Butrinto (nombre antiguo: Buthrotum) se encuentra en la costa fértil del Epiro en la actual Albania y fue un asentamiento importante en las épocas helenística y romana gracias a su ubicación en la ruta entre Italia y la Grecia continental a través del mar Jónico, su puerto seguro, su acceso al interior mediante el lago Butrinto y su proximidad a Córcira (Corfú). Hoy en día Butrinto está declarado Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO.
El Butrinto griego
Este lugar, que se habitó por primera vez durante la Edad de Bronce, ciertamente estuvo en contacto con la civilización griega desde el siglo VII a.C., tal y como indican los descubrimientos de cerámica de Corinto y Ática. De hecho, los restos arqueológicos sugieren que existió un santuario arcaico en el lugar desde el siglo V a.C., posiblemente en honor a Zeus Soter. De este periodo también se conservan los muros de fortificación poligonales. Con toda probabilidad, Butrinto fue en algún momento una colonia de la antigua ciudad de Córcira, a pocos kilómetros al otro lado del mar en la isla de Corfú. Desde el siglo IV a.C. es probable que Butrinto se convirtiera en un súbdito de los caones que controlaban la región del Epiro y tenían su capital en Fénice.
Periodo helenístico
En la época helenística a partir de los siglos IV y III a.C., se construyeron fortificaciones que consistían en un circuito de bloques grandes rectangulares cortados con varias entradas monumentales. También se construyó un gran santuario en honor a Asclepio en las laderas sureñas de la acrópolis, probablemente en torno a un manantial sagrado. En el siglo II a.C. el lugar se desarrolló mucho con los fondos de las ofrendas realizadas en el santuario y se construyeron muchos edificios, incluido un teatro y un ágora con estoas.
El periodo romano
Butrinto pasó a estar bajo el control de Roma en 167 a.C., pero siguió manteniendo un alto grado de autonomía. Los romanos le otorgaron a la ciudad una importancia especial a través de la Eneida de Virgilio, que hizo que el héroe se quedara allí, atribuyéndole así una ascendencia troyana a la ciudad y afirmando que el asentamiento fue fundado por el vidente Heleno, hijo del rey troyano Príamo. Julio César visitó Butrinto en 44 a.C. y en 48 a.C. se convirtió formalmente en una colonia romana. La ciudad no era solo importante desde un punto de vista estratégico al controlar las rutas marítimas locales, sino que también era de interés comercial en términos de agricultura. De hecho, el millonario Tito Pomponio Ático había tenido propiedades en la zona desde alrededor de 68 a.C.
La ciudad recibió una vez más una inversión romana durante el periodo augusto tras la victoria de Augusto en 31 a.C. contra Marco Antonio y Cleopatra en la batalla de Accio, a solo 100 km al sur. Tras esto, Butrinto adoptó oficialmente el latín como idioma, estableció un Senado y recibió el derecho a acuñar monedas. Comenzaron varios proyectos de construcción, incluidas termas romanas con suelo radiante, un puente, un ninfeo (una fuente pública decorativa), un acueducto, tres santuarios (uno de ellos dedicado a Minerva Augusta) y la pavimentación del ágora y su adaptación a un foro romano. A partir del siglo I d.C. los barrios de las afueras también se desarrollaron más y su sistema de red de caminos pasó a ser el típico de la planificación urbana romana.
En el siglo II d.C. se expandió el teatro y la zona del escenario se monumentalizó; el foro también se embelleció más con santuarios y estatuas dedicatorias. A partir de los siglos II y III a.C. los barrios exteriores de la antigua ciudad vieron la construcción de grandes villas privadas con grandes patios centrales de peristilo, piscinas ornamentales y suelos finos de mosaicos. En algún momento del siglo IV d.C. varios de los edificios del lugar sufrieron extensos daños arquitectónicos, puede que a causa de un gran terremoto en 365 d.C. que sacudió toda la zona de los Balcanes. A pesar de ciertas evidencias de un intento de reconstrucción, el lugar nunca recuperaría su antigua prominencia y, a partir del siglo V d.C. se empezaron a construir edificios cristianos, tales como una gran basílica y un baptisterio.
