La leyenda de Sargón de Acadia (en torno a 2300 a.C.) es una obra acadia procedente de Mesopotamia que se entiende como la autobiografía de Sargón de Acadia (el Grande, que reinó de 2334-2279 a.C.) y fue el fundador del Imperio acadio. La copia más antigua que se conserva data del siglo VII a.C. y se encontró en las ruinas de la Biblioteca de Asurbanipal en el siglo XIX.
El texto, probablemente compuesto en torno a 2300 a.C., también se conoce como La leyenda del nacimiento de Sargón y describe los orígenes humildes del rey y su ascenso al poder con la ayuda de la diosa Ishtar. Concluye con un reto a los futuros reyes para que vayan a donde ha ido él y hagan lo que él ha hecho. Sargón fue el fundador del primer imperio multinacional del mundo cuyo reinado se hizo legendario e inspiró muchas historias, pero no se sabe demasiado sobre su vida aparte de obras como La leyenda de Sargón de Acadia y la obra literaria Sargón y Ur-Zababa.
Hoy en día, ambas obras a veces se clasifican como pertenecientes al género de la literatura naru de Mesopotamia, la primera ficción histórica del mundo, en el que una figura famosa, normalmente un rey, aparece como el protagonista de una obra de ficción. El género apareció en torno al segundo milenio a.C. y era bastante popular a juzgar por la cantidad de copias encontradas de obras naru.
El propósito de la literatura naru no era engañar a la audiencia, sino dejar claro algún valor cultural o religioso. No obstante, en el caso de La leyenda de Sargón de Acadia, parece que se usó el género naru para establecer que Sargón era «un hombre del pueblo» que, tras empezar en la vida como un huérfano que no tenía nada, forjó su propio destino y estableció un imperio.
La leyenda y la literatura naru
Sargón de Acadia era muy consciente de la época en la que vivía y de la gente sobre la que gobernaría. Parece que entendió pronto que a la gente común no le gustaba la nobleza y, aunque no cabe duda de que era un líder militar brillante, fue la historia que contó sobre su juventud y ascenso al poder la que ejerció una poderosa influencia sobre los sumerios a los que quería conquistar.
En vez de presentarse a sí mismo como un hombre elegido por los dioses para gobernar, presentó una imagen más modesta de sí mismo como un huérfano a la deriva que fue acogido por un jardinero amable y que recibió el amor de la diosa Inanna/Ishtar. Según La leyenda de Sargón de Acadia, era el hijo ilegítimo de una «mujer cambiada», que podría referirse a una sacerdotisa del Ishtar (cuyo clero era andrógino), y nunca conoció a su padre.
Su madre no podía revelar que estaba embarazada o quedarse con el niño, así que lo puso en una canasta y luego lo dejó irse río abajo en el Éufrates. Había sellado la canasta con brea y el agua se lo llevó sano y salvo. Más tarde lo encontró un hombre llamado Akki, un jardinero de Ur-Zababa, el rey de la ciudad sumeria de Kish. Al crear esta leyenda, Sargón se cuidó de distanciarse de los reyes del pasado (que afirmaban tener un derecho divino) y se posicionó con el pueblo llano de la región en lugar de la élite gobernante.
Como ya se ha dicho, hoy en día algunos eruditos consideran que la leyenda pertenece al género naru de la literatura mesopotámica, pero no se sabe si, en su época, se habría entendido así o no. El erudito O. R. Gurney define el género y su origen:
Una naru era una estela grabada en la que un rey dejaba constancia de los acontecimientos ocurridos durante su reinado. Entre las características de tal inscripción están la presentación formal del escritor por nombre y títulos, la narrativa en primera persona y un epílogo que normalmente consiste en maldiciones sobre la persona que dañe el monumento en el futuro y bendiciones para los que lo traten con respeto. La llamada «literatura naru» consiste en un pequeño conjunto de inscripciones naru apócrifas, compuestas probablemente a principios del segundo milenio a.C. pero en nombre de los reyes famosos del pasado. Un ejemplo muy conocido de esto es La leyenda de Sargón de Acadia. En estas obras se mantiene la forma de la naru, pero el tema es legendario o incluso ficticio. (93)
La copia que se conserva, escrita mucho después de la muerte de Sargón, transmite la historia que habría presentado Sargón respecto a su nacimiento, su crianza y su reinado. Las obras naru como La leyenda de Cutha o La maldición de Agadé usan una figura histórica muy conocida (en estos dos casos es Naram-Sin, el nieto de Sargón) para dejar algo claro respecto a la relación adecuada entre el ser humano (en especial un rey) y los dioses. Otros ejemplos de literatura naru, tales como La gran revuelta o La leyenda de Sargón de Acadia, cuentan una historia sobre una gran victoria militar o el origen de un gran rey. En el caso de Sargón, como aspirante a conquistador y constructor de imperios, afirmar que había tenido un nacimiento humilde y una educación modesta lo habría beneficiado.
Propósito y texto
Cuando Sargón ascendió al poder en 2334 a.C., Sumeria era una región que llevaba poco tiempo unificada desde el Período Dinástico Arcaico (2900-2334 a.C.) con Eannatum, rey de Lagash, e incluso entonces no era una unión cohesiva. Antes de la conquista de Eannatum, las ciudades sumerias peleaban a menudo unas con otras por recursos como el agua o el derecho a las tierras, una causa común de las guerras mesopotámicas. Para complicar aún más la situación, estaba la discrepancia entre los ricos y los pobres. La erudita Susan Wise Bauer escribe lo siguiente al respecto:
La conquista relativamente rápida de Sargón de toda la llanura mesopotámica es sorprendente teniendo en cuenta la incapacidad de los reyes sumerios para controlar ningún área que abarcase más de dos o tres ciudades, [pero los sumerios] estaban sufriendo de una brecha cada vez mayor entre la élite que gobernaba y los trabajadores pobres. [Los ricos] usaban su poder religioso y seglar combinado para reclamar hasta tres cuartos de la tierra en cualquier ciudad. La conquista relativamente fácil de Sargón de esta zona (por no mencionar sus protestas constantes por su origen humilde) puede revelar un llamamiento a los miembros oprimidos de la sociedad sumeria que funcionó para que se unieran a él. (99)
Al presentarse a sí mismo como un «hombre del pueblo» logró el apoyo para su causa y se hizo con Sumeria con relativa facilidad. Luego de reunir el sur de Mesopotamia bajo su control, siguió adelante para crear el primer imperio multinacional de la historia. Una vez instalado en el poder, su reinado no siempre fue popular, y esto se puede apreciar en las revueltas varias con las que se vio obligado a lidiar, tal y como describen sus inscripciones. No obstante, al principio habría resultado muy atractivo para la gente que estaba cansada de que los ricos vivieran como querían a expensas de la clase trabajadora.
La jerarquía social en Sumeria era rígida y tan solo unos pocos disfrutaban de una vida de ocio mientras la mayoría realizaba todo el trabajo que permitía que las ciudades funcionaran. En esta clase de situación social, un pretendiente al gobierno que era hijo de una madre soltera, abandonado y acogido por un jardinero se habría ganado la aprobación del pueblo mucho más que cualquier miembro de la élite que gobernaba las ciudades en aquel entonces.
La siguiente traducción de la leyenda procede de La sabiduría del Antiguo Oriente, de J. B. Pritchard (Volumen I, pp. 85-86):
Sargón, el poderoso rey, rey de Agadé, soy yo.
Mi madre fue una cambiante, a mi padre no lo conocí.
El hermano (o hermanos) de mi padre amaba las colinas.
Mi ciudad es Azupiranu, situada a orillas del Éufrates.
Mi madre cambiante me concibió en secreto, me dio a luz escondida.
Me puso en un cesto de juncos, con brea selló
mi tapa.
Me echó al río que no me cubrió,
El río me llevó consigo y me llevó a Akki,
el que saca agua.
Akki, el que saca agua, me sacó cuando sumergió
su aguamanil.
Akki, el que saca agua, [me acogió] como su hijo
(y) me crio.
Akki, el que saca agua, me nombró su jardinero,
Mientras era jardinero Ishtar me concedió (su) amor,
Y durante cuatro años y [...] ejercí la realeza,
el [pueblo] de cabeza negra que goberné, goberné;
poderosas [mon]tañas con hachas bronce
conquisté,
los rangos superiores escalé,
los rangos inferiores [atra]vesé,
tres veces rodeé las [tie]rras del mar.
Dilmun mi [mano] cap[turó],
[Al] gran Der [ascendí], yo [...],
[...] Alteré y [...].
Cualquiera que sea el rey que suba después de mí,
[...]
¡Déjalo g[obierne, déjalo gobernar] al [pue]blo
de cabeza negra;
[Que conquiste] poderosas [montañas] con hachas
[de bronce],
[que] escale los rangos superiores,
[que atraviese los rangos inferiores],
que rodee las [tie]rras del mar tres veces!
[Deja que Dilmun capture su mano],
¡déjalo subir [al] gran Der y [...]!
[...] de mi ciudad, Aga[dé ... ]
[...] ... [...].
Comentario
El gran rey se presenta cuidadosamente en los primeros doce versos como un niño al que su madre ha desechado, que encuentra un hogar con Akki el jardinero y a quien la diosa Ishtar ama. Una vez establecidos Ishtar y su preferencia en el verso 12, el narrador pasa instantáneamente a «Y ejercí la realeza durante cuatro años» en el verso 13 y luego dedica el resto de la pieza a sus logros militares y a su legado.
Esta progresión de la historia habría inspirado al pueblo de la antigua Mesopotamia de la misma manera que lo hace en la actualidad el típico cuento del chico pobre que consigue triunfar. Sargón no solo presume de lo que consiguió hacer como rey, sino que también le habla a su pueblo de sus orígenes humildes y cómo fue gracias a la amabilidad de un extraño y la gracia de una diosa que pudo conseguir sus grandes hazañas.
No hay manera de saber si algo de lo que cuenta Sargón en la inscripción sobre sus primeros años es verdad o no, y se trata precisamente de eso. La leyenda difumina quién era Sargón y de dónde venía; y esta obra es la única que se conoce que presenta su biografía. «Sargón» no es siquiera su verdadero nombre, sino el nombre regio que eligió para sí mismo y que quiere decir «rey legítimo». Y aunque las inscripciones y su nombre indicarían que era semita, no hay manera de saber si siquiera eso es cierto.
Afirma que su ciudad natal es Azupiranu, pero tal ciudad no se menciona en ningún otro texto que se conserve y se cree que nunca existió. Azupiranu significa «ciudad del azafrán» y, como el azafrán era un producto valioso en la curación además de tener otras aplicaciones, puede que sencillamente estuviera vinculándose con el concepto de valor. La repetición de la imagen en la que Sargón es rescatado del río por «el que saca el agua» también habría tenido un significado simbólico para la audiencia mesopotámica porque consideraban que el agua era un agente transformador además de ser el medio para purificarse de cualquier maldad.
La manera de determinar si un acusado de un crimen era culpable o inocente se conocía como ordalía; es decir, que arrojaban al acusado al río, o saltaba él solo, y si sobrevivía era inocente; si no, los dioses, sirviéndose del río como agente, habrían dictado el veredicto de culpabilidad. Además, la otra vida en las creencias mesopotámicas estaba separada de la tierra de los vivos por un río y los difuntos dejaban atrás su vida terrenal al cruzar el río.
Por tanto, su viaje desde su ciudad natal a través del Éufrates hasta su destino con «el que saca agua» habría simbolizado tanto la transformación como su mérito porque había sobrevivido a su propia ordalía de niño. La leyenda sustituyó cualquier verdad biográfica que hubiera y, con el tiempo, se convirtió en la verdad. Y parece que ese era el efecto de muchas de las obras de literatura naru: con el tiempo, el mito se convertía en realidad. La erudita Gerdien Jonker escribe lo siguiente al respecto:
Hay que tener claro que la intención de los escritores de la Antigüedad no era engañar a nadie con sus escritos. La literatura inspirada por el género naru formaba un medio excelente con el que, al alejarse de las formas tradicionales, se podía crear una nueva «imagen» social del pasado. (95)
Aun así, lo anterior es una interpretación moderna de los textos de la Antigüedad; no se sabe cómo entendía el pueblo de la época los textos que hoy en día se clasifican como literatura naru mesopotámica. Parece probable que la audiencia original no cuestionase la historia de un niño abandonado por su madre en el río que flotó con la corriente y lo encontró un jardinero, que recibió el amor de una diosa y que ascendió hasta convertirse en el hombre más poderoso de Mesopotamia por la gracia de la diosa y su propio carácter. Como no había ninguna historia contradictoria con la que compararlo, se habría aceptado como un relato preciso de su vida y, en la era moderna, al menos como la versión que quería que recordasen las generaciones futuras.
La leyenda está reconocida por muchos estudiosos modernos, incluido Paul Kriwaczek, como la inspiración para la historia de los orígenes de Moisés en el libro bíblico del Éxodo, que no se había cuestionado hasta la era actual. Hoy en día mucha gente en todo el mundo acepta la historia de Moisés y los juncos y la princesa egipcia como verdadera, y así es como se habría recibido la leyenda de Sargón entre la gente de la antigua Mesopotamia. Quienquiera que fuera realmente, desde luego no le perjudicó que lo conocieran como el hijo huérfano de una sacerdotisa en vez de un heredero al trono privilegiado.
Conclusión
El texto se descubrió en las ruinas de la ciudad asiria de Nínive en torno a 1850-1853 cuando los arqueólogos Hormuzd Rassam y sir Austen Henry Layard estaban excavando en el yacimiento (aunque hay quienes le atribuyen el descubrimiento a sir Henry Rawlinson, que trabajaba con Layard). Hormuzd y Layard son famosos por muchos descubrimientos importantes por toda Mesopotamia, pero probablemente el más conocido sea el descubrimiento de la Biblioteca de Asurbanipal en Nínive. La leyenda de Sargón de Acadia era parte de esta biblioteca, lo que por supuesto sugiere que la historia todavía se seguía leyendo en el siglo VII a.C., casi 2.000 años después del reinado de Sargón.
Para entonces, Sargón ya era legendario. Los reyes del período III de Ur (2047-1750 a.C.), y en especial Ur-Nammu (que reinó de 2047-2030 a.C.) y Shulgi de Ur (que reinó de 2029-1982 a.C.), se asociaron con Sargón y sus sucesores como versiones más benignas de los reyes acadios. Parece que Hammurabi de Babilonia (que reinó de 1792-1750 a.C.) también recurrió al modelo de Sargón, especialmente en lo concerniente a la organización de su ejército, y los reyes asirios hicieron lo mismo. Para la época de Asurbanipal (que reinó de 668-627 a.C.), el nombre de Sargón habría sido tan conocido como lo son hoy en día los de Alejandro Magno o Julio César.
Asurbanipal envió a sus emisarios por toda Mesopotamia a recopilar y copiar todas las obras que pudiesen encontrar para su biblioteca para conservar el pasado para «los días venideros», cuando las generaciones futuras leerían esas obras. Entre los más de 30.000 textos en cuneiforme descubiertos en las ruinas de la biblioteca, la autobiografía de Sargón, tanto si es verdadera como si es ficción, presenta una de las versiones más antiguas del mundo, si no la más antigua, del cuento del pobre que consigue triunfar y sigue fascinando e inspirando a los lectores de hoy en día tal y como era su intención cuando se escribió.
