Legionario romano

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Definición

Donald L. Wasson
por , traducido por Agustina Cardozo
Publicado el 10 marzo 2021
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Disponible en otros idiomas: inglés
Roman Legionaries (by Hans Splinter, CC BY-ND)
Legionarios romanos
Hans Splinter (CC BY-ND)

El legionario romano era un soldado de infantería bien entrenado y disciplinado, que luchaba como parte de una unidad profesional bien organizada, la legión (latín: legio), establecida por las Reformas de Mario. Aunque durante los últimos días de la República romana y los primeros días del Imperio romano se produjeron importantes cambios tácticos, la armadura y las armas romanas, aunque con pequeñas adaptaciones, siguieron siendo sencillas: una coraza, una lanza, una espada, un escudo y un casco. El reclutamiento era mayoritariamente voluntario, aunque no se descartaba la conscripción en caso de emergencia, y el servicio militar duraba 16 años (luego se amplió a 20 y luego a 25). La disciplina era severa y las condiciones de vida a menudo eran muy duras. Sin embargo, el pago era bueno, y quienes se retiraban con honores recibían un pago único y una parcela de tierra por su servicio.

Orígenes

Recién en el año 107 a.C. la milicia ciudadana a medio tiempo se convirtió en un ejército profesional a tiempo completo.

Originalmente, el ejército romano estaba formado por una milicia de ciudadanos reclutados entre la ciudadanía propietaria que servía al ejército sin remuneración a cambio mientras duraba la guerra. Había un vínculo directo entre la ciudadanía, la propiedad y el ejército. Los hombres de entre 16 y 46 años podían ser reclutados en el ejército. La conscripción era, y sigue siendo, poco popular. Los hombres elegibles se seleccionaban mediante una votación por cada una de las cuatro legiones existentes. Cada soldado debía proporcionar y mantener su propio equipo. Los hoplitas o soldados de infantería romanos (llamados así por su escudo circular o hoplon), que luchaban en la formación tradicional de falange griega eran, esencialmente, lanceros bien armados. Su servicio terminaba con la Fiesta del Caballo de octubre, el 19 de octubre, que marcaba el final de la temporada de campaña. Las reformas del siglo VI a.C. del sexto rey de Roma, Servio Tulio, introdujeron un proceso de asignación más organizado. Los ciudadanos se dividieron en clases en función de la riqueza. Aunque los reclutas seguían siendo propietarios y ciudadanos, se les asignaba a manípulos por edad y experiencia: hastati, principes y triari.

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Reformas de Mario

Recién en la República tardía y el consulado de Cayo Mario (c. 157-86 a.C.) y Publio Rutilio Rufo en el 107 a.C., la milicia ciudadana a medio tiempo se convirtió en un ejército profesional a tiempo completo. Se abolieron las distinciones entre edad y experiencia. Al darse cuenta de la necesidad de más soldados, Mario fue en contra de la costumbre y simplificó los requisitos para el alistamiento, reclutando a los ciudadanos más pobres y sin experiencia de Roma: los capite censi. Tras las Reformas de Mario, las legiones se hicieron más permanentes y el gobierno romano proporcionó todo el equipo esencial: armas, armaduras y ropa. Los legionarios recibían una paga por los días que servían, por lo que el servicio en el ejército se hizo muy popular entre los pobres, ya que les proporcionaba comida, ropa, mejores instalaciones médicas y un salario estable. No solo se beneficiaban de la buena paga y de una posible parte del botín, sino también del botín de guerra.

Roman Legionary Kit
Kit de los legionarios romanos
Carole Raddato (CC BY-SA)

Todos los legionarios se consideraban infantes pesados y se armaban por igual con un pilum (lanza) y un gladius (espada). Había incluso un guardián de las armas o custos armorum. Cada legión recibía un estandarte, un águila de plata o de oro, algo que, con el tiempo, infundiría lealtad en el legionario. Con el fin de reducir el tamaño del tren de equipaje y aumentar la movilidad, cada soldado debía llevar sus provisiones a la espalda, a partir de entonces conocido como "mula de Mario". Como la antigua formación de falange resultó ineficaz en la guerra romana, se abandonó. También entre los cambios, la cohorte sustituyó a la anterior manípula, que ahora constaba de 480 hombres divididos en seis centurias de 80 hombres. Rufo introdujo los ejercicios de armas y también reformó el proceso de nombramiento de los oficiales superiores. Estos nuevos legionarios pasaron a estar mejor entrenados, mejor disciplinados y, por tanto, a ser más flexibles y eficaces en la batalla.

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Reformas de Augusto

Tras llegar al poder en el 27 a.C., el emperador Augusto (que reinó del 27 a.C. al 14 d.C.) reformó totalmente el ejército. Según el historiador Stephen Dando-Collins en su libro Legiones de Roma, los siglos I y principios del II d.C. fueron la edad de oro de la legión, cuando "arrasaron con todo". Consideró que la legión romana de la época imperial era un triunfo de la organización. Añadió: "... cada componente, desde la infantería pesada hasta la caballería, pasando por la artillería y la infantería ligera auxiliar de apoyo, encajaba perfectamente para formar una máquina militar sólida y autónoma" (10).

Los legionarios estaban exentos de pagar impuestos y no estaban sujetos a la ley civil.

Tras su victoria contra Antonio y Cleopatra en la batalla de Actium en el año 31 a.C., Augusto quiso asegurarse la lealtad a él y a nadie más (concretamente al Senado romano). Cada soldado debía prestar un juramento de fidelidad al emperador romano: el ius iurandum que se renovaba cada año el 3 de enero. Para lograr su objetivo, disolvió 32 de las 60 legiones existentes, dando de baja a 260.000 hombres. Las 28 legiones restantes se redujeron a 25 cuando Publio Quintilio Varo perdió 3 legiones en la batalla del bosque de Teutoburgo en el año 9 d.C.

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Luego, bajo los emperadores Claudio, Nerón, Galba y Trajano, se añadirían más legiones. Al final, Roma contaba con un ejército permanente de 150.000 legionarios y 180.000 auxiliares de infantería y caballería. La mayor parte de las legiones estaban estacionadas en las provincias problemáticas y a lo largo de las fronteras. Solo nueve cohortes permanecieron en Italia, tres de ellas en Roma.

Reclutamiento

Con la profesionalización y permanencia del ejército, se necesitaban soldados para llenar las legiones. Todos los soldados romanos eran voluntarios o voluntarii que firmaban por 16 años (más tarde ampliados a 20 y de nuevo a 25) o reclutas o lecti. La mayoría eran voluntarios, pero si era necesario, se podían obtener reclutas a través de un dilectus. La conscripción seguía siendo tan impopular en el Imperio como lo había sido en la República y se utilizaba sobre todo para adquirir auxilia. En la época de Mario, la no presentación al servicio militar suponía que el recluta fuera declarado traidor y se le aplicara la pena de muerte. Además de los cambios que introdujo en las legiones, Augusto también creó una serie de tropas especializadas:

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  • la Guardia Pretoriana;
  • la Guardia de la Ciudad o Cohortes urbanae;
  • la Guardia Nocturna o Vigiles;
  • la Guardia Imperial o Guardia Alemana.

Para completar el ejército con los legionarios necesarios, había un oficial de reclutamiento especial o conquisitores. La edad óptima para un recluta estaba entre los 18 y los 23 años. Durante el proceso de reclutamiento y entrevista, se tenían en cuenta las habilidades de los civiles y se les daba un buen uso: los herreros se convertían en armeros, los sastres y zapateros se utilizaban para reparar los uniformes y el calzado, mientras que los no cualificados se empleaban en un grupo de topógrafos o en la artillería romana. Aunque la ocupación anterior de un voluntario o recluta era importante, también se prestaba atención a su edad, altura, educación y estado físico total. Los que aspiraban a convertirse en centurión debían saber leer y escribir, ya que todas las comunicaciones (escritas en latín) se debían transmitir a los legionarios. Para la auxilia, los potenciales jinetes con buenas habilidades ecuestres se reclutaban entre antiguos enemigos: la Galia romana, Germania y Tracia.

Roman Legionaries
Legionarios romanos
Osama Shukir Muhammed Amin (Copyright)

Para evitar que la lealtad de un hombre se dividiera entre el ejército y su familia, a un legionario romano no se le permitía casarse hasta su retiro, y si un individuo se casaba, se anulaba. El emperador Septimio Severo suspendió esta práctica en 197 d.C. Los legionarios estaban exentos de pagar impuestos y no estaban sujetos al derecho civil. En su lugar, se regían únicamente por la ley militar, que podía ser extremadamente dura. En ocasiones, durante los meses de invierno, se concedían permisos, solo si pagaba una pequeña cuota al centurión.

Formación

Había un largo proceso de examen y entrenamiento antes de convertirse en legionario. Antes de ser aceptados, todos los reclutas se sometían a una comprobación de su situación legal. Algunos venían con cartas de recomendación que indicaban que el individuo había nacido libre y era ciudadano. A menudo, una carta podía conducir a un rápido ascenso. El estatus legal era importante porque a los esclavos no se les permitía alistarse en el ejército. Si un esclavo intentaba alistarse como voluntario, estaba sujeto a la pena de muerte. Si se cumplían todas las normas durante el período de prueba o probatio, el recluta o tiro se convertía en signatus y recibía su signaculum: una pieza de metal que se llevaba al cuello en una pequeña bolsa de cuero y que señalaba la conexión del individuo con el ejército. El signaculum era similar a las placas de identificación actuales y contenía información personal importante sobre el soldado. No llevar el signaculum podía suponer un severo castigo. En ese momento se hacía el sacramentum, un juramento al emperador, se le daba dinero para viajes o viaticum y se le adscribía a una centuria. Cada legión tenía su propio campo de reclutamiento preferido. A su llegada al campamento, se sometía a un riguroso proceso de entrenamiento antes de convertirse oficialmente en legionario romano.

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Roman Army Reenactment
Recreación del ejército romano
Hans Splinter (CC BY-ND)

El entrenamiento, supervisado por un oficial especializado u optio, era constante: ejercicios de aproximación, correr grandes distancias vestidos con armadura completa y marchar en formación y maniobras. El entrenamiento con armas se realizaba con escudos de mimbre y espadas de madera. Había simulacros de batallas, combates uno a uno, y se esperaba que los legionarios se reunieran en torno al estandarte de la legión.

La disciplina era dura; los centuriones llevaban una vitis o vara de vid que se utilizaba para golpear, incluso por infracciones menores. En determinadas situaciones, se autorizaba la pena de muerte si un soldado era declarado culpable por un tribunal militar de tribunos. Entre las infracciones que se podían cometer estaban el dormir mientras se estaba de guardia, el robo y la cobardía. Si se le declaraba culpable, el legionario podía ser crucificado o incluso arrojado a las fieras. No había apelación. En la época de Julio César (100-44 a.C.), cuando toda una unidad estaba implicada en la deserción o la cobardía, la unidad era condenada a ser diezmada o reducida en una décima parte. Se echaba a suertes y uno de cada diez era azotado o apedreado hasta la muerte por los otros nueve. El riguroso entrenamiento y la dura disciplina aplicada debían garantizar la obediencia sin titubeos.

Pagos, premios y ascensos

Los salarios del ejército eran buenos. César aumentó la paga de 450 a 900 sestercios al año, y en la época del reinado de Domiciano, hacia el 89 d.C., era de 1200 sestercios. Podía haber bonificaciones por actos individuales de valentía; sin embargo, también se hacían deducciones para cubrir los gastos del legionario. Había una serie de condecoraciones y premios por un comportamiento destacado:

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  • lanza (hasta pura), por herir a un enemigo en batalla;
  • copa de plata, por matar y despojar a un enemigo en batalla;
  • estandarte de plata, por el valor en la batalla;
  • Torcaz y Armillae (un brazalete de oro para el cuello y la muñeca) por valor excepcional en la batalla;
  • corona de oro (corona aurea), también por valor excepcional en la batalla;
  • corona mural (corona muralis), por ser el primer soldado en cruzar una muralla enemiga;
  • corona naval (corona navalis), por la valentía en una batalla naval;
  • corona del valor (corona vallaris), para el primer soldado que cruza las murallas de un campamento enemigo;
  • corona cívica (corona civica), por salvar la vida de un compañero.

Centurion
Centurión
Luc Viatour / www.Lucnix.be (CC BY-NC-SA)

Dentro del ejército, había oportunidades de ascenso si se tenía la educación e influencia necesarias. Algunos de los puestos eran:

  • tesserarius: comandante de guardia responsable de obtener los códigos y mantenerlos seguros;
  • ballistarius: manejaba las máquinas de asedio;
  • vexillarius: portador del vexillum (el estandarte de la legión);
  • significador: portador de estandarte;
  • aquilifer: portador del estandarte del águila.

El cuartel general también contaba con su cuota de empleados y ordenanzas, los beneficiarii, que estaban exentos de las tareas habituales. Por último, un legionario siempre podía aspirar a convertirse en centurión, un oficial de rango medio que mantenía la disciplina y que algunos consideraban la columna vertebral del ejército. El centurión (centurio) se reconocía por su armadura de plata y su casco con cresta.

Retiro

Tras el servicio honorable de un legionario y su retiro, recibía la missio honesta. Se le entregaba una declaración similar a un diploma que indicaba su servicio honorable, una paga de retiro única (bajo Augusto era de 12.000 sestercios) y, lo más importante, tierras. Sin embargo, su servicio no terminaba ahí, podía ser llamado en una situación de emergencia para servir como miembro de los evocati (legionarios retirados que volvían al servicio). Los que infringían la ley militar se retiraban con deshonor y recibían la missio ignominiosa. Otros considerados no aptos debido a lesiones mentales o físicas recibían la missio causaria.

Roman Military Diploma
Diploma militar romano
Metropolitan Museum of Art (Copyright)

El Bajo Imperio romano

Durante el siglo IV d.C., se introdujeron cambios importantes y los legionarios pasaron a ser comitatenses (una reserva estratégica móvil a disposición del emperador, no vinculada a ninguna región concreta) o limitanei que patrullaban las guarniciones de la frontera y rara vez luchaban lejos de las fortalezas. En lugar de la antigua guardia pretoriana, que se había disuelto, existía la guardia imperial o scholae palatinae y unidades de infantería llamadas auxilia palatinae. Aunque la función de los legionarios cambió con el tiempo, desempeñaron un papel importante en la conquista y el mantenimiento de un vasto imperio que abarcaba el mar Mediterráneo.

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Sobre el traductor

Agustina Cardozo
Agustina es Traductora Pública de inglés a español, nacida y residente en Uruguay. Sus áreas de especialización como traductora son la sanidad, la educación, la historia y el derecho.

Sobre el autor

Donald L. Wasson
Donald ha enseñado Historia Antigua, Medieval y de los Estados Unidos en el Lincoln College (Normal, Illinois) y siempre ha sido y será un estudiante de la historia, desde que aprendió sobre Alejandro Magno. Está ansioso por transmitir el conocimiento a sus alumnos.

Cita este trabajo

Estilo APA

Wasson, D. L. (2021, marzo 10). Legionario romano [Roman Legionary]. (A. Cardozo, Traductor). World History Encyclopedia. Recuperado de https://www.worldhistory.org/trans/es/1-19447/legionario-romano/

Estilo Chicago

Wasson, Donald L.. "Legionario romano." Traducido por Agustina Cardozo. World History Encyclopedia. Última modificación marzo 10, 2021. https://www.worldhistory.org/trans/es/1-19447/legionario-romano/.

Estilo MLA

Wasson, Donald L.. "Legionario romano." Traducido por Agustina Cardozo. World History Encyclopedia. World History Encyclopedia, 10 mar 2021. Web. 08 feb 2023.

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