Diez mujeres del cristianismo primitivo que merecen ser famosas

Artículo

Joshua J. Mark
por , traducido por Valentina Ferrer
Publicado el 26 junio 2019
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Disponible en otros idiomas: Inglés

Las mujeres ocupan un lugar destacado como seguidoras del ministerio de Jesús en los Evangelios y el libro de los Hechos de los Apóstoles del Nuevo Testamento. La más famosa de ellas es María Magdalena, muy probablemente una mujer acomodada de clase alta en lugar de la etiqueta de prostituta que todavía se le atribuye erróneamente, pero también están María y Marta, las hermanas de Lázaro, María la madre de Jesús, la mujer en el pozo de Samaria, la mujer sorprendida en adulterio y muchas otras de quienes a veces se hace cálida referencia en las epístolas, incluso cuando las mujeres, en general, reciben un estatus de segunda clase.

Las primeras personas de quienes se tiene registro de haber visto al Cristo resucitado fueron mujeres, y las mujeres son parte integral de la primera comunidad cristiana, como se describe en el Libro de los Hechos de los Apóstoles. El mismo Jesús no tiene nada que decir sobre la igualdad de sexos; a lo largo de los evangelios parece asumir como evidente que no hay nada inherentemente superior en ninguno de los dos. Sin embargo San Pablo (c. 5 - c. 67 d. C.), y otros escritores de las epístolas que componen el Nuevo Testamento, introdujeron la misoginia cristiana que vinculaba a la mujer con Eva y la caída del hombre.

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Proba
Proba
Sailko (Public Domain)

Eva, como escribe Pablo, fue engañada y luego tentó a Adán a pecar; Pablo insinúa que, de no haber sido influenciado, Adán habría permanecido feliz en el Jardín del Edén, y lo mismo hubiera pasado con todos los descendientes que hubiera tenido con Eva. Las mujeres, por lo tanto, no eran dignas de fiar, no podían tener autoridad sobre los hombres y debían aprender en silencio de los hombres para que no tentaran más a los descendientes de Adán (1 Timoteo 2: 11-14). Aun así, el propio Pablo parece hacerse eco de la visión de Jesús sobre la igualdad de los sexos cuando escribe:

No hay Judío, ni Griego; no hay esclavo, ni libre; no hay varón, ni hembra [en el Cristianismo]: porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús. (Gálatas 3:28)

Los muchos otros pasajes del Nuevo Testamento que apoyan la superioridad masculina fueron (y todavía son) citados con mucha más frecuencia que la línea de Gálatas, y a las mujeres todavía les son negados puestos de liderazgo en varias denominaciones y sectas cristianas. Sin embargo, esto no siempre fue así, y hubo muchas mujeres en la Iglesia primitiva que ocuparon puestos de autoridad, establecieron órdenes religiosas y escribieron obras teológicas influyentes antes de su supresión.

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Las mujeres en el cristianismo primitivo

Cualquiera con un conocimiento superficial del cristianismo ha escuchado el término "Padres de la Iglesia", pero con mucho menos frecuencia se escucha "Madres de la Iglesia", y sin embargo, en los primeros días del cristianismo, las mujeres estaban a la vanguardia de la religión. Las mujeres romanas fueron las primeras en tomarse en serio el cristianismo y hay muchas historias, conservadas en los escritos de los mismos Padres de la Iglesia y en los relatos de mártires, de mujeres fuertes que convierten sus hogares a la nueva fe.

Algunas de estas primeras Madres de la Iglesia abrazaron el cristianismo de manera tan completa que dieron todo lo que tenían, a menudo sumas sustanciales de dinero y grandes propiedades, para ayudar a los pobres, los enfermos y los necesitados; según la directriz de Jesús de que "Cuanto lo hicisteis a uno solo, el más pequeño de estos mis hermanos, a mí lo hicisteis "(Mateo 25:40). El servicio a los demás, especialmente a los necesitados, era el servicio a Cristo mismo.

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LA IDEA de LA TRADUCCIÓN DE LA BIBLIA AL LATíN VINO DE UNA MUJER LLAMADA PAULA QUE NO SoLO INSPIRÓ LA OBRA, SINO QUE LA CORRIGiÓ Y la EDITÓ PARA SU PUBLICACIÓN.

Varias de estas mujeres llegaron a ser conocidas como Madres del Desierto, fundadoras de órdenes monásticas en los desiertos de Egipto, Siria, Persia y Asia Menor. Conocidas como Ammas ("madres"), eran la contraparte femenina de los más conocidos Abbas ("padres") como San Antonio el Grande (también conocido como San Antonio de Egipto, 251-356 d. C.), a quien se le atribuye el establecimiento del monasticismo cristiano. Otras mujeres fueron escritoras famosas que combinaron la literatura y la filosofía precristianas con los preceptos bíblicos, mientras que otras contribuyeron a proyectos de construcción, programas sociales y esfuerzos evangélicos, al mismo tiempo que apoyaban a hombres cuyas contribuciones hoy en día son bien conocidas.

Cualquier estudiante de la Biblia sabe que San Jerónimo (c. 347-420 d. C.) tradujo la obra del hebreo y el griego al latín, creando la traducción de la Vulgata que sería utilizada por la Iglesia durante los siguientes 1000 años; sin embargo, pocas personas saben que la idea de esa traducción vino de una mujer llamada Paula que no solo inspiró el trabajo, sino que lo revisó y editó para su publicación.

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Cambio de poder

El papel de la mujer en la Iglesia siguió siendo más o menos el mismo incluso después de que el cristianismo fuera elevado por Constantino el Grande (272-337 d. C.) en el año 313 d. C. a través de su Edicto de Milán, que proclamaba la tolerancia para la nueva fe. Sin embargo, después del Concilio de Nicea de 325 d. C. la situación cambió. Constantino convocó al concilio en su villa de Nicea para estandarizar la fe y la práctica cristianas. El tema más importante fue decidir sobre el estatus de Cristo como Dios, dios-hombre o profeta, pero había muchos otros aspectos del cristianismo que estaban lejos de ser uniformes. Había, de hecho, muchas versiones diferentes del concepto religioso central de un Dios Único y Verdadero que redime al mundo.

First Council of Nicaea
Primer concilio de Nicea
Jjensen (Public Domain)

Al estandarizar la visión cristiana, Constantino también quería que la práctica religiosa reflejara esa uniformidad. El Papa Clemente I (c. 35-99 d. C.) decretó que solo los hombres podían servir como sacerdotes o tener autoridad en la Iglesia porque Cristo había elegido solo a varones como sus apóstoles. El escritor eclesiástico Eusebio (263-339 d. C.) registra que el concilio, siguiendo el ejemplo de Clemente (y muy probablemente influenciado por las advertencias de Pablo sobre la inferioridad femenina) decretó a las mujeres como laicas que podían servir en posiciones subordinadas pero no podían tener autoridad sobre los hombres. Sin embargo, para el momento del Concilio de Nicea, muchas mujeres ya habían demostrado ser líderes religiosas capaces e inspiradoras y muchas más lo iban a demostrar en el futuro.

Diez mujeres del cristianismo primitivo que merecen ser famosas

Las diez mujeres enumeradas aquí son escogidas de ambos extremos del espectro: aquellas cuyos nombres pueden ser familiares para algunos y aquellas de las que pocos o nadie ha oído hablar. Estas diez son solo una muestra muy pequeña de las muchas mujeres que contribuyeron al desarrollo del cristianismo primitivo, y se anima a los lectores a explorar el tema más a fondo a través de los libros que se enumeran en la bibliografía al final. Las diez mujeres son:

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  • Tecla la Apóstol
  • Perpetua la Mártir
  • Amma Sinclética de Alejandría
  • Santa Marcela
  • Macrina la Joven
  • Proba
  • Santa Paula
  • Melania la Mayor
  • Eudocia
  • Egeria

Tecla (siglo I d. C.) es conocida por la obra apócrifa Los Hechos de Pablo y Tecla que narra su conversión al cristianismo por parte de San Pablo y sus posteriores viajes con él, el rescate divino de varias persecuciones y muerte, y su carrera como sanadora, predicadora e inspiradora líder religiosa. La historia de Tecla ha sido regularmente descartada en el pasado como ficción cristiana, pero los eruditos modernos creen que, aunque sin duda hay algo de exageración en los eventos, el relato se basa en una mujer real. En sus epístolas, Pablo menciona regularmente a mujeres que lo han ayudado, y la historia de Tecla no es muy diferente de muchas otras, salvo por sus repetidos rescates milagrosos de la muerte. Un aspecto de su historia que se sabe cierto sobre las mujeres de su época es su voto de castidad, que mantuvo desde su conversión hasta el final de su vida. Que las mujeres eligieran una vida casta, incluso estando casadas, era una declaración dramática de individualidad al reclamar derechos sobre sus propios cuerpos y, por extensión, sobre la dirección de sus vidas.

Saint Thecla
Santa Tecla
Testus (Public Domain)

Perpetua (181-203 d. C.) es famosa como una mártir del cristianismo primitivo que, junto con su esclava Felicitas, se negó a renunciar a su fe y fue ejecutada por ello. El erudito I.M. Plant señala que "en casi todos los casos, las historias de mártires cristianos son ficticias ... el martirio de Perpetua, sin embargo, generalmente se considera una excepción a esta regla" (164). Ciudadana de Cartago, Perpetua fue arrestada durante una persecución de cristianos bajo el emperador romano Septimus Severus c. 202-203 d. C. Tenía 22 años en ese momento y estaba amamantando a su hijo recién nacido cuando la llevaron a prisión. Su padre, un pagano en buenos términos con las autoridades, le suplicó que renunciara a su fe, pero ella se negó y fue ejecutada junto con Felicitas. Con base en los detalles de la narrativa original sobre la maternidad, los estudiosos creen que el relato fue escrito por una mujer (la primera parte, tal vez, por la propia Perpetua) lo que, como señala I. M. Plant, haría de su historia "la literatura cristiana existente más antigua escrita por una mujer "(165).

Amma Sinclética de Alejandría (c. 270 - 350 d. C.) es una de las Madres del Desierto más conocidas y una de las fundadoras de la tradición monástica. Sinclética era la hija de una adinerada pareja de Alejandría, Egipto, cuya belleza atrajo a muchos pretendientes. Sin embargo, los rechazó a todos debido a su devoción a Cristo. Después de la muerte de sus padres, se cortó el cabello, dio su herencia a los pobres y dejó la ciudad con su hermana menor (que era ciega) para vivir una vida de castidad, pobreza y soledad cerca de la cripta de un familiar. En soledad, se dice que luchó con demonios que intentaron convencerla de que reanudara su vida anterior de riqueza y placer, pero se mantuvo fiel a su fe. Al haber alcanzado la iluminación y la cercanía a Dios que buscaba, consintió en enseñar a otras que se acercaron a ella y proporcionó pautas para esta primera orden monástica de mujeres. Estas reglas, registradas por su biógrafo (posiblemente el obispo Atanasio de Alejandría, 296-373 d. C.), influirían más tarde en el monasticismo europeo.

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Amma Syncletica of Alexandria
Amma Sinclética de Alejandría
Unknown Artist (Public Domain)

Santa Marcela (325-410 d. C.) fue una cristiana romana adinerada quien, después de la muerte de su esposo, se dedicó a su fe a través de una vida de castidad y servicio a los demás. Abrió su lujosa casa en el monte Aventino de Roma a otras personas que buscaban una vida de abnegación, oración, ayuno y mortificación de la carne. Fue amiga de la futura Santa Paula y mantuvo correspondencia con San Jerónimo. Marcella, quien había sido una de las mujeres más ricas de la ciudad, regaló y vendió sus bienes mundanos, incluida toda su ropa, joyas y costosos cosméticos para beneficiar a los pobres y vivir libre de posesiones en comunión con Cristo. Como muchas mujeres del cristianismo primitivo, Marcella reclamó su identidad a través de la castidad, negándose a volver a casarse a pesar de que la ley dictaba que debía hacerlo, y se dedicó a su improvisada orden monástica que luego inspiraría a otras mujeres a seguir su ejemplo. Murió en el saqueo visigodo de Roma del año 410 d. C.

MACRINA ESTABLECIÓ UNA COMUNIDAD CRISTIANA DEDICADA A PERFECCIONAR SU RELACIÓN CON DIOS Y FUE CONSULTADA FRECUENTEMENTE POR PEREGRINOS QUe BUSCAban SU CONSEJO.

Macrina la Joven (c. 330-379 d. C.) fue una asceta cristiana cuya devoción a Dios inspiró la vida y obra de sus mucho más famosos hermanos menores, San Basilio el Grande (c. 329-379 d. C.) y San Gregorio de Nisa (c. 335 - c. 395 d. C.). Macrina, como muchos de los otros en esta lista, nació de padres acaudalados en Anatolia (la actual Turquía) y había acordado un matrimonio ventajoso. Cuando murió su prometido, se negó a casarse con nadie más y eligió una vida de castidad y oración, afirmando (como hicieron muchas otras místicas) que Cristo era su esposo y que no necesitaba a ningún otro. Macrina practicó un rígido ascetismo y se dedicó a la educación de los demás, especialmente de sus hermanos menores. Después de la muerte de su padre, ella y su madre se mudaron a una finca en el río Iris en Pontus, donde estableció una comunidad cristiana dedicada a perfeccionar su relación con Dios y era consultada con frecuencia por los peregrinos que acudían a buscar su consejo.

Proba (c. 322-370 d. C.) ostenta la distinción de ser la primera mujer escritora cristiana sólidamente atestiguada por la documentación. Es conocida por el género de trabajo literario llamado cento ("retazos") en el que un autor usa líneas de obras poéticas establecidas, tejidas con las suyas, para crear una obra de arte completamente nueva. En la actualidad, esto sería como el uso del sampling en la música popular, cuando un artista toma prestada una melodía conocida, en su totalidad o en parte, para formar su pieza original. Proba provenía de una familia romana adinerada, y fue probablemente educada en la tradición pagana romana antes de convertirse al cristianismo, en algún momento previo a embarcarse en su carrera literaria. Combinó la poesía de Virgilio con temas bíblicos para enfatizar los aspectos eternos y heroicos del cristianismo. Sus obras se utilizaron más tarde en las aulas romanas para enseñar a los niños de clase alta, ya que combinaban sutilmente la historia pagana del pasado con los ideales cristianos.

Santa Paula (347-404 d. C.) fue la cercana colaboradora de San Jerónimo que lo alentó a traducir la Biblia del hebreo y del griego al latín, para crear así la traducción de la Vulgata que continuó en uso durante los siguientes 1500 años como la escritura autorizada de la Cristiandad. Paula fue otra aristócrata romana acomodada que, tras la muerte de su marido, se sintió atraída por la comunidad monástica de mujeres establecida por Marcela en el monte Aventino. Conoció a San Jerónimo a través de Marcela y viajó ampliamente en su compañía, estableció un centro religioso en Belén y practicó un estricto ascetismo, incluida la abstinencia. Ayudó a Jerónimo a traducir la Biblia, corrigió su trabajo y lo editó para su publicación. Cuando murió, la comunidad cristiana lamentó profundamente su fallecimiento y fue declarada santa en un año.

Saint Paula
Santa Paula
RickMorais (CC BY)

Melania la Mayor (c. 350-410 d. C.) fue una Madre del Desierto honrada por su devoción a Dios y su apoyo a las órdenes cristianas. Pertenecía de una de las familias más ricas de la Hispania romana, y cuado se mudó de regreso a Roma con su esposo procónsul y su familia, vio morir a todos menos a uno de sus hijos a causa de la peste. Después de perder a su familia, se convirtió al cristianismo, renunció al mundo y viajó a Egipto para vivir en un monasterio. A diferencia de otros conversos cristianos, Melania no regaló sus bienes terrenales y usó su riqueza sustancial para apoyar comunidades e iniciativas cristianas. Cuando los monjes de su orden fueron exiliados a Palestina, ella los acompañó y los apoyó hasta que pudieron regresar. Fundó dos órdenes monásticas en Jerusalén, que ella administraba, y es considerada como una Madre del Desierto por su estricto ascetismo y devoción a la oración solitaria.

Eudocia (c. 400-460 d. C.) fue una de las escritoras más prolíficas de su tiempo y creó numerosas obras sobre temas cristianos que, como la obra de Proba, se inspiraron en la literatura precristiana. Nació en Atenas y se llamó Athenais hasta alrededor de los 20 años de edad, cuando se convirtió al cristianismo y tomó el nombre de Aelia Eudocia después de su bautismo. Sus obras fueron bastante populares y abarcaron desde un centón inspirado en Homero, pasando por poesías sobre la vida y victorias militares de su marido, hasta vidas de santos e historia de la Iglesia. Probablemente sea mejor conocida por su obra El martirio de San Cipriano, que cuenta la historia de la casta cristiana Justa, los intentos del sabio pagano Cipriano por seducirla, su conversión al cristianismo y el martirio por su fe.

Aelia Eudocia
Aelia Eudocia
Pitichinaccio (Public Domain)

Egeria (también conocida como Etheria, c. 380 d. C.) fue una viajera y escritora cristiana conocida solo por su obra Itinerarium, también conocida como Itinerarium Egeriae = Viajes de Egeria. Según el texto, ella era una mujer de clase alta que fue en peregrinación a lugares importantes mencionados en la Biblia. Viajó a través de las regiones de la actual Turquía, Egipto, Israel, Líbano, Jordania, Siria, Irak, Irán, Kuwait, Arabia Saudita y de regreso a la región de Anatolia. Su trabajo fue lo suficientemente popular como para ser copiado y se reconoce en la actualidad como completamente único para su época, ya que es un relato profundamente personal de los viajes de Egeria, al tiempo que brinda información sobre el estado de los sitios que visitó, los viajes en esa época, y, dado que está escrito en latín, cómo se escribía ese idioma en aquel tiempo.

Conclusión

Las contribuciones de estas mujeres fueron reconocidas por sus contemporáneos masculinos que incluyeron relatos de sus vidas en sus obras sobre santos varones. Amma Sinclética era tan admirada que le dieron su propia biografía y San Jerónimo elogió a Paula en sus obras. Las obras de Proba y Eudocia parecen haber sido ampliamente leídas, a juzgar por las copias, y aunque la obra de Egeria no se descubrió hasta el siglo XIX, se reconoció entonces que aparecía en forma de extracto en otras obras poco después de su época.

Varios académicos debaten por qué estas mujeres fueron borradas de la historia oficial de la Iglesia y la respuesta siempre depende de los valores políticos, religiosos o de género del escritor que hace la afirmación. En casi todos los casos, los argumentos en estos debates dicen mucho más sobre el escritor moderno que sobre el tema en cuestión. Sin embargo, la académica Laura Swan resume la situación de manera suscinta cuando escribe:

La historia de las mujeres a menudo ha sido relegada al mundo de las sombras: se siente pero no se ve. Muchos de nuestros Padres de la Iglesia se hicieron prominentes gracias a las mujeres. Muchos de estos padres fueron educados y apoyados por mujeres fuertes, y a algunos incluso se les atribuye el mérito de haber fundado movimientos que en realidad fueron iniciados por las mujeres en sus vidas. (3)

A medida que la Iglesia se desarrolló desde su legitimación por Constantino hasta la Edad Media, las mujeres fueron perdiendo cada vez más terreno en cuanto a igualdad de derechos y dignidad básica. La Iglesia medieval consideraba a las mujeres peligrosas tentadoras que debían ser evitadas por cualquier hombre piadoso, manchadas por el pecado original de la engañosa Eva, e incluso su asociación con la Virgen María no podía redimir completamente su naturaleza. La causa más probable para excluir de la historia de la Iglesia a mujeres de grandes méritos, es simplemente porque no encajaban en la narrativa de la Iglesia de hombres devotos y piadosos versus mujeres tortuosas y pecadoras, y enfrentados a la elección entre cambiar esa narrativa o cambiar la historia, el pasado fue borrado silenciosamente.

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Sobre el traductor

Valentina Ferrer
Traductora, productora y guionista de televisión. Apasionada por la historia, el lenguaje y las diversidad de culturas de la humanidad.

Sobre el autor

Joshua J. Mark
Escritor independiente y antiguo profesor de filosofía a tiempo parcial en el Marist College de Nueva York, Joshua J. Mark ha vivido en Grecia y Alemania y ha viajado por Egipto. Ha sido profesor universitario de historia, escritura, literatura y filosofía.

Cita este trabajo

Estilo APA

Mark, J. J. (2019, junio 26). Diez mujeres del cristianismo primitivo que merecen ser famosas [Ten Should-Be Famous Women of Early Christianity]. (V. F. , Traductor). World History Encyclopedia. Recuperado de https://www.worldhistory.org/trans/es/2-1409/diez-mujeres-del-cristianismo-primitivo-que-merece/

Estilo Chicago

Mark, Joshua J.. "Diez mujeres del cristianismo primitivo que merecen ser famosas." Traducido por Valentina Ferrer . World History Encyclopedia. Última modificación junio 26, 2019. https://www.worldhistory.org/trans/es/2-1409/diez-mujeres-del-cristianismo-primitivo-que-merece/.

Estilo MLA

Mark, Joshua J.. "Diez mujeres del cristianismo primitivo que merecen ser famosas." Traducido por Valentina Ferrer . World History Encyclopedia. World History Encyclopedia, 26 jun 2019. Web. 06 jul 2022.

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