Este mapa ilustra la expansión del poder imperial español tras el fin de la Reconquista en 1492 y los viajes de Cristóbal Colón, cuyo primer viaje también se realizó ese año. Impulsada por la promesa de tierras, oro y gloria, España puso en marcha una de las empresas coloniales más ambiciosas de la historia, transformándose en un imperio global que se extendía por toda América.
Tras las primeras conquistas en el Caribe, las expediciones españolas derrocaron al Imperio azteca/mexica (1519-1521) y al Imperio inca (1532-1533), haciéndose con nuevos y vastos dominios. A mediados del siglo XVI, España controlaba gran parte de América Central, el oeste de América del Sur, México y la mitad sur de lo que hoy es Estados Unidos, desde Florida hasta la costa del Pacífico. Aunque muchas regiones permanecieron escasamente pobladas durante siglos, España las reclamó y gobernó a través de una vasta red administrativa y misionera que reconfiguró las sociedades indígenas y sentó las bases del mundo hispanohablante.

