al invadir muchos años más tarde el norte de Britania, denominaron «picti», pintados, a los nativos que encontraron en esa zona septentrional, y en consecuencia diferenciaron a las gentes que luego se conocerían como pictos, de los britanos. Los celtas implantaron sus propias costumbres y cultura por toda Escocia, e instituyeron el clan, encabezado por un único jefe como unidad familiar, con una estructura de clase que colocaba a los guerreros en la cima, a los sacerdotes, bardos y mercaderes en el centro, y a los artesanos, granjeros y esclavos en la base.

Estructura de clases y asentamientos

Esta nueva estructura de clases y los conflictos de los clanes por las tierras, condujeron a ulteriores desarrollos en la construcción de casas y poblados. El crannog era una estructura de madera construida sobre una isla artificial en un lago, conectada con la orilla por una calzada estrecha, fácil de defender. Muchas de las penínsulas que hoy se ven en los lagos de Escocia en algún momento fueron crannogs y es posible identificarlas por la cuidadosa construcción de las calzadas de roca. Otras estructuras se conocían como brochs, del nórdico «borg», fuerte; hill forts, fortines elevados; duns, castros; souterrains, cámaras subterráneas; y wheelhouses, casas redondas.

Los brochs eran torres erigidas con piedras, entre las cuales el más famoso es Mousa Broch, en Shetland, los cuales podían elevarse a una altura de unos 12 metros (40 pies). Se construían en la misma forma que las casas neolíticas, mediante el sistema de piedras en seco. Eran de un amplio diseño circular, paredes huecas y una escalera principal curvada que iba desde el suelo hasta los niveles superiores. No tenían ventanas y solo había una entrada, al parecer en muchos casos custodiada, puesto que existía un pequeño zaguán inmediato al acceso, indicativo de ese propósito. Los techos eran bajos para impedir a los visitantes que se irguieran en toda la extensión de su estatura, y forzarlos a que adoptaran una posición de humildad.

Crannog, Loch Tay, Scotland
Crannog, Loch Tay, Escocia
Val Vanet (CC BY-SA)

Los duns no eran más que castros de piedra erigidos en las colinas, mientras los souterrains, eran cámaras subterráneas a las que se bajaba por escalones excavados en la tierra, cubiertos de piedra. Por lo común, los souterrains eran inestables y la mayoría colapsaba y se abandonaban. Las casas circulares wheelhouses, llamadas así porque seguían el diseño de una rueda ("wheel" en inglés), también se conocían con el nombre de aisled roundhouse, casas redondas con pasillos, y debido a su elaborado diseño y reducido espacio para vivir se debate aún si eran moradas para un solo individuo o alguna especie de templo.

La más famosa de estas es la casa redonda de Grimsay, Grimsay Wheelhouse, en Uists. Edificadas en piedra y a menudo construidas en oquedades abiertas sobre las colinas o sobre sus laderas, la wheelhouse, al igual que el broch, contaba con una sola entrada, diseño que aparenta responder a la priorización de la defensa, aunque a lo largo de los años muchos estudiosos han resaltado que al sitiarse o mediante el empleo de humo, podían tomarse con facilidad por el enemigo. Estas edificaciones constituían las principales residencias de las gentes a la llegada de Roma.

La invasión romana

Julio César llevó a cabo las primeras incursiones romanas en Britania entre el 55 y el 54 a.C., pero en realidad éstas se hicieron efectivas bajo el emperador Claudio en el 43 a.C. En el 79/80 d.C. Julius Agrícola, el gobernador romano de Britania invadió Escocia y en el 82 d.C. avanzó hasta una línea entre los ríos Clyde y Forth. Después de establecer sus fortificaciones invadió el norte de Escocia en el 83 d.C., donde se enfrentó en la batalla de Mons Graupius con el líder picto Calgacus.

Tácito, el historiador, describió la batalla en su obra Agrícola, alrededor del 98 d.C., con lo que se convirtió en el primero en ofrecer una relación escrita de la historia escocesa. La novena legión de Agrícola, con una fuerza de 11.000 hombres, venció al ejército de 30.000 soldados de Calgacus, aniquiló a 10.000 pictos en la batalla, y proclamó una importante victoria. Aún así, los romanos no pudieron mantener el control de la región y se retiraron a una posición entre los ríos Solway y Tyne, eje que se acabaría definiendo con el Muro de Adriano en 122 d.C.

En el 139 d.C. los romanos avanzaron de nuevo sobre Escocia, y una vez más se desplegaron entre los ríos Clyde y Forth, donde construyeron el Muro Antonino en el 142 d.C., a lo largo del cual establecieron sus fortificaciones. Sin embargo, alrededor del 170 d.C., la región generaba grandes problemas, y de nuevo se retiraron hacia el sur, tras el Muro de Adriano. Aunque el emperador Septimio Severo lanzaría otra invasión en el 208 d.C., su intento de aplastar a los pueblos de Escocia no tuvo más éxito que las campañas previas, por lo que a la postre Roma efectuó una retirada total de la región norteña en el 212 d.C., y abandonó Britania por completo en el 410 d.C.

Hadrian's Wall Gate
Puerta del Muro de Adriano
phault (CC BY)

Antes y después de la retirada romana, la tribu irlandesa de los scoti comenzó a invadir Escocia y más adelante estableció el reino de Dal Riada, que se extendía desde el norte de Irlanda hacia las más septentrionales Islas de Occidente, con su flanco oriental, que incluía a Argyll, en tierra firme escocesa. Beda, el historiador, afirma que el nombre «Dal Riada», que en la actualidad a menudo se presenta como «Dalriada», significa «la porción de Reuda», debido a que «dal» se traduce como «parte» o «porción» y «Riada» es un nombre personal. El reino de Dal Riada conquistó las tierras que abarcaban el sur de Escocia alrededor del 500 d.C. y alcanzó su máximo desarrollo bajo el mandato del rey Aedan mac Gabrain, quien gobernó entre el 574 y el 608 d.C.

Con posterioridad al mandato de mac Gabrain, los vikingos conquistaron el reino mediante sus incursiones, y los matrimonios entrecruzados engendraron una población de origen mixto irlandés, picto y vikingo. La región norte de Escocia continuó controlada por los pictos bajo una serie de reyes que retuvieron su autonomía. Los pictos y los escoceses se unificaron por primera vez bajo el reinado de Constantín hijo de Fergus (780-820 d.C.), quien como primer monarca de los escoceses recibió el nombre de «Altísimo Rey» de Escocia. No obstante, el más famoso de los monarcas en gobernar este reino fue Kenneth MacAlpin, quien reinó entre el 843 y el 858 d.C. y logró la unificación de los escoceses de Dal Riada con los pictos del norte. Así, se convirtió en el primer rey de Escocia y estableció un linaje que los posteriores reyes escoceses empleaban como referencia para demostrar su legitimidad.

La existencia de la figura histórica de Kenneth MacAlpin es un hecho comprobado, pero a lo largo de las centurias sus anales se han ornamentado tanto, que en la actualidad con frecuencia se considera cuasi legendario. Entre la época de las incursiones romanas contra Escocia y el reinado de MacAlpin como primero de sus reyes, el cristianismo arribó al país por la ruta de Irlanda, a través de la obra evangelizadora de Ninian, más tarde canonizado como san Ninian. El historiador Beda atribuye a Ninian la responsabilidad de haber sido el primer misionero en llegar al país en el año 397 d.C., con el objetivo de predicar la religión cristiana a los pictos durante el reinado de su rey Drest I, quien los gobernó entre el 406 y el 451 d.C.

La obra de Ninian se completó más adelante, alrededor del 563 d.C., por san Columba, quien según la leyenda y su biógrafo realizó numerosas hazañas que sirvieron para convencer a los pictos de que abandonaran sus creencias tradicionales y aceptaran la nueva fe cristiana. Entre las proezas se cuenta la de haber derrotado a un monstruo que emergía del río Ness para devorar a los habitantes de la localidad; la narración constituye la primera mención escrita de la criatura que más adelante se conocería como el monstruo del lago Ness. Con el surgimiento del cristianismo se produjo un incremento de la alfabetización entre los sacerdotes y comenzaron a aparecer los primeros relatos escritos de la historia de Escocia.

Eliminar publicidad
Publicidad

Bibliografía

La World History Encyclopedia está asociada a Amazon y recibe una comisión por las compras de libros que cumplan los requisitos.

Sobre el traductor

Waldo Reboredo Arroyo
Interesado en el estudio de las migraciones, costumbres, las artes y religiones de distintas culturas; descubrimientos geográficos y científicos. Vive en La Habana. En la actualidad traduce y edita libros y artículos para la web.

Sobre el autor

Joshua J. Mark
Joshua J. Mark es un escritor independiente y antiguo profesor de filosofía a tiempo parcial en el Marist College de Nueva York. Vivió en Grecia y Alemania y ha viajado por Egipto. Ha sido profesor universitario de historia, escritura, literatura y filosofía.

Cita este trabajo

Estilo APA

Mark, J. J. (2012, octubre 17). La antigua Escocia [Ancient Scotland]. (W. R. Arroyo, Traductor). World History Encyclopedia. Recuperado de https://www.worldhistory.org/trans/es/1-103/la-antigua-escocia/

Estilo Chicago

Mark, Joshua J.. "La antigua Escocia." Traducido por Waldo Reboredo Arroyo. World History Encyclopedia. Última modificación octubre 17, 2012. https://www.worldhistory.org/trans/es/1-103/la-antigua-escocia/.

Estilo MLA

Mark, Joshua J.. "La antigua Escocia." Traducido por Waldo Reboredo Arroyo. World History Encyclopedia. World History Encyclopedia, 17 oct 2012. Web. 11 abr 2024.

Afiliación