Batalla de Tourcoing

Artículo

Harrison W. Mark
por , traducido por Agustina Cardozo
Publicado el 30 marzo 2023
Disponible en otros idiomas: inglés, francés
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La Batalla de Tourcoing (17-18 de mayo de 1794) fue un importante enfrentamiento en la Guerra de la Primera Coalición, la primera fase de las guerras revolucionarias francesas (1792-1802). En ella, un ejército de la República Francesa rechazó con éxito un ataque de seis flancos de las fuerzas de la Coalición; la victoria en Tourcoing conduciría al éxito francés en la Campaña de Flandes de 1792-95.

Duke of York Narrowly Escapes Capture at the Battle of Tourcoing
El duque de York escapa por poco de la captura en la batalla de Tourcoing
Anonymous (Public Domain)

A pesar de la calidad superior de sus soldados, el plan de ataque aliado fracasó debido a su excesivo trabajo; requería seis columnas para cubrir una gran cantidad de terreno en el sofocante calor del verano, con una comunicación mínima entre ellas. El Ejército del Norte francés, comandado por Joseph Souham, fue capaz de atacar y arrollar a dos de las columnas aliadas, anulando así el plan de ataque aliado.

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La derrota desanimó a las tropas aliadas, sobre todo porque Austria, el socio principal de la Coalición, se interesó más por los asuntos de Polonia. Así pues, Tourcoing sentó las bases para la victoria francesa en la decisiva batalla de Fleurus (26 de junio de 1794), tras la cual los franceses mantuvieron su hegemonía durante el resto de la guerra.

Antecedentes

A pesar de superar en número a los aliados y de tener un acceso más fácil a los suministros, el ejército francés estaba formado en su inmensa mayoría por reclutas indisciplinados y sin entrenamiento.

Con la apertura de la campaña de 1794, la Guerra de la Primera Coalición entraba en su tercer año. Lo que inicialmente se había anunciado como un conflicto breve para librar a Europa de la molesta Revolución francesa (1789-1799) se había convertido en un asunto prolongado; no solo la determinación del ejército francés había sido más dura de lo esperado, sino que la invasión aliada también había perdido su impulso inicial. Tras obtener una victoria decisiva en la batalla de Neerwinden en marzo de 1793, el ejército aliado se adentró en Francia, pero en lugar de avanzar directamente hacia París, decidió asediar las ciudades fortificadas francesas de la frontera. Esta estrategia fue ideada por el comandante en jefe aliado, el príncipe Josias de Sajonia-Coburgo-Saalfeld. Hombre precavido por naturaleza, Coburgo trató de asegurar para su ejército una base de operaciones en suelo francés antes de arriesgarse a marchar sobre París.

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El retraso de Coburgo permitió a los franceses disponer de un valioso tiempo para reorganizar su ejército. Los suministros y el equipamiento se desviaron a los ejércitos, y la levée en masse de agosto de 1793 decretó que todos los hombres solteros de entre 18 y 25 años estuvieran disponibles para el reclutamiento. Estas reformas permitieron a los franceses obtener tres victorias sucesivas sobre los aliados al final de la campaña de 1793: los anglo-holandeses fueron derrotados en la batalla de Hondschoote (6-8 de septiembre), los holandeses fueron derrotados en Menin (12-13 de septiembre) y los austriacos fueron derrotados en la batalla de Wattignies (15-16 de octubre). Después de Wattignies, los ejércitos de ambos bandos se instalaron en cuarteles de invierno, lo que permitió a la naciente República Francesa sobrevivir un invierno más.

Los ejércitos

Tanto el ejército francés como el aliado experimentaron cambios de mando en los primeros meses de 1794. El 8 de febrero, el general Jean-Charles Pichegru se hizo cargo del Ejército Francés del Norte y del Ejército de las Ardenas, que sumaban un total de 227.000 hombres. Se trataba de un mando enorme incluso para el más competente de los generales, algo que Pichegru decididamente no era, ya que había tenido un éxito mediocre en sus anteriores mandos en Renania. Sin embargo, el talento de los subordinados de Pichegru ayudaría al ejército francés en los meses siguientes. A pesar de superar numéricamente a los aliados y de tener un acceso más fácil a los suministros, el ejército francés estaba formado en su inmensa mayoría por reclutas indisciplinados y sin entrenamiento. Pichegru llegó con órdenes de París de envolver los flancos de los Aliados y hacerlos retroceder hacia los Países Bajos austriacos (Bélgica).

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Prince Frederick Josias of Saxe-Coburg-Saalfeld
Príncipe Federico Josias de Saxe-Coburg-Saalfeld
William Essex (Public Domain)

A finales de marzo, el ejército de la Coalición también recibió un nuevo comandante. Francisco II, Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, llegó para asumir el mando personal a petición de su hermano menor, el archiduque Carlos. Esto se hizo tanto para inspirar a las tropas como para reafirmar el dominio de Austria entre las naciones de la Coalición, que desconfiaban unas de otras. Cuando llegó el emperador, el ejército contaba con unos 130.000 soldados listos para la batalla. El grueso de estas tropas procedía de Austria, aunque también había un número significativo de soldados de Gran Bretaña, Prusia, la República Holandesa, Hannover y varios otros estados alemanes. El mando de Francisco II era solo nominal, y dejó la toma de decisiones en manos de Coburgo y de su jefe de estado mayor, Karl Mack von Leiberich. Con la aprobación del emperador, Coburg decidió reanudar su estrategia de salto de fortalezas y puso sus miras en la ciudad de Landrecies.

Comienzo de las operaciones

La campaña comenzó el 29 de marzo, cuando Pichegru lanzó un ataque fallido contra las líneas aliadas en Le Cateau. Tres semanas más tarde, los aliados iniciaron su propia ofensiva y avanzaron hasta Lendrecies, que fue rápidamente sitiada el 17 de abril. El asedio fue dirigido por el Príncipe Heredero de Orange, mientras el resto del ejército aliado cubría la operación en semicírculo. Pichegru, sometido a una inmensa presión, decidió atacar ambos flancos aliados mientras enviaba socorro a la propia Landrecies. El ataque principal francés fue rechazado en la batalla de Beaumont el 26 de abril, y Landrecies cayó en manos de los Aliados cuatro días después.

Battle of Mouscron
Batalla de Mouscron
Charles Louis Mozin (Public Domain)

Con la caída de Landrecies, Coburg, y Mack decidieron centrar sus esfuerzos en tomar Maubeuge, la última de las fortalezas fronterizas importantes; si Maubeuge caía, los Aliados podrían finalmente contemplar una invasión del interior francés. Los franceses comprendieron la gravedad de la situación, y el 28 de abril, Pichegru inició su contraofensiva. Los días 28 y 29 de abril, el ejército francés al mando de Pichegru y del general Joseph Souham derrotó a una fuerza aliada al mando del conde Clerfayt en la batalla de Mouscron; Clerfayt resultó herido en el combate y los aliados perdieron 3000 prisioneros, 33 cañones y 4 colores. Los franceses avanzaron para recuperar Menin y Courtrai, aunque se vieron ligeramente obstaculizados por los británicos en Willems (10 de mayo). El exitoso contraataque de Pichegru convenció a los aliados de que debían ajustar sus planes; el resultado fue uno de los planes más ambiciosos de toda la guerra.

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Plan de aniquilación

El plan de ataque aliado, bautizado con el grandioso nombre de Vernichtungsplan (plan de aniquilación), se atribuye a menudo al jefe del Estado Mayor austriaco, Mack von Leiberich. Su intención declarada era "actuar sobre las comunicaciones del enemigo entre Lille, Menin y Courtrai, y derrotar a sus ejércitos... y expulsarlo de Flandes" (Brown, 160). En esencia, Mack esperaba que una victoria aliada permitiera completar la ocupación de Flandes para que los aliados pudieran avanzar hacia París y poner fin a la guerra.

Allied Plan of Attack for the Battle of Tourcoing
Plan de ataque aliado para la Batalla de Tourcoing
Talamioros (CC BY-SA)

El plan consistía en arrollar y envolver al ejército francés entre el río Lys, al norte, y el Escalda, al este. Mack contaba con 73.000 hombres y decidió dividirlos en cinco columnas y una fuerza de cobertura, cada una con su propio objetivo:

  • 1ª Columna: 4000 hannoverianos al mando de Georg Wilhelm von dem Bussche para marchar desde Espierres por Dottignies. Objetivo: Mouscron.
  • 2ª Columna: 10.000 austriacos bajo Rudolf von Otto para marchar desde Bailleul. Objetivo: Tourcoing.
  • 3ª Columna: 11.000 británicos, hannoverianos y austriacos al mando del duque Federico Augusto de York y Albany, para marchar desde Templeuve. Objetivo: Roubaix.
  • 4ª Columna: 11.000 austriacos bajo el mando del conde Kinsky para marchar a Bouvines. Objetivo: orilla oeste del río Marque.
  • 5ª Columna: 18.000 austriacos bajo el mando del archiduque Charles para marchar desde St. Armand. Objetivo: orilla oeste del río Marque.
  • Fuerza de cobertura: 19.000 austriacos al mando del conde Clerfayt para avanzar desde Thielt en el norte, para cruzar el río Lys en Wervicq. Objetivo: Linselles.

Por supuesto que había problemas con este plan. El terreno que había que cubrir no se parecía a nada de lo visto en la guerra del siglo XVIII y su escala se asemejaba más a las operaciones de la Primera Guerra Mundial (1914-18). El historiador Stephen Brown señala cómo el campo de batalla de Waterloo podía caber dentro del área operativa de la batalla de Tourcoing 75 veces, y el campo de batalla de Austerlitz 20 veces (Brown, 162). Además, cuando se urdió el plan el 16 de mayo, no todos los contingentes aliados estaban donde tenían que estar; el archiduque Carlos seguía en Landrecies, a unos 95 km (60 mi) de distancia, y ni siquiera recibiría noticias del plan hasta después del amanecer del 17 de mayo, el día en que el plan debía comenzar. A pesar de estas dificultades, el plan aliado siguió adelante: al amanecer del 17 de mayo, cada uno de los seis grupos se preparó para marchar.

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Primer día: 17 de mayo

Los planes cuidadosamente trazados de los Aliados se vinieron abajo casi de inmediato. El conde Clerfayt empezó tarde y no llegó a su objetivo, el puente de Wervicq, hasta media tarde. Allí se encontró con un batallón francés que se dirigía a Menin. Fue un golpe de mala suerte; si Clerfayt hubiera llegado media hora antes o después, el puente habría estado indefenso. Poco dispuesto a forzar el cruce, Clerfayt dudó hasta que los franceses se retiraron al anochecer, momento en el que cruzó sigilosamente el río. Para cuando estuvo en posición, llevaba casi 24 horas de retraso.

Battle of Tourcoing, First Day
Batalla de Tourcoing, primer día
Talamioros (CC BY-SA)

Mientras tanto, la 1ª columna del general Bussche consiguió expulsar a los franceses de la ciudad de Mouscron; sin embargo, Bussche no tardó en ser expulsado por un feroz contraataque francés, que lo obligó a abandonar la ciudad y retirarse. A la 2ª columna del general Otto le fue mejor, tomando su propio objetivo, la ciudad de Tourcoing, con relativa facilidad. Sin embargo, Otto, que debía cubrir a la 3ª columna del duque de York, avanzó más rápido de lo esperado y no informó al duque de sus progresos. Como resultado, cuando York alcanzó su propio objetivo de Roubaix, se sintió expuesto; era consciente de que el ataque de Bussche sobre Mouscron había fracasado, y no había recibido noticia alguna de Otto. York escribió al emperador pidiéndole que le permitiera permanecer en Roubaix hasta que la 4ª y 5ª columnas lo hubieran alcanzado. Mack le respondió con una carta en la que le instaba a dirigirse a la ciudad de Mouveaux. Vacilante, York accedió, aunque no se sintió menos receloso al llegar a Mouveaux; hizo otra petición para retirarse a un lugar más seguro, pero se le denegó de nuevo.

Las columnas 4ª y 5ª, que debían reunirse en la orilla oeste del río Marque, también tuvieron problemas. La 4ª columna de Kinsky había iniciado la marcha al amanecer, pero se detuvo a las 7 de la mañana para dejar que se disipara la espesa niebla que cubría los campos. Cuando Kinsky llegó al río por Bouvines, se encontró con que el puente había sido destruido y que los franceses habían cubierto el cruce con una batería de cañones pesados. Kinsky se negó a forzar el cruce hasta ser reforzado por el archiduque Carlos y esperó en Bouvines, enfrentándose al enemigo en escaramuzas esporádicas. Sin embargo, las exhaustas tropas del archiduque no llegarían; llevaban 24 horas marchando bajo un calor sofocante y estaban demasiado cansadas para llegar más lejos de Lesquin. Aun así, las tropas de avanzada de Carlos ayudaron a Kinsky a expulsar a los franceses. Kinsky reparó entonces el puente de Bouvines, aunque seguía negándose a cruzarlo sin refuerzos. Al final del primer día, por lo tanto, solo dos de las seis columnas (Otto y York) estaban donde tenían que estar.

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Respuesta francesa

El movimiento aliado tomó por sorpresa a los franceses.

El movimiento aliado tomó por sorpresa a los franceses. A medida que los informes llegaban al cuartel general francés de Menin a lo largo del día 17 de mayo, la magnitud de la operación se hizo evidente. El general Pichegru estaba ausente, por lo que el mando del ejército francés recayó en uno de sus subordinados, el general Souham. Descrito por el historiador Ramsay Weston Phipps como un "general alto y tartamudo", Souham solo había alcanzado el rango de general el verano anterior y ahora era responsable de la supervivencia de todo un ejército. Sin embargo, no perdió tiempo en idear un contraataque: una división al mando de Jean Moreau debía frenar el avance de Clerfayt hacia el norte, mientras que el propio Souham y el general Jacques-Philippe Bonneau (también conocido como Bonnaud) dirigirían a 40.000 hombres contra el centro aliado (las columnas de Otto y York). Las guarniciones de Lille y Douai, por su parte, saldrían para detener a los destacamentos aliados a lo largo de la Marca (Kinsky y Charles). Al oír este plan, el general Moreau comentó:

Haría falta un golpe de suerte, con el que no podemos contar, para evitar que la mitad de mi división y yo mismo fuéramos sacrificados según este plan, pero aun así es el mejor que se puede proponer y... debe ser adoptado. (Phipps, 300)

Segundo día: 18 de mayo

Las primeras horas de la mañana del 18 de mayo estuvieron llenas de confusión en el cuartel general aliado. Sabían que Bussche no había logrado tomar Mouscron, que el Archiduque Carlos no estaba en posición, habían recibido múltiples cartas de York pidiendo retirarse y no habían oído nada en absoluto de Clerfayt. A la 1 de la madrugada, Mack tranquilizó a York diciéndole que iba a recibir ayuda y envió un correo al archiduque Carlos para instarlo a avanzar hacia Lannoy y cubrir el flanco de York. El correo llegó al cuartel general de Carlos a las 4 de la mañana, pero se encontró con que el archiduque sufría un ataque de epilepsia y no podía recibirlo. Mack envió nuevas órdenes a las 3 de la madrugada, indicando a Kinsky y Carlos que marcharan a Lannoy, y ordenando a Otto y York que prepararan un ataque sobre Mouscron a mediodía.

Mientras tanto, los franceses se movían hacia sus propias posiciones de ataque. Al norte, Clerfayt cruzó el Lys antes de encontrarse con una brigada francesa al mando del general Vandamme. Gracias a las acciones del 8º de Dragones británico, Clerfayt se hizo inicialmente con la ventaja y dobló el flanco derecho de Vandamme; sin embargo, los franceses pronto se unieron y empujaron a Clerfayt hacia atrás. Clerfayt, creyendo falsamente que los franceses habían sido reforzados, se retiró a Wervicq para esperar instrucciones y no volvió a participar en las acciones del día. Con Clerfayt detenido, los franceses pudieron atacar a las otras columnas aliadas sin preocuparse de ser flanqueados. Al amparo de la oscuridad previa al amanecer, Bonneau había formado a sus hombres en las afueras de la ciudad de Tourcoing; con las primeras luces del día, los franceses atacaron, tomando a la columna de Otto completamente por sorpresa.

Battle of Tourcoing, Second Day
Batalla de Tourcoing, segundo día
Talamioros (CC BY-SA)

Superado en número y abrumado, Otón escribió al duque de York pidiendo ayuda. York envió dos batallones de infantería, pero cuando llegaron, Tourcoing estaba en manos francesas y Otto había sido expulsado. A las 7 de la mañana, la columna de York fue atacada por los hombres de Bonneau en Roubaix y Lannoy, y otros destacamentos franceses atacaron a los británicos en Mouvaux. Los hombres de Bonneau lograron colarse por el hueco dejado en las líneas aliadas por los dos batallones que York había enviado en ayuda de Otto, lo que permitió a los franceses rodear y aislar a las unidades aliadas. Los hombres de York no tuvieron más remedio que luchar para salir de este cerco y retirarse, y el propio York evitó la captura por los pelos. Los franceses dispararon salvas contra las confusas tropas inglesas, tendieron emboscadas a la artillería y a los trenes de suministros y capturaron 56 cañones. En medio del caos, ni siquiera los seguidores de los campamentos ingleses se salvaron del fuego de los mosquetes y la artillería franceses. Un testigo ocular, el corneta Robert Wilson, describe una escena inquietante:

Vi a la esposa de un soldado coger a un bebé de su pecho y, dándole un beso, arrojarlo al arroyo o zanja, cuando corrió frenéticamente hacia delante y, antes de haber recorrido diez metros, fue despedazada por una descarga de metralla que le entró por la espalda, sonando como un saco de carbón al ser vaciado. (Phipps, 306)

Tras hacer retroceder a Otto y York, los franceses no se arriesgaron a una persecución, ya que la presencia de Clerfayt al norte seguía representando una amenaza. Por la tarde, solo las columnas de Kinsky y el archiduque Carlos permanecían en el campo; sin embargo, Kinsky, ignorando las órdenes de seguir adelante y capturar Sainghin, se detuvo. A las 2 de la tarde, cuando le llegó la noticia de la derrota de Otto y York, Kinsky se retiró. El archiduque, mientras tanto, intentaba obedecer sus órdenes de avanzar hacia Lannoy, pero sus cansadas tropas empezaron tarde y no iniciaron la marcha hasta el mediodía. A las 3 de la tarde, Carlos recibió órdenes de retroceder hasta el cuartel general aliado en Tournai. Aunque el Archiduque Carlos demostraría más tarde ser uno de los mejores generales de Austria, él y Kinsky no contribuyeron en nada a la Batalla de Tourcoing; como dijo Phipps, sus dos columnas "bien podrían haber estado a cien millas de distancia" (302).

Archduke Charles of Austria, 1819
Archiduque Carlos de Austria, 1819
Thomas Lawrence (Public Domain)

Secuelas

La batalla de Tourcoing fue una rotunda victoria francesa. Los aliados perdieron alrededor de 4000 hombres muertos o heridos, y otros 1500 fueron hechos prisioneros. Los franceses tuvieron alrededor de 3000 bajas. A pesar de no haber participado en la batalla, el general Pichegru se atribuyó el mérito de la victoria, que en realidad pertenecía a Souham y Bonneau. Con la esperanza de aprovechar el impulso, Pichegru ordenó al ejército avanzar para enfrentarse a los aliados en su cuartel general de Tournai. La batalla de Tournai, o batalla de Pont-à-Chin (22 de mayo) se saldó con una derrota francesa, aunque no anuló los avances logrados en Tourcoing.

La derrota en Tourcoing desanimó a los aliados y su moral empeoró el 30 de mayo, cuando el emperador Francisco II regresó a Viena y se llevó consigo a Mack. El emperador estaba más preocupado por los acontecimientos en el este de Europa, donde las grandes potencias de Rusia y Prusia estaban preparando una Tercera Partición de Polonia; no dispuesto a ser excluido, Francisco II comenzó a desviar oficiales y soldados del ejército de Coburgo para redistribuirlos en el este. La pérdida de moral y apoyo aliados desde Viena tras la batalla de Tourcoing fue, por tanto, un momento significativo de la guerra. Poco más de un mes después, se sentaron las bases para la victoria francesa en la batalla de Fleurus, que fue posiblemente la batalla más decisiva de toda la guerra; tras su victoria en Fleurus, los franceses se mantuvieron victoriosos hasta el final de la Guerra de la Primera Coalición en 1797.

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Preguntas y respuestas

¿Qué fue la batalla de Tourcoing?

La batalla de Tourcoing (17-18 de mayo de 1794) fue una operación militar de las guerras revolucionarias francesas, entre un ejército de la República Francesa y un ejército de la Coalición. La batalla se saldó con una victoria francesa y ayudó a los franceses a ganar la guerra.

¿Qué importancia tuvo la batalla de Tourcoing?

La batalla de Tourcoing impidió a la Coalición derrotar al Ejército Francés del Norte, lo que les habría permitido un camino hacia París; los Aliados se desanimaron por la victoria francesa, lo que les permitió ser derrotados de nuevo en la batalla de Fleurus un mes más tarde.

¿Quién comandó la batalla de Tourcoing?

En la batalla de Tourcoing, los aliados estaban nominalmente bajo el mando del propio emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, Francisco II, aunque su plan fue ideado por Karl Mack von Leiberich. Los franceses estaban al mando del general Joseph Souham, aunque más tarde el general Jean-Charles Pichegru se atribuyó la victoria.

Sobre el traductor

Agustina Cardozo
Agustina es traductora pública (inglés/español), uruguaya, con estudios avanzados de Lingüística. Sus áreas de experiencia como traductora son la traducción biosanitaria y la traducción jurídica. Le interesan la Historia y las humanidades en general.

Sobre el autor

Harrison W. Mark
Harrison Mark se graduó de la Universidad Estatal de Nueva York en Oswego, donde estudió historia y ciencias políticas.

Cita este trabajo

Estilo APA

Mark, H. W. (2023, marzo 30). Batalla de Tourcoing [Battle of Tourcoing]. (A. Cardozo, Traductor). World History Encyclopedia. Recuperado de https://www.worldhistory.org/trans/es/2-2209/batalla-de-tourcoing/

Estilo Chicago

Mark, Harrison W.. "Batalla de Tourcoing." Traducido por Agustina Cardozo. World History Encyclopedia. Última modificación marzo 30, 2023. https://www.worldhistory.org/trans/es/2-2209/batalla-de-tourcoing/.

Estilo MLA

Mark, Harrison W.. "Batalla de Tourcoing." Traducido por Agustina Cardozo. World History Encyclopedia. World History Encyclopedia, 30 mar 2023. Web. 25 may 2024.

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