Batalla de Jemappes

Definición

Harrison W. Mark
por , traducido por Agustina Cardozo
Publicado el 06 octubre 2022
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Disponible en otros idiomas: inglés, francés
Charge of the French at Jemappes (by Raymond Desvarreux, Public Domain)
Carga de los franceses en Jemappes
Raymond Desvarreux (Public Domain)

La batalla de Jemappes fue una batalla decisiva en la Guerra de la Primera Coalición (1792-97), parte de las Guerras Revolucionarias Francesas (1792-1802). El 6 de noviembre de 1792, un ejército francés al mando del general Charles-François Dumouriez derrotó a una fuerza austriaca en las alturas de Jemappes, en los Países Bajos austriacos, lo que condujo a la conquista francesa de Bélgica y a la expansión de la guerra.

La batalla fue la primera prueba real de los ejércitos de la Primera República Francesa (1792-1804), que había nacido menos de dos meses antes. Aseguró las ganancias obtenidas por los franceses tras la batalla de Valmy y envalentonó a los franceses para seguir pasando a la ofensiva, confiados en su "cruzada universal", que pretendía difundir los principios de la Revolución francesa (1789-99).

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Vencedores de Valmy

La entrada de Prusia en el conflicto como aliada de Austria había sido un hecho desafortunado que Dumouriez se había esforzado por evitar como ministro de Asuntos Exteriores.

La batalla de Valmy, librada el 20 de septiembre de 1792, fue una victoria sorprendente para los desgarrados ejércitos de la Revolución francesa. Agrupada en torno a un viejo molino de viento, la artillería francesa mantuvo las alturas de Valmy frente a un tibio ataque de los prusianos, enfermos de disentería, que avanzaban bajo la lluvia y el barro. La batalla resultó decisiva, ya que detuvo la invasión prusiana que había amenazado con destruir París, y dio una energía renovada a la Revolución. El 21 de septiembre, al día siguiente de Valmy, la Convención Nacional se envalentonó lo suficiente como para abolir la monarquía y declarar la República francesa. El 22 de septiembre se proclamó el primer día del Año I de la República, marcando el inicio de un nuevo orden. La suerte de Francia en la guerra también se invirtió después de Valmy, ya que los ejércitos franceses, revitalizados, arrasaron tanto en Saboya como en Renania.

Sin embargo, inmediatamente después de la batalla, aún no estaba claro lo decisivo que había sido el día. Al caer la noche sobre el campo de batalla empapado por la lluvia, los franceses victoriosos bajo el mando del general François Christophe Kellermann (1735-1820) se retiraron silenciosamente de las alturas, sabiendo que no tenían los efectivos necesarios para resistir un asalto prusiano más enérgico. Se retiraron a la ciudad de Sainte-Menehould, cuartel general del Ejército del Norte, destruyendo carreteras y campos por el camino para frenar el esperado avance prusiano. Sin embargo, dicho avance no se produciría. El ejército prusiano, asolado por la disentería y un suministro de alimentos cada vez más escaso, se había desmoralizado por la inesperada rigidez de la resolución francesa; esta no sería la conquista rápida y fácil prometida por sus aliados realistas franceses. El comandante prusiano Carlos Guillermo Fernando, duque de Brunswick, proclamó "hier schlagen wir nicht" ("no lucharemos aquí") y decidió negociar una retirada.

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Battle of Valmy
Batalla de Valmy
Horace Vernet (Public Domain)

El 22 de septiembre, un tal coronel Manstein fue enviado a tratar con el comandante del Ejército Francés del Norte, el general Charles-François Dumouriez (1739-1823). Militar de carrera y político ocasional, Dumouriez había sido brevemente ministro de Asuntos Exteriores francés de marzo a junio de 1792, habiendo utilizado ese cargo para conseguir apoyo para la guerra contra Austria. Pero para Dumouriez, la guerra era solo contra Austria, ya que los Habsburgo austriacos eran considerados por muchos como la verdadera amenaza externa para la libertad francesa. La entrada de Prusia en el conflicto como aliada de Austria había sido un acontecimiento desafortunado, que Dumouriez se había esforzado por evitar como ministro de Asuntos Exteriores. Ansioso por volver a luchar contra los austriacos, Dumouriez se encontró con la oportunidad de sacar a los prusianos de la guerra.

Negociación de la paz

Dumouriez saludó calurosamente al coronel Manstein, lamentando tener que luchar contra Prusia y alabando el legado del difunto rey Federico II el Grande (que reinó de 1740 a 1786). Recordó al enviado que Francia había declarado la guerra a Austria, no a Prusia, lo que significaba que la paz podía conseguirse fácilmente. Lo único que tenían que hacer los prusianos era retirarse al otro lado de la frontera y permanecer allí, así como renegar de su alianza con Austria, que Dumouriez calificó de antinatural y desventajosa para los prusianos. Como Austria y Prusia eran rivales tradicionales, Dumouriez señaló que Austria no perdería la oportunidad de debilitar a Prusia bajo la apariencia de amistad, como creía que habían hecho anteriormente con Francia.

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Manstein estuvo de acuerdo en que los prusianos nunca habían deseado la guerra y no deseaban continuarla. Permitió que la paz se obtuviera con una condición: El rey Luis XVI de Francia (que reinó de 1774 a 1792) y su familia debían ser liberados de su cautiverio y restituidos a los poderes que les asignaba la constitución francesa de 1791. Esto hizo reflexionar al general francés que, de mala gana, explicó que esto sería imposible, ya que Francia se había declarado república el día anterior. Horrorizado, el coronel Manstein abandonó el campamento francés sin decir nada más. Durante los días siguientes, Dumouriez siguió tratando de hacer las paces con los prusianos, continuando con el énfasis de que la disputa de Francia era solo con Austria, e incluso enviando café y azúcar a su campamento como muestra de buena fe.

Charles-François Dumouriez
Charles-François Dumouriez
Jean-Sébastien Rouillard (Public Domain)

Sin embargo, a pesar de las desesperadas súplicas de Dumouriez, eran los prusianos, y no los franceses, quienes se estaban quedando sin tiempo. Cada día su ejército se debilitaba, mientras las filas francesas se engrosaban con refuerzos. Después de una semana, Brunswick envió al coronel Manstein de vuelta a Dumouriez con una contraoferta: si los franceses podían garantizar la seguridad personal de su familia real, y si Dumouriez se comprometía a no hostigar la retirada prusiana, entonces se retirarían más allá de la frontera. Sabiendo que no dependía de él garantizar la seguridad del antiguo rey, Dumouriez lo hizo de todos modos. El 30 de septiembre, los prusianos acamparon y comenzaron su lenta y humillante retirada.

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Dumouriez envió al Ejército del Centro de Kellermann para que actuara como convoy, siguiendo al ejército prusiano para asegurarse de que cumplía su palabra. La retirada prusiana fue difícil. Durante su invasión inicial, los prusianos habían propagado la enfermedad a todos los pueblos por los que pasaron. Ahora, estos aldeanos querían vengarse. Los enfurecidos campesinos franceses acosaron la retirada prusiana, quemando y saqueando los carros de equipaje y asesinando a los soldados que tuvieron la mala suerte de alejarse de las columnas principales. El 23 de octubre, el ejército de Brunswick cruzó finalmente de vuelta a Alemania, momento en el que Kellermann disparó tres salvas con los mismos cañones que habían resultado tan eficaces en Valmy, señal de que Francia estaba libre de invasores por fin.

Invasión a Bélgica

Dumouriez era ahora libre para dirigir su atención a los austriacos, y al lugar donde creía que podía vencerlos: Bélgica, entonces conocida como los Países Bajos austriacos. En 1789, los belgas se habían rebelado contra el dominio de los Habsburgo en la efímera Revolución de Brabante. Aunque la rebelión había sido sofocada, Dumouriez creía que la presencia de los ejércitos revolucionarios franceses incitaría a los belgas a rebelarse de nuevo, lo que ayudaría a cambiar el rumbo de la guerra. Obsesionado con la perspectiva de una invasión belga, Dumouriez había estado planeando su campaña desde antes de la declaración de guerra. Ahora, podía ponerla en marcha.

La Convención Nacional se dio cuenta de que apenas podía permitirse alimentar a sus soldados; en la ofensiva en territorios enemigos, podían vivir de la tierra.

A principios de octubre, envió a su ejército a Valenciennes para que se preparara, mientras él mismo regresaba a París para reunir fondos y apoyo para su plan. Llegó el 11 de octubre, donde fue aplaudido por la Convención Nacional y los líderes de la facción girondina; el famoso actor François-Joseph Talma incluso ofreció una actuación especial en su honor. Sin embargo, su regreso fue recibido con escepticismo por la facción jacobina, que dudaba de sus intenciones. El líder jacobino Maximilien Robespierre (1758-1794), que hacía tiempo que había dejado clara su desconfianza hacia los generales, advirtió que Dumouriez pretendía convertir Bélgica en su feudo particular, desde donde marcharía hacia París. Otros jacobinos señalaron las simpatías monárquicas del general y lo relacionaron con supuestos complots girondinos contrarrevolucionarios.

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Pero a pesar del escepticismo jacobino, Dumouriez pudo obtener los hombres, el dinero y el material que necesitaba, por una razón en particular: el valor depreciado del assignat, la nueva moneda de Francia. Con la inflación en aumento, la Convención Nacional se dio cuenta de que apenas podía permitirse alimentar a sus soldados, y creyó conveniente que sus ejércitos pasaran a la ofensiva en territorios enemigos, donde podrían vivir de la tierra. Además, Dumouriez prometió entregar directamente al tesoro francés cualquier botín que su ejército capturara durante la campaña en Bélgica.

Con el telón de fondo de otras ofensivas francesas exitosas en Saboya y Renania, parecía ventajoso dejar que Dumouriez tuviera su proyecto favorito. Además, a algunos dirigentes franceses les agradaba la idea de que una Bélgica liberada sirviera de Estado tapón entre Francia y sus enemigos. Así que, habiendo recibido el apoyo que deseaba, Dumouriez dejó París el 15 de octubre y se apresuró a regresar a su ejército. A pesar de los recelos de sus oficiales respecto a la disciplina de sus hombres, Dumouriez se puso en marcha con confianza, "como si dirigiera las mejores tropas del mundo" (Phipps, 140).

Fuerzas opuestas

Dumouriez comenzó su campaña con unos 40.000 hombres y 100 cañones. Primero avanzó hacia la ciudad francesa de Lille, en la frontera con Bélgica, que estaba siendo asediada por 20.000 austriacos bajo el mando de Alberto Casimiro, duque de Sajonia-Teschen, gobernador de los Países Bajos austriacos. Al enterarse de que los franceses se acercaban, Saxe-Teschen rompió el asedio y cruzó de nuevo a Bélgica. Obligado a dispersar sus tropas, atrincheró a 13.700 de sus hombres en las alturas de Jemappes, frente a la ciudad de Mons. Aunque los austriacos poseían el terreno elevado y unos 56 cañones, su situación era desesperada; la preocupación del gobierno austriaco por los acontecimientos en el este, como la segunda partición de Polonia, significaba que podía disponer de pocas tropas para reforzar Bélgica.

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Siege of Lille, 1792
Sitio de Lille, 1792
Louis Joseph Watteau (Public Domain)

El 27 de octubre, una columna francesa de 10.000 hombres al mando del general François d'Harville llegó ante Jemappes, escaramuzando con los exploradores austriacos. Para el 5 de noviembre, el resto del ejército de Dumouriez se había colocado frente a la línea defensiva austriaca, paralela al pueblo. A pesar de las fuertes posiciones de los austriacos, Dumouriez pensó que era prudente atacar aquí, para no permitir que los austriacos se escaparan. Sin duda, se trataba de un movimiento arriesgado; a diferencia de Valmy, donde las tropas de Kellermann estaban compuestas principalmente por regulares, Dumouriez dirigía un ejército de voluntarios, entusiastas pero indisciplinados, aún por templar en la batalla. Por lo tanto, fue en Jemappes, y no en Valmy, donde el ejército revolucionario francés sería realmente puesto a prueba.

El plan de Dumouriez era girar los dos flancos austriacos. Dividió su ejército en dos alas: la derecha, al mando del general Pierre de Beurnonville, atacaría primero, barriendo el flanco izquierdo de los austriacos, donde eran más débiles, y avanzando hacia el centro. El ala izquierda francesa, bajo el mando del general Jean Becays Ferrand, atacaría el pueblo de Quareignon, mientras que las tropas de reserva al mando de d'Harville reforzarían la derecha antes de avanzar para cortar la retirada austriaca. El joven Luis Felipe, duque de Chartres, mantendría el mando del centro francés. Con sus generales de acuerdo, Dumouriez planeó su ataque para la mañana siguiente.

La batalla de Jemappes

A las 8 de la mañana del 6 de noviembre de 1792, el apacible silencio que se cernía sobre Jemappes fue roto por el estruendoso rugido de la artillería francesa. Al igual que en Valmy, las baterías profesionales francesas resultarían muy eficaces. Sin embargo, a diferencia de Valmy, los franceses se lanzaron al ataque; no pudieron expulsar a los austriacos de las alturas solo con la artillería. Junto con el bombardeo de artillería, Dumouriez ordenó el asalto de la infantería, empezando por el ala derecha del general Beurnonville. Debido a las malas comunicaciones, el ataque de Beurnonville se retrasó y, una vez iniciado, procedió a un ritmo lento. Esto dio tiempo a los austriacos a reforzar su débil flanco izquierdo y a concentrar su propio fuego de artillería sobre los hombres de Beurnonville. Esto inmovilizó efectivamente a Beurnonville, deteniendo su ataque.

En el ala izquierda francesa, las cosas no fueron más fáciles. Como se le ordenó, el general Ferrand se acercó a Quareignon. Sin embargo, en lugar de tomar el pueblo, Ferrand perdió el tiempo bombardeándolo inútilmente. Frustrado, Dumouriez envió a un coronel llamado Thouvenot para relevar del mando a Ferrand, que había "perdido el juicio", ordenando a Thouvenot que no volviera hasta que fuera "dueño... de la aldea" (Dumouriez, 335). Tras hacerse con el control de los hombres de Ferrand, Thouvenot asaltó con éxito la aldea y expulsó a los austriacos allí fortificados.

Duke of Chartres Leading His Men to Battle
El duque de Chartres guiando a sus hombres a la batalla
Auguste Raffet (Public Domain)

A estas alturas, ya era mediodía, y el impulso con el que contaba Dumouriez se había perdido. Con Beurnonville todavía inmovilizado, decidió ordenar un nuevo asalto, esta vez desde el centro. Dirigidos por el duque de Chartres, los franceses avanzaron por la llanura hacia la cresta, soportando el fuego enemigo. A medida que se acercaban, el fuego se hacía más intenso, tanto de mosquetes como de metrallas, que destrozaban las filas francesas. Ante el pánico, muchos empezaron a correr; una carga de la caballería austriaca rompió gran parte del resto. Sin embargo, en este momento crucial, la jornada fue salvada por Chartres, que cabalgó entre los hombres que huían y los concentró. Reunió a muchos de ellos a su alrededor, los reorganizó en una gran unidad mixta a la que apodó "el batallón de Jemappes" (Phipps, 143), y el batallón siguió a Chartres de vuelta a la lucha, cargando contra los reductos austriacos. Esta vez, los hombres de Chartres se mantuvieron firmes, estableciendo un punto de apoyo en la línea austriaca. Todos los intentos de desalojarlos fracasaron.

Mientras tanto, el Coronel Thouvenot posicionó a sus hombres a lo largo del lado derecho de Quareignon y abrió fuego sobre el expuesto flanco derecho austriaco, que ahora estaba intercalado entre sus hombres y los de Chartres. Pronto, el centro y la derecha austriacos comenzaron a desmoronarse, y solo quedaba el flanco izquierdo, donde los hombres de Beurnonville seguían inmovilizados. Pero en medio de la confusión del asalto de Chartres, dos de las brigadas de Beurnonville lograron avanzar bajo un intenso fuego y finalmente pudieron llegar a las fortificaciones enemigas. Asaltando las defensas austriacas, se enfrentaron a los granaderos húngaros allí posicionados en una brutal lucha cuerpo a cuerpo.

Los cañones situados en lo alto de los reductos dejaron de disparar al resto de los hombres de Beurnonville y se volvieron hacia las brigadas que habían roto sus líneas, permitiendo a los demás franceses la oportunidad de avanzar. Finalmente, estos hombres fueron reforzados por el general d'Harville, y los húngaros fueron derrotados. Muy pronto, el propio general Dumouriez subió a caballo para tomar personalmente el mando de estos hombres, dirigiéndolos por la parte trasera de la cresta mientras cantaban La Marsellesa. Los austriacos restantes se retiraron a la ciudad de Mons, dejando las alturas de Jemappes a los franceses. La batalla había terminado.

Libertadores o conquistadores

Los austriacos en retirada dejaron a 4000 de sus hombres en el campo de batalla esa noche, muertos, heridos o capturados. Por el contrario, los franceses perdieron alrededor de 2000 hombres. Tras reunir los restos de su ejército en Mons, el duque de Sajonia-Teschen se dio cuenta de que no tenía recursos para resistir a los franceses. Al día siguiente, se escabulló de Mons, que fue ocupado por los franceses el 8 de noviembre. En una semana, los franceses marchaban por las calles de Bruselas, y en diciembre, Dumouriez había invadido Bélgica por completo.

Junto con las rápidas conquistas de Saboya y Renania, la conquista de Bélgica por parte de Dumouriez reivindicó a los franceses en su idea de una "cruzada universal" para extender su revolución más allá de las fronteras de Francia. La Convención Nacional promulgó un Edicto de Fraternidad el 19 de noviembre, en el que se prometía "fraternidad y asistencia" a todos los pueblos que quisieran recuperar su libertad, dando rienda suelta a los generales franceses para ayudar a todo aquel que fuera "perseguido por su adhesión a la causa de la libertad" (Blanning, 92).

Battle of Jemappes
Batalla de Jemappes
Horace Vernet (Public Domain)

Este edicto inquietó a la mayor parte del resto de Europa, ya que los franceses abogaban esencialmente por la revolución y la agitación en cualquier régimen, no solo en los de los enemigos actuales de Francia. Como la conquista de Bélgica llevó a los ejércitos franceses a la frontera con la República Holandesa, muchos creyeron que los franceses utilizarían su Edicto de Fraternidad para justificar una invasión de Holanda. Aunque previamente había declarado una política de neutralidad, esto puso a Gran Bretaña en contra de los franceses, que les advirtieron que no atacaran a los holandeses. Todavía embriagada por sus victorias en Valmy y Jemappes, la República Francesa respondió declarando la guerra a Gran Bretaña y a la República Holandesa el 1 de febrero de 1793; ningún diputado de la Convención Nacional francesa votó en contra de esta decisión.

Sin embargo, mientras Francia se adentraba cada vez más en una guerra continental, la pregunta seguía siendo: ¿qué pasaría con Bélgica? Muchos habían supuesto que se le concedería la independencia, de acuerdo con la promesa de la Francia revolucionaria de no ser nunca un agresor en tiempos de guerra. Pero Dumouriez no dio muestras de permitir la independencia belga, dirigiendo su propia política exterior en Bélgica sin tener en cuenta la Convención Nacional. Para contrarrestar la insolencia de Dumouriez, la Convención aprobó el 15 de diciembre un decreto que sometía a la Bélgica conquistada a la política revolucionaria de Francia, destruyendo el régimen feudal belga y confiscando las propiedades de la Iglesia en nombre del Estado. Por supuesto, esto estaba muy lejos de la autodeterminación que se había prometido a los belgas. En adelante, la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano se aplicaría a todos los pueblos conquistados por la República.

Poco después de Jemappes, se lanzó un grito para que Francia asegurara su defensa ganando fronteras naturales. "La República Francesa no debe tener más frontera que el Rin", escribió Jacques-Pierre Brissot a Dumouriez (Blanning, 91). A finales de año, Francia se anexionó Saboya y Niza, y lo calificó como "reunión". La línea que separa la "liberación" de la "anexión" se difumina rápidamente.

Los franceses no mantendrían Bélgica durante mucho tiempo. El 18 de marzo de 1793, un ejército de la Coalición derrotó a Dumouriez en la batalla de Neerwinden, reafirmando el control austriaco sobre Bélgica. Poco después, Dumouriez y Chartres desertaron. Sin embargo, la victoria francesa en Jemappes ayudó a asegurar las ganancias obtenidas en Valmy y aseguró que la guerra se expandiera a un alcance aún mayor.

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Preguntas y respuestas

¿Quién luchó en la batalla de Jemappes?

La batalla de Jemappes fue librada por un ejército revolucionario francés al mando del general Charles-François Dumouriez y un ejército austriaco al mando del duque de Saxe-Teschen.

¿Qué importancia tuvo la batalla de Jemappes?

La batalla de Jemappes aseguró las ganancias obtenidas por los franceses en la Batalla de Valmy y condujo a la breve ocupación de Bélgica por la República Francesa durante la Guerra de la Primera Coalición.

¿Cuándo fue la batalla de Jemappes?

La batalla de Jemappes se libró el 6 de noviembre de 1792, durante la Guerra de la Primera Coalición, que formaba parte de las Guerras Revolucionarias Francesas más amplias (1792-1802).

¿Dónde se libró la batalla de Jemappes?

La batalla de Jemappes se libró en los alrededores de la ciudad de Jemappes, cerca de la ciudad de Mons, Bélgica, en la provincia de Hainault.

Sobre el traductor

Agustina Cardozo
Agustina es traductora pública y vive en Uruguay. Tiene estudios avanzados de lingüística, le encantan la historia y las humanidades en general. Es la editora de español de la World History Encyclopedia.

Sobre el autor

Harrison W. Mark
Harrison Mark se graduó en la Universidad Estatal de Nueva York en Oswego, donde estudió historia y ciencias políticas.

Cita este trabajo

Estilo APA

Mark, H. W. (2022, octubre 06). Batalla de Jemappes [Battle of Jemappes]. (A. Cardozo, Traductor). World History Encyclopedia. Recuperado de https://www.worldhistory.org/trans/es/1-21087/batalla-de-jemappes/

Estilo Chicago

Mark, Harrison W.. "Batalla de Jemappes." Traducido por Agustina Cardozo. World History Encyclopedia. Última modificación octubre 06, 2022. https://www.worldhistory.org/trans/es/1-21087/batalla-de-jemappes/.

Estilo MLA

Mark, Harrison W.. "Batalla de Jemappes." Traducido por Agustina Cardozo. World History Encyclopedia. World History Encyclopedia, 06 oct 2022. Web. 28 ene 2023.

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