Elam era una región del Cercano Oriente que correspondía a las actuales provincias de Ilam y Juzestán, en el sur de Irán (aunque también incluía parte del actual sur de Irak), cuya civilización se extendió miles de años, alrededor de 3200 a.C. hasta aproximadamente 539 a.C.
El nombre proviene del acadio y el sumerio, que significa «tierras altas» o «región alta», mientras que los elamitas llamaban a su tierra Haltami (o Haltamti), que parece tener el mismo significado. La Biblia (Génesis 10:22) afirma que la región debe su nombre a Elán, hijo de Sem, hijo de Noé, pero esto carece de respaldo fuera de la narrativa bíblica.
Su lengua no se corresponde con ninguna otra y solo se descifró recientemente, entre 2017 y 2020. Antes de este descubrimiento, su historia temprana se conocía a partir de fuentes mesopotámicas, ya que su lengua se conservó en escritura cuneiforme tras su contacto con los sumerios.
El origen de los elamitas se considera tan misterioso como lo fue en su día su lengua, pero lo más probable es que fueran el pueblo indígena de la meseta iraní cuya cultura empezó a desarrollarse durante el período El Obaid mesopotámico (en torno a 5000-4100 a.C.). Los estudiosos han dividido su civilización en los siguientes períodos:
Período protoelamita (en torno a 3200 a alrededor de 2700 a.C.)
Período elamita antiguo (en torno a 2700 a alrededor de 1600 a.C.)
Período elamita medio (en torno a 1500 a alrededor de 1100 a.C.)
Período neoelamita (en torno a 1100 a alrededor de 539 a.C.)
Se considera que el final de la civilización elamita corresponde a los primeros años del Imperio aqueménida (en torno a 550-330 a.C.) tras la conquista de la región por el primer rey aqueménida, Ciro II el Grande (que reinó alrededor del 550-530 a.C.). Sin embargo, la cultura elamita continuó ejerciendo una influencia significativa sobre los aqueménidas, como lo demuestra la posterior escritura elamita (en cuneiforme), utilizada como una de las tres lenguas de la Inscripción de Behistún de Darío I el Grande (reinado 522-486 a.C.). El panteón elamita también parece haber influido en la antigua religión persa antes del establecimiento del zoroastrismo en la región.
Gran parte de la documentación antigua sobre Elam proviene de textos acádios, sumerios y asirios, así como de menciones periódicas en la Biblia. Según la inscripción del rey neoasirio Asurbanipal (reinado 668-627 a.C.), este conquistó y destruyó por completo las ciudades de Elam hacia el 647-646 a.C., pero la evidencia arqueológica ha demostrado que esta afirmación es una exageración, ya que las ciudades y la cultura elamitas continuaron tiempo después.
Los elamitas nunca fueron un grupo étnico cohesionado, sino más bien una federación de pueblos dispares que vivían en una región específica bajo el liderazgo de diferentes ciudades.
Los elamitas nunca fueron un grupo étnico cohesionado, sino más bien una federación de pueblos dispares que vivían en una región específica bajo el liderazgo de diferentes ciudades como Awan, Anshan, Shimashki y Susa. Los artefactos, principalmente procedentes de Susa, dan testimonio de extensas relaciones comerciales que llegaban hasta la India, y los elamitas eran el conducto para el comercio entre Mesopotamia y todos los puntos del este. Elam alcanzó su apogeo durante el período elamita medio, cuando expandió su poder político para establecer el Imperio elamita.
Entre los reyes más famosos de los elamitas se encuentran Untash-Napirisha (reinado alrededor de 1275-1240 a.C.), quien construyó el zigurat y el complejo de templos de Dur Untash (Chogha Zanbil), así como más de 50 estructuras y Shutruk-Nakhkunte (reinado 1184-1155 a.C.), quien fundó el efímero Imperio elamita. Elam decayó tras unirse a la coalición de medos, babilonios y otros que derrocaron al Imperio neoasirio, lo que elevó a Media a la supremacía en la región. El dominio medo fue reemplazado por los persas bajo el reinado de Ciro II, y posteriormente, Elam formó parte de sucesivos imperios hasta la caída del Imperio persa sasánida en 651 a manos de los árabes musulmanes.
Período protoelamita
Poco se sabía del llamado período protoelamita, ya que su historia se presenta en escritura lineal, descifrada recientemente. La escritura protoelamita se desarrolló alrededor del 3200 a.C. y se mantuvo en uso continuo hasta alrededor de 2700 a.C., cuando el contacto con Sumeria introdujo la escritura cuneiforme. Por lo tanto, los detalles de esta época han sido vagos, y los arqueólogos han comenzado a esclarecerlos mediante la traducción de la escritura protoelamita. Antes de esto, como señala el erudito F. Vallat:
La historia elamita sigue siendo en gran parte fragmentaria. Debido a la escasez de fuentes indígenas, los intentos de reconstrucción deben basarse principalmente en la documentación mesopotámica. La mayor parte de los textos elamitas conocidos se han excavado en Susa, ciudad que, desde su fundación hacia el año 4000 a.C., alternó entre el poder mesopotámico y elamita.
(Encyclopædia Iranica, pág. 2)
Según los artefactos encontrados en Susa (principalmente) y en otros lugares, los elamitas ya eran hábiles artesanos en esa época, creando cerámicas excepcionales y otras obras sin relación con los estados vecinos. Elam se introduce en el registro histórico a través de documentos sumerios de alrededor del año 2700 a.C., que dan cuenta de la primera guerra registrada en la historia. El rey sumerio Enmebaragesi de Kish derrotó a los elamitas en batalla y trajo consigo un rico botín de guerra a Sumer. El relato de la victoria de Enmebaragesi se encuentra en la Lista real sumeria, y esta breve mención marca el comienzo de la historia elamita conocida.
La cultura elamita ya estaba bien establecida al comienzo del período elamita antiguo, pero se desarrolló plenamente gracias a las casas dinásticas que gobernaron desde Awan, Anshan y Susa, respectivamente, en diferentes momentos de esta era. Aunque en algún momento Awan y Anshan se consideraban dos ciudades diferentes, los estudiosos actuales creen que Awan era simplemente el antiguo nombre de la ciudad real que se convirtió en Anshan. Como ocurre con casi todos los aspectos de la historia elamita, las siguientes fechas de las dinastías son aproximadas:
Dinastía de Awan (en torno a 2350 a alrededor de 2150 a.C.): la primera casa dinástica documentada históricamente, que estableció contratos comerciales preexistentes con las ciudades-Estado mesopotámicas y otras del este.Sargón de Acadia (reinado 2334-2279 a.C.) conquistó Awan durante el reinado del octavo rey, Luh-Ishan (reinado alrededor de 2300 a.C.), y tomó Susa. Los acadios ocuparon ambas ciudades reales e influyeron en la lengua y la cultura, impulsando el uso de la escritura cuneiforme en la región, que había iniciado con los sumerios. El nieto de Sargón, Naram-Sin (reinado 2261-2224 a.C.), firmó un tratado de paz con Elam tras sofocar las rebeliones en la región, y gracias a su Estela de la victoria, los eruditos han aprendido los nombres de muchos de los dioses, gobernantes y otros aspectos de la historia elamita. Cuando el Imperio acadio cayó ante los gutios, la dinastía de Awan reafirmó su control sobre Awan y Susa, pero posteriormente se derrumbó cuando los gutios invadieron su región.
Dinastía Shimashki (en torno a 2200-1900 a.C.): más conocida por su conflicto con la ciudad sumeria de Ur durante el Período III de Ur (2047-1750 a.C.). El rey de Ur, Ur-Nammu (reinado 2047-2030 a.C.), expulsó a los gutios de Sumeria, quienes posteriormente fueron conquistados y expulsados de Elam por su hijo Shulgi de Ur (reinado 2029-1982 a.C.). Shulgi tomó entonces Susa y estableció una firme presencia sumeria en la región, que perduró hasta el reinado de Ibbi-Sin (reinado alrededor de 2027-2004 a.C.), cuando una coalición de elamitas y amorreos saqueó Ur y tomó prisionero a Ibbi-Sin. Los elamitas acabaron así con el control sumerio en la región, lo que finalmente provocó el declive sumerio y su desaparición del registro histórico.
Los monarcas Sukkalmah eran hacedores de reyes y los monarcas mesopotámicos recurrían a ellos con frecuencia para pedirles asistencia en sus guerras.
Dinastía Sukkalmah (en torno a 1970 a alrededor de 1770 a.C., también conocida como dinastía epartida): esta dinastía, posiblemente fundada por Eparti I (fechas desconocidas), estableció el control elamita sobre Anshan y Susa y expandió el territorio hasta Sumeria. Eran tan poderosos y capaces de movilizar ejércitos tan vastos y recursos tan considerables, que los reyes de las ciudades-Estado de Mesopotamia —que habitualmente se dirigían a sus semejantes como «hermano»— rendían homenaje a los reyes elamitas de la dinastía Sukkalmah llamándolos «padre» y se designaban así mismos como «hijo». Los monarcas Sukkalmah eran hacedores de reyes y los monarcas mesopotámicos recurrían a ellos con frecuencia para pedirles asistencia en sus guerras. Incluso Hammurabi de Babilonia (que reinó de 1792-1750 a.C.) buscó su ayuda en la conquista de Mesopotamia y luego, una vez en el poder, atacó Elam, anexando la región a su imperio.
Aunque los detalles de la cultura elamita son vagos durante este período, es evidente que el comercio estaba firmemente establecido y era lucrativo. Las excavaciones en Susa han desenterrado artefactos de la India y de varios puntos de Mesopotamia y el Levante. La religión también se desarrolló durante esta época, con lugares sagrados establecidos en montañas, colinas y bosques sagrados. Algunas de las deidades más importantes del panteón eran:
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Napirisha: señor de la Tierra y del pueblo.
Insushinak: señor de Susa, juez de los muertos, protector de los débiles.
Humban: señor de Anshan, guardián del rey (y de la familia real), dios del cielo.
Kiririsha: esposa y consorte de Insushinak y Humban, madre de los dioses, diosa madre.
Pinikir: reina del cielo, diosa del firmamento
Nahhunte: señor de la justicia, dios del comercio justo y los contratos.
Simut: dios de Elam y todos los elamitas.
Narundi: diosa de la Victoria.
Ismekarab: diosa del inframundo, oyente/protectora de juramentos.
Lamagal (también conocida como Lakamar): diosa de los muertos y juez de almas.
Estas son solo diez de las más de 200 deidades que se veneraban en todo Elam. Los complejos de templos no celebraban servicios religiosos, sino que estaban dedicados al cuidado de la estatua de la deidad. Varios dioses mesopotámicos también se incorporaron al panteón elamita, como Ea, Enki, Ninhursag, Nisaba, Shamash y los dioses correspondientes al caótico y belicoso Nergal. La muerte y el más allá eran una preocupación primordial, como lo demuestran las oraciones e inscripciones que solicitaban un paso seguro a la otra vida, pero no está claro en qué consistía el más allá elamita. Sin embargo, considerando la fuerte influencia mesopotámica en la cultura, es muy probable que su visión del más allá reflejara la de Sumeria: un inframundo sombrío y lúgubre presidido por una deidad femenina donde las almas bebían de los charcos y comían polvo.
La estructura política, atestiguada en el período elamita medio, comenzó durante esta era, en la que los reyes eran legitimados por los dioses y les erigían monumentos y complejos de templos a cambio de fuerza militar, un reinado próspero y la salud de la familia real. Durante mucho tiempo se creyó que el sobrino del rey era su sucesor debido a las inscripciones que mencionaban «hijo de la hermana del rey», pero ahora se entiende que esto se refería a la práctica en la que el rey embarazaba a su hermana para mantener la pureza de la línea de sangre. Por lo tanto, los hijos sucedían a los padres y, en caso de no haber hijos, un hermano del rey ocupaba el trono.
Período elamita medio
El Período elamita medio también se define por tres dinastías principales y por un proceso que los estudiosos denominan la «elamización» de la región (especialmente la zona norte de Susiana), que se refiere a la elevación y difusión de la lengua, la cultura y la religión elamitas de sur a norte. El hecho de que los gobernantes de esta época sintieran la necesidad de aplicar esta política pone de manifiesto la naturaleza diversa de los grupos étnicos conocidos colectivamente como «elamitas», y se cree que esta «elamización» fue la imposición de la cultura de las dinastías gobernantes al pueblo, especialmente al del norte de Susiana. Al igual que en el Período elamita antiguo, las fechas de las siguientes dinastías son aproximadas:
Dinastía kidinuida (en torno a 1500 - alrededor de 1400 a.C.): fundada por el rey Kidinu, esta dinastía estableció la práctica de abandonar el título de monarquía anterior y adoptar el de «Rey de Anshan y de Susa» en su correspondencia y decretos, estableciéndose así como gobernantes del norte y el sur de la región desde las ciudades que anteriormente parecían haberse alternado como sedes de poder. Los kidinuidas iniciaron el proceso de elamización, que sería continuado por las demás.
Dinastía igehalkida (en torno a 1400 a alrededor de 1200 a.C.): mejor conocida por el gran rey Untash-Napirisha, quien construyó el complejo de templos de Dur-Untash (Chogha Zanbil) y fomentó la tolerancia religiosa y la diversidad de cultos. Dur-Untash, erigido cerca de Susa, parece haber sido concebido inicialmente como un templo al dios patrón de la ciudad, Insushinak, pero el zigurat original en su honor fue demolido y una visión mucho más grandiosa lo reemplazó. Dur-Untash se convirtió en un centro religioso para todos los dioses venerados en Elam, con un gran zigurat en el centro, rodeado por un complejo de altos muros que albergaba lugares sagrados para los dioses venerados en Awan/Anshan, Susa, las ciudades-Estado mesopotámicas y otras. El complejo fue abandonado por razones desconocidas tras la muerte de Untash-Napirisha.
Dinastía shutrukida (en torno a 1200 - alrededor de 1100 a.C.): Reconocida como la más importante de las dinastías elamitas del período medio, los shutrukidas establecieron el Imperio elamita, que se extendía desde Elam a lo largo del sur de Mesopotamia. Esto fue logrado por su rey más importante, Shutruk-Nakhunte, quien primero se dedicó a proyectos de construcción para realzar la imagen de Elam como un reino fuerte y poderoso. Posteriormente, con sus hijos, emprendió una campaña de conquista. Saqueó la ciudad sumeria de Sippar y se llevó la estatua del dios Marduk, patrón de Babilonia, que estaba «de visita» en Sippar, y la llevó a Susa. Derrotó a los casitas, que controlaban Babilonia, y colocó a su hijo mayor en el trono de Babilonia. Fue durante esta misma campaña que la Estela de la victoria de Naram-Sin fue llevada a Susa, así como la Estela de Hammurabi, con la inscripción de su famoso código de leyes. Los sutrúquidas continuaron su expansión hasta que los asirios los detuvieron al norte. Su imperio no sobrevivió mucho más allá del reinado del hijo menor de Shutruk-Nakhunte debido a las luchas internas por el control entre los hermanos, los asesinatos y la consiguiente falta de liderazgo, que condujeron a su declive.
Período neoelamita (en torno a 1100 - alrededor de 539 a.C.)
Poco se sabe de la primera parte de esta era, salvo la continua lucha por el poder por parte de varios miembros de la familia real. Los impresionantes artesanos elamitas continuaron produciendo sus obras, que, desde el período antiguo, estaban influidas por las técnicas sumerias, pero a menudo mostraban una destreza mucho mayor.
El registro escrito de Elam se reanuda con la expansión del llamado Imperio neoasirio bajo el reinado de Adad Nirari II (que reinó de 912-891 a.C.), aunque Elam se mantuvo relativamente al margen hasta las campañas del posterior rey asirio Tiglat-Pileser III (reinado 745-727 a.C.), quien creó el primer ejército profesional y permanente, abastecido y equipado mediante el comercio facilitado por Elam.
Elam entró en conflicto directo con los asirios durante el reinado de Sargón II (722-705 a.C.), cuando apoyaron al jefe caldeo Merodac-baladán (reinado alrededor de 722-710/703-702 a.C.) en su intento de liberar Babilonia del control asirio. Este conflicto continuaría bajo el reinado de Senaquerib, hijo de Sargón II (705-681 a.C.), su hijo y sucesor, Asarhaddón (681-669 a.C.), y el último gran rey del Imperio neoasirio, Asurbanipal (668-627 a.C.).
Asurbanipal puso fin a las guerras invadiendo la región, saqueando Susa y destruyendo las tumbas de los reyes. Como se mencionó anteriormente, las inscripciones de Asurbanipal afirman que destruyó completamente Elam, pero no fue el caso. Aun así, la evidencia arqueológica respalda su afirmación en gran medida, ya que no se han encontrado tumbas reales y no existen registros elamitas de esta época, lo que, junto con otras evidencias, sugiere la destrucción generalizada de la que se jacta Asurbanipal.
Tras la muerte de Asurbanipal, el Imperio neoasirio comenzó a decaer y Elam se unió a la coalición de medos, babilonios y otros para saquear las ciudades asirias en el 612 a.C. Los medos, al igual que otros pueblos, incluidos los persas, habían estado en la meseta iraní desde el tercer milenio a.C., y para el primer milenio a.C., se habían unido bajo un jefe conocido como Dayukku (también conocido como Deioces, reinado 727-675 a.C.).
El nieto de Dayukku, Ciáxares (reinado 625-585 a.C.), extendió el territorio medo y estableció su capital en Anshan, poniendo Elam bajo control medo. La parte sur de la región continuó llamándose Elam, mientras que la norte pasó a llamarse Susiana. El rey persa Teispes (reinado alrededor de 640 a.C.) estableció su reino al este de Elam, en Persia (la actual Provincia de Fars), pero los persas siguieron siendo un Estado vasallo relativamente pequeño, incluso bajo el reinado de Cambises I (reinado 580-559 a.C.), hasta que el rey medo Astiages (reinado 585-550 a.C.) fue derrocado por el hijo de Cambises I, Ciro el Grande, quien fundó el Imperio aqueménida.
Conclusión
Elam fue absorbida por el nuevo imperio como una de sus provincias, pero gozaba de gran prestigio entre los persas. El tercer rey aqueménida, Darío I, reconstruyó completamente Susa y la convirtió en una de sus capitales y distritos administrativos. Según el erudito F. Vallat:
Susa eclipsó a las demás capitales, como Anshan y Pasargada, en tiempos de Ciro, e incluso a Persépolis —fundada por el propio Darío— y a Ecbatana. Resulta sorprendente, por ejemplo, que los funcionarios que viajaban a destinos tan lejanos como Egipto, India o Aracosia partieran de Susa y regresaran a Susa, como lo confirman numerosas tablillas de archivo halladas en Persépolis. Además, estos documentos estaban escritos en elamita, como si Darío hubiera querido recurrir a una clase de escribas pertenecientes a una administración ya existente.
(pág. 20)
Los persas conservaban los dioses y las prácticas religiosas elamitas, y su lengua, escrita en cuneiforme, continuó utilizándose. Su artesanía también fue desarrollada por los persas, y la cultura elamita sirvió para preservar y luego transmitir la artesanía y la cultura mesopotámicas anteriores a los aqueménidas.
La cultura elamita fue continuada intacta, a pequeña escala, por el estado-nación de Elimaida, en el golfo Pérsico, que existió desde aproximadamente el año 187 a.C. a 224 d.C., hasta que fue absorbida por el Imperio sasánida (224-651). Tras la caída de los sasánidas ante los árabes musulmanes en 651, la cultura elamita fue finalmente adoptada por los conquistadores, como parte de la cultura persa, y continuó ejerciendo una influencia considerable en todo el Cercano Oriente. Elam influyó significativamente en la cultura persa primitiva y, por lo tanto, en una de las civilizaciones más impresionantes y y uno de los mayores imperios del mundo antiguo, cuyos grandes logros siguen vigentes en la actualidad.
Elam significa «región alta» o «tierras altas». La Biblia afirma que la región recibió su nombre de Elán, hijo de Sem, hijo de Noé.
¿Se ha descifrado la escritura elamita?
Sí. La escritura elamita se descifró en 2020.
¿Cuánto tiempo perduró Elam?
La civilización elamita perduró desde aproximadamente el año 3200 hasta aproximadamente el 539 a.C.
¿Cómo decayó Elam?
Elam perdió el poder alrededor del año 612 a.C., tras unirse a la coalición de babilonios, medos, persas y otros para derrocar al Imperio neoasirio. Posteriormente, quedó bajo el control del Imperio persa aqueménida.
Mi interés por el pasado me llevó a colaborar como asistente en la restauración de arte sacro en el Templo de la Quinta Aparición Guadalupana y a ofrecerme como voluntario para la transcripción de documentos históricos para The Smithsonian Institutition.
Joshua J. Mark es cofundador de World History Encyclopedia's y Director de Contenidos. Ha sido profesor en el Colegio Marista de Nueva York, donde ha enseñado historia, filosofía, literatura y escritura. Ha viajado por todo el mundo y ha vivido en Grecia y en Alemania.
Escrito por Joshua J. Mark, publicado el 01 octubre 2025. El titular de los derechos de autor publicó este contenido bajo la siguiente licencia: Creative Commons Attribution-NonCommercial-ShareAlike. Por favor, ten en cuenta que el contenido vinculado con esta página puede tener términos de licencia diferentes.