Visita a las ruinas del pasado antiguo y medieval de Lisboa

Wanda Marcussen
por , traducido por Rosa Baranda
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Al visitar la vibrante y colorida ciudad de Lisboa, a orillas del río Tajo y a las puertas del océano Atlántico, lo que más llama la atención es un episodio del glorioso pasado de la ciudad y del país: Lisboa como capital del Imperio portugués, una nación de exploradores, marineros y conquistadores. Sin embargo, para quienes estén interesados, hay mucha más historia antigua por descubrir entre las calles estrechas y empinadas de los barrios más antiguos que aún se conservan en la capital.

Ruins of The Church of Santa Maria do Carmo
Ruinas de la iglesia de Santa María del Carmen Wanda Marcussen (CC BY-NC-SA)

De hecho, Lisboa es una de las ciudades más antiguas de Europa Occidental, y sus raíces se remontan a los primeros asentamientos celtas de la región y al establecimiento de un puesto comercial por parte de los fenicios hacia el año 1200 a.C. La ciudad estuvo bajo control romano desde el 205 a.C. hasta el 409 d.C. y bajo dominio árabe desde el siglo VIII hasta que el primer rey de Portugal, Alfonso Enrique I (que reinó en 1147-1185), se hizo con el control de la ciudad en 1147. Aunque en muchos aspectos la historia de la ciudad está bien documentada y las influencias culturales de los gobernantes anteriores son evidentes, lamentablemente gran parte de la ciudad antigua y medieval quedó destruida durante el devastador terremoto de 1755. Por lo tanto, los monumentos y edificios antiguos e históricos anteriores al siglo XVIII constituyen una parte menor del paisaje urbano actual de lo que cabría esperar dada la rica historia de la ciudad, Por fortuna para estudiantes y aficionados a la historia, así como para los turistas que deseen explorar el pasado de Lisboa, hay dos lugares que aún se conservan (en parte): el castillo de San Jorge y las ruinas de la iglesia de Santa María del Carmen. Sin duda, su extraordinaria belleza y su fascinante historia compensan gran parte de lo que se ha perdido.

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Castillo de San Jorge

El castillo de San Jorge ocupa la ubicación más destacada de toda Lisboa. Situado en lo alto de la colina más elevada, este monumento histórico es visible desde todos los rincones de la ciudad, y una visita a este lugar ofrece unas magníficas vistas de Lisboa y del Tajo. De hecho, esas fantásticas vistas son lo primero que llama la atención al entrar, y no es difícil comprender por qué, durante siglos, todas las élites gobernantes de Lisboa quisieron este lugar como residencia. La colina alberga una rica historia, con hallazgos arqueológicos que se remontan hasta el siglo VII a.C., y cuenta con numerosas zonas diferentes que explorar. Los lugares y monumentos principales a visitar son el propio castillo, las ruinas de la alcazaba, la residencia real de los reyes medievales portugueses, el yacimiento arqueológico, el museo y la exposición permanente.

...imagínate a princesas, caballeros y reyes tramando peligrosos complots, huyendo con un amante secreto u organizando un magnífico baile.

Mientras paseas por el hermoso jardín y las ruinas, quizá subiendo a alguna de las torres para disfrutar mejor de las vistas, encontrarás la entrada al museo y a las exposiciones permanentes, situadas también en parte dentro de las ruinas del palacio medieval. La exposición contiene hallazgos arqueológicos procedentes del interior de las murallas del castillo. Algunos restos datan del siglo VII a.C., así como del periodo romano (205 - en torno a 409 d.C.) y de la fortificación visigoda. Sin embargo, la mayoría de los objetos proceden del periodo árabe, especialmente de los siglos XI y XII. Este es el periodo en el que se construyó el castillo. Los romanos fortificaron la cima de la colina por primera vez y la parte más antigua del castillo data del siglo VI, pero la mayor parte del castillo que se ve hoy en día fue fundado y construido por los musulmanes originarios del norte de África.

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Los musulmanes gobernaron gran parte de la península ibérica desde el siglo VIII hasta que fueron expulsados por la Reconquista portuguesa y española, tras perder finalmente su último bastión en Granada en 1492. Después de disfrutar de las impresionantes vistas, caminarás hacia las partes principales del castillo, pero primero pasarás junto a una alta estatua de uno de los personajes más importantes de la historia del castillo y de Lisboa (al menos de los que conocemos hoy en día): el rey Alfonso Enrique I. El rey Alfonso conquistó la fortificación morisca en el año 1147 con la ayuda de los cruzados que se dirigían desde el norte de Europa a Jerusalén.

A continuación, entrarás en la zona conocida como el «Jardín Romántico», que es donde se encontraban la residencia y el palacio medievales hasta el terremoto de 1755. Esta zona es verdaderamente mágica y, en cierto modo, inquietante. Los restos de fuentes, puertas, murallas y portones siguen en pie, entrelazados entre arbustos y árboles. Parece el escenario perfecto para una película romántica ambientada en la Edad Media, y no cuesta imaginarse princesas, caballeros y reyes en su vida cotidiana, urdiendo planes peligrosos, huyendo con un amante secreto u organizando un magnífico baile.

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Castelo de S. Jorge
Castillo de San Jorge Wanda Marcussen (CC BY-NC-SA)

Tras pasar un rato en el museo, llega el momento de entrar en el propio castillo. Se encuentra a solo un par de minutos a pie del jardín romántico y del museo, y por el camino es probable que te cruces con hermosos pavos reales que deambulan libremente por la finca histórica. El castillo destaca en el paisaje, y sus enormes muros de ladrillo parecen verdaderamente inalcanzables. Este castillo no se construyó como residencia, sino como fortaleza defensiva. La fortificación podía albergar a la élite gobernante de la ciudad si la ciudadela era presa de un asedio, pero normalmente se utilizaba para alojar a las tropas militares. Al entrar, hay que subir por la rampa que cruza el antiguo foso. A continuación, te encontrarás frente a la «Torre Tambaleante», también conocida como la «Torre de las Riquezas». La torre solía albergar el tesoro real, que consistía en los ingresos procedentes de los impuestos y las rentas reales, así como los Archivos Reales, que incluían los documentos más importantes del reino. Los Archivos Reales se conservaban aquí y en la torre del palacio, así como en otras partes del castillo, hasta que se produjo el terremoto. Al continuar, se llega al patio, rodeado de gruesas murallas y altas torres. No hay muchos objetos que ver en el interior del castillo, pero resulta agradable pasear por el patio y subir a algunas de las murallas y torres, imaginando de nuevo cómo debía de ser este lugar cuando lo utilizaban los musulmanes o la élite real portuguesa.

Archaeological Site Castelo de S. Jorge
Yacimiento arqueológico del castillo de San Jorge Wanda Marcussen (CC BY-NC-SA)

Si das un paseo por la torre del homenaje, la parte más importante del castillo porque se construyó para resistir ataques intensos, puedes subir unos escalones hasta la torre de la cisterna. Desde aquí puedes caminar por la parte superior de la muralla, alejándote del castillo principal y dirigiéndote hacia el yacimiento arqueológico. Desde las murallas, tendrás una buena vista panorámica de la zona arqueológica, donde podrás estudiar los restos de tres épocas diferentes. Lo más cercano a la muralla son los restos del barrio morisco, que datan de los siglos XI y XII. Las dos casas más destacadas son conocidas por sus paredes de hermosa decoración; por este motivo, partes de estos edificios están protegidas por una estructura moderna. Las demás zonas contienen hallazgos del palacio de los condes de Santiago, que datan de los siglos XV al XVIII, y estructuras residenciales que datan de la Edad del Hierro (siglos VII al III a.C.). No se puede recorrer el yacimiento arqueológico por libre, pero hay visitas guiadas gratuitas en portugués, español e inglés varias veces al día.

Sumérgete en el ambiente de lo que parece más un pueblo que una bulliciosa capital.

De camino al siguiente monumento de la ruta por el pasado antiguo y medieval de Lisboa, recorrerás el barrio más antiguo de la ciudad: Alfama. Tómate tu tiempo para pasear por las estrechas callejuelas y contemplar las encantadoras casas mientras te empapas del ambiente de lo que parece más un pueblo que una bulliciosa capital. Si tienes tiempo, también merece la pena visitar la catedral de Lisboa, una hermosa catedral gótica cuya construcción comenzó en el siglo XII, y las ruinas de un anfiteatro romano situadas justo fuera de las murallas del castillo de San Jorge.

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Las ruinas del Carmen y el Museo Arqueológico

A unos 30 minutos a pie del castillo, al otro lado del valle del Rossio y en pleno corazón del barrio histórico del Bairro Alto, puedes visitar el Museo Arqueológico del Carmen. El museo se encuentra dentro de las majestuosas ruinas de la iglesia de Santa María del Carmen, un edificio que por sí solo ya merece una visita. Historiadores, arqueólogos y estudiantes de arquitectura pueden disfrutar de su cautivadora atmósfera mientras aprenden sobre la historia medieval portuguesa y la arquitectura gótica y exploran hallazgos arqueológicos de diferentes épocas y regiones de Portugal. El museo cuenta incluso con un par de momias del antiguo Egipto y de Sudamérica.

The Carmo Archaeological Museum
Museo Arqueológico del Carmen Wanda Marcussen (CC BY-NC-SA)

Las estructuras principales siguen en pie, bañadas por la luz del sol con el azul del cielo como único lienzo.

Al entrar en las ruinas del Carmen, lo primero que se contempla es la encantadora vista de lo que queda de la iglesia de Santa María del Carmen. Esta iglesia, fundada en 1389 por el caballero portugués Nuno Álvares Pereira (1360-1431), tenía, junto con el convento, el objetivo mostrar el poder temporal de Pereira, aunque también estaban relacionados con su práctica espiritual en la Orden de los Carmelitas. De hecho, es posible que el convento se construyera para los carmelitas, una orden mendicante cuyos orígenes se remontan a los ermitaños que vivían en la cordillera del monte Carmelo, en el noroeste de Israel, alrededor del año 1200. Ya desde la Antigüedad este monte se conoce como «montaña sagrada» y «lugar elevado», donde, según la Biblia, el profeta Elías se enfrentó a los falsos profetas de Baal. Por lo tanto, resulta apropiado que la iglesia y el convento de Pereira se construyeran en uno de los puntos más altos de Lisboa, casi como un homenaje al convento carmelita original de la Montaña Sagrada.

The Church of Santa Maria do Carmo
Iglesia de Santa María del Carmen Wanda Marcussen (CC BY-NC-SA)

La iglesia se construyó en estilo gótico clásico, un estilo arquitectónico que floreció en Europa a partir del siglo XII, y se consideraba el edificio gótico más bello de Lisboa hasta su destrucción en 1755. Tras el terremoto, se reconstruyó en parte, pero las obras no se completaron y las ruinas quedaron tal y como se ven hoy en día. Las estructuras principales siguen en pie, y podría decirse que son aún más bellas al estar bañadas por la luz del sol y pintadas únicamente por el cielo azul que las cubre. Dentro del recinto se suele ve a artistas practicando sus habilidades de dibujo y pintura para intentar capturar las impresionantes vistas, y a menudo hay otros espectadores sentados en los bancos situados a la entrada de la nave central. Es agradable sentarse aquí unos minutos (o más) a contemplar el paisaje e imaginar cómo era la iglesia antes de su destrucción.

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A continuación, al recorrer las naves central, sur y norte, hay numerosos objetos interesantes que estudiar y admirar, tanto tumbas como otros elementos y esculturas procedentes de la propia iglesia y del convento, así como otros hallazgos arqueológicos de diferentes partes de Portugal. Destacan las tumbas de un caballero del siglo XVI procedente del Convento de S. Domingos de Santarém y de la princesa Catalina (1436-1463), hija del segundo rey portugués de la casa de Avís, el rey Duarte (que reinó en 1433-1438). Hoy en día, los objetos están a cargo del Museo Arqueológico del Carmen, que se instaló en el complejo tras la creación de la Asociación de Arqueólogos Portugueses en 1863. El museo principal se encuentra actualmente en varias salas más pequeñas situadas en la parte delantera de la nave central.

The Carmo Archaeological Museum
Museo Arqueológico del Carmen Wanda Marcussen (CC BY-NC-SA)

La primera sala a la que se accede es la más espectacular, ya que está repleta de tumbas medievales, estatuas y una preciosa lámpara de araña que cuelga del techo, lo que te hace sentir como si hubieras viajado atrás en el tiempo. Lo primero que te llamará la atención será la tumba situada en el centro de la sala, la del rey Fernando I (que reinó en 1367-1383). Esculpida en bajorrelieve, la tumba es una magnífica obra de arte que representa figuras religiosas y laicas, grupos de criaturas fantásticas y un alquimista, así como escenas de la vida de san Francisco de Asís. Las salas del museo albergan diversas colecciones de objetos históricos, entre las que se incluyen la colección Prehistórica y Protohistórica, la colección Romana, la colección de Esculturas de la Alta Edad Media y la colección Islámica.

En la sala de la colección Prehistórica y Protohistórica se pueden observar ídolos antropomórficos, vasijas y herramientas de piedra que datan desde el Paleolítico (en torno a 2.500.000-96.000 a.C.) hasta la Edad del Hierro (en torno a 800-50 a.C.), mientras que en la sala de la colección Romana se puede admirar el famoso «Sarcófago de las Musas», descubierto en Valdo dos Frades, que data de finales del siglo III o principios del IV. Además, hay una sala dedicada a dos de las figuras más importantes y emblemáticas de la Sociedad Arqueológica, Possidónio da Silva (1806-1896) y el Conde de S. Januário (1829-1919), donde descubrirás una momia egipcia de los siglos III-II a.C. y dos momias peruanas de la cultura chancay (en torno a 1000-1500), que datan del siglo XVI. ¡Este museo tiene algo para todos los gustos!

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Muse Sarcophagus, Lisbon
Sarcófago de las musas, Lisboa Wanda Marcussen (CC BY-NC-SA)

Si dispones de tiempo suficiente (y entras con suficiente antelación antes del cierre, a las 18:00 de septiembre a junio y a las 19:00 de junio a septiembre), puedes pasar horas sumergido en la historia portuguesa y las culturas de diferentes épocas y regiones del mundo rodeado de las hermosas ruinas. Después, puedes sentarte en la bonita y tranquila praça situada frente a la iglesia y disfrutar de una comida tardía o de un pastel de nata, el delicioso dulce nacional no oficial de Portugal.

Statue of King Afonso Henriques I
Estatua del rey Alfonso Enrique I Wanda Marcussen (CC BY-NC-SA)

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Bibliografía

Sobre el/la traductor/a

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Cita este trabajo

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Marcussen, W. (2026, septiembre 03). Visita a las ruinas del pasado antiguo y medieval de Lisboa. (R. Baranda, Traductor). World History Encyclopedia. https://www.worldhistory.org/trans/es/2-1361/visita-a-las-ruinas-del-pasado-antiguo-y-medieval/

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Marcussen, Wanda. "Visita a las ruinas del pasado antiguo y medieval de Lisboa." Traducido por Rosa Baranda. World History Encyclopedia, septiembre 03, 2026. https://www.worldhistory.org/trans/es/2-1361/visita-a-las-ruinas-del-pasado-antiguo-y-medieval/.

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Marcussen, Wanda. "Visita a las ruinas del pasado antiguo y medieval de Lisboa." Traducido por Rosa Baranda. World History Encyclopedia, 03 sep 2026, https://www.worldhistory.org/trans/es/2-1361/visita-a-las-ruinas-del-pasado-antiguo-y-medieval/.

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