La momificación en el antiguo Egipto

Artículo

Joshua J. Mark
por , traducido por Rosa Baranda
Publicado el 14 febrero 2017
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Disponible en otros idiomas: inglés, francés

La práctica de momificar a los muertos comenzó en Egipto en torno a 3500 a.C. La palabra momia viene del latín mumia, que a su vez deriva de la palabra persa mum, que significa "cera", por el aspecto ceroso del cadáver embalsamado. La idea de momificar a los muertos puede que provenga de la buena conservación de los cadáveres en la árida arena del país.

Las primeras tumbas del periodo badariense, en torno a 5000 a.C., contenían ofrendas de comida y algunos bienes mortuorios, lo que sugiere que creían en la otra vida, pero los cuerpos no estaban momificados. Estas tumbas eran rectángulos u óvalos poco profundos en los que se ponía el cadáver tumbado sobre su lado izquierdo, a menudo en la posición fetal. Se consideraba que eran el lugar del descanso final del difunto y a menudo, al igual que en Mesopotamia, se encontraban cerca del hogar de la familia.

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Male Egyptian Mummy with Amulets
Momia egipcia de un hombre con amuletos
Osama Shukir Muhammed Amin (Copyright)

Las tumbas fueron evolucionando a lo largo de las eras, y para la época del periodo arcaico de Egipto (en torno a 3150 hasta en torno a 2613 a.C.) la mastaba había sustituido a la tumba simple, además de que los cementerios se habían vuelto algo común. Las mastabas no se concebían como el lugar del descanso final, sino como el hogar eterno del cuerpo. Ahora, la tumba se consideraba un lugar de transformación en el que el alma abandonaría el cuerpo para proceder a la otra vida. Sin embargo, se creía que el cuerpo tenía que permanecer intacto para que el alma pudiera continuar su camino.

Una vez liberada del cuerpo, el alma tenía que orientarse por las cosas que le resultaban familiares. Por esta razón, las tumbas se decoraban con historias y encantamientos del Libro de los muertos, para recordar al alma qué era lo que estaba pasando y qué se podía esperar, además de inscripciones conocidas como Los textos de las pirámides y Los Textos de los sarcófagos, que contaban los acontecimientos de la vida del difunto. Para los egipcios, la muerte no era el final de la vida, sino solo una transición de un estado a otro de existencia. Con ese fin, había que preparar el cuerpo cuidadosamente para que el alma pudiera reconocerlo al despertar en la tumba y después.

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El mito de Osiris y la momificación

Para la época del Imperio Antiguo (en torno a 2613-2181 a.C.), la momificación se había convertido en la práctica estándar a la hora de lidiar con los muertos, y empezaron a surgir rituales funerarios en torno a la muerte y la momificación. Estos rituales y sus símbolos derivaban en gran medida del culto de Osiris, que ya se había convertido en un dios popular. Osiris y su hermana y esposa, Isis, eran los primeros gobernantes de Egipto según la mitología, y habían recibido esta tierra poco después de la creación del mundo. Gobernaban un reino de paz y tranquilidad, enseñaron a la gente el arte de la agricultura y la civilización y les concedieron a hombres y mujeres los mismos derechos para vivir juntos en equilibrio y armonía.

Stela of Neskhons Queen of Pinezem II
Estela de Nesjons, reina consorte de Pinedyem II
Osama Shukir Muhammed Amin (Copyright)

Sin embargo, los celos se apoderaron del hermano de Osiris, Set, que envidiaba su poder y su éxito, así que lo mató. Primero lo encerró en un ataúd y lo mandó río abajo por el Nilo y después despedazó su cuerpo y repartió los trozos por todo Egipto. Isis recuperó todas las partes de Osiris, las volvió a juntar y después, con ayuda de su hermana Neftis, lo devolvió a la vida. Sin embargo, Osiris estaba incompleto (faltaba el pene, que se lo había comido un pez), así que ya no podía gobernar sobre la tierra. Descendió al Inframundo donde se convirtió en el Señor de los muertos. Sin embargo, antes de partir, Isis se había apareado con él en forma de milano y le dio un hijo, Horus, que vengaría a su padre una vez hubo crecido, reclamaría el trono y volvería a establecer el orden y el equilibrio en la tierra.

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Este mito se hizo tan sumamente popular que permeó toda la cultura y asimiló a los dioses y los mitos anteriores para crear una creencia central de la vida tras la muerte y la posibilidad de la resurrección de los muertos. Osiris a menudo se representaba como un gobernante momificado y solía aparecer con piel verde o negra, que simbolizaba tanto la muerte como la resurrección. La egiptóloga Margaret Bunson escribe:

El culto de Osiris empezó a influir en los ritos funerarios y los ideales de concebir la muerte como la "puerta a la eternidad". Esta deidad, tras haber asumido los poderes del culto y los rituales de los demás dioses de la necrópolis, ofreció a los seres humanos la salvación, la resurrección y la dicha eterna. (172)

Sin embargo, la vida eterna solo era posible si el cuerpo seguía intacto. El nombre de una persona, su identidad, representaba su alma inmortal, y esta identidad iba unida a la forma física de la persona.

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Head of a Mummy from Ptolemaic-Roman Egypt
Cabeza de una momia del Egipto ptolemaico romano
Osama Shukir Muhammed Amin (Copyright)

Las partes del alma

Se creía que el alma estaba compuesta de nueve partes diferentes:

  1. El Khat era el cuerpo físico.
  2. El Ka era el doble de la persona, la forma astral.
  3. El Ba era un aspecto de pájaro con cabeza humana que podía volar entre la tierra y los cielos, específicamente, entre la otra vida y el cuerpo de la persona.
  4. El Shuyet era el yo de la sombra.
  5. El Akh era el yo inmortal transformado.
  6. El Sahu era un aspecto del Akh.
  7. El Sechem era otro aspecto del Akh.
  8. El Ab era el corazón, la fuente del bien y del mal, que representaba el carácter de la persona.
  9. El Ren era el nombre secreto.

El Khat tenía que existir para que el Ka y el Ba se pudieran reconocer a sí mismos y funcionaran adecuadamente. Una vez separados del cuerpo, estos aspectos diferentes estarían confundidos y necesitarían centrarse en una forma que les resultase familiar.

Los embalsamadores y sus servicios

Cuando una persona moría, se llevaba a los embalsamadores, que ofrecían tres tipos de servicio. Según Heródoto: "La mejor clase, y la más cara, se dice que representa [a Osiris]; la siguiente clase es algo inferior y más barata, y la tercera es la más barata de todas" (Nardo, 110). Los familiares del difunto tenían que elegir el servicio que querían, y su respuesta era sumamente importante, no solo para el difunto sino también para ellos mismos.

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LAS PRÁCTICAS Y LOS RITOS FUNERARIOS SE TOMABAN TAN EN SERIO EN EL ANTIGUO EGIPTO DEBIDO A LA CREENCIA DE QUE LA MUERTE NO ERA EL FINAL DE LA VIDA.

Obviamente, el mejor servicio sería el más caro, pero si la familia podía permitírselo y aun así no lo elegía, corrían peligro de verse perseguidos por el espíritu. La persona fallecida sabría que habían elegido un servicio más barato de lo que se merecía y no podría progresar a la otra vida en paz. En vez de eso, volvería para arruinarles la vida a sus familiares hasta que rectificaran la ofensa. Las prácticas y los ritos funerarios se tomaban tan en serio en el antiguo Egipto debido a la creencia de que la muerte no era el final de la vida. La persona que había muerto todavía podía ver y oír, y si sufría una injusticia, los dioses le darían permiso para vengarse.

El proceso de momificación

Sin embargo, parece ser que aun así la gente elegía el servicio que mejor se podía permitir. Una vez elegido, este tipo de servicio determinaba la clase de ataúd en que se enterraría al difunto, los ritos funerarios disponibles y el tratamiento del cuerpo. La egiptóloga Salima Ikram, profesora de egiptología en la Universidad americana de El Cairo, ha estudiado a fondo la momificación, y escribe lo siguiente:

El ingrediente clave de la momificación era el natrón o netjry: la sal divina. Es una mezcla de bicarbonato de sodio, carbonato de sodio, sulfato de sodio y cloruro de sodio que se da de manera natural en Egipto, principalmente en Wadi Natrun, a unos 64 kilómetros al noroeste de El Cairo. Tiene propiedades desecantes y desgrasantes y era el desecante preferido, aunque la sal común también se utilizaba en entierros más económicos. (55)

En el servicio más caro, el cuerpo se tendía en una mesa y se lavaba. Los embalsamadores empezaban a trabajar por la cabeza:

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El cerebro se sacaba por las fosas nasales con un gancho de hierro, y lo que no se lograba alcanzar con el gancho se lavaba con químicos; después realizaban un corte en el costado con un cuchillo de pedernal y se extraía todo el contenido del abdomen. Después, la cavidad se lavaba a fondo y se limpiaba, primero con vino de palma y después con una infusión de especias molidas. Una vez limpia, se rellenaba con mirra pura, casia y cualquier otra sustancia aromática, excepto incienso, y se volvía a coser. Por último, el cuerpo se cubría con natrón y se dejaba reposar setenta días, nunca más tiempo. Cuando pasaba este periodo, el cuerpo se lavaba y se envolvía de la cabeza a los pies con tiras de lino untadas por la cara anterior con goma, que los egipcios usan comúnmente en vez de pegamento. En estas condiciones es como se devuelve el cuerpo a la familia, que hace construir una caja de madera, con forma humana, en la que podrán al difunto. (Ikram, 54, citando a Heródoto)

En el segundo tipo de enterramiento, el cuerpo recibía menos cuidados:

No se hace ninguna incisión y no se sacan los intestinos, pero se inyecta aceite de cedro en el cuerpo con una jeringa a través del ano, que después se tapa para evitar que el líquido se salga. Después el cuerpo se cura en natrón durante el número recomendado de días, y en el último se drena el aceite. El efecto es tan potente que, cuando sale, saca las vísceras licuadas y, como la carne se ha disuelto en el natrón, no queda nada más que la piel y los huesos. Tras este tratamiento, se devuelve a la familia sin más atenciones. (Ikram, 54, citando a Heródoto)

El tercer método de embalsamamiento, y el más barato, consistía sencillamente en "limpiar los intestinos y preservar el cuerpo en natrón durante 70 días" (Ikram, 54, citando a Heródoto). Los órganos internos se extraían para ayudar a preservar el cuerpo, pero como creían que el difunto todavía iba a necesitarlos, las vísceras se colocaban en vasos canopes y se sellaban dentro de la tumba. Tan solo el corazón se dejaba dentro del cuerpo, ya que creían que contenía el aspecto Ab del alma.

Los métodos del embalsamador

Los embalsamadores extraían los órganos del abdomen a través de una larga incisión en el costado izquierdo. Al sacar el cerebro, señala Ikram, insertaban una herramienta quirúrgica con un gancho por la nariz del difunto y lo sacaban a trozos, pero también hay pruebas de algunos embalsamadores que rompían la nariz para hacer más sitio para sacar el cerebro más fácilmente. Sin embargo, romper la nariz no era el método preferido porque podía desfigurar la cara del difunto, y el objetivo principal de la momificación era mantener el cuerpo intacto y que recordara a la persona viva tanto como fuera posible. Este proceso también se llevaba a cabo con animales. Era normal que los egipcios momificaran gatos, perros, gacelas, peces, aves, babuinos y el toro Apis, que estaba considerado una encarnación de la divinidad.

Cat Mummy
Momia de un gato
Mary Harrsch (Photographed at the Rosicrucian Egyptian Museum, Calif.) (CC BY-NC-SA)

La extracción de los órganos y el cerebro tenía que ver con la desecación del cuerpo. El único órgano que se dejaba en su sitio, en la mayoría de las eras, era el corazón porque se creía que era donde residía la identidad y el carácter de la persona. Se drenaba la sangre y se extraían los órganos para evitar la putrefacción, después se volvía a lavar el cuerpo, y se envolvía en vendas de lino.

Aunque los pasos anteriores eran el estándar llevado a cabo a lo largo de la mayor parte de la historia de Egipto, en algunas eras hubo ciertas modificaciones. Bunson apunta:

Cada periodo del antiguo Egipto vivió una alteración en cuanto a los órganos que se conservaban. El corazón, por ejemplo, se conservaba en algunas eras, y durante las dinastías ramésidas los genitales se extirpaban quirúrgicamente y se colocaban en un féretro especial con la forma del dios Osiris. Quizás esto se llevase a cabo en conmemoración de la pérdida del dios de sus propios genitales, o como una ceremonia mística. Sin embargo, a lo largo de toda la historia de la nación, los vasos canopes estuvieron bajo la protección de los Mesu Heru, los cuatro hijos de Horus. Estos vasos y su contenido, los órganos empapados en resina, se colocaban cerca del sarcófago en contenedores especiales. (175)

Ritos funerarios y enterramiento

Una vez se habían sacado los órganos y se había lavado el cuerpo, este se envolvía en lino, ya fuera el embalsamador si los familiares habían elegido el trato más caro, y que también incluía amuletos mágicos y encantamientos de protección en las vendas, o la familia, y después se ponía en un sarcófago o un ataúd sencillo. Las vendas se conocían como el "lino de ayer", porque en un principio los pobres le daban sus ropas viejas a los embalsamadores para envolver el cadáver con ellas. Esto hizo que con el tiempo cualquier tela de lino usada para el embalsamamiento se conociera también con ese nombre.

Painted & Gilded Mummy Case of an Unamed Woman
Ataúd pintado y dorado de una mujer desconocida
Osama Shukir Muhammed Amin (Copyright)

El funeral era un asunto público en el que, si se lo podían permitir, se contrataban plañideras profesionales. Estas mujeres se conocían como "Milanos de Neftis" y animaban a la gente a expresar su dolor a través de sus propios lloros y lamentaciones. Hacían referencia a la brevedad de la vida y lo súbito de la muerte, pero también aseguraban el aspecto eterno del alma y la confianza de que el difunto superaría el juicio del peso del corazón en la otra vida para llegar al Campo de Juncos.

Los bienes mortuorios, ya fueran ricos o pobres, se ponían en la tumba. Esto incluía muñecas shabti que, en la otra vida, se podían despertar mediante un hechizo para llevar a cabo las tareas de la persona fallecida. Como la otra vida se consideraba una versión eterna y perfecta de la vida terrenal, se creía que allí también había trabajo, igual que había habido en la vida mortal. Las shabtis llevarían a cabo las tareas para que el alma pudiera descansar y disfrutar. Las shabtis son indicadores importantes para los arqueólogos modernos de la riqueza y el estatus de una persona enterrada en una tumba específica; cuantas más shabtis, más rico.

Shabti Box
Caja de Shabtis
Osama Shukir Muhammed Amin (Copyright)

Además de las shabtis, también se enterraban otras cosas que creían que serían necesarias en la otra vida: peines, joyas, cerveza, pan, ropa, armas, algún objeto favorito y hasta las mascotas. Todo esto se le aparecería al alma en la otra vida, para que pudiera utilizarlo. Antes de sellar la tumba se llevaba a cabo un ritual que se consideraba vital para la continuación del viaje del alma: la ceremonia de la apertura de la boca. En este rito, un sacerdote invocaba a Isis y Neftis, que eran las que habían devuelto a Osiris a la vida, mientras tocaba a la momia con varios objetos (azuelas, cinceles, cuchillos) en varios puntos mientras ungía el cuerpo. Al hacerlo, le devolvía al difunto el uso de los oídos, los ojos, la boca y la nariz.

El hijo y heredero del difunto solía adoptar el papel del sacerdote, uniendo así aún más el rito con la historia de Horus y su padre Osiris. Después de eso, el difunto podría oír, ver y hablar y estaría listo para continuar el viaje. La momia se metía en un sarcófago o un ataúd que se enterraba en una tumba en el suelo o se ponía en una cámara funeraria junto con los bienes mortuorios y así concluía el funeral. Después, los vivos volvían a sus asuntos y se creía que los muertos pasaban a la vida eterna.

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Sobre el traductor

Rosa Baranda
Traductora de inglés y francés a español. Tiene un profundo interés por la historia, especialmente la antigua Grecia y Egipto. Hoy en día escribe subtítulos para clases online y traduce textos sobre historia y filosofía entre otras cosas.

Sobre el autor

Joshua J. Mark
Escritor independiente y antiguo profesor de filosofía a tiempo parcial en el Marist College de Nueva York, Joshua J. Mark ha vivido en Grecia y Alemania; también ha viajado por Egipto. Ha sido profesor universitario de historia, escritura, literatura y filosofía.

Cita este trabajo

Estilo APA

Mark, J. J. (2017, febrero 14). La momificación en el antiguo Egipto [Mummification in Ancient Egypt]. (R. Baranda, Traductor). World History Encyclopedia. Recuperado de https://www.worldhistory.org/trans/es/2-44/la-momificacion-en-el-antiguo-egipto/

Estilo Chicago

Mark, Joshua J.. "La momificación en el antiguo Egipto." Traducido por Rosa Baranda. World History Encyclopedia. Última modificación febrero 14, 2017. https://www.worldhistory.org/trans/es/2-44/la-momificacion-en-el-antiguo-egipto/.

Estilo MLA

Mark, Joshua J.. "La momificación en el antiguo Egipto." Traducido por Rosa Baranda. World History Encyclopedia. World History Encyclopedia, 14 feb 2017. Web. 07 ago 2022.

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